Medicina Natural

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Adicción y dependencia: cómo zafarse del círculo vicioso con vitaminas y otros suplementos

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La medicina ortomolecular (nutrientes en dosis terapéuticas) es una alternativa médica en la que usted se puede apoyar para dejar de fumar, prescindir de manera definitiva de las bebidas alcóholicas, o liberarse de cualquier otra droga que lo haya estado reteniendo en ese círculo vicioso de adicción-dependencia.

tabaquismoEstá comprobado que la adicción es una enfermedad mental [1], pues el hábito de consumir una sustancia adictiva, como puede ser el azúcar, la cafeína, el alcohol, la nicotina o la marihuana, dista mucho de ser un acto volitivo. Investigaciones recientes han demostrado que las causas de la adicción, nada tienen que ver con los principios morales o la fuerza de voluntad del adicto [2]. Hoy sabemos que el centro de gratificación del cerebro reside en el sistema límbico, y que éste es a fin de cuentas, el responsable de que seamos atraídos por sustancias que estimulan nuestros instintos y necesidades básicas.

Etiología de la adicción (la raíz del problema)

El sistema límbico se asegura de que el cuerpo satisfaga sus necesidades básicas, como son el hambre, la sed y el sexo, activando un impulso primario que no es un producto de la lógica con la que tomamos decisiones y que por ende tampoco depende de nuestra capacidad de raciocinio. Comemos o bebemos porque estamos esperando ser recompensados por nuestro cerebro, mediante la liberación de ciertos mensajeros químicos llamados neurotransmisores, que nos proporcionan una sensación automática de placer y bienestar, justo después de haber satisfecho la necesidad o instinto en cuestión. Uno no puede abstenerse de comer o de beber, como si se tratara de un mero acto volitivo.

caféEse mismo mecanismo de recompensa se activa indistintamente si usted ingiere una taza de café, le da una fumada a un cigarro, se zampa un helado, se toma un coñac, o si esnifa una dosis moderada de cocaína. A su sistema límbico le da lo mismo; a su mente consciente no, pues estará en problemas cuando se de cuenta de que, después de haber repetido la experiencia varias veces, ya no puede prescindir de esa sustancia que sabe le va a producir esa sensación de bienestar, de satisfacción. Eso, es lo que se conoce como dependencia, que al final se traduce en un síndrome de abstinencia: ese conjunto de síntomas desagradables que se producen cuando no se ha consumido la sustancia durante algún tiempo, y que pueden ir desde una depresión o una ansiedad, hasta una alucinación en los casos más extremos, pasando por un ataque de pánico o un delirium tremens.

El adicto va entonces en busca de esa sustancia que le permitirá suprimir esa sensación desagradable, para que su cerebro lo recompense por ese acto, con una experiencia placentera de euforia o de calma, dependiendo ello de la sustancia adictiva que se esté usando. Es así como se establece un círculo vicioso entre la adicción (sensación placentera) y la dependencia (sensación desagradable). Pero entonces, ¿cómo puede uno romper ese círculo para librarse de un fármaco, del azúcar, el café, la marihuana, el alcohol, o de cualquier otra droga que nos haya hecho caer en la trampa de la adicción-dependencia-adicción?

Receptores de dopaminaEntender el principio de operación de la adicción, puede ayudar al adicto a zafarse de ese círculo vicioso, valiéndose de ciertas vitaminas, minerales, ácidos grasos esenciales (omega 3) y aminoácidos. Veamos cómo funciona este intrincado mecanismo.
Todas las sustancias adictivas, una vez habiendo penetrado la barrera hemato-encefálica, hacen que el cerebro produzca una cantidad de dopamina mucho mayor que la que normalmente libera cuando el hambre o la sed se han saciado (pulse sobre las imágenes adjuntas para agrandarlas).

La dopamina es un neurotransmisor que viaja de una neurona a otra para proporcionar una señal de gratificación al organismo, cuando le hemos dado la oportunidad de satisfacer esos impulsos primarios de los que hablábamos en párrafos anteriores. Cuando la dopamina es liberada en exceso, el individuo experimenta de súbito un ánimo, que es entre dos y diez veces mayor que la que se experimenta cuando se sacia una necesidad básica [2].

