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Recetas con Medicina Ortomolecular de Precisión

Recupera tu salud transformando tus promesas en realidades

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transformando tus promesas en realidadesShearson Lehman está firmemente convencido de que «el compromiso es la palabra que habla con valentía de nuestras intenciones» [1]. Y efectivamente así es. Los pusilánimes no te firman un convenio o empeñan su palabra en una carta compromiso para hacerte saber de qué están hechos y hasta dónde pueden llegar. Hay quienes hablan con una retórica que jurarías te pueden vender un abrigo de pieles en pleno verano a la orilla de una playa en Acapulco; pero que a la hora de pedirles una firma para adherirse a una noble causa, comienzan a tartamudear al sentirse comprometidos con el resto del grupo. Dudan de sus propias virtudes.

En lo que toca al dominio de la salud, estamos convencidos de que la curación comienza con un compromiso entre el naturópata y el paciente; y tratándose de un trastorno de personalidad, entre el naturópata, el paciente y su familia. Establecer un compromiso entre ambas partes tiene como objetivo producir un cambio en el estado de salud del enfermo. Sin embargo, no es fácil alcanzar el grado de bienestar esperado si no se adopta una actitud perseverante y proactiva. Una cosa es visualizarse sano en un futuro cercano, y otra muy diferente es hacer que las cosas sucedan. Y si el paciente no se lo toma muy en serio y la familia y el naturópata no cumplen a carta cabal con ese pacto establecido de común acuerdo, la recuperación se vuelve prácticamente imposible.

Método para pacientes no medicadosHabiéndome comprometido a cumplir con las tareas de vigilancia, disciplina y aprendizaje que el Método MicroMédix demanda, yo no puedo decirle a la familia de mi paciente: «es que se me olvidó decirle que la niacina produce picazón, enrojecimiento de la piel y sensación de calor en el cuerpo«; o «es que ayer nos quedamos sin suministro eléctrico y como ya era tarde, se me complicó enviarle la receta a la hora que le prometí«; o «es que a chuchita la bolsearon y todavía no he podido revisar los análisis de laboratorio de su hijo«; y así sucesivamente, excusa tras excusa para evadir mis responsabilidades (todo aquello por lo que debo responder).

Por el otro lado está el paciente, ese ser humano que además de involucrarse en el proceso de recuperación está dispuesto a comprometerse con lo que le corresponde. Damos por sentado que éste no debería poner pretextos para apegarse a la dieta, dejar de fumar marihuana (si fuera el caso), tomar sus suplementos, darle continuidad a la medicación, en fin, que no debería poner excusas para cumplir con sus deberes. De ahí la importancia no solo de implicarse en la tarea que a cada quien nos toca realizar, sino de comprometerse en el cumplimiento de la misma.

comprometidoY no hace falta morir en el intento para cumplir con la misión que se nos ha encomendado. Eso solo le sucede al cerdo que se ve comprometido cada vez que un congénere disfruta de un par de huevos con tocino. Si bien en un desayuno como ese, la gallina está implicada y el lechón está definitivamente en un aprieto, un paciente debe saber que un tratamiento no se parece en nada a un omelette de tocino. Si ha de tener que soportar el dolor de una inyección intramuscular de complejo B por unos 2 minutos como máximo, a cambio de dormir mejor y de calmar la ansiedad que lo ha estado asediando durante casi todo el suplementacióndía, parecería que bien vale la pena someterse a ese «sacrificio». A diferencia del cerdo de la metáfora, no le va la vida en ello. ¡Por Dios, nunca nadie se ha muerto  por haberse inyectado 2 ml de cianocobalamina combinada con tiamina y piridoxina!… Estoy de acuerdo, tampoco nadie se ha muerto de un ataque de ansiedad no tratado con intramusculares de complejo B; pero llegado el día en que puedas reconocer la diferencia tan abismal que hay entre ambas clases de sufrimiento, puedes confiar en que hasta tú mismo vas a preferir esa aguja tan temida por aquellos que en principio se muestran débiles de corazón.

