Medicina Natural

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Agresividad, ira, bullying y mal humor: síntomas de una inteligencia emocional y nutrición deficientes

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En esta entrada demostraré cómo es que una terapia cognitiva, una buena alimentación, una adecuada desintoxicación y un conjunto de suplementos nutricionales, pueden acelerar la recuperación de un paciente, y cómo una persona saludable, puede mejorar su inteligencia emocional con nootrópicos naturales.

agresividadSi con la función Ctrl+F, usted explorara en la web, o inspeccionara con Adobe Reader cualquiera de las obras de Daniel Goleman, Aaron Beck, o Howard Gardner, buscando palabras clave como vitamina, serotonina, triptófano y omega-3, tendría dificultades para encontrar coincidencias. Al parecer, ninguno de ellos ha considerado que la agresividad, la ira, el mal humor, la hiperactividad, la falta de atención y demás trastornos de la personalidad, puedan ser consecuencias de una nutrición deficiente.

En principio, la medicina ortomolecular (nutrientes en dosis terapéuticas) y las microdosis de plantas medicinales no están contraindicadas en ninguna de las terapias psicogénicas conocidas, sino por el contrario, una terapia psicogénica puede verse complementada y potenciada con sustancias activas de plantas medicinales y unas buenas dosis de minerales, vitaminas, aminoácidos, nootrópicos naturales y ácidos grasos esenciales.

creenciaEn mi artículo sobre “El efecto placebo y los poderes curativos de la nutrición“, expuse varios casos reales que demuestran lo determinantes que pueden llegar a ser las convicciones (creencias muy arraigadas) en el resultado de un tratamiento, y cómo las creencias limitantes pueden ser modificadas en creencias positivas para conseguir un efecto placebo. En esta entrega ahondaré más sobre la terapia psicogénica que a mi juicio produce mejores resultados y aportaré algunas sugerencias nutricionales a base de suplementos, para darle una orientación más holística a las terapias psicogénicas en general.

Para los efectos de esta entrega, la fórmula mejorada para la curación viene dada por:
Curación = nutrición + desintoxicación + creencias positivas
en donde nutrición = alimentación + suplementación y
suplementación = vitaminas + minerales + aminoácidos + ácidos grasos + microdosis de plantas medicinales.

posibleSiempre que existan creencias negativas, recurriremos a la terapia cognitiva para transformarlas en positivas, a fin de que nuestra ecuación se satisfaga. Así, la presente propuesta la estaré dividiendo en tres partes: el aspecto cognitivo, las neurotoxinas y el déficit de nutrientes, tanto en personas sanas como enfermas. En cuanto al aspecto cognitivo, identifico dos piezas fundamentales para conseguir el alivio de un paciente. Se trata de sus creencias negativas o limitantes, y de las técnicas para transformarlas en positivas.

En general, existen tres caminos viables para modificar las creencias de una persona: la que hace uso de una experiencia sensorial directa; la metáfora isomorfa, o simplemente cuento análogo; y  el cuestionamiento socrático que emplea la terapia cognitiva-conductual de Aaron Becker [1], conocido en el ambiente de la programación neurolingüistica (PNL) como metamodelo del lenguaje ([2] y [3]).

terapeuta
La experiencia sensorial directa presenta algunos inconvenientes, porque a nadie le gusta que le demuestren con hechos irrefutables que está equivocado. Los pacientes pueden irse al extremo y pensar que fueron muy tontos por haberse aferrado a esa convicción que tanto defendían y que ahora incluso menosprecian, luego de haber visto, escuchado y palpado, la experiencia directa. Dos contextos en los que ésta técnica puede ser no solo válida, sino hasta necesaria, son los campos legal y científico. Sin embargo, no suele ser muy terapéutica, ya que puede herir la susceptibilidad de muchos pacientes.

