Medicina Alternativa

Tratamientos con Medicina Ortomolecular de Precisión

Al cáncer lo vences con actitud y liposomas de curcumina, vitamina C y glutatión

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Como cualquier ser humano enfermo, uno puede tolerar el dolor y el sufrimiento que todo padecimiento trae consigo, pero enfrentar con valor y determinación los efectos secundarios de un tratamiento a base de quimioterapias y radiaciones, es lo que yo llamaría una actitud fuera de serie. Y si tú alguna vez has encarado una situación como esa, creo que no vas a tener ningún problema con la actitud que demanda un tratamiento alternativo con soluciones liposomales de curcumina, ácido ascórbico (vitamina C) y glutatión.
Lo que yo te voy a pedir, comparado con la experiencia que te dejaría la medicina alopática, no creo que represente un reto extraordinario para ti.

Participar en el proceso curativo es vital

Quiero ser honesto contigo: es indispensable que tú o tu ser querido adopten una actitud positiva ante la adversidad que les ha tocado vivir, de otra manera, no veo cómo puedan superarla. Una actitud positiva implica necesariamente tu participación en el proceso terapéutico y tu disposición a renunciar al estilo de vida moderno (si es que lo llevas), así como a los posibles malos hábitos que pudieras tener. Una dieta cargada de azúcar, gluten y lácteos; la adicción a la cafeína, al alcohol y a las drogas en general; el tabaquismo, el sedentarismo y el consumo de “alimentos” procesados, son algunos ejemplos de los hábitos que han demostrado estar correlacionados con la incidencia de cáncer [1].

Anhelo fervientemente que éste no sea tu caso; pero si lo fuera, es evidente que no te va alcanzar con solo renunciar a tu estilo de vida. La  autocuración no es para los débiles de corazón. Se necesita determinación para ganarle la batalla a un cáncer de páncreas, de mama, de próstata, colorrectal o de cualquier otro tipo. Lo mismo aplica si se trata de alguno de tus seres queridos. Si tú o tu familiar creen que la curación de uno de ustedes es cien por ciento responsabilidad del profesional de la salud, entonces tal vez tenga yo que explicarme mejor.

Yo solo te voy a ayudar a conseguir una pronta recuperación; pero vas a ser tú (o tu familiar) quien la protagonice. Ahora que si ustedes no hacen su tarea (como podría ser aprender a elaborar los liposomas y practicar sus visualizaciones periódicamente, entre otras cosas), desconfían de la nanomedicina y necesitan que un señor de bata blanca avale lo que aquí estoy proponiendo, mejor sigan sus consejos, vayan diciéndole adiós a su cabello y prepárense para soportar los efectos secundarios de las quimioterapias y las radiaciones, incluyendo el vómito, las migrañas y demás estragos ocasionados por dichos tratamientos. No esperen que un CuasiDios de bata blanca esté de acuerdo con los preceptos de una medicina alternativa; eso nunca va a pasar. No obstante, debo decir que si su médico no mostrara respeto por la nanotecnología, estaría pasando por ignorante, pues es un hecho que la misma industria farmacéutica la ha estado empleando desde hace muchos años. Un(a) oncólogo(a) les va a decir que nosotros somos unos charlatanes, y les hará dudar de las bondades de las plantas medicinales y los nutracéuticos (nutrientes con fines terapéuticos), a pesar de saber que son sus queridísimos laboratorios farmacéuticos los que extraen de las plantas medicinales, las sustancias activas que contienen los medicamentos que él/ella les va a recetar a uno de ustedes.

Nuestra propuesta es una alternativa a la medicina basada en quimio y radioterapias

Si estás buscando un médico alópata, no pierdas tu tiempo, aquí no lo vas a encontrar. Nosotros solo atendemos a la gente que ya entendió que lo que necesitaba era una medicina alternativa o integrativa, no “pan con lo mismo”. Después de años de ver que no conseguían el alivio definitivo, esas personas se dieron cuenta de que si querían resultados distintos, tenían que dejar de recurrir a lo de siempre (la medicina basada en fármacos). Y lo que es distinto aquí es una medicina ortomolecular encapsuslada en liposomas (para una explicación más detallada de esta tecnología, haz clic en el vínculo anterior. Saber qué es y cómo funciona un liposoma es parte del trabajo que a ti te toca desempeñar, así que empieza de una vez a implicarte en todo lo que tiene que ver con tu terapia. ¿Que ya no te interesa aliviarte? Bueno, esa es tu decisión; pero si eso fuera cierto, no estarías leyendo estas líneas).

