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Medicina Alternativa Personalizada. Consultorio


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Biomedicina personalizada: las tendencias de los cuadros clínicos como alternativa al desconocimiento de la etiología

Poco después de que Chris Anderson publicara el artículo que marcaría mi vida y la de muchos otros estudiosos del aprendizaje automático y los datos masivos (Big Data), la respuesta de la comunidad científica a las ideas de Anderson no se hizo esperar, dado que la mayoría de los investigadores no estuvieron muy de acuerdo en que el método científico fuera un recurso del que se pudiera prescindir, con motivo del análisis de un gran volumen de datos. Pero lo que esos críticos no advirtieron, es que a falta de una teoría o del conocimiento de la etiología del problema, la mejor solución la podemos encontrar no en las correlaciones, sino en las tendencias de ese diluvio de datos.

La obsesión por la causalidad

Uno de los principales objetivos del método científico es conocer de la manera más completa posible, las causas de un fenómeno, es decir, su etiología. Sin embargo, uno de los mayores obstáculos para el avance de la ciencia y la aplicación de la tecnología a nuestros problemas cotidianos, ha sido la obsesión por la causalidad. Quien se empeña en encontrar conexiones causa-efecto en toda situación y a cualquier precio, parecería que está desaprovechando la oportunidad de descubrir tendencias aparentemente inexistentes en los datos históricos registrados (evidencias). El obsesionarse en encontrar la causa de todo efecto observado limita hasta cierto punto, la comprensión inmediata de nuestra realidad, porque la mayoría de las veces un efecto puede deberse a múltiples causas, y no siempre es posible determinar cuál de todas ellas es la responsable del fenómeno observado. Esa es una de las principales razones por las cuales las correlaciones no son capaces de explicar qué causa qué, y mucho menos por qué lo causa.
Para que una variable pueda ser considerada la causante de otra, se precisa que exista una diferencia de tiempo al menos infinitesimal, entre la aparición de la primera y la segunda. Pero las correlaciones entre variables acontecen de manera simultánea, de manera que no podemos usar correlaciones para explicar la etiología de las cosas.

La clave entonces está en analizar las tendencias de las variables representativas de esos datos a lo largo del tiempo. Específicamente, nos interesa conocer cómo han sido las cosas en el pasado, para aprovechar esa experiencia y extraer conclusiones útiles en el momento presente, sin importar el origen de todo ello.

El obsesionado con la causalidad intenta responder a la pregunta: ¿por qué sucede lo que sucede?
Bob Dylan encontró la respuesta en el viento. La biomedicina personalizada la ha encontrado en el tiempo. Y más que una sola respuesta, lo que demanda esta medicina basada en evidencias, son las respuestas a dos preguntas muy sencillas:
1) ¿Qué es lo que ha sucedido en el pasado? y
2) ¿Qué es lo que ha funcionado en ese pasado?
En el pasado encontramos evidencias de que ciertas personas, con un cuadro clínico muy específico, se aliviaron con un determinado conjunto de nutrientes en dosis terapéuticas.

Esos son los hechos, y como tales, conforman una realidad irrefutable; una realidad que garantiza una buena solución para los casos que ahora, a nosotros, nos toca atender.

¿Tiene que ser necesariamente un torrente de datos (Big Data)?

Si quisiéramos personalizar tratamientos basándonos en el análisis del genoma humano, cosa que ya están haciendo muchos entusiastas de la medicina de precisión en otras partes del mundo, entonces sí que estaríamos hablando de un torrente de datos. Pero nuestra propuesta más bien está encaminada hacia una biomedicina basada en evidencias, no en el genoma humano. Como quiera, la cantidad de datos redundará en tratamientos más precisos. Con una calidad apropiada de los datos, la precisión de un tratamiento mejorará a medida que aumente el número de evidencias.

Así, para que el tratamiento funcione, las evidencias tienen que consistir necesariamente de casos de éxito, para los que un determinado conjunto de nutrientes, ya demostró beneficiar a un grupo específico de pacientes.
Nótese sin embargo que habrá enfermedades para las cuales los casos de éxito no abundarán, y aunque éstos no constituyan precisamente un diluvio, eso no significará que no podamos personalizar tratamientos. No necesitamos contar nuestros datos en petabytes (Big Data) o incluso en megabytes, para saber qué puede beneficiar a un paciente, sin preguntarnos por qué lo beneficiará. Hemos personalizado tratamientos con menos de un centenar de casos de éxito, con resultados muy satisfactorios.

Si alguna teoría le funciona, aplíquela; si no, explore las evidencias para descubrir sus tendencias

Aunque estoy de acuerdo en que no se puede explicar el origen de una enfermedad (y para el caso, de cualquier otra cosa) a partir de una o más correlaciones, coincido con Anderson en que para resolver un problema en particular, no necesitamos de una teoría que explique a carta cabal el fenómeno objeto de estudio.
Quiero pensar que lo que él propone, no es resolver un problema en general, pues ese no es el propósito del aprendizaje de máquina aplicado a los datos masivos. El aprendizaje automático sin supervisión nos puede ayudar a resolver casos muy particulares, uno por uno, y creo que eso es lo que Anderson considera como suficiente [1].

Desde esta óptica, si usted es un partidario del método científico y no ha podido resolver el problema que se planteó, podría contemplar la posibilidad de analizar lo que le dicen las evidencias, los hechos, aun cuando no disponga de una enorme cantidad de datos (Big Data). Así, usted podría dar con una solución práctica, rápida y muy satisfactoria de un problema en particular y abandonar la idea de la solución universal (que le funciona a todos por igual).
Para descubrir no las correlaciones, sino las tendencias que los hechos le van a develar, lo único que necesita es aprender a usar una herramienta como WEKA, o sea, un software de minería de datos para implementar el aprendizaje automático.

La inteligencia artificial aplicada a la biomedicina

En el caso del cáncer o del SIDA por ejemplo, el hecho de que no conozcamos a ciencia cierta qué es lo que pudo haber originado que un paciente contrajera uno de estos males, eso no significa que debamos abandonar el caso. Y suponiendo que llegáramos a conocer la causa de una enfermedad, eso no nos estaría garantizando el haber dado con la solución. Eso fue lo que nos sucedió con Emilio, un paciente con acúfenos a quien tuvimos que decirle “¿Y ahora que ya conocemos lo que ocasionó el problema, qué hacemos?“. Aun cuando supusimos (teníamos una teoría) que los zumbidos en sus oídos era un efecto secundario causado por los fármacos que su psiquiatra le había recetado, tuvimos de todas maneras que recurrir a la psiquiatría de precisión, porque no teníamos idea de cómo revertir esos efectos farmacológicos. Con decirle que ni los psiquiatras saben cómo hacer eso. Sería estupendo que los que emplearon el “método científico” para desarrollar esas drogas, tuvieran una solución para ello.
Ahora bien, desde la perspectiva del paciente, el desconocimiento de la etiología de su enfermedad tampoco debería suponer la renuncia a cualquier otra alternativa de sanación. Y es que no quisiera dejar de hacer hincapié en la importancia que tiene para un paciente diagnosticado como incurable, el poder contar con un mecanismo de defensa contra todo pronóstico médico pesimista. Ese mecanismo de defensa ya ha demostrado su efectividad en una cantidad considerable de casos en los que el paciente ha sido desahuciado. Ese mecanismo de defensa existe desde que el hombre es hombre y la mujer es mujer; se llama esperanza (el mecanismo, no la mujer).

La voluntad de vivir y el sinsentido de las falsas esperanzas 

No todo es inteligencia artificial, tecnología o Big Data. El paciente debe estar lleno de esperanza y de una voluntad de vivir inquebrantable. La autocuración nunca ha sido algo de lo que puedan jactarse los débiles de corazón.
En contraste con lo que muchos de nuestros detractores piensan, nosotros no estamos creando falsas esperanzas en nuestros pacientes, pues las evidencias en las que se basa la biomedicina personalizada para confeccionar sus tratamientos, están representadas por las tendencias de un número muy respetable de datos clínicos reales.

Esos cuadros clínicos son casos de éxito que han demostrado que un determinado grupo de pacientes puede curarse con cierta clase de medicamentos y/o nutrientes. Son registros históricos que han sido recopilados a lo largo del tiempo y que el especialista puede aprovechar para curar a un paciente con un cuadro clínico muy similar a los que presentaba una determinada parte (grupo o cluster) de esos registros históricos.
Y aun suponiendo que los métodos que hacen posible descubrir tendencias en esas evidencias, no nos proporcionaran la solución del caso bajo estudio, pregunto:

¿Por qué alguien que ha encontrado una esperanza de vida, debería renunciar a ella?
¿Y de dónde sacan todos esos detractores de la medicina alternativa que existe algo tan absurdo como una “falsa esperanza”? ¿O es que hay esperanzas verdaderas? Roger Zelazny alcanzó a vislumbrar de una manera muy elegante el sinsentido de esa idea, al proclamar en una de sus frases más célebres que “La mejor forma de destruir la fe o la esperanza es dejar que se haga realidad”. Mas claro ni el agua.

Nadie puede determinar con antelación si un tratamiento va a funcionar o no. Eso solo es posible saberlo una vez que lo esperado ocurre, y cuando ocurre, la esperanza muere. De acuerdo con esto, aunque quisiera, uno no puede crear “falsas esperanzas”. Usted tiene una inconmensurable fe en Dios, aunque nunca lo haya visto, palpado o conversado con él. Usted tiene la esperanza de curarse porque sabe que no es imposible conseguirlo; porque otros ya lo han logrado. La esperanza muere tanto si usted vive como si no. Y si llega a sobrevivir, será porque abrigó la esperanza de que eso ocurriera, y no porque renunció a todo su potencial humano, a toda voluntad de vivir.

Para salir bien librado de una enfermedad, lo primero que recomiendo es olvidarse de la resignación. Hay que llenarse de esperanza, de optimismo, de una fe inquebrantable y una determinación férrea; tener la convicción de que algo bueno ocurrirá; así como contar con un buen tratamiento y una buena atención nutricia por parte del profesional de la salud. La voluntad de vivir y la esperanza es algo a lo que nos aferramos Norman Cousins, yo y muchos otros e-pacientes, cuando alguien se atrevió a decirnos que nuestra enfermedad no tenía cura, así como todo aquello que me ayudó a encontrar una cura no para la esquizofrenia en general, sino para la de uno de mis hijos; la del joven C, cuyo caso nunca quiso que se publicara por obvias razones; la de una pequeña regiomontana de apenas 12 años a quien sacamos adelante gracias al apoyo de sus padres; la de otra chica peruana que ya hasta se casó y continuó su vida normal; así como la de Esperanza, una joven mexicana cuyo caso expuse en “Terapia inteligente para tratar la esquizofrenia: de la esperanza a la curación“.
Hay por supuesto muchos casos más de pacientes que han mejorado bastante pero que por no haber terminado su tratamiento todavía, no podríamos considerar que ya se curaron. No obstante, al menos dos de ellos ya están trabajando y desempeñando las actividades que solían realizar, antes de que experimentaran su primer episodio. Todos ellos abrigaron la esperanza de recuperarse.

De cómo un algoritmo inteligente encuentra la similitud entre pacientes

En cada consultorio MIcroMédix, utilizamos varios métodos de aprendizaje de máquina para identificar, cuándo existe una similitud entre el caso que deseamos resolver, y un grupo de casos de pacientes que en el pasado se aliviaron tomando varios nutrientes en dosis terapéuticas. Ya he ilustrado con varios ejemplos (puse sobre la imagen adjunta y agrándela para ver uno de ellos), la bondad de un algoritmo que calcula la distancia euclidiana entre el vector de atributos de un paciente, y los diferentes centroides que la máquina ha asociado a los grupos en los que ha dividido la totalidad de las evidencias (ese Big Data al que hace referencia Anderson en su polémico artículo).

A partir de aquí, asumiré que usted ha leído el artículo en donde explico los conceptos de vector de atributos, tendencia central y centroide, pues considero que estar familiarizado con dicha terminología le ayudará a comprender mejor el tema que estoy a punto de abordar. Otras dos opciones para comprender a fondo los aspectos clave de la inteligencia artificial aplicada a la medicina, es que tome usted el curso “Solución de Problemas Multidisciplinarios con Minería de Datos“, o bien que eche andar su propio consultorio MicroMédix, para que a través de una transferencia de tecnología, aprenda todo lo relacionado con esta fascinante área del conocimiento (el teje y maneje de la biomedicina personalizada, llamada también medicina alternativa de precisión).

