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Síndrome de Down: el poder insospechado de la medicina ortomolecular a tu alcance

DownKent MacLeodKent MacLeod (izquierda), graduado en ciencias farmacéuticas y especialista en nutrición de niños con síndrome de Down, relata en su obra “Down Syndrome and Vitamin Therapy” [2],  lo que la Sra. Eleanor Pinsonneault siente cuando su hijo de 22 años (derecha) le confiesa lo mucho que valora su vida: ¿Que más puedo pedir? -exclama orgullosa. Y no es para menos. La apariencia de este joven, sus logros y la relación que tiene con sus familiares y amigos, no reflejan una seria discapacidad.

En Octubre de 2003, época en la que fue publicada la obra a la que he hecho referencia, Daniel Pinsonneault estaba trabajando en un hospital de rehabilitación cercano a la casa de su madre e iba a visitarla los fines de semana, lo que demuestra la completa autonomía con la que Daniel se desenvolvía y con la que continúa haciéndolo a diario. Entre otras cosas, el autor apunta cómo los compañeros de clase de Daniel se refieren a él como un ser humano de trato amable y con un excelente sentido del humor. Al terminar su bachillerato, el primer ministro de Canadá le otorgó un reconocimiento especial por sus logros. Y todo ello gracias a la administración inteligente de dosis terapéuticas de nutrientes (medicina ortomolecular).

Otros padres ya lo lograron

coeficiente intelectualOtro caso muy sonado de discapacidad intelectual que no podríamos dejar de citar como otro éxito más de la nutrición basada en dosis correctas de vitaminas, minerales, ácidos grasos y aminoácidos, fue el de G.S, un niño que a los 7 años no podía hablar, no reconocía a sus padres, usaba pañales y tenía un coeficiente intelectual (CI o IQ, por sus siglas en inglés) entre 25 y 30 (ver tabla adjunta). Sus habilidades motoras eran escasas a pesar de que caminaba y corría más o menos bien.

La Dra. Ruth Flinn Harrell, publicó en 1981 su notable artículo: “Can nutritional supplements help mentally retarded children? An exploratory study” (Ref. [8]) , en donde describe cómo fue que G.S y otros 16 niños, cinco de los cuales presentaban síndrome de Down, vieron mejorar sus capacidades, especialmente sus coeficientes intelectuales, luego de haber sido “vitaminados y mineralizados” con las sustancias correctas y en cantidades apropiadas.

suplementosA G.S se le practicaron análisis de sangre y de tejido en un laboratorio en Richmond, VA, a fin de determinar los suplementos más apropiados para su edad y estado de salud general. A los 40 días, después de haber aumentado las dosis de las vitaminas y minerales que estaba tomando, su madre telefoneó para decir: “él está encendido como un foco. Pregunta por el nombre de todo, señala las cosas y dice, qué … esto.  Señaló a su papá y dijo, ¿qué es?, y le dije, es tu papá, llámalo papito, luego lo miró y dijo… pa-pi-to. Yo soy tu mamá, ¿puedes decirme mami?”. Luego apuntó: “parece como si ésta fuera la primera vez que nos ve”.

En unos cuantos días estaba hablando un poco, aprendió a leer y a escribir y comenzó a actuar como un chico normal. Al cumplir los 9 años, ya leía y escribía a un nivel de escuela primaria, estaba más o menos avanzado en aritmética y de acuerdo a su maestro, era muy travieso. Era tan activo que se le podía ver andando en bicicleta y patineta, jugando béisbol y tocando la flauta. Para entonces, tenía un CI cercano a los 90 puntos.

Síndrome de DownEn cuanto a los 5 niños con síndrome de Down que participaron en el estudio de la Dra. Harrell, ella y sus colaboradores reportaron cambios en su apariencia física, los cuales se podían ver en las fotos que se les tomaron a cada uno de ellos, antes, durante y al final de la investigación, en intervalos de 4 meses. Tres de ellos ya no tenían ese líquido que solía acumularse en sus caras y extremidades y en lo que se refiere al coeficiente intelectual, un chico ganó 25 puntos más (la mayor ganancia de todas las que se registraron) de los que tenía al inicio del tratamiento, después de 8 meses de haber estado participando en el mismo. Algunos otros niños con síndrome de Down mejoraron sustancialmente en su escuela.