Sistema dopaminérgico

Fuente: Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas

A diferencia de lo que ocurre en un impulso primario, en donde los transportadores de dopamina reciclan una buena parte de ésta hacia la neurona emisora, esos transportadores se bloquean cuando quedan a merced de una sustancia adictiva, provocando que la mayor parte de la dopamina quede “flotando” en las inmediaciones de las dendritas (sinapsis). Es debido a esa acumulación de dopamina que se produce ese sentimiento de euforia extrema en el cerebro del adicto.

Así, en condiciones normales (impulsos primarios), la dopamina regresa a la neurona emisora para ser reutilizada en un mensaje posterior. Pero bajo la acción de una sustancia adictiva, como por ejemplo la cocaína, el exceso de dopamina no se reutiliza, y es ahí donde está el problema: que una vez que usted prueba por primera vez una sustancia que promueve una respuesta dopaminérgica de esa magnitud, puede volverse adicto a la misma, sobre todo si repite la experiencia posteriormente.

Tolerancia y Homeostasis

cocaínaEl uso frecuente de una droga ocasiona que el individuo desarrolle tolerancia a esa sustancia, lo que significa que cada vez necesitará mayores dosis para alcanzar el mismo placer que experimentó al iniciarse en esta práctica tan cuestionada por la sociedad. Apoyándose en el principio de la homeostasis, la doctora Nora D. Volkow, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas, nos explica por qué una persona tolera dosis mayores de una droga, en cada reincidencia. La homeostasis es un mecanismo natural que permite a un organismo mantener su equilibrio, y va a ser interesante poner al descubierto, cómo la industria farmacéutica aplica este principio para enriquecerse, después de engatusar al consumidor con sus hipnóticos, tranquilizantes, antipsicóticos y demás barbitúricos. Es en el fenómeno de la farmacodependencia, donde se observa mejor la característica poco volitiva de un enfermo al que se le dificulta mucho el dejar de tomar una sustancia psicoactiva (clonazepam, olanzapina, Valium, Ritalin, Prozac, etc.).

homeostasisCuando el cerebro está liberando una cantidad de dopamina mayor a la normal, comienza a bloquear los receptores (no los transportadores) de este neurotransmisor en particular, en un intento (homeostático) por equilibrar el tipo y la cantidad de neurotransmisores que hay en su interior. Es así como trabaja un cerebro normal, con sustancias naturales y balanceadas. El propietario de ese cerebro enferma al empeñarse en aumentar solamente las cantidades de uno o dos neurotransmisores, y todo lo que se necesita es balancear las cantidades de los diferentes tipos de mensajeros químicos [3], con una dieta saludable y dosis ortomoleculares  (apropiadas) de aminoácidos, incluidas las de sus correspondientes cofactores: vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales (omega 3 y 6).

El sistema es parte del problema

¿Pero que pasa si los que se empeñan en aumentar las cantidades de un tipo de neurotransmisor en especial, son los magnates de la industria farmacéutica? Ellos tienen en la mira a todos esos consumidores que ansían superar su depresión, y están fomentando significativamente y directamente la farmacodependencia. Las drogas legales, como las que explotan la proliferación de serotonina en la sinapsis, mejor conocidos como inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (SSRIs, por sus siglas en inglés), representan uno de los negocios más lucrativos de esta industria.

negocioDe acuerdo con Janet Currie [4], tan solo en el 2001, los cinco antidepresivos (SSRIs) de mayor venta, produjeron cada uno ganancias que oscilaban entre uno y los tres mil millones de dólares. ¿Y cómo pudieron los magnates vender tanto en tan poco tiempo? Pues fabricando en el laboratorio, y no en los cerebros de los consumidores, una droga legal que hiciera algo similar a lo que hace la cocaína, excepto que en este caso lo que bloquearon fue la proteína transportadora de serotonina, para que fuera este neurotransmisor el que se acumulara en las sinapsis de los consumidores.

