Medicina Natural

Medicina Alternativa Personalizada. Consultorio

Medicina integrativa: cuándo y dónde usar microdosis, minidosis y megadosis

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En el contexto de esta publicación, denominaremos megadosis a las cantidades de vitaminas, minerales, aminoácidos y ácidos grasos esenciales que los médicos naturópatas han estado recomendando, desde que Linus Pauling llamó medicina ortomolecular, a la práctica de administrar esos micronutrientes en dosis terapéuticas. A las pequeñas dosis de las sustancias activas contenidas en las plantas medicinales y los medicamentos alopáticos, las llamaremos microdosis. El término minidosis lo usaremos para referirnos a las cantidades mínimas que conviene tomar de ciertos fármacos, tanto para minimizar los síntomas y los efectos secundarios, como para evitar las iatrogenias que éstos suelen producir a largo plazo.

Medicina integrativa

Es un tipo de medicina que complementa los métodos de la medicina alternativa con las propiedades de algunos fármacos, para aprovechar las ventajas y minimizar los inconvenientes que cada uno de esos enfoques tiene. Si bien es cierto que determinados fármacos podrían ayudarnos a calmar algunos síntomas en el corto plazo, también lo es que después de estarlos consumiendo por mucho tiempo, casi todos perjudicarán nuestra salud. Es por eso que hay que procurar usarlos lo menos posible, recurriendo a ellos solo cuando ya no sea posible tolerar los síntomas de la enfermedad que los está produciendo.

Puesto que las megadosis de nutrientes pueden tardar días o incluso semanas en surtir efecto, uno puede recurrir a dosis mínimas de un determinado fármaco, mientras dicho efecto se hace presente.
Con el propósito de ilustrar cómo estamos aplicando este principio de la medicina integrativa en la Fundación MicroMedix, a continuación relato el caso de un paciente que habiendo contraído la enfermedad del dengue, salió avante con un tratamiento que además de controlarle la fiebre, fortaleció su sistema inmune de manera inusual, al grado de que pudo acabar con este virus en poco menos de una semana.

Cómo curar el dengue con medicina integrativa en una semana

Una vez que pude establecer contacto con mi paciente a través de Skype, lo primero que hice fue preguntarle lo que había estado haciendo para bajarse la fiebre. Al enterarme de que había usado paracetamol con buenos resultados, le aconsejé seguir haciéndolo porque de antemano sabía que preparar una microdosis de estafiate (ajenjo) le tomaría 30 días, pues es el tiempo que normalmente requiere la maceración de cualquier planta medicinal (para elaborar una microdosis, antes hay que obtener lo que se conoce como tintura madre).
Y fue así como quedó confor-mada la receta: acetaminofén (paracetamol), 2 cucharadas soperas de jugo de hoja fresca de papayo y microdosis de tomillo. El paracetamol lo consideramos conveniente porque se sabe que la aspirina y el ibuprofeno pueden causarles efectos indeseables a los pacientes afectados por este virus, y porque solo lo estaría tomando por unos dos o tres días, que fue el tiempo que estimamos  le tomaría al jugo de la hoja de papaya surtir efecto. Con el jugo de dos hojas de este árbol combinado con un poco de jugo de naranja cada 6 horas, nuestro paciente se sintió mucho mejor al día siguiente de nuestra entrevista.
En los días subsiguientes, el virus reaccionó al tratamiento, ocasionando malestares que podrían haberse interpretado como un agravamiento de la enfermedad. Pese a ello, después de una semana de intensa lucha, el paciente se recuperó completamente.
Este caso demuestra cómo la medicina integrativa puede llegar a ser la mejor solución en una situación tan apremiante como ésta, en la que tuvimos que combinar las propiedades de un medicamento, con una fitoterapia basada en una cuantas hojas de papayo y una microdosis de tomillo (el paciente ya había tomado el curso de microdosis y había obtenido desde hacía tiempo, la tintura de esta planta).

Debo aclarar que las dosis del paracetamol se han considerado mínimas, no tanto por la cantidad de miligramos que se recomendaron, sino por el número de veces que dicho fármaco se utilizó durante el tratamiento, pues una vez que el jugo de la hoja de papaya (no del fruto) surtió el efecto deseado, la fiebre bajó gracias a las propiedades terapéuticas de este árbol, haciendo innecesaria la administración sucesiva del antipirético.

Nótese cómo una terapia integrativa posee una inteligencia per se, porque no se basa exclusivamente en sustancias sintéticas. Por definición, una medicina integrativa incluirá megadosis de nutrientes y uno o más fármacos, como lo fue el paracetamol en el caso recién relatado. Si a usted lo ha picado el Aedes aegypti, que es el mosquito que transmite el virus del dengue (derecha), no se alarme cuando los médicos en un hospital le digan que no hay remedio para este mal. El que ellos no sepan cómo curarlo, no significa que no exista un antídoto para combatirlo. Solo recuerde que sea cual sea la cepa contra la que esté luchando, usted deberá ser más persistente que ésta.

