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Microdosis de Akuamma: nueva medicina alternativa para tratar la esquizofrenia y otros trastornos mentales

Han transcurrido ya más de cuatro años desde que pude rescatar a mi hijo de la impenetrable oscuridad de la esquizofrenia, y así como tuvimos la fortuna de ver la luz al final del túnel en nuestra familia y en las de otros tres muchachos alguna vez afectados por este mismo trastorno, también hemos estado luchando por vencer las alucinaciones auditivas de Ángel, el chico cuyo caso expuse en una entrega anterior, en donde expliqué cómo pude determinar sus deficiencias nutricionales, a partir de un análisis de tejido de cabello (mineralograma).

La contribución de la Fundación MicroMédix a la medicina alternativa

Con Ángel y con una chica de nacionalidad peruana, todavía no hemos podido ver esa luz que solo Dios puede enviar a cada uno de nosotros, para iluminar el camino que Él ha querido que sigamos. Y cada vez que abro una nueva investigación para encontrar esa planta, ese aminoácido, esa vitamina o esa combinación de nutrientes que puede ayudar a otros a encontrar su propio camino, reflexiono de nuevo sobre lo que dijo el célebre poeta romano Horacio, a propósito del infortunio: “La adversidad tiene el don de despertar talentos que en la prosperidad hubiesen permanecido durmiendo… En la adversa fortuna suele descubrirse el genio, en la prosperidad se oculta”.

Con esa máxima de Horacio enclavada en mi mente, y apoyándome de las herramientas de la informática biomédica que acostumbro emplear para lidiar con el infortunio, pude encontrar un antipsicótico natural para tratar la esquizofrenia, con las mismas características que poseen los llamados antipsicóticos atípicos; pero libre de efectos secundarios.

Se trata de una alternativa a los medicamentos psiquiátricos, que hemos implementado en la Fundación MicroMédix con una microdosis que contiene los alcaloides (un grupo de sustancias activas) de una planta africana, conocida en el medio científico como Picralima nitida (izquierda), y a la que cualquier mortal en Nigeria identificaría como Akuamma.
Me gustaría ser más específico. No se trata de un producto milagro; estamos hablando de fitomedicina basada en evidencias, y las propiedades de la Akuamma han sido usadas por años, en Nigeria, Camerún, Costa de Marfil y otros países africanos, para tratar síndromes psicogénicos a los que antiguamente se les solía dar el nombre genérico de “locura”. Como veremos a lo largo de esta entrega, las propiedades terapéuticas de algunas plantas de la familia de las apocináceas, que es precisamente el caso de la Picralima nitida,  ya han sido estudiadas en repetidas ocasiones por Elisabetsky E. y Costa-Campos L. [1], Linck VM [2] y otros grandes referentes de la psicofarmacología moderna [5]-[9].

Lo que está aportando la Fundación MicroMédix  a través de este nuevo tratamiento alternativo, es la aplicación de la técnica de las microdosis del Dr. Eugenio Martínez Bravo, a la semilla de la Picralima nitida. Gracias a ese gran científico mexicano y a esos otros investigadores de renombre internacional, estaremos en posibilidad de tratar la esquizofrenia, el trastorno bipolar, el TOC, la demencia, el Alzheimer y la ansiedad, con tres gotas de una solución hidroalcohólica mezclada con dosis apropiadas de tintura de Akuamma, administradas sobre la lengua, cada 5 minutos durante media hora o una hora como máximo, y posteriormente cada hora o cuatro veces al día, dependiendo ello de la severidad del caso y la naturaleza del trastorno.

Por qué emplear la semilla de la planta en microdosis

Como veremos más delante, la alstonina es uno de los principales alcaloides de la Picralima nitida, y se encuentra en la corteza de sus tallos, frutos y semillas [3]. No obstante, para implementar un tratamiento a base de una planta medicinal, es necesario considerar, además de la biodisponibilidad de la materia prima, su disponibilidad comercial. De esta manera, al explorar el espacio cibernético para ir en busca de este preciado alcaloide, advertimos que la semilla era la materia prima más asequible en el mercado de las plantas medicinales, pues todo parece indicar que los frutos y el tallo, pierden sus propiedades con el paso del tiempo y presentan complicaciones a la hora de envasarlos, manejarlos y distribuirlos.

La aplicación de la técnica de las microdosis, nos viene como anillo al dedo en este caso, dada la naturaleza de su mecanismo de acción neuro-hormonal [4]. Las microdosis poseen la cualidad de transportar las sustancias activas de las plantas medicinales a través del sistema nervioso, característica ideal para actuar más eficientemente en los trastornos mentales. Las vitaminas, los minerales, los ácidos grasos esenciales y los aminoácidos entran al organismo regularmente por la vía oral, ocasionando que su mecanismo de acción a través del torrente sanguíneo, se ralentice. En contraste con ese modo de operación, una microdosis herbal hace que los alcaloides de la planta en cuestión, trabajen a través de impulsos nerviosos que van, desde las papilas gustativas hasta las terminaciones efectoras curativas, pasando por el hipotálamo y la corteza cerebral.

Por qué optar por un antipsicótico natural

Afortunadamente no estudié en ninguna facultad de medicina en donde se me aleccionara para contemplar el sufrimiento ajeno, sin demostrar la más mínima inmutación. Y como no es mi estilo el abandonar al paciente a su suerte, cuando me doy cuenta de que no mejora con lo que sé que le funciona a la mayoría, procuro indagar más sobre lo que podría beneficiar a ese paciente en particular. Fue así como comencé a estudiar más a fondo las propiedades farmacológicas de algunos antipsicóticos como la clozapina, la olanzapina y la ziprasidona, con el propósito de saber qué parámetros son los que hay que tomar en cuenta, a la hora de evaluar un agente terapéutico natural para la esquizofrenia.

Poco antes de que Ángel regresara de los Estados Unidos de Norteamérica, yo había retomado un proyecto de investigación que consistía en encontrar un sustituto natural para la clozapina, que era justamente el antipsicótico que Ángel estaba tomando en aquel entonces. Había seleccionado este antipsicótico atípico (de segunda generación), porque además de sentirme comprometido con la salud de mi paciente, hasta donde yo sabía, la clozapina parecía ser el mejor de todos y al mismo tiempo el último recurso al que recurrirían los psiquiatras para controlar los síntomas positivos de la esquizofrenia, esto es, los pensamientos delirantes y las alucinaciones tanto auditivas como visuales.