Si lo que buscas es evitar el sufrimiento cada 6, 8 o 12 horas y estar consumiendo indefinidamente píldoras mágicas para paliar tus síntomas, olvídate entonces de los liposomas. Al sufrimiento se le enfrenta con valentía, no se le evade de tanto en tanto con sustancias sintéticas. El magnate farmacéutico contrata expertos para no curar, no para curar. Su intención es disimular los síntomas que te están atormentando, a fin de maximizar sus dividendos. Nosotros también sabemos cómo paliar los síntomas de una enfermedad; pero también sabemos qué dosis y qué nutrientes se necesitan para que te alivies en un tiempo razonable.

Sabemos también que una vez aliviado, ya no te volveremos a ver, o al menos no para resolverte el mismo problema; pero tenemos la certeza de que hablarás bien de nosotros y de que no dudarás en recomendarnos con tus amigos y familiares. Sin embargo, de algo tenemos que vivir, así que tampoco esperes un alivio garantizado a cambio de nada. Lo bueno, bonito y barato no existe.

No es posible vencer un cáncer sin participar en el proceso curativo, sin realizar cambios en el estilo de vida y sin saber nada sobre la enfermedad.

Olvídate de seguir consumiendo los productos a los que me referí anteriormente, pues es un hecho que todos esos supuestos “alimentos” promueven la inflamación crónica: una de las principales causas del cáncer [2]. Asimismo, no te dejes engatusar por los denominados “productos milagro”. Descarta de una vez por todas la posibilidad de aliviarte sin realizar absolutamente nada de ejercicio, sin seguir una dieta y tomando coca-cola a diario. Nunca te vas a librar de un cáncer sin pagar un precio por ello, sin realizar un gran esfuerzo y sin sufrir en el intento. Solo los héroes de las películas salen ilesos después de haber librado mil batallas. Desafortunadamente nadie lleva un Rambo en su interior y toda contienda demanda ciertos sacrificios. Si quieres ganarle la partida al cáncer, necesitas perseverar, renunciar a cierto estilo de vida y adoptar una estrategia diferente a lo que ya se comprobó que no funciona. Y no me canso de repetirlo:

Nuestro objetivo no es el paciente promedio (el que ha sido desinformado por el sistema), sino aquél que tiene la plena convicción de que si hay algo que lo ha de curar, ese algo tiene que ser al menos un par de nutracéuticos encapsulados en liposomas. Pero si no te informas bien, no te implicas en tu curación y no comprendes los beneficios que proporciona esta tecnología, no veo cómo ésta pueda convertirse en tu mejor opción. Tu otra opción es unirte a las filas de los farmacodependientes, o sea, pasar a ser un paciente promedio más.

Y esa opción también podría ser igual de válida, porque no a todos les funciona la medicina ortomolecular, y no porque los nutrientes estén mal indicados o sean de mala calidad, sino porque el paciente: o no cree que los nutrientes lo puedan curar, o leyó en una página de Internet (patrocinada por el sistema) que altas dosis de nutrientes lo pueden matar, o de plano no sabe cómo funciona la medicina ortomolecular. Al igual que la esperanza, la fe y la manera en que uno piensa y siente sobre su enfermedad, el conocimiento alivia, porque hay evidencias suficientemente documentadas de que todos esos factores inducen el efecto placebo y favorecen la respuesta a la relajación [3]. En la página 145 de la obra de Cavallé y Machado, “Arte de vivir, arte de pensar“, el filósofo José Luis Romero nos deja muy claro que si “la patología es el sufrimiento originado principalmente por la ignorancia o por el vicio”, de alguna manera “la terapia radica en la adquisición de conocimiento y de virtud”.

Porqué usar liposomas de nutracéuticos, habiendo tantos suplementos con el mismo nombre

La diferencia entre un suplemento de vitamina C estándar (derecha) y una versión liposomal de esa vitamina, es la capacidad que tiene ésta ultima para ser absorbida por el cuerpo. Es una parte de lo que se conoce como biodisponibilidad del nutriente, y tiene un gran peso en el éxito del tratamiento. La otra parte de la biodisponibilidad la constituye la rapidez con la que el nutracéutico se distribuye en el organismo, vía el torrente sanguíneo. Así, se dice que una sustancia está 100% biodisponible cuando es administrada por la vía intravenosa. Esa es la referencia. En el artículo intitulado “Nanotecnología para la administración de nutracéuticos: el último adiós a la medicación“, hablé de cómo un envoltorio de fosfatidilcolina protege a un nutracéutico como la vitamina C, con miras a evitar su deterioro y maximizar su biodisponibilidad.

En teoría, tú puedes aumentar gradualmente la dosis del ácido ascórbico o del ascorbato de sodio no liposomal, hasta encontrar tu nivel de tolerancia por la vía de administración oral, el cual corresponde al punto del tratamiento en donde estás a un paso de experimentar diarrea. El problema es que para los efectos de combatir un cáncer, esa dosis no es suficiente, y si la sigues aumentando vas a tener que estar visitando muy frecuentemente el retrete, con los consabidos inconvenientes que semejante situación conlleva.