Lo que Euclides y Pitágoras han aportado a la inteligencia artificial

Se dice que un caso es similar a otros, cuando la distancia entre uno de los centroides y el vector de atributos del caso por resolver, es mínima.
Existen varias formas de medir la distancia entre dos vectores cualesquiera. Para los efectos de la confección de recetas, utilizamos la distancia euclidiana. En WEKA (y en cualquier otra plataforma de minería de datos), la distancia euclidiana entre dos instancias numéricas cualesquiera, se obtiene extendiendo el teorema de Pitágoras, a un par de vectores de n dimensiones (pulse sobre la imagen de la derecha para ver un ejemplo de 2 dimensiones). Por si no lo recuerda, el teorema de Pitágoras establece que “en todo triángulo rectángulo, la suma de los cuadrados de los catetos, es igual al cuadrado de la hipotenusa“.
Tratándose de variables nominales (categóricas), WEKA calcula la distancia basándose en la comparación del valor del atributo en ambos vectores. De acuerdo con esto:
Distancia euclidina = 0 siempre que el valor del atributo del vector del caso por resolver = valor del atributo del centroide. Asimismo:
Distancia euclidiana=1 siempre que el valor del atributo del vector del caso por resolver >< valor del atributo del centroide.
Para obtener la distancia total se normalizan las distancias entre variables numéricas para que asuman valores entre 0 y 1, pues como bien dicen muchos maestros, no podemos sumar “peras con manzanas”.

Una vez que la máquina obtiene la suma de las distancias euclidianas numéricas normalizadas y nominales, identifica el centroide que más se parece al cuadro clínico del paciente, como aquel que resultó tener la menor de todas las distancias. El paciente queda así clasificado en ese centroide. Algunos atributos de este vector, corresponden a los nutrientes que deben ser administrados al enfermo, en las dosis indicadas por las tendencias centrales que ahí aparecen. Tan solo para ilustrar con dos ejemplos, las dosis para las vitaminas C intravenosa y D3 que tendrían que ser administradas al paciente con el cuadro clínico que aparece a su derecha, serían de 59.8 grs. por semana y de 5,036.7 UI al día, respectivamente (pulse sobre la imagen para agrandarla).

“Un estudio para tu Caso” ya se está implementando con biomedicina personalizada

Los principios y métodos que aquí he descrito son parte de la tecnología que actualmente estamos usando para confeccionar nuestras recetas, a través del servicio “Un Estudio para tu Caso“, y es por ello que le sugerimos hacer caso omiso de los pronósticos médicos pesimistas. Si un médico le ha dicho que su mal no tiene remedio, antes de que ese señor con aires de CuasiDios mutile su capacidad de discernimiento, induciendo en usted un efecto nocebo, lo invito a conocer lo que Norman Cousins (abajo a la izquierda) escribió sobre este asunto, justo en el último capítulo de su interesante obra “Anatomía de una Enfermedad o la Voluntad de Vivir” [2]:

Por una mera coincidencia, en el décimo aniversario de mi enfermedad, año 1964, me encontré en una calle de Nueva York a uno de los especialistas que había hecho el melancólico diagnóstico de la parálisis progresiva. Se sorprendió mucho al verme. Le tendí la mano y él me la estrechó. No me apresuré a retirarla, tenía algo que decirle y pensé que la mejor manera de hacerlo era saludándolo con firmeza a fin de causarle una gran impresión. Seguí apretando su mano hasta que hizo un gesto y me pidió que le soltase. Me dijo que en vista de mi apretón de manos ni siquiera tenía que preguntarme por mi estado de salud, pero estaba ansioso por saber cómo me había convencido de que algunos expertos no saben suficiente como para hacer un pronunciamiento que condene el destino de un ser humano. Le dije que me parecía que ellos deberían tener más cuidado con lo que decían a los demás; porque en caso de que alguien les creyese, ello podría significar el principio del fin” (las negritas son mías).

Conclusiones

1) Aun cuando no se sepa con exactitud cuál ha sido la etiología de la enfermedad, si las evidencias son suficientes en calidad y en cantidad, el paciente se curará con las mismas sustancias que se les administró a los pacientes del grupo en el que él (ella) quedó clasificado(a), debido a la gran similitud de sus cuadros clínicos.
2) La respuesta está en el tiempo
3) La biomedicina personalizada pretende descubrir terapias que funcionan en casos específicos, no para todo el género humano.
4) Para algunas enfermedades, las evidencias podrían no ser del orden de varias centenas; pero no se precisa de un torrente de casos de éxito para poder personalizar un tratamiento confiable y eficiente.
5) Muchas personas han fallecido no tanto por la gravedad del mal que las aquejaba, sino porque un CuasiDios de bata blanca les dijo que su enfermedad no tenía cura, y se lo creyeron.

“En toda ciencia que esté en camino de organizarse, una teoría sólo tiene derecho de ciudadanía cuando se apoya en hechos admitidos”…Alfred Binet

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 1 de Abril de 2019


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REFERENCIAS

[1] Chris Anderson. The End of Theory: The Data Deluge Makes the Scientific Method Obsolete. Wired, June 2008
[2] Anatomía de una Enfermedad o la Voluntad de Vivir. Norman Cousins. Kairós


 

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Psiquiatría personalizada para niños: un no rotundo a la farmacodependencia infantil

Dado que todos los trastornos de la personalidad se pueden corregir con nutrientes en dosis terapéuticas, la medicación psiquiátrica se está volviendo innecesaria. Hay varios signos en un niño o un adolescente que anuncian la llegada de un posible trastorno psicogénico.
El síntoma más común que uno llega a observar es el de la depresión. Y aunque no todo adolescente deprimido llega a desarrollar una enfermedad como la esquizofrenia, la depresión podría ser un indicio de que están haciendo falta algunos nutrientes en su organismo (como la vitamina D por ejemplo), o bien de que existe toxicidad en el mismo.

La importancia de prevenir un trastorno de personalidad

El problema es que muchos padres subestiman la importancia de algunos de los síntomas que delatan el surgimiento de un trastorno de personalidad, por estar inmersos en sus diversas ocupaciones. De ahí la importancia de la prevención. Hay padres que llegan a pensar que sus hijos no podrían desarrollar un trastorno de ese tipo, y cuando menos se lo esperan se desayunan con la noticia de que uno de sus vástagos ha sido medicado con psicotrópicos (medicamentos que usan los psiquiatras para controlar los síntomas de pacientes con esquizofrenia, trastorno bipolar, ansiedad, falta de atención e hiperactividad -TDAH-, depresión, trastorno obsesivo-compulsivo -TOC-, autismo, ataques de pánico, síndrome de Down, etc).
Son los padres que piensan que “una cosa así solo le ocurre a otras familias, no a la suya“. Parodiando un poco esa forma de concebir el mundo, parecería que uno posee privilegios que los demás no tienen, por llamarse como se llama, o por gozar de una posición social superior a la de aquellos que ya han pasado por una experiencia de ese tamaño.

Un trastorno de personalidad como los que mencioné anteriormente puede afectar a cualquiera, independientemente de su edad, raza, género o posición socio-económica, y haríamos bien los padres en no subestimar cualquier indicio de comportamiento anormal en nuestros hijos. Algunos pacientes han tenido que consultarnos a escondidas de sus padres, porque éstos les han dicho que todo es producto de su imaginación. Pero lo que aparenta ser pura imaginación, podría manifestarse como una verdadera compulsión, una obsesión o incluso como alucinación. Porque lo que un individuo percibe como realidad puede verse alterado por la deficiencia de ciertos nutrientes.

Como apuntaba en una publicación anterior, hasta un consumo exagerado de líquidos (polidipsia) puede provocar que un adolescente desarrolle algún tipo de psicosis por hiponatremia (niveles de sodio extremadamente bajos a consecuencia de la micción frecuente). Y si usted no se informa apropiadamente, va a creer que su hijo(a) se está volviendo loco(a) y hasta va a contemplar la posibilidad de internarlo en un psiquiátrico, cuando lo único que necesita es sodio.

En efecto mi querido lector, leyó usted bien, no necesita medicar a su hijo con antipsicóticos para combatir su hiponatremia y suprimir sus delirios, como tampoco tendría que hacerlo si el problema fuera un déficit de vitamina B12, ácido fólico, vitamina C o niacina. En  nuestra sección dedicada a la Informática Biomédica puede usted encontrar también consejos para saber cómo proceder ante un primer brote de esquizofrenia por deficiencia de vitamina D. Antes de correr con el psiquiatra y de vivir la experiencia de ver a su hijo convertido en un autómata, podría darle dosis terapéuticas de vitamina D3 después de cada alimento. Para algunos niños, la vitamina D3 puede marcar la diferencia entre estar pemanentemente aislado, o llevar una vida  normal, llena de satisfacciones.

Los psiquiatras y la industria farmacéutica son los responsables de la farmacodependencia

Al igual que muchos padres, la vez que presencié el estallido del primer episodio de esquizofrenia en uno de mis hijos, no tenía ni la más remota idea de cómo abordar el problema. Incluso acudí a la consulta psiquiátrica. Pero como otro miembro de mi familia ya había pasado por una experiencia similar, fui muy afortunado al recibir su consejo en relación a mi disyuntiva. Lo que escuché esa mañana a través de mi celular, mientras observaba cómo el resto de mi consternada familia se sentaba a desayunar en una fonda cercana al que alguna vez fuera el Instituto de Investigaciones Eléctricas, fue lo siguiente: “haz todo menos internarlo o dejarlo a merced de un psiquiatra… Lo que sea, menos eso“. Palabras más, palabras menos.

Esa ha sido la frase más sabia que he escuchado en toda mi vida, y es a ese ser querido a quien siempre le estaré eternamente agradecido por haberme señalado el camino que no debía seguir.
Pero la frase que me indicó el camino a seguir y que me ayudó a desentenderme de las causas de la esquizofrenia para concentrarme en su solución, fue la que alguna vez pronunciara el estadista y ex-presidente de los EUA Franklin D. Roosevelt, quizás en alguna de sus aleccionadoras conferencias: “Haz lo que puedas, con lo que tengas, estés donde estés”. Esa idea ha sido para mí como un estandarte a lo largo de esta desafiante travesía por la esquizofrenia, y fue la que me impulsó a encontrar después de 7 años de intenso trabajo, la tecnología apropiada para vencerla.

Y aunque mi hijo había sanado a los cinco meses de haber iniciado su tratamiento ortomolecular, una vocecita interior me incitaba a ayudar a otras personas y a no conformarme con lo que hasta ese momento había descubierto, pues tanto ella como yo sabíamos que mi hijo podía sufrir una recaída.
Y si mi esposa Lourdes y yo recurrimos en aquella ocasión a un psiquiatra, fue para conseguir el antipsicótico que necesitábamos para elaborar su microdosis, porque ya para ese entonces conocíamos todo lo relacionado con la técnica del Dr. Eugenio Martínez Bravo.

Es por eso que después de haber librado mil batallas contra la esquizofrenia, he aprendido a aconsejar a los padres de mis pacientes cómo sacar a sus hijos del abismo en el que se encuentran, ya sea escribiendo sobre los avances que hemos logrado con la psiquiatría de precisión, o bien publicando casos de estudio y de éxito que les ayudan a identificar mejor las alternativas a las que pueden recurrir, antes de verlos hundidos en la farmacodependencia.

Y para muestra un botón: el Trastorno de Déficit de Atención por Hiperactividad (TDAH) como pretexto para medicar a los niños

Desde la perspectiva de unos padres con hijos que han sido diagnosticados con TDAH, creo que no hay mejor alternativa que la psiquiatría de precisión.
Estando en contubernio con el sistema tradicional de salud mental, y en caso de diagnosticar a un paciente con TDAH, un psiquiatra no vacilaría en recetar Ritalin a niños entre los 9 y los 13 años de edad. Y eso es precisamente lo que pretendemos evitar con la psiquiatría de precisión.

