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Identificando el fenotipo de esquizofrenia: un paso más hacia la curación

Hay un camino que puede usted seguir para encontrar el alivio de su esquizofrenia o la que está minando la salud de su ser querido. Se trata de identificar el fenotipo de la esquizofrenia que lo está afectando, con base en las respuestas a un cuestionario que puede usted descargar aquí (gratis), y en cuatro análisis clínicos que nos permitirán estimar el grado de metilación y el nivel de estrés oxidativo que hay en su organismo. Las pruebas de laboratorio que necesitará comprenden: un análisis del nivel de histamina en sangre, una biometría hemática (basófilos), un análisis de aminoácidos  y un examen de criptopirroles en orina.

Psiquiatría vs. medicina ortomolecular

Y aunque tal vez este camino no sea el único que podría usted seguir, promete más que cualquiera de los otros cursos de acción que su psiquiatra recomendaría, haciendo uso de su “Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM)”. Apoyándose de ese manual que de estadístico solo tiene el nombre, ese señor de bata blanca podría diagnosticar desde un “trastorno esquizoafectivo“, una “esquizofrenia paranoide” y un “trastorno bipolar“, hasta un “trastorno negativista desafiante“. No estoy bromeando, este último término existe en dicho manual.

Pero no son a esos tipos de esquizofrenia a los que me estoy refiriendo en esta publicación, sino a los biotipos o fenotipos que la medicina ortomolecular ha empleado desde la década de los setentas para distinguir un trastorno psicogénico de otro. Mucho antes de que publicara “The Schizophrenias: ours to conquer” [1], Carl Pfeiffer ya había estudiado un gran número de casos de esquizofrenia, y aunque él no los dividió en “fenotipos”, comenzó a clasificarlos en función de cómo respondían sus pacientes al folato y la metionina, y de cuáles eran sus niveles séricos de histamina, de basófilos en sangre y de criptopirroles en orina.
Es por eso que nosotros hemos preferido apoyarnos en el legado de Pfeiffer, y trabajar sobre análisis clínicos que reflejen los desequilibrios bioquímicos del paciente. No estamos experimentando con conejillos de indias, echando mano de ese método de “prueba y error” que tanto gusta a los psiquiatras. Probar un fármaco tras otro hasta que uno funcione, no es precisamente una terapia inteligente.

Propósito del cuestionario y de las pruebas de laboratorio: qué estamos buscando

Las respuestas al cuestionario, además de ayudar en el diagnóstico, nos permitirán determinar qué pruebas de laboratorio son indispendables y cuáles no. En algunos casos, las respuestas al cuestionario bastarán para descartar un fenotipo, sobre todo cuando la diferencia entre las respuestas afirmativas entre uno y otro sea muy grande. De ser así, usted terminaría ahorrándose el costo de cuando menos un análisis.

Para determinar los desequilibrios bioquímicos y las deficiencias nutricionales, es menester conocer los niveles absolutos de los basófilos (biometría hemática) y de histamina en sangre, así como de metionina (aminoácidos) y ácido fólico. Cada paciente va a presentar un grado de metilación diferente (cantidad de pequeños componentes de hidrógeno y carbono que un grupo químico llamado metilo aporta al organismo), y para confeccionar la mejor receta posible, conviene practicar los exámenes mencionados, a fin de no estar dando palos de ciego, como lo hacen esos excelentísimos señores de bata blanca.

¿Por qué se les ha llamado fenotipos, y no simplemente tipos de esquizofrenia?

El genotipo es la composición genética de un organismo individual y funciona como un conjunto de instrucciones (código) que determina parcialmente cómo va a crecer y desarrollarse nuestro cuerpo. La palabra “genotipo” se usa generalmente cuando se habla de la genética de un rasgo en particular, como por ejemplo, el color de los ojos.

El fenotipo es la característica física o bioquímica observable de un organismo individual, determinada tanto por la composición genética (genotipo) como por las condiciones de su entorno. Algunos ejemplos de esas características serían la altura (crecimiento influenciado por la nutrición), el peso (alterado por el estilo de vida) y el color de la piel (afectado por la radiación solar, los cambios hormonales en la adolescencia, la contaminación ambiental, etc.)
Los genes llevan las instrucciones para el crecimiento y desarrollo del cuerpo. Sin embargo, el fenotipo se ve influenciado durante el desarrollo embrionario y durante toda la vida del ser humano por factores ambientales.

Las condiciones ambientales incluyen todo lo que nos puede afectar, como la dieta, el clima, el estilo de vida (si fumamos, si tomamos alcohol, si nos desvelamos, si practicamos o no ejercicio, etc.), el estrés, el trabajo que desempeñamos, los videos y las películas que vemos, los amigos que frecuentamos, los libros que leemos (o que no leemos), etc. Todos esos factores, sobre todo la dieta, que es donde cabría incluir la suplementación, van a contribuir a que uno u otro gen se exprese (se encienda) o se inhiba (se apague), dependiendo del grado de metilación que nuestra alimentación y suplementación estén aportando a nuestro cuerpo.

Una baja metilación promueve la expresión de los genes (los enciende/activa), mientras que una alta metilación los bloquea (los inhibe/apaga). Asimismo, dentro de nuestro cuerpo, siempre existirá una competencia entre los grupos metilo y acetilo, en el sentido de que mientras los primeros los apagan, los segundos los encienden. El reto de la epigenética radica así en identificar cuáles genes deben apagarse y cuáles encenderse para que el individuo no desarrolle una determinada enfermedad. Algunos genes, como el ApoE en la enfermedad de Alzheimer, ya han sido identificados como factores de riesgo en el desarrollo de algunas enfermedades, y ya existen muchos avances en esta dirección para prevenir y detener el progreso de algunos trastornos mentales.
Aunque todavía no se ha encontrado el gen o los genes que habría que apagar para prevenir algunos de los fenotipos asociados a la esquizofrenia, lo que nosotros estamos indagando aquí, es precisamente la forma en la que se puede controlar su expresión, empleando la metilación o la acetilación del DNA y otros componentes a nivel molecular (como las histonas), con miras a mejorar los síntomas de este trastorno, cualesquiera que sean los genes que estén funcionado de manera indebida.

Una de las tesis que William J. Walsh sostiene y que podría exlicar por qué algunos fenotipos de esquizofrenia resultan tan difíciles de tratar, es que este síndrome no obedece las leyes de la genética clásica de Mendel ([2], pág. 72).

Fenotipo asociado a la hipermetilación (histapenia)

No hace mucho, el padre de una de mis pacientes a quien llamaré Gustavo, me escribió un mensaje de correo elecrónico desde España, para hacerme saber que estaba preocupado porque su hija de 12 años estaba experimentando tics nerviosos, después de haber aumentado la dosis de la proteína que estaba tomando (complejo de aminoácidos). En los resultados de su análisis sintomático (cuestionario), no pude hallar un solo signo que me indicara la posible existencia de una hipermetilación, como podrían ser la escucha de voces, la depresión, el insomnio o los acúfenos. Sin embargo, al revisar de nuevo la analítica de sus aminoácidos, observé que los niveles de metionina eran superiores a los normales (pulse sobre la imagen adjunta para ampliarla). Como siempre, he ocultado la verdadera identidad de mi paciente para respetar su privacidad.

De acuerdo con Joel Brind, doctor en filosofía y profesor de biología y endocrinología en el Baruch College de la City University of New York, “el cuerpo usa la glicina para eliminar el exceso de metionina. No obstante, hay que ir con cuidado y administrar la glicina de manera gradual. La dosis inicial que recomiendo es de 4 gramos, con incrementos diarios en esa misma proporción, hasta un máximo de lo que se aconseja administrar, según el peso del paciente. El problema aquí es que la glicina está ligeramente alta, y es por eso que necesitamos analizar los resultados de las demás pruebas de laboratorio, para identificar con mayor precisión el fenotipo de esta pequeñita.

La biometría hemática que me había enviado Gustavo la utilicé para responder a la pregunta No. 7 del cuestionario que él había dejado sin contestar, tal vez porque no sabía que es en este examen en donde uno puede encontrar el nivel absoluto de los básofilos en sangre (pulse sobre la imagen de la izquierda para agrandarla).
El laboratorio encargado de reportar dichos valores no había podido detectar un valor por encima de cero, lo que me hacía sospechar que se trataba de un caso de hipermetilación, considerando el nivel de metionina que había indicado la analítica de aminoácidos de esta chiquita. Aunque ya contaba con suficientes evidencias de que se trataba de una hipermetilación, las respuestas al cuestionario que Gustavo me habia proporcionado no eran del todo concluyentes, y no porque él hubiera cometido errores al llenarlo, sino porque los porcentajes de las respuestas afirmativas para cada uno de los tres fenotipos más comunes, no eran mayores al 30% en ninguno de ellos.

Para diagnosticar a un paciente hipermetilado, hipometilado o con piroluria, los pocentajes de sus respuestas afirmativas deben estar entre el 30% y el 50%. Para confirmar el diagnóstico de hipermetilación, necesitaba yo conocer el nivel de histamina en sangre de la pequeña, por lo que le sugerí a Gustavo solicitar un análisis de laboratorio para este neurotransmisor.

Aunque al momento de estar escribiendo estas líneas todavía no conozco ese dato, lo que estaría esperando es un valor que fuera congruente con los razonamientos que hasta ahora venía realizando, es decir, un valor de histamina muy bajo, no mayor a los 40 ng/ml (nanogramos por mililitro).
Una muestra de un análisis con niveles normales de basófilos en sangre, se parecería al que estoy presentando en la imagen de la derecha. Como se ve, el laboratorio a cargo de este examen reportó 50 basófilos por microlitro de sangre. No me sorprende que hasta el momento no haya recibido una sola biometría de un paciente aquejado de algún trastorno psicogénico, que reporte basófilos con un valor absoluto superior a las 30 células por microlitro [2].

Otra manera de asegurarse de la existencia de una hipermetilación es inspeccionar los valores de cobre, ya sea en sangre o a través de un mineralograma. La histamina está regulada por las proteínas que contienen cobre, que hasta donde sabemos son la histaminasa y la ceruloplasmina. Los niveles anormalmente altos de cobre aumentan la actividad de estas dos enzimas, dando como resultado una degradación excesiva de la histamina. Este déficit de histamina es responsable de algunos de los comportamientos psicóticos que se observan en las esquizofrenias.

Gustavo también me había enviado por correo electrónico el mineralograma que aparece en la imagen anterior; pero a juzgar por lo que ahí se indica, no parece haber una intoxicación por cobre. La histamina podría estar en déficit por alguna otra razón, y como el nivel de histidina está dentro de los límites de referencia, hace falta un análisis de nivel de histamina en sangre para confirmar o descartar una histapenia. La histamina se sintetiza a partir de la histidina, y en muchas ocasiones este aminoácido ayudará a incrementar los niveles de histamina, y por lo tanto, a mejorar la sintomatología de un paciente hipermetilado.

Obsérvese también que la metionina en estos casos está contraindicada, por lo que todo paciente diagnosticado con histapenia, deberá abstenerse de tomar complejos de aminoácidos como la proteína de soya o de suero de leche aislada (Immunocal, por ejemplo), ya que aunque ésta contiene histidina, también aporta metionina. Tampoco deberían administrarse suplementos como el SAMe (S-adenosil-metionina), inositol, trimetil-glicina (TMG), dimetil-glicina (DMG), triptófano,  tirosina, fenilalanina, hierba de San Juan y mutivitamínicos que contengan cobre (véase también: “Aminoácidos: las combinaciones deben ser terapéuticas, no contraproducentes“).

Si usted no ha tenido una consulta adicional a la que tuvo lugar cuando recibió su primera receta, le recomiendo acudir a un laboratorio de análisis clínicos y solicitar los exámenes que aquí he sugerido, a fin de efectuar los cambios que procedan, si existiera alguna cotraindicación con los suplementos que actualmente esta tomando usted o su familiar. Para mayor información a este respecto, tenga a bien concertar una cita.

Fenotipo asociado a la hipometilación (histadelia)

De auerdo con Pfeiffer, los basófilos tampoco deberían ser demasiado elevados, pues un valor superior a las 50 células por microlitro podría estar representando un caso de hipometilación ([1], pág. 155). La histadelia, que es como se le conoce también a la hipometilación, es una condición en la que la metionina se encuentra por debajo de sus niveles normales y en donde la histamina suele alcanzar niveles muy elevados, superiores a los 70 ng/ml (op. cit.).

Una personalidad histadélica se caracteriza por tener pensamientos delirantes muy marcados y tiende a ser muy perfeccionista. Padece de alergias (derecha), adicciones y fobias. Podría tener tendencias suicidas, hablar muy poco y conducirse de manera obsesiva y compulsiva. Las personas hipometiladas podrían sufrir de úlcera péptica, responder negativamente al folato y a las benzodiazepinas, haber sido diagnosticadas con trastorno esquizoafectivo, tener una baja tolerancia al dolor, una fuerza de voluntad inquebrantable, así como aparentar una gran calma cuando en realidad están muy tensos por dentro. Les duele la cabeza frecuentemente, se aislan de los demás, parecen tener la mente en blanco, establecen rituales para algunas actividades de manera obsesiva-compulsiva y responden favorablemente a los antidepresivos de segunda generación (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o ISRS). Algunas de las ideas delirantes de estos pacientes podrían consistir en la creencia de que algún familiar o amigo suyo es un extraterrestre, o que la policía, el ejército, o alguna otra organización importante los está persiguiendo.
Otros signos que podrían estar indicando una hipometilación serían una libido muy alta, una hiperreflexión sobre los eventos pasados, una respuesta favorable a los antihistamínicos (como era de esperarase, debido a los altos niveles de histamina que se espera tengan estos pacientes), una cantidad de saliva y de lágrimas apropiada (ausencia de resequedad), y una renuencia a seguir un tratamiento (el típico adolescente que niega estar enfermo o que evita que los demás se den cuenta que tiene un problema).

Los histadélicos difícilmente logran concentrarse en sus tareas. Se desempeñan muy bien en el ámbito deportivo, aunque no son muy accesibles en cuanto a hacer cambios en su dieta, ya que con frecuencia, ésta podría consistir exclusivamente de vegetales (muchos de ellos no comulgan con la idea de que los animales sean sacrificados con miras a satisfacer los requerimientos nutricionales del ser humano).

Se ha observado que antes de la aparición de su enfermedad, casi todos ellos han sido muchachos que se han mantenido motivados durante sus estudios, por provenir de familias con un historial de grandes logros (quizá porque tienen miedo de defraudar a sus padres y abuelos).
Aunque sus rasgos físicos no determinan de ninguna manera el fenotipo de esquizofrenia que los aqueja, algunas estadísticas indican que un gran porcentaje de la población con histadelia, tiene muy poco vello en su pecho y extremidades, es de complexión delgada y suele tener las orejas y la nariz muy grandes [2].
Como era de esperarse, los suplementos contraindicados en caso de histadelia son el folato, la colina, el dimetil-amino-etanol (DMAE), el cobre y por supuesto, la histidina, que como ya dijimos, constituye un factor clave en la producción de histamina.

Fenotipo asociado al estrés oxidativo (piroluria)

Entre un treinta y un cuarenta porciento de los pacientes con esquizofrenia se encuentran dentro del rango normal de niveles de histamina en sangre y por lo tanto, no pueden ser diagnosticados y tratados de acuerdo con los criterios establecidos con anterioridad. Muchos de estos pacientes se pueden identificar por la excreción de pirroles urinarios (factor malva), condición que ha sido designada en muchos tratados de medicina ortomolecular como piroluria.

La primera correlación entre pirroles urinarios y episodios de esquizofrenia la advirtió Payza en 1958. Al estudiar la psicosis experimental del LSD, Payza notó la aparición de este nuevo factor en la orina de algunos individuos sujetos a observación. Más tarde, Irvine y Osmond descubrieron que los pirroles anormales eran excretados con frecuencia por pacientes afectados de esquizofrenia. El factor malva fue identificado por Irvine en 1969 y Sohler confirmó en 1970 que se trataba del 2,4 dimetil-3-etilpirrol o criptopirrol, un producto anormal de la síntesis de hemoglobina [1].

Conforme esta sustancia circula en el cuerpo, éste va perdiendo tanto zinc como vitamina B6 , dando lugar a una doble deficiencia. El problema no es en sí el exceso de pirroles, sino que éstos se excretan junto con esos dos nutrientes. La presencia de pirroles en la orina no es algo que determine el desarrollo de una esquizofrenia o de algún otro trastorno psiquiátrico, sino más bien implica un factor de riesgo. Sería simplista sugerir que la piroluria es lo único que podría desencadenar una esquizofrenia, ya que existen pacientes con muchos desequilibrios bioquímicos. Habrá personas por ejemplo que presenten síntomas tanto de histadelia como de piroluria, y aunque ésta última se puede distinguir fácilmente a través de una prueba de orina, hay que verificar si existen otros desequilibrios bioquímicos, a fin de garantizar una completa recuperación.

Como sucede con los demás fenotipos, la piroluria suele aparecer entre los 15 y los 20 años de edad, que es cuando los adolescentes se ven afectados por muchas tensiones. El estrés que ejerce sobre ellos la elección de un nuevo trabajo, la vida en la universidad, las primeras experiencias sexuales y las disputas familiares, pueden combinarse con el desequilibrio bioquímico inherente a la piroluria y desencadenar una psicosis. La epigenética nos ayuda a prevenir las enfermedades y a influir en la expresión de los genes para modificar lo que antes se consideraba inalterable y predeterminado por la herencía genética.

Hay varias características físicas y de comportamiento que nos pueden servir para identificar este fenotipo y determinar así los suplementos que más van a beneficiar al paciente. A continuación proporciono la lista completa de los síntomas y rasgos físicos que lo caracterizan:

1. Problemas para controlar el estrés
2. Niveles elevados de criptopirroles en orina
3. Susceptibilidad a las luces brillantes
4. Náuseas por las mañanas
5. Tendencia a saltarse el desayuno o a dedicarle demasiado tiempo
6. Piel muy reseca, pálida o muy sensible a la luz solar (se quema en lugar de broncearse)
7. Mal genio (irritabilidad)
8. Un historial de bajo rendimiento (sin logros importantes)
8. Dificultad para recordar los sueños o ausencia de los mismos (ausencia de vitamina B6)
9. Estrés oxidativo muy marcado
10. Problemas con la memoria de corto plazo
11. Tendencia a desvelarse
12. Predilección por los platillos muy condimentados o salados
13. Distribución de grasa corporal anormal
14. Rasgos faciales delicados
15. Cambios bruscos en los estados de ánimo
16. Problemas con la lectura
17. Tensión interna muy pronunciada
18. Infecciones frecuentes
19. Antecedentes de una o más enfermedades autoinmunes
20. Manchas blancas en la uñas de los dedos de las manos (deficiencia de zinc)
21. Problemas durante la etapa de crecimiento (déficit de zinc)
22. Ceja poblada
23. Estrías en la piel
24. Depresión muy severa
25. Miedo a viajar en avión, a los tornados, terremotos y siniestros en general.
26. Obsesiones con pensamientos negativos
27. Pubertad tardía
28. Orina oscura o de color malva (rojiza-púrpura)
29. Anomalías reportadas en un electroencefalograma
30. Encanecimiento prematuro
31. Periodos menstruales muy irregulares
32. Problemas con el desarrollo de los músculos
33. Aliento u olor corporal a fruta
34. Dolor en el área del bazo (lado izquierdo del abdomen)
35. Ansiedad muy marcada
36. Comportamiento histriónico
37. Dolores en las articulaciones
38. Dificultad para la cicatrización de las heridas
39. Psoriasis
40. Susceptibilidad a los ruidos fuertes

Si sus síntomas o rasgos coinciden con más de 12 de los que he enumerado, le sugiero transcribir sus respuestas al cuestionario que está por descargar (si no es que ya lo descargó), y hacérnoslo llegar a cualquiera de nuestros correos electrónicos, para que le ayudemos a determinar los nutrientes (la receta) que usted o su ser querido necesitan para sentirse mejor. Le recomiendo también responder a las preguntas asociadas a los otros dos fenotipos para que podamos identificar con mayor exactitud, todos los posibles desequilibrios bioquímicos y, por ende, sus deficiencias nutricionales.