En efecto, los mismos pacientes que alguna vez se rehusaron a vivir esa experiencia pero que a la postre decidieron comprometerse con su recuperación, hoy se han convertido en empoderados guerreros biomédicos. Ellos comprendieron que no se trata de hacerlos sufrir nada más porque sí, sino de ayudarlos a modular su actitud. Y eso es tan solo un ejemplo que ilustra a las mil maravillas lo que Lehman quiso decir cuando escribió aquello de que «el compromiso es el material con el que se forja el carácter para poder cambiar las cosas» (ob. cit.). Él consideró también que estar comprometido (no solo implicado como la gallina de la metáfora) significa «cumplir con lo pactado aun en circunstancias adversas» y «hacerse al tiempo cuando no lo hay» (ob. cit.). En mi opinión, el  compromiso es el mejor curso de acción para recuperarse de un trastorno de personalidad.

compromisoUna alumna de la Universidad Abierta y a Distancia de México (UnADM) nos puede aclarar aun más cómo es eso de estar comprometido con una misión, en este caso, la de «terminar una carrera universitaria». A pesar de haberse quedado sin suministro eléctrico por más de 3 horas y media, ella se las arregló para cumplir con la entrega de una tarea en tiempo y forma. Siendo aproximadamente las 10:20 pm y poco después de haber comenzado a transferir su trabajo a la plataforma educativa de dicha institución, el proceso se interrumpió y su archivo se perdió en «El Ciber-Triángulo de las Bermudas». Rápidamente, en vez de lamentarse y de pensar en los 20 puntos menos que significaría el no entregar su trabajo a tiempo, realizó un par de llamadas para saber si dos conocidos suyos le permitirían acudir a su casa para conectarse a Internet. Poco antes de la hora límite, ella se encontraba tecleando la clave de acceso al modem de su salvadora amiga y subiendo a la plataforma de la UnADM, las respuestas a los ejercicios que su maestra de cálculo le había pedido resolver. Esta tenaz estudiante no vaciló en buscar y encontrar una solución al problema que le impedía avanzar hacia su meta. Como también dijo Lehman: «compromiso es la acción que habla más alto que las palabras«.

La carta compromiso del Método MicroMédix

carta compromisoEs por eso que después de muchos años de estar apoyando a los padres de hijos con trastornos de personalidad, hemos llegado a la conclusión de que una carta compromiso es la mejor manera de garantizar la recuperación de un paciente que está viviendo la inenarrable experiencia de una esquizofrenia, un trastorno bipolar, una enfermedad de Alzheimer, un autismo, etc. Nuestra intención es concluir cada tratamiento con pacientes empoderados y autosuficientes, no mantener en cautiverio a un sinnúmero de farmacodependientes. El (o la) psiquiatra necesita que lo visites con cierta asiduidad para renovar la vigencia de una receta que convierte a tu hijo en un cliente cautivo, por así convenir a sus intereses (los del médico, no los de tu hijo). Nosotros preferimos comprometernos a estabilizar a tu hijo en no más de 6 o 3 meses, dependiendo ello de si ha sido o no medicado con anterioridad. En nuestra publicación anterior describimos con lujo de detalle en qué consiste El Método MicroMédix y cómo los padres pueden, a través de una carta compromiso, ayudar a sus hijos a salir del abismo en el que se encuentran. Lo único que necesitas es que tu familia cumpla con los 9 requisitos que en dicha carta se estipulan, a modo de declaraciones y cláusulas que no son a perpetuidad.

«El compromiso es el triunfo diario de la integridad sobre el escepticismo«… Shearson Lehman
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 18 de octubre de 2021


Si tu padecimiento no es un trastorno de personalidad pero sí es crónico, aun sin una carta compromiso puedes asegurar tu recuperación con un plan de membresía de 48 o 12 horas , ahorrándote hasta un 35% en consultas


REFERENCIAS

[1] James C. Selman. Compromiso y Cambio. Notas de un amigo extranjero


Autor: micromedix

Sergio López González. Ing. en Informática Biomédica

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