El  metilfenidato (Ritalin) es un fármaco que la Administración de Control de Drogas de los Estados Unidos ha clasificado como narcótico de Clase II, al igual que la cocaína, la morfina y las anfetaminas.
Está indicado para mejorar la concentración de los niños que a juicio de algunos mercenarios de bata blanca, son más inquietos de “lo normal”.
Conviene que los padres que tengan un hijo o una hija que haya sido etiquetado(a) por algún psiquiatra como “pacientito” con TDAH, conozcan la “paradoja del Ritalin” y lo que apuntó Richard Malter en un artículo que publicó en su página web y que después de traducido al español dice así:

“El uso prolongado de fármacos estimulantes normalmente da como resultado la pérdida del magnesio y el zinc que se encuentran almacenados en células y tejidos, de tal manera que se induce una deficiencia crónica de magnesio en los niños que toman este tipo de estimulantes”.
Siendo el Ritalin un narcótico de clase II, lo mejor que uno puede hacer para minimizar el síndrome de abstinencia, es ir dejándolo poco a poco, según lo explicamos en nuestras consultas. Una vez que lo ha consumido por un tiempo suficiente como para depender de él, el paciente debe estar consciente de que no lo puede dejar de un día para otro. Ese mecanismo de acción no difiere mucho de la forma en la que actúa la cocaína y la morfina, y no constituye un efecto secundario, sino calculado.

A diferencia de los llamados efectos secundarios (involuntarios), el conjunto de síntomas que un niño puede experimentar al suspender abruptamente el Ritalin, es un efecto calculado (intencional) o iatrogenia que consiste precisamente en un síndrome de abstinencia. La buena noticia es que esa reacción puede ser contrarrestada con sal de mar (sodio) e ingestas periódicas de magnesio y zinc.
Un suplemento quelatado como el que aparece a su derecha, no solo le ayudaría a superar una iatrogenia causada por fármacos estimulantes, sino que sería lo más adecuado para producir el efecto calmante que un niño inquieto podría necesitar, en caso de presentar hiperactividad por exceso de azúcares y comida chatarra repleta de colorantes y saborizantes artificiales.
La iatrogenia calculada debería estar penada; pero a nosotros solo nos corresponde poner al descubierto las prácticas deshonestas de un sistema de salud que no funciona.

En el caso del metilfenidato la iatrogenia se hace todavía más evidente cuando uno termina de analizar el total de síntomas causados por una deficiencia nutricional de zinc. Y es aquí donde cualquiera se indigna ante lo inaudito: la falta de zinc deteriora, entre otras cosas, la capacidad de concentración. Y uno se pregunta: ¿Pues que no es para eso que los psiquiatras recomiendan el Ritalin? En eso radica la paradoja del Ritalin y el gran secreto de la mayoría de los efectos calculados: el metilfenidato está diseñado para imitar las propiedades del zinc, con la diferencia de que este último no produce farmacodependencia.

Por algo algunos expertos recomiendan potenciar el metilfenidato con zinc. Y muchos padres me preguntan: ¿Y por qué entonces los laboratorios no producen zinc, en lugar de drogas?
La verdad es que los minerales, las vitaminas, los ácidos grasos esenciales y los aminoácidos no se pueden patentar, y lo que no se puede patentar no deja dinero. Esos son los fines de la industria farmacéutica, esos son sus medios y ese es el modelo maquiavélico que los príncipes de la salud han estado usando por años para enriquecerse. Para ellos, ese fin justifica los medios, cualesquiera que sean éstos.

La psiquiatría del futuro: el cambio está en manos de las nuevas generaciones 

No necesitamos convertir a los psiquiatras de las generaciones anteriores, a una corriente de pensamiento propia de la actual era del conocimiento, porque en primer lugar, las viejas generaciones han sido aleccionadas por la industria farmacéutica para medicar con toda clase de anti-psicóticos, anti-convulsivos, anti-parkinsonianos, anti-hipertensivos y demás fármacos destinados a disimular los efectos secundarios que producen los que encabezan la lista anterior.
En segundo lugar, porque nuestra misión es complementar la formación de las nuevas generaciones de médicos, sean éstos o no naturópatas, con miras a generar el cambio que queremos ver en nuestra sociedad.
Lo que cabría esperar es que las nuevas generaciones de psiquiatras y médicos en general, comiencen a mirar en una dirección diferente, en esa dirección que demanda la transformación del sistema tradicional de salud metal, en un sistema de salud más limpio, exento de redituables patentes farmacéuticas y de sustancias químicas repletas de efectos calculados.
Y si tu eres un estudiante de medicina o no tienes antecedentes académicos en este campo; pero de todas maneras quieres unirte a la cadena de consultorios MicroMédix, puedes montar tu propio consultorio para formar parte de esta nueva corriente de pensamiento que está proclamando un no rotundo a la farmacodependencia.
Todos los detalles de esta singular propuesta los encontrarás en nuestra entrega del 18 de octubre del 2018: “Medicina alternativa de precisión para poner tu propio consultorio“.

Tú eres el cambio que quieres ver en el mundo. Si quieres cambiar el mundo, cámbiate a ti mismo“…Mahatma Gandhi
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 21 de marzo de 2019


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Junito se fue de su casa escuchando voces y con una mochila llena de incertidumbre

El 1 de febrero de 2019, uno de nuestros pacientes abandonó su hogar de manera voluntaria, probablemente durante la madrugada de ese día tan desafortunado para la familia de este joven de 21 años, vistiendo una playera exactamente igual a la que se muestra en la imagen adjunta (pulse sobre la misma para agrandarla).
Hasta donde sabemos, la casa que habitaba en compañía de su mamá, está enclavada en el suroeste de Houston, Texas, en el condado de Harris. Se cree que ese día vestía pantalones jeans azules y unos tenis de color verde con gris, y que en el interior de la mochila morada con la que partió, llevaba un par de tenis rojos. Hasta el día de hoy no se sabe nada sobre su paradero. Su verdadero nombre es Temistocles Andrés Diaz Alvarado, y de acuerdo con lo que su hermana Bella nos hizo saber, no llevaba dinero ni documentos que pudiesen ayudar a identificarlo, en caso de sufrir un accidente. Lo que llevaba puesto y esa mochila, fue todo lo que tomó para emprender un viaje que nadie sabe a dónde lo conducirá.

Lo que puede usted hacer para ayudar a Junito y su familia

Bella, quien estuvo cuidándolo durante un tiempo antes de que decidiera abandonar su casa, me comentó durante una conversación telefónica, que él había estado mejorando con el tratamiento que hacía unos meses le habíamos recomendado y que constaba, entre otros nutrientes, de zinc, niacina, ácido ascórbico, vitamina D3, cromo, omega 3, L-taurina, L-metionina, glicina e inositol. Evidentemente, las expectativas que teníamos para que su caso se convirtiera en uno de éxito ahora son menores, pues tratándose de un trastorno de la personalidad, a los tratamientos ortomoleculares les toma cuando menos cinco meses producir el efecto deseado.

Pero usted podría hacer que las cosas fueran diferentes para la familia Díaz, difundiendo este mensaje a todos sus contactos, tanto a través de su comentario en este mismo blog, como en las redes sociales a las que pertenece y los grupos a los que está conectado vía WhatsApp. Creo que esta familia le agradecerá infinitamente un gesto tan noble como ese.
Lo que a nosotros nos corresponde como miembros de una comunidad que lucha por restablecer la salud de personas como Junito, es difundir este suceso para que nuestros lectores compartan este mensaje a todos sus contactos, tal y como usted lo hará, en especial si se ha visto en una situación similar.

Hay espejos en donde no quisiéramos mirarnos nunca, porque nos hacen recordar un pasado cargado de incertidumbre, de pesadumbre. Un pasado lleno de vicisitudes que no desearíamos volver a sufrir; pero que viéndolo en retrospectiva, nos toca el corazón como para reunir la empatía que a esta familia le urge recibir de usted en esta situación tan delicada para ellos. Y es que no están pidiendo donaciones ni ningún otro apoyo de índole material, porque lo único que les interesa es encontrar a su ser querido, y cualquier comentario pertinente que deseara usted agregar al final de esta entrega, creemos que podría ayudar a esta familia a conseguir su objetivo.

Lo que no ha dependido de ti como padre de familia, no te debe angustiar

Epicteto nos enseñó que en la vida hay cosas que dependen de nosotros y otras que no: “de nosotros dependen el juicio, el impulso, el deseo, el rechazo y, en una palabra, cuanto es asunto nuestro. Y no dependen de nosotros el cuerpo, la hacienda, la reputación, los cargos y, en una palabra, cuanto no es asunto nuestro.” [1].
El problema que tenemos muchos padres es creer que es nuestra obligación tener el control de todo, incluyendo aquellas cosas que no dependen de uno. Muchos padres suponen también que están obligados a tener la respuesta apropiada en todo momento. La verdad es que más del cincuenta por ciento de las veces, uno no tiene el control de la situación ni las respuestas que desearía tener. Y si como yo, usted ha lidiado alguna vez con la esquizofrenia de un ser querido, creo que estará de acuerdo en que son muy pocas cosas las que uno controla.
Uno puede estar muy atento a los horarios y las dosis en las que nuestro hijo (hija) debe tomar sus suplementos, así como la frecuencia a la que deben ser administrados todos los nutrientes.
Asimismo, es muy posible que como padre solidario, empático y comprensivo que es usted, se abstenga de consumir enfrente de su hijo, lácteos y alimentos repletos de azúcar y gluten. Sobra decir que por ningún motivo usted fomentaría en su hijo la ingesta de alcohol y de productos chatarra, como tampoco permitiría que el o ella fumara marihuana, por muy legal que ésta sea en algunos países. La marihuana, al igual que muchos opiáceos, son los principales desencadenadores de esquizofrenia. Más del 70% de nuestros pacientes con esquizofrenia, que desde luego no es el caso de Junito, han consumido más de una vez algún alucinógeno, y las alucinaciones que llegan a experimentar después de algunos años de haberse abstenido, son ni más ni menos que las secuelas de su antigua adicción.

Asimismo, asumo que si es usted padre o madre de un hijo con algún trastorno de personalidad, procurará guardar las llaves de su casa en un lugar seguro y fuera del alcance de ese(a) muchacho(a) que en ese momento se  está comportando como un niño(a).
Pero si su hijo(a) no le habla como para transmitirle cuáles podrían ser sus intenciones en las próximas horas, semanas o meses, usted no puede saber en qué momento lo(la) va a abandonar. Y el hecho de que ella o él decida hacer algo así, es algo que no depende de usted. Ahora, si en un arranque de ira o de hastío, su hijo(a) le hace saber que está harto(a) de vivir y que estaría mejor sin usted, haría mal en subestimar ese comentario y no ir a la cocina a esconder todos los objetos punzocortantes que pudiera encontrar, así como en no cerrar su casa durante la noche y no poner las llaves de la misma “fuera del alcance de los niños”.

En el caso de Junito por ejemplo, él se aislaba la mayor parte del tiempo, sin hablar ni exteriorizar absolutamente nada. Sobra decir que una persona así es totalmente impredecible. Y si encima de todo este pesar, alguien se atreviera a culpar a la madre de este muchacho por haberle procurado cuidados, sustento, un techo y un tratamiento complementario compuesto de vitaminas, minerales y demás suplementos destinados a proteger a este joven de los medicamentos prescritos por un psiquiatra con licencia para matar, sería por insensatez y por el desconocimiento de todo lo que hay detrás de una psiquiatría de precisión y una terapia inteligente.

Si la psiquiatría no puede curar a un paciente, la culpa será del paciente

En “Plenitud”, el célebre poeta y prosista mexicano Amado Nervo escribió: “De María Antonieta decíase que en todo era graciosa, pero que no bailaba a compás… Dicen que no baila a compás; pero, en este caso, la culpa será del compás“. Y lo que todo mundo pensaba de María Antonieta no difiere mucho de lo que la gente cree a cerca de la psiquiatría tradicional, pues a pesar de que ésta no ha podido curar a un solo paciente con psicotrópicos (los fármacos que acostumbran recetar los psiquiatras), la gente sigue acudiendo a las consultas y consumiendo las drogas que de acuerdo con esos mismos médicos, solo pueden controlar sus síntomas. En un contexto como éste, una “autoridad” médica es a María Antonieta, como cada paciente es al compás.