Otros fenotipos

Además de la histapenia, la histadelia y la piroluria, hay otros trastornos psicogénicos que muchas veces podrían diagnosticarse como esquizofrenia, dada la semejanza que hay entre sus síntomas. Esta población de pacientes constituye un 10% del total diagnosticado con esquizofrenia, correspondiendo el 42% a la histapenia, el 28% a la histadelia y el 20% a la piroluria (izquierda). En ese otro 10% encontraremos otros fenotipos que trastornan el comportamiento, como son la enfermedad celiaca, la porfiria, la psicosis inducida por drogas, la deficiencia tiroidea, las alergias cerebrales (permeabilidad intestinal), la polidipsia y la homocisteinuria.

Enfermedad Celiaca

Este fenotipo representa aproximadamente el 4% de la población con problemas de esquizofrenia, y es la manera en la que reaccionan al gluten, ese porcentaje de personas que no lo asimilan bien (intolerancia al gluten). Se trata de un caso particular de permeabilidad intestinal, en donde esta proteína del trigo (el gluten) no es digerida apropiadamente por el tracto gastrointestinal. Las gluteomorfinas, que son los subproductos que logran cruzar la pared permeable del intestino (por no haberse terminado de absorber), se integran al torrente sanguíneo y atraviesan la barrera hemato-encefálica para causar estragos en el interior del cerebro, comportándose de manera similar a como lo haría la morfina y otros opiáceos [3]. Por lo regular, el descartar de la dieta los alimentos que contienen gluten, mejora sustancialmente los síntomas.

Porfiria

La porfiria es una anomalía en la pigmentación de la sangre, y es quizá uno de los fenotipos más raros de la esquizofrenia. Sus síntomas comprenden el dolor abdominal, las alucinaciones, la depresión, la paranoia y la ansiedad. Su diagnóstico es complicado porque existen ocho diferentes formas genéticas de porfiria con síntomas muy variables. Las moléculas de porfirina contienen anillos de grupos pirroles y concentraciones muy elevadas de pirroles en orina. En este fenotipo es común hallar intoxicación por metales pesados y deficiencias de vitamina B6 y zinc.

Psicosis inducida por drogas

No hemos enfatizado lo suficiente en que muchos casos de esquizofrenia son el resultado de un abuso de una o más drogas legales e ilegales, entre los que se encuentran los estimulantes, los antidepresivos y los ansiolíticos.
Algunos estimulantes como las anfetaminas pueden ocasionar alucinaciones y otras anomalías en el sistema nervioso central. Se sabe también que hay varios antipsicóticos que podrían provocar los mismos malestares que se supone debían suprimir, o cuya retirada acaba por inducir los síntomas de una psicosis (síndrome de abstinencia) [4].

Un paciente con algunas ideas delirantes me envió hace una semana un mensaje vía WhatsApp, en el que me confiaba haber vuelto a las andadas con la marihuana y el alcohol, a pesar de que ya había comenzado a sentirse y a dormir mejor con el tratamiento ortomolecular que yo le había recomendado.
Le tuve que decir que eso era tanto como dar un paso hacia adelante y dos hacia atrás, en la dirección que lo conduciría a una completa recuperación. Esta forma de proceder es común entre los adolescentes.

El LSD, la cocaína, la heroína, la marihuana y demás drogas ilegales, son factores de riesgo para una persona que está pasando por situaciones muy estresantes, como las que mencioné anteriormente, cuando hablaba sobre los factores ambientales que determinan la expresión de algunos genes. Tal vez algunos jóvenes disfruten de los efectos que producen este tipo de estimulantes, y aunque sus experiencias pueden parecer de momento placenteras, es muy probable que en el largo plazo, terminen experimentando delirios, escucha de voces, paranoias y otras sensaciones ya no tan placenteras, aún después de meses o incluso años de haber reincidido. Y eso lo sé no solo por haberlo leído en un gran número de artículos científicos, sino que ha sido una constante en varios casos no resueltos.
La decisión de qué es lo que uno debería consumir, cuándo y para qué hacerlo, es crucial y personal, y mi responsabilidad termina en el momento en que mi paciente prefiere las drogas, en lugar de los suplementos y las microdosis de plantas medicinales. ¿Que si se puede volver a empezar?… seguro que sí; pero cuidado, conforme mayor sea la reincidencia, mayor será la probabilidad de daño cerebral (irreversible).

Deficiencia tiroidea

Síntomas como la baja temperatura corporal, extremidades frías, piel reseca, caída de cabello y poca energía, podrían estar indicando un mal funcionamiento de la glándula tiroides. Tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo pueden causar un comportamiento psicótico, debido nuevamente a un desequilibrio en las hormonas segregadas por esta glándula: la TSH, la T3 y la T4 (para saber cuándo se trata de un hipotiroidismo o de un hipertiroidismo, pulse sobre la imagen de la izquierda).
Si usted ya verificó que sus niveles de histamina, basófilos, aminoácidos y criptopirroles son normales, y si en su historial familiar existen antecedentes de problemas de tiroides, parecería muy razonable revisar los niveles de esas tres hormonas para confirmar el estado de su tiroides. A su derecha puede ver un ejemplo de un perfil tiroideo que dio positivo para hipotiroidismo. Para interpretar los resultados del examen de este joven paciente, sírvase consultar la tabla que aparece arriba a su izquierda, a fin de que aplique usted el mismo criterio a la hora de interpretar sus propios resultados.

Si al interpretar su perfil tiroideo, infiere que su glándula está trabajando por debajo de su capacidad normal (hipotiroidismo), la administración de 6 gotas de una solución de yodo lugol al día, ayudará a corregir ese desequilibrio hormonal. En caso de hipertiroidismo o de otra condición no prevista en esta entrega, tenga a bien concertar una cita a fin de orientarle mejor.

Alergias cerebrales (permeabilidad intestinal)

La permeabilidad intestinal no solo produce psicosis y otros malestares emocionales cuando se es intolerante al gluten. Hay otros muchos alimentos que podrían producir reacciones en algunas personas que son sensibles a los mismos, y que no necesariamente se manifiestan como sarpullido, inflamación de los labios y párpados, urticaria, estornudos, rinitis, ojos llorosos, etc. La respuesta alérgica también puede ser cerebral, lo que da lugar a un comportamiento atípico. Los lácteos por ejemplo, pueden producir conductas muy extrañas inducidas por una intolerancia a la lactosa o a la caseína.

El huevo, el maíz, las nueces, los cacahuates, el aspartame, los colorantes, los saborizantes artificiales, los conservadores, así como muchos otros aditivos químicos con los que se fabrican los alimentos procesados, podrían ocasionar también ansiedad, delirios y hasta alucinaciones en individuos sensibles a estos productos.

Una manera de detectar alergias alimentarias es a través de un par de pruebas de laboratorio que permiten examinar la cantidad de inmunoglobulinas tipo A (IgA), G (IgG) y E (IgE). En la imagen de la izquierda se pueden ver sus valores normales para una mujer de 45 años, expresadas en miligramos por decilitro. Aunque en este análisis se ha empleado la fotometría automatizada, una técnica más confiable para detectar los anticuerpos que atacan a esas proteínas que no han podido ser completamente digeridas por el tracto intestinal, es la prueba de ELISA (Holford y Lawson) [5]. Nótese que este examen es una química de 35 elementos que no muestra los anticuerpos de la inmunoglobulina tipo E.
Para conocer específicamente qué alimentos están ocasionando las intolerancias alimenticias, es necesario ordenar por separado, el análisis de esta otra inmunoglobulina (IgE).

Polidipsia

La polidipsia es una condición anormal que se produce en el cuerpo por el consumo exagerado de líquidos. Tomar agua en abundancia no siempre es una buena práctica, porque todo depende de los niveles de sodio y de potasio que nuestro organismo haya acumulado en un momento dado. Algunas personas (no digo que todas) que ingieren demasiados líquidos al día (más de 3 litros), se exponen a que el nivel de sodio en su sangre disminuya de manera alarmante (hiponatremia), al grado de experimentar conductas que cualquier médico psiquiatra diagnosticaría como esquizofrenia.

A este respecto, Cruzado y otros señalan que “hay evidencia radiológica, neurológica, endocrinológica y psicopatológica de que los pacientes con polidipsia–hiponatremia intermitente, sufren de un severo síndrome neurobiológico diferente al de los pacientes esquizofrénicos sin polidipsia-hiponatremia. Estos pacientes tendrían un síndrome distinto, con similar sintomatología psiquiátrica, pero incluyendo además metabolismo anormal de agua y sodio” [6]. Véase también  Personalización de recetas con mineralogramas: resolviendo un caso de esquizofrenia, para saber por qué en un mineralograma, es más importante la relación sodio/potasio (Na/K), que los valores individuales de ambos minerales (puede también pulsar sobre la imagen de la derecha para ampliarla).

Los valores normales para el sodio y el potasio en sangre, se pueden extraer de una química de 35 elementos como la que mostré en el apartado anterior (alergias cerebrales). Así, para descartar una polidipsia, sus valores deberían estar entre 135 y 145 meq/L (miliequivalentes por litro) para el caso del sodio, y entre 3.5 y 5.1 meq/L, en el caso del potasio.

Homocisteinuria

Este extraño trastorno también produce síntomas muy parecidos a los de la esquizofrenia. La causa suele ser una deficiencia genética de las enzimas que se encargan de controlar los niveles de un aminoácido llamado homocisteína. Esas enzimas son la cistationina beta-sintasa y la metilentetrahidrofolato reductasa (MTHFR). La primera convierte la homocisteína y la serina en cistationina, y la MTHFR produce metionina a partir de la homocisteína. Cualquier anomalía en estas enzimas impide el ciclo de metilación y reduce la producción de glutatión y otros antioxidantes.

Los pacientes aquejados de homocisteinuria representan tan solo el 0.1% de la población de personas con esquizofrenia, por lo que este fenotipo sería, junto con la porfiria, uno de los últimos fenotipos a considerar como presunto “culpable del delito de esquizofrenia“. Sin embargo, es imprescindible detectarlo a tiempo para prevenir el retardo mental y los problemas cardiovasculares que suelen asociarse a este fenotipo. Una manera de evitar su evolución es administrar suplementos en dosis terapéuticas (ortomoleculares) de vitamina B6, vitamina B12, ácido fólico, serina y trimetilglicina (TMG) .

¿Existen más fenotipos?

Sin duda. Existen muchos otros desequilibrios que se sabe producen los malestares que comunmente se atribuyen a la esquizofrenia, sobre todo cuando aparecen los mal llamados “síntomas positivos”. Tal es el caso de la intoxicación por mercurio (izquierda), plomo y otros metales pesados.
Más que una enfermedad, la esquizofrenia viene a ser un síndrome que altera la homeostasis de un ser humano, y todo está en descubrir ese nutriente, esa hormona o ese metal pesado que está ocasionando un desequilibrio en los neurotransmisores.

Hace falta deshacernos de eso que nos está desquiciando, de eso que nos ha robado la alegría de vivir, eso que hace que parezcamos sumamente vulnerables a quien de verdad le importamos.

Conclusiones y reflexión final

1) Si su nivel de histamina está entre los 40 y los 70 ng/ml, el valor absoluto de sus basófilos entre 30 y 50 células/mm3, su nivel de metionina dentro del valor de referencia indicado por su análisis de laboratorio y su mineralograma no revela intoxicación por cobre, es evidente que su fenotipo no corresponde a una histapenia ni a una histadelia.
2) Un conteo de basófilos de más de 50 células/mm3 y un nivel de histamina superior a los 70 ng/ml, son condiciones suficientes para pensar en una histadelia.
3) El principio de la homeostasis es un proceso natural que rige en todo ser viviente, y lo único que hay que hacer cuando enferma, es procurar las condiciones propicias para que sea el propio organismo el encargado de poner en marcha el mecanismo de autorregulación que hace posible restablecer su equilibrio bioquímico.

“La individualidad bioquímica es tal, que lo que a muchos solo consigue calmarles la sed, a unos cuantos les produce psicosis”
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 7 de noviembre de 2017


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REFERENCIAS

[1] Carl C. Pfeiffer, Richard Mailloux and Linda Forsythe. The Schizophrenias: ours to conquer. Bio-Communications Press, 1970.
[2] William J. Walsh. Nutrient Power. Heal your biochemistry and heal your brain. Skyhorse Publishing, 2012.
[3] Sergio López González. Receta mejorada con medicina ortomolecular para curar la esquizofrenia. Fundación MicroMédix, 30 de octubre de 2015.
[4] Moncrieff Joanna. Does antipsychotic withdrawal provoke psychosis? Review of the literature on rapid onset psychosis (supersensitivity psychosis) and withdrawal-related relapse. Acta Psychiatr Scand 2006: 1–11.
[5] Patrick Holford y Susannah Lawson. Nutrición óptima. Guía fácil. 2009, Ediciones Robinbook, s. l., Barcelona.
[6] Cruzado et al. Polidipsia psicógena complicada con hiponatremia y rabdomiólisis: Reporte de un caso. Rev Med Hered 17 (3), 2006.

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Por qué unos pacientes se alivian y otros no: las diez claves de un tratamiento exitoso

Mi intención en esta entrega es ahondar en todo lo que los pacientes y sus familiares pueden hacer, para convertir el tratamiento que están siguiendo en un caso de éxito.
Conviene entender que mientras más propicio sea el entorno del paciente, más oportunidades tendrá su caso de convertirse en uno de éxito. La epigenética tiene que ver con ese entorno, y es todo aquello que puede hacer que alguien enferme o permanezca sano, independientemente de si ha heredado o no, cierta predisposición para desarrollar una enfermedad.

La manera y el momento en que un determinado gen se expresará (activará), no depende exclusivamente de si los antecesores del enfermo padecieron la enfermedad asociada a ese gen, sino también del entorno en el que se desarrolla el individuo en cuestión.

Así, para que un paciente se alivie, deberán darse de manera simultánea ciertas condiciones favorables en su entorno. Malcom Gladwell llama a esas condiciones oportunidades [1], y es preciso que uno encuentre la manera de que esas oportunidades se presenten para que suceda “el milagro”.  No espere a que Dios haga todo el trabajo. Dios es guía; pero no determina. De ahí que nos haya otorgado el don del libre albedrío. Y si el hecho de que varias condiciones se den al unísono significa que ha ocurrido un milagro (un logro extraordinario diría Gladwell), entonces los milagros son el resultado de una obra colaborativa entre la divina providencia, y lo que hemos logrado con lo que el libre albedrío nos ha impulsado a hacer.

La cuestión entonces es cómo cada uno de nosotros hace uso de ese libre albedrío, para crear un entorno más propicio, con más oportunidades de éxito. A continuación expongo varias formas de ejercer ese don que Dios nos dio, para conseguir un logro extraordinario en medio de una epigenética más favorable.

1) Hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que el paciente participe activamente en el proceso terapéutico y curativo

Ya quedaron atrás los días en los que el médico o cualquier otro profesional de la salud, era el único en quien recaía la responsabilidad de curar al enfermo. Actualmente ya es un hecho que las tasas de recuperación aumentan cuando los pacientes se involucran con los posibles remedios que existen para su enfermedad. La Internet, las redes sociales y los grupos de conversación (chat) colaborativos que permiten configurar los teléfonos inteligentes, han cambiado la forma en la que la gente ejerce su libre albedrío. Asimismo, cuando los pacientes se interesan en los detalles de cómo trabaja un determinado nutriente o cómo actúa una sustancia activa de alguna planta medicinal sobre su dolencia, su mente se modifica y pone en marcha un mecanismo de respuesta a la relajación, que se traduce en un auténtico cambio fisiológico. El efecto placebo inducido por una mente llena de expectativas positivas en relación a un tratamiento y la atención nutricia, son las formas más usuales de conseguir un cambio fisiológico en el organismo [2].

Hoy en día la conexión mente-cuerpo ya no está a discusión. Es un recurso que se encuentra a nuestra disposición para que lo explotemos en pro de nuestro bienestar, y si un médico le aconseja no acudir a la Internet en busca de ayuda, aléjese de él, porque de lo contrario estará usted desaprovechando una de las más grandes ventajas que ofrece hoy, la era del conocimiento. Haga lo mismo o consulte el artículo que publiqué sobre las creencias y el coraje de vivir, si alguien le dice que su mal no tiene remedio, o que tendrá que tomar un medicamento por el resto de su vida.

El enfermo que más se involucra en el proceso terapéutico que se le ha propuesto, es el que más probabilidades tiene de sanar, siguiendo un tratamiento en el que cree y consultando a un profesional de la salud que lo trata con auténtico interés, y que se esfuerza en entender lo que su paciente entiende y de la forma en que él o ella lo entiende (atención nutricia). No obstante, habrá casos  en los cuales el paciente no podrá hacerse cargo de su salud; ¿o acaso alguien que está escuchando voces constantemente puede saber exactamente en qué momento debe tomar tal o cual suplemento?

Por muy madura e inteligente que sea una persona con un problema como éste, no va a poder estar al tanto de todas esas cosas que nosotros damos por sentado, y mucho menos tomar decisiones sobre el nuevo paso que hay que dar para sentirse mejor. Es en este punto en donde yo esperaría el apoyo de los familiares del paciente.

2) Crear un entorno de empatía alrededor de su ser querido

Si usted estuviera tratando de superar un problema de alcoholismo, ¿le gustaría que un familiar suyo se sentara a la mesa con usted, acompañado de una botella de vino tinto?
Mi intención al formular esta pregunta es invitarlo a que reflexione, en el caso de que usted tenga un familiar al que se le ha prohibido el consumo de lácteos, azúcar y gluten. Si acostumbra consumir algún alimento o bebida que sabe contiene alguna de esas sustancias, en presencia de quien está siguiendo un tratamiento con nosotros, creo que no está siendo muy empático con esa personita a quien usted quiere tanto.

Curiosamente, las familias que se han solidarizado con su ser querido, evitando consumir esos productos  enfrente de él o de ella, son hasta el momento, las únicas que han logrado un tratamiento exitoso.

Si usted le dice a su familiar que no puede tomarse una coca-cola, y usted u otro miembro de la familia se sienta a la mesa con él o ella, a beber una de éstas o a comer cualquier otro producto chatarra contraindicado, creo que al primero le va a resultar muy difícil abstenerse de ingerir algo semejante. Lo mejor que se puede hacer en estos casos, es no tener en casa esos productos prohibidos, para evitar la tentación que su ingesta puede producir en el enfermo. Si realmente quiere que su familiar se recupere rápidamente, predique con el ejemplo. Lo mismo aplica si sucede que usted es el paciente: pídales empatía a los demás miembros de su familia.

3) Procurar un ambiente familiar lleno de paciencia y comprensión

¿Recuerda usted el caso de Armando? Si usted me ha estado siguiendo con regularidad, recordará que hice hasta lo indecible para que se sintiera implicado en su problema, motivándolo para que se diera cuenta de que entre más comprendiera los porqués de su esquizofrenia paranoide, más rápido dejaría de escuchar las voces que tanto lo atormentaban.