Uno que tenía entre 5 y 6 años, quien al principio del estudio solo podía pronunciar “mama” y “bye-bye”, al término de 8 meses de tratamiento ya podía recitar el juramento a la bandera de corrido y leer su libro de primer año. Otros dos niños con síndrome de Down fueron transferidos de su escuela de enseñanza especial a una escuela normal, por recomendación no de la Dra. Harrell, sino de sus maestros.

turkelLa textura de las uñas de la mayoría mejoró, la piel y el cabello de otros se veían más saludables y seis de ellos ya no mostraban señales de hiperactividad. No se reportaron efectos secundarios a causa de los suplementos administrados.
Existen muchos otros testimonios y anécdotas en los que se puede constatar los beneficios que la medicina ortomolecular brinda en estos casos, así como un gran número de estudios clínicos que sí cumplen con los criterios aleatorizados tipo doble ciego (los que exigen las normas propias de un ensayo científico), entre los que destacan el de la Dra. Harrell, los del Dr. Henry Turkel (izquierda) , los del Dr. F. Jack Warner y los del Dr. Abram Hoffer. No obstante, los detractores de la medicina ortomolecular seguirán insistiendo en que todas esas evidencias son pura charlatanería, basándose en estudios inclusive más antiguos que los de la Dra. Harrell.

Si Bernhardt y sus colaboradores [1] no encontraron diferencias significativas en su estudio tipo doble ciego, en donde a la mitad de un grupo de gemelos se les administró 2 mg de tiamina y a la otra mitad un placebo (grupo de control), fue porque usaron dosis muy pequeñas. Esos y otros autores de trabajos similares argumentan que los suplementos en dosis ortomoleulares no son capaces de mejorar nuestras capacidades cognitivas. ¿A quien quieren engañar?. ¿Cómo alguien va a mejorar sus capacidades intelectuales con 2 mg. de tiamina diarios? ¡Por favor!; eso es poco más del doble de la dosis de tiamina (RDA) que el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos recomienda al día. Hace más de 30 años que la Dra. Harrell demostró que sí es factible mejorar la calidad de vida de niños con capacidades diferentes, siempre y cuando se manejen dosis como las que ella recomendó (ver su fórmula en el cuadro que sigue).

La intención: mejorar la calidad de vida

Fórmula de la Dra. HarrellNo se me mal interprete. No estoy diciendo que con 250 veces más de tiamina (300/1.2) vayamos a suprimir ese tercer cromosoma 21 que está de más. Solo estoy convencido de que la calidad de vida de muchos niños discapacitados podría ser superior a lo que sería si sus padres se atuvieran exclusivamente a las políticas de la medicina convencional.  Los médicos alópatas siempre sostendrán que no se puede hacer nada más que mantener estables a los pacientes con síndrome de Down. Por su parte, la industria farmacéutica de las medicinas de patente y sus aliados, siempre estarán intentando desacreditar todo avance científico que pueda poner en peligro sus intereses, aún cuando ya existan centenares de casos en los que la medicina ortomolecular ha logrado mucho más que solo controlar un padecimiento (véase nuestro caso de éxito de esquizofrenia, en donde ha quedado demostrado cómo la psiquiatría basada en medicamentos de patente, no sirve mas que para inflar los bolsillos de los dueños de hospitales y de grandes consorcios farmacéuticos).

ruth-flinn-harellCuriosamente, existen más estudios que pretenden desvirtuar el trabajo de la Dra. Harrell (izquierda), que los que pudieran confirmar sus hallazgos.  Una parte importante de los primeros reporta no haber obtenido ganancias significativas en los coeficientes intelectuales (CIs) de los niños con síndrome de Down ([9], [10], [11], [12] y [13]). Estos dos hechos sugieren por un lado, que los investigadores  están más enfocados en desaprobar y refutar a otros colegas que en realizar esfuerzos legítimos en pro de la salud de esos niños, y por otro lado, que a la mejor el CI puede no ser un buen criterio para evaluar los resultados de este tipo de estudios. Porque, ¿cómo puede un investigador evaluar con un CI un semblante radiante, una mirada diáfana o una sonrisa de “oreja a oreja”? No puede. ¿O cómo podría un psicólogo dictaminar que la inteligencia que tiene un niño para armar un lego es superior a la de aquél que gana en una carrera de relevos, o la de otro que canta el “cielito lindo” acompañado de una guitarra?