En cuanto a la metáfora, para que ésta surta efecto, se necesita ser más que un terapeuta, un muy buen orador, o un motivador del tipo que persuade con el mismo enfoque que utilizan los libros de autoayuda.
En el campo de la educación o la capacitación de personal, las analogías y cuentos siempre han sido un buen recurso; pero en terapia, requeriría que el especialista contara con un amplio repertorio de anécdotas, fábulas o historias basadas en hechos reales, para lograr persuadir a un paciente de que tiene que cambiar sus creencias limitantes.
Lo anterior nos lleva a inclinarnos por la terapia cognitiva-conductual, no solo en los casos de trastorno mental, sino en aquellos en que las creencias limitantes habrán de modificarse para que la mente controle la sintomatología y detenga el desarrollo de cualquier otro tipo de enfermedad (efecto placebo).

terapia congnitivaEl cuestionamiento socrático debe su nombre al gran filósofo griego Sócrates, quien a base de preguntas inteligentes, lograba que sus interlocutores comprobaran la veracidad/falsedad de sus aseveraciones o la validez de las creencias de aquellos a los que cuestionaba. Cuando un terapeuta logra que un paciente modifique la creencia de que su enfermedad es incurable o de que la convicción limitante que tiene respecto a su trastorno es falsa, y lo hace de tal manera que es el mismo paciente el que llega a esa conclusión mediante una respuesta que da a una pregunta formulada por el terapeuta, se dice que ha tenido lugar un descubrimiento. Con sus preguntas, el terapeuta guía al paciente a que sea él el que descubra la verdad, sin darle una solución o emitir su opinión sobre el asunto que aqueja a su consultante.

A lo largo de este proceso de pregunta-respuesta, el terapeuta procurará ponerse en los zapatos de su paciente; pero no de la forma en la que la mayoría de la gente acostumbra a hacerlo, exteriorizando su sentir con frases del tipo “¡Ay, pobre, cómo te entiendo, a mi me ha pasado lo mismo!”, sino como lo enuncia el filósofo danés Sören Kierkegaard en una de sus prodigiosas obras intitulada Mi Punto de Vista, en la que al pie de la letra dice: “Este es el secreto del arte de ayudar a los demás. Todo aquel que no se haya en posesión de él, se engaña cuando se propone ayudar a los otros. Para ayudar a otro de manera efectiva, yo debo entender más que él; pero, ante todo, sin duda debo entender lo que él entiende. Si no sé eso, mi mayor entendimiento no será de ninguna ayuda para él […]. La instrución empieza cuando tú, el maestro, aprendes del aprendiz, te pones en su lugar de modo que puedas entender lo que él entiende y de la forma en que él lo entiende”.  ([4], págs. 38 y 39). Aunque está muy claro que Kierkegaard se está dirigiendo al maestro, creo que también a los terapeutas nos vendría bien ese saco, si dispusiéramos de las virtudes que se requieren para llenarlo. Sin duda, vale la pena intentarlo.

Aaron T. BeckUna de las características más atractivas de la terapia cognitiva conductual de Aaron T. Beck (izquierda) , es que se concentra más en los aspectos positivos y cualidades de los pacientes ([1], págs. 26-27), que en sus puntos débiles (defectos). Hay maneras de hacer que alguien responda mejor a los experimentos de comportamiento que usa la terapia cognitiva para evidenciar que una determinada convicción limitante carece de fundamento. Una de ellas es el reencuadre, y lo usa el terapeuta para hacer que el paciente perciba como algo favorable, aquello que en un principio era desde su punto de vista, un defecto o inconveniente.

Más adelante profundizaré más en cómo los defectos pueden concebirse como cualidades poco desarrolladas, a fin de que el terapeuta se haga una idea de cómo puede conseguir una mayor colaboración del paciente en su propia recuperación (alianza terapeuta-paciente).
Otro de los atractivos de esta terapia es que se enfoca más en el aquí y en el ahora, dándole importancia a los problemas pasados, solo cuando el mismo paciente es quien lo sugiere. Pocos son los pacientes que ven con buenos ojos, el que alguien insista en que puede haber algo enterrado en su pasado, que pueda estar afectando su comportamiento en el presente. Hurgar en acontecimientos pasados para encontrar la raíz de un problema, podría ser aconsejable en contados casos, como podrían ser un acoso sexual durante la niñez, un trauma ocasionado por un accidente, una antigua enfermedad, etc.

Cavallé MónicaComo yo lo veo, más que una técnica, el cuestionamiento socrático  es un arte, y junto con los demás principios de la terapia cognitiva, puede ayudarnos a mejorar la inteligencia emocional de personas que aparentemente están sanas, y digo aparentemente porque eso de estar sano o enfermo, va a depender de cómo midamos el nivel de salud de una persona. Parecería que hay niveles de salud, y no personas totalmente enfermas o completamente sanas.
De acuerdo con Mónica Cavallé, la salud y la enfermedad no son opuestos, como tampoco lo son la luz y la oscuridad, o el frío y el calor. Partiendo de las enseñanzas de Heráclito y de la sabiduría hermética, Cavallé nos enseña que los opuestos son en realidad idénticos.