Sin embargo, él ya no podía concentrarse lo suficiente como para tomar el control de la situación. Sus ataques de ansiedad, el aturdimiento que le ocasionaban sus voces, así como su obsesión por comprender el problema de la salvación que plantea la biblia en algunos de sus pasajes, hacían imposible que pudiera estar al tanto de los detalles del tratamiento. En otros dos casos también de esquizofrenia, los familiares de nuestros pacientes nos llegaron a decir que su ser querido tenía que hacerse responsable de tomar sus suplementos y medicamentos a la hora indicada y en las cantidades prescritas, “porque ya no son niños a los que se les tenga que estar diciendo lo que tienen qué hacer”.

El que esté yo de acuerdo o no con esa postura, depende del contexto en el que nos encontremos, porque si el paciente no padece de un trastorno psicogénico como el que mencioné en un párrafo anterior, seguramente estaría completamente de acuerdo en que él o ella misma se hiciera cargo de la administración, tanto de sus nutrientes como de sus medicamentos. Siendo este el caso, estaría contradiciéndome si no comulgara yo con la opinión de estos dos familiares, según lo que comenté anteriormente, en relación a la colaboración activa del paciente en el proceso terapéutico.

Pero insisto, ¿cómo puede uno exigirle a un ser humano sin lucidez mental, asiduidad y exactitud con la ingesta de sus suplementos? Lo más sensato es no hacerlo. Esa situación la viví yo cuando lidiaba con la esquizofrenia de mi hijo, y es por eso que le hablo con el corazón en la mano. No se necesita ser un dechado de virtudes para darse cuenta de que una persona afectada de sus capacidades cognitivas, no puede manejar casi nada. En mi opinión, lo que se necesita en estos casos, además de sentido común, es paciencia, empatía y eso sí, un gran coraje y una determinación férrea para abstenerse, entre otras cosas, de “tirar la toalla”.

En este orden de ideas, estamos ante un caso en el que los padres o los familiares que están al cuidado de pacientes con este tipo de trastornos, tienen que hacerse cargo de la administración tanto de los suplementos como de la medicación de su ser querido, al menos mientras él o ella no esté lo suficientemente lúcido(a) como para responder por su salud. Créame, no es una buena idea sobrestimar la capacidad cognitiva de un paciente con esquizofrenia o un trastorno similar, como tampoco lo es el subestimar los efectos de la enfermedad misma.

4) No subestimar los efectos de un trastorno psicogénico

Una esquizofrenia, un trastorno bipolar, un trastorno obsesivo-compulsivo, un autismo, o cualquier otro trastorno mental, no debería ser visto por los familiares del paciente, como una exageración o una forma de llamar su atención. Cuando menos eso no tiene necesariamente que ser así.
No dudo de que haya personas que deseen sentirse “apapachadas” por sus seres queridos o que quieran llamar su atención a toda costa, con tal de ganarse su aceptación o de sentirse más seguros al ser cobijados por la persona que está a su lado, lo cual de todas maneras ya constitute en sí mismo un síntoma de que algo anda mal en la relación, ya sea esta paternal o de pareja.
Como quiera que sea, si existe un comportamiento extraño en su ser querido, procure atender el problema lo antes posible, porque podría ser que en la desesperación de ver a su hijo(a) conversando o riendo a solas, o simplemente con un comportamiento no habitual en él o ella, decida usted internarlo(a) en uno de esos infiernos psiquiátricos que todo mundo sabe son la antesala de la farmacodependencia.

5) Evitar hasta donde sea posible que el paciente caiga en la farmacodependencia

¿Considera usted que un farmacodependiente difiere mucho de un drogadicto o un alcohólico?
Entiéndase por drogadicto a un individuo que ya no puede dejar de consumir una droga de las llamadas ilegales, y por farmacodependiente aquel que ya no puede dejar de consumir un fármaco (droga legal). En ambos casos, los periodos de abstinencia ocasionan una serie de síntomas tan desagradables en el afectado, que lo impulsan a reincidir para calmar la angustia que le ocasiona la carencia de la droga en cuestión.

Estrictamente hablando, las drogas ilegales ocasionan adicción, los fármacos producen dependencia en el paciente. Y aunque parezca increíble, esa es la única diferencia. Por lo demás, ambas son igual de nocivas para la salud, en el sentido de que una vez que son probadas por el enfermo, difícilmente las puede dejar de consumir. Es en este punto en donde el libre albedrío deja de ser un regalo de Dios, para ser sustituido por un fármaco del infierno. ¿Le parece que estoy pecando de sensacionalista al referirme a un antipsicótico (fármaco usado para enmascarar los síntomas psicóticos) como un fármaco del infierno?
¿Alguna vez ha visto a su hijo catatónico o moviéndose continuamente de un lado a otro de una habitación, maldiciendo a los vecinos por estar haciendo ese insoportable ruido que no lo deja descansar?
¿Alguna vez un miembro de su familia le ha dicho que se quiere suicidar o unos padres le han contado cómo su hijo se ha intentado quitar la vida, cortándose las venas o aventándose desde una azotea, porque no pudo soportar el consabido síndrome de abstinencia?
Los psiquiatras le andan diciendo a todos los familiares de sus pacientes que si abandonan uno de los antipsicóticos que están tomando, corren el riesgo de atentar contra su vida. Pero lo que estos mercaderes del terror andan pregonando como si de un rito religioso se tratara, es que esas tendencias suicidas son parte de su enfermedad (en el caso de una esquizofrenia por supuesto), cuando la verdad es que esas tendencias forman parte del síndrome que ese antipsicótico produce como resultado de su abstinencia.

¿No me está creyendo? En mi artículo “¿Fármacos de por vida? Evitando ese efecto que de secundario no tiene nada“, he documentado cómo es que un fármaco crea dependencia en el paciente, agotando los nutrientes que realizan la función que el fármaco se supone debe desempeñar. A este fenómeno lo he denominado efecto calculado, que no es otra cosa que una iatrogenia intencional (véase también: Maquiavelo y el príncipe de la salud, también de mi autoría).
¿Quiere saber más sobre los fármacos del infierno para comprobar que no estoy exagerando la nota? Los pilotos suicidas japoneses (kamikazes) de la segunda guerra mundial, sirvieron de conejillos de indias a sus psiquiatras connacionales, a efecto de probar cómo respondían a los cocteles psicotrópicos, aquellos que más tarde se inmortalizarían como héroes de guerra. A las pruebas lo remito.

6) Si su ser querido ya ha caído en la farmacodependencia, por favor no la aumente con cocteles kamikazes

¿Cuánto tiempo lleva usted lidiando con psiquiatras y tomando antipsicóticos, ansiolíticos y antidepresivos sin haber conseguido resultados satisfactorios? Y lo más importante de todo, ¿Cuánto tiempo más va a continuar haciéndole caso al psiquiatra, para perpetuar el daño que los psicotrópicos le estan haciendo a usted o a su ser querido? ¿Qué necesita usted para darse cuenta que la psiquiatría tradicional no le va a resolver el problema?

Los dos problemas más serios que ocasiona la administración de un cóctel de psicotrópicos (una combinación de antipsicóticos, ansiolíticos y antidepresivos) son el síndrome de abstinencia y los efectos secundarios derivados de la mezcla indiscriminada de los mismos, incluidas las tendencias suicidas y la muerte súbita. Si para nosotros es un problema multidimensional, el estar aminorando los efectos secundarios de esos cocteles de medicamentos, imagínese lo que será para un padre o una madre, ver a su hijo saturado de síntomas que ni siquiera presentaba cuando recién comenzó con su tratamiento psiquiátrico.

Porque lo que en principio son síntomas de una enfermedad, más tarde se fundirán y confundirán con angustia, hiperactividad, obesidad, acatisia, disquinesia, agresividad, catatonia, parkinsonismo y hasta convulsiones, que son todos ellos efectos secundarios producidos por uno o más antipsicóticos. Las combinaciones suelen ser tan nefastas que ni los mismos psiquiatras son capaces de distinguir entre los síntomas propios de la enfermedad, y los que producen los psicotrópicos.

Lo más irónico del caso es que mientras que en todos los tratados de farmacología se estipula que las dosis de los psicotrópicos nunca deben ser cambiadas o disminuidas de manera abrupta, parece que a los psiquiatras no les importara ese tipo de recomendaciones, pues suben y bajan las dosis como si tratara de aspirinas. Cuando recién comencé a tratar a Ramón, su psiquiatra le estaba prescribiendo la siguiente combinación (véase el caso de Don Chema y su hijo Ramón): Clozapina (antipsicótico), Venlafaxina (antidepresivo), Propralonol (beta-bloqueador), clonazepam (ansisolítico) y Clopixol (antipsicótico).

No tengo palabras para describir lo que esa señora de bata blanca le está haciendo a este muchacho. Si usted ya tiene un familiar con un problema similar, creo que sabe de sobra a lo que me refiero.
Ahora que si usted está considerando seriamente el medicar a su hijo o hija con alguno de esos psicotrópicos que acostumbran usar los psiquiatras para mantener a sus pacientes como autómatas, con miras a seguir lucrando con el sufrimiento ajeno, considero de vital importancia el hacer de su conocimiento que existen otras alternativas más limpias, de mayor actualidad y sobre todo, libres de efectos secundarios.

La psiquiatría ya no convence ni a esa gente que antes se postraba delante de una caja idiota para entretenerse, creyendo en la farsa de un sistema corrupto y cargado de anuncios sin consenso de opinión. La gente de la era del conocimiento ya está mejor informada, porque ahora la caja está dotada de inteligencia, de consenso, de conocimiento y de apertura a un mundo que no se deja seducir por una industria farmacéutica inflada de mercadotecnia y publicidad; un mundo que está volviendo a encontrarse con esa fuerza divina llamada naturaleza que le ha dado vida a miles de medicamentos sintéticos, cuyas propiedades fueron obtenidas en un laboratorio a partir de las sustancias activas de unas cuantas plantas medicinales que hoy sabemos producen mejores resultados, que su versión patentada repleta de efectos secundarios (las plantas medicinales no se pueden patentar, y por lo tanto no producen dividendos).

7) No albergar la ilusión de que los nutrientes son productos milagro

La medicina ortomolecular (la que está basada en la administración de dosis terapéuticas de nutrientes) y la fitomedicina (la que está basada en las propiedades terapéuticas de las plantas medicinales) no funcionan como la medicina alopática. Y no sabe cuánto me alegro de que así sea.

Ya en otras publicaciones he señalado que para recuperarse completamente de una enfermedad, recurriendo a esas dos medicinas alternativas, es menester poseer más megadosis de paciencia que de nutrientes. Aunque existen suplementos que sí reducen rápidamente algunos síntomas, no espere usted que “el milagro” del que hablaba yo en párrafos anteriores, suceda de la noche a la mañana. A diferencia de esos productos milagro que hay por ahí, nosotros no estamos creando falsas expectativas para vender ilusiones. Las sanaciones espontáneas se dan; pero hemos visto también en otras entregas, que estamos conscientes que que éstas son más bien un producto del poder mental y la respuesta a la relajación que el efecto placebo induce en el individuo, que del tratamiento o de la sustancia terapéutica en sí (véase El Efecto Placebo y el Poder Curativo de la Nutrición, también de mi autoría).

No desespere si su familiar o usted mismo no responden inmediatamente al tratamiento que le hemos recomendado, sobre todo si su padecimiento es muy añejo o si ha desarrollado farmacodependencia. Personas diferentes requieren nutrientes diferentes, y tal vez lo que se necesita es un ajuste en las dosis, una revisión de la calidad de los nutrientes que está usted tomando, o simplemente una actualización de su receta (la receta que usted descargó es posible que haya sido mejorada con motivo de algún conocimiento recién descubierto en la literatura biomédica). Le recuerdo que en la Fundación MicroMédix no paramos de investigar, porque cuando un paciente no responde al tratamiento que le hemos propuesto, ese hecho nos compromete y obliga a buscar una alternativa más adecuada para esa persona en particular. Después de todo, a las personas que están esperando que un tratamiento les funcione, se les llama pacientes. ¿No será porque si se desesperan, estarían desaprovechando una gran oportunidad de aliviarse?

8) Administre usted los nutrientes y las dosis recomendadas, con la frecuencia y en el tiempo sugeridos.

Hace unos días un paciente con síntomas de retraimiento social, ansiedad y ciertos delirios me envió un mensaje vía whatsApp, avisándome que no podía dormir ni con la melatonina, ni con el magnesio ni con el té de azahar. Lo primero que pensé al ver su mensaje fue que yo no le había recomendado el té de azahar. Cuando prendí mi computadora para consultar su archivo clínico, en la receta que le había yo enviado por correo electrónico después de nuestra primera consulta, justo debajo de la columna que tenía como encabezado la leyenda “antes de dormir”, decía: inositol, zinc, magnesio, GABA, glicina y triptófano. Curiosamente, no aparecía la melatonina. Una de dos, pensé, “o este muchacho ya no está muy lúcido, o le está haciendo caso a su abuelita en lugar de a la receta que yo le recomendé.” No podía yo explicarme cómo era posible que un chico de escasos veintitantos años no pudiera dormir con tres gramos de inositol, un gramo de GABA y uno más de triptófano. Al parecer, supuso que eran muchas cosas las que tenía que tomar y que las dosis eran muy grandes, y le dio miedo que algo malo le pudiera pasar. Y efectivamente así fue, pues no pudo dormir en toda la noche.

Hace  aproximadamente unas tres semanas, el papá de Erick, uno de mis pacientes que estaba sufriendo un síndrome de abstinencia durante un protocolo de reducción gradual de olanzapina, me llamó por teléfono muy consternado para decirme que el tratamiento no estaba funcionando porque no lograba calmar a su hijo con nada. Cuando le pregunté si le había dado la glicina por la vía sublingual, me dijo que no, y que se le dificultaba mucho el tener que darle las microdosis de Akuamma cada hora, y los aminoácidos necesariamente media hora antes de cada alimento. El tono de su voz cambió cuando le pregunté por qué no le había dado la glicina como se lo había sugerido, y después de que le expliqué que los aminoácidos se aprovechan mejor con el estómago vacío.

Cuando el profesor comenzó a darle la glicina como se lo había indicado, en las dosis y la periodicidad correctas, por la vía sugerida y a las horas establecidas en su receta, comprendió que una esquizofrenia requiere de un esfuerzo más que significativo. Al final del día su hijo se tranquilizó y las aguas volvieron de nuevo a la normalidad.
Tanto el profesor como algunos otros pacientes me han llegado a decir en repetidas ocasiones, que les preocupa el hecho de que sus hijos puedan llegar a intoxicarse con tantas vitaminas, minerales, aminoácidos y ácidos grasos esenciales.

La conversación telefónica que sostuve en una ocasión con Don Chema, poco después de haber iniciado el tratamiento de su hijo Ramón, transcurrió más o menos así:
-¿Sabe usted la cantidad de suplementos que tomaban Abram Hoffer y Linus Pauling? -Le pegunté cuando supe que le preocupaban los efectos que en su hijo podría tener la ingesta de alrededor de una docena de nutrientes en dosis ortomoleculares (terapéuticas).

-¿Y quienes eran esos dos señores?
-Hoffer y Pauling fueron dos de los exponentes más respetados de la medicina ortomolecular en el mundo.
-Bueno, entonces ellos deben haber tomado una gran cantidad de vitaminas y minerales durante toda su vida para mantenerse sanos, ¿no es así? -Me dijo Don Chema como queriendo insinuar que alguien que promueve algo, debe predicar con el ejemplo.
-Así es Don Chema. ¿Y cree usted que fuera una coincidencia el que Hoffer haya fallecido a los 92 y Pauling a los 93? La mayoría de los pioneros de la medicina ortomolecular han sido muy longevos, lo cual habla muy bien de los beneficios de las dosis terapéuticas de los nutrientes.
-Pero dígame una cosa ingeniero, ¿Por qué entonces los frascos de la mayoría de las vitaminas y minerales, tienen una leyenda que dice no exceder la dosis recomendada?

-Porque la dosis que un laboratorio establece como máxima corresponde a la que los organismos reguladores establecen por ley, no a la que un profesional de la medicina ortomolecular recomendaría como terapéutica. Los organismos como la FDA en EUA y la COFEPRIS en México, dictaminan las normas de manera de no afectar los intereses de la industria farmacéutica y sus correspondientes patentes alopáticas.

-Pero a ver Don Chema, ¿ha leído usted las fichas técnicas de cualquiera de los antispsicóticos que le está dando a su hijo?, porque me imagino que si tuvo curiosidad por leer la etiqueta de los suplementos y encontró la consigna de “no exceder la dosis recomendada”, también le va a inquietar el saber cuál debe ser la dosis máxima recomendada por el laboratorio que ha fabricado el psicotrópico que su hijo está tomando, ¿o me equivoco?

-Pues no, no acostumbro leer las fichas técnicas de esos medicamentos
-Me está usted diciendo que le preocupan más la cantidad y las dosis de vitaminas y minerales que su hijo está tomando ahora, que las dosis y el tipo de psicotrópicos que ha estado ingiriendo en todos estos años?
-Pues no, no exactamente, -Alcanzó a decirme en tono vacilante
-¿Y me puede decir por qué no lee las fichas técnicas de los medicamentos, como acostumbra hacerlo con las etiquetas de los frascos de las vitaminas y los minerales?

Don Chema no pudo encontrar una razón que justificara su confianza ciega en la excelentísima señora de bata blanca que había estado intoxicando a su hijo por años; pero casi estoy seguro que ya las está leyendo, de lo contrario no le hubiera pedido a esa mercenaria, reducir el coctel de psicotrópicos que estaba tomando Ramón, a uno que ahora consiste de clozapina, haloperidol y clonazepam. Al menos ahora ya solo son tres, en lugar de los cinco que tenía anteriormente.
Y usted, querido(a) lector(a), ha leído alguna vez las fichas técnicas de los medicamentos que su médico le receta, o confía plenamente en su “sabiduría”?  (me refiero a la del médico, no a la suya).

¿Se identifica usted con el tipo de persona que le tiene una fe ciega a todo lo que un médico le receta, o ya forma parte del clan de espíritus penetrantes que sí nos animamos a decir lo que alcanzamos a vislumbrar en el sistema tradicional de salud mental?

9) Contemplar la posibilidad de practicar una medicina complementaria, en lugar de una cien por ciento alternativa

Si el paciente ya desarrolló una farmacodependencia muy aguda y cada vez que intentamos reducir las dosis de sus fármacos, éste sufre una grave recaída, parecería muy sensato el recurrir a una medicina complementaria que combine dosis mínimas de fármacos y dosis terapéuticas de vitaminas, minerales, aminoácidos y ácidos grasos esenciales, así como microdosis y/o extractos de plantas medicinales. Una vez que alguien ha caído en la farmacodependencia, las cosas se pueden poner extremadamente difíciles al experimentar un síndrome de abstinencia, y es posible que haya que recurrir a estrategias que si bien no nos llevan a la solución ideal (la medicina alternativa), sí podrían significar una calidad de vida mejor, que la que se podría conseguir internando al ser querido en uno de esos infiernos psiquiátricos.

10) Si usted no está sano, aplace sus demás compromisos hasta que recupere su salud

Comprendo que alguien vaya a trabajar a pesar de haber pescado un fuerte resfriado, porque de eso depende el sustento de su familia; pero hay de enfermedades a enfermedades, y si usted puede apoyarse en su pareja, o tiene la ventaja de que al menos uno de sus familiares puede cuidar de usted mientras supera el mal momento por el que está pasando, creo que vale mucho la pena que se abstenga de cumplir con ciertos compromisos que suponen un nivel de estrés que no está en condiciones de soportar.

Así como la respuesta a la relajación fomenta la sanación, la respuesta al estrés promueve la enfermedad, y si usted está muy delicado de salud, le conviene dar prioridad a esta situación.
Volviendo al caso de Armando, todo parece indicar que uno de los factores que desencadenó su recaída, fue precisamente el estrés al que quedó sometido, una vez que supo que sus clases de posgrado iban a comenzar. Sus voces lo comenzaron a perturbar de nuevo, frustrando así su sueño de estudiar en los Estados Unidos de América, quedándole como único apoyo económico el que le pudo brindar la autora de sus días, con un modesto empleo, en una de tantas ciudades de ese país vecino.