A la fecha, en la Fundación MicroMédix nos ha tocado ya aliviar a dos pacientes afectados de dengue en cuestión de días, y si un experto le dice que se vaya a su casa a esperar a que su sistema inmune responda como debe hacerlo, es posible que sí lo haga; pero yo no confiaría en la palabra de un señor de bata blanca que no admite que la naturaleza puede llegar a ser más sabia que el conocimiento que pudieran haber acumulado en toda su existencia, un puñado de magnates farmacéuticos empeñados en combatir las enfermedades infecciosas con “balas mágicas” [1].

Dosis precisas de micronutrientes: cómo determinar las megadosis y cuándo usarlas

Megadosis es el término que los pioneros de la medicina ortomolecular usaron para tratar las enfermedades crónicas con micronutrientes. Las vitaminas y los minerales son los micronutrientes que el cuerpo necesita para mantenerse sano; pero desde la óptica de la nutrición ortomolecu-lar, éstos solo serán efectivos cuando se les administre en dosis precisas, es decir, terapéuticas. Ahora bien, de la misma manera en que las vitaminas y los minerales no resultan muy efectivos en una situación de emergencia (un derrame cerebral, un ataque cardíaco, una hemorragia interna, un accidente de gravedad, etc.), existen también muchos medicamentos que no fueron concebidos para curar una afección crónica. Ante un peligro inminente, un cirujano por lo regular empleará fármacos que efectivamente marcarán la diferencia entre la vida y la muerte. En contraste con lo anterior, hay otro tipo de medicamentos que fueron creados para perpetuar las enfermedades crónicas, pues el hecho de que solo sirvan para controlar sus síntomas, nos hace pensar que efectivamente su intención es lucrar, no curar.

Mientras los malestares se puedan disimular lo suficiente, tanto los magnates farmacéuticos como los clientes en sus puntos de venta, perdón, quise decir en los consultorios médicos, estarán muy complacidos con ese convenio tácito entre pacientes y médicos, en el que los primeros han llegado a considerar hasta razonable el hecho de que nunca se van a curar. Y encima de todo… siguen acudiendo a la consulta… ¡ y les pagan a los que les dicen que nunca se van a curar ! … ¡ y compran aquello que jamás los va a curar ! Esos ya no son pacientes, sino víctimas-cómplices de un crimen cuidadosamente organizado. Como lo ha señalado Moriconi: “para que un foco de malestar se legitime, naturalice y perpetúe en el tiempo, es necesaria la tolerancia, por acción u omisión, de la mayor parte de la ciudadanía. No hay crimen sin consumidores de criminales. La culpabilidad no es potestad del criminal” [2].

Y es justamente aquí donde una medicina basada en evidencias y micronutrientes puede entrar en acción, aliviando las enfermedades crónicas que a la medicina alopática no le conviene curar. Basta con asomarse a nuestro índice temático para constatar lo eficiente que puede llegar a ser una medicina alternativa de precisión.
El análisis minucioso de las deficiencias de un sistema que ha sido instituido para beneficiar a unos cuantos, resulta vital a la hora de identificar oportunidades para mejorar e innovar los servicios de un sistema basado en la lógica de la víctima-cómplice de Moriconi (ob. cit.). Como sociedad, debemos darnos cuenta de que no estamos aquí para mantener a un sistema que contribuye a que las enfermedades crónicas se perpetúen, con tal de que sus ventas se disparen. En contraste con ese modus operandi, nosotros hemos descubierto tratamientos más honorables e inteligentes. ¿O es que habrá alguien que prefiera vivir medicado indefinidamente, siempre a merced de las futuras secuelas de su “incurable” enfermedad?
Una receta confeccionada con una tecnología emergente como la medicina alternativa de precisión, va a determinar las dosis precisas de los nutrientes que usted necesita (de ahí su nombre). A eso se debe que este nuevo enfoque interdisciplinario constituya una medicina personalizada, un sistema de salud basado en evidencias.

Alguna vez, un padre de una paciente me preguntó si estaba yo consciente de lo delicado que era retar a la industria farmacéutica como yo lo estaba haciendo. Habiendo completado un doctorado en ingeniería, este padre de familia fue capaz de vislumbrar cómo la inteligencia artificial podía trascender la manera en la que se podían resolver muchos problemas de salud, y me invitó a reflexionar sobre los conflictos de intereses que podía suscitar una propuesta de esta naturaleza, en medio de un entorno controlado por el mismísimo sistema tradicional de salud mental (su hija padecía de esquizofrenia).