Probablemente le haya tocado conocer a un “experto” en mecánica automotriz que al no poder arreglar su auto, le haya salido con aquello de que “ya no existen refacciones para este modelo“, o que éste “ya está descontinuado“. Cuando alguien que se autodenomina un experto en determinada materia no puede resolver un problema, tiende a culpar a las otras partes implicadas en el mismo. Pero como ya sería el colmo que un médico culpara a un paciente por no curarse con lo que le ha prescrito, justifica su ineptitud diciéndole que no hay cura para su enfermedad, y que lo único que puede hacer por él/ella, es controlar sus síntomas. En mi opinión, esta aseveración es igual de absurda que culpar al compás, en lugar de a María Antonieta. Y si la psiquiatría no promete curar a alguien, y ese alguien sigue recurriendo a la psiquiatría para controlar sus síntomas, entonces los culpables de este estado de las cosas son él y todos los pacientes que no quieren hacer las cosas de otra manera.

El psiquiatra seguirá cobrando por hacer prácticamente lo mismo una y otra vez, y estará feliz de seguir engañando a sus pacientes. Y aunque parezca increíble, es así como funciona el sistema tradicional de salud mental. Ya lo dijo Einstein: “Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo“.
Lo peor de todo es que algunos pacientes, al igual que algunos padres (no digo que todos), están tan acostumbrados a los fármacos que creen que la medicina ortomolecular funciona igual que la alopática, en el sentido de que esperan que a los pocos días de haber iniciado el tratamiento, los síntomas comiencen a ceder.

Las opciones para dejar de hacer siempre lo mismo

Por supuesto que hay nutrientes como el inositol, el GABA y la glicina que pueden ayudan a controlar la ansiedad, por ejemplo; pero habrá otros síntomas que requerirán de más tiempo para desaparecer. Todo está en armarse de paciencia y conceder a la psiquiatría alternativa, al menos el mismo tiempo que se le concedió a la psiquiatría basada en fármacos. Conviene saber que la psiquiatría alternativa de precisión es un tipo de medicina basada en evidencias, que consiste de un programa de inteligencia artificial y un archivo de casos de éxito (herramientas de software), en donde los casos similares a los de nuestros pacientes, son utilizados como referencia para confeccionar y personalizar las recetas de cada uno de ellos. A los padres de hijos que han sido afectados por algún trastorno psicogénico, nos vendría bien no parar de leer y de informarnos mejor acerca de las nuevas alternativas que en plena era del conocimiento han sido ignoradas por ese sistema tradicional de salud mental.

Este sistema es el verdadero culpable de muchas enfermedades iatrogénicas de origen psicótico, producto de los mal llamados efectos secundarios. Ese mismo sistema se empeña en desinformar a los padres de esos muchachos, que no teniendo algo mejor a qué aferrarse, no logran vislumbrar la falsedad escondida debajo de esas pulquérrimas batas blancas.
Y como lo más probable es que usted no sea una persona con tan corta visión como para ignorar el beneficio que una psiquiatría alternativa estaba produciendo en Junito (si lo fuera no me estaría leyendo), lo invito a que comparta este artículo en Facebook, Twitter, Linkedin y demás redes sociales, a fin de que sus contactos hagan llegar esta información a quienes estén en posibilidad de ayudar a un muchacho que no ha tenido la culpa de que ciertos nutrientes estén escaseando en su organismo.

“Dios, concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquellas que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia”… San Francisco de Asís
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 13 de marzo de 2019


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REFERENCIAS

[1] Enquiridión (manual). Epicteto. Anthropos Editorial. 2004


 


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MicroMédix abrirá consultorio de medicina alternativa en Argentina

Argentina se ha unido ya a la cadena de consultorios MicroMédix, y en próximas fechas nuestro primer consultorio en ese país, abrirá sus puertas para ofrecer consultas presenciales. Desde el pasado 9 de noviembre de 2018, la Fundación MicroMédix dio el primer paso para transferir su tecnología a una de nuestras más queridas pacientes.
Marta Danny Kaenel, cuyo caso se convirtió en uno de éxito después de habernos solicitado “Un Estudio para tu Caso“, será la directora general de este nuevo módulo de atención.

Ella se encuentra actualmente en la fase de capacitación, aproximadamente a la mitad de un programa de entrenamiento que comprende entre otras dinámicas, el estudio de casos reales de pacientes que ella misma está atendiendo, y que le permiten reafirmar conocimientos y proponer soluciones que sus instructores deben aprobar, antes de ser puestas en práctica. Su entusiasmo y dedicación a esta iniciativa son tales, que su consultorio va a representar un hito importante en la manera en que se practica la medicina alternativa en Argentina.

Y es que la medicina alternativa de precisión, las terapias inteligentes y la tecnología que hay detrás del modelo de servicio de la Fundación MicroMédix, están marcando la diferencia entre lo que cualquier naturópata promedio está ofreciendo hoy a sus pacientes, y lo que se puede conseguir con una transferencia de tecnología basada en un convenio de uso de marca. En una videoconferencia de 20 minutos, les explicamos a los interesados en montar su propio consultorio, lo que implica combinar las técnicas de la inteligencia artificial con las de la biomedicina.

Con la transferencia de tecnología y el conocimiento que tendrás sobre el sistema que hemos creado en la Fundación MicroMédix, estarás en posibilidad de curar a tu pacientes con recetas completamente personalizadas. La propuesta completa de este nuevo enfoque de atención sanitaria, la dimos a conocer en nuestra publicación del 18 de octubre de 2018: “Medicina alternativa de precisión para poner tu propio consultorio“.

Transferencia de tecnología como alternativa a la educación formal y el subempleo 

Las franquicias, al igual que la transferencia de tecnología que a menudo traen consigo los convenios de uso de marca, son estrategias que pueden convertirse en alternativas a la educación formal. Hay gente que al no poder permitirse estudiar una carrera técnica o universitaria, opta por un oficio que si bien no corresponde a un nivel de estudios académicos, puede ser digno de ser considerado una fuente de ingresos muy razonable. Las antiguas generaciones consideraban a quien optaba por la carpintería, la plomería, la herrería o algún otro oficio parecido, como alguien sin mucho porvenir.

Hoy en día esa situación ha cambiado drásticamente, como lo han hecho también las profesiones y los puestos de trabajo. Y si no pregúntele a cualquier jugador de fútbol profesional, a cuánto asciende su ingreso mensual. Aunque ahora ya existen escuelas de fútbol, en los 60´s y principios de los 70´s, si eras un apasionado de este deporte y lo practicabas literalmente hasta el cansancio, podías ganar lo suficiente como para mantener a una familia de mediano tamaño. En la actualidad hay jugadores que podrían estar ganando más que el presidente de su país.

¿Pero qué haces si tus padres no te enseñaron un oficio, estás desempleado, o si al intentar ingresar a la universidad, la explosión demográfica y el destino te niegan esa oportunidad? De un tiempo para acá, en México a los jóvenes desligados de toda actividad productiva se les comenzó a llamar “ninis“, porque ni trabajan ni estudian. Ante una situación tan alarmante como ésta, uno debe tomar cartas en el asunto, fomentando el autoempleo y reinventando los sistemas de enseñanza para formar recursos humanos especializados en disciplinas que están siendo demandadas por el sector empresarial e industrial; pero que el sector educativo no es capaz de ofrecer. Tal es el caso de la nutrición ortomolecular y la informática biomédica.

Más allá de acabar con la farmacodependencia y las enfermedades crónicas, la visión que tenemos los que laboramos en la Fundación MicroMédix es holística, porque anhelamos proporcionar bienestar no solo en lo que concierne a la salud, sino también en los ámbitos educacional y ocupacional. Una sociedad no puede estar sana si carece de educación y fuentes de trabajo. De ahí que nuestra propuesta esté siendo bien acogida por algunos hermanos hispanos con problemas similares a los nuestros.

Por otro lado, aun habiendo sido aceptado en una escuela y contando con suficientes recursos para terminar una carrera técnica o profesional, la calidad de la educación a la que un joven puede aspirar dentro del actual sistema de educación formal, deja mucho que desear. “Las escuelas de hoy matan la creatividad”, dice Sir Ken Robinson (izquierda).
Para no repetir lo que ha dicho a este respecto este reconocido experto en asuntos relacionados con la creatividad y la innovación de la enseñanza en el mundo, lo invito a que vea y escuche lo que ha señalado en una de sus más amenas y populares conferencias.
No estoy diciendo que las escuelas no sirvan para nada o que los jóvenes deban olvidarse de los programas académicos tradicionales, sino más bien creo que no todas las personas nacieron para titularse como ingenieros, médicos, licenciados, arquitectos, etc. Y algo similar ocurre con las carreras técnicas que también requieren de cierta asiduidad de parte del alumnado (y ciertamente, también del profesorado).
Para estar en consonancia con Sir Ken Robinson, creo que vale mucho la pena considerar una segunda alternativa al sistema de educación formal, consistente en una capacitación que permite poner manos a la obra de manera inmediata, dentro de un entorno ya no puramente académico, sino laboral.

El contacto con los problemas reales, el manejo de herramientas y la necesidad de proponer soluciones a esos problemas, hacen del educando una persona más responsable, de gran valía para su comunidad y que puede al mismo tiempo ir recuperando lo que está invirtiendo en su formación.
Marta, la propietaria del primer consultorio de medicina alternativa de precisión en Argentina, podría ya estar recuperando su inversión, por concepto de las recetas que ha entregado a sus pacientes, como resultado de las consultas que hasta este momento le han solicitado aquellos.

Esto es algo que los emprendedores denominan estrategia de “ganar-ganar“, que yo más bien llamaría la tirada del “todos ganan” (como en la pirinola), porque no estamos hablando únicamente en términos monetarios, sino también de la salud de los pacientes: ganan éstos, gana el educando por sus consultas presenciales y gana la Fundación MicroMédix por estar transfiriendo una tecnología propia y única en su género. Nótese que la ganancia final no solo redunda en la salud de un paciente, sino en la de muchos de ellos, es decir, se trata de un beneficio colectivo, de un proyecto de beneficio comunitario.

Oficios vs. transferencia de tecnología

Típicamente, un oficio se transfiere de una generación a otra, cuando el aprendiz recibe las enseñanzas de un tutor de manera informal, llegando muchas veces a constituirse más que en una técnica, en un arte. Aunque la alfarería por ejemplo requiere de cierta técnica, llega a ser un arte cuando el aprendiz imprime en cada una de las piezas que produce, lo que vendría a ser su toque personal. Es por eso que a la gama de productos elaborados por quienes practican un oficio se les acostumbra llamar artesanías.

En esencia, la transferencia de tecnología no difiere mucho de la forma en la que un tutor le enseña a su aprendiz el oficio que conoce a la perfección, puesto que en ambos casos lo que se transmite es una serie de conocimientos acumulados a los largo de los años, o sea, la experiencia y el dominio de una especialidad. Es lo que los vecinos del norte llaman el “know how”, que literalmente quiere decir “saber cómo hacer las cosas”. ¿Y de qué cosas estamos hablando aquí?… De recetas inteligentes y de tratamientos específicos para cada persona.
De la misma manera en la que un sastre confecciona un traje a la medida de uno de sus clientes, el técnico en informática biomédica puede confeccionar una receta acorde con la individualidad bioquímica de un paciente. Y de la misma manera en que una vez terminada su etapa de adiestramiento, un aprendiz de sastre puede adquirir una franquicia para confeccionar prendas de vestir sobre pedido, un técnico en informática biomédica puede poner su consultorio, empleando la tecnología que la Fundación MicroMédix está utilizando para confeccionar recetas: la medicina alternativa de precisión. Porque al igual que el sastre aprendió a reconocer lo que realmente funciona  en su oficio, con los años, la Fundación MicroMédix ha aprendido también a identificar el tratamiento que le funciona a un paciente en particular. Si las pendras del sastre llegaran a ser muy apreciadas, este buen hombre pronto se convertiría en un famoso diseñador de modas, y es entonces cuando aprovecharía la oportunidad para crear su propia marca.

La importancia de usar la misma marca, la misma imagen y la misma tecnología

Después de confeccionar las recetas correspondientes a una cantidad muy respetable de casos de éxito, la Fundación MicroMédix consideró que era el momento apropiado para transferir su tecnología. Para ello, está proponiendo que sus concesionarios usen la misma marca, el mismo logotipo y los mismos colores en su papelería, en sus muebles e inmuebles; así como que todos ellos apliquen también los mismos procedimientos para generar sus recetas. Procediendo de esta manera, cada uno de los concesionarios tendrá un sello distintivo y un sistema que contrastan con lo que suelen tener, aquellos consultorios que no cuentan con un laboratorio de datos basado en el aprendizaje automático, la nutrición ortomolecular y la fitoterapia.