Habiendo entendido cómo actúa la cocaína en el cerebro del adicto, es fácil comprender cómo funciona el redituable negocio de los antidepresivos. El Prozac, el Paxil, el Effexor, el Zoloft y el Celexa, son drogas legales que levantan el ánimo, gracias a la gran cantidad de serotonina que no se recaptura en los receptores presinápticos; de ahí ese nombre tan rimbombante de SSRIs. Nótese que el  calificativo que le hemos dado al consumidor en este caso, es el de farmacodependiente. Hemos preferido emplear ese término en lugar de adicto, para ser un poco condescendientes con los accionistas de los grandes laboratorios farmacéuticos y los psiquiatras, pues ellos son los únicos que insisten en que sus SSRIs no son adictivos. Espero haber dejado claro cuál es la diferencia entre adicción y dependencia.

ProzacAdmitamos que esos antidepresivos no son adictivos. De todas maneras, si el farmacodependiente quisiera dejar su antidepresivo, experimentaría un síndrome de abstinencia y tendría que escoger entre volver a comprar el fármaco y consumirlo, o soportar ese síndrome durante varios días, o quizás hasta por un par de semanas. A todas luces, lo que están esperando los magnates es que suceda lo primero, y si usted multiplica el precio de una caja de Prozac, por el número de cajas que consume anualmente un farmacodependiente, y luego eso por el número de farmacodependientes de Prozac que hay en el mundo, y le resta los gastos de operación, administrativos, de mercadotecnia y publicidad, probablemente obtenga una cifra entre los 1000,000,000 y los 3000,000,000 de dólares. ¿No está mal no es cierto?

receta médicaA nosotros nos toca lidiar con el problema de la farmacodependencia inducida intencionalmente por los antidepresivos, los antipsicóticos y otras drogas tanto legales como ilegales, y es precisamente a ese reto al que nos tenemos que enfrentar día a día, los que trabajamos en la Fundación Micromédix. Como se dice popularmente, alguien tiene que hacer el trabajo sucio, ¿o conoce usted algún médico que lo haya convertido en farmacodependendiente y que después de un tiempo esté dispuesto a retirarle paulatinamente los fármacos que él mismo le prescribió? Lo dudo mucho, porque si existiera, ese médico se quedaría sin clientes y hasta pondría en peligro su licencia.

laboratorio farmacéuticoLos accionistas ganan induciendo de manera premeditada la farmacodependencia en sus consumidores, aunque usted escuche a los magnates decir: “ups, parece que aquí tenemos un efecto secundario; pero lo podemos corregir con este otro fármaco”. Los psiquiatras ganan recetando lo que los accionistas han creado y el paciente pierde con ese sistema de salud, cualesquiera que sea su decisión. Ahora ya conoce usted cuáles son las intenciones y los verdaderos intereses del ejército farmacéutico y sus soldados de bata blanca.

La sabiduría de la naturaleza 

Pero la naturaleza siempre ha sido más sabia que el hombre, y por más que éste se esfuerce en romper el equilibrio natural que yace en el interior de su cerebro, en un afán de enriquecerse a expensas de la salud de sus semejantes, la homeostasis seguirá rigiendo la manera en que actuemos y percibamos el mundo que nos rodea, y alterar la cantidad de neurotransmisores de manera artificial, nunca será una solución ni para levantar nuestro ánimo, ni para calmar nuestros miedos, nuestras angustias. Solo permitiendo que el cerebro mismo sea quien elabore sus propios neurotransmisores, en las cantidades y los tipos que éste necesite, será que recibiremos una vez más esa respuesta de gratitud a nuestra conducta, por haberle permitido funcionar como la misma naturaleza se lo ha enseñado desde que el hombre es hombre.

Dos medicinas alternativas para erradicar la adicción

cigarroLa buena noticia es que hay al menos dos alternativas serias a la psiquiatría convencional, y éstas son la psiquiatría ortomolecular y la medicina funcional. Como ya dijimos, la adicción y la dependencia son enfermedades mentales, y como tales, las estaremos tratando con las mismas sustancias naturales que hay en el cerebro del adicto o del farmacodependiente. Y van a ser estas dos alternativas médicas en las que nos vamos a apoyar para que usted deje de fumar y de acudir a las bebidas alcóholicas de manera definitiva, o para que se libere de cualquier otra adicción o dependencia.