Simplemente no puede. Sin embargo, un padre o una madre que no sabe nada de CIs o de inteligencias múltiples,  sabe cuándo su hijo con síndrome de Down ha experimentado una transformación, cuándo ha pasado de ser un niño que nunca ha querido socializar, a ser un chico acomedido y extrovertido, cuándo su antigua amargura y ansiedad, se han convertido en alegría y seguridad, y bueno, la lista de estados emocionales puede ser más larga; pero solo ese padre o esa madre al estar leyendo estas líneas la podría completar.

Jonathan HaleLa historia de Jonathan Hale [2] es prueba fiel de lo que los padres perciben cuando ven que su hijo responde bien a la medicina ortomolecular. A sus 18 años, Jonathan es un joven hábil y participativo. Además de encargarse de sus tareas domésticas, se ha conseguido un trabajo de medio tiempo en la preparatoria a la que asiste. Antes de probar la medicina ortomolecular de NutriChem Pharmacy Inc., su mamá había hecho varios intentos con suplementos vitamínicos para alejarlo de las infecciones, e inclusive había recurrido al Ritalin y a los antidepresivos para mejorar la “terquedad extrema” que otros dos trastornos le estaban ocasionando. A Jonathan le habían diagnosticado Déficit de Atención por Hiperactividad y Trastorno Negativista Desafiante, del inglés, Oppositional Defiant Disorder (ODD). Lo que la Asociación Americana de Psiquiatría ha inventado con tal de justificar su existencia.

MicroMédixFíjese nada más, querido lector, sobre todo en ese término tan rimbombante de “trastorno  negativista  desafiante”. Demasiada palabrería para tan pocos resultados. Qué sigue… ¿Síndrome de Mirada Glacial (SMG)?. Tenga cuidado, no sea que en un par de años aparezca semejante terminología en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, (DSM-VI),  y un psiquiatra graduado en Harvard le salga con que su primogénito padece de SMG, porque está enfrentando una situación que lo hace enojar y no sabe cómo manejarla (su niño, no el psiquiatra).

Pero en fin, no fue sino hasta que Jonathan comenzó con un tratamiento basado en una combinación de DMAE (dimetilaminoetanol) con vitamina B12, L-metionina, ácido fólico y Acetil-L-carnitina, que todo cambió. Sin embargo, durante los primeros 6 meses de tratamiento, nadie había observado cambios en su comportamiento. Pero una noche, poco después de haber aumentado las dosis de dichas sustancias en las cantidades apropiadas y estando justo en medio de un convivio de verano cercano a su vecindario, de pronto, todos preguntaban “¿Que le pasó a Jonathan?, parece otra persona”. Fue así como de ser un niño solitario y conflictivo, Jonathan pasó a ser un chavo sonriente, amigable y participativo.
Una pregunta que se impone aquí sería, ¿Pues qué es eso de la DMAE que hace que un niño con síndrome de Down pueda cambiar de esa manera?

El poder de la medicina ortomolecular a su alcance

boqueronesEl Dimetilaminoetanol, dimetiletanolamina, deanol o DMAE, es un compuesto orgánico líquido y transparente de color amarillo pálido claro, que en estado natural se encuentra en peces como las sardinas y las anchoas o boquerones. Es un químico que se produce de manera natural en nuestro cerebro. Se cree que el organismo lo utiliza para convertir colina en acetilcolina, un neurotransmisor esencial para el funcionamiento del cerebro. El DMAE aumenta la concentración de la colina en el torrente sanguíneo debido a que eleva la velocidad a la cual la primera entra a este último desde otros tejidos, exhibiendo una gran capacidad para atravesar la barrera sangre-cerebro.

Puesto que se ha comprobado que los niveles de acetilcolina son bajos en los individuos con síndrome de Down, algunos estudios basados en este hecho han concluido que el DMAE aumenta la atención y mejora el comportamiento y las funciones generales de la mente de los niños con síndrome de Down, así como la memoria y el aprendizaje. Algunos otros ensayos se han enfocado en corregir el Déficit de Atención e Hiperactividad, la enfermedad de Alzheimer y los problemas de memoria a corto plazo con DMAE, y hay quienes recomiendan también combinarlo con fosfatidilcolina (lecitina) para obtener mejores resultados. Aunque faltan estudios más rigurosos, mucha gente que ya ha probado el DMAE, reporta haber mejorado su memoria, especialmente la de corto plazo; así como su capacidad de concentración, su lucidez mental y hasta sus horas de sueño.