Por cada oportunidad que usted genere, estará aumentando la probabilidad de alcanzar el éxito del tratamiento. Para comprobar si está generando las oportunidades mencionadas con anterioridad, haga su lista de verificación y sume 10 puntos por cada oportunidad que considere estar creando. Así por ejemplo, si usted está convencido que está cubriendo con las características de siete oportunidades de éxito, la probabilidad de alcanzarlo será del 70%. Ahora que si en un momento dado logra que las diez oportunidades se presenten al unísono, entonces es muy probable que usted consiga un logro extraordinario, sin desentendernos por supuesto de aquella otra parte que debemos conceder a la divina providencia.

“Hemos visto que los logros extraordinarios obedecen menos al talento que a la oportunidad”… Malcom Gladwell
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 30 de Agosto de 2017


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REFERENCIAS

[1]  Gladwell Malcom. Fueras de Serie (Outliers). Por qué unas personas tienen éxito y otras no. Punto de Lectura, 2008.
[2] Rankin Lissa. La Mente Como Medicina: Un nuevo paradigma de salud, medicina y curación.Urano, 2014.


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Epilobio en microdosis: inmejorable antiinflamatorio para el cáncer de próstata

Han pasado ya cinco años desde que pude librarme totalmente de una prostatitis crónica, y durante todo ese tiempo que invertí buscando un remedio para el dolor de mi pelvis, las constantes febrículas, la micción frecuente y el ardor al orinar y eyacular, siempre me pregunté si la nitazoxanida, la medicina ortomolecular y las microdosis, podrían también ayudar a combatir un cáncer de próstata.
En esos días mis síntomas habían disminuido a tal grado, que no consideré necesario indagar más sobre el asunto. Al haberme hecho cargo de mi prostatitis yo mismo me había dado de alta.

Más allá de un cáncer de próstata se encuentra la voluntad de vivir

Pero el objetivo de compartir con usted esta experiencia, es dejar constancia de que no hay algo en mí que usted no tenga, como para no poder conseguir los mismos resultados. De hecho, usted se encuentra en una mejor posición, porque puede aprovechar lo que yo le voy a confiar aquí, para ahorrarse algunos suplementos y conseguir únicamente aquello que realmente le va a beneficiar.

Durante el proceso de búsqueda que siguió a mi curación, terminé concluyendo que lo que puede servir para desinflamar una próstata, no necesariamente funciona para curar un cáncer que ha invadido esta glándula sexual. No obstante, ahora puedo decir que lo que puede revertir un cáncer de próstata, también puede acabar con una prostatitis crónica o una hiperplasia prostática benigna. No hay que perder de vista que estamos hablando de lo que pueden hacer por usted la medicina ortomolecular y la técnica de las microdosis, que no tienen nada que ver con los procedimientos quirúrgicos o de quimioterapia, propios de la medicina tradicional (la que está basada en fármacos).

En los últimos cuatro años he tratado pacientes con prostatitis sin ningún indicio de cáncer. Pero la necesidad de ganarme la vida y el sufrimiento de otros seres humanos con peores dolencias que las que yo padecí, me han impulsado a seguir explorando las posibilidades que la fitoterapia (remedios basados en plantas medicinales) puede ofrecer. La adversidad me ha  enseñado más que la universidad. El caso de Don Raúl ilustra mejor lo que quiero decir.

El antígeno prostático específico de Don Raúl 

Alarmado por lo que su médico había detectado durante una exploración conocida como tacto rectal, Don Raúl me pidió mi opinión sobre lo que ese excelentísimo señor de bata blanca le había sugerido realizar: se trataba de un examen que se conoce como biopsia de próstata, y cuyo objetivo es extraer alrededor de una docena de muestras de tejido prostático, a fin de confirmar la existencia de células cancerosas. Cuando le pregunté si ya se había realizado la prueba del antígeno prostático específico (PSA) en sangre, me contestó que sí y que los resultados lo tenían preocupado, porque su valor había llegado a los 7.3 ng/ml (nanogramos por mililitro de sangre).

Aun cuando esa cifra era lo suficientemente elevada como para ordenar una biopsia, le aconsejé que probara primero un tratamiento de 20 días con una microdosis de epilobio, porque de acuerdo con mi experiencia y la de otros muchos e-pacientes adscritos a algunas redes sociales de salud 2.0, el procedimiento de la biopsia suele ser un arma de dos filos, dada su naturaleza invasiva: utilizando una sonda de ultrasonido, el médico introduce una aguja por la vía rectal, a fin de recoger suficientes muestras de tejido prostático. En el mejor de los casos, la prueba podría resultar negativa, sin que ello signifique categóricamente que el paciente está fuera de peligro, ya que podría tratarse de un falso negativo.

En el peor de los casos, que por supuesto no sería un falso positivo, la aguja podría contaminarse con tejido realmente canceroso, para después propagar hacia otros órganos sanos, el cáncer así recolectado (metástasis). Como la aguja toma muestras en repetidas ocasiones, y como el médico tiene muy poco control sobre los tejidos que está tocando la aguja, ésta podría afectar células sanas, después de haber recogido una muestra de tejido canceroso.

Con esta otra perspectiva, Don Raúl me inquirió si sabía yo de alguna otra alternativa para descartar un cáncer de próstata. Le contesté que conocía el trabajo de Josep Pàmies, y lo que él a su vez comentaba sobre la obra de Maria Treben, “Salud de la Botica del Señor“.
En su excepcional libro, esta autora relata cómo algunos hombres han podido superar un cáncer de próstata con infusiones de epilobio. Le conté a Don Raúl lo que yo tuve que pasar años atrás, enfrentando el mismo problema, y lo que hubiera hecho en aquel entonces si hubiera sabido lo que ahora sé sobre informática biomédica y medicina alternativa. Durante nuestra conversación telefónica se lo quise dejar muy claro: “si una infusión, una tintura o una microdosis de epilobium angustifolium no revierte un cáncer de próstata, difícilmente lo hará un tratamiento alopático… Yo jamás me sometí a una biopsia de tejido prostático y heme aquí vivito y coleando”.

Las especies de epilobio y su eficacia para combatir las afecciones de la próstata

Supuse que al colgar el teléfono no volvería a saber más de Don Rául, porque a lo largo de nuestra plática lo había notado algo escéptico ante lo que le había dicho poco antes de terminar mi explicación. Sin embargo, como a los tres días me volvió a llamar, esta vez para hacerme ver que de acuerdo con lo que Maria Treben había escrito en el libro que yo le había recomendado, el epilobio de bosque, que es como en España denominan al epilobium angustifoilium, “no vale para combatir las afecciones de la próstata” [1]. Ella afirmaba que solo el epilobio de flores pequeñas, o sea el de la especie parviflorum, era el único que podía cumplir con ese cometido.

El tenía razón, porque Maria Treben (izquierda) así lo había escrito; pero lo que Don Raúl y ella no sabían es que yo tenía pruebas de que la especie angustifolium, al igual que el epilobium hirsutum, también podían revertir una prostatitis, una hiperplasia y un cáncer de próstata. Para que no quedara ninguna duda, le envié por correo electrónico seis artículos en los que varios científicos de renombre, habían presentado evidencias contundentes sobre la eficacia terapéutica de esas tres especies de epilobium, en cuanto a afecciones de la próstata se refiere [2]-[7]. Hacía tiempo que había yo encontrado dichas pruebas en la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, haciendo uso del motor de búsqueda PubMed, la base de datos biomédicos más grande del mundo, con más de 27 millones de citas bibliográficas.

De todos las publicaciones que encontré, la que más respaldó los beneficios del epilobium angustifolium en particular, fue la de Schepetkin y otros [8], en la que sus autores explican con lujo de detalles, por qué los extractos de E. angustifolium se han forjado un prestigio muy merecido como alternativas para tratar la úlcera gástrica, la úlcera duodenal, la gastritis, la colitis, la disentería, la diarrea, y como cabría esperar, los problemas prostáticos y urinarios, tales como la inflamación uretral, los trastornos de la micción, el adenoma prostático y la hiperplasia prostática benigna. En cuanto al cáncer de próstata, ellos han presentado evidencias de que los extractos de E. angustifolium exhiben propiedades antitumorales, incluyendo la inhibición del crecimiento de la célula epitelial de la próstata humana PZ-HPV-7. Asimismo, el tratamiento de células de adenocarcinoma de próstata humana sensible a andrógenos LNCaP con extractos de Epilobium, dio como resultado un aumento significativo en el número de células apoptóticas (células cancerosas cuya destrucción es inminente y está programada).

En la imagen adjunta estoy mostrando el resumen de uno de los artículos que más impacto causó en Don Raúl, a propósito de lo que estas tres especies de epilobium serían capaces de hacer por su antígeno prostático. Lo que él juzgó como lo más maravilloso del artículo (lo que en realidad escribió él fue “cool”, término del slang norteamericano que significa “super”), fue lo que he resaltado en azul. Su traducción rezaría más o menos así:

Nuestros estudios demostraron que los extractos de Epilobium angustifolium, Epilobium parviflorum y Epilobium hirsutum son potentes inhibidores de la proliferación de células de cáncer de próstata (LNCaP) con valores de IC50 alrededor de 35 μg/ml. Los extractos bajo prueba redujeron la secreción del antígeno prostático específico (PSA) (de 325,6 ± 25,3 ng/ml, a aproximadamente 90 ng/ml) e inhibieron la actividad de la arginasa (de 65,2 ± 1,1 mUnidades de urea/mg de proteína, a aproximadamente 40 mUnidades de urea/mg de proteína)” [2].

De acuerdo con los resultados de Stolarczyk y sus colaboradores, el antígeno prostático específico disminuyó en una proporción de 3.6 veces (325.6/90), empleando extractos de epilobio. Con una dosis inicial de tres gotas de microdosis, cada 5 minutos durante una hora, y posteriormente cada hora por todo el día; o quizás con 16 a 30 gotas de su extracto, tres veces al día, estimé que en menos de tres meses el antígeno prostático de Don Raúl podía reducirse a solo 2 ng/ml. De conformidad con lo anterior, y suponiendo que usted fuera un varón con problemas de próstata, podría calcular cuánto descendería su antígeno prostático con este tratamiento, dividiendo su valor actual entre 3.6, para obtener un estimado de los nanogramos por mililitro de sangre a los que llegaría, a los tres meses de haber comenzado con las microdosis o el extracto.

¿Está usted en riesgo de desarrollar cáncer de próstata?

Y se preguntará usted, ¿cómo puede saber este señor que en menos de tres meses mi antígeno prostático va a descender en esa proporción? Bueno, además de los hallazgos de Stolarczyk y sus colaboradores, consideré los testimonios de aquellos que ya han puesto a prueba el epilobium con fines de desinflamar su próstata. Después de leer el caso de Christopher Long en la página de Dulce Revolución, pensé que si el antígeno prostático del Sr. Long había disminuido drásticamente de 8.45 a 5.7 y finalmente a 4 mcg/L en tres meses (una proporción de 8.45/4=2.1), tomando tres infusiones (tés) de esta extraordinaria planta, entonces una microdosis o un extracto, podrían hacer más por una próstata inflamada, en el mismo tiempo. En la Fundación MicroMédix hemos comparado la eficacia de las microdosis de algunas plantas con sus respectivas infusiones, y aunque ésta varía mucho entre una planta y otra, siempre la de una microdosis ha resultado superior. Es de esperar entonces que en menos de tres meses, una microdosis desinflame 1.7 veces (3.6/2.1) más, que un té de epilobio.

En las imágenes adjuntas, puede usted consultar los valores de referencia del antígeno prostático específico, en función de la edad. Para ayudarle a interpretar este tipo de análisis, voy a exponer mi caso, en el que el Dr. Carlos Pacheco Gahbler, me estuvo tratando con fármacos por un tiempo, y en el que después de dos semanas, me dio de alta con un antígeno prostático de 3.1 ng/ml. Aunque este valor parecía bastante razonable para un hombre de 54 años (ahora tengo 62), las aguas se habían logrado calmar hasta ese entonces, después de que mi antígeno prostático había llegado a los 5.6 ng/ml. Ahora, ¿por qué en ese momento el Dr. Pacheco me dio de alta y no consideró necesaria una biopsia prostática? La clave estuvo en el valor que tenía lo que en urología se conoce como antígeno prostático libre, el cual es un parámetro que sirve para saber qué tan probable es que una biopsia resulte positiva al cáncer (pulse sobre la imagen de la izquierda para agrandarla). Para saberlo, se divide el valor del antígeno prostático específico libre, entre el valor del antígeno prostático total. El valor así obtenido se conoce como por ciento (%) de antígeno prostático libre (o PSA libre en %), y se utiliza para establecer el riesgo de cáncer de próstata. Una vez calculado el PSA libre en %,  se localiza el rango en el que se encuentra dicho valor dentro de las tablas mostradas en la segunda página del análisis (pulse sobre la imagen de la derecha para agrandarla).
Así, para ilustrar cómo determinó el Dr. Pacheco la probabilidad de que en el 2010, saliera yo del laboratorio OLARTE Y AKLE con una biopsia positiva en la mano, simplemente dividió 0.41/3.1, y con el valor de este cociente (13.2 % < 14%), recurrió a la tabla que aparecía en la parte superior de la página 2 de mi análisis (Pacientes con Antígeno Prostático Específico Total de 2.6 a 4.0 ng/ml), para descubrir que la probabilidad de un cáncer de próstata era de  25%.

 Descubriendo lo que la prosperidad nunca me hubiera permitido develar

Antes de consultar a este urólogo, mis antígenos total y libre estaban en 5.6 y 0.537 ng/ml respectivamente, por lo que el PSA libre en por ciento ascendía a 9.6%. Si usted consulta la tabla inferior de mis análisis en la página 2, va a encontrar una probabilidad de 64% de desarrollar cáncer, lo cual me mantuvo preocupado durante todo el tiempo que transcurrió hasta dar con el Dr. Pacheco.

Pero las cosas no terminaron ahí. Como sucede con todo el género humano, me confié y descuidé mi alimentación, y continué con los típicos hábitos del estilo de vida moderno, es decir, mal pasándome y consumiendo lácteos y alimentos repletos de gluten y azúcar. Por si eso fuera poco, tuve que afrontar en el orden que sigue, las contrariedades que todo divorcio acarrea, el accidente automovilístico en el que el mayor de mis hijos casi pierde la vida, el fallecimiento de mi querida madre, así como la agobiante lucha contra la esquizofrenia de otro de mis vástagos. El estrés al que me vi sometido durante esa etapa de mi vida, dio al traste con mis glándulas suprarrenales y en especial con mi antígeno prostático, que para ese entonces ya rondaba de nuevo los 5.0 ng/ml. Fue entonces cuando después de consultar a otros dos urólogos, decidí terminar de una vez por todas con ese viacrucis.

El último urólogo que consulté poco después de haber incursionado en el mundo de las microdosis y cuando todavía no conocía los secretos de la medicina ortomolecular, me llegó a decir que conocía casos en los que los pacientes pudieron vivir mucho tiempo con cáncer de próstata, sin saber que lo tenían. También me dijo que había oído de otros que morían por otras causas, aún sabiendo que lo padecían.

Habiendo vivido la misma experiencia por la que están pasando un sinnúmero de almas masculinas en pena, hoy puedo afirmar que con uno o dos frascos de microdosis de epilobium angustifolium, complementados con dosis terapéuticas de licopeno, una dieta rica en soya y otros poderosos antioxidantes administrados también en cantidades apropiadas (ortomoleculares), cualquier paciente con problemas de próstata puede olvidarse de las cirugías, las quimioterapias y los consejos tan aberrantes que algunos excelentísimos señores de bata blanca suelen soltar de vez en cuando, tratando de vender cirugías para poderse comprar ese auto que tanto han soñado.

Tal vez usted no me lo crea, pero en una ocasión, un médico de las llamadas farmacias similares me llegó a decir: “si no ha podido desinflamar su próstata con nada, ¿por qué no se la quita?” Estuve a punto de contestarle: ¡por qué no se la quita usted, mequetrefe!
Al final pude ver toda esa serie de vicisitudes como una oportunidad más de crecimiento personal, y efectivamente así fue, el que creció más fui yo, no mi próstata.
No sé exactamente qué tanto querrían todos esos médicos infundir miedo en mi, con tal de venderme una biopsia de próstata; pero lo cierto es que gracias a esos comentarios y al impacto que produjo en mí el enterarme de lo que costaba dicho examen, fue que terminé especializándome en informática biomédica, después de haber descubierto en la literatura biomédica, que la prostatitis crónica puede ser tratada con nitazoxanida.

Usted podría ser un médico graduado en Harvard y haberse doctorado en la universidad más prestigiada del mundo, o bien un “médico similar” como el de la anécdota que relaté en un párrafo anterior; pero si no ha sufrido en carne propia una prostatitis crónica o un cáncer de próstata, y desconoce los principios en los que se basa la informática biomédica, me da exactamente lo mismo lo que pueda usted opinar sobre la medicina alternativa que aquí se está proponiendo.

Opciones para proveerse de microdosis de epilobio

Ahora que si usted es un hombre de más de 40 y no ha podido librarse del lastre que representa una prostatitis crónica, una hiperplasia prostática benigna o un cáncer de próstata, me place comunicarle que a partir del 20 de Agosto de 2017, ya tendremos listas las microdosis de epilobium angustifolium. Si radica en la República Mexicana, podemos enviarle por paquetería, ya sea los frascos de microdosis, o bien la planta, para que usted mismo prepare los suyos. Esta segunda opción le permitirá elaborar las microdosis que desee, tomando el “Curso-Taller de Microdosis de Plantas Medicinales” que la Fundación MicroMédix imparte por Skype. En un par de sesiones de hora y media cada una, usted podrá aprender todo lo relacionado con la técnica de las microdosis del Dr. Eugenio Martínez Bravo, a través de una práctica de laboratorio en tiempo real, desde la comodidad de su hogar.

“No hay enfermedades incurables, solo hay médicos insufribles”
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 25 de Julio de 2017


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REFERENCIAS

[1] Maria Treben. Salud de la Botica del Señor. Consejos y experiencias con hierbas medicinales. Editorial Ennsthaler, Austria
[2] Stolarczyk M et al. Extracts from Epilobium sp. herbs, their components and gut microbiota metabolites of Epilobium ellagitannins, urolithins, inhibit hormone-dependent prostate cancer cells-(LNCaP) proliferation and PSA secretionPhytotherapy Research. 2013 Dec;27(12):1842-8. doi: 10.1002/ptr.4941. Epub 2013 Feb 25.
[3] Jürgenson S. et al. Vegetational variation of phenolic compounds in Epilobium angustifoliumNat Prod Res. 2012;26(20):1951-3. Epub 2011 Dec 9.
[4] Bartfay WJ. et al. Gram-negative and gram-positive antibacterial properties of the whole plant extract of willow herb (Epilobium angustifolium)Biol Res Nurs. 2012 Jan;14(1):85-9. doi: 10.1177/1099800410393947. Epub 2011 Jan 5.
[5] Hevesi Tóth B. et al. Polyphenol composition and antioxidant capacity of Epilobium speciesJ Pharm Biomed Anal. 2009 Jan 15;49(1):26-31. doi: 10.1016/j.jpba.2008.09.047. Epub 2008 Oct 8.
[6]  Kiss A. et al. Compounds from Epilobium angustifolium inhibit the specific metallopeptidases ACE, NEP and APNPlanta Med. 2004 Oct;70(10):919-23.
[7] Vitalone A. et al. Characterization of the effect of Epilobium extracts on human cell proliferationPharmacology. 2003 Oct;69(2):79-87.
[8] Schepetkin, I. A.Ramstead, A. G.Kirpotina, L. N.Voyich, J. M.Jutila, M. A., and Quinn, M. T. (2016Therapeutic Potential of Polyphenols from Epilobium Angustifolium (Fireweed)Phytotherapy Research.,  30, no. 8 (May 2016): 1287-1297.


