Medicina Alternativa

Tratamientos con Medicina Ortomolecular de Precisión

Superando la pandemia del COVID-19 con curcumina liposomal y otros ocho nutracéuticos

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Cuando se trata de salvar vidas, lo que marca la diferencia entre la medicina ortomolecular y la alopática, es la manera en la que la primera aprovecha el sistema inmunitario del paciente. La alopática no solo no lo explota, sino que lo deprime.  Nuestra propuesta consiste en comenzar con un tratamiento que incluye casi los mismos nutracéuticos (micronutrientes en dosis terapéuticas) que los que tomaría usted si llegara a experimentar un contagio por COVID-19. La diferencia entre ambas terapias está en las dosis recomendadas. Como veremos, la curcumina constituye el pilar de esta estrategia, tanto porque potencia la inmunidad, como porque revierte los daños ocasionados por el coronavirus.

Fortalezca su sistema inmunitario

Dependiendo de la edad, su peso, su alimentación y su individualidad bioquímica (síntomas, estilo de vida, los resultados de sus análisis clínicos y el entorno en el que se desenvuelve), las dosis de algunos nutracéuticos podrían doblarse o incluso triplicarse en caso de sospechar un contagio. Estando en cuarentena por ejemplo y sin haber dado positivo al COVID-19, usted estaría en un régimen de mantenimiento preventivo, con dosis inferiores a las que requeriría el régimen correctivo o de emergencia. En régimen preventivo, su sistema inmunitario se estará fortaleciendo tal y como lo expliqué en “Defiéndete del coronavirus reforzando tu sistema inmunitario“.
Nadie va a reforzar su sistema inmune tomando remdesivir, avifavir, clorito, dióxido de cloro, heparina o demás fármacos que han venido proponiéndose como respuesta a los hallazgos que la comunidad científica ha divulgado, a la luz de lo que han revelado las autopsias, la sintomatología reportada en los casos de COVID-19 y los ensayos clínicos más recientes. Nosotros no estamos confiando en que una “autoridad” en materia de salud encuentre una vacuna o una cura para el COVID-19, ni vamos a esperar a que usted se enferme para actuar. Tanto usted como nosotros necesitamos ser suficientemente proactivos y hacer que las cosas sucedan, a través de un plan cuidadosamente diseñado para evita el contagio, o para restaurar la salud en caso necesario.

Estrategia para la supervivencia

Además de todas las medidas de higiene que usted seguramente ya conoce, la estrategia comprende dos tratamientos: uno preventivo y otro correctivo (plan B, por decirlo así). No obstante, tanto si es usted asintomático como si no, necesitaremos establecer las dosis apropiadas para su caso. ¿O es usted de las personas que piensa que eso es algo que no le puede pasar a su familia? Por favor, no espere a que las cosas se salgan de control, actúe con responsabilidad y permítanos confeccionar la receta que más le va a beneficiar a usted y a sus seres queridos.

Qué atinado estaba Quinto Horacio Flaco cuando dijo aquello de que la adversidad despierta talentos que la prosperidad no permite descubrir, porque de no ser por lo grave y apremiante de la situación, una cura natural para un virus tan letal como el SARS-CoV-2, quizás nunca hubiera visto la luz. No se cómo explicarlo; pero la certidumbre siempre aflora a la hora de salvar vidas, y eso es lo que los médicos y el que suscribe estamos obligados a hacer, con mayor razón ahora que nos hemos enterado del surgimiento de rebrotes en varias partes del mundo. “Esto no se acaba hasta que se acaba”, decía el célebre beisbolista estadounidense Lawrence Peter Berra. En el terreno de la salud, eso implica contar siempre con una carta en la baraja de posibilidades, porque en esta profesión, no hay tal cosa como eso de “la última carta”.

La receta y el taller para evitar el contagio y/o revertir el avance de la enfermedad

 

Si radica en la República Mexicana, conviene que sepa que el mejor curso de acción es aprender a preparar tanto la curcumina como la vitamina C liposomales. Ese es el objetivo del “Taller de Autocuración con Nutracéuticos Liposomales“, el cual puede usted cursar a efecto de que le enviemos hasta las puertas de su hogar, el botiquín necesario para que usted mismo elabore ambos nutracéuticos. La receta que aparece a su izquierda la puede descargar independientemente de si está o no en la República Mexicana. Si lo desea, puede solicitar que su importe ($ 1,450.00 MXN) se abone al costo total del taller, a fin de que pueda recibir vía correo electrónico, los manuales del participante.
Para participar en el taller estando en otro país, es necesario que consiga usted en otra parte, el equipo y los ingredientes que se especifican en nuestra sección de Cursos. Puesto que en este otro caso los manuales del participante no se incluyen, le sugerimos tomar notas durante la sesión.