Dada la complejidad de las adicciones, dependencias y tipos de droga, hemos dividido el problema en tres secciones, para enfocarnos en el tratamiento que mejor funciona en cada caso. Así podrá ir usted directamente a la sección que más le interesa. Las secciones identificadas hasta el momento son: alcoholismo, tabaquismo y fármacos.

Alcoholismo

alcoholismoSon varias las autoridades en materia de adicción y dependencia que coinciden en que el acetaldehído es la pieza clave de la bioquímica de la adicción al alcohol. Ya desde 1982, Lindros [5] apuntaba que el acetaldehído es el primer paso en el proceso de oxidación del etanol (el alcohol que contienen todas las bebidas embriagantes).
Doce años antes, Davis y otros habían demostrado que el acetaldehído se condensa con la dopamina en el cerebro para formar compuestos similares a la morfina. Estas sustancias, al unirse a los receptores de opiáceos, son las que causan la adicción al alcohol [6].

En 1974, justo cuatro años después del hallazgo de Davis, Eriksson [7] demostró que los niveles de acetaldehído en ratas podrían reducirse a la mitad, aumentando los niveles de nicotinamida. Los resultados de su investigación revelaron que el tratamiento del alcoholismo en seres humanos con niacina, también reducía los niveles de acetaldehído en el cerebro. Esto lo llevó a concluir que la niacina interrumpía las condensaciones de acetaldehído y dopamina en compuestos similares a la morfina, deteniendo así el mecanismo de la adicción al alcohol.

hombros de gigantesEl acetaldehído no solo es culpable en primer grado del alcoholismo en nuestra sociedad, sino que también produce permeabilidad intestinal. Las repercusiones que tiene la producción de acetaldehído y un intestino permeable en el desarrollo de otras enfermedades mentales, así como la influencia de Lindros, Davis, Eriksson, Hoffer, Saul, Cleary y otros gigantes más de la medicina ortomolecular, en la confección final de nuestra Receta para Tratar el Alcoholismo, las podrá encontrar en: Alcoholismo: venciéndolo con fuertes dosis de sustancias ortomoleculares. Una vez más, seguimos el consejo de Sir Isaac Newton y “nos subimos a los hombros de esos gigantes para poder ver más lejos”.

Tabaquismo (nicotina y acetaldehído)

En su forma natural, la hoja del tabaco contiene azúcares (glucosa, fructosa y sacarosa), y cuando usted prende un cigarro, todos esos azúcares se queman, formando acetaldehído [8]. Si me ha estado siguiendo desde el principio de esta entrega, estará de acuerdo conmigo en que ésta sería una de las principales causas por las que un fumador empedernido, no puede dejar de fumar.

Sinergia acetaldehído-nicotinaPero para los magnates tabacaleros, la cosa no para ahí. Estos singulares personajes, añaden una cantidad extra de azúcares a sus productos, para potenciar aún más el mecanismo de adicción que explicábamos anteriormente. Para algunos fabricantes, como los de Marlboro por ejemplo, el azúcar es el ingrediente más importante, después del tabaco.
Antiguamente se creía que la nicotina era el causante único de la adicción al tabaco. No obstante, una investigación con animales de laboratorio realizada por Philip Morris [9], reveló la existencia de una interacción sinérgica entre la nicotina y el acetaldehído.

rata de laboratorioDurante este experimento, observaron que las ratas accionaban más veces la palanca que correspondía al preparado combinado de nicotina con acetaldehído, que las que se contabilizaban cuando se trataba de las palancas asociadas a la nicotina y al acetaldehído actuando por separado (pulse sobre la gráfica anterior para agrandarla). Independientemente de cuántos cigarros se pueda fumar al día, cualquiera puede ser más listo que todas las ratas de Philip Morris juntas, evitando ser envenenado crónicamente y a través de los años, con azúcar, acetaldehído y nicotina.