En el caso de nuestro consultorio en Argentina por ejemplo, las tarjetas de presentación de la Lic. Kaenel, además de sus datos de contacto,  llevan impreso tanto el logotipo de los consultorios MicroMédix, como el diseño gráfico de la imagen que ahora comparte el consultorio de nuestra entrañable amiga. Y aunque oficialmente todavía no ha abierto sus puertas al público, me place comunicar que ahora Argentina ya cuenta con un módulo de atención para surtir pedidos de microdosis y suplementos, tal y como lo estamos haciendo nosotros en México.
Si bien las dimensiones, la estructura de los inmuebles y la distribución de los muebles podrían ser diferentes en cada consultorio, es imprescindible que su decoración lleve implícito el diseño de la imagen anteriormente expuesta. La idea es que cualquier persona que llegue a visitar un consultorio MicroMédix, identifque de inmediato que se encuentra en uno de ellos, y no en el consultorio del “Dr. Siteconsulté Nimeacuerdo”, ¿me explico? Así por ejemplo, una vez conociendo la tecnología propia de un consultorio MIcroMédix, el concesionario podría disponer los muebles de su sala de espera como se muestra en la imagen de la derecha; pero si la decoración de las paredes de ésta no integrara los colores que nos distinguen de nuestros competidores, muy probablemente no estaríamos consiguiendo el impacto deseado.

En la imagen adjunta se presentan cuatro opciones para decorar las paredes de un consultorio MicroMédix. Aunque no es imprescindible que el decorado tenga un diseño curvilíneo como el que se ha mostrado aquí, convendría conservar la idea de la verticalidad y combinar dos o tres de estos diseños, empleando uno de ellos en una pared y otro en otra, por ejemplo. Para conseguir el efecto deseado y simplificar el trabajo, se sugiere emplear tapiz en vez de pintura, pues creemos que su aplicación aparte de ser más limpia, podría resultar más económica. Todo está en solicitar tres cotizaciones y seleccionar aquella que vaya más acorde con el presupuesto.

Para hacer cosas extraordinarias no requieres ser un experto, sino un sistema que te diga cómo proceder

Para poner tu consultorio no es requisito que seas un experto en medicina ortomolecular, inteligencia artificial o fitoterapia. Nuestro programa de capacitación está pensado para que personas con conocimientos mínimos de computación y cierta destreza para navegar en Internet, puedan aprender a instalar programas que les permitirán generar recetas y hacer diagnósticos médicos, a partir de los datos proporcionados por sus pacientes. Capturar datos y saber cómo interpretar los resultados entregados por una computadora, es todo lo que necesitarás para comenzar a trabajar en un consultorio de tu propiedad, desempeñándote como técnico en informática biomédica.

Educación en línea y autoempleo: el primer paso para echar a andar tu consultorio

Y si tu eres una persona con mucha determinación, creo que al igual que Marta, no tendrás problemas para entender cómo se elaboran las microdosis de plantas medicinales y de medicamentos alopáticos, como seguramente tampoco los tendrás para asimilar los principios de la medicina ortomolecular que posteriormente aplicarás en tu práctica clínica.

Porque si algo vas a aprender en nuestros cursos, es que hoy en día un científico de datos ya es capaz de resolver casos y producir diagnósticos, basándose en lo que dictaminaron un grupo de médicos en el pasado. Una vez que descubras los secretos de la informática biomédica, podrás extraer y aplicar a tu caso particular, el conocimiento implícito en los casos anteriormente resueltos por un gran número de naturópatas. Con un sistema que ha sido diseñado para producir resultados predecibles y consistentes, tendrás a tu disposición un modelo de servicio que tus competidores no podrán igualar, por estar haciendo las cosas que aprendieron en esas escuelas que acabaron con su creatividad.

Nuestro actual sistema educativo agota sistemáticamente la creatividad de los niños. La mayoría de los estudiantes nunca llegan a explorar todas sus capacidades e intereses”… Sir Ken Robinson.
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 15 de enero de 2019


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Terapia inteligente para tratar la esquizofrenia: de la esperanza a la curación

Los psiquiatras andan pregonando que la esquizofrenia no tiene cura, tal vez porque la psiquiatría convencional no ha podido explicar las verdaderas causas de este intrincado síndrome. Asimismo, tanto ellos como los magnates farmacéuticos viven soñando con una fórmula universal que beneficiará a todos por igual, cuando lo que en realidad se necesita es una terapia para un cuadro clínico muy particular (atributos). Como los atributos entre un paciente y otro son diferentes, uno esperaría que la fórmula casi nunca fuera la misma; pero el sistema tradicional de salud mental no funciona así. Los psiquiatras recetan prácticamente lo mismo a todos sus pacientes, y de esa manera jamás podrán curar a uno solo de ellos.

Psiquiatría de precisión: experimentando con datos, no con personas

Nadie se va a curar de esquizofrenia con haloperidol, olanzapina, aripiprazol, clozapina o cualesquier otro antipsicótico que haya sido concebido para lidiar con las causas de este trastorno, por la sencilla razón de que la etiología de la esquizofrenia sigue siendo un misterio incluso para los mismos laboratorios farmacéuticos. Consulte las fichas técnicas de los antipsicóticos y fíjese como en la mayoría de ellas a la letra dice: “se desconoce el mecanismo de acción exacto“. Si los mismos creadores del fármaco no saben con exactitud cómo trabaja su psicotrópico, qué se puede esperar del psiquiatra que lo está recetando. Y cuando no se conoce el mecanismo de acción de un medicamento, la única forma de saber si una determinada sustancia le va a funcionar a un enfermo, es experimentando con él. Así que no le extrañe que su psiquiatra le cambie un fármaco tras otro hasta que alguno le de resultado. El problema de estar experimentando con personas, es que usted tendrá que estar soportando los efectos secundarios de cada uno de los medicamentos prescritos hasta ese momento, en tanto el psiquiatra no de con el antipsicótico apropiado.
Afortunadamente ya existe una alternativa que permite no solo personalizar las terapias, sino generar recetas compuestas de sustancias naturales como las vitaminas, los minerales, los aminoácidos, los ácidos grasos esenciales y las plantas medicinales.

Esa alternativa tiene un nombre: se llama psiquiatría de precisión. La ventaja de esta nueva tecnología es que la experimentación no se lleva a cabo ni con animales ni con personas, sino con los datos de las personas, que no es lo mismo. A continuación expongo un caso de estudio que ilustra muy bien cómo es que aun obviando la etiología de la esquizofrenia, este tipo de psiquiatría alternativa promete curar a un paciente en particular.

El caso de Esperanza

Lo que aquí le voy a contar corresponde a un caso real de una paciente que habiendo probado ya un buen número de terapias basadas en psicotrópicos, decidió recurrir a la psiquiatría de precisión.
Se trata de una mujer mexicana de 37 años a quien llamaré Esperanza para estar a tono con el título de la presente publicación (ese no es su verdadero nombre y cualquier semejanza con alguna persona en especial, es mera coincidencia).
Al término de su primera consulta, Esperanza salió de nuestro consultorio con una receta que de acuerdo con Pfeiffer y Walsh [1]-[2], correspondería a un diagnóstico de histapenia. Y aunque sus síntomas mejoraron mucho por tratarse efectivamente de un caso de hipermetilación, durante la segunda consulta manifestó estar experimentando un cansancio muy severo, por lo que decidimos realizar ajustes a su terapia inicial.

Si usted revisa los malestares asociados a los fenotipos definidos en las fuentes citadas, va a tener dificultades para encasillar al cansancio crónico en alguno de los síndromes que suelen asociarse a una histapenia, una histadelia o una piroluria. El cansancio es un malestar que acaso podría deberse a una deficiencia tiroidea, tal y como lo apuntamos tanto en nuestra publicación del 7 de noviembre de 2017 (“Identificando el fenotipo de esquizofrenia: un paso más hacia la curación“), como en la del 23 de julio de 2018: “Hipotiroidismo: el fenotipo de la esquizofrenia ignorado por la psiquiatría“.

Pero los análisis de Esperanza y sus demás síntomas no revelaron la existencia de un hipotiroidismo, y como la fatiga podía deberse a múltiples causas, decidimos recurrir a la psiquiatría de precisión.
Cuando no se conoce con exactitud el origen de uno o más síntomas, es preferible estudiar los casos de éxito que tuvieron lugar en el pasado, a fin de encontrar similitudes entre éstos y el caso que se está intentando resolver.
Entender el síndrome propio de una esquizofrenia es una tarea harto difícil, porque las teorías que intentan explicarla no están suficientemente probadas. No obstante, disponiendo de un laboratorio virtual, se pueden realizar varios experimentos hasta encontrar la terapia ideal.

El descubrimiento de una terapia inteligente no surge de la experimentación con personas o animales de laboratorio, sino de una serie de ensayos sobre los datos de los pacientes. El científico de datos captura la sintomatología, los resultados de las pruebas de laboratorio y demás rasgos de un paciente, para que posteriormente una máquina compare toda esa información con las características de cada uno de los casos de éxito registrados hasta ese momento.

Mediante un aprendizaje de máquina, la computadora divide a toda la población de pacientes en varios grupos (clusters), de acuerdo con las similitudes que encuentra en las características de los casos. En la imagen adjunta por ejemplo (pulse sobre ésta para agrandarla), estoy mostrando los tres grupos que desplegó nuestra herramienta de minería de datos, al segmentar (clustering) los casos de éxito registrados hasta el momento.  Note cómo en el renglón que corresponde al cansancio, la mayoría de los pacientes del grupo cero (cluster #0) declaró no estar experimentando ese síntoma (una N en éste y otros campos significa la ausencia del malestar. Una S implica la presencia del mismo).

A continuación explico cómo obtuve una terapia inteligente, a partir de los datos que me proporcionó la paciente durante su segunda consulta.

¿Una falsa esperanza? No, una verdadera terapia para Esperanza

Al integrar el cuadro clínico de Esperanza al conjunto de datos mostrados en la captura de pantalla anterior, la máquina clasificó su caso en el grupo 0, según se infiere de la imagen que aparece a la derecha. Y es en esta parte del proceso de extracción de conocimiento (KDD) en donde el dominio de la especialidad, la experiencia y el criterio del analista juegan un papel crucial en la selección de la mejor terapia para éste o cualquier otro paciente. Aunque la edad, el sexo y el diagnóstico en el grupo cero eran muy parecidos a los de la lista de atributos de Esperanza, los síntomas cansancio y escucha_voces no coincidían con los de nuestra paciente, pues ambos estaban presentes en su lista pero no en la del grupo cero (pulse sobre la imagen de la izquierda para ver las diferencias).
Es por eso que segmenté aun más los casos para ver si la máquina era capaz de encontrar un grupo de pacientes que experimentaran cansancio, escucharan voces y cuyos demás atributos coincidieran en su mayor parte con los de la protagonista de nuestro caso de estudio.
El objetivo aquí era identificar el grupo con los casos más parecidos al de ella, dándole la debida importancia al cansancio y la escucha de voces. Una máquina no sabe nada de diagnósticos médicos y no está enterada de lo preocupada que está Esperanza por su sensación de cansancio crónico. Como especialista en informática biomédica, consideré muy pertinente realizar un número suficiente de experimentos hasta encontrar un grupo de pacientes que además de tener atributos muy parecidos a los de Esperanza, hubieran escuchado voces y experimentado cansancio  (cansancio=S y escucha_voces=S).

Después de experimentar con varios números de segmentos, la máquina finalmente me mostró un grupo de pacientes que en el pasado habían presentado esos dos síntomas a la vez. Ese grupo resultó ser el número 8 (pulse sobre la imagen de la derecha para ver los detalles).
Lo mejor de todo fue que el caso de Esperanza había sido clasificado por la máquina dentro de ese mismo grupo, y aunque las edades en ambos vectores de atributos no eran iguales, la importancia de los demás atributos superó de tal manera mis expectativas, que eso bastó para que me declinara yo por esa terapia que en algún momento sirvió para que el grupo de pacientes #8 se aliviara. No hay que olvidar que cada grupo de atributos constituye un centroide.