Por qué nutraceúticos en lugar de fármacos

Los medicamentos con los que podría salvar su vida, no los va a encontrar en “La Farmacia de la Esquina”. Son fármacos que administraría un médico o una enfermera en un hospital, una vez habiendo diagnosticado su caso como grave o crítico. A estas alturas de la pandemia, pisar un hospital implica un riesgo mucho mayor que el que representaría quedarse en casa para responsabilizarse de su salud, recurriendo a una terapia como la que propongo a continuación.

Los fármacos que mencioné con anterioridad están destinados a los casos en los que la enfermedad está muy avanzada; casos graves en donde usted ya no puede hacerse cargo de su propia salud. Contrastando con ese escenario, está la alternativa de preparar en su propio domicilio, una solución de curcumina liposomal y una de vitamina C, potenciadas con extracto fluído de pimienta negra y gel de sábila (derecha), respectivamente; así como tomar las dosis que le correspondan de estos dos nutracéuticos, junto con dosis terapéuticas de  vitamina D3, zinc, equinácea, probióticos, N-acetilcisteína y por qué no, microdosis de eucalipto y fenogreco (siendo necesarios estos tres últimos solo en régimen de emergencia).

El papel de la informática biomédica en la toma de decisiones: ¿Los niños y las mujeres primero?

¿Y cómo determinan los médicos a quiénes deben atender primero en los hospitales? En los países desarrollados como China por ejemplo, los hospitales cuentan con sistemas avanzados de aprendizaje de máquina para clasificar los casos, dependiendo ello de qué tan delicado esté el paciente en cuestión. Fue por medio de un algoritmo de aprendizaje supervisado (Random Forest) que Yaxian Kong y sus colaboradores [1] pudieron clasificar los casos que debían atender, en críticos y graves. En función de los valores que asumían en los análisis clínicos de sus pacientes, el factor de crecimiento endotelial vascular D (VEGF-D), el dímero D, la edad del paciente, el factor inhibidor de leucemia, la interleucina-6 (IL-6) y el recuento de linfocitos, una máquina aprendía a clasificar cada caso.

Por ser los más relevantes, estos datos clínicos constituyeron el proxy que estos investigadores utilizaron para atender casos de COVID-19, durante un estudio retrospectivo en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Ditan de Beijing, efectuado del 20 de enero al 23 de marzo de 2020 (pulse sobre la imagen adjunta para agrandarla).
Como se aprecia en el diagrama de barras, el VEGF-D resultó ser la variable de mayor importancia al momento de determinar cuándo la condición de un paciente era más delicada que la de otro. Para determinar la prioridad de los casos por atender, los pacientes más delicados se clasificaron como casos críticos y los menos delicados como graves.

Si embargo, la máquina aprendió a clasificar los nuevos casos considerando también las demás variables del proxy. Obsérvese que la variable menos importante fue el género, lo que significa que ser hombre o mujer influye muy poco en la seriedad del caso. De acuerdo con lo anterior, espero coincida conmigo en que de no ser por lo que la máquina aprendió a partir del expediente de datos clínicos del hospital, a los médicos les hubiera costado mucho trabajo atender a sus pacientes con la debida prioridad, dada la cantidad de variables simultáneas que necesitaban evaluar, a la hora de salvar vidas.

¿Pero qué tiene todo esto que ver con una terapia alternativa para el COVID-19?, se estará usted peguntando. Pues mucho, porque sucede que fue a través del estudio de Kong y colaboradores que encontré la correlación entre la mayoría de las variables del proxy que ellos definieron, y los efectos que ejerce la curcumina sobre éstas. Al analizar el VEGF-D por ejemplo, supe que la curcumina reduce los niveles séricos de este importante biomarcador de COVID-19, según se infiere de la imagen adjunta. Independientemente de por qué y para qué esté inhibiendo la curcumina el VEGF-D, es un hecho que esa reducción va a beneficiar tanto a un paciente con COVID-19 como a uno con cáncer. La sangre no hace distinciones de ningún tipo: irriga y afecta por igual en cualquier circunstancia.