Basándose en este principio, Cavallé concluye que solo tenemos cualidades, y que nuestros defectos son solo expresiones limitadas, torpes o inexistentes de nuestras cualidades [5]. Ella por ejemplo, define la timidez como una expresión limitada de nuestra autoafirmación, el egoísmo como una manifestación muy parca de nuestra capacidad de amar, y la enfermedad como una manifestación de una salud mermada. De acuerdo con esto, a mi me parece que así como en un tiempo fue un error calificar a las personas minusválidas como discapacitadas, también lo es el referirse a ellas como personas con capacidades diferentes, pues de acuerdo con Gardner y su teoría de las inteligencias múltiples, todos, y absolutamente todos somos seres humanos con capacidades diferentes, es decir, con cualidades desarrolladas en menor o mayor grado, para estar en consonancia con Cavallé.

Si usted está de acuerdo con esta Howard Gardnerexcepcional filósofa, con Gardner (derecha), con Goleman y con su servidor, entonces confío en que también estará de acuerdo en que un ser humano con tendencias manifiestas de agresividad podría ser considerado como “poco menos que sano”, esto es, como un individuo con poca inteligencia emocional. Ahora bien, ¿cómo calificaría usted a una persona con trastorno de ansiedad?. ¿Opinaría que está enfermo solo porque un grupo de excelentísimos señores de bata blanca estadounidenses así lo decidieron? (ese grupo tan singular de individuos existe y se llama Asociación Americana de Psiquiatría).

Y siguiendo hacia abajo en la “escala de inteligencias”, ¿diría usted que un niño con Trastorno con Falta de Atención por Hiperactividad (TFAH) está realmente enfermo?. ¿Y el paciente diagnosticado con esquizofrenia, lo está? y si lo está…¿es menos inteligente que el niño con TFAH?.

bullingApliquemos los principios filosóficos de Cavallé y construyamos una escala hipotética de salud, en la que esos cuatro “pacientes” diagnosticados con agresividad, ansiedad, TFAH y esquizofrenia, queden catalogados como “poco menos que sano”, “medio sano”, “muy poco sano” y “nada sano”, respectivamente. ¿Acaso el marido que violenta a su pareja a patadas y puñetazos es más sano que el joven que se aísla de familiares, amigos y vecinos a causa de la estigmatización que todos ellos ejercerán sobre él, cuando en contra de su voluntad, escuche las voces de sus falsos demonios internos?.

Cualquiera que sea nuestra respuesta, en ambos casos la causa casi siempre es un déficit de nutrientes y/o un exceso de neurotoxinas en el cerebro, y si alguien tuviera que responder por sus actos, sin duda sería el agresor. Si bien este último merecería ser condenado por semejante conducta, haríamos bien en reflexionar un poco más, en tanto que no sabemos si ha dependido de él, el haber contado con una nutrición y una educación adecuadas. Epicteto nos enseñó que en la vida hay cosas que dependen de nosotros y otras que no: “de nosotros dependen el juicio, el impulso, el deseo, el rechazo y, en una palabra, cuanto es asunto nuestro. Y no dependen de nosotros el cuerpo, la hacienda, la reputación, los cargos y, en una palabra, cuanto no es asunto nuestro.” [6].

San Francisco de AsísCon seguridad el agresor de nuestro ejemplo jamás logró escuchar la oración de la serenidad atribuida a San Francisco de Asís; pero usted quizás sí la recuerda: “Dios, concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquellas que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia”. Veamos.
Daniel Goleman sostiene que el acto de agredir a otra persona está relacionado con la capacidad de autocontrol que uno tiene; dicho de otra forma: nuestro comportamiento dependerá del grado o nivel de inteligencia emocional que tengamos para ejercer dicho autocontrol [7]. En principio, parecería que el agredir a un semejante sí depende de nosotros.