En cada uno de los casos analizados con anterioridad existe un denominador común: un cambio en el estado de ánimo. El mal humor es un síntoma de que algo anda mal, de modo que cabría entonces preguntarse: ¿podemos mejorar el ánimo con suplementos nutricionales? Por supuesto que si.

mal humorDavid Benton, de la Universidad de Wales, llevó a cabo una investigación en la que la tiamina y otro multivitamínico de alta potencia produjeron una mejoría notable en el humor de algunos adultos jóvenes. Otros estudios más han demostrado que el ácido fólico junto con las vitaminas B6 y B12 aumentan la producción de neurotransmisores, convirtiéndose de esta manera en candidatos ideales para el tratamiento de la depresión, la ansiedad premenstrual y la irritabilidad. Puesto que la serotonina regula el humor (entre otras cosas), parecería muy atinado el tomar proteína de suero de leche para mejorarlo, pues de acuerdo con dos publicaciones de la American Journal of Clinical Nutrition ([5] y [6]), los niveles de serotonina en un cerebro que usara esta proteína estarían marcadamente elevados.

Si usted observa detenidamente la información nutricional de algún suplemento de proteína aislada de suero de leche, encontrará entre varios de sus componentes al triptófano, que es un aminoácido esencial precursor de serotonina.

Hierba de San JuanSi a pesar de todo lo anterior persistieran las molestias, yo no recomendaría consultar a un psiquiatra. Yo que usted mejor recurriría a las extraordinarias bondades de la hierba de San Juan, la cual ha demostrado ser tan efectiva como el Prozac y el Zoloft,y posiblemente hasta mejor, pues a diferencia de éstos, no ocasiona ningún efecto secundario.
Si bien es cierto que la hierba de San Juan está mejor indicada para mitigar depresiones de ligeras a moderadas, su ayuda puede ser invaluable cuando se esté intentando disminuir las dosis de un antidepresivo. La hierba de San Juan le facilitará al organismo la descomposición de las sustancias tóxicas (a través del hígado) y de los medicamentos cuyas dosis se desea ajustar. El mal humor también puede ser corregido con el otro precursor de la serotonina: el 5-HTP o 5-Hidroxitriptófano. Varios investigadores sostienen que este suplemento aumenta los niveles de serotonina en el cerebro y recomiendan su ingesta para mejorar los síntomas característicos de la depresión y la ansiedad.

También usted merece una mejor calidad de vida

Llegados a este punto, solo me falta responder la pregunta que todo padre o madre debe estarse haciendo en este momento:  ¿Que sustancias puedo darle a mi hijo para que tanto la calidad de vida de él como la mía mejoren, y en qué cantidades?. Antes de responderla, quiero hacer hincapié en dos aspectos implícitos en esta pregunta. Nótese primero que estoy invitando a que la madre y el padre se hagan cargo del tratamiento de su pequeño(a),  ya que son los únicos que podrán convertir su caso en uno de éxito, pues de todas maneras no vamos a recurrir a ningún medicamento controlado que requiera receta médica. Todo lo que vamos a proponer aquí será de origen natural (microdosis de plantas medicinales) y ortomolecular (sustancias que se encuentran de manera natural en el organismo).

Síndrome de DownEl otro aspecto que quiero recalcar es el hecho de que no solo estamos considerando la calidad de vida del niño o de la niña, sino la de sus padres también, pues resulta complicado y muy extenuante el estar procurando cuidados las 24 horas del día a un ser querido que no puede valerse por si solo o que padece de dolencias crónicas.  Con un conjunto de sustancias dedicadas a mejorar los síntomas propios de un mal como el síndrome de Down, los padres podrán disponer de tiempo para ellos y trabajar, descansar, distraerse, dormir los suficiente y bueno, en pocas palabras: tener una vida también.

medicina ortomolecularAsimismo, la respuesta a ésta última pregunta estará basada en una premisa que he extraído de uno  de los más de 170 artículos escritos por Andrew Saul [7],(izquierda), que después de traducido al español, en su pagina 24, a la letra diría: “Aunque la gran pregunta puede ser, ¿puede una óptima nutrición ayudar a compensar un defecto genético?, la pregunta esencial debe ser esta: ¿puede la nutrición ayudar a un niño con síndrome de Down en particular?”. De acuerdo con esta premisa, mi intención NO es proponer un tratamiento que pueda servir para todos los casos de síndrome de Down, sino para un niño o niña en particular. Y esto lo quiero enfatizar. Este padecimiento es tan complejo, que sería ingenuo proponer una sola terapia para todos los niños y niñas Down.