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Microdosis de Akuamma: nueva medicina alternativa para tratar la esquizofrenia y otros trastornos mentales

Han transcurrido ya más de cuatro años desde que pude rescatar a mi hijo de la impenetrable oscuridad de la esquizofrenia, y así como tuvimos la fortuna de ver la luz al final del túnel en nuestra familia y en las de otros tres muchachos alguna vez afectados por este mismo trastorno, también hemos estado luchando por vencer las alucinaciones auditivas de Ángel, el chico cuyo caso expuse en una entrega anterior, en donde expliqué cómo pude determinar sus deficiencias nutricionales, a partir de un análisis de tejido de cabello (mineralograma).

La contribución de la Fundación MicroMédix a la medicina alternativa

Con Ángel y con una chica de nacionalidad peruana, todavía no hemos podido ver esa luz que solo Dios puede enviar a cada uno de nosotros, para iluminar el camino que Él ha querido que sigamos. Y cada vez que abro una nueva investigación para encontrar esa planta, ese aminoácido, esa vitamina o esa combinación de nutrientes que puede ayudar a otros a encontrar su propio camino, reflexiono de nuevo sobre lo que dijo el célebre poeta romano Horacio, a propósito del infortunio: “La adversidad tiene el don de despertar talentos que en la prosperidad hubiesen permanecido durmiendo… En la adversa fortuna suele descubrirse el genio, en la prosperidad se oculta”.

Con esa máxima de Horacio enclavada en mi mente, y apoyándome de las herramientas de la informática biomédica que acostumbro emplear para lidiar con el infortunio, pude encontrar un antipsicótico natural para tratar la esquizofrenia, con las mismas características que poseen los llamados antipsicóticos atípicos; pero libre de efectos secundarios.

Se trata de una alternativa a los medicamentos psiquiátricos, que hemos implementado en la Fundación MicroMédix con una microdosis que contiene los alcaloides (un grupo de sustancias activas) de una planta africana, conocida en el medio científico como Picralima nitida (izquierda), y a la que cualquier mortal en Nigeria identificaría como Akuamma.
Me gustaría ser más específico. No se trata de un producto milagro; estamos hablando de fitomedicina basada en evidencias, y las propiedades de la Akuamma han sido usadas por años, en Nigeria, Camerún, Costa de Marfil y otros países africanos, para tratar síndromes psicogénicos a los que antiguamente se les solía dar el nombre genérico de “locura”. Como veremos a lo largo de esta entrega, las propiedades terapéuticas de algunas plantas de la familia de las apocináceas, que es precisamente el caso de la Picralima nitida,  ya han sido estudiadas en repetidas ocasiones por Elisabetsky E. y Costa-Campos L. [1], Linck VM [2] y otros grandes referentes de la psicofarmacología moderna [5]-[9].

Lo que está aportando la Fundación MicroMédix  a través de este nuevo tratamiento alternativo, es la aplicación de la técnica de las microdosis del Dr. Eugenio Martínez Bravo, a la semilla de la Picralima nitida. Gracias a ese gran científico mexicano y a esos otros investigadores de renombre internacional, estaremos en posibilidad de tratar la esquizofrenia, el trastorno bipolar, el TOC, la demencia, el Alzheimer y la ansiedad, con tres gotas de una solución hidroalcohólica mezclada con dosis apropiadas de tintura de Akuamma, administradas sobre la lengua, cada 5 minutos durante media hora o una hora como máximo, y posteriormente cada hora o cuatro veces al día, dependiendo ello de la severidad del caso y la naturaleza del trastorno.

Por qué emplear la semilla de la planta en microdosis

Como veremos más delante, la alstonina es uno de los principales alcaloides de la Picralima nitida, y se encuentra en la corteza de sus tallos, frutos y semillas [3]. No obstante, para implementar un tratamiento a base de una planta medicinal, es necesario considerar, además de la biodisponibilidad de la materia prima, su disponibilidad comercial. De esta manera, al explorar el espacio cibernético para ir en busca de este preciado alcaloide, advertimos que la semilla era la materia prima más asequible en el mercado de las plantas medicinales, pues todo parece indicar que los frutos y el tallo, pierden sus propiedades con el paso del tiempo y presentan complicaciones a la hora de envasarlos, manejarlos y distribuirlos.

La aplicación de la técnica de las microdosis, nos viene como anillo al dedo en este caso, dada la naturaleza de su mecanismo de acción neuro-hormonal [4]. Las microdosis poseen la cualidad de transportar las sustancias activas de las plantas medicinales a través del sistema nervioso, característica ideal para actuar más eficientemente en los trastornos mentales. Las vitaminas, los minerales, los ácidos grasos esenciales y los aminoácidos entran al organismo regularmente por la vía oral, ocasionando que su mecanismo de acción a través del torrente sanguíneo, se ralentice. En contraste con ese modo de operación, una microdosis herbal hace que los alcaloides de la planta en cuestión, trabajen a través de impulsos nerviosos que van, desde las papilas gustativas hasta las terminaciones efectoras curativas, pasando por el hipotálamo y la corteza cerebral.

Por qué optar por un antipsicótico natural

Afortunadamente no estudié en ninguna facultad de medicina en donde se me aleccionara para contemplar el sufrimiento ajeno, sin demostrar la más mínima inmutación. Y como no es mi estilo el abandonar al paciente a su suerte, cuando me doy cuenta de que no mejora con lo que sé que le funciona a la mayoría, procuro indagar más sobre lo que podría beneficiar a ese paciente en particular. Fue así como comencé a estudiar más a fondo las propiedades farmacológicas de algunos antipsicóticos como la clozapina, la olanzapina y la ziprasidona, con el propósito de saber qué parámetros son los que hay que tomar en cuenta, a la hora de evaluar un agente terapéutico natural para la esquizofrenia.

Poco antes de que Ángel regresara de los Estados Unidos de Norteamérica, yo había retomado un proyecto de investigación que consistía en encontrar un sustituto natural para la clozapina, que era justamente el antipsicótico que Ángel estaba tomando en aquel entonces. Había seleccionado este antipsicótico atípico (de segunda generación), porque además de sentirme comprometido con la salud de mi paciente, hasta donde yo sabía, la clozapina parecía ser el mejor de todos y al mismo tiempo el último recurso al que recurrirían los psiquiatras para controlar los síntomas positivos de la esquizofrenia, esto es, los pensamientos delirantes y las alucinaciones tanto auditivas como visuales.

Me intrigaba sobremanera el saber, por qué alguien con algo de sentido común tendría que agotar todas las posibilidades, antes de echar mano del mejor fármaco. Fue así como me enteré que la clozapina no solo deprimía el sistema inmune del paciente (agranulocitosis), sino que entre otras muchas cosas, era el antipsicótico con la mayor incidencia de convulsiones. Traduje un párrafo de la versión completa del artículo que aparece a su izquierda, para dejar en claro lo que Elisabetsky y Costa-Campos reportaron a propósito de la actividad pro-convulsiva de dicho antipsicótico:

“La clozapina (una fenotiazina) es el antipsicótico más estudiado a este respecto; presenta el mayor riesgo de convulsiones, con una incidencia del 3.5%, frente al 0.9% para la olanzapina, el 0.9% para la quetiapina y el 0.3% para la risperidona” [1].
Lo más irónico del caso, es que pocos días después de haber encontrado este interesante documento, Ángel me comunicó vía telefónica que su nuevo psiquiatra le había practicado un electroencefalograma que revelaba cierto riesgo de desarrollar epilepsia, por lo que además de ziprasidona (Geodon), le estaba recetando oxcarbazepina. Si bien el “electro” nos estaba alertando sobre una situación por demás delicada, la solución no estaba en darle un agente anti-convulsivo con potencial para producir obesidad, que a su vez necesitaría la prescripción de un agente anti-diabético, y que demandara asimismo la administración de un anti-hipertensivo con su correspondiente anti-arrítmico, y así sucesivamente. De ahí la necesidad de encontrar un antipsicótico natural, libre de complicaciones concatenadas.

Hace más de un año que he estado tratando a Ángel, y en todo ese tiempo jamás me reportó una sola mioclonía, y mucho menos un ataque de epilepsia, de tal manera que una vez más estábamos ante un caso de desfachatez psiquiátrica promovida por el consorcio farmacéutico y sus mercaderes de bata blanca. Una razón más para ir en busca de una medicina alternativa que no pretende lucrar con el sufrimiento ajeno.

Le tuve que decir que lo que le estaba prescribiendo ese comerciante de salud, no era otra cosa que una estrategia para evitar las convulsiones que la clozapina y ahora la ziprasidona podían producir como uno más de sus efectos secundarios de largo plazo. Durante año y medio, Ángel y yo habíamos logrado reducir la dosis inicial hasta solo 1/4 de tableta, no sin haber sorteado un gran número de contrariedades. Paradójicamente, la retirada de la clozapina había pasado a ser parte de su recaída (el regreso de las voces), como lo fueron también el estrés que le produjo el comenzar a estudiar un doctorado en los EUA, y los agravios que recibió de su señor padre, con motivo de su partida al extranjero. Lo que más me tranquilizaba en ese momento, es que yo había estado tratando a Ángel con dosis terapéuticas de taurina y GABA (entre otros nutrientes); dos suplementos con propiedades anti-epilépticas cuyo propósito inicial era controlar los síntomas negativos de la esquizofrenia, que en el caso de Ángel se manifestaban como pesadillas, ansiedad extrema e insomnio. En este orden de ideas, tanto la familia de Ángel como la terapeuta Lourdes González y su servidor, preferimos prescindir de la oxcarbazepina y continuar con la taurina, el GABA, el magnesio, el manganeso y el zinc, que ya de por sí habían sido prescritos para la esquizofrenia, y que ahora desempeñarían también el papel de agentes anti-epilépticos.

La decisión de haber optado por un tratamiento natural para prevenir una posible epilepsia en el caso de Ángel, no solo se basó en los hallazgos de Elisabetsky y Costa-Campos, sino en la experiencia que mi esposa, la terapeuta Lourdes González, vivió con uno de sus hermanos a quien a muy temprana edad se le diagnosticó epilepsia. Y es que ella fue testigo de un hecho que marcó para siempre la vida de toda su familia.

Un día, poco después de que su hermano abandonara el Hospital de la Raza, tras haber sido medicado con Epamin (fenitoína), presenció cómo su mamá arrojaba al bote de la basura, la bolsa llena de medicamentos que el personal de dicha institución le había dado para controlar las convulsiones que su hijo había presentado, y que ese día habían tenido lugar como en ocho ocasiones, según estimó mi esposa mientras intentaba recordar los pormenores de esa triste experiencia. Su mamá tenía razones muy poderosas para haber obrado de esa manera, porque resultó que su hijo fue mejorando gradualmente, a medida que ella misma se hacía cargo de su epilepsia con magnesio y polvo de índigo, una planta de origen asiático (derecha) muy parecida a la que todos conocemos como añil y que en ese entonces solo se podía conseguir en México a un precio de $ 600,000.00 viejos pesos los 100 gramos. ¿Vía de administración?, muy sencilla: entre su mamá, ella y sus hermanas encapsulaban a mano el polvo de la planta para que él la pudiera tomar. ¿Dosis? No lo sé, pregúntele a mi suegra, ella es la autora intelectual de esa terapia. Yo más bien emplearía microdosis de añil y de tumbavaqueros, aparte de los suplementos que recomendé con anterioridad.

Otro de nuestros pacientes, a quien llamaré JP a fin de ocultar su verdadera identidad, ha comenzado su tratamiento con cierto éxito, porque aunque al principio experimentó altas y bajas, hasta el momento se encuentra estable, al grado de que ya está yendo a la escuela y pretende regresar a su vida normal, a pesar de estar medicado con olanzapina.
Este es otro caso que ha despertado nuestro interés por encontrar un antipsicótico natural que reemplace en esta ocasión a la olanzapina. Tan pronto como su familia decida disminuir gradualmente la dosis de esta droga, comenzaremos a administrar la microdosis de Akuamma, con miras a combatir el consabido síndrome de abstinencia.

Si bien la olanzapina no presenta tantas complicaciones como la clozapina, sí merece una mención especial, ya que constituye un ejemplo típico de farmacodependencia cuando se ha llegado a tomar por más de una semana; a veces más, a veces menos.
Durante le retirada de la olanzapina, que suponemos es uno de los pasos que su familia querrá dar para lograr que su hijo se libere definitivamente de los fármacos, será imprescindible contar con la ayuda de un antispsicótico como el que aquí estamos proponiendo.

De hecho, queremos agradecer infinitamente al padre de JP, por haber sido el primer padre de familia en realizar un pedido de 100 grs de polvo de semilla de Akuamma, que nos estará llegando en estos días, para que su hijo se vea beneficiado con las microdosis que prepararemos como resultado de esta noble acción.
Ya se ve por qué nos hemos empeñado tanto en encontrar un agente antipsicótico natural que haga las veces de “muleta”, mientras se retira el fármaco prescrito por el psiquiatra, dado que tanto los efectos secundarios como los calculados (farmacodependencia), representan un obstáculo para la recuperación de nuestros pacientes. Solo estamos esperando recibir desde el otro lado del mundo, el polvo de la semilla de Akuama, para comenzar a preparar la microdosis objeto de esta publicación.

Los sucesos que dieron luz al proyecto “antipsicótico natural para tratar los síntomas positivos de la esquizofrenia”.

Cuando fue evidente que a Ángel no lo iban a dejar de acosar sus “demonios internos” (las voces), retomé con más ahínco el proyecto de investigación que tiempo atrás me había asignado la Fundación MicroMédix. El proyecto “Antipsicótico natural para tratar los síntomas positivos de la esquizofrenia”, consistía en emular hasta donde fuera posible, el mecanismo de acción de la clozapina, exceptuando por supuesto el total de sus efectos secundarios y calculados.

Todo comenzó con una búsqueda muy simple en Google con las palabras clave antipsychotic herbal filetype:PDF, que arrojó un total de 34,800 vínculos. Como se advierte en la figura adjunta, el quinto vínculo del listado me condujo a un sitio en donde pude conocer las características generales de la primera planta que se usó para curar lo que los antiguos textos de la medicina ayurvédica hindú describieron como “locura”: la Rauwolfia serpentina (pulse sobre la imagen de la izquierda para agrandarla).

Pero lo que resultó más interesante aún, fueron los resultados que arrojó Arrowsmith, cuando quise extraer de la literatura biomédica, el conocimiento que estaba buscando. Con la idea de hacer más específica mi pregunta, ingresé como literatura A las dos palabras clave auditory hallucinations y como literarura C, serpentine, que era el nombre del alcaloide que averigüé después, contenía la R. serpentina. Cuál no sería mi sorpresa al descubrir que al seleccionar la palabra antipsychotic en el listado de términos B, el vocablo alstonine apareciera una y otra vez en los encabezados de los artículos que Arrowsmith me estaba mostrando (pulse sobre la imagen de la derecha para agrandarla).

¿Que cosa era eso que se repetía en todos los títulos de los artículos de la columna de la derecha?
Era el alcaloide indol que contienen varias plantas de la familia de las apocináceas; el mismo al que se le atribuyen las propiedades antipsicóticas de la Picralima nitida, la Alstonia boone, la C. roseus, la Rauwolfia caffra y la Rauwolfia vomitoria, por mencionar las más estudiadas.

Significado del conocimiento biomédico develado

A partir de ahí, me concreté a analizar lo que estarían implicando cada uno de esos títulos, los resúmenes asociados a los mismos, así como los artículos completos que pudiera conseguir, para asegurarme de lo que ya estaba sospechando.

Curiosamente, el resumen del primer artículo del listado de la imagen inmediata anterior, coincide con el objetivo del proyecto que la fundación me encomendó, porque está implicando que la alstonina emula las propiedades de la clozapina. No se necesita más que traducir el párrafo que he resaltado aquí en azul, para concluir que: “La alstonina es un alcaloide indol que tiene un perfil experimental antipsicótico comparable con el de la clozapina, y es compatible con los efectos que se presume tiene en los pacientes con trastornos mentales” (pulse sobre la imagen para agrandarla).

No acostumbro basarme únicamente en uno o dos artículos científicos, aún cuando estos provengan de fuentes tan confiables como PubMed (Medline) y otros acervos bibliográficos de prestigio internacional, por lo que preferiría hacer el papel de “abogado del diablo” para reafirmar o desmentir la premisa enunciada en el párrafo anterior.
No se me dificulta mucho desempeñar ese papel, pues escuchando atentamente las inquietudes de mis pacientes y respondiendo a las peguntas que sus padres me hacen mientras están luchando contra la esquizofrenia de su ser querido, es como he aprendido a determinar si estoy en el camino correcto. El caso de Don Chema y su hijo Ramón me ayudará a ilustrar mejor lo que quiero decir.

Cuando le expliqué a Don Chema el propósito de nuestro proyecto, me preguntó si la microdosis de la Akuamma podría causarle convulsiones a su hijo, como podría hacerlo la clozapina, a lo que le respondí que no. No pude demostrárselo en ese momento porque la consulta era telefónica. En la imagen adjunta se puede leer lo que Costa-Campos y otros le responderían a Don Chema, así como a otros admirables padres en cuanto a que si la alstonina ha sido probada en seres humanos y no solo en el laboratorio. Lo resaltado en azul, una vez traducido al español, rezaría más o menos así:

“El alcaloide alstonina de indol es el componente principal de las plantas usadas por los psiquiatras nigerianos como drogas contra la demencia. El alcaloide presenta un perfil experimental muy similar al de la clozapina antipsicótica atípica. Este estudio tuvo como objetivo comparar la actividad pro convulsiva de estos dos compuestos antipsicóticos.
A través de la administración repetitiva durante un período de 30 días del modelo de prueba de encendido (kindling), se muestra que, a diferencia de la clozapina, la alstonina no posee actividad pro convulsiva. 
Los datos se suman a las sugerencias anteriores de que la alstonina merece ser examinada como un modelo para el desarrollo de nuevos antipsicóticos” [5].

Aunque los síntomas negativos de la esquizorfenia los hemos estado manejando con bastante éxito con inositol, taurina, GABA, glicina y otros nutrientes igual de importantes, conviene ahora preguntarse, ¿qué tanto tiempo deberán administrarse dichos nutrientes, para obtener el alivio anhelado? Hasta ahora, mi respuesta había sido que en promedio, los casos de éxito se han observado alrededor de los 6 meses, dependiendo ello de los años que el paciente haya estado medicado (con fármacos), así como del tipo de antipsicóticos empleados. La farmacodependencia de la olanzapina por ejemplo, es una travesía con menos tropiezos que los que se llegan a presentar con la clozapina. La mamá de uno de mis pacientes en España, me decía que el antipsicótico que menos resistencia había ofrecido durante su retirada, había sido el haloperidol (Haldol). Dos de nuestros casos de éxito, el de mi hijo y el de otro muchacho cuyo nombre no puedo revelar por habérselo prometido a sus padres, tomaron olanzapina solo unos cuantos días al principio del tratamiento. Como ya podrá usted suponer, fueron experiencias muy difíciles de superar, dado que los efectos de la medicina ortomolecular y las microdosis con las que contábamos en ese entonces, no se notaron sino hasta después de varios meses de esfuerzo y dedicación.