¿Y el joven que en nuestro ejemplo ha sido diagnosticado con esquizofrenia, puede tener el mismo autocontrol que el agresor, como para evitar violentar a un semejante, cuando las voces que está escuchando le están ordenando que lo haga?. Aquí hay una situación en la que las técnicas de la inteligencia emocional no tendrían mucho que aportar. ¿Por qué?

mercurioPorque en este caso el joven con esquizofrenia carece de autocontrol, ya que no posee la sabiduría de San Francisco de Asís como para reconocer la diferencia entre lo que puede cambiar (la realidad) y lo que no depende de él (las voces que escucha). Tan sencillo como eso. ¿Y que va hacer entonces este joven?. Él nada. Necesitará el apoyo de sus padres o de un ser querido para nutrirlo y desintoxicarlo, porque también es muy probable que los niveles de algunos de los metales pesados que hay en su cerebro se hayan disparado.

Los metales pesados como el mercurio, el plomo que proviene de los tubos de escape de los motores a gasolina, el cadmio que tienen los cigarros, el cobre de las tuberías de agua que llega hasta nuestros hogares, y el aluminio de algunos utensilios domésticos, son todos ellos elementos que van a afectar de manera importante nuestro cerebro y por ende, la forma en la que nos comportemos.

Metales tóxicosExisten estudios que apoyan la hipótesis de que las neurotoxinas de los metales pesados, están muy correlacionadas con la conducta antisocial y delictiva. En su “Nutrición Óptima para la Mente” [8], Patrick Holford menciona los hallazgos de varios investigadores, entre los que se encuentran R. Freeman, Herbert Needleman, G. Thompson y Richard Pihl, que dan luz sobre la influencia que pueden llegar a tener estas toxinas en nuestra conducta. Tan solo para darnos una idea, Holford comenta en la página 322 del capítulo 30 de la obra citada, que los niveles de neurotoxinas necesarios para producir un efecto sobre el comportamiento, son de alrededor del 1% del nivel requerido para ocasionar síntomas físicos. Eso significa que no se Minerales en cabellonecesita mucho plomo, cobre y mercurio, para hacer estragos a la hora de socializar con nuestros semejantes, cuando lo único que hemos llegado a percibir ha sido un dolor de cabeza o de estómago ocasionado por un ambiente contaminado y/o un alimento transgénico. Existen análisis de laboratorio (pulse sobre las imágenes adjuntas) con los que se puede conocer los niveles que hay en nuestro organismo, tanto de metales pesados como  de minerales. Estos se obtienen a partir de una muestra de cabello y los resultados del examen nos sirven para identificar qué nutrientes están bajos, y cuáles son las neurotoxinas que nos están trastornando.

alimentos chatarraY en lo que toca a las neurotoxinas alimentarias (comida chatarra), pues cómo obviar sus efectos sobre el comportamiento de muchos niños, niñas y jóvenes a quienes les sería imposible renunciar a esa serie de frituras adobadas, doritos, toreadas, “takis”, chips sabor fuego y a la diabla, “flamin’ hot”, y bueno, creo que ya no necesito seguir porque probablemente usted ya conoce los demás nombres de la lista, sobre todo si su niño(a) va a la escuela secundaria. ¿Sabe usted que tienen en común todos esos venenos legales disfrazados de botanas, producto de la insaciable industria alimentaria?. Los resultados de mi investigación revelaron que la mayoría de los productos que mencioné contienen, cuando menos:

Glutamato Monosódico (GMS) : el saborizante aditivo-adictivo ideal para inducir el consumo reiterado del producto objeto de venta, al cual se debe el popular slogan “a que no puedes comer solo una”. Puede causar hiperactividad (TFAH del niño de nuestro ejemplo) y una opresión severa facial o en el pecho, parecida a la sensación que precede a un infarto. Se han reportado casos de asma y jaquecas severas, así como ataques epilépticos en niños sensibles al GMS. Estudios en roedores revelaron daño en sus cerebros [9].
Las envolturas de todos esos alimentos procesados, podrían incluir nombres de sustancias aparentemente diferentes, como por ejemplo extracto de levadura, maltodextrina, proteína hidrolizada, caseínato de sodio, glutamato mono-potasio y proteína de soya texturizada. Todos ellos no dejan de ser GMS [10].