La propuesta de la Fundación MicroMédix

Lo que voy a proponer aquí es una terapia diferenciada, cuyos suplementos y plantas medicinales en microdosis dependerán de cada caso. Si no lo hiciéramos así, terminaríamos el estudio con un botiquín de microdosis y una fórmula de suplementos de alrededor de cuatro decenas de sustancias con dosis muy cercanas a las RDAs, muy alejadas de las dosis realmente terapéuticas, como acabó haciéndolo la NutriChem Pharmacy Inc., en Canadá. Tan solo en Vitamina C por ejemplo, Nutrichem emplea 600 mg. para una edad entre 6 y 15 años, vs. 1,500 mg de la fórmula de la Dra. Harrel (ver más arriba). Estando la RDA para la Vitamina C entre 25 y 75 mg al día, la dosis de Nutrichem resulta ser de 8 a 24 veces mayor que la RDA, mientras que la de la Dra. Harrel es de 20 a 60 veces mayor que ésta…saque usted sus propias conclusiones.

nutrichemNo obstante, estoy muy convencido de la calidad y la profesionalidad con la que esta firma elabora las dos fórmulas (MSB Methyl Plus 4th Generation y MSB Plus V7) que ha sacado al mercado como solución a las deficiencias nutricionales de los niños y niñas con síndrome de Down , y si usted logra que le envíen a su hogar la cantidad de frascos necesarios para tratar a su niño de aquí a su adolescencia, pienso que podría funcionar. Pero también pienso que MacLeod pudo haber incluido el triptófano o el 5-HTP para mejorar su fórmula y no lo hizo, y que hay muchas cosas que los mexicanos podemos hacer en pro de nuestros niños con discapacidades intelectuales, integrando y adaptando lo que la Dra. Harrell y el propio Kent MacLeod han investigado, a lo que nosotros los investigadores mexicanos hemos Logo MicroMédixdesarrollado en el campo de la  medicina ortomolecular. Como veremos más adelante, la técnica de las microdosis del Dr. Eugenio Martínez Bravo, aunada a los principios de la medicina ortomolecular, crearán la sinergia necesaria para lograr una transformación en el comportamiento de los niños y niñas con síndrome de Down. Por todo ello, en todos los casos de síndrome de Down que la Fundación MicroMédix llegue a atender, elegiremos siempre el enfoque de terapia diferenciada.
Existe otro principio y una teoría más que apoyan este enfoque y que quisiera mencionar, antes de proseguir con la exposición de un caso concreto de síndrome de Down.

Aún cuando en todos los casos el denominador común será cierta discapacidad intelectual, que de hecho también variará según el caso, habrá por ejemplo situaciones en las cuales los niños presentarán cuadros agudos en su sistema digestivo, que demandarán la revisión de sus hábitos alimenticios y otros en donde quizás las infecciones sean el factor crítico a vencer, en cuyo caso la terapia tendrá que centrarse más en el fortalecimiento de su sistema inmunológico. Tal vez habrá otros, que no serán muy pocos por cierto,  en los que tendrá que enfocarse la atención en la glándula tiroides; y así sucesivamente, caso por caso.

¿Por qué una terapia para cada joven con síndrome Down?

individualidad bioquímicaEste criterio de análisis está en completa concordancia con el principio de la individualidad bioquímica de Roger Williams, que a su vez  sienta las bases de lo que él llamó enfermedad genetotrófica: “una enfermedad en la que el patrón genético del individuo afectado requiere un aumento en el suministro de uno o más nutrientes, de tal manera que cuando dichos nutrientes se administran correctamente, los síntomas de la enfermedad mejoran”. Y lo que la Dra. Harrell quiso demostrar en su magistral artículo [8], era precisamente eso: que el Síndrome de Down es una enfermedad genetotrófica, y no que el coeficiente intelectual fuera un parámetro con el que se pudiera medir la eficacia de un tratamiento a base de megadosis de vitaminas y minerales, como muchos de sus detractores lo interpretaron. El coeficiente intelectual tal vez mida dos tipos de inteligencia (la verbal-linguística y la lógica-matemática); pero no todas la demás, que de acuerdo con la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner comprende otras siete, a saber:

La emocional, la visual-espacial, la musical, la cinestésica-corporal, la interpersonal, la intrapersonal y la naturalista [14]. Lo que estaremos buscando será entonces mejorar las inteligencias que a cada niño le corresponda desarrollar, considerando sus intereses y capacidades potenciales. Todos los niños y niñas tienen potencial, incluyendo aquéllos y aquéllas con capacidades (inteligencias) diferentes. Y si reflexionáramos más en lo que Gardner nos está tratando de transmitir, llegaríamos a la conclusión de que absolutamente todas las personas tenemos capacidades diferentes, independientemente de si padecemos o no síndrome de Down. Y cuando Pablo Pineda llegó a esa misma conclusión, pudo titularse como Maestro en Educación Especial, aún padeciendo el síndrome y pese a todo pronóstico médico.

El caso de Sofía

Edo de MéxicoSOPHYA NICTE-HA GUZMAN GARCIAVamos entonces a comenzar con el estudio de nuestro primer caso, el de Sofía Nicte-ha Guzmán, de 4 años y medio, de nacionalidad mexicana y con domicilio en Atizapán de Zaragoza, en el Estado de México. Su madre, la Sra. Yolanda Guzmán, nos ha llamado y nos ha reportado que su pequeña tiene problemas de lenguaje. No puede hablar y aunque normalmente no tiene problemas para socializar, le han diagnosticado aparte del síndrome de Down, trastorno de déficit de atención e hiperactividad, un problema mental al que se hizo alusión a propósito de Jonathan Hale, el niño canadiense.  La mamá de Sofía nos ha manifestado en un tono de evidente preocupación que su pequeña balbucea algunas palabras en las que parece estar expresando su deseo de morir, lo cual es un síntoma muy claro de depresión.

Fórmula de MicroMédixLa fórmula que aparece a la izquierda (haz clic en ella para agrandarla) constituye la culminación de  un esfuerzo de nuestra parte por darle continuidad a la obra de la Dra. Harrell. En realidad, no hemos hecho otra cosa que poner atención a lo que ella manifiesta casi al final del artículo al que he hecho referencia en varias ocasiones ([8], pág. 577), en un párrafo que a continuación me permito traducir al español, a fin de ilustrar mejor la razón que nos motivó a encontrar una solución basada en su fórmula. Honor a quien honor merece :
Esperamos que nuestros resultados motiven a otros investigadores del ramo a realizar estudios similares que exploren la previsión y el tratamiento de la discapacidad intelectual…” y continúa más adelante… “Es casi seguro que se pueden encontrar mejores suplementos que la combinación que hemos probado nosotros en particular. Nuestros suplementos no contemplan el que alguien pueda necesitar dosis mayores de aminoácidos esenciales por separado, de colina, de ácidos grasos,  de biotina, de vitamina K, o de minerales tales como el cromo, el selenio o el molibdeno. Nuestra fórmula tampoco incluye los metabolitos normales o factores nutricionales que por lo regular no se consideran Nutrientesesenciales en la dieta, tales como los metabolitos vitamínicos, la glutamina y otros aminoácidos no esenciales, el inositol, el ácido pangámico y la coenzima Q. Todos estos elementos deben ser considerados en cualquier intento exhaustivo que pretenda descubrir y prevenir enfermedades genetotróficas. En última instancia, debe ser posible individualizar los suplementos para satisfacer las necesidades de cada quien, en cuyo caso tal vez varios de los suplementos que hemos incluido podrían ser reducidos o eliminados en casos particulares (diferentes nutrientes para individuos diferentes), o bien necesitarse en mayores cantidades en otros. Ello requerirá una investigación larga y cuidadosa con miras a responder preguntas muy específicas“.