La idea entonces es disminuir el sufrimiento del paciente durante la fase de transición entre la medicación convencional (a base de fármacos) y la medicina ortomolecular y las microdosis. Como en toda profesión, hemos progresado hasta el punto de haber devuelto la salud a una niña de 12 años con síntomas psicóticos, en escasos dos meses. Un hecho que no puedo dejar de mencionar en relación a este caso, es que su mamá nos llamó antes de recurrir a un psiquiatra, por lo que su hija jamás llegó a tomar antipsicóticos, ansiolíticos o cosas por el estilo.

Hasta donde alcanzo a vislumbrar, con la microdosis de Akuamma, podríamos reducir ese tiempo de recuperación hasta probablemente un mes. ¿Y de qué manera esta microdosis puede reducir los síntomas negativos de la eszquizofrenia, y de aquellos que se producen como resultado de la retirada del (o los) antipsicótico(s) (síndrome de abstnencia)? Nuevamente, prefiero responder a esta pregunta, apoyándome en lo que los expertos en psicofarmacología opinan al respecto (le recuerdo que mi especialidad es la informática biomédica).

En la imagen adjunta he resaltado una vez más en color azul, lo que considero responde mejor a esta cuestión. Pero permítame ahorrarle el trabajo de traducir al español, el párrafo que cumple a la perfección con ese cometido:
El estudio indica que el alstonina no sólo aumenta la interacción social en ratones normales, sino que también evita los déficits sociales atribuibles a los síntomas negativos de la esquizofrenia. Este estudio refuerza y complementa el perfil antipsicótico de la alstonina y destaca su potencial como un fármaco útil para el manejo de los síntomas negativos de la esquizofrenia” [6].
Desde el punto de vista de la teoría dopaminérgica de la esquizofrenia, no hay mucha diferencia entre sus síntomas negativos y los ocasionados por un síndrome de abstinencia. De acuerdo con esa teoría, existe una alteración en la transmisión de la dopamina en el cerebro.

El aumento de la actividad dopaminérgica en las regiones subcorticales, en especial en las vías mesolímbicas, está correlacionado con los síntomas positivos de la esquizofrenia. A su vez, los síntomas negativos y cognitivos parecen estar correlacionados con un descenso de la actividad dopaminérgica en regiones corticales prefrontales. Todo parece indicar que al antagonismo dopaminérgico rige la manera en la que se manifiestan los trastornos psicogénicos, y ese antagonismo también ha sido constatado por el mecanismo de acción de la clozapina y la propia alstonina (pulse sobre la imagen de la derecha para agrandarla).

La ansiedad es uno de los síntomas negativos con el que podemos ejemplificar perfectamente cómo la alstonina podría contribuir a disminuir sensiblemente o quizás hasta eliminar un síndrome de abstinencia provocado por la retirada de un antipsicótico como los que aquí se han mencionado. En la imagen de la izquierda (pulse para agrandarla), Costa-Campos y sus colaboradores estarían respondiendo a la pregunta ¿Puede la alstonina ayudar  a reducir o inclusive a detener un ataque de ansiedad? Se lo traduzco con mucho gusto:

La alstonina claramente se comporta como un ansiolítico tanto en el modelo conductual de panel perforado como en el de luz/ oscuridad. La administración previa del antagonista del receptor de serotonina 5-HT 2A/C ritanserina, revertió los efectos de la alstonina en los modelos conductuales de panel perforado y de luz/oscuridad, lo que sugiere la participación de estos receptores en el mecanismo de acción de la alstonina” [7].

Por último, y aunque esto es algo que un padre de familia difícilmente se cuestionaría, pero que es menester enfatizar para terminar de cumplir bien con mi labor de “abogado del diablo”, es señalar la importancia que puede tener otra teoría que postula que los niveles de glutamato, y no solo los de dopamina, también pueden desembocar en un trastorno psicótico. De manera análoga a como sucede con la teoría dopaminérgica, un aumento excesivo en el nivel de glutamato a nivel cerebral, produce un efecto glutamatérgico con potencial para provocar alucinaciones, pensamientos delirantes y síntomas negativos.

Estos síntomas negativos podrían comprender estereotipias (repetición mecánica de las mismas posturas o movimientos), depresiones, falta de concentración, deterioro de la memoria, aislamiento social y ataques de ansiedad/pánico. En el párrafo que he resaltado en la imagen inmediata anterior, se puede leer lo que Herrmann y otros responderían a la pregunta: ¿cómo beneficiaría la alstonina de la Akuamma, a un paciente con niveles altos de glutamato? La traducción del párrafo en azul quedaría como sigue:

Este estudio muestra que la alstonina disminuye la absorción de glutamato, lo que puede ser beneficioso para la deficiencia glutamatérgica observada en la esquizofrenia. Cabe destacar que la disminución de la absorción de glutamato coincide con la inversión del déficit de interacción social y de memoria funcional inducidos por el MK-801 . Un beneficio potencial adicional de la alstonina como antipsicótico es su capacidad para aumentar el glutatión, un antioxidante celular clave que se ha informado se encuentra disminuido en el cerebro de los pacientes con esquizofrenia. Una característica adicional del nuevo mecanismo de acción de la alstonina que refuerza que los receptores D(2) no están sustancialmente implicados, es la ausencia del efecto de la apomorfina en los cambios inducidos por la alstonina en la captación de glutamato” [8].

Otras propiedades terapéuticas de la Picralima nitida

Esta última característica viene a reforzar aún más el por qué emplear esta planta en particular para tratar la esquizofrenia. Basta con volver a leer lo que he resaltado en negritas para apreciar mejor su potencial. Y eso que no mencioné las cualidades tan extraordinarias que la mayoría de la gente le atribuye a la Akuamma.
Lo dicho hasta aquí solo abarca  las propiedades antipsicóticas de esta planta y las aplicaciones que muy poca gente conoce. La Akuamma se ha hecho famosa en todo el mundo más bien por sus propiedades analgésicas.
Además de aliviar el dolor, la Akuamma se ha empleado también como remedio para la fiebre, la hipertensión, la ictericia, la dismenorrea, los trastornos gastrointestinales y la malaria. Diversas publicaciones de carácter científico han demostrado que otros alcaloides aislados aparte de la alstonina, así como los extractos de sus taninos, polifenoles y esteroides, se han usado con gran éxito como analgésicos, anti-inflamatorios, hipoglucémicos, hipotensores y antimicrobianos. Análogamente, algunas otras de sus sustancias activas se han empleado por años para combatir las úlceras y los tumores [9].

El beneficio es para usted y su familia, no para los magnates farmacéuticos

Y si acaso se encontrara usted en otro país y por tal motivo no pudiésemos hacerle llegar hasta su domicilio las microdosis de Akuamma, nada nos impediría hacerle llegar a través de Skype, el conocimiento necesario para que usted mismo las elabore. Nuestro objetivo es que usted resulte beneficiado con las cualidades de esta planta, no solo en cuanto a mejorar su calidad de vida o la de un familiar, sino para que también ahorre en suplementos. Si bien la receta para la esquizofrenia con suplementos ha dado buenos resultados, no podemos negar que para la mayoría de las familias, representa una parte sustancial de su presupuesto.

Son muy pocos los países en donde los precios de los suplementos son bastante asequibles, y las microdosis podrían marcar un hito en la evolución de la psiquiatría alternativa, como resultado de la inclusión social de familias de escasos recursos, en este proceso de cambio. Parte de nuestra visión es hacer llegar a los lugares más apartados del planeta, el conocimiento que extraemos de este espacio cibernético, y si no reducimos ahora los costos de nuestros tratamientos, no podremos decir después que hemos cumplido con nuestra misión, porque entonces no habremos demostrado que la salud no tiene por qué tener ese carácter elitista que suele notarse en otros ámbitos de nuestra sociedad.

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 27 de Junio de 2017


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REFERENCIAS

[1]  Elisabetsky E. & Costa-Campos L. The alkaloid alstonine: a review of its pharmacological properties. Evid Based Complement Alternat Med. 2006 Mar;3(1):39-48. Epub 2006 Jan 16.
[2]  Linck VM et al. Original mechanisms of antipsychotic action by the indole alkaloid alstonine (Picralima nitida). Phytomedicine. 2015 Jan 15;22(1):52-5. doi: 10.1016/j.phymed.2014.10.010. Epub 2014 Nov 6.
[3] Schmelzer, G.H & Gurib-Fakim, A. (Editors), 2008. Plant Resources of Tropical Africa 11(1). Medicinal plants 1. PROTA Foundation, Wageningen, Netherlands/Backhuys Publishers, Leiden, Netherlnds/CTA, Wageningen, Netherlands; página 449
[4] Dr. Eugenio Martínez B. y Dra. Maricela Villalta. Guía terapéutica con Microdosis. Plantas medicinales, sustancias químicas, medicinas de patente, glándulas y tejidos. Editorial Herbal. Mexico D.F, 2009.
[5] Costa-Campos L1, Iwu M, Elisabetsky E. Lack of pro-convulsant activity of the antipsychotic alkaloid alstonine. J Ethnopharmacol. 2004 Aug;93(2-3):307-10.
[6] de Moura Linck V, Herrmann AP, Goerck GC, Iwu MM, Okunji CO, Leal MB, Elisabetsky E. The putative antipsychotic alstonine reverses social interaction withdrawal in mice. Prog Neuropsychopharmacol Biol Psychiatry. 2008 Aug 1;32(6):1449-52. doi: 10.1016/j.pnpbp.2008.04.013. Epub 2008 Apr 29.
[7] Costa-Campos L, Dassoler SC, Rigo AP, Iwu M, Elisabetsky E. Anxiolytic properties of the antipsychotic alkaloid alstonine. Pharmacol Biochem Behav. 2004 Mar;77(3):481-9.
[8] Herrmann AP, Lunardi P, Pilz LK, Tramontina AC, Linck VM, Okunji CO, Gonçalves CA, Elisabetsky E. Effects of the putative antipsychotic alstonine on glutamate uptake in acute hippocampal slices. Neurochem Int. 2012 Dec;61(7):1144-50. doi: 10.1016/j.neuint.2012.08.006. Epub 2012 Aug 25.
[9]  Osayemwenre Erharuyi, Abiodun Falodun, Peter Langer. Medicinal uses, phytochemistry and pharmacology of Picralima nitida (Apocynaceae) in tropical diseases: A review. Asian Pacific Journal of Tropical Medicine (2014)1-8


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Aminoácidos: las combinaciones deben ser terapéuticas, no contraproducentes

Los síntomas de algunas enfermedades como la de Parkinson, la esquizofrenia, el Alzheimer, el trastorno afectivo bipolar y otros trastornos mentales, pueden mejorar o empeorar, dependiendo de qué tan bien combinemos los aminoácidos con las vitaminas, los minerales y los ácidos grasos esenciales.
Hablando específicamente de los aminoácidos, el beneficio que una combinación de éstos puede ofrecer, depende de la naturaleza de la enfermedad, la edad, los medicamentos alopáticos que se estén tomando, el peso, los hábitos alimenticios, el estilo de vida, en fin, en una palabra, de la individualidad bioquímica del paciente.

Y que mejor manera de ilustrar el concepto de individualidad bioquímica, que analizar las repercusiones que puede tener una determinada combinación de aminoácidos, sobre el momento y la manera en la que se expresarán los genes de una persona en particular. Esa combinación estaría representando parte de lo que se conoce como epigenética: todo aquello que desencadena la expresión de los genes; pero que no depende directamente de ellos.

¿Que tan importante puede ser seleccionar y combinar bien los aminoácidos?

Los fisiculturistas no suelen preocuparse mucho por seleccionar los aminoácidos que más les van a beneficiar, en términos de lo que un complejo como los que se expenden en las tiendas naturistas, puede hacer por su masa corporal. Si usted va y le pregunta a un fisiculturista para qué toma proteína de suero de leche o de soya, seguramente le dirá que lo hace para “construir músculo”. Algunos otros (u otras) responderán que la proteína ayuda a incrementar la masa corporal, y que lo más apropiado es tomar los complejos de aminoácidos inmediatamente después de los entrenamientos. Inclusive hay polémica respecto a qué tanto de proteína debe consumirse al día, porque hay quienes sospechan que la recomendación de tomar 3 o más porciones de 25 gramos diarios para conseguir un aumento de masa corporal, obedece más que todo a una estrategia de venta de los distribuidores de este tipo de suplementos. Recuérdese que lo que ellos venden no es proteína, sino la idea subyacente a la ingesta de la misma: estar más fuerte para lucir más atractivo(a).

Lo cierto es que ni los vendedores ni los fisiculturistas ni yo, sabemos a ciencia cierta qué tanto de arginina y de carnitina necesita el cuerpo para que la mente llegue a pensar que se ha conseguido dicho objetivo. Para mejorar el rendimiento atlético en general, independientemente de si se es un fisiculturista, un futbolista, un basquetbolista o de si se practica cualquier otra actividad deportiva, mi recomendación para la arginina sería de 5 a 10 gramos diarios, y de 2 a 6 gramos al día para la carnitina.
El problema para obtener 10 gramos de arginina diarios, con una proteína de suero de leche estándar, radica en tener que zamparse aproximadamente 14 porciones de 25 gramos de ésta al día, es decir, 350 gramos. Una cantidad de proteína al día tan absurda como esa, nos hace pensar que debe haber una manera más inteligente de combinar los aminoácidos, para que cada quien obtenga la cantidad que necesita de cada uno de ellos, en función de lo que hace con su cuerpo y su mente. En este tipo de actividades (deportivas), es preferible conseguir la arginina y la carnitina por separado, en presentaciones individuales como la mostrada en la imagen adjunta.

El uso de los aminoácidos en el fisiculturismo ilustra muy bien lo que quiero decir cuando hablo de epigenética e individualidad bioquímica. Acorde con lo señalado en párrafos anteriores, es claro que la clase y las cantidades de aminoácidos que necesita por ejemplo, un intelectual que está cursando un doctorado en física cuántica con un historial de infecciones recurrentes, no son las mismas que necesita un fisiculturista con problemas de alcoholismo.

Enfermedad de Parkinson: tirosina sí, triptófano no

Aunque ciertos aminoácidos podrían estar bien indicados en una persona, podrían estar contraindicados en otra. Esto explica por qué un paciente con enfermedad de Parkinson, mejora durante las primeras semanas de haber comenzado a tomar un complejo de aminoácidos, y otro que ha sido medicado de manera diferente, no responde como cabría esperar, debido a la interacción que tiene lugar entre alguno de sus medicamentos alopáticos (levodopa por ejemplo), y uno o dos de los aminoácidos del complejo. Y es que una proteína de suero de leche o de soya consta de poco menos de una veintena de aminoácidos con diferentes propiedades.

Los efectos terapéuticos que de ellos se esperan pueden variar significativamente, dependiendo de los miligramos que contienen por porción, de si se le han agregado o no azúcares y saborizantes artificiales, así como de la calidad y la marca del producto. Son contados los fabricantes que ofrecen productos libres de gluten, saborizantes artificiales y azúcares, y si usted está pensando en complementar su dieta con este tipo de proteína, yo en su lugar procuraría seleccionar aquella que no contuviera dichos aditivos, porque lejos de beneficiarle, podrían empeorar su sintomatología.

El principio de la teoría dopaminérgica, que proclama aumentar las cantidades de un neurotransmisor llamado dopamina, con miras a controlar los trastornos de movimiento propios de la enfermedad de Parkinson, nos hace reflexionar sobre lo inapropiado de administrar triptófano por tiempos prolongados a un paciente con Parkinson. Un aumento de serotonina tiende a disminuir la dopamina, y sucede que el triptófano, que forma parte del complejo de aminoácidos de las proteínas que mencionábamos en el párrafo anterior, es uno de los principales precursores de serotonina. De acuerdo con esa misma teoría, administrar tirosina a un paceinte con Parkison resulta bastante atinado, precisamente porque éste es un aminoácido precursor de dopamina. En este orden de ideas,  no parece muy apropiado administrar proteína de suero de leche o de soya constantemente a un paciente con enfermedad de Parkinson, porque por un lado estaríamos promoviendo el efecto dopaminérgico con la tirosina, y al mismo tiempo estaríamos disminuyendo la dopamina con el triptófano.

Así, un tratamiento más efectivo para este padecimiento, requiere la administración de dosis terapéuticas (ortomoleculares) de tirosina, glicina, glutamina y cisteína por separado, no como parte de un complejo de aminoácidos en el que es prácticamente imposible excluir el triptófano (por favor solicite una consulta para determinar las dosis apropiadas para usted o su familiar).

Los aminoácidos en la esquizofrenia: tirosina no, triptófano sí

En el caso de la esquizofrenia, la combinación de una veintena de aminoácidos probablemente al principio estaría bien indicada; pero una vez que el cerebro llega a balancear los niveles de sus neurotransmisores en conformidad con el principio de la homeostasis, requiere que algunos aminoácidos (no todos) sean aumentados separadamente. Así, las indicaciones para la esquizofrenia son diferentes en relación a lo comentado para la enfermedad de Parkinson, porque en la esquizofrenia lo que se necesita es disminuir la dopamina, principal causante de los síntomas positivos (alucinaciones y delirios). Para ello, conviene sintetizar la serotonina a partir del triptófano y excluir la tirosina.

Asimismo, el aumento indiscriminado de los aminoácidos en pacientes con esquizofrenia, podría resultar contraproducente, dependiendo de la medicación alopática recomendada por el psiquiatra. Y es aquí donde las indicaciones pueden variar mucho de un caso a otro. Así por ejemplo, he atendido pacientes a los que se les ha prescrito clozapina y otros que están medicados con olanzapina, haloperidol, o risperidona. Tengo casos en donde el psiquiatra incluso les ha recetado un cocktel de antipsicóticos (véase más adelante el caso de Ramón).
Tan solo para ilustrar lo que podría ser un aumento contraproducente de un aminoácido, considérese lo que implicaría el administrar glicina de manera concomitante con la clozapina. Si bien no es una combinación letal, porque en realidad no se contraponen, tampoco se considera ideal, ya que el efecto neto es una disminución de los efectos terapéuticos de la clozapina. En contraste con esa combinación, existe una del tipo olanzapina-glicina, cuyos efectos sinérgicos se traducen en un reforzamiento de los beneficios que se le atribuyen a este otro antipsicótico. Ahora bien, ¿cuánto aumentar de glicina? Eso depende de la dosis de la olanzapina y una vez más, de las condiciones particulares del enfermo.

Perfeccionando las recetas: especificación de cada uno de los aminoácidos por separado

Algunos padres de nuestros pacientes, influenciados por lo que les ha dicho un distribuidor independiente de una marca de proteína conocida como Immunocal, aumentan de manera indiscriminada la ingesta diaria de ese producto, esperando con ello acelerar la recuperación de su hijo(a). Ese consejo desde luego se lo ha dado dicho distribuidor para aumentar sus ventas, porque para él/ella, dos o tres sobres no son suficientes para tratar una esquizofrenia. Esa es una estrategia con la cual no comulgo, porque no constituye una auténtica asesoría, sino una forma de lucrar con el sufrimiento ajeno.

Esos comerciantes de la salud, se aprovechan de la desesperación en la que caen los padres, al ver a sus muchachos en una situación tan lamentable, como no podría ser de otra manera en las primeras etapas de la esquizofrenia. Consciente de esa situación, quisiera hacer del conocimiento de esos afligidos padres que “el incremento indiscriminado de la combinación de más de una docena de aminoácidos, puede exacerbar los síntomas de una esquizofrenia, dado que los niveles de tirosina, y por lo tanto de dopamina, aumentan también de manera proporcional”.

El problema con el fabricante del Immunocal, además de su alto costo, es que no especifica los gramajes de cada uno de los aminoácidos que contiene, lo cual, además de incumplir con los requisitos mercantiles del etiquetado de productos alimenticios, dificulta sobremanera el trabajo del terapeuta.