Me intrigaba sobremanera el saber, por qué alguien con algo de sentido común tendría que agotar todas las posibilidades, antes de echar mano del mejor fármaco. Fue así como me enteré que la clozapina no solo deprimía el sistema inmune del paciente (agranulocitosis), sino que entre otras muchas cosas, era el antipsicótico con la mayor incidencia de convulsiones. Traduje un párrafo de la versión completa del artículo que aparece a su izquierda, para dejar en claro lo que Elisabetsky y Costa-Campos reportaron a propósito de la actividad pro-convulsiva de dicho antipsicótico:

“La clozapina (una fenotiazina) es el antipsicótico más estudiado a este respecto; presenta el mayor riesgo de convulsiones, con una incidencia del 3.5%, frente al 0.9% para la olanzapina, el 0.9% para la quetiapina y el 0.3% para la risperidona” [1].
Lo más irónico del caso, es que pocos días después de haber encontrado este interesante documento, Ángel me comunicó vía telefónica que su nuevo psiquiatra le había practicado un electroencefalograma que revelaba cierto riesgo de desarrollar epilepsia, por lo que además de ziprasidona (Geodon), le estaba recetando oxcarbazepina. Si bien el “electro” nos estaba alertando sobre una situación por demás delicada, la solución no estaba en darle un agente anti-convulsivo con potencial para producir obesidad, que a su vez necesitaría la prescripción de un agente anti-diabético, y que demandara asimismo la administración de un anti-hipertensivo con su correspondiente anti-arrítmico, y así sucesivamente. De ahí la necesidad de encontrar un antipsicótico natural, libre de complicaciones concatenadas.

Hace más de un año que he estado tratando a Ángel, y en todo ese tiempo jamás me reportó una sola mioclonía, y mucho menos un ataque de epilepsia, de tal manera que una vez más estábamos ante un caso de desfachatez psiquiátrica promovida por el consorcio farmacéutico y sus mercaderes de bata blanca. Una razón más para ir en busca de una medicina alternativa que no pretende lucrar con el sufrimiento ajeno.

Le tuve que decir que lo que le estaba prescribiendo ese comerciante de salud, no era otra cosa que una estrategia para evitar las convulsiones que la clozapina y ahora la ziprasidona podían producir como uno más de sus efectos secundarios de largo plazo. Durante año y medio, Ángel y yo habíamos logrado reducir la dosis inicial hasta solo 1/4 de tableta, no sin haber sorteado un gran número de contrariedades. Paradójicamente, la retirada de la clozapina había pasado a ser parte de su recaída (el regreso de las voces), como lo fueron también el estrés que le produjo el comenzar a estudiar un doctorado en los EUA, y los agravios que recibió de su señor padre, con motivo de su partida al extranjero. Lo que más me tranquilizaba en ese momento, es que yo había estado tratando a Ángel con dosis terapéuticas de taurina y GABA (entre otros nutrientes); dos suplementos con propiedades anti-epilépticas cuyo propósito inicial era controlar los síntomas negativos de la esquizofrenia, que en el caso de Ángel se manifestaban como pesadillas, ansiedad extrema e insomnio. En este orden de ideas, tanto la familia de Ángel como la terapeuta Lourdes González y su servidor, preferimos prescindir de la oxcarbazepina y continuar con la taurina, el GABA, el magnesio, el manganeso y el zinc, que ya de por sí habían sido prescritos para la esquizofrenia, y que ahora desempeñarían también el papel de agentes anti-epilépticos.

La decisión de haber optado por un tratamiento natural para prevenir una posible epilepsia en el caso de Ángel, no solo se basó en los hallazgos de Elisabetsky y Costa-Campos, sino en la experiencia que mi esposa, la terapeuta Lourdes González, vivió con uno de sus hermanos a quien a muy temprana edad se le diagnosticó epilepsia. Y es que ella fue testigo de un hecho que marcó para siempre la vida de toda su familia.

Un día, poco después de que su hermano abandonara el Hospital de la Raza, tras haber sido medicado con Epamin (fenitoína), presenció cómo su mamá arrojaba al bote de la basura, la bolsa llena de medicamentos que el personal de dicha institución le había dado para controlar las convulsiones que su hijo había presentado, y que ese día habían tenido lugar como en ocho ocasiones, según estimó mi esposa mientras intentaba recordar los pormenores de esa triste experiencia. Su mamá tenía razones muy poderosas para haber obrado de esa manera, porque resultó que su hijo fue mejorando gradualmente, a medida que ella misma se hacía cargo de su epilepsia con magnesio y polvo de índigo, una planta de origen asiático (derecha) muy parecida a la que todos conocemos como añil y que en ese entonces solo se podía conseguir en México a un precio de $ 600,000.00 viejos pesos los 100 gramos. ¿Vía de administración?, muy sencilla: entre su mamá, ella y sus hermanas encapsulaban a mano el polvo de la planta para que él la pudiera tomar. ¿Dosis? No lo sé, pregúntele a mi suegra, ella es la autora intelectual de esa terapia. Yo más bien emplearía microdosis de añil y de tumbavaqueros, aparte de los suplementos que recomendé con anterioridad.

Otro de nuestros pacientes, a quien llamaré JP a fin de ocultar su verdadera identidad, ha comenzado su tratamiento con cierto éxito, porque aunque al principio experimentó altas y bajas, hasta el momento se encuentra estable, al grado de que ya está yendo a la escuela y pretende regresar a su vida normal, a pesar de estar medicado con olanzapina.
Este es otro caso que ha despertado nuestro interés por encontrar un antipsicótico natural que reemplace en esta ocasión a la olanzapina. Tan pronto como su familia decida disminuir gradualmente la dosis de esta droga, comenzaremos a administrar la microdosis de Akuamma, con miras a combatir el consabido síndrome de abstinencia.

Si bien la olanzapina no presenta tantas complicaciones como la clozapina, sí merece una mención especial, ya que constituye un ejemplo típico de farmacodependencia cuando se ha llegado a tomar por más de una semana; a veces más, a veces menos.
Durante le retirada de la olanzapina, que suponemos es uno de los pasos que su familia querrá dar para lograr que su hijo se libere definitivamente de los fármacos, será imprescindible contar con la ayuda de un antispsicótico como el que aquí estamos proponiendo.