De acuerdo con esto, nuestra fórmula ya contempla satisfacer esas necesidades específicas de las que habla la Dra. Harrell, así como casi todos los nutrientes que ella menciona en dicho párrafo. Para el caso de nuestra amiga Sofía Nicte-ha, se comenzará con la administración de:
1) Todas las microdosis de plantas medicinales especificadas en nuestra fórmula, administrando 3 gotas de cada frasco directamente sobre la lengua (no se tragan ni se diluyen en agua), 4 veces al día (solo durante las horas de vigilia), dejando un intervalo de un minuto entre las 3 gotas de un frasco y las del (frasco) que le sigue, sin importar el orden y hasta completar los 8 frascos.
Las gotas deben mantenerse en la lengua unos cuantos segundos para permitir que las sustancias activas de las plantas medicinales sean absorbidas por las papilas gustativas.

Un esfuerzo más es un fracaso menos2) Media porción diaria de lo que estipula el recuadro de VITAMINAS, MINERALES y OTROS (nutrientes), durante el primer mes de terapia. Distribuyendo las cápsulas entre los tres alimentos, hasta completar su media porción.
3) Dos porciones al día de lo establecido en el recuadro de AMINOÁCIDOS ESENCIALES Y NO ESENCIALES, tomando una porción en ayunas, media hora antes del desayuno; y la otra, media hora antes de la comida, pudiéndose en ambos casos combinar cada porción con el jugo de frutas, la leche, el licuado, o con agua simple, según las preferencias de la pequeña Sofía.
4) Los elementos o variables dentro del cuadro de CONTROLES, se manejarán de acuerdo a la evolución (respuesta) de Sofía.

Estos son los elementos que nos permitirán individualizar la terapia (terapia diferenciada). Así por ejemplo, en caso de que no respondiera satisfactoriamente al mes de iniciado el tratamiento, se procedería primero a aumentar la dosis, de media porción, a una porción completa de VITAMINAS, MINERALES Y OTROS. Después se intentaría con el DMAE, si fuera el caso de un Déficit de Atención e Hiperactividad renuente. Si el problema en su lenguaje persistiera, un aumento en la dosis de Niacinamida/niacina podría funcionar, o incluso la inclusión de la secretina como parte integral del tratamiento. Llegado el momento, se analizarían las posibles opciones para mejorar la respuesta a la terapia.

Marco Antonio: su habla no será perfecta; pero su sonrisa lo dice todo

Antonio Benítez BautistaOtro caso que estaba esperando la liberación de la fórmula que acabamos de presentar, es el de Marco Antonio Benítez Bautista (derecha), vecino de Xochitepec, de 13 años de edad, que aunque no presenta problemas de hiperactividad, sí los tiene en relación con su capacidad de atención y lenguaje, pues su madre, la Sra. Azucena Bautista Martínez, nos lo ha explicado durante una entrevista personal: “Marco sí escucha bien; pero a veces no logro entender lo que dice y me cuesta mucho trabajo tener contacto visual con él. Tampoco creo que lo tenga con sus maestros. No es un niño enfermizo, o al menos no en los siguientes años a partir de una bronco-neumonía seguida de una cardiopatía que padeció a los dos meses de nacido. Hace ya muchos años se le realizaron exámenes potenciales auditivos y visuales que no revelaron ninguna deficiencia en su audición y aunque sí llegó a usar lentes siendo más pequeño, el oftalmólogo me dijo que podía dejar de usarlos, cuando Marco tenía aproximadamente unos tres años“.

Durante nuestra plática, su mamá también nos manifestó los progresos que Marco ha tenido en su escritura, pues ya pudo copiar bien del pizarrón para realizar su primer tarea, de una manera que a ella la ha dejado impactada.

Marco AntonioMarco come de todo y nunca ha seguido un tratamiento a base de suplementos de vitaminas y minerales y mucho menos de proteínas y aminoácidos. Todo parece indicar que le convendría hacerlo, a pesar de que juega y corre sin sofocarse. Con una terapia como la que aquí estamos proponiendo, es muy probable que la calidad de vida de su familia y la de Marco mejoren; de otra manera, no podrán comprobar la fuerza que yace detrás de esa frase de “SI SE PUEDE”, que tanto eco hace no solo en los partidos de fútbol, sino en ámbitos tan disímiles como la política y los negocios.

Las indicaciones terapéuticas para nuestro amigo Marco serán las mismas que para el caso de Sofía, salvo las dosis establecidas en el punto número 2. Para el caso concreto de Marco, la porción de VITAMINAS, MINERALES Y OTROS a tomar es completa, en vez de la media porción que se prescribió para Sofía, de 4 años y medio.