De ahí la necesidad de buscar otras vías de administración, como podrían ser la intravenosa y la liposomal (está también la subcutánea, que es la que se emplea en el caso del muérdago). Para los efectos de una autocuración lo ideal es recurrir a la liposomal, pues te va a costar mucho trabajo encontrar por ejemplo, un alópata que esté dispuesto a tratarte con ascorbato de sodio intravenoso (izquierda). Pero la razón principal de emplear liposomas es un aumento sustancial en la biodisponibilidad del nutracéutico, ya se trate de vitamina C, curcumina, glutatión o incluso resveratrol. Cuando no se les encapsula en liposomas, estos poderosos antioxidantes presentan una biodisponibilidad que se encuentra muy por debajo de la que se consigue con la vía intravenosa. En términos muy simples, eso significa que no son lo suficientemente capaces de curar un cáncer si se les administra por la vía oral. De ahí que se tenga que recurrir a la intravenosa o a la liposomal (derecha).

Los nutrientes deben estar encapsulados en liposomas, no en cápsulas de gelatina

Nadie se va curar de un cáncer comiendo naranjas como si éstas se fueran a acabar. ¿Cuántas naranjas crees que necesitarías para igualar la cantidad de vitamina C contenida en unos 200 ml de solución liposomal de ácido ascórbico? Considerando que una naranja contiene alrededor de 70 mg de vitamina C y que 10 ml de vitamina C liposomal equivalen a 1,000 mg de vitamina C estándar, tendrías que acabarte 285 naranjas (20,000/70) en un día para igualar una dosis que podría emplearse muy bien para desinflamar una próstata. Ahora imagínate lo que requerirías si estuviéramos hablando de un cáncer prostático. Probablemente el doble. Pero no te asustes, ni vas a tener que acabarte 570 naranjas en un día ni espero que tengas que zamparte 10 tomas de 40 ml de vitamina liposomal al día.
Análogamente, nadie va exterminar un cáncer comiendo cúrcuma o curry a diario, pues la cantidad de curcumina que pueden contener ambas especias es mínima. Estamos hablando de cuando mucho un 5% del total de sustancias activas que contiene la cúrcuma (derecha). Aquí, el agente terapéutico no es la cúrcuma (como tampoco lo fue la naranja en el caso de la vitamina C estándar), sino la curcumina contenida en dicho condimento. Es a este poderoso anticancerígeno de color ocre-anaranjado al que se le atribuyen las propiedades anti-inflamatorias y antioxidantes que estaremos aprovechando para vencer leucemias y cánceres pancreáticos, gástricos, cervicales, de próstata, de mama, de ovario, de pulmón, de vejiga, de cerebro y de hígado, entre otros [1].

Tanto la curcumina como el glutatión liposomales van a  estar trabajando sinérgicamente para que no requieras tomar grandes cantidades de vitamina C liposomal. Incluso, podría darse el caso que solo requirieras de vitamina C y curcumina. Todo dependerá de la severidad del cáncer, del órgano o las zonas afectadas y de qué tan avanzado esté el proceso tumoral (las dosis y la cantidad de los nutracéuticos tendrían que ser necesariamente mayores en caso de una metástasis por ejemplo). Ahora bien, no esperes ganarle la batalla a un cáncer con suplementos de curcumina en cápsulas de gelatina blanda. A eso me refería yo en párrafos anteriores cuando hablaba de los productos milagro. A los suplementos que no han sido elaborados con tecnología liposomal, no les alcanza para curar un cáncer, así que no dejes que la publicidad engañosa te convenza de lo contrario.

El taller de autocuración con nutracéuticos liposomales

A menos que un producto especifique en su etiqueta que ha sido elaborado con tecnología liposomal, no podrás confiar en que vas a obtener los mismos resultados que los que te daría otro que efectivamente te va a ofrecer una biodisponibilidad cercana al 100%. Ahora que si no encuentras en tu localidad una curcumina liposomal, siempre podrás elaborarla tú mismo, participando en el taller que hemos diseñado para tal efecto. El curso es en línea y si radicas en la República Mexicana, recibirás el equipo y los ingredientes idóneos para tu caso particular. Solo así te podrás involucrar en el proceso curativo: adquiriendo el conocimiento que necesitas para estar en consonancia con lo que José Luis Romero ha señalado y lo que han descubierto los estudiosos de la psiconeuroinmunología.
Además de elaborar tus nutracéuticos liposomales, aprenderás todo lo que la curcumina, el ácido ascórbico y el glutatión son capaces de hacer para exterminar el cáncer que te está afectando; así como su etiología (sus causas) y los mecanismos de acción que cada nutracéutico liposomal va a ejercer sobre las células cancerosas, sin afectar en lo más mínimo tus tejidos sanos.