Le respondí que mi intención no era desafiar a los grandes laboratorios, sino mostrar los beneficios de una tecnología que está mejorando la calidad de vida de muchas personas, con los mismos problemas que los de su hija. El establecer dosis precisas de los nutrientes que más van a beneficiar a un individuo en particular, no es algo que interfiera con los intereses de la industria farmacéutica, pues su mercado objetivo es el paciente promedio, ese cliente que sí deja carretadas de dinero. Los pacientes promedio que se sientan cómodos con la lógica de Moriconi, continuarán acudiendo a las consultas por los siglos de los siglos, y estoy seguro que a Eli Lilly nunca le faltarán víctimas-cómplices que prefieran mantenerse medicados y abstraídos, que enfrentar recaídas y síndromes de abstinencia frecuentes. Mirándolo bien, parecería que ninguna de las dos partes compite con la otra. De hecho, hasta ahora no conozco algo que pueda competir con la psiquiatría de precisión, y a mí no me interesa convertirme en un magnate, descubriendo una nueva bala mágica destinada a matar lentamente a miles de millones de pacientes promedio, por la sencilla razón de que mi hijo no es un paciente promedio. ¿Y el de usted, lo es?

Minidosis de medicamentos

Tratándose de enfermedades crónicas, yo soy de las personas que puede prescindir de los medicamentos alopáticos. No obstante, he tratado pacientes y dado consejo a algunos amigos a quienes les podría ir mejor con una medicina integrativa. Y aunque sé que algunos de ellos podrían dejar los fármacos por completo, me queda claro que a otros tantos les convendría más reducir paulatinamente sus dosis, hasta llegar a una cantidad inferior a la que originalmente se les prescribió. Para los efectos de las reacciones adversas y las iatrogenias que producen los medicamentos en general, conviene administrarlos en minidosis.

Encontrar la dosis mínima para que cada quien se sienta mejor no es trivial, porque cada persona reacciona diferente a los diversos medicamentos. Determinar la dosis inicial de un medicamento es responsabilidad del médico. A nosotros nos corresponde hacer que el paciente recupere su salud, agregando determinados nutrientes a una dosis menor a la establecida por el médico en cuestión. En lo que toca a los trastornos de personalidad por ejemplo, hemos observado en repetidas ocasiones que esa dosis corresponde a la mitad de la recomendada por el psiquiatra, siempre y cuando el paciente esté dispuesto a tomar los nutrientes indicados en nuestra receta, en las dosis terapéuticas (megadosis) ahí establecidas. Y para muestra un botón. A continuación describo la estrategia que seguí para estabilizar a un paciente medicado con lurasidona (Latuda), cuya ansiedad y depresión comenzaron a presentarse sin motivo aparente.

Receta de medicina integrativa para un paciente con esquizofrenia crónica

Tratándose de neurolépticos, el principal problema a vencer es el síndrome de abstinencia, pues sucede que durante su retirada, el paciente comienza a experimentar síntomas que delatan una clara farmacodependencia. Es por eso que hay que comenzar a reducir gradualmente la dosis inicial, a razón de un 10%, un 12.5% (1/8 de la dosis original), o de un 25% cada 15 o 30 días, dependiendo ello de la individualidad bioquímica del paciente y de la presentación del fármaco.

Uno de mis pacientes, al que llamaré Ezequiel para no develar su verdadera identidad, estaba tomando lurasidona una vez al día, cuando después de cambiar el horario de la toma, comenzó a presentar cuadros agudos (crisis) de ansiedad  y depresión. Originalmente, había estado tomando una pastilla de 40 mg después de la cena, y por una razón que no alcancé a comprender del todo, cambió el horario de su ingesta al de la tarde, inmediatamente después de la comida. Me tomó unos tres días averiguar que esa había sido la razón por la cual estaba sintiéndose ansioso.

Mientras me las arreglaba para llegar a esa conclusión, preguntándole si la aparición de su ansiedad había tenido que ver con algún evento en particular (estrés, consumo de azúcares, lácteos, estimulantes, medicamentos, etc.),  le recomendé comenzar a tomar los nutrientes que la lurasidona había estado agotando en su organismo, a saber: coenzima Q10, melatonina, vitamina B2 y manganeso [3].
La ansiedad la pudimos controlar con niacinamida por la vía oral, y con inositol y glicina por la vía sublingual.

La depresión comenzó también a ceder con algunos de los nutrientes que integraron su receta inteligente, misma que incluyó niacina, piridoxina, ácido fólico, las vitaminas B12 y C, inositol, taurina, manganeso, ácido alfalipoico y cromo. Una vez que restamos 1/4 de pastilla a la dosis que le había prescrito su psiquiatra y que tomó el 75 % de ésta después de la cena, se sintió mucho mejor a los 3 o 4 días de haberme contactado. Le propuse realizar la siguiente reducción de la Latuda en unos tres meses, para llegar así a la que será nuestra próxima meta: media pastilla al día después de la cena (20 mg diarios). Asumiendo que seguirá al pie de la letra lo que se le ha indicado en la receta inteligente anteriormente mencionada, la minidosis de 30 mg de lurasidona que actualmente está tomando (3/4 de pastilla), complementará la medicina integrativa que estábamos buscando para que este joven de 25 años pueda continuar con su vida normal, como si nada hubiera sucedido.