De hecho, queremos agradecer infinitamente al padre de JP, por haber sido el primer padre de familia en realizar un pedido de 100 grs de polvo de semilla de Akuamma, que nos estará llegando en estos días, para que su hijo se vea beneficiado con las microdosis que prepararemos como resultado de esta noble acción.
Ya se ve por qué nos hemos empeñado tanto en encontrar un agente antipsicótico natural que haga las veces de “muleta”, mientras se retira el fármaco prescrito por el psiquiatra, dado que tanto los efectos secundarios como los calculados (farmacodependencia), representan un obstáculo para la recuperación de nuestros pacientes. Solo estamos esperando recibir desde el otro lado del mundo, el polvo de la semilla de Akuama, para comenzar a preparar la microdosis objeto de esta publicación.

Los sucesos que dieron luz al proyecto “antipsicótico natural para tratar los síntomas positivos de la esquizofrenia”.

Cuando fue evidente que a Ángel no lo iban a dejar de acosar sus “demonios internos” (las voces), retomé con más ahínco el proyecto de investigación que tiempo atrás me había asignado la Fundación MicroMédix. El proyecto “Antipsicótico natural para tratar los síntomas positivos de la esquizofrenia”, consistía en emular hasta donde fuera posible, el mecanismo de acción de la clozapina, exceptuando por supuesto el total de sus efectos secundarios y calculados.

Todo comenzó con una búsqueda muy simple en Google con las palabras clave antipsychotic herbal filetype:PDF, que arrojó un total de 34,800 vínculos. Como se advierte en la figura adjunta, el quinto vínculo del listado me condujo a un sitio en donde pude conocer las características generales de la primera planta que se usó para curar lo que los antiguos textos de la medicina ayurvédica hindú describieron como “locura”: la Rauwolfia serpentina (pulse sobre la imagen de la izquierda para agrandarla).

Pero lo que resultó más interesante aún, fueron los resultados que arrojó Arrowsmith, cuando quise extraer de la literatura biomédica, el conocimiento que estaba buscando. Con la idea de hacer más específica mi pregunta, ingresé como literatura A las dos palabras clave auditory hallucinations y como literarura C, serpentine, que era el nombre del alcaloide que averigüé después, contenía la R. serpentina. Cuál no sería mi sorpresa al descubrir que al seleccionar la palabra antipsychotic en el listado de términos B, el vocablo alstonine apareciera una y otra vez en los encabezados de los artículos que Arrowsmith me estaba mostrando (pulse sobre la imagen de la derecha para agrandarla).

¿Que cosa era eso que se repetía en todos los títulos de los artículos de la columna de la derecha?
Era el alcaloide indol que contienen varias plantas de la familia de las apocináceas; el mismo al que se le atribuyen las propiedades antipsicóticas de la Picralima nitida, la Alstonia boone, la C. roseus, la Rauwolfia caffra y la Rauwolfia vomitoria, por mencionar las más estudiadas.

Significado del conocimiento biomédico develado

A partir de ahí, me concreté a analizar lo que estarían implicando cada uno de esos títulos, los resúmenes asociados a los mismos, así como los artículos completos que pudiera conseguir, para asegurarme de lo que ya estaba sospechando.

Curiosamente, el resumen del primer artículo del listado de la imagen inmediata anterior, coincide con el objetivo del proyecto que la fundación me encomendó, porque está implicando que la alstonina emula las propiedades de la clozapina. No se necesita más que traducir el párrafo que he resaltado aquí en azul, para concluir que: “La alstonina es un alcaloide indol que tiene un perfil experimental antipsicótico comparable con el de la clozapina, y es compatible con los efectos que se presume tiene en los pacientes con trastornos mentales” (pulse sobre la imagen para agrandarla).

No acostumbro basarme únicamente en uno o dos artículos científicos, aún cuando estos provengan de fuentes tan confiables como PubMed (Medline) y otros acervos bibliográficos de prestigio internacional, por lo que preferiría hacer el papel de “abogado del diablo” para reafirmar o desmentir la premisa enunciada en el párrafo anterior.
No se me dificulta mucho desempeñar ese papel, pues escuchando atentamente las inquietudes de mis pacientes y respondiendo a las peguntas que sus padres me hacen mientras están luchando contra la esquizofrenia de su ser querido, es como he aprendido a determinar si estoy en el camino correcto. El caso de Don Chema y su hijo Ramón me ayudará a ilustrar mejor lo que quiero decir.

Cuando le expliqué a Don Chema el propósito de nuestro proyecto, me preguntó si la microdosis de la Akuamma podría causarle convulsiones a su hijo, como podría hacerlo la clozapina, a lo que le respondí que no. No pude demostrárselo en ese momento porque la consulta era telefónica. En la imagen adjunta se puede leer lo que Costa-Campos y otros le responderían a Don Chema, así como a otros admirables padres en cuanto a que si la alstonina ha sido probada en seres humanos y no solo en el laboratorio. Lo resaltado en azul, una vez traducido al español, rezaría más o menos así:

“El alcaloide alstonina de indol es el componente principal de las plantas usadas por los psiquiatras nigerianos como drogas contra la demencia. El alcaloide presenta un perfil experimental muy similar al de la clozapina antipsicótica atípica. Este estudio tuvo como objetivo comparar la actividad pro convulsiva de estos dos compuestos antipsicóticos.
A través de la administración repetitiva durante un período de 30 días del modelo de prueba de encendido (kindling), se muestra que, a diferencia de la clozapina, la alstonina no posee actividad pro convulsiva. 
Los datos se suman a las sugerencias anteriores de que la alstonina merece ser examinada como un modelo para el desarrollo de nuevos antipsicóticos” [5].

Aunque los síntomas negativos de la esquizorfenia los hemos estado manejando con bastante éxito con inositol, taurina, GABA, glicina y otros nutrientes igual de importantes, conviene ahora preguntarse, ¿qué tanto tiempo deberán administrarse dichos nutrientes, para obtener el alivio anhelado? Hasta ahora, mi respuesta había sido que en promedio, los casos de éxito se han observado alrededor de los 6 meses, dependiendo ello de los años que el paciente haya estado medicado (con fármacos), así como del tipo de antipsicóticos empleados. La farmacodependencia de la olanzapina por ejemplo, es una travesía con menos tropiezos que los que se llegan a presentar con la clozapina. La mamá de uno de mis pacientes en España, me decía que el antipsicótico que menos resistencia había ofrecido durante su retirada, había sido el haloperidol (Haldol). Dos de nuestros casos de éxito, el de mi hijo y el de otro muchacho cuyo nombre no puedo revelar por habérselo prometido a sus padres, tomaron olanzapina solo unos cuantos días al principio del tratamiento. Como ya podrá usted suponer, fueron experiencias muy difíciles de superar, dado que los efectos de la medicina ortomolecular y las microdosis con las que contábamos en ese entonces, no se notaron sino hasta después de varios meses de esfuerzo y dedicación.