La importancia de la tormenta de citocinas en la progresión del COVID-19

Las citocinas son proteínas que se encargan de regular la inflamación, desempeñando así una función clave en el sistema inmune. El que sus valores rebasen el límite superior de referencia revela la existencia de una infección que por lo regular viene acompañada de enrojecimiento e hinchazón. Entre mayor sea la cantidad de citocinas en sangre, tanto mayor serán la infección y la gravedad del caso. En el diagrama de barras mostrado anteriormente, se advierte la existencia de múltiples citocinas que al sobrepasar por mucho sus valores de referencia, tienden a convertirse en lo que se conoce como tormenta de citocinas, ocasionando a los pacientes un síndrome que podría comprender náuseas, inflamación, fiebre y mucho cansancio. Ocasionalmente, la tormenta de citocinas podría poner en peligro la salud de muchos órganos o incluso la vida misma del paciente. De ahí la importancia de suprimir o evitar su proliferación (pulse sobre la imagen de la izquierda para comprender mejor su relación con el COVID-19). En la imagen de la derecha presento al menos dos evidencias de cómo la curcumina es capaz de inhibir (suprimir) la tormenta de citoquinas tanto para contribuir en el alivio de una neumonía, como en otras infecciones virales graves. Los títulos de los artículos que aparecen en ambas columnas de la tabla (derecha), provienen del sitio oficial de PubMed (National Center for Biotechnology Information), y fueron recuperados con Arrowsmith: la herramienta de software que acostumbro usar para extraer texto de la literatura biomédica (text mining). Como se intuye a partir de la susodicha tabla, todo indica que si la curcumina se ha utilizado con éxito para tratar el Ébola, no querríamos menospreciar su potencial terapéutico en casos de COVID-19.

Es muy probable que este último argumento sea el mismo que han estado usando algunos laboratorios farmacéuticos para promover sus antivirales, a pesar de no haber sido concebidos para tratar el COVID-19. Con toda seguridad, fue así como Gilead Sciences le vendió su remdesivir al Gobierno de los EUA y el ministerio de salud ruso hizo lo propio con su similar en México para convencerlo de que el avifavir era una buena opción. Y es que los ensayos clínicos que normalmente se exigen para validar la eficacia de una determinada sustancia o terapia, toman mucho más tiempo que el que ha transcurrido desde el primer brote del SARS-CoV-2 en Wuhan.

Mucho antes de comenzar a practicar la biomedicina personalizada, capacité a ciertos representantes médicos a fin de que descubrieran nuevas indicaciones para los fármacos que ya conocían, valiéndose de las técnicas de la minería de texto. De hecho, fue debido a ello que el 5 de septiembre de 2012 publiqué “Nichos de mercado insospechados por la industria farmacéutica“, en donde explico cómo es que un fármaco que originalmente se recomienda para una enfermedad en particular, termina indicándose no solo para esa, sino para otras afecciones también.

Es así como los fármacos que típicamente se habían venido usando para tratar el Ébola, el virus del SIDA, el SARS-CoV y otras enfermedades virales graves, se están ahora administrando en casos de COVID-19. En este orden de ideas, creo que recomendar la curcumina para curar el COVID-19 tiene mucho sentido, porque además de contar con suficientes evidencias sobre su eficacia, es un nutracéutico completamente inocuo.

Inhibidores de la secreción de interleucina-6 para tratar el COVID-19

La curcumina reduce la secreción de una gran variedad de citocinas proinflamatorias, como son la IL-6, la  IL-1β, la IL-8 y la TNF-α, por mencionar tan solo las que aparecen en algunos de los títulos que se han relacionado en la tabla adjunta. Como se advierte en ésta, son muchos los autores que han comprobado ya la capacidad que posee la curcumina para inhibir o regular en sentido descendente varias citocinas, incluida la que Kong y otros investigadores consideraron como uno de los más importantes biomarcadores en la detección de COVID-19: la IL-6. Note cómo algunos de los títulos reflejan la preocupación de los científicos por encontrar inhibidores de la IL-6, entre los que destacan la curcumina, la doxiciclina y el tocilizumab (no mostrado por razones de espacio).