Glutamato Monosódico Tartrazina (E102)
: colorante artificial para darle ese tono amarillento a todos esos productos basura e identificado en la literatura biomédica como principal desencadenante de TFAH en infantes. Se usa también para darle color a los refrescos embotellados. Si se consume con regularidad, la tartrazina también podría provocar sofocación, debilidad, sensación de calor, palpitaciones, visión borrosa, prurito y urticaria [9]. ¿Hasta parece la lista de los efectos secundarios de un fármaco, no es cierto?. De manera que no deje de leer las envolturas de los productos que su hijo está consumiendo, como hice yo con las que recogí del cesto de basura que había en la casa del niño motivo de mi investigación, a quien estaré dedicando este caso de estudio y a quien debo felicitar también por poner parte de “la basura en su lugar”, a pesar de que la otra parte se la esté zampando.

azúcarAzúcar, carbohidratos y edulcorantes: el azúcar es altamente adictiva y todo lo que termine convirtiéndose de súbito en glucosa, da lugar a una inestabilidad en los niveles de azúcar en la sangre. A la larga, el aumento y descenso continuo de dichos niveles, trae consigo una tendencia a desarrollar hipoglucemia (niveles bajos de glucosa), que a su vez redunda en comportamientos violentos, anti-sociales y delictivos. Ensayos clínicos realizados en el sistema penitenciario de los EUA, demostraron que cuando se suspendía o disminuía la cantidad de carbohidratos y de azúcar contenida en la dieta de los presos, bajaban también las agresiones y los índices de criminalidad [8].

De acuerdo con Holford y Lawson, “una dieta con un alto contenido en azúcar e hidratos de carbono refinados constituye otro factor que reduce la inteligencia. Unos investigadores del Massachussets Institute of Technology, descubrieron que a mayor ingestión, menor coeficiente intelectual. En efecto, la diferencia entre los que ingerían grandes cantidades de azúcar y los que tomaban cantidades menores se situó en 25 puntos. El azúcar tiene también su papel en las conductas agresivas, la ansiedad, la hiperactividad, el déficit de atención (TFAH), la depresión, los problemas relacionados con la comida, la fatiga, las dificultades de aprendizaje y el síndrome premenstrual” [11]. Las siglas TFAH y los paréntesis son míos.
A partir de la “información nutrimental” que había en las envolturas de los productos que este muchacho de 13 años acostumbra comprar, a quien llamaré “chamaco” de aquí en adelante, me di cuenta de que todas esas frituras contenían azúcar. Uno pensaría que siendo una botana salada que pica como lumbre, no tendría porqué contener azúcar.

No adicción a los alimentos procesadosconforme con volver adictos a los chamacos con el GMS, la idea del fabricante de esa basura, es potenciar con azúcar los efectos de ese aditivo, a fin de reforzar la adicción a su producto y aumentar así el volumen de sus ventas. Y si a todo eso le agregamos carbohidratos en cantidades industriales, a sabiendas de que los cuerpitos de esos chamacos van a convertir todos esos carbohidratos en glucosa, lo que se tiene es un número muy respetable de clientes cautivos, hostiles, obesos y de bajo coeficiente intelectual, en una prisión de azúcar.

Así funciona la industria de los alimentos procesados. ¿O habrá todavía alguien que atribuya la predisposición al bullying, exclusivamente a los contenidos violentos de la televisión, los videojuegos y/o al nivel socio-económico de esos niños cautivos? Y eso que todavía no hemos mencionado los refrescos de cola con alto contenido de aspartame y cafeína, que acaban volviendo adictos no solo a los jovencitos, sino a los adultos también. Para allá vamos.

aspartameEl aspartame, cuyo ingrediente clave es el aminoácido fenilalanina, también se emplea mucho en la industria de las bebidas (todos los refrescos “light” lo contienen), los alimentos industrialmente dulcificados y los edulcorantes artificiales (Nutrasweet, Splenda, Equal, Canderel, etc.). Experimentos con ratas de laboratorio han demostrado que el aspartame ocasiona que los niveles de fenilalanina en el cerebro se dupliquen, y que éstos se multipliquen cuando se suministran junto con carbohidratos. Esta combinación sinérgica hace que los niveles de tirosina asciendan de manera alarmante, que es lo que ocasiona que los niveles del triptófano cerebral bajen y que culmina en un comportamiento agresivo [9]. La tirosina es un aminoácido que si se suministra en dosis ortomoleculares en ausencia de aspartame, produce un efecto completamente diferente, ya que se sabe posee una acción terapéutica que motiva [11], ideal para las personas que carecen de incentivos para continuar con un proyecto de vida o desempeñar alguna encomienda.