El centroide es un vector (lista) de atributos que refleja la tendencia central de cada uno de sus valores. Así por ejemplo, el centroide correspondiente a la columna 8 en la imagen inmediata anterior, contiene un atributo denominado edad, cuyo valor es 28.3333. Aunque esta cifra no coincide con la edad de Esperanza (37), es el valor promedio de las edades de los pacientes del grupo 8. Los valores más próximos a esa edad, los calculó la herramienta de software considerando la distancia euclidiana entre todas las edades (incluida la de Esperanza) y ese valor promedio. Dado que la proximidad entre casos la determina dicha distancia euclidiana, era seguro que el caso de Esperanza tenía una gran similitud con los casos que fueron clasificados dentro de su grupo, a pesar de no coincidir en todos sus atributos (si lo hicieran, serían idénticos).

En la imagen adjunta muestro lo que el software de minería de datos desplegó, después de recorrer en orden descendente, tanto el vector de atributos de Esperanza como el del centroide asociado al grupo 8. Note cómo la máquina aprendió lo que se les administró a los pacientes del grupo 8 para que se aliviaran. En su momento, cada uno de esos casos se convirtió en uno de éxito, una vez que los médicos a cargo pudieron descubrir las causas que ocasionaron el trastorno.
A sabiendas de que todos los cuadros clínicos pertenecientes a ese grupo son muy similares, no nos cabe la menor duda de que Esperanza se puede aliviar con la terapia que la máquina sugirió en este desplegado.

La inteligencia artificial implícita en los casos resueltos

La terapia así obtenida no es producto de una superchería, como podrían argumentar los detractores de la medicina alternativa. Lo que hasta ahora hemos hecho, no ha sido otra cosa que extraer el conocimiento implícito en ese conjunto de casos que alguna vez fueron resueltos por un buen número de médicos expertos. Y como lo que aquí estamos proponiendo tiene muy poco que ver con el por qué se alivió cierto grupo de pacientes, y mucho que ver con lo que se empleó para conseguir su alivio, es por eso que hemos de terminar analizando las tendencias de los datos asociados a esos casos de éxito.

El análisis de tendencias en los datos es a la inteligencia artificial, como la contemplación es a la inteligencia del ser humano. La contemplación la podemos concebir como la observación atenta y detenida de una realidad, y si por realidad entendemos un conjunto de hechos y no de conjeturas, teorías o hipótesis, entonces todo lo que haya sucedido en el pasado es un hecho, y por lo tanto una realidad.
Los casos de éxito pertenecen al pasado, y es en ese pasado en donde encontramos evidencias de que las cosas sucedieron de una u otra manera, toda vez que los datos no hayan sido manipulados de conformidad con los intereses de un grupo de poder.

Las evidencias se pueden registrar y guardar en un archivo que a la postre se podrá utilizar para compararlas con los casos que en un futuro se tendrán que resolver.
En el caso concreto de la medicina, pudo haber sucedido que un paciente P con los rasgos r1, r2, r3… rm y los síntomas x1, x2, x3 … xn, se curó de la enfermedad E por haber recibido una dosis D de cierta sustancia S durante un tiempo T. Ese conjunto de datos almacenados en un registro dentro de un archivo electrónico constituye una evidencia, que en el contexto de esta publicación viene a ser un caso de éxito. A la lista de atributos (P, r1, r2, r3… rm, x1, x2, x3… xn, E, D, S, T) se le llama formalmente vector de atributos.

Ahora bien, una realidad puede estar representada por un número menor de atributos, dependiendo de qué tan relevantes sean los mismos, en términos de su correlación con las variables que se desea estimar. La minería de datos nos permite encontrar un conjunto reducido de atributos que se sabe representan mejor una realidad, por ser los más relevantes. En el caso de nuestro paciente P por ejemplo, ese vector de atributos relevantes podría ser (P, r2, r6, x3, xn). A ese subconjunto de atributos se le llama  proxy y suele usarse para estimar los valores de las variables que dependen de él y que reciben el nombre de variables de salida.

Las variables de salida (llamadas también variables dependientes) corresponden a las dosis de todos los suplementos a recetar, así como a los meses que se estima durará la terapia, que en este caso de estudio se espera que sean cinco.
La máquina usa su inteligencia artificial para estimar las variables de salida, en función de las tendencias que encuentra en el registro histórico de evidencias. Como dijimos anteriormente, hay una medida que se usa para calcular la tendencia de cada uno de los atributos.

Así, la tendencia central de la variable de salida niacina fue estimada en el caso de Esperanza en 3,148.2639 mg (esta dosis desde luego podría no ser la más apropiada para usted). Asimismo, la tendencia del folato fue de 3,902.6157 mcg, la de la vitamina D3 resultó ser de 3,031.7708 UI y la del cromo de 523.1481 mcg, tan solo para ilustrar el proceso con otros tres ejemplos. Una vez homologadas las dosis diarias, la vitamina B6 se estableció en 150 mg, la B12 en 2,000 mcg, el ácido ascórbico en 4,000 mg, el zinc en 40 mg y los omega 3 quedaron en 1,500 mg (EPA+DHA). ¿Puede usted intuir por qué se le ha llamado a esta tecnología psiquiatría de precisión, y por qué se dice que es una medicina alternativa basada en evidencias?

La tendencia de Esperanza a la diabetes: extrayendo conocimiento a partir de los datos

¿Y cómo supo la máquina que Esperanza es propensa a la diabetes? Eso es algo que la máquina no puede inferir por sí sola, y es aquí donde el capital humano marca la diferencia a la hora de confeccionar la versión final de la receta inteligente.
De manera análoga a como la máquina calcula sus tendencias, el ser humano debe contemplar esas tendencias para inferir conocimiento a partir de los datos de los pacientes.

La máquina únicamente está detectando una deficiencia de cromo en el organismo de Esperanza, basándose en la tendencia central de ese suplemento; pero es el ser humano quien debe interpretar correctamente esa deficiencia. Y lo que pude interpretar en relación al valor que la máquina estaba recomendando para el cromo, se debió a que tiempo atrás, mucho antes de realizar un estudio para otra paciente a quien llamé Estelita para no revelar su verdadera identidad, ya había yo aprendido todo lo relacionado con la resistencia a la insulina y las complicaciones que trae consigo la diabetes.

En el informe de dicho estudio apunté que “el cromo es el mineral que está más implicado en la producción de insulina” y por ende, en cualquiera de las morbilidades que a menudo acompañan a la diabetes.
Durante la que fue su primera consulta, Esperanza me facilitó los resultados de una química sanguínea que revelaba una insulinorresistencia (el resultado de dividir el nivel de sus triglicéridos entre su colesterol HDL fue mayor a 3. Si lo desea puede pulsar sobre la imagen adjunta para ver los detalles y calcular el cociente que resulta de esa división). Y si la máquina había sugerido alrededor de 500 mcg de cromo, era porque tenía evidencia de que algunos de los pacientes en el grupo de Esperanza, presentaban niveles altos de glucosa.

Y una vez más, desde la óptica de la psiquiatría de precisión, poco importa si las voces que escucha Esperanza son consecuencia de su hiperglucemia. Lo que sí creo es que esos altos niveles de triglicéridos y de glucosa, son los culpables de su cansancio crónico. Como sea, lo importante es que existe evidencia (casos de éxito) de que el cromo ha beneficiado a varios pacientes con vectores de atributos muy similares a los de ella, en los cuales la insulinorresistenia y/o la diabetes aparecen como comorbilidades en varios casos de esquizofrenia.

¿Y la tirosina y la taurina para qué son?

Éstos dos aminoácidos también son parte de la terapia inteligente que sugirió la máquina. Curiosamente, hace unos años yo mismo recomendé taurina a una paciente cuyo vector de atributos se encuentra registrado en el archivo de casos de éxito, como evidencia de que la taurina beneficia a algunos pacientes con ansiedad e insomnio. Y si usted revisa nuevamente la imagen en donde aparecen los atributos de Esperanza, va a advertir que ella también declaró estar experimentando ambos malestares. Por otra parte, aunque la tirosina es el suplemento ideal para el hipotiroidismo (que no es el caso de Esperanza), suele prescribirse también cuando el objetivo es contrarrestar la ansiedad, el insomnio, el cansancio y el sobrepeso (que es el caso de Esperanza).

Conclusión

No hay una panacea ni para la esquizofrenia ni para cualquier otra enfermedad. Las sustancias o los medicamentos que se receten, deberán adaptarse a los rasgos de cada persona, y no a la inversa. Un ser humano es único e irrepetible, y para curarlo se requiere de una terapia inteligente basada en evidencias, en hechos, en una realidad contemplada tanto por una máquina como por otro ser humano; una realidad plagada de historia y de tendencias que no gusta de conjeturas o de hipótesis que aun habiendo alcanzado el nivel de teorías, todavía no consiguen explicar el por qué de los fenómenos psíquicos.

La mejor forma de destruir la fe o la esperanza es dejar que se haga realidad“… Roger Zelazny
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 17 de noviembre de 2018


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RERERENCIAS

[1] Carl C. Pfeiffer, Richard Mailloux and Linda Forsythe. The Schizophrenias: ours to conquer. Bio-Communications Press, 1970.
[2] William J. Walsh. Nutrient Power. Heal your biochemistry and heal your brain. Skyhorse Publishing, 2012.


 


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Ansiedad: un caso de éxito al servicio de la psiquiatría de precisión

La ansiedad es uno de los trastornos psiquiátricos más desgastantes que existen, porque hay quienes incluso llegan a desarrollar enfermedades que tienen su origen justamente en un trastorno de ansiedad, como podría ser una enfermedad pulmonar obstructiva crónica, una diabetes o una hipertensión. Y por si eso fuera poco, la ansiedad contribuye también a prolongar el curso de esas y otras enfermedades.
El tratamiento psiquiátrico para controlarla (no para curarla) suele estar compuesto de benzodiazepinas, inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y otros medicamentos como la buspirona, la imipramina o la trazodona.

El informe del caso que más adelante estaré relatando, fue presentado por el Dr. Jonathan Prousky en el número 2 del volumen 19 del Journal of Orthomolecular Medicine (2004), mismo que he condensado en esta publicación con el propósito de ilustrar cómo está contribuyendo la sabiduría de los referentes de la medicina ortomolecular, en la solución de los casos que estamos atendiendo en la Fundación Micromédix, con una alternativa por demás prometedora: la psiquiatría de precisión. Como veremos, el tratamiento natural propuesto por el Dr. Prousky hace posible no solo aliviar la ansiedad, sino librarse de la farmacodependencia inducida por las benzodiazepinas.

Cómo reconocer la ansiedad

Algunos de los síntomas físicos (somáticos) más comunes de la ansiedad son la dificultad para respirar, el enrojecimiento facial, la sudoración excesiva, la tensión muscular y la taquicardia.
Los síntomas emocionales típicos de la ansiedad no son independientes de las manifestaciones somáticas, y se presentan típicamente como agitación, irritabilidad, temor, sentimientos de “muerte inminente”, nerviosismo y timidez.
La mayoría de los pacientes con trastorno de ansiedad tienden a buscar ayuda en un médico general y tienen por lo regular la creencia de que algo anda mal con su salud.

Comienzan a fumar o recurren al uso de otras sustancias (café, alcohol, marihuana, etc), para “calmar” su ansiedad. Estos son los pacientes que tienen una mayor probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas como las que mencioné anteriormente.

El caso de Prousky: hombre de 34 años con trastorno de ansiedad

Se trata de un varón de tez blanca con un historial de 20 años de ansiedad, que a los 13 años de edad era avergonzado ante sus compañeros de clase. Su maestro lo exponía para que éstos se rieran al ver cómo aparecía el rubor en su cara. Con el tiempo se desarrolló en él un temor a las reuniones sociales.
Durante su estancia en la escuela secundaria y preparatoria, manifestaba ansiedad y a veces hasta pánico en sus presentaciones o durante las conversaciones que sostenía con sus amigos y chicas de la misma edad.
En las situaciones más extremas se ruborizaba, sudaba mucho, presentaba taquicardias, se le tensaban los músculos, le ardía el estómago y sentía la necesidad de alejarse.