Podemos disminuir considerablemente el número de clientes cautivos (adictos) de Philip Morris y de muchas otras tabacaleras, tomando muy en cuenta lo que el Dr. J. Prousky comenta en una de sus numerosas publicaciones:
“De la misma manera en que la niacina reduce las concentraciones de acetaldehído en una ingesta de alcohol, la vitamina B3 también puede reducir el acetaldehído producido por el humo del tabaco y disminuir las ansias de nicotina […] La vitamina B3 podría, de hecho, ser el mejor método alternativo para el tratamiento de la adicción a la nicotina” [10].

nicotinaPor su parte, Clarkes afirmó en 1980 que la niacina es químicamente similar a la nicotina; que la nicotina podría ocupar sitios receptores de niacina en el sistema nervioso central (SNC), para crear una deficiencia de niacina; que los efectos calmantes del cigarro, son en realidad el resultado de que la nicotina ocupe los sitios receptores de niacina; y que es posible inhibir la adicción a la nicotina administrando niacina [11]. Aún cuando Prousky, Clarkes y el propio Cleary [12] coinciden en que la niacina constituye una de las mejores opciones para tratar el tabaquismo, no discreparían del todo con  Hemingway [13], en el sentido de que habría que agregar al tratamiento, algunos suplementos para controlar los niveles de azúcar en la sangre, pues todos ellos saben perfectamente que casi todos los fumadores, al igual que los alcóholicos, son hipoglucémicos. Hemingway lo sabía desde 1989, y lo llegó a publicar en los siguientes términos:

Zinc“Mi experiencia ha demostrado que el azúcar en sangre se eleva aproximadamente en 0,8 mmol/L, 15 minutos después de haber encendido un cigarro. Las personas perciben una “sensación de bienestar”, al disminuir los síntomas de su hipoglucemia. La hipótesis es que el cuerpo aprende pronto a desear un cigarrillo cuando el azúcar en la sangre baja, con miras a recuperar esa sensación de bienestar . Fue así como el Dr. Hemingway descubrió que el tratamiento de la hipoglucemia le ayudaba a resolver el problema de la adicción. Y es así como nosotros, subidos a los hombros de esos cuatro gigantes de la medicina ortomolecular, hemos de agregar a nuestra receta para tratar el tabaquismo, cantidades apropiadas de cromo, vitamina B6, vitamina C y zinc, con toda la intención de superar la hipoglucemia del fumador.

Receta para dejar de fumar

En concreto, nuestra receta para vencer el tabaquismo, incluidas las dosis diarias de cada uno de los suplementos niacinamencionados, quedaría como sigue:

  • Niacina : 3,000 mg, comenzando con dosis de 62.5 mg, y repartiéndolas en doce o 24 tomas a lo largo del día, de acuerdo a la tolerancia del paciente (es posible que necesite una sesión de coaching de salud para evitar las posibles reacciones secundarias que produce esta vitamina. Si bien dichos efectos no son de ningún modo peligrosos o de cuidado, a algunas personas podría resultarles molesto el experimentar rubor, picazón y/o calor en su cuerpo, por lo que es conveniente contar con la asesoría de uno de nuestros consejeros de salud, al comenzar a tomar esta vitamina.
  • Vitamina C: también 3,000 mg/día, junto con la niacina, para minimizar los efectos secundarios de ésta (se recomienda también asesorarse convenientemente con un consejero de salud de la fundación, sobre todo para que él o ella le indique cómo reducir el ansia de fumar, rociando su garganta con ácido ascórbico, cada vez que le apetezca fumarse un cigarro)
  • Cromo: de una a dos tabletas diarias de 200 microgramos de polinicotinato de cromo.
  • Vitamina B6 (piridoxina): 1 tableta de 100 mg/día, ya sea en el desayuno o con la comida.
  • Zinc: una tableta de gluconato de zinc de 20 mg, después de cada alimento (60 mg/día)

MarlboroPor supuesto, una dieta alcalina rica en frutas y hortalizas, con carbohidratos de liberación lenta y libre de cafeína y azúcar, contribuirá a que su adicción “se esfume” con mayor rapidez. Asimismo, no olvide que el factor hereditario pudiera estar relacionado con su propensión al tabaco, y que sus apegos también son moldeados por la publicidad y la mercadotecnia (lo que Carr llama lavado de cerebro [14]). Me gustaría pensar que usted no es de los que se dejan influenciar por los condicionamientos psicológicos basados en mensajes subliminales y explícitos (fumar por pose o por aquello del “dime vaquero”).