Como profesional de la salud, debo especificarle a cada paciente, las dosis de cada uno de los nutrientes que le estoy recomendando, y si me encuentro con un producto que no sé cuánto tiene de glicina, ácido glutámico, cisteína, triptófano, tirosina, etc., no lo puedo recetar, pues no tengo manera de saber qué tanto va a beneficiar al paciente. Para que yo pudiera recomendar el Immunocal, su fabricante (Immunotec) tendría que hacer del conocimiento público una información nutrimental como la que aparece a su izquierda (pulse sobre la imagen para agrandarla). Curiosamente, los demás fabricantes que conozco, sí proporcionan la cantidad de miligramos de los aminoácidos contenidos en sus respectivas proteínas. Prowinner es un ejemplo de ellos.

Aunque en un principio estuvimos incluyendo la proteína de suero de leche aislada, como parte importante de nuestras recetas, y aunque a algunos pacientes les ha funcionado al principio, a otros en parte, y a otros al final de su tratamiento, hemos preferido perfeccionar aún más las recetas en cuanto a las cantidades (dosis) y el tipo de aminoácidos que prescribimos en cada una de ellas.  Es así como las recetas para la esquizofrenia, el Parkinson, el trastorno afectivo bipolar, la depresión, la ansiedad, el TOC, y demás trastornos de la personalidad, las estamos personalizando con la especificación de cada aminoácido por separado, a fin de que se adapten mejor a las características particulares de cada paciente, es decir, a su individualidad bioquímica.

Ramón y su cocktel de clozapina, taurina, tirosina y coca-cola: más nocivo que el Red Bull

Algunas recetas podrían permanecer sin cambios, en relación a la prescripción de una proteína de suero de leche o de soya, principalmente en el inicio del tratamiento. No obstante, es imperativo que el enfermo personalice su receta, para evitar que una proteína le ocasione más problemas que los beneficios que le puede proporcionar. Tal es el caso de un paciente mexicano que he estado atendiendo de un tiempo para acá, con una medicación alopática basada en clozapina (antipsicótico), Venlafaxina (antidepresivo), Propralonol (beta-bloqueador) y Clopixol (antipsicótico). Se trata de Ramón, un joven de 22 años que habiendo caído en la impenetrable oscuridad de la esquizofrenia, a consecuencia del consumo reiterado de marihuana, no ha podido librarse de otras adicciones y compulsiones que lo mantienen en un estado de ansiedad generalizada. Los síntomas que más preocupan a su señor padre, a quien llamaré Don Chema de aquí en adelante, son las náuseas (antes bulimia nerviosa), sus obsesiones lascivas y sus alucinaciones visuales esporádicas.

Este caso viene a colación porque ilustra muy bien lo nociva que puede resultar la interacción de un complejo de aminoácidos con refrescos de cola, cuando el paciente no quiere apegarse a la dieta recomendada en nuestra receta.
Durante nuestra última consulta telefónica del 30 de Mayo de 2017 para ser exactos, Don Chema me explicaba:
-Mi hijo de repente se puso muy ansioso, con muchas náuseas, y tuve que ponerle 2 gramos de inositol debajo de la lengua cada 15 minutos para que se calmara.

A pesar de que su estrategia de primeros auxilios era bastante más estricta de lo que yo le había sugerido (mi consejo eran 2 gramos de inositol sublinguales cada 30 minutos), a él le dio muy buenos resultados, porque Ramón comenzó a sentirse más relajado. Sin embargo, lo que a mí más me preocupaba es que ese mismo escenario se repetía una y otra vez, sin que él y yo pudiéramos explicarnos las causas de ese comportamiento.
De acuerdo con la experiencia adquirida no solo con mis pacientes, sino de lo que viví años atrás con mi propio hijo, sé muy bien que la mayoría de los jóvenes subestiman las consecuencias de no seguir la dieta de nuestra receta al pie de la letra.

Independientemente de lo nociva que pueda ser el azúcar, no solo para un paciente con esquizofrenia, sino para cualquier otra persona saludable, el combinar azúcar con cafeína, tirosina, taurina y clozapina, no es una experiencia que alguien en su sano juicio quisiera tener.
Cuando le pregunté a Don Chema si Ramón estaba siguiendo la dieta de acuerdo a lo convenido, me contestó:
-Bueno, de repente se toma una coca-cola…

Y fue entonces cuando me di cuenta de lo que estaba sucediendo. Le pregunté si había oído hablar de una “bebida energética” que se vende en las tiendas de autoservicio  con el nombre de Red Bull, a lo que contestó que no, por lo que tuve que explicarle:
“las bebidas como el Red Bull tienen la particularidad de inducir un estado de euforia (de ahí el nombre de “bebida energética”), que se quita después de una hora más o menos, y cuyos efectos no paran ahí, ya que después de haberse metabolizado en el organismo, puede producir estados de ansiedad, que van desde una simple inquietud inexplicable, hasta un ataque de pánico. Y cada vez que su hijo se toma una coca-cola, está introduciendo a su organismo una cantidad muy respetable de cafeína y azúcar, que combinada con la taurina y la tirosina que hay en el Immunocal, ocasiona el mismo efecto que el Red Bull. La coca-cola es adictiva, pues contiene cafeína y azúcar, de manera que tenemos dos opciones: o su hijo respeta la dieta, o le sustituimos el Immunocal por una combinación de aminoácidos que excluya a la taurina y la tirosina, sobre todo porque ésta última podría inducir alucinaciones en él”.

Nótese que lo que he querido decir es que la tirosina podría inducir alucinaciones en personas como Ramón, no en las que no son propensas a sufrir trastornos psicóticos. Y es aquí donde reside la importancia de la epigenética, que es todo aquello que no depende de lo que le hayan transmitido los progenitores a una persona. Lo que Ramón comió, inhaló, fumó, esnifó o bebió, fue algo que determinó la expresión de sus genes, y eso solo dependió de él, y de nadie más. Y lo que un joven sano consuma hoy o el día de mañana, determinará también la forma y la intensidad con la que se expresarán sus genes. Así, si ese mismo joven experimenta alucinaciones bajo los efectos de una pastilla de LSD, y si en su árbol genealógico hubo un caso de esquizofrenia; y si es afecto al los Red Bulls, a los restaurantes de comida rápida y a la comida chatarra, ¿cómo podrían expresarse sus genes, si no es a través de una esquizofrenia?

El cocktel que el psiquiatra de Ramón le había prescrito, me estaba restringiendo las opciones para tratar lo que ahora es una secuela de bulimia nerviosa y una esquizofrenia, porque como comenté anteriormente, emplear glicina en estas condiciones, restaría eficacia a la clozapina. Los ataques de ansiedad que se somatizaban en Ramón como una sensación de náusea, se podían controlar ya sea con triptófano, con GABA o inclusive con algo que no fuera necesariamente un aminoácido. Ese algo resultó ser ni más ni menos que inositol, una vitamina del complejo B que normalmente se emplea para parar en seco los ataques de pánico.

Puesto que el cuerpo tarde o temprano se acostumbra y crea tolerancia a todo medicamento o suplemento que se administre reiteradamente, fue necesario echar mano del triptófano y del GABA para calmar el sistema nervioso central de nuestro amigo Ramón. Conviene hacer hincapié en que el GABA no viene regularmente incluido como parte de una proteína de suero de leche o de soya, a menos que algún fabricante lo ofrezca como un ingrediente adicional en uno de sus complejos de aminoácidos. Aún cuando lo llegara a encontrar en una presentación de este tipo, mi recomendación es nuevamente conseguirlo por separado, sin ningún otro añadido (tal y como el que se muestra en la imagen adjunta). De esta manera, es posible aumentar o disminuir las dosis del GABA de una manera más flexible, sin que dichos cambios afecten las cantidades de los demás nutrientes de la receta. Lo mismo rige para el caso del triptófano, la glutamina y la cisteína, que junto con la glicina (que estimo se podrá incluir una vez que las dosis de la clozapina se hayan reducido lo suficiente como para prescindir de sus servicios), sintetizarán el glutatión que el cerebro de Ramón está pidiendo a gritos.

Padecimientos en donde las proteínas se pueden potenciar con suplementos de aminoácidos individuales

Hay padecimientos en los que los efectos terapéuticos de los complejos de aminoácidos pueden ser realzados, sin ser contraproducentes, como sería el caso de las cataratas, la artritis, la artrosis, o cualquier otra de las enfermedades relacionadas con el desgaste de colágeno. Y es que en estos casos, lo que se busca no solo es regenerar esta proteína en particular, sino de reducir la inflamación lo más pronto posible.

A diferencia de los trastornos mentales, en donde un complejo de aminoácidos viene a ser una arma de doble filo, en las enfermedades del colágeno, las proteínas de suero de leche y de soya deben potenciarse con aminoácidos individuales como la glicina, la glutamina, la cisteína y el triptófano, para producir uno de los antioxidantes más potentes que hay, el glutatión, cuya función principal es combatir la inflamación provocada por los radicales libres. Asimismo, aminoácidos como la prolina, la glicina y la lisina, deben aumentarse en dosis terapéuticas (ortomoleculares) para permitir que el propio organismo genere el colágeno que necesita. Algo muy similar ocurre con las enfermedades que demandan una gran capacidad para combatir la oxidación, como son el SIDA, el cáncer y todas esas afecciones cuyos nombres terminan con el vocablo “itis”, como son la prostatitis, faringitis, hepatitis, meningitis, colitis y la mastitis.
Los procesos inflamatorios que regularmente van acompañados de dolores intensos en dichas enfermedades, suelen ser tratados con esa misma combinación de aminoácidos precursores de glutatión.

Conclusiones (precauciones)

1. Antes de tomar aminoácidos, conviene primero hacer una selección cuidadosa de los mismos, en función de la individualidad bioquímica y la epigenética asociadas al caso. Al combinarlos, se deberá tener cuidado de que los aminoácidos seleccionados, no contrarresten los efectos terapéuticos de los medicamentos alopáticos que se estén tomando.
2. Se deberá proceder con precaución al aumentar las dosis de un aminoácido que va a actuar por separado, para evitar empeorar los síntomas de la enfermedad en curso, especialmente cuando se trate de trastornos de la personalidad.
3. La administración de un complejo de aminoácidos puede representar un gasto innecesario o incluso resultar contraproducente en algunos casos, debido a que uno o más de los aminoácidos incluidos en el compuesto, podría estar contraindicado para la enfermedad en cuestión.

“Hay una consolación en estar enfermo; y es la posibilidad de que te podrías recuperar a un estado de salud incluso mejor que en el que estabas antes” … Henry David Thoreau

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 4 de Junio de 2017


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Personalización de recetas con mineralogramas: resolviendo un caso de esquizofrenia

Aquí describo cómo personalicé una receta para la esquizofrenia, determinando las deficiencias nutricionales de un paciente, a partir de un mineralograma.
En la gráfica  que aparece a su izquierda (pulse sobre la imagen para agrandarla), estoy mostrando parte del mineralograma que utilicé para confeccionar dicha receta, acorde con la individualidad bioquímica del paciente, por lo que los resultados de este estudio, no deberán generalizarse para tratar otros casos de esquizofrenia. El mineralograma recién mostrado corresponde a un paciente a quien llamaré Ángel, cuyo nombre he cambiado para ocultar su verdadera identidad y respetar así la privacidad de sus datos. Y aunque ese hecho no le restará veracidad a los resultados de esta investigación, conviene enfatizar que lo que le funcione a él o a cualquier otro paciente, no necesariamente le dará resultado a otra persona aquejada de este mismo trastorno, pues eso es precisamente lo que le da valor a este tipo de estudios.

¿Qué cosa es un mineralograma?

El mineralograma es un recurso muy valioso para conocer la individualidad bioquímica del paciente, y no es mas que un informe gráfico de los niveles de los minerales, de la toxicidad por metales pesados y de las relaciones que guardan entre sí, algunos de los minerales almacenados en el tejido capilar (del cabello) de cada persona, así como de las relaciones entre éstos y ciertos metales pesados. Los niveles de cada mineral se muestran regularmente en “miligramos por ciento” (mg%). Así, el nivel de sodio que Ángel tiene en su tejido capilar es de 3 miligramos por cada 100 gramos de cabello (véase de nuevo la primera imagen).

Además del gráfico de barras mostrado para el sodio (Na), el potasio (K), el calcio (Ca), etc., y el que está representando en esa misma imagen los niveles tóxicos del mercurio (Hg), el plomo (Pb), el arsénico (As), etc.; existe otro (derecha) que aporta información muy valiosa sobre la proporción entre los niveles de potasio y sodio (Na/K), la relación Ca/K y otros minerales más (pulse sobre la imagen adjunta para agrandarla). A su derecha aparecen también las relaciones entre ciertos minerales y algunos metales pesados, como por ejemplo Ca/Pb,..,Fe/Pb, etc. Más que los niveles absolutos de los minerales, son estas proporciones y los niveles de toxicidad de los metales pesados, los que nos van a revelar la condición enfermiza del paciente.

En el caso de Ángel, cuyo problema radica en una esquizofrenia paranoide caracterizada por la escucha de voces, ataques de ansiedad/pánico, pesadillas y micción frecuentes (poliuria), el mineralograma nos está revelando, entre otras cosas, un agotamiento de sus glándulas suprarrenales, una tendencia a la hiponatremia (niveles bajos de sodio), hipotiroidismo (glándula tiroides funcionado por debajo de su capacidad normal), una tendencia a la hipoclorhidria (baja acidez estomacal) y una deficiencia de la secreción de la hormona antidiurética de parte de la glándula pituitaria (hipófisis) posterior. Pero veamos cómo es que pude extraer semejantes conclusiones, a partir del mineralograma de Ángel.

¿Cuántos tipos de mineralogramas existen?

Con el transcurso de los años y la observación de miles de mineralogramas, se han asociado diferentes patrones de datos a los rasgos de personalidad. Existen ocho patrones distintos de mineralogramas asociados a los sistemas nerviosos simpático (S) y parasimpático (PS), cuatro patrones para cada uno de ellos [1]. Así por ejemplo, el patrón de origen simpático (S) tipo 1, tiene una tasa metabólica rápida y un aumento relativo en la retención de ciertos minerales, entre los que destacan el fósforo, el sodio, el potasio y el hierro. El patrón de origen parasimpático (PS) tipo 1, tiene una tasa metabólica lenta, con un aumento relativo de la retención de elementos parasimpáticos en los tejidos, como son el calcio, el magnesio y el cobre.

La relación Sodio/Potasio (Na/K) y la capacidad para adaptarse al estrés

Para darnos una idea de lo que significa para Ángel un patrón del tipo parasimpático, con una relación de sodio y potasio menor a su valor ideal (Na/K < 2.4), conviene enterarse de lo que Illowsky y Kirch han investigado en relación a esta deficiencia nutricional (pulse sobre la imagen de la izquierda para agrandarla).
Los trastornos asociados al metabolismo del sodio y el potasio son comunes en pacientes psiquiátricos.
Las manifestaciones de un desequilibrio entre las concentraciones de sodio y potasio a nivel celular y tisular, incluyen depresión severa, apatía y síndromes esquizofrénicos. De acuerdo con algunos estudios clínicos, las psicosis postoperatorias suelen producirse por un agotamiento de potasio debido a la administración de soluciones de cloruro de sodio, o de glucosas bajas en potasio. Los síntomas psicóticos se alivian rápidamente con la normalización de estos dos electrolitos [2],[3] (pulse también sobre la imagen de la derecha).

El valor ideal para la relación Sodio/potasio (Na/K) es de 2.4. Los valores mayores a esta cantidad, se asocian a una “fase de alarma”, que refleja un cuadro agudo de estrés. En este punto, el cuerpo se encuentra en una condición de “lucha” y está activamente comprometido en un intento de adaptarse a la tensión que está enfrentando.  Una relación elevada de Na/K está correlacionada con un gran actividad de las glándulas suprarrenales, reflejada por una secreción significativa de aldosterona, que a su vez provoca la retención de sodio.

Durante la fase de agotamiento, que estaría representada por una inversión de la relación Na/K, las glándulas suprarrenales comienzan a debilitarse, y de no corregirse esta situación con una apropiada administración de nutrientes, se cree que podrían llegar a deteriorarse (burn out). A medida que la médula suprarrenal se ralentiza, el sodio disminuye en relación al nivel de potasio, y si el estrés se vuelve crónico, el sodio disminuye más (hiponatremia), hasta que la relación entre ambos electrolitos se invierte totalmente (nivel de potasio mucho mayor que el de sodio).

Y aunque en el caso de Ángel la relación no está completamente invertida (Na/K= 3/2 = 1.5), existe en él una tendencia a reducir la secreción de aldosterona, dada su epigenética y lo que Richard Malter ha escrito al respecto:

El principal mecanismo por el cual los factores psicológicos predisponen a uno hacia un proceso de enfermedad, es mediante la respuesta al estrés y su efecto sobre los minerales de nutrientes en los niveles de células y tejidos. La respuesta al estrés implica una respuesta general del sistema relacionada con los fenómenos psicológicos, neurológicos, endocrinos y del sistema inmunológico. Estos fenómenos se reflejan en ciertos tipos de patrones de nutrientes, que implican niveles de minerales específicos y relaciones entre pares de minerales” [4].

Una persona con una inversión de sodio/potasio se sentirá cada vez más agotada crónicamente, con muy poca conciencia o comprensión de lo que le está sucediendo. La indecisión es el común denominador en individuos con este tipo de desequilibrio mineral. La persona se siente bloqueada por el miedo de cometer un error o tomar la decisión equivocada y necesita apoyo psicológico a la hora de decidir por una cosa u otra, independientemente de lo que se trate. Normalmente, la inversión de la relación Na/K comienza a corregirse después de tomar una decisión.
Este perfil psicológico describe a a la perfección la forma en la que Ángel se desenvuelve. Para él, las relaciones entre pares de minerales a los que se refiere Malter serían, tanto la que acabo de describir en párrafos anteriores (Na/K), como las que he resaltado en amarillo en la primera y cuarta imágenes de esta entrega: la relación calcio/potasio (Ca/K), la de sodio/magnesio (Na/Mg), la de zinc/cobre (Zn/Cu) y la de calcio/fósforo (Ca/P).

La relación Calcio Potasio (Ca/K) y el estado de la glándula tiroides

La relación Ca/K se denomina “relación tiroidea” debido al papel tan importante que desempeñan el calcio y el potasio tanto en la función tiroidea como en el metabolismo. La relación Ca/K ideal es de 4.2.
Un valor alto del cociente que resulta de dividir los mg% de calcio entre los mg% de potasio, indica una tendencia hacia el hipotiroidismo, mientras que una relación baja indica hipertiroidismo. De acuerdo con esto, Ángel necesitará de unas cuantas gotas diarias de yodo Lugol al 5% para corregir su hipotiroidismo, ya que su relación calcio/potasio es de 33.5, según se ve en la gráfica de la cuarta imagen de esta publicación.
El calcio antagoniza la retención de potasio dentro de la célula. Para los efectos de las hormonas tiroideas, y dado que el potasio es necesario para sensibilizar los tejidos, una alta relación Ca/K sugiere una disminución de la función tiroidea y/o una respuesta celular a la tiroxina.

Hay que tener presente que una alta relación Ca/K podría estar indicando un problema no en la tiroides propiamente dicha, sino más bien en el metabolismo de la hormona tiroidea. Desde una perspectiva holística, no parecería sensato recomendar dosis terapéuticas de tirosina (no confundir con la tiroxina) a Ángel, puesto que dicho aminoácido podría contribuir a una liberación excesiva de dopamina, principal causante de alucinaciones (síndrome dopaminérgico).