Estos síntomas persistieron durante toda la universidad hasta que una vez habiendo cumplido los 22 años, buscó ayuda profesional. El psicólogo que consultó le diagnosticó fobia social, trastorno de pánico y agorafobia. Durante los siguientes seis meses, el paciente se sometió a sesiones de terapia psicodinámica y cognitiva-conductual. Durante este tiempo sus síntomas mejoraron muy poco y de alguna manera convenció al psicólogo de que ya estaba bien y de que no necesitaba más sesiones.

Al llegar a los 24 años ingresó a la escuela de medicina y su ansiedad empeoró. Estaba tan molesto con su incapacidad para solo “dejarse llevar por la corriente” o “sentirse cómodo con su piel”, que buscó de nuevo ayuda psiquiátrica. Esta vez se le diagnosticó fobia social, trastorno de pánico, distimia y agorafobia. Comenzó con 50 mg diarios de Zoloft y a las 2 semanas sus síntomas mejoraron ligeramente, pero tuvo notables efectos secundarios, entre los que cabría mencionar el letargo, la apatía y la anorgasmia.

Debido a que a las cuatro semanas el Zoloft parecía estar funcionando bien, su dosis diaria se incrementó a 100 mg. El paciente recibió también 5 mg de buspirona (BuSpar) tres veces al día. A los tres meses de haber iniciado este último tratamiento sus síntomas aun no cedían. Advirtió que su miedo a las situaciones sociales empeoraba debido al rubor que seguía experimentando en tales circunstancias. También evitó las interacciones con sus profesores y compañeros, prefiriendo quedarse en casa o salir solo siempre que le era posible. Y como ni el Zoloft ni el BuSpar le estaban ayudando, los suspendió.

Entre los 25 y los 28 años estuvo investigando varias alternativas naturales para superar su ansiedad. Después de varias averiguaciones decidió tomar diariamente los siguientes nutrientes: 6-12 g de vitamina C; 800 UI de vitamina E; 50 mg de zinc; un complejo B con 100 mg de cada una de las vitaminas B; 1000 mg de calcio y 400 mg de magnesio. Y a pesar de que siguió con toda asiduidad ese tratamiento, su ansiedad no disminuyó.
Después de seis meses con esos suplementos tomó además un extracto estandarizado de Kava, dos y tres veces al día. En 2 semanas su ansiedad disminuyó notablemente y logró estar en situaciones sociales estresantes sin sonrojarse o parecer nervioso. Sin embargo, a la cuarta semana de estar usando Kava experimentó una fuerte depresión. Ésta fue tan insoportable que sintió que era necesario suspenderlo. Después de unos días la depresión desapareció. En un intento por comprobar si el problema era efectivamente el Kava, el paciente reanudó su ingesta y una vez más la ansiedad mejoró significativamente pero su depresión volvió, por lo que nuevamente lo interrumpió.

Al llegar a los 28 años, este paciente ya también había probado la hierba de San Juan, el extracto de glándulas suprarrenales, la medicina homeopática, el ácido gamma-aminobutírico (GABA), el inositol y la L-taurina. No obstante, ninguno de estos suplementos funcionó.
Al final de sus 28 años recayó. A pesar de que no notó ninguna reducción en su ansiedad, continuó tomando 6-12 g de vitamina C, 800 UI de vitamina E, 50 mg de zinc, un complejo B con 100 mg de cada una de las vitaminas del grupo, 1000 mg de calcio y 400 mg de magnesio.

Durante su residencia médica evitó atender a sus pacientes asignados, ya que su condición interfería significativamente con su desempeño. Debido a la urgencia que representaba su estado, buscó nuevamente ayuda médica consiguiendo que se le prescribieran 0.5 mg de Ativan (lorazepam) dos veces al día. Al desaparecer en dos días todos sus síntomas se sintió normal por primera vez en su vida. Al desempeñarse bien y actuar con confianza, pudo completar el programa de residencia.
De los 29 a los 33 años el paciente continuó con esta benzodiazepina; pero en un momento dado su médico se lo cambió a Klonopin (clonazepam, 0.5 mg dos veces al día), pues alguien le dijo que este último daba mejores resultados a largo plazo. Habiendo llegado a este punto, no tenía más síntomas de ansiedad pero consideró que las benzodiazepinas no constituían una verdadera solución, porque de acuerdo con su psiquiatra, tendría que tomarlas de por vida.
A los 32 años dejó el Klonopin por un mes. Durante la primera semana experimentó insomnio y durante el día episodios recurrentes de pánico y ansiedad. Casi 2 semanas después el insomnio cesó; pero su ansiedad volvió al estado anterior. Como se sentía muy débil, retomó el Klonopin y una vez más se sintió completamente aliviado.

Cuando cumplió los 33, realizó una búsqueda bibliográfica sobre la ansiedad y encontró información muy prometedora sobre la niacinamida. Informó a su psiquiatra de su plan para abandonar el Klonopin y tomar niacinamida. El psiquiatra lo apoyó; pero quería que el paciente lo contactara si experimentaba síntomas de abstinencia, tales como ansiedad, insomnio e irritabilidad. Durante la primera semana de reducción del klonopin, el paciente tomó solo 0.5 mg de éste junto con 500 mg de niacinamida, 500 mg de niacinamida en el almuerzo y 1000 mg a la hora de acostarse, sin experimentar ansiedad o insomnio recurrentes durante esta primera etapa.

En la segunda semana suspendió el Klonopin y tomó 1000 mg de niacinamida por la mañana, 500 mg a la hora del almuerzo y 1000 mg a la hora de acostarse. Con esas dosis el paciente se sintió muy bien y no pudo distinguir entre tomar Klonopin o niacinamida. Fue así como a partir del 1 de agosto de 2002 pudo librarse completamente de las benzodiazepinas. El psiquiatra quedó tan impresionado con el resultado que se dio cuenta de que realmente era posible que un paciente pudiera dejar de tomar benzodiazepinas para no tener que depender de ellas indefinidamente.
Desde el 7 de noviembre de 2003 este hombre pudo desempeñarse satisfactoriamente como médico sin ningún problema, y continúa sintiéndose muy bien; ya no siente que la ansiedad sea un problema y ​​cree que la niacinamida es igual de efectiva y más segura en el largo plazo que las benzodiazepinas.

Lo que podemos aprender de este referente de la medicina ortomolecular

Lo que Prousky quizo poner de manifiesto en su informe, es que 2500 mg diarios de niacinamida bastan para que un paciente con las características descritas se libere de su ansiedad. De acuerdo con su reporte, todo indica que la niacinamida posee propiedades terapéuticas parecidas a las de las benzodiazepinas, y que es posible que sus efectos modulen las cantidades de neurotransmisores que suelen estar desbalanceadas en las áreas del cerebro que se asocian a la ansiedad.

La niacinamida, apunta Prousky (izquierda), reduce la ansiedad debido a que libera más serotonina por medio de la producción de triptófano y/o a la corrección de la dependencia de la vitamina B3. También advierte que usar niacinamida durante largos períodos de tiempo parece ser seguro, y que solo hay que ir con cuidado con las megadosis, debido a que pueden causar sedación, náuseas y vómito.
El informe refleja una franca preocupación del autor por las causas de varios hechos, como por qué alguien desarrollaría dependencia de la vitamina B3, de si esa dependencia tendría algo que ver con el papel de la niacinamida en la producción de serotonina y/o con su capacidad para emular a las benzodiazepinas. Desde la perspectiva de la psiquiatría de precisión sin embargo, no importa tanto averiguar a qué se debió la curación del paciente, sino tomar nota de con qué se alivió y de cuántos miligramos usó para conseguirlo.

Aunque desde la óptica de la etiología esto podría parecer un tanto cuanto simplista, en realidad no lo es, porque desde el punto de vista de la psiquiatría de precisión, tienen que cumplirse varias condiciones para conseguir los mismos resultados en otros pacientes. Lo que quiero decir es que para que otro paciente que ha estado tomando clonazepam u otra benzodiazepina se alivie con 2,500 mg de niacinamida, tiene que presentar síntomas muy parecidos a los del paciente en cuestión, es decir: sudoración excesiva, cansancio, taquicardias, rigidez muscular, ardor en el estómago, retraimiento social, pánico, fobias, depresión, insomnio y por supuesto ansiedad. Y entre mayor sea el número de casos que se puedan comparar con el del paciente a tratar, más preciso será el tratamiento a recomendar.

Conclusión

Si usted está presentando síntomas muy parecidos a los del paciente objeto de este caso de estudio, tiene 34 años, es varón y fue diagnosticado con trastorno de ansiedad, puede ser que con 2,500 mg de niacinamida consiga librarse de las benzodiazepinas. Ahora que si su cuadro clínico no se parece mucho al que aquí he pormenorizado, lo mejor que le puedo recomendar es combinar las técnicas de la inteligencia artificial con las de la biomedicina. Pero no se preocupe, nosotros ya implementamos eso con una tecnología que se conoce como psiquiatría de precisión. Es esta metodología la que estaríamos usando para confeccionar la receta que necesita usted para decirle adiós a su psiquiatra, a su farmacodependencia y a los nefastos efectos secundarios de las benzodiazepinas.

“Las causas están ocultas. Los efectos son visibles para todos”… Ovidio
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 8 de noviembre de 2018


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Medicina alternativa de precisión para poner tu propio consultorio

La medicina alternativa de precisión es la tecnología que hemos desarrollado para que ahora tú pongas en marcha tu propio consultorio, o para que transformes el que ya tienes en uno nuevo, empleando el mismo modelo de servicio de la Fundación MicroMédix.
No se trata de una franquicia, sino de una transferencia de tecnología que te permitirá conocer todo el teje y maneje de una medicina alternativa muy particular, en la que tuvimos que combinar las técnicas de la inteligencia artificial con las de la biomedicina, para ofrecer tratamientos más limpios (libres de efectos secundarios) y totalmente personalizados.

El modelo de servicio

Integrarte a la cadena de consultorios MicroMédix te permitirá desarrollar nuevas habilidades y encontrar en el autoempleo, un proyecto de vida más próspero. El que otras personas hagan lo mismo que tú con la misma imagen y eficiencia, es un concepto que ha funcionado muy bien en el mundo empresarial y no tiene por qué no ser así en el ámbito de la salud. A diferencia de las franquicias, el modelo de servicio que aquí te estamos proponiendo no implica el pago indefinido de regalías por el derecho de utilizar una imagen y una marca de prestigio nacional o internacional (puedes estar en cualquier país y poner tu consultorio sin estar obligado a nada).

El escenario: el protagonista (tú), la competencia y otros actores

Los psiquiatras todavía tienen trabajo porque sus pacientes no conocen una mejor alternativa que los medicamentos cargados de efectos secundarios (un psiquiatra ya ni siquiera escucha los problemas de sus pacientes). Pero con las tecnologías que estamos usando actualmente, todo parece indicar que estos singulares personajes podrían quedarse sin clientes, por la sencilla razón de que sus recetas son genéricas y cada vez son menos los pacientes que toleran sus efectos secundarios. Y a pesar de las grandes sumas de dinero que los laboratorios farmacéuticos destinan a sus campañas mercadotécnicas, los consumidores de hoy están decantándose por tratamientos más limpios.

Lo que ha detenido el avance de la medicina alternativa, aparte de la insistente campaña de nuestros detractores en contra de todo lo natural, es que la mayoría de los investigadores en ciencias biomédicas, conocen muy poco o casi nada de inteligencia artificial. Pero los científicos de datos y los ingenieros en informática biomédica que ya estamos trabajando en las aplicaciones interdisciplinarias de la minería de datos y de texto, hemos explotado el aprendizaje de máquina para mejorar nuestros diagnósticos y personalizar nuestros tratamientos, con una precisión que los psiquiatras no podrán igualar jamás con su “Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM)”, razón de más para que tu nuevo consultorio sea todo un éxito.

Y ya que has encontrado un medio para autoemplearte y ganarte la vida desempeñándote como técnico en informática biomédica, conviene que sepas que tu consultorio funcionaría de una manera muy parecida a como lo hace una franquicia, empleando los métodos que ya hemos comprobado funcionan a la perfección.
Pero para replicar las características de cada consultorio como si éste fuera una franquicia, es indispensable apoyarse en una medicina alternativa de precisión que simplifique al máximo y normalice los procedimientos (no los tratamientos) en cada una de las unidades de consulta.