Hay también niños, jóvenes y posiblemente adultos, aunque éstos últimos en menor grado, que podrían presentar intolerancia a algunos alimentos. En la mayoría de las fuentes consultadas encontré que hay básicamente tres alimentos que si bien no representan un serio problema para muchos, para aquellos que han desarrollado intolerancia a éstos, pueden resultar nefastos. Me refiero a los lácteos, a todos los que contienen gluten y una vez más, al azúcar: el enemigo de todos los niños y de todo el mundo. Independientemente de que edad tenga o de si es usted hombre o mujer, hágase un gran favor: deje de consumir azúcar.

Y cuando digo azúcar quiero decir pasteles, exceso de aúcaresdonas, chocolates, caramelos, helados, refrescos (sodas en otros países), pan de dulce, miel de abeja, jarabe de maple, miel de piloncillo, galletas, etc. ¿Y que no hay algún sustituto natural para endulzar nuestros alimentos, que no perjudique nuestro cerebro? Conozco solo dos opciones: el xilitol y la planta stevia.
Sé, por los muchos casos de esquizofrenia atendidos por el doctor Abram Hoffer [13], y por los que hemos atendido en la Fundación MicroMédix, que tan solo con suspender la ingesta de azúcar, gluten y lácteos, los pacientes mejoran.

Concretamente, en el segundo caso de éxito de esquizofrenia que estuvimos atendiendo en el 2014, el joven C, cuya identidad no revelaremos por obvias razones, probó unos dulces poco antes de terminar el tratamiento, pensando que como ya se sentía bien, no debería haber ningún problema. Cuando el papá de C nos llamó desde la Ciudad de México para comunicarnos que su hijo había sufrido una recaída, comenzamos a investigar lo que podía haber sucedido y fue entonces cuando encontramos a nuestro enemigo acérrimo, el azúcar, culpable del delito en primer grado, pues de acuerdo con nuestra conversación telefónica, C había comenzado a escuchar voces de nuevo, poco rabiadespués de su “dulce experiencia”.

Por supuesto no todas las personas desarrollan el mismo nivel de intolerancia que C, y probablemente usted no esté en riesgo de padecer una enfermedad como la esquizofrenia; pero si le dan ganas de darle con el sartén a su pareja, estalla a la menor provocación, anda de mal humor todo el día y se altera porque la perra de la vecina no para de ladrar, puede que sea hora de modificar sus hábitos alimenticios, suspender la ingesta de toxinas, y porqué no, analizar la posibilidad de evitar el consumo de alguno de estos tres últimos “alimentos”, a fin de ir descartando posibles intolerancias a alguno de ellos, intentando primero con uno, luego con otro, y así hasta determinar cuál de ellos es el que está generando el problema.

Analicemos un poco más de cerca el caso concreto del chamaco motivo de la presente investigación, cuyo diagnóstico no es precisamente un TFAH, pues como he dicho en otras ocasiones, esa enfermedad la inventó la Asociación de Psiquiatras Americanos (APA) en contubernio con la industria farmacéutica, para promover la venta de estimulantes como el Ritalin. No obstante, sí es necesario atenderlo debido a que si se deja pasar más tiempo, la situación podría empeorar y terminar en un comportamiento hostil, que a la larga podría acarrear problemas de índole social o hasta judicial. El resumen de su historia clínica es el siguiente:

hiperactividadNiño de 13 años con problemas de estreñimiento, a quien no le gustan las verduras, las frutas ni las semillas. Le gusta el espagetti (gluten) con crema, las enchiladas, los tacos al pastor y de suadero; el arroz, la carne enchilada, los chilaquiles verdes con pollo y de vez en cuando se termina una sopa de verduras. Le encantan las frituras repletas de GMS, tartrazina, azúcar y carbohidratos, la salsa “Valentina” y los lácteos. Es rebelde y difícilmente pone atención cuando se le habla y si se le pide un favor, termina haciéndolo a regañadientes. Su madre recibe citatorios de sus maestros por conflictos frecuentes con sus compañeros, quizás porque su humor es muy variable, pudiendo ir desde una rabieta, hasta un estado de euforia total.