La relación Sodio/Magnesio (Na/Mg) y el estado de las glándulas suprarrenales

La relación Na/Mg se conoce como “proporción suprarrenal”. El sodio y el magnesio tienden a ser antagónicos: a medida que uno va hacia arriba el otro va hacia abajo. La proporción ideal es de 4:1. Una relación elevada refleja una excesiva actividad suprarrenal, mientras que una relación baja indica una escasa actividad suprarrenal.
No se espera que lo que sugiera esta relación coincida con las pruebas de sangre o saliva de las hormonas suprarrenales.

Puesto que la relación Na/Mg para el caso de Ángel es de 0.41, eso confirma lo que ya habíamos inferido del análisis de la relación Na/K: que sus glándulas suprarrenales están trabajando por debajo de lo normal. El Dr. Lawrence Wilson lo interpretaría como una insuficiencia suprarrenal, con 50% o más de pérdida energética [5].

La relación zinc/cobre (Zn/Cu): ¿deficiencia severa de cobre o intoxicación?

El Dr. Wilson interpretaría la gráfica de la relación Zn/Cu de la cuarta imagen de esta entrega como una deficiencia severa o una bio-indisponibilidad de cobre, dado que el mineralograma de Ángel muestra un valor para esta relación de 17.27.  No obstante, hay investigadores que dicen haber encontrado casos en los que la intoxicación por cobre “está escondida” en alguna parte del cuerpo. Richard Malter por ejemplo, ha observado que “las acumulaciones excesivas de cobre tienden a estar fuertemente asociadas con patrones metabólicos más lentos relacionados con la insuficiencia suprarrenal y las tendencias hipotiroideas” (ob. cit., pág. 80).

El cobre tiende a elevar el nivel de calcio en las células y tejidos. El hecho de que el cobre disminuya el nivel de potasio y aumente el de calcio, hace que la relación calcio/potasio aumente considerablemente (pulse sobre la cuarta imagen de esta entrega). Como vimos anteriormente, una elevada relación calcio/potasio está fuertemente asociada con una menor energía debido a la disminución de la actividad de la glándula tiroides. Puesto que los patrones de Ángel para las relaciones Na/K, Ca/K y Na/Mg, corresponden justamente a un insuficiencia suprarrenal y una tendencia hipotiroidea, preferimos asumir que Ángel podría estar padeciendo más que una deficiencia de este nutriente, una intoxicación por cobre que no se ha podido detectar en el mineralograma. De ahí que se hable de una intoxicación escondida de este mineral/metal. Como no tenemos la certeza de que Ángel esté exento de una intoxicación encubierta de cobre, hemos preferido aumentar la relación Na/K sin recurrir a suplementos de cobre, administrando vitaminas B1, B6, C y E, así como yodo y ácido pantoténico para subsanar las deficiencias detectadas en sus glándulas tiroides y suprarrenales, respectivamente.

¿Es usted adicto a las drogas o a cualquier otro estimulante? Confírmelo con la relación Ca/Mg de su mineralograma

La relación Ca/Mg puede revelar una tendencia a la adicción y reflejar problemas en el metabolismo de la glucosa (azúcar en sangre). Las investigaciones más recientes en el campo de la psiconeuroinmunología y los mineralogramas, sugieren que una relación elevada de Ca/Mg es un excelente indicador de una tendencia hacia un problema importante del metabolismo de la glucosa . Y lo más interesante de esto es que esta relación también constituye un excelente índice de adicción del individuo a los estimulantes y un patrón familiar de comportamiento. Clínicamente hablando, una alta relación Ca/Mg implica casi siempre una tendencia a las adicciones. A medida que esta relación se normaliza, disminuye el riesgo de una recaída.

Al afectar negativamente el metabolismo de la glucosa, una elevada relación Ca/Mg predispone al individuo a sentirse atraído por diferentes tipos de estimulantes, como son el tabaco, el alcohol, el café, el azúcar y como cabría esperar, a la marihuana y otras drogas ilegales. Así, los perfiles de los mineralogramas nos permiten observar y explicar cómo el estrés psicológico dentro de una familia disfuncional, afecta los patrones de los minerales más importantes, que a su vez aumentan el riesgo de que la persona repita ese comportamiento disfuncional y/o adictivo. Como se puede apreciar en la cuarta imagen de esta publicación, esto último realmente no constituye una regla universal, pues Ángel todavía no ha desarrollado problemas de adicción (el cociente de su relación Ca/Mg es de 9.05), a pesar de haber crecido en el seno de una familia disfuncional (factor epigenético).

La relación Ca/P: el estado de la glándula pituitaria y la secreción inapropiada de la hormona antidiurética

La proporción ideal de calcio/fósforo (Ca/P) es de 2.6. Cuando esta proporción aumenta por encima de dicho valor, se dice que el sistema nervioso que predomina en la persona es el parasimpático. A medida que esta proporción cae por debajo de 2.6, el comportamiento de la persona está dominado principalmente por su sistema nervioso simpático. Esto se conoce también como patrón oxidante rápido.
La relación Ca/P también tiende a reflejar la actividad glandular endocrina, especialmente la de la glándula pituitaria anterior y posterior. Cuando la relación CA/P aumenta por encima de su valor ideal, la persona experimenta un predominio de la hipófisis posterior.

A medida que la relación Ca/P desciende por debajo de 2.6, existe una tendencia a que la persona sea dominante en la hipófisis anterior. Una relación Ca/P superior a 2.6 tiende a estar asociada también con una actividad metabólica más lenta, mientras que una relación Ca/P menor que 2.6, corresponde a una actividad metabólica más rápida.

Y es en la hipófisis posterior en donde Ángel podría estar teniendo problemas con la secreción de la hormona antidiurética, también conocida como arginina vasopresina (AVP), dado que su relación Ca/P está por encima del valor ideal, con un valor de 3.72 para ser exactos. Ángel estaba reportando micción frecuente, lo cual nos hace sospechar una escasa secreción de vasopresina asociada a uno de los efectos secundarios provocado por la clozapina, y que no encuentra usted documentado en las fichas técnicas de los laboratorios que la fabrican. Me estoy refiriendo a la diabetes insípida (pulse sobre la imagen adjunta para agrandarla).

Ángel estuvo tomando este antipsicótico por más de un año durante nuestro tratamiento, porque había desarrollado una severa farmacodependencia, y a pesar de que su ingesta ahora es mínima, hasta la fecha no hemos podido retirársela en su totalidad. Su síndrome de abstinencia es tal que cuando a Ángel no le toca tomarla, le sobrevienen pesadillas y un insomnio que a duras penas hemos podido manejar con dosis terapéuticas de glicina, triptófano e inositol. Nuestra última recomendación para superar esas crisis de angustia, ha sido añadir ácido pantoténico.

La clozapina corrige la hiponatremia y es así como desaparecen las alucinaciones

Richard Malter habla de una paradoja en la acción terapéutica del Ritalin, y se refiere a éste como un agente que restablece los valores de la relación Na/K en niños con trastorno de déficit de atención por hiperactividad (TDAH). Él ha documentado cómo los estimulantes que contienen metilfenidato, corrigen la inversión de la relación Na/K, aumentando el sodio en relación al nivel de potasio.
Tal y como mencionábamos en párrafos anteriores, esta condición corresponde a un estado de insuficiencia suprarrenal asociado a su vez a una hiponatremia. Asimismo, establecimos también que las alucinaciones auditivas podrían atribuirse a una hiponatremia. Casualmente, la clozapina tiende a restablecer los niveles de Na/K de Ángel, lo cual resultó evidente al reaparecer las voces después de haber reducido las dosis de este antipsicótico. Por otro lado, se ha descubierto que la clozapina actúa sobre la glándula pituitaria posterior y contrarresta un fenómeno que se conoce como síndrome de secreción inadecuada de la hormona antidiurética (ver la imagen que sigue).  Las correlaciones que encontré con la ayuda de la herramienta de extracción de texto Arrowsmith, entre la diabetes insipidus inducida por la clozapina y el efecto terapéutico que ésta tiene sobre la hiponatremia, me llevaron a concluir lo siguiente (pulse sobre las imágenes adjuntas para agrandarlas y ver los detalles):

Conclusiones y notas finales

Lo que creo es que antes de que Ángel tomara las primeras dosis de clozapina, la escucha de voces era un síntoma de hiponatremia generada por una relación Na/K invertida. Con la ingesta diaria de clozapina, los niveles de ambos electrolitos se restablecieron cuando este antipsicótico inhibió la abundante secreción de vasopresina (pulse sobre la imagen adjunta y las anteriores para agrandarlas). Mientras Ángel disponía de dosis apropiadas de clozapina, su relación Na/K aumentaba y se mantenía cercana a su valor ideal (2.4). Al disminuir la dosis del antipsicótico, la relación Na/K descendió otra vez (actualmente es de 1.5) y las voces en su cabeza se dejaron escuchar de nuevo (un regreso a la hiponatremia).

De acuerdo con esto, el caso de Ángel se puede resolver imitando la acción terapéutica recién descrita de la clozapina. Se espera que su sintomatología mejore al aumentar de manera natural su relación Na/K. Para ello, se agregarán a su receta anterior, dosis terapéuticas de complejo B, ácido ascórbico, vitamina E, manganeso, hierro, yodo y ácido pantoténico (vitamina B5).

Cuando existen casos muy renuentes de una determinada enfermedad, los mineralogramas pueden resultar muy útiles. En esta ocasión, nos ha tocado describir el procedimiento que seguimos para personalizar la receta mejorada para la esquizofrenia. En principio, esta receta es genérica, porque como hemos dicho en repetidas ocasiones, todos somos diferentes. Ahora bien, lo que no se puede inferir de la experiencia, o no se ha podido solucionar a partir de la sintomatología, debe ser analizado con herramientas y métodos más modernos, más viables y mucho más precisos, en otras palabras, con los métodos de la informática biomédica y los mineralogramas. Es imprescindible que los familiares del enfermo puedan ver la luz al final del túnel, y quiero insistir en que un profesional de la salud que se precie de serlo, no le puede salir a un paciente con aquello de que “lo siento; pero su mal no tiene remedio, lo único que puedo hacer por usted es controlar sus síntomas”.

Y usted querido lector, ¿cuánto tiempo va esperar a que un excelentísimo señor de bata blanca le diga que su problema crónico es curable y que va a ser todo lo humanamente posible para liberarlo de las drogas legales? Ellos seguirán controlando sus síntomas y cobrándole por sus servicios mientras usted les siga creyendo que su mal no tiene remedio. ¿No preferiría usted curarse con una medicina alternativa exenta de procedimientos invasivos y libre de adicciones y efectos secundarios?

“Debe haber algo extrañamente sagrado en la sal: está en nuestras lágrimas y en el mar”… Khalil Gibran
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 4 de mayo de 2017


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REFERENCIAS

[1] Watts DL, Heise TN: Balancing Body Chemistry. Trace Elements, Inc., Dallas, Tx, 1987.
[2] Altschule MD: Nonpsychologic causes of depression. Med. Sci., July, 1965.
[3}] Coppen A, Shaw DM: Mineral metabolism in melancholia. Brit. Med. J. 2, 1963.
[4] Richard Malter. Trace Mineral Analysis and Psychoneuroimmunology.Journal of Orthomolecular Medicine Vol. 9, No. 2, 1994.
[5] Lawrence Wilson. Nutritional balancing and Hair Mineral Analysis. A new Science of Energy. L.D. Wilson Consultants, Inc.; Fifth edition, May 12, 2016


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Maquiavelo y el príncipe de la salud

El modelo de negocio

Todo negocio tiene un modelo, y así como Maquiavelo vio en César Borgia el modelo que todo aspirante a príncipe debía imitar para conseguir sus fines, más o menos así la industria farmacéutica encontró en “El Príncipe” de Maquiavelo, el modelo a seguir para la materialización de sus metas: una riqueza de alrededor de 400 billones de dólares [1] y un poder de dominio extremo sobre sus consumidores (el pueblo) y sus soldados de bata blanca (el ejército de mercenarios). Riqueza y poder es todo lo que un príncipe de la salud (un magnate de la industria farmacéutica) necesita para mantener a flote su negocio. Tanto para uno de ellos como para Maquivelo, “el fin justifica los medios”, sean cuales sean éstos.

Y de la misma manera en que algunos cronistas han apuntado que esa frase no la escribió así Maquiavelo, sino que más bien fue la conclusión a la que llegó Napoleón después de haber leído “El Príncipe”, algo similar sucede con aquello de que “los hombres se conducen principalmente por dos impulsos: o por amor o por miedo”. Esta idea, si bien no la escribió Maquiavelo tal y como la he citado, muchos comentaristas e historiadores coinciden en que refleja muy bien una de sus líneas de pensamiento. Y esa idea es una de las que más explotan los príncipes de la salud para hacer que sus ventas se disparen, porque apelan al impulso que de acuerdo con su experiencia vende más: el miedo.

El miedo como impulso para motivar la compra

Es así como se construyen campañas enteras de publicidad para atemorizar a toda una nación, con el único fin de que se vacune contra la gripe aviar, la porcina, la influenza estacional, etc. Las autoridades gubernamentales, en alianza con los medios de comunicación masivos y en contubernio con los laboratorios farmacéuticos, tienden a exagerar las consecuencias de no vacunarse. Los príncipes de la salud convencen, o en el peor de los casos sobornan a las instituciones sanitarias y a los medios de comunicación masivos, para que ellos a su vez “instruyan” a los médicos sobre cómo fomentar una campaña nacional de vacunación.

Según ellos, la intención es evitar que un virus se propague, cuando en realidad lo que pretenden es venderle al gobierno sus vacunas. La mayoría de las veces el virus no representa una amenaza, o al menos no de la magnitud que los príncipes desearían que tuviera. En el capítulo 9 ahondaré más sobre esta práctica médica tan difundida ya por otros investigadores independientes [2].
Por otra parte, en el consultorio médico, algunos doctores acostumbran infundir miedo en sus pacientes, haciendo uso de comentarios intimidatorios. Así, hay quienes podrían externar por ejemplo: “es muy importante que ordene este examen, de lo contrario, usted podría sufrir un ataque cerebral”, o “si no se pone estas gotas podría quedarse ciego”, o “si para mañana usted no se ha operado, podría perder su pierna”, y cosas por el estilo.

Los expertos en comunicación llaman a este tipo de mensajes apelaciones basadas en el factor miedo. Este tipo de apelaciones crean una respuesta emocional ante la amenaza de una enfermedad, una discapacidad o la muerte, cuya finalidad es provocar un cambio de comportamiento (capítulo 2). Hay médicos que apelan a este recurso para venderle una cirugía a un paciente, que ya de por sí es cliente. Para ellos es fácil usar el miedo como instrumento de venta, porque saben muy bien que el miedo es un poderoso motivador.
En el capítulo 3 analizo con mayor detalle, las oportunidades de venta que puede generar esta práctica, las consecuencias negativas que tiene para un paciente el escuchar comentarios de esa naturaleza, así como las medidas que pueden tomar los consultantes para evitar que la autosugestión inducida por el médico, les produzca un efecto nocebo.

La viabilidad del modelo maquiavélico en la era del conocimiento

Sin embargo, aunque esos príncipes de la salud le hayan comprado a Maquiavelo la idea de que más vale infundir miedo que darse a querer (sin ser odiado), puede ser que esa máxima ya no les alcance para seguir engañando a una población de e-pacientes que hoy está mejor informada, que ya no está influenciada por los antiguos medios de comunicación masivos. Como vimos, esos príncipes insisten en desplegar impresionantes campañas de publicidad para infundir miedo a sus súbditos (consumidores), ya sea por medio de la exageración del daño que puede causarles un virus, o bien extendiendo los límites de los factores de riesgo implicados en el desarrollo de muchas enfermedades (capítulo 9).

El punto es que no parece viable que un modelo maquiavélico pueda seguir funcionando en plena era del conocimiento, tal y como lo venía haciendo desde la época del renacimiento. No hace mucho tiempo, los periódicos, las revistas, la radio y la televisión no permitían que sus lectores, radioescuchas y telespectadores consensuaran los mensajes que recibían, porque éstos eran y siguen siendo medios de comunicación unidireccionales. La “información” transmitida reflejaba exclusivamente los intereses de aquellos que patrocinaban los mensajes de texto y los programas que entretenían a las masas de aquel entonces. “Al pueblo, pan y circo”, decía el poeta romano Juvenal.

Hoy en día, con la proliferación de teléfonos inteligentes dotados de servicios como el whatsapp y de computadoras personales interconectadas a la Internet, los usuarios de las redes sociales de Salud 2.0 ya pueden consensuar los mensajes recibidos y tomar decisiones más sabias, basándose en lo que la inteligencia colectiva de esas redes colaborativas les aconseja. Así, los príncipes de la salud y sus soldados de bata blanca ya no la tienen tan fácil, porque deben persuadir a una inteligencia colectiva que está mejor informada e interconectada, no solo con los creadores del contenido que se transmite, sino también con el resto de prosumidores. Esos príncipes ya no están causando una buena impresión dentro de los nuevos medios de comunicación, y les está costando mucho trabajo controlar a su propio ejército, porque resulta que muchos ex-mercenarios, ya se dieron cuenta del fraude, y están dando a conocer lo que los príncipes les están haciendo a sus súbditos. Y para muestra, un botón. ¿Más botones? Existe este otro y muchos más en las referencias bibliográficas de los demás capítulos del libro “Comerciando con la salud. El negocio del ejército farmacéutico y sus soldados de bata blanca“.

Salud y política: si quieres lucrar, tienes que olvidarte de la ética

Es aquí donde los príncipes de la salud se están equivocando, al intentar aplicar el modelo político de Maquiavelo a su modelo de negocio, porque en todo caso, lo que Maquiavelo aconsejaba a los príncipes, era deshacerse de los ejércitos mercenarios, y apoyarse en soldados comprometidos con su patria. El que los profesionales de la salud no estén dispuestos a comprometerse con la salud de sus pacientes, es una consecuencia directa de haber querido adoptar un modelo en el que la ética no tiene cabida.
Para Maquiavelo, la política y la ética son dos cosas que se excluyen mutuamente.
Todo parece indicar que a los príncipes de la salud les convino también separar la salud de la ética, y por lo tanto, regirse por lo que vendría siendo su manual de procedimientos, es decir, “El Príncipe”. Y si en la salud no se puede proceder con ética, entonces ¿Cómo es que los magnates farmacéuticos ofrecen salud a sus consumidores?

Pues igual que un príncipe de la época renacentista ofrecía paz y seguridad a sus súbditos, o sea, empleando toda clase de artilugios y engaños para aparentar que se está haciendo un bien, cuando la realidad es otra. Maquiavelo proclamaba que los seres humanos debíamos ser realistas, porque las cosas no son como a uno le gustaría que fueran. No obstante, los años han pasado y el realismo de la Italia del siglo XVI, es bien diferente al realismo de la era del conocimiento que a usted y a mí nos ha tocado vivir. Basándose en el realismo de su entorno y de su época, Maquiavelo aconsejaba adquirir principados por cualquier medio y a cualquier precio. En este orden de ideas, podría decirse que se concretaba a recomendar lo que había visto que a los príncipes les daba resultado, tal y como lo haría un buen consejero en nuestros días (sin tergiversar los hechos). En el capítulo XVIII del Príncipe, “De qué modo los príncipes deben guardar la fe dada”, este polémico historiador y filósofo político, lo expone de manera muy puntual:

“En las acciones de todos los hombres, pero especialmente en las de los príncipes, contra los cuales no hay juicio que implorar, se considera simplemente el fin que ellos llevan. Dedíquese, pues, el príncipe a superar siempre las dificultades y a conservar su Estado. Si sale con acierto, se tendrán por honrosos siempre sus medios, alabándoles en todas partes: el vulgo se deja siempre coger por las exterioridades, y seducir del acierto. Ahora bien, no hay casi más que vulgo en