Asimismo, la normalización de los procedimientos requiere de una estrategia para organizarse y ponerse de acuerdo con la imagen que se ha de proyectar. Esa estrategia fue la que adoptaron algunos pequeños comerciantes cuando se dieron cuenta que no crecían mientras operaban con lo que emanaba de su libre albedrío. Nombres como “La Tuerca de Oro”, “El Rincón de los Sabores” o “La Farmacia de la Esquina”, difícilmente tenían éxito si cada propietario actuaba por separado y abría su “changarro” como Dios le había dado a entender.

Pero con un nombre más apropiado, una imagen más atractiva y un grupo de pequeños emprendedores organizados a través de un convenio de uso de marca, su situación mejoró radicalmente. Y si no pregúntale a los dueños de las FarmaPronto qué fue lo que hicieron para transformar sus modestos e impopulares establecimientos, en una reconocida cadena de farmacias mexicanas. Algo similar ocurrió con las tiendas Oxxo y algo muy parecido sucederá también con tu consultorio Micromédix (sin duda, el antiguo propietario de la  “Farmacia de la Esquina”, puede ser que haya abierto ya otras tres FarmaPronto).

Casos de estudio que ilustran cómo se confeccionan las recetas en el consultorio

En el ensayo que publiqué con fecha 19 de septiembre de 2018 y que lleva por título “Psiquiatría de precisión: aprendizaje automático para personalizar tu tratamiento“, prometí complementar lo que escribí ahí con al menos un caso real que mostrara cómo estamos personalizando actualmente nuestras recetas.
En el presente ensayo la idea es dejar bien claro que la herramienta de minería de datos debe usarse como apoyo en la confección final de una receta, pues puede ser que aunque existieran casos de éxito muy parecidos a los del paciente en turno, todavía quedara por ahí algún síntoma que pudiera no ceder con el tratamiento sugerido por la máquina. Esto viene a colación para desmentir a los escépticos que pensaron que un consultorio concebido de esta manera, propiciaría una confianza ciega en la recomendación de una máquina.

Hecha esta aclaración, quisiera insistir en que lo que estamos ofreciendo no son franquicias. Además de la exención del pago de regalías, nuestro modelo de servicio no estandariza los tratamientos, sino los procedimientos, y hay que ser muy cuidadosos al interpretar los conceptos. Cada consultorio estará empleando efectivamente el mismo procedimiento (la medicina alternativa de precisión); pero generando un producto diferente (una receta personalizada). Como yo lo veo, eso no es un franquicia ni un sistema de producción en serie, sino más bien una plataforma para la confección rápida de productos diferenciados.

Emilio y sus acúfenos: complementando la inteligencia de la máquina con capital humano capacitado

Un aspecto clave del aprendizaje de máquina es el que se refiere al dominio del campo de estudio, que es en esencia el conocimiento que posee el capital humano sobre un tema (pulsa sobre el mapa mental adjunto y localiza la leyenda “comprender los datos”). Para interpretar correctamente el significado de los grupos de casos desplegados por la computadora, el consejero a cargo del consultorio tendrá que comprender bien los principios de la medicina ortomolecular, tanto para homologar las recetas como para optimizar los tratamientos (la  homologación de recetas la explico con detalle en “Medicina alternativa de precisión: inteligencia artificial para curar hasta un cáncer“).

En el caso de Emilio por ejemplo, una vez que obtuve los datos de los suplementos y las dosis terapéuticas (ortomoleculares) de su receta, tuve que optimizarla con melatonina, cisteína y Coenzima Q10, porque los acúfenos era un síntoma que estaba presente únicamente en cuatro instancias del archivo de casos de éxito; pero que según el algoritmo de aprendizaje empleado (ver curso), no eran suficientemente similares a los de Emilio (los métodos para encontrar la similitud entre pacientes los especifiqué en “Biomedicina personalizada: las tendencias de los cuadros clínicos como alternativa al desconocimiento de la etiología“).

La receta que generó la máquina después de experimentar con los datos de Emilio y no con Emilio (que es como lo haría un psiquiatra), aparece en la captura de pantalla adjunta (pulsa sobre la misma para agrandarla). Es curioso como la máquina ha recomendado aquí una receta que combina niacina con niacinamida. No teniendo un consultorio con un laboratorio virtual como el que aquí estoy presentando, a mí la verdad nunca se me hubiera ocurrido recomendar un tratamiento con ambos nutrientes, porque no es algo muy común entre los referentes de la medicina ortomolecular. Sin embargo, no hay manual o texto de medicina alternativa que diga que eso no se pueda hacer.

Y es aquí donde se produce la gran sinergia entre la inteligencia artificial de una máquina y el capital humano. De hecho, esa mezcla ha estado dando excelentes resultados, porque evita los efectos secundarios de ambos tipos de vitamina B3. ¿No te parece increíble lo que uno puede descubrir con la instrumentación apropiada? Observa también las similitudes que encontró la máquina entre los síntomas de Emilio y los casos que ésta agrupó en el cluster#9 (puedes pulsar sobre la imagen que sigue para ver los detalles).

Aunque la edad no es exactamente la misma en ambos vectores de atributos, tanto  el sexo, el diagnóstico, la escucha de voces, la angustia, la ansiedad, la depresión, los miedos y la confusión, son todos ellos atributos que coincidieron en ambas listas (S=síntoma presente). Hay otros síntomas más en donde hubo coincidencias negativas (N=síntoma ausente) y solo cinco en los que ambos vectores difirieron. ¿Y cómo supimos que la máquina clasificó a Emilio como miembro del grupo #9?
Ella nos los hizo saber mediante una visualización de datos (véase el inciso 4.5 del curso “Solución de Problemas Multidisciplinarios con Minería de Datos“.

El caso de Julia: la importancia de prevenir trastornos de personalidad en la adolescencia

Los síntomas de Julia no han mejorado como quisiéramos, debido a que sigue presentando comportamientos hasta cierto punto anormales, según nos informó su señor padre durante nuestra última consulta.
La primera vez que di a conocer este caso fue cuando publiqué el ensayo “Identificando el fenotipo de la esquizofrenia: un paso más hacia la curación“.
Si nos has estado siguiendo desde entonces, es posible que te hayas dado cuenta que Gustavo, el padre de Julia, es con quien he estado haciendo equipo para poder resolver este caso que a ambos nos mantiene preocupados.

Y aunque ella por el momento solo manifiesta fobias, irritabilidad, cierto aislamiento social y algunos malestares propios de un síndrome premenstrual, nuestra preocupación radica en que existen antecedentes de trastorno bipolar y depresión en dos parientes cercanos a la familia.
Y atención aquí querido lector: si tienes familiares que hayan padecido o estén padeciendo de algún trastorno psicogénico, es importante que le des la debida importancia a aquello de que “más vale prevenir que lamentar“. Hablo en serio. En el caso de Julia por ejemplo, además de haber probado las teorías de Pfeiffer y de Walsh, hoy estamos aplicando la psiquiatría de precisión para encontrar un tratamiento que tome en consideración su edad, su género, sus antecedentes genéticos y los síntomas que presentó en su última consulta.

Y mientras ajustaba los parámetros de mi herramienta para encontrar un grupo de mujeres con una edad similar a la suya, un hecho llamó mi atención al estar experimentando con este dato: noté que las mujeres mayores con problemas de depresión y otros trastornos psiquiátricos, tienden a presentar grandes deficiencias de vitamina D3. Hay una paciente en nuestro archivo de casos de éxito que llegó a consumir hasta 300,000 UI de vitamina D3, aunque usted no lo crea.
No estoy insinuando que Julia deba tomar esa cantidad de vitamina D3; pero sí  las 2,000 UI que sugirió nuestra herramienta durante el análisis (pulsa sobre la captura de pantalla adjunta para agrandarla).

Por qué una cadena de consultorios de medicina alternativa

1) Porque no habiendo un gobierno capaz de generar fuentes de trabajo, uno debe crearlas y generar oportunidades a través del autoempleo.
2) Porque nos hacía falta una herramienta de precisión que pudiera estimar cuánto iba a durar el tratamiento de cada paciente.
3) Porque era necesario que alguien como tú y como yo pusiera un alto a la farmacodependencia que la misma industria farmacéutica ha propiciado en nuestras familias y en nuestra sociedad. ¿O es que vas a permitir que tus hijos sean medicados, nada más porque un señor de bata blanca con aires de CuasiDios así lo dispuso?

Si usted ya tiene una tienda naturista o desea echar a andar un consultorio como el que aquí he descrito, ya tiene suficientes elementos de juicio para decidir lo que puede hacer con toda esa instrumentación que tendrá a su disposición, una vez que su capital humano conozca los secretos de una tecnología que está ofreciendo mejores soluciones a las enfermedades crónicas, que lo que hasta ahora le hemos visto a la alopatía.

Nuestra propuesta

No necesitas haber estudiado una carrera en nutrición para echar a andar tu consultorio, porque todo el conocimiento que vas a requerir para manejarlo, lo vas a adquirir a través de la capacitación técnica y la información que nosotros te vamos a proporcionar. Ese conocimiento y el que contienen los archivos que te estaremos entregando como parte de esa transferencia de tecnología, es lo que va a marcar la diferencia entre saber cómo (know how) hacer las cosas para que un tratamiento funcione, y desempeñarse como lo están haciendo los demás consultorios de medicina alternativa.

Para asegurarnos de que tus tratamientos se personalicen y funcionen bien, el conjunto de servicios, archivos de texto y hojas de datos (Excel) que te vamos a entregar comprende lo siguiente:

  1. Asesoría durante la etapa inicial de operaciones (opcional: 12 horas no incluidas en la duración total del entrenamiento*)
  2. Asesoría para la instalación de la herramienta de minería de datos a emplear en el consultorio
  3. Programa de capacitación intensiva, con los siguientes módulos:
    3.1 Elaboración de Microdosis de Medicamentos Alopáticos (1 hora)
    3.2 Microdosis de Plantas Medicinales (3 horas)
    3.3 Autocuración con Medicina Ortomolecular (16 horas)
    3.4 La extracción de conocimiento y el LBD (4 horas)
    3.5 Informática Biomédica Aplicada (4 horas)
    3.6 Extracción de texto con Arrowsmith (text mining) -4 horas-
    3.7 Aspectos clave de la minería de datos (data mining) -4 horas-
    3.8 El proceso KDD y el estándard CRISP-DM (4 horas)
    3.9 Minería de datos clínicos como apoyo en el diagnóstico médico (4 horas)
    10. Cómo aplicar la psiquiatría de precisión en tu consultorio (4 horas)
    11. Medicina alternativa de precisión para tratar el cáncer (4 horas)
  4. Entregables:
    4.1 Presentaciones en formato Power-Point de los cursos de medicina ortomolecular, informática biomédica y minería de datos (incisos 3.3 al 3.11). Puedes pulsar en la imagen de la izquierda para descargar sin ningún costo, una demo interactiva de la primera sesión.
    4.2 Archivo de casos de éxito para la generación automática de recetas personalizadas con psiquiatría de precisión (8 horas)
    4.3 Archivo de casos de éxito para la generación automática de recetas personalizadas con medicina alternativa de precisión, para el cáncer de páncreas (8 horas)
    4.4 Manual para suprimir los efectos secundarios de los medicamentos alopáticos
    4.5 Guía completa para la elaboración de microdosis de plantas medicinales (incluye dosificación de tinturas)
    4.6 Recetario de nutrientes ortomoleculares (ver cursos)
    4.7 Texto de medicina ortomolecular (676 páginas)
    4.8 Receta inteligente para prevenir y revertir los efectos de la osteoporosis (descargable)
    4.9 Receta inteligente para la autocuración del acné (descargable)
    4.10 Recetas genéricas para el tratamiento de las enfermedades que aparecen en nuestro recetario (descarga sobre demanda)
    4.11 Archivo del logotipo de los consultorios MicroMédix
    4.12 Tarjetas de presentación en formato electrónico, con los datos de contacto del propietario (ver muestra en autoempleo)
    4.13 Etiquetas para los frascos de microdosis en Publisher Pro®

*Para un total de 68 horas estimadas de entrenamiento, el costo total de la transferencia de tecnología lo determinas tú, de acuerdo con tu presupuesto y los descuentos especificados en nuestra sección de membresías.  Así por ejemplo, con dos membresías de 12 horas puedes iniciar con los primeros cuatro módulos del programa (incisos 3.1 a 3.4), obteniendo un descuento del 35%.

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 18 de octure de 2018


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