Es aficionado a los videojuegos y al fútbol; despliega una gran creatividad cuando practica el origami y posee una singular destreza para primero acorralarte, y luego darte “jaque mate” en el ajedrez.
Lo que vamos a recomendar a los padres de este chamaco, además de todo lo comentado anteriormente, en relación a la alimentación y la desintoxicación, es una buena suplementación a base de ácidos grasos omega 3, suficientes dosis ortomoleculares de zinc, ácido fólico, vitamina C y complejo B, también en dosis ortomoleculares (recuerde que “orto” significa correcto). Y para cerrar con broche de oro, cloruro de magnesio, o carbonato de magnesio en caso de que el cloruro produzca exceso de acidez estomacal (gastritis).

hiperactividadLas investigaciones del Dr. Tomohito Hamazaki, de la Universidad de Toyama, Japón, indicaron que los ácidos grasos omega-3 ayudan a controlar la cólera y la hostilidad [8]. Hay estudios en donde se han encontrado correlaciones de niveles bajos de zinc con conductas irritables, tristes, hoscas y con posibles comportamientos hiperactivos ([14] y [15]). Siendo el zinc un antagonista de los metales pesados, no debería subestimarse su capacidad para desintoxicar el organismo. Hay multivitamínicos del complejo B que no van a hacer una gran diferencia, a menos que encuentre un suplemento que tenga como mínimo 100 mg. de cada vitamina del grupo (véase receta).

Necesitará usted ácido fólico para producir sinergia con este conjunto de vitaminas, sobre todo si necesitara agregar la B12, cuando su chamaco esté pasando las de Caín a causa de un síndrome de abstinencia (en caso de haber suspendido la ingesta de algún medicamento antipsicótico).

Descarte todos esos multivitamínicos que multivitamínicos solo traen unos cuantos microgramos de “chorrocientos” minerales y vitaminas, como los que ha visto en las farmacias convencionales, que para lo único que sirven es para inflar los bolsillos del Dr. Simi. De por sí, cuando se tiene un cuadro agudo de ansiedad o un trastorno de hiperactividad más serio, las vitaminas de este grupo no suelen ser muy eficientes administradas por vía oral, así que en casos como éstos, dará mejor resultado cualquiera de las otras vías de administración: intramuscular, intravenosa o intranasal. Para obtener el mayor beneficio posible, la vitamina C y el cloruro de magnesio, al igual que el resto de los demás suplementos, deberán administrarse junto con los alimentos y usando las dosis apropiadas (ver receta).

Resumiendo: la intolerancia a algunos alimentos, las neurotoxinas de algunos metales pesados, los aditivos de los “alimentos” procesados, el azúcar, el déficit de nutrientes, los bajos niveles de ácidos grasos esenciales (omega-3) y la tendencia a desarrollar hipoglucemia, son factores que predisponen a la agresividad, la hostilidad recurrente (bullying), al trastorno con falta de atención por hiperactividad (TFAH), a la ira y al mal humor.

iraConcluyendo:
1) La enfermedad mental puede concebirse como un nivel de inteligencia disminuido y no como un defecto. Todos somos seres humanos con capacidades diferentes y nadie debería estigmatizar a aquellos que no han podido expresar su inteligencia, porque no ha dependido de ellos.

2) Las carencias de nutrientes y el nivel de neurotoxinas en nuestro cerebro determinan, en menor o mayor grado, el nivel de expresión de nuestra inteligencia.
3) De nosotros depende el cambiar nuestros hábitos alimenticios para aumentar nuestra inteligencia emocional, así como recurrir a una terapia para aumentarla, desde un nivel inferior (agresión/ira), hasta uno superior (muy buen humor).