Cómo prevenir la lesión pulmonar y la dificultad respiratoria aguda con curcumina

En lo que toca a las vías respiratorias propiamente dichas, y  de acuerdo con los datos clínicos de pacientes infectados por SARS-CoV-2, la evidencia radiológica de un edema pulmonar es muy común en los casos de COVID-19. Asimismo, el edema pulmonar es una manifestación de lesión pulmonar aguda que puede progresar hacia una hipoxemia y un síndrome de dificultad respiratoria aguda -SDRA- (pulse sobre la imagen de la izquierda para ver el papel que juega la curcumina en estos casos). El pronóstico de los pacientes diagnosticados con SDRA no es nada halagüeño, pues la probabilidad que tienen de sobrevivir es muy baja. Aunque no hay un tratamiento efectivo aprobado formalmente para la infección por COVID-19, a menudo se requiere soporte de ventilación con oxigenoterapia y eventualmente, ventilación mecánica. Los médicos alópatas  suelen afrontar estas complicaciones con glucocorticoides sistémicos y/o locales, los cuales pueden ser útiles para aliviar la inflamación pulmonar y el edema. En contraste con ese modus operandi, lo que nosotros pretendemos es aprovechar las propiedades antiinflamatorias de la curcumina liposomal potenciada con biopiperina, con la intención de prevenir un SDRA (pulse sobre la imagen de la derecha para ver las referencias bibliográficas que apoyan la viabilidad de esta otra estrategia).

La curcumina como anticoagulante

Otro de los marcadores importantes en el modelo de Kong y otros (ob. cit.) es el dímero D (véase nuevamente el diagrama de barras asociado a las variables del proxy de dicho modelo). Este marcador es un fragmento de proteína que comienza a circular por el torrente sanguíneo cuando usted presenta uno o más coágulos. El dímero D es liberado en la sangre cuando después de haberse formado, los coágulos sanguíneos comienzan a descomponerse. La prueba del Dímero D mide la cantidad de este fragmento de proteína en sangre, y es por eso que se considera un indicador importante a la hora de detectar la presencia del coronavirus en un ser humano.

En los inicios de lo que a la postre se convirtió en una pandemia, los científicos y los médicos supusieron que el SARS-CoV-2 afectaba exclusivamente las vías respiratorias. Sin embargo, hoy se sabe que además de atacar esas vías, produce lo que se ha dado en llamar coagulación intravascular diseminada, un efecto muy temible que consiste en la formación de coágulos en el interior de los vasos sanguíneos (pulse sobre la captura de pantalla adjunta para ver el trabajo que Chen y otros cuatro investigadores chinos realizaron, con miras a comprobar cómo la curcumina atenúa la coagulopatía relacionada con la infección por coagulación intravascular diseminada [2]).

Estos coágulos tienen la particularidad de mermar los factores de coagulación de la sangre, lo cual tiende a ocasionar grandes hemorragias en otras partes del cuerpo. Una condición con estas características complica mucho los tratamientos, pues llegado el momento, usted no sabe si usar anticoagulantes para evitar una trombosis, o administrar vitamina K para prevenir una hemorragia en otra área. Cualquiera que sea el curso de acción elegido, el resultado final es una muerte súbita.

Cualquier mortal dotado de un mínimo de sentido común no tendría porqué llegar a esos extremos.  La formación de coágulos se puede prevenir con curcumina liposomal potenciada con biopiperina. Kim y otros investigadores chinos [3] llevaron a cabo un estudio para demostrar que la curcumina posee propiedades anticoagulantes/antitrombóticas incluso superiores a sus derivados, monitoreando varios biomarcadores que reflejan en todo momento la consistencia de la sangre (pulse sobre la imagen de la derecha para conocer los detalles del estudio). Y como después de reflexionar sobre todo este asunto uno no podría negar que la curcumina funciona muy bien como adelgazador de la sangre, lo mejor que puede usted hacer si está tomando warfarina, es sustituirla por curcumina liposomal.

Muchos médicos le van a decir que no debe tomar curcumina si está tomando warfarina. Lo que yo le recomiendo es tomar curcumina, en vez de warfarina, porque en primer lugar la curcumina desempeña mejor la función que realiza la warfarina, y en segundo lugar porque de esta manera, se evita usted los nefastos efectos secundarios de la warfarina. Lo que definitivamente desaconsejo es tomar ambos, porque eso podría desembocar en una hemorragia interna, en especial si está usted presentando alguno de los síntomas que caracterizan al COVID-19. Lo mismo aplica si está usted tomando diariamente Aspirina (ácido acetilsalicílico) para adelgazar su sangre. Nuevamente, lo que procede es sustituirla por curcumina.

¿Más evidencia científica en la literatura biomédica?