Fármacos

Hacer una taxonomía de este tipo de drogas es engorroso, y crear más subsecciones nos apartaría del alcance y el propósito de nuestra labor, que es la de informar sobre salud alternativa. Es por eso que hemos preferido analizar solo aquellos fármacos que más crean problemas a la hora de intentar su retirada. Para simplificar su análisis, le proporcionamos una lista en orden alfabético de los fármacos con mayores indicios de crear dependencia o adicción, para que pulse sobre el vínculo que corresponda a la droga o principio activo que más lo(a) está afectando:

Conclusiones

En “El poder curativo de las creencias y el coraje de vivir“, demostré con fuentes muy fidedignas que son tres los factores que determinan la aparición de una enfermedad: los genes, las creencias y el entorno en el que nos desenvolvemos (incluida la nutrición). El primero no depende de usted, los otros dos sí, y siempre marihuanaque usted nos lo permita, podremos ayudarle a moldear esos dos factores mediante un coaching de salud, para que usted se convierta en una mejor persona: en una persona libre de adicciones.
La lucha contra las drogas es agobiante, y sin embargo, debemos respetar tanto lo que usted decida hacer con su cerebro, como las ideas que aquí he puesto a su consideración, ya que afortunadamente, todavía somos libres de adoptar la posición que más nos convenga, aun si ésta fuera el continuar actuando acorde con lo que a nuestro sistema límbico se le antoje, o lo que pueda haber detrás de los hallazgos de Philip Morris.

“Si quieres vivir una vida feliz, apégate a una meta, no a una persona o a un objeto” …  Albert Einstein
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 11 de junio de 2016


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REFERENCIAS

[1] Rebecca Place Miller. Nutrition in Addiction Recovery, May 2010. Many Hands Sustainability Center. 411 Sheldon Road Barre, MA 01005.
[2] NIDA. Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas. Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos. Las drogas, el cerebro y el comportamiento: la ciencia de la adicción.
[3] Patrick Holford, James Braly & David Miller. How To Quit Without Feeling S**T: The fast, highly effective way to end addiction to caffeine, sugar, cigarettes, alcohol, illicit or prescription drugs.Hachette Digital. 2008
[4] Janet Currie. The Marketization of Depression: The Prescribing of SSRI Antidepressants to Women. Women and Health Protection, May 2005.
[5] Lindros, Kai O. Human Blood Acetaldehyde Levels: With Improved Methods, a Clearer Picture Emerges, Alcoholism Clinical and Experimental Research, Vol. 6, No.4, Fall 1982.
[6] Davis, Virginia E. and Walsh, Michael J. Alcohol, Amines and Alkaloids: A Possible Biochemical Basis for Alcohol Addiction. Science, Vol. 167: 1005-1007, 1970
[7] Eriksson, C.J. Peter. Increase in Hepatic NAD Level — Its Effect On the Redox State and On Ethanol and Acetaldehyde Metabolism, Federation European Biochemical Societies, Vol. 40, No. 2: 317-320, April 1974.
[8] Talhout, R, et al, “Sugars as tobacco ingredient: effects on mainstream smoke composition” , Food and Chemical
Toxicology 44(11):1789-1798, 2006. SCENIHR, Adicción y atracción a aditivos del tabaco, 2010.
[9] Rabinoff, M, et al, “Pharmacological and Chemical Effects of Cigarette Additives”, American Journal of Public Health 97 (11):1981-91, noviembre de 2007; SCENIHR, Adicción y atracción a aditivos del tabaco, 2010.
[10] Prousky Jonathan E. “Vitamin B3 for Nicotine Addiction”, J. Orthomolecular Med 18 (2003):56-57
[11] Clarkes R: Niacin for nicotine? Lancet, 1980; 1(8174): 936.
[12] Cleary JP: The NAD deficiency diseases. J. Orthomol Med, 1986; 1(3):149-157.
[13] Don C. Hemingway, “Smoking and Hypoglycemia”. Journal of Orthomolecular Medicine Vol. 4, No. 3, 1989
[14] Allen Carr, Es fácil dejar de fumar, si sabes cómo”. S.L.U Espasa Libros, 2000.

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Autor: micromedix

Sergio López González. Ing. en Informática Biomédica

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