La idea entonces es disminuir el sufrimiento del paciente durante la fase de transición entre la medicación convencional (a base de fármacos) y la medicina ortomolecular y las microdosis. Como en toda profesión, hemos progresado hasta el punto de haber devuelto la salud a una niña de 12 años con síntomas psicóticos, en escasos dos meses. Un hecho que no puedo dejar de mencionar en relación a este caso, es que su mamá nos llamó antes de recurrir a un psiquiatra, por lo que su hija jamás llegó a tomar antipsicóticos, ansiolíticos o cosas por el estilo.

Hasta donde alcanzo a vislumbrar, con la microdosis de Akuamma, podríamos reducir ese tiempo de recuperación hasta probablemente un mes. ¿Y de qué manera esta microdosis puede reducir los síntomas negativos de la eszquizofrenia, y de aquellos que se producen como resultado de la retirada del (o los) antipsicótico(s) (síndrome de abstnencia)? Nuevamente, prefiero responder a esta pregunta, apoyándome en lo que los expertos en psicofarmacología opinan al respecto (le recuerdo que mi especialidad es la informática biomédica).

En la imagen adjunta he resaltado una vez más en color azul, lo que considero responde mejor a esta cuestión. Pero permítame ahorrarle el trabajo de traducir al español, el párrafo que cumple a la perfección con ese cometido:
El estudio indica que el alstonina no sólo aumenta la interacción social en ratones normales, sino que también evita los déficits sociales atribuibles a los síntomas negativos de la esquizofrenia. Este estudio refuerza y complementa el perfil antipsicótico de la alstonina y destaca su potencial como un fármaco útil para el manejo de los síntomas negativos de la esquizofrenia” [6].
Desde el punto de vista de la teoría dopaminérgica de la esquizofrenia, no hay mucha diferencia entre sus síntomas negativos y los ocasionados por un síndrome de abstinencia. De acuerdo con esa teoría, existe una alteración en la transmisión de la dopamina en el cerebro.

El aumento de la actividad dopaminérgica en las regiones subcorticales, en especial en las vías mesolímbicas, está correlacionado con los síntomas positivos de la esquizofrenia. A su vez, los síntomas negativos y cognitivos parecen estar correlacionados con un descenso de la actividad dopaminérgica en regiones corticales prefrontales. Todo parece indicar que al antagonismo dopaminérgico rige la manera en la que se manifiestan los trastornos psicogénicos, y ese antagonismo también ha sido constatado por el mecanismo de acción de la clozapina y la propia alstonina (pulse sobre la imagen de la derecha para agrandarla).

La ansiedad es uno de los síntomas negativos con el que podemos ejemplificar perfectamente cómo la alstonina podría contribuir a disminuir sensiblemente o quizás hasta eliminar un síndrome de abstinencia provocado por la retirada de un antipsicótico como los que aquí se han mencionado. En la imagen de la izquierda (pulse para agrandarla), Costa-Campos y sus colaboradores estarían respondiendo a la pregunta ¿Puede la alstonina ayudar  a reducir o inclusive a detener un ataque de ansiedad? Se lo traduzco con mucho gusto:

La alstonina claramente se comporta como un ansiolítico tanto en el modelo conductual de panel perforado como en el de luz/ oscuridad. La administración previa del antagonista del receptor de serotonina 5-HT 2A/C ritanserina, revertió los efectos de la alstonina en los modelos conductuales de panel perforado y de luz/oscuridad, lo que sugiere la participación de estos receptores en el mecanismo de acción de la alstonina” [7].

Por último, y aunque esto es algo que un padre de familia difícilmente se cuestionaría, pero que es menester enfatizar para terminar de cumplir bien con mi labor de “abogado del diablo”, es señalar la importancia que puede tener otra teoría que postula que los niveles de glutamato, y no solo los de dopamina, también pueden desembocar en un trastorno psicótico. De manera análoga a como sucede con la teoría dopaminérgica, un aumento excesivo en el nivel de glutamato a nivel cerebral, produce un efecto glutamatérgico con potencial para provocar alucinaciones, pensamientos delirantes y síntomas negativos.

Estos síntomas negativos podrían comprender estereotipias (repetición mecánica de las mismas posturas o movimientos), depresiones, falta de concentración, deterioro de la memoria, aislamiento social y ataques de ansiedad/pánico. En el párrafo que he resaltado en la imagen inmediata anterior, se puede leer lo que Herrmann y otros responderían a la pregunta: ¿cómo beneficiaría la alstonina de la Akuamma, a un paciente con niveles altos de glutamato? La traducción del párrafo en azul quedaría como sigue:

Este estudio muestra que la alstonina disminuye la absorción de glutamato, lo que puede ser beneficioso para la deficiencia glutamatérgica observada en la esquizofrenia. Cabe destacar que la disminución de la absorción de glutamato coincide con la inversión del déficit de interacción social y de memoria funcional inducidos por el MK-801 . Un beneficio potencial adicional de la alstonina como antipsicótico es su capacidad para aumentar el glutatión, un antioxidante celular clave que se ha informado se encuentra disminuido en el cerebro de los pacientes con esquizofrenia. Una característica adicional del nuevo mecanismo de acción de la alstonina que refuerza que los receptores D(2) no están sustancialmente implicados, es la ausencia del efecto de la apomorfina en los cambios inducidos por la alstonina en la captación de glutamato” [8].