Acorde con lo que Arrosmith encontró, existen 1022 términos relevantes con los que uno puede verificar todo lo que la curcumina puede aportar para aliviar la sintomatología que se ha asociado al COVID-19. En el recuadro blanco mostrado a la derecha, se enlistan los términos que son comunes a las literaturas A y C, siendo A la que extraje con la estrategia de búsqueda compuesta por el comando COVID-19 [TI] OR SARS-CoV-2 [TI], y C la que contiene los títulos recuperados por medio de la instrucción curcumin [TI] OR turmeric [TI]. Términos como ritonavir, glycemic control, molecular docking, proteasome y muchos otros más que ya no analizaré por razones de espacio y tiempo, son palabras clave que amplían la evidencia que hasta ahora tenemos, de que la curcumina alivia los síntomas del COVID-19.

¿Están en menor riesgo de contraer el COVID-19 los hindúes y los chinos que los estadounidenses?

Definitivamente sí. Las evidencias de que la curcumina pueda usarse para tratar el COVID-19 no solo las encontramos en la literatura biomédica, sino también en el estilo de vida y los hábitos alimenticios. Al final del resumen de la última referencia que cité [3], a la letra dice: “el consumo diario de la cúrcuma como especia del curry podría ayudar a mantener el estado anticoagulante“. ¿Qué tan cierta puede ser esta aseveración? Lo invito a seguir leyendo para averiguarlo juntos.

En la captura de pantalla que aparece a la derecha, estoy mostrando el reporte de morbilidad y mortalidad por coronavirus en el mundo, al 18 de julio de 2020. Ateniéndonos a esas estadísticas, notamos que los países con menos muertes y contagios (casos) reportados corresponden a los que aparecen coloreados en gris, mientras que los más afectados se han representado en rojo. Entre ambos extremos encontramos en orden ascendente, a los que han sido resaltados con violeta y verde. Al tenor de los hechos, hay dos aspectos que me gustaría destacar: uno es que prácticamente todos los países del continente americano están más afectados que sus homólogos en los continentes africano y asiático; y otro es que habiendo sido China el epicentro de la pandemia, presente ahora mejores condiciones de salud que la propia Rusia y otros países europeos desarrollados. Si existiera una correlación negativa entre los niveles de industrialización y desarrollo de un país, y las tasas de morbilidad y mortalidad por coronavirus, entonces países como India, Myanmar, Nigeria, Bangladesh, Pakistán, Sri Lanka e Indonesia estarían coloreados con rojo en el mapa mostrado. No hay ningún indicio en nuestro mapa de que eso esté pasando, y debe haber una explicación de porqué el Reino Unido tiene tasas de mortalidad y morbilidad considerablemente más altas que Bangladesh por ejemplo, habida cuenta de que este último es sin duda, uno de lo países más pobres del mundo (recuerde pulsar sobre las imágenes para agrandarlas y ver los detalles). Entonces, pregunto: ¿A que se puede deber que un país tan desarrollado como China y otro tan subdesarrollado como Bangladesh, tengan tasas de mortalidad/morbilidad mucho más bajas que las de una potencia como los EUA?

La respuesta a esta interrogante definitivamente no está, ni en el número de habitantes, ni en la extensión territorial de cada país, porque lo que estamos haciendo aquí no es comparar los valores absolutos de los decesos y los contagios confirmados de cada nación, sino las tasas asociadas a esas cifras. En las capturas de pantalla anteriores y la que he adjuntado a la izquierda, la tasa de mortalidad o morbilidad está definida como el cociente que resulta de dividir los valores absolutos de las defunciones y los contagios (casos confirmados) respectivamente, entre el número de habitantes de cada país, en millones (columna 1 M pop en la imagen de la izquierda). Así por ejemplo, las cifras que debemos usar para comparar a China con Dinamarca, serían 60 y 2,244, y no 83,644 y 13,173 respectivamente, ya que éstas dos últimas corresponden a los valores absolutos de los casos confirmados de COVID-19. Así, sabiendo que el 18 de julio de 2020 la población de China era de 1,394 millones, ya se ve que su tasa de morbilidad es de 83,644/1,394 = 60 casos por cada millón de habitantes (1 M pop). Y si la extensión territorial y la población no son buenos indicadores de mortalidad/morbilidad por COVID-19, entonces, ¿qué estarán haciendo bien los nigerianos y los ciudadanos de a pie de esos países asiáticos que cité con anterioridad, para no enfermar y morir tanto a causa de este engendro del infierno? La gráfica de pastel que aparece a su derecha lo dice todo. Sucede que  esos países son los principales productores y consumidores de cúrcuma en el mundo. ¿Y nuestros congéneres en Vietnam, Tailandia, Angola, Tanzania y Uganda, que estarán haciendo para estar mucho mejor que los rusos y todos los que habitamos este otro lado del mundo? Saque usted sus propias conclusiones.