Microdosis de plantas medicinales y de medicamentos alopáticos

Si el paciente infectado con el virus del dengue hubiera tenido a la mano la tintura necesaria para elaborar una microdosis de estafiate, ésta definitivamente habría acelerado su recuperación, o al menos sus síntomas hubieran sido más tolerables debido a las propiedades antivirales y antipiréticas de esta extraordinaria planta. Lo anterior lo comento para hacer énfasis en la importancia que tiene el contar con un botiquín de microdosis de varias plantas. Las hierbas medicinales, al igual que los nutrientes, tienen propiedades politerapéuticas, en el sentido de que están indicadas para más de una enfermedad, o de que sirven para aliviar varios síntomas.

El estafiate (ajenjo) por ejemplo, además de ser un antipirético natural, sirve para combatir infecciones ocasionadas no solo por virus, sino también por gérmenes y parásitos. Está también indicado para el agotamiento, la falta de apetito, el paludismo, los mareos, el cansancio, las infecciones intestinales y para prácticamente todos los problemas relacionados con una mala digestión (gases, dolores estomacales, náusea, vómito, etc.).

El mejor consejo que le puedo dar para manejar muchos de los problemas de salud cotidianos, es que tenga un botiquín de microdosis compuesto de al menos las siguientes plantas medicinales: estafiate (problemas estomacales); fenogreco, eucalipto, gordolobo y tomillo (problemas en las vías respiratorias -muy común en los niños-); digital y espino blanco (cardiopatías); pasiflora y/o valeriana (insomnio y ansiedad); akuamma y/o kalanchoe (analgésico/antipsicótico). Como dije anteriormente, algunas de ellas pueden resultar de gran utilidad para varias afecciones. Así por ejemplo, la pasiflora también es un excelente remedio para la hipertensión, al igual que la belladona (ésta última solo en microdosis, porque de otra manera es venenosa); la digital (también venenosa en caso de que no haya sido procesada como microdosis) le podría funcionar como analgésico (yo mismo lo he comprobado); el eucalipto constituye también una terapia alternativa para la diabetes, lo mismo que para el riñón y la vejiga. Análogamente, el fenogreco le va a resultar de mucha ayuda si lo que está buscando es bajar los triglicéridos y el colesterol malo (el que aparece en su análisis de laboratorio como LDL).

Puesto que las microdosis de medicamentos son muy fáciles de elaborar, no es preciso que arme usted un botiquín como el de las plantas medicinales, pues las microdosis de medicamentos alopáticos de una sola sustancia activa, se pueden preparar en cuestión de minutos. No obstante, conviene aprender ambas técnicas a fin de no incurrir en equivocaciones. Para ello, le recomiendo tomar el Taller de Elaboración de Microdosis de Medicamentos Alopáticos y el Curso-Taller de Microdosis de Plantas Medicinales.

Conclusiones

-Los medicamentos deben usarse en casos de urgencia o en dosis mínimas como parte de una medicina integrativa
-Los nutrientes en megadosis son apropiados para curar enfermedades crónicas, no emergencias.
-Las megadosis deben ser determinadas de conformidad con las técnicas de la medicina alternativa de precisión
-Una receta confeccionada con la tecnología de la medicina alternativa o de la psiquiatría de precisión, no se espera que funcione en todas las personas, sino solo en casos específicos.
-Hay pacientes a quienes podría funcionarles mejor una medicina integrativa, que una basada únicamente en megadosis de nutrientes
-Las microdosis de plantas medicinales deben ser preparadas con antelación, ya que no se sabe exactamente cuándo se van a necesitar

No te esfuerces tanto en buscar el sentido de tu vida, pues él se encargará de encontrarte a ti“…
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 3 de agosto de 2019


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REFERENCIAS

[1] Robert Whitaker. Anatomy of an Epidemic: Magic Bullets, Psychiatric Drugs and the Astonishin Rise of Mental Illness in America. Crown Publishing Group. 2011.
[2] Moriconi Bezerra, Marcelo. Ser violento: Los orígenes de la inseguridad y la víctima-cómplice
[3] Hyla Cass, M.D. Supplement Your Prescription. What Your Doctor Doesn´t Know About Nutrition. Basic Health Publications, Inc. 2007

Autor: micromedix

Sergio López González. Ing. en Informática Biomédica

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