Otras propiedades terapéuticas de la Picralima nitida

Esta última característica viene a reforzar aún más el por qué emplear esta planta en particular para tratar la esquizofrenia. Basta con volver a leer lo que he resaltado en negritas para apreciar mejor su potencial. Y eso que no mencioné las cualidades tan extraordinarias que la mayoría de la gente le atribuye a la Akuamma.
Lo dicho hasta aquí solo abarca  las propiedades antipsicóticas de esta planta y las aplicaciones que muy poca gente conoce. La Akuamma se ha hecho famosa en todo el mundo más bien por sus propiedades analgésicas.
Además de aliviar el dolor, la Akuamma se ha empleado también como remedio para la fiebre, la hipertensión, la ictericia, la dismenorrea, los trastornos gastrointestinales y la malaria. Diversas publicaciones de carácter científico han demostrado que otros alcaloides aislados aparte de la alstonina, así como los extractos de sus taninos, polifenoles y esteroides, se han usado con gran éxito como analgésicos, anti-inflamatorios, hipoglucémicos, hipotensores y antimicrobianos. Análogamente, algunas otras de sus sustancias activas se han empleado por años para combatir las úlceras y los tumores [9].

El beneficio es para usted y su familia, no para los magnates farmacéuticos

Y si acaso se encontrara usted en otro país y por tal motivo no pudiésemos hacerle llegar hasta su domicilio las microdosis de Akuamma, nada nos impediría hacerle llegar a través de Skype, el conocimiento necesario para que usted mismo las elabore. Nuestro objetivo es que usted resulte beneficiado con las cualidades de esta planta, no solo en cuanto a mejorar su calidad de vida o la de un familiar, sino para que también ahorre en suplementos. Si bien la receta para la esquizofrenia con suplementos ha dado buenos resultados, no podemos negar que para la mayoría de las familias, representa una parte sustancial de su presupuesto.

Son muy pocos los países en donde los precios de los suplementos son bastante asequibles, y las microdosis podrían marcar un hito en la evolución hacia una psiquiatría de precisión, como resultado de la inclusión social de familias de escasos recursos, en este proceso de cambio. Parte de nuestra visión es hacer llegar a los lugares más apartados del planeta, el conocimiento que extraemos de este espacio cibernético, y si no reducimos ahora los costos de nuestros tratamientos, no podremos decir después que hemos cumplido con nuestra misión, porque entonces no habremos demostrado que la salud no tiene por qué tener ese carácter elitista que suele notarse en otros ámbitos de nuestra sociedad.

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 27 de Junio de 2017


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REFERENCIAS

[1]  Elisabetsky E. & Costa-Campos L. The alkaloid alstonine: a review of its pharmacological properties. Evid Based Complement Alternat Med. 2006 Mar;3(1):39-48. Epub 2006 Jan 16.
[2]  Linck VM et al. Original mechanisms of antipsychotic action by the indole alkaloid alstonine (Picralima nitida). Phytomedicine. 2015 Jan 15;22(1):52-5. doi: 10.1016/j.phymed.2014.10.010. Epub 2014 Nov 6.
[3] Schmelzer, G.H & Gurib-Fakim, A. (Editors), 2008. Plant Resources of Tropical Africa 11(1). Medicinal plants 1. PROTA Foundation, Wageningen, Netherlands/Backhuys Publishers, Leiden, Netherlnds/CTA, Wageningen, Netherlands; página 449
[4] Dr. Eugenio Martínez B. y Dra. Maricela Villalta. Guía terapéutica con Microdosis. Plantas medicinales, sustancias químicas, medicinas de patente, glándulas y tejidos. Editorial Herbal. Mexico D.F, 2009.
[5] Costa-Campos L1, Iwu M, Elisabetsky E. Lack of pro-convulsant activity of the antipsychotic alkaloid alstonine. J Ethnopharmacol. 2004 Aug;93(2-3):307-10.
[6] de Moura Linck V, Herrmann AP, Goerck GC, Iwu MM, Okunji CO, Leal MB, Elisabetsky E. The putative antipsychotic alstonine reverses social interaction withdrawal in mice. Prog Neuropsychopharmacol Biol Psychiatry. 2008 Aug 1;32(6):1449-52. doi: 10.1016/j.pnpbp.2008.04.013. Epub 2008 Apr 29.
[7] Costa-Campos L, Dassoler SC, Rigo AP, Iwu M, Elisabetsky E. Anxiolytic properties of the antipsychotic alkaloid alstonine. Pharmacol Biochem Behav. 2004 Mar;77(3):481-9.
[8] Herrmann AP, Lunardi P, Pilz LK, Tramontina AC, Linck VM, Okunji CO, Gonçalves CA, Elisabetsky E. Effects of the putative antipsychotic alstonine on glutamate uptake in acute hippocampal slices. Neurochem Int. 2012 Dec;61(7):1144-50. doi: 10.1016/j.neuint.2012.08.006. Epub 2012 Aug 25.
[9]  Osayemwenre Erharuyi, Abiodun Falodun, Peter Langer. Medicinal uses, phytochemistry and pharmacology of Picralima nitida (Apocynaceae) in tropical diseases: A review. Asian Pacific Journal of Tropical Medicine (2014)1-8

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Aminoácidos: las combinaciones deben ser terapéuticas, no contraproducentes

Los síntomas de algunas enfermedades como la de Parkinson, la esquizofrenia, el Alzheimer, el trastorno afectivo bipolar y otros trastornos mentales, pueden mejorar o empeorar, dependiendo de qué tan bien combinemos los aminoácidos con las vitaminas, los minerales y los ácidos grasos esenciales.
Hablando específicamente de los aminoácidos, el beneficio que una combinación de éstos puede ofrecer, depende de la naturaleza de la enfermedad, la edad, los medicamentos alopáticos que se estén tomando, el peso, los hábitos alimenticios, el estilo de vida, en fin, en una palabra, de la individualidad bioquímica del paciente.

Y que mejor manera de ilustrar el concepto de individualidad bioquímica, que analizar las repercusiones que puede tener una determinada combinación de aminoácidos, sobre el momento y la manera en la que se expresarán los genes de una persona en particular. Esa combinación estaría representando parte de lo que se conoce como epigenética: todo aquello que desencadena la expresión de los genes; pero que no depende directamente de ellos.

¿Que tan importante puede ser seleccionar y combinar bien los aminoácidos?