Andrea: una bebé Down de 4 meses con apenas 6 Kg. de peso

Niños con SD jugandoPor lo general, entre más temprano se comience el tratamiento de un(a) pequeño(a) con síndrome de Down, mejor será su respuesta a una terapia de esta índole. Los tratamientos para los bebés Down suelen ser más complicados y es por ello que hemos dedicado un artículo completo para abordar el caso de Andrea, una bebé de 4 meses (pulse en el vínculo inmediato anterior para ver los detalles del mismo).
Hemos visto niños que sin padecer síndrome de Down, responden rápidamente a los tratamientos con microdosis, después de haber estado padeciendo de afecciones crónicas durante meses. Con un botiquín de microdosis de plantas medicinales y DMAE, no hay una razón de peso para pensar que los bebés Down no van a responder satisfactoriamente a las bondades de este tipo de medicina natural.

Si usted quisiera agregar algún comentario a esta entrada, agradeceré infinitamente su participación, pues entre más datos tengamos sobre cómo afrontar este problema, mejor será la ayuda que podamos brindar a todos esos niños que no han tenido la fortuna de haber venido al mundo sin ese cromosoma extra.

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 28 de agosto de 2013


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REFERENCIAS

[1] The effect of added thiamine on intelligence and learning with identical twins. Bernhardt, Karl S.; Northway, Mary L.; Tatham, Catherine M.Canadian Journal of Psychology/Revue canadienne de psychologie, Vol 2(2), Jun 1948, 58-61.
[2] Down Syndrome and Vitamin Therapy. Unlocking the Secrets of Improved Health, Behaviour and Intelligence. Kent MacLeod. Kemanso Publishing Inc.
[3]  “Vitamin Supplementation for 1 Year Improves Mood”.  Benton, D., J. Haller, and J. Fordy.Neuropsychobiology, 1995; 32:98–105.
[4] Thiamine Supplementation Mood and Cognitive Functioning”. Benton,D., R. Griffiths, and J. Haller.“  Psychopharmacology, 1997; 129:66–71.
[5] Markus, C.R., et al. (2000) “The bovine protein alpha-lactalbumin increases the plasma ratio of tryptophan to the other large neutral amino acids, and in vulnerable subjects raises brain serotonin activity, reduces cortisol concentration, and improves mood under stress.” American Journal of Clinical Nutrition 71: 1536-1544.
[6] Markus, C.R., et al. (2002) “Whey protein rich in lactoferrin increases the ratio of plasma tryptophan to the sum of the other large neutral amino acids and improves cognitive performance in stress-vulnerable subjects.” American Journal of Clinical Nutrition 75: 1051-1056.
[7] Andrew W. Saul. The Pioneering Work of Ruth Flinn Harrell: Champion of the Children. Journal of Orthomolecular Medicine, Vol. 19, No. 1, 2004
[8] Harrell RF, Capp RH, Davis DR, Peerless J, and Ravitz LR. Can nutritional supplements help mentally retarded children? An exploratory study. Proc Natl AcadSci USA, 1981. 78: 574–8
[9] Weathers, C. (1983) “Effects of Nutritional Supplementation on IQ and Certain Other Variables Associated with Down Syndrome.” American Journal of Mental Deficiency 88(2): 214-217.
[10] Coburn, S.P., et al. (1983) “Effect of megavitamin treatment on mental performance and plasma vitamin B6 concentrations in mentally retarded young adults.” American Journal of Clinical Nutrition 38: 352-353
[11] Smith, G., et al. (1984) “Use of megadoses of vitamins with minerals in Down syndrome. Journal of Pediatrics 105: 228-234.
[12] Bennett, F.C., et al. (1983) Vitamin and Mineral Supplementation in Down’s Syndrome.” Pediatrics 72: 707-13.
[13] Ellis, N. & Tomporowski, P. (1983) “Vitamin/Mineral Supplements and Intelligence of Institutionalized Mentally Retarded Adults.” American Journal of Mental Deficiency 88(2): 211-4
[14] Carlos Blanco. Potencia tu mente. Los consejos de un superdotado para emplear mejor tus capacidades. Editorial LibrosLibres. 2009
[15] Andrew W. Saul. Doctor Yourself: Natural Healing That Works. Carol Rosenberg (Editor)

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