El taller incluye explicaciones detalladas sobre los factores que influyen en la evolución de varios tipos de cáncer, como son la inflamación crónica, la oxidación, la epigenética, la apoptosis, la angiogénesis, las células madre cancerosas, la quimiorresitencia y el potenciamiento de las radio/quimio-terapias.
Para complementar un poco lo que abarca la parte teórica del taller, a continuación explico a muy grandes rasgos, en qué consiste cada uno de esos factores.

La epigenética es todo aquello que puede modificar nuestra genética. Las decisiones que tomamos a diario en relación a lo que consumimos y la manera en la que interactuamos con nuestro entorno, incluyendo las toxinas que introducimos a nuestro organismo, pueden alterar la manera en la que funcionan nuestros genes. Así por ejemplo, si acostumbramos ingerir bebidas alcohólicas o azucaradas, esa elección puede ocasionar que algunos genes protectores se desactiven y otros que son destructores se “despierten”. Cuando algo así sucede, las enfermedades comienzan a surgir “aparentemente” de la nada.

La apoptosis, conocida también como muerte celular programada, es un fenómeno natural a través del cual, las células que han rebasado su esperanza de vida, deben obedecer la señal de un gen “verdugo” que les ordena morir.  Pero sucede que en determinadas circunstancias ese verdugo se queda “dormido”, ocasionando que las células viejas continúen reproduciéndose y acumulándose desmedidamente y sin control alguno. A los hacinamientos celulares así producidos se les acostumbra llamar tumores.

La angiogénesis es un mecanismo que las mismas células cancerosas crean para procurase los nutrientes y el oxigeno que necesitan para sobrevivir. Conforme se van multiplicando, van creando una red de vasos sanguíneos que les permite instrumentar dicho mecanismo. Las células cancerosas madre son una clase de células que ejercen cierto dominio sobre las demás. Esas super-células son las que después de una remisión, permanecen en un estado latente (algunas veces hasta por años) para eventualmente contra-atacar (recaída). La quimioresistencia es la habilidad que tienen las células cancerosas para evolucionar rápidamente y volverse resistentes a los tratamientos quimioterapéuticos.

El potenciamiento de las radio/quimio-terapias es la facultad que tienen algunas sustancias, para hacer que las células respondan mejor a las señales enviadas por determinados genes, así como para potenciar los efectos de las terapias de radiación y las quimioterapias. Es esta última propiedad la que da lugar a la denominada medicina integrativa, en la que podrían coexistir tanto los nutracéuticos liposomales como los fármacos anticancerígenos.

El curso-taller también incluye algunos ejercicios de visualización [4], que te permitirán aplicar los principios de la epigenética y comprender a carta cabal, cómo la curcumina, la vitamina C y el glutatión van a estar bloqueando constantemente las vías que promueven la inflamación crónica (ciertas enzimas y citoquinas), así como impidiendo la angiogénesis y propiciando la apoptosis de las células cancerosas. La idea central es que en un lenguaje sin tecnicismos, comprendas bien todos esos mecanismos y cómo cada nutracéutico favorecerá tu curación, controlando aquellos factores que pretenden obstaculizarla.

Concluyendo

Uno no puede crear una imagen de su propia recuperación construyendo castillos en el aire o apelando a la ridícula “ley de la atracción” (El secreto). Para ganarle la guerra al cáncer necesitas visualizar una estrategia, un mapa perfectamente estructurado que te permita identificar tanto los puntos vulnerables de tu acérrimo enemigo, como los puntos fuertes de tus aliados, los nutracéuticos liposomales.
El conocimiento permite materializar la visualización; es ahí donde radica el verdadero secreto de la recuperación.

El uso de la visualización es primordial en cualquier tratamiento de soporte orientado a promover ya no solo un cambio de creencias y una mejor comunicación con nosotros mismos, sino también a potenciar los tratamientos contra el cáncer” … Emma Barthe

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 21 de abril de 2020


Si has decidido participar en el taller, envíanos por favor los resultados de tus análisis clínicos a uno de nuestros correos electrónicos. Una parte de esa información te permitirá evaluar la efectividad de tu tratamiento.


REFERENCIAS

[1] Ajay Goel. Curcumin. Nature’s Answer to Cancer and Other Chronica Diseases. Take Charge Books. 2016
[2] Emma Barthe. Cáncer: más allá de la enfermedad. Ediciones Obelisco
[3] Rankin Lissa. La Mente Como Medicina: Un nuevo paradigma de salud, medicina y curación. Urano
[4] Hamilton David R. How Your Mind Can Heal Your Body, 2008. Hay House

Autor: micromedix

Sergio López González. Ing. en Informática Biomédica

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