Los fisiculturistas no suelen preocuparse mucho por seleccionar los aminoácidos que más les van a beneficiar, en términos de lo que un complejo como los que se expenden en las tiendas naturistas, puede hacer por su masa corporal. Si usted va y le pregunta a un fisiculturista para qué toma proteína de suero de leche o de soya, seguramente le dirá que lo hace para “construir músculo”. Algunos otros (u otras) responderán que la proteína ayuda a incrementar la masa corporal, y que lo más apropiado es tomar los complejos de aminoácidos inmediatamente después de los entrenamientos. Inclusive hay polémica respecto a qué tanto de proteína debe consumirse al día, porque hay quienes sospechan que la recomendación de tomar 3 o más porciones de 25 gramos diarios para conseguir un aumento de masa corporal, obedece más que todo a una estrategia de venta de los distribuidores de este tipo de suplementos. Recuérdese que lo que ellos venden no es proteína, sino la idea subyacente a la ingesta de la misma: estar más fuerte para lucir más atractivo(a).

Lo cierto es que ni los vendedores ni los fisiculturistas ni yo, sabemos a ciencia cierta qué tanto de arginina y de carnitina necesita el cuerpo para que la mente llegue a pensar que se ha conseguido dicho objetivo. Para mejorar el rendimiento atlético en general, independientemente de si se es un fisiculturista, un futbolista, un basquetbolista o de si se practica cualquier otra actividad deportiva, mi recomendación para la arginina sería de 5 a 10 gramos diarios, y de 2 a 6 gramos al día para la carnitina.
El problema para obtener 10 gramos de arginina diarios, con una proteína de suero de leche estándar, radica en tener que zamparse aproximadamente 14 porciones de 25 gramos de ésta al día, es decir, 350 gramos. Una cantidad de proteína al día tan absurda como esa, nos hace pensar que debe haber una manera más inteligente de combinar los aminoácidos, para que cada quien obtenga la cantidad que necesita de cada uno de ellos, en función de lo que hace con su cuerpo y su mente. En este tipo de actividades (deportivas), es preferible conseguir la arginina y la carnitina por separado, en presentaciones individuales como la mostrada en la imagen adjunta.

El uso de los aminoácidos en el fisiculturismo ilustra muy bien lo que quiero decir cuando hablo de epigenética e individualidad bioquímica. Acorde con lo señalado en párrafos anteriores, es claro que la clase y las cantidades de aminoácidos que necesita por ejemplo, un intelectual que está cursando un doctorado en física cuántica con un historial de infecciones recurrentes, no son las mismas que necesita un fisiculturista con problemas de alcoholismo.

Enfermedad de Parkinson: tirosina sí, triptófano no

Aunque ciertos aminoácidos podrían estar bien indicados en una persona, podrían estar contraindicados en otra. Esto explica por qué un paciente con enfermedad de Parkinson, mejora durante las primeras semanas de haber comenzado a tomar un complejo de aminoácidos, y otro que ha sido medicado de manera diferente, no responde como cabría esperar, debido a la interacción que tiene lugar entre alguno de sus medicamentos alopáticos (levodopa por ejemplo), y uno o dos de los aminoácidos del complejo. Y es que una proteína de suero de leche o de soya consta de poco menos de una veintena de aminoácidos con diferentes propiedades.

Los efectos terapéuticos que de ellos se esperan pueden variar significativamente, dependiendo de los miligramos que contienen por porción, de si se le han agregado o no azúcares y saborizantes artificiales, así como de la calidad y la marca del producto. Son contados los fabricantes que ofrecen productos libres de gluten, saborizantes artificiales y azúcares, y si usted está pensando en complementar su dieta con este tipo de proteína, yo en su lugar procuraría seleccionar aquella que no contuviera dichos aditivos, porque lejos de beneficiarle, podrían empeorar su sintomatología.

El principio de la teoría dopaminérgica, que proclama aumentar las cantidades de un neurotransmisor llamado dopamina, con miras a controlar los trastornos de movimiento propios de la enfermedad de Parkinson, nos hace reflexionar sobre lo inapropiado de administrar triptófano por tiempos prolongados a un paciente con Parkinson. Un aumento de serotonina tiende a disminuir la dopamina, y sucede que el triptófano, que forma parte del complejo de aminoácidos de las proteínas que mencionábamos en el párrafo anterior, es uno de los principales precursores de serotonina. De acuerdo con esa misma teoría, administrar tirosina a un paceinte con Parkison resulta bastante atinado, precisamente porque éste es un aminoácido precursor de dopamina. En este orden de ideas,  no parece muy apropiado administrar proteína de suero de leche o de soya constantemente a un paciente con enfermedad de Parkinson, porque por un lado estaríamos promoviendo el efecto dopaminérgico con la tirosina, y al mismo tiempo estaríamos disminuyendo la dopamina con el triptófano.

Así, un tratamiento más efectivo para este padecimiento, requiere la administración de dosis terapéuticas (ortomoleculares) de tirosina, glicina, glutamina y cisteína por separado, no como parte de un complejo de aminoácidos en el que es prácticamente imposible excluir el triptófano (por favor solicite una consulta para determinar las dosis apropiadas para usted o su familiar).

Los aminoácidos en la esquizofrenia: tirosina no, triptófano sí

En el caso de la esquizofrenia, la combinación de una veintena de aminoácidos probablemente al principio estaría bien indicada; pero una vez que el cerebro llega a balancear los niveles de sus neurotransmisores en conformidad con el principio de la homeostasis, requiere que algunos aminoácidos (no todos) sean aumentados separadamente. Así, las indicaciones para la esquizofrenia son diferentes en relación a lo comentado para la enfermedad de Parkinson, porque en la esquizofrenia lo que se necesita es disminuir la dopamina, principal causante de los síntomas positivos (alucinaciones y delirios). Para ello, conviene sintetizar la serotonina a partir del triptófano y excluir la tirosina.

Asimismo, el aumento indiscriminado de los aminoácidos en pacientes con esquizofrenia, podría resultar contraproducente, dependiendo de la medicación alopática recomendada por el psiquiatra. Y es aquí donde las indicaciones pueden variar mucho de un caso a otro. Así por ejemplo, he atendido pacientes a los que se les ha prescrito clozapina y otros que están medicados con olanzapina, haloperidol, o risperidona. Tengo casos en donde el psiquiatra incluso les ha recetado un cocktel de antipsicóticos (véase más adelante el caso de Ramón).
Tan solo para ilustrar lo que podría ser un aumento contraproducente de un aminoácido, considérese lo que implicaría el administrar glicina de manera concomitante con la clozapina. Si bien no es una combinación letal, porque en realidad no se contraponen, tampoco se considera ideal, ya que el efecto neto es una disminución de los efectos terapéuticos de la clozapina. En contraste con esa combinación, existe una del tipo olanzapina-glicina, cuyos efectos sinérgicos se traducen en un reforzamiento de los beneficios que se le atribuyen a este otro antipsicótico. Ahora bien, ¿cuánto aumentar de glicina? Eso depende de la dosis de la olanzapina y una vez más, de las condiciones particulares del enfermo.