Conclusiones y reflexiones finales

Mientras los que viven en países “desarrollados” se vanaglorian de sus comidas rápidas, de sus alimentos chatarra y se quejan de lo que no hay, los pobladores de las naciones menos industrializadas se alimentan a la vieja usanza, desconociendo los productos altamente procesados y nutriéndose con lo que la naturaleza les ofrece y muy a menudo, contentándose con lo que hay.

Superar un problema de salud pública como el que ha causado el COVID-19, puede ser menos complicado de lo que parece, si admitimos que deshacerse de algunas ideas preconcebidas es lo mejor que uno puede hacer para avanzar en cualquier rama de la ciencia. Confiar en que las vacunas, los antibióticos y los antivirales sintéticos nos van a rescatar de una pandemia con semejantes tasas de morbilidad/mortandad, está más bien propiciando el deterioro de nuestro sistema inmune (confío en que usted está enterado de que las vacunas contienen mercurio).

Después de todo, el género humano ha encontrado la manera de cohabitar este mundo con otras especies a lo largo de su existencia, y ya en varias ocasiones nuestros antecesores consiguieron crear defensas suficientes para sobrevivir, apelando a lo que la madre naturaleza les regaló. Estrictamente hablando, un sistema inmune bien atendido es el mejor precursor del proceso de selección natural.

En la medida en que entendamos que seguir consumiendo alimentos repletos de azúcar, y que ingerir a diario lácteos y carbohidratos cargados de gluten son hábitos que dan al traste con nuestro sistema inmune, seremos más capaces de adaptarnos a un entorno hostil. Y como los alimentos que no se encuentran en las categorías que recién mencioné ya no contienen las cantidades de nutrientes que otrora enriquecían nuestros suelos y recursos naturales en general, eso nos impulsa a buscar y encontrar nutracéuticos que complementan nuestra alimentación y fortalecen nuestro sistema inmunitario. Tal es el caso de la curcumina, la vitamina C y los demás nutrientes que componen la terapia que nos permitirá superar la pandemia objeto de la presente publicación.

Ciertos medicamentos pueden salvar vidas; pero si cambiamos nuestros hábitos alimenticios, modificamos nuestro estilo de vida (tomando menos alcohol y más nutracéuticos) y cultivamos más nuestro sentido de responsabilidad (quedándonos en casa todo el tiempo que podamos), estaremos evitando las complicaciones  que se pueden presentar estando en una condición de riesgo, como podría ser una diabetes, una hipertensión o una cardiopatía. Y aunque ya muchos especialistas lo han repetido hasta el hartazgo, me sentiría mal si no le recordara que todas esa afecciones conforman una especie de coalición que propicia la progresión del COVID-19, que como vimos, se caracteriza por producir infecciones graves e inflamación sistémica.

Procurándonos una nutrición basada en alimentos no procesados, productos no modificados genéticamente y complementada con dosis correctas de nutracéuticos (medicina ortomolecular), tendremos más posibilidades de sobrevivir a ésta y otras pandemias, cohabitando tal vez con seres vivientes que mutan sin cesar; pero que al igual que nosotros, se vuelven resistentes a aquellas sustancias que ya han tenido ocasión de burlar.
La naturaleza y el tiempo son sabios consejeros y como siempre, la selección natural será lo que finalmente determine quien merece habitar este planeta.

“El bienestar general de una colonia, un pueblo, una nación o del mundo entero no se mide por su nivel de desarrolllo industrial, sino por la calidad que ostenta la nutrición de sus moradores”.
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 25 de julio de 2020


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REFERENCIAS

[1] Kong et al. VEGF-D: a novel biomarker for detection of COVID-19 progression. Critical Care (2020) 24:373
[2] Hsiang-Wen Chen et al. Pretreatment of curcumin attenuates coagulopathy and renal injury in LPS-induced endotoxemia. Journal of Endotoxin Research, Volume: 13 issue: 1, page(s): 15-23, 2007.
[3] Kim, D.-C., Ku, S.-K., & Bae, J.-S. (2012). Anticoagulant activities of curcumin and its derivative. BMB Reports45(4), 221–226.

Autor: micromedix

Sergio López González. Ing. en Informática Biomédica

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