Y a propósito de buen humor, lo mejor que podemos hacer para mejorarlo es tomar nootrópicos naturales. Cualquiera que ande desanimado, alterado por el tráfico citadino, sin un proyecto de vida que le entusiasme, o decepcionado, puede beneficiarse de estos suplementos. Hay a quienes les ha cambiado el día en cuestión de horas, y a veces hasta en minutos. Hay también a quien le ha cambiado la vida en cinco meses, como fue el caso de C, el joven de 24 años al que me refería yo en párrafos anteriores y a quien perturbaban las voces que escuchaba frecuentemente.
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recetaHace más o menos unos seis meses, la mamá de C, ahora amiga entrañable de la familia MicroMédix, nos decía durante la que fue la penúltima consulta, que notaba a su hijo cambiado, como si hubiera sido “remasterizado”, en el sentido de que su comportamiento era aún mejor que como había sido antes de haberse enfermado. Algo similar sucedió con la mamá de KS, una niña de Tampico, Tamps. con síndrome Down y 4 años de edad, que a los pocos meses de haberla comenzado a tratar con microdosis de plantas medicinales y proteína de suero de leche (triptófano, cisteína y tirosina en cantidades apropiadas), comenzó también a sentirse mejor. En palabras de la misma autora de sus días: “ya no se enferma tan seguido”.
El tratamiento completo que le ayudará a mejorar su inteligencia emocional, los nombres de los nootrópicos que pueden hacer de usted una mejor persona, así como sus dosis y modos de administración, los podrá encontrar en la Receta para la Inteligencia Emocional (izquierda).

“La cólera es una ráfaga de viento que apaga la lámpara de la inteligencia”… Robert Ingersoll
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 6 de febrero de 2015


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REFERENCIAS

[1] Cognitive Behavior Therapy : basics and beyond. Judith S. Beck.–2nd edition. The Guilford Press.
[2] Persuasión. El poder excepcional. María del Carmen Madero. Editorial Vergara
[3] Hágame Caso. Técnicas de persuasión para la vida cotidiana. Rafael Sábat. Santillana
[4] Mi Punto de Vista. Sören Kierkegaard. Aguilar, Madrid. 1988
[5] La Sabiduría Recobrada. Filosofía como terapia. Mónica Cavallé. Ediciones Martínez Roca. 2006
[6] Enquiridión (manual). Epicteto. Anthropos Editorial. 2004
[7] Inteligencia Emocional. Daniel Goleman. Kairos. 1996
[8] Patrick Holford. Nutrición Óptima para la Mente.  La Medicina Nutricional y Ortomolecular Aplicada a la Salud y el Equilibrio Mentales. Ediciones Robinbook, s. l., Barcelona
[9] The Adverse Effects of Food Additives on Health: A Review of the Literature with Special Emphasis on Childhood Hyperactivity. Tuula E. Tuormaa. Journal of Orthomolecular Medicine Vol. 9, No. 4, 1994.
[10] http://www.vivesanamente.com/veneno-autorizado-glutamato-monosodico-gms/
[11] Patrick Holford y Susannah Lawson. Nutrición óptima. Guía fácil. 2009, Ediciones Robinbook, s. l., Barcelona.
[12] ¿Pueden las Vitaminas Curar el Alcoholismo?. Tratamiento Ortomolecular de las Adicciones. Dr. Abram Hoffer y Dr. Andrew W. Saul. Editorial Sirio. 2009.
[13]   Orthomolecular Treatment of Schizophrenia. A. Hoffer, M.D., Ph.D., F.A.P.A. http://orthomolecular.org/library/jom/1972/pdf/1972-v01n01-p046.pdf
[14] Ward NI, Soulsbury KA, Zeittel VH, et al: The influence of the chemical additive tartazine on the zinc status of hyperactive children – A double-blind placebo-controlled study. J Nutr Med, 1:51-57,1990
[15] Moynahan EJ: Zinc deficiency and disturbances of mood and visual behavior. The Lancet, 1:91 1976.
[16] Nutritional Influences on Aggressive Behavior. Melvyn R. Werbach, M.D. Journal of Orthomolecular Medicine Vol. 7, No. 1, 1992
[17] Nutritional Brain Energy Enhancement for Reducing Mental Fatigue and Improving Mood and Cognition. Benjamin I. Brown. Journal of Orthomolecular Medicine Vol 27, No 4, 2012
[18] The impact of diet on anti-social, violent and criminal behaviour. David Benton. Neuroscience and Biobehavioral Reviews 31 (2007) 752–774
[19] Omega-3 DHA and EPA for Cognition, Behavior, and Mood: Clinical Findings and Structural-Functional Synergies with Cell Membrane Phospholipids. Parris M. Kidd, PhD. Alternative Medicine Review Volume 12, Number 3 September 2007

 

 

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Autor: micromedix

Sergio López González. Ing. en Informática Biomédica

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