Perfeccionando las recetas: especificación de cada uno de los aminoácidos por separado

Algunos padres de nuestros pacientes, influenciados por lo que les ha dicho un distribuidor independiente de una marca de proteína conocida como Immunocal, aumentan de manera indiscriminada la ingesta diaria de ese producto, esperando con ello acelerar la recuperación de su hijo(a). Ese consejo desde luego se lo ha dado dicho distribuidor para aumentar sus ventas, porque para él/ella, dos o tres sobres no son suficientes para tratar una esquizofrenia. Esa es una estrategia con la cual no comulgo, porque no constituye una auténtica asesoría, sino una forma de lucrar con el sufrimiento ajeno.

Esos comerciantes de la salud, se aprovechan de la desesperación en la que caen los padres, al ver a sus muchachos en una situación tan lamentable, como no podría ser de otra manera en las primeras etapas de la esquizofrenia. Consciente de esa situación, quisiera hacer del conocimiento de esos afligidos padres que “el incremento indiscriminado de la combinación de más de una docena de aminoácidos, puede exacerbar los síntomas de una esquizofrenia, dado que los niveles de tirosina, y por lo tanto de dopamina, aumentan también de manera proporcional”.

El problema con el fabricante del Immunocal, además de su alto costo, es que no especifica los gramajes de cada uno de los aminoácidos que contiene, lo cual, además de incumplir con los requisitos mercantiles del etiquetado de productos alimenticios, dificulta sobremanera el trabajo del terapeuta.

Como profesional de la salud, debo especificarle a cada paciente, las dosis de cada uno de los nutrientes que le estoy recomendando, y si me encuentro con un producto que no sé cuánto tiene de glicina, ácido glutámico, cisteína, triptófano, tirosina, etc., no lo puedo recetar, pues no tengo manera de saber qué tanto va a beneficiar al paciente. Para que yo pudiera recomendar el Immunocal, su fabricante (Immunotec) tendría que hacer del conocimiento público una información nutrimental como la que aparece a su izquierda (pulse sobre la imagen para agrandarla). Curiosamente, los demás fabricantes que conozco, sí proporcionan la cantidad de miligramos de los aminoácidos contenidos en sus respectivas proteínas. Prowinner es un ejemplo de ellos.

Aunque en un principio estuvimos incluyendo la proteína de suero de leche aislada, como parte importante de nuestras recetas, y aunque a algunos pacientes les ha funcionado al principio, a otros en parte, y a otros al final de su tratamiento, hemos preferido perfeccionar aún más las recetas en cuanto a las cantidades (dosis) y el tipo de aminoácidos que prescribimos en cada una de ellas.  Es así como las recetas para la esquizofrenia, el Parkinson, el trastorno afectivo bipolar, la depresión, la ansiedad, el TOC, y demás trastornos de la personalidad, las estamos personalizando acorde con los criterios de una psiquiatría de precisión, a fin de que los tratamientos se adecúen mejor a las características particulares de cada paciente, es decir, a su individualidad bioquímica.

Ramón y su cocktel de clozapina, taurina, tirosina y coca-cola: más nocivo que el Red Bull

Algunas recetas podrían permanecer sin cambios, en relación a la prescripción de una proteína de suero de leche o de soya, principalmente en el inicio del tratamiento. No obstante, es imperativo que el enfermo personalice su receta, para evitar que una proteína le ocasione más problemas que los beneficios que le puede proporcionar. Tal es el caso de un paciente mexicano que he estado atendiendo de un tiempo para acá, con una medicación alopática basada en clozapina (antipsicótico), Venlafaxina (antidepresivo), Propralonol (beta-bloqueador) y Clopixol (antipsicótico). Se trata de Ramón, un joven de 22 años que habiendo caído en la impenetrable oscuridad de la esquizofrenia, a consecuencia del consumo reiterado de marihuana, no ha podido librarse de otras adicciones y compulsiones que lo mantienen en un estado de ansiedad generalizada. Los síntomas que más preocupan a su señor padre, a quien llamaré Don Chema de aquí en adelante, son las náuseas (antes bulimia nerviosa), sus obsesiones lascivas y sus alucinaciones visuales esporádicas.

Este caso viene a colación porque ilustra muy bien lo nociva que puede resultar la interacción de un complejo de aminoácidos con refrescos de cola, cuando el paciente no quiere apegarse a la dieta recomendada en nuestra receta.
Durante nuestra última consulta telefónica del 30 de Mayo de 2017 para ser exactos, Don Chema me explicaba:
-Mi hijo de repente se puso muy ansioso, con muchas náuseas, y tuve que ponerle 2 gramos de inositol debajo de la lengua cada 15 minutos para que se calmara.

A pesar de que su estrategia de primeros auxilios era bastante más estricta de lo que yo le había sugerido (mi consejo eran 2 gramos de inositol sublinguales cada 30 minutos), a él le dio muy buenos resultados, porque Ramón comenzó a sentirse más relajado. Sin embargo, lo que a mí más me preocupaba es que ese mismo escenario se repetía una y otra vez, sin que él y yo pudiéramos explicarnos las causas de ese comportamiento.
De acuerdo con la experiencia adquirida no solo con mis pacientes, sino de lo que viví años atrás con mi propio hijo, sé muy bien que la mayoría de los jóvenes subestiman las consecuencias de no seguir la dieta de nuestra receta al pie de la letra.

