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Recetas con Medicina Ortomolecular de Precisión


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La deficiencia de hierro podría comenzar con un simple cansancio y terminar en una psicosis

falta de hierroDependiendo de qué tan grande sea, un déficit de hierro podría ser el culpable ya sea de ese cansancio que sientes aun después de despertar y que evidentemente redunda en un bajo rendimiento físico, o de esas conductas extrañas que comienzas a presentar y que no parecen tener una explicación lógica. Al igual que la polidipsia (ingesta exagerada de líquidos) y el cafeinismo (consumo excesivo de cafeína), la anemia ferropénica (déficit de hierro en sangre) no suele contemplarse como una posible causa de los delirios y las alucinaciones de aquellos pacientes que un psiquiatra normalmente etiquetaría como esquizofrénicos.

Las etiquetas no son diagnósticos

Lejos de diagnosticar a sus pacientes, lo que un médico psiquiatra hace es extraer de un libro denominado «Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales«, un término que dicha asociación ha creado a lo largo de los años para dar nombre a un determinado conjunto de síntomas psicogénicos. A esta práctica se le conoce como etiquetado, porque no está sustentada por ningún examen de laboratorio (analítica). Un verdadero diagnóstico es lo que un médico dictamina a partir de diversas pruebas (ultrasonidos, biopsias, tomografías, radiografías, etc); de las auscultaciones de sus pacientes, del análisis de sus síntomas, así como de los valores de los biomarcadores que arrojan sus analíticas (exámenes de orina, niveles de sodio en sangre, de potasio, de hierro, de ácido úrico, de proteína C reactiva, etc). En este orden de ideas, el mejor consejo que te puedo dar es que no confíes mucho en la etiqueta que te ha puesto tu psiquiatra para determinar el origen de tu problema, si es que tienes alguno.

Déficit de hierro

Figura 1. Con un perfil de hierro como el que aquí se muestra, es imperativo administrar hierro en dosis terapéuticas, de preferencia por la vía liposomal.

partida de ajedrezEntiéndase: la psicosis por deficiencia de hierro no se cura con quetiapina

Durante una partida de ajedrez que sostuve con un paciente cuya identidad no me apetece develar, mi contrincante señaló con su dedo índice las colchonetas que recargadas en la pared de su recámara, adoptaban la apariencia de un gato, según me dijo mientras se esforzaba por mover el alfil que no podía asir con su frágil mano. A la mañana siguiente, supe que su nivel de hierro estaba por los suelos, pues la analítica que recién había llegado a mis manos reportaba la penosa cantidad de 10 µg/dL. Una anemia así de grave no podía traducirse en otra cosa que no fueran delirios, alucinaciones y compulsiones (de acuerdo con el laboratorio que realizó los exámenes de este paciente con 102 años a sus espaldas, para que un nivel de hierro se considere normal, debe estar entre los 50 y los 212 µg/dL, véase la figura 1). Al poco tiempo me enteré que una doctora de cuyo nombre no me quiero acordar, le había recetado quetiapina, por así convenir a los intereses de la industria farmacéutica. Pero como mis intereses eran otros, yo me incliné por el hierro liposomado.

Piernas inquietas y otros síntomas por deficiencia de hierro moderada

Cuando los niveles de hierro no estén muy por debajo de los valores de referencia (como lo fueron en el caso de la demencia senil antes descrito); pero sí lo suficientemente bajos como para seguirse considerando anormales, cabe la posibilidad de que la deficiencia se manifieste a través de otros síntomas, como podría ser un dolor torácico o de cabeza, un mareo, un vértigo, latidos rápidos del corazón, falta de aliento, manos y pies fríos, inflamación o dolor en la lengua, uñas quebradizas, antojos inusuales de sustancias no nutritivas tales como hielo, tierra o almidón, falta de apetito (especialmente si se trata de bebés y niños pequeños), así como un síndrome de piernas inquietas.

nube de palabras de síndrome de piernas inquietas

Figura 2. Nube de palabras extraídas a partir de una sencilla búsqueda en PubMed

En la figura 2 ejemplifico cómo a través de una nube de palabras puede uno consensuar qué es lo que los especialistas recomiendan tomar a las personas que experimentan inquietud en sus piernas al estar sentadas, acostadas o incluso dormidas. En la nube, la palabra clave iron (hierro) adquiere un tamaño que representa las veces que ese término aparece en los artículos que la herramienta de minería de texto ha extraído de la literatura biomédica. En  eso radica su relevancia: hay consenso (muchos autores opinan) de que la deficiencia de hierro es una de las principales causas del síndrome de piernas inquietas.

Sindrome de piernas inquietasAun cuando no representa una amenaza para el individuo que lo padece, el síndrome de piernas inquietas puede llegar a ser muy molesto para quien no logra conciliar el sueño con facilidad, precisamente por sentir la necesidad de mover constantemente sus piernas. Sin embargo, conviene saber que el hierro debe tomarse junto con vitamina C y que no debería ser administrado sin haber realizado antes un examen de laboratorio, ya que la etiología (la causa) de este síndrome, al igual que la de cualesquier otro de los síntomas mencionados con anterioridad, podría ser de otra índole (no necesariamente por anemia ferropénica).

Recordatorio

Solo me resta recordarte que para practicar la autocuración con nutracéuticos es indispensable que encares tu realidad con valor y determinación, pues la medicina ortomolecular le va a funcionar solo a quien está dispuesto a pasar de su zona de confort, a un terreno en donde la disciplina, la perseverancia y la paciencia son las principales virtudes a practicar.

La fuerza no viene de la capacidad corporal, sino de una voluntad férrea”…Mahatma Gandhi
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 9 de noviembre de 2022.


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