Independientemente de lo nociva que pueda ser el azúcar, no solo para un paciente con esquizofrenia, sino para cualquier otra persona saludable, el combinar azúcar con cafeína, tirosina, taurina y clozapina, no es una experiencia que alguien en su sano juicio quisiera tener.
Cuando le pregunté a Don Chema si Ramón estaba siguiendo la dieta de acuerdo a lo convenido, me contestó:
-Bueno, de repente se toma una coca-cola…

Y fue entonces cuando me di cuenta de lo que estaba sucediendo. Le pregunté si había oído hablar de una “bebida energética” que se vende en las tiendas de autoservicio  con el nombre de Red Bull, a lo que contestó que no, por lo que tuve que explicarle:
“las bebidas como el Red Bull tienen la particularidad de inducir un estado de euforia (de ahí el nombre de “bebida energética”), que se quita después de una hora más o menos, y cuyos efectos no paran ahí, ya que después de haberse metabolizado en el organismo, puede producir estados de ansiedad, que van desde una simple inquietud inexplicable, hasta un ataque de pánico. Y cada vez que su hijo se toma una coca-cola, está introduciendo a su organismo una cantidad muy respetable de cafeína y azúcar, que combinada con la taurina y la tirosina que hay en el Immunocal, ocasiona el mismo efecto que el Red Bull. La coca-cola es adictiva, pues contiene cafeína y azúcar, de manera que tenemos dos opciones: o su hijo respeta la dieta, o le sustituimos el Immunocal por una combinación de aminoácidos que excluya a la taurina y la tirosina, sobre todo porque ésta última podría inducir alucinaciones en él”.

Nótese que lo que he querido decir es que la tirosina podría inducir alucinaciones en personas como Ramón, no en las que no son propensas a sufrir trastornos psicóticos. Y es aquí donde reside la importancia de la epigenética, que es todo aquello que no depende de lo que le hayan transmitido los progenitores a una persona. Lo que Ramón comió, inhaló, fumó, esnifó o bebió, fue algo que determinó la expresión de sus genes, y eso solo dependió de él, y de nadie más. Y lo que un joven sano consuma hoy o el día de mañana, determinará también la forma y la intensidad con la que se expresarán sus genes. Así, si ese mismo joven experimenta alucinaciones bajo los efectos de una pastilla de LSD, y si en su árbol genealógico hubo un caso de esquizofrenia; y si es afecto al los Red Bulls, a los restaurantes de comida rápida y a la comida chatarra, ¿cómo podrían expresarse sus genes, si no es a través de una esquizofrenia?

El cocktel que el psiquiatra de Ramón le había prescrito, me estaba restringiendo las opciones para tratar lo que ahora es una secuela de bulimia nerviosa y una esquizofrenia, porque como comenté anteriormente, emplear glicina en estas condiciones, restaría eficacia a la clozapina. Los ataques de ansiedad que se somatizaban en Ramón como una sensación de náusea, se podían controlar ya sea con triptófano, con GABA o inclusive con algo que no fuera necesariamente un aminoácido. Ese algo resultó ser ni más ni menos que inositol, una vitamina del complejo B que normalmente se emplea para parar en seco los ataques de pánico.

Puesto que el cuerpo tarde o temprano se acostumbra y crea tolerancia a todo medicamento o suplemento que se administre reiteradamente, fue necesario echar mano del triptófano y del GABA para calmar el sistema nervioso central de nuestro amigo Ramón. Conviene hacer hincapié en que el GABA no viene regularmente incluido como parte de una proteína de suero de leche o de soya, a menos que algún fabricante lo ofrezca como un ingrediente adicional en uno de sus complejos de aminoácidos. Aún cuando lo llegara a encontrar en una presentación de este tipo, mi recomendación es nuevamente conseguirlo por separado, sin ningún otro añadido (tal y como el que se muestra en la imagen adjunta). De esta manera, es posible aumentar o disminuir las dosis del GABA de una manera más flexible, sin que dichos cambios afecten las cantidades de los demás nutrientes de la receta. Lo mismo rige para el caso del triptófano, la glutamina y la cisteína, que junto con la glicina (que estimo se podrá incluir una vez que las dosis de la clozapina se hayan reducido lo suficiente como para prescindir de sus servicios), sintetizarán el glutatión que el cerebro de Ramón está pidiendo a gritos.

Padecimientos en donde las proteínas se pueden potenciar con suplementos de aminoácidos individuales

Hay padecimientos en los que los efectos terapéuticos de los complejos de aminoácidos pueden ser realzados, sin ser contraproducentes, como sería el caso de las cataratas, la artritis, la artrosis, o cualquier otra de las enfermedades relacionadas con el desgaste de colágeno. Y es que en estos casos, lo que se busca no solo es regenerar esta proteína en particular, sino de reducir la inflamación lo más pronto posible.

A diferencia de los trastornos mentales, en donde un complejo de aminoácidos viene a ser una arma de doble filo, en las enfermedades del colágeno, las proteínas de suero de leche y de soya deben potenciarse con aminoácidos individuales como la glicina, la glutamina, la cisteína y el triptófano, para producir uno de los antioxidantes más potentes que hay, el glutatión, cuya función principal es combatir la inflamación provocada por los radicales libres. Asimismo, aminoácidos como la prolina, la glicina y la lisina, deben aumentarse en dosis terapéuticas (ortomoleculares) para permitir que el propio organismo genere el colágeno que necesita. Algo muy similar ocurre con las enfermedades que demandan una gran capacidad para combatir la oxidación, como son el SIDA, el cáncer y todas esas afecciones cuyos nombres terminan con el vocablo “itis”, como son la prostatitis, faringitis, hepatitis, meningitis, colitis y la mastitis.
Los procesos inflamatorios que regularmente van acompañados de dolores intensos en dichas enfermedades, suelen ser tratados con esa misma combinación de aminoácidos precursores de glutatión.

Conclusiones (precauciones)

1. Antes de tomar aminoácidos, conviene primero hacer una selección cuidadosa de los mismos, en función de la individualidad bioquímica y la epigenética asociadas al caso. Al combinarlos, se deberá tener cuidado de que los aminoácidos seleccionados, no contrarresten los efectos terapéuticos de los medicamentos alopáticos que se estén tomando.
2. Se deberá proceder con precaución al aumentar las dosis de un aminoácido que va a actuar por separado, para evitar empeorar los síntomas de la enfermedad en curso, especialmente cuando se trate de trastornos de la personalidad.
3. La administración de un complejo de aminoácidos puede representar un gasto innecesario o incluso resultar contraproducente en algunos casos, debido a que uno o más de los aminoácidos incluidos en el compuesto, podría estar contraindicado para la enfermedad en cuestión.

“Hay una consolación en estar enfermo; y es la posibilidad de que te podrías recuperar a un estado de salud incluso mejor que en el que estabas antes” … Henry David Thoreau

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 4 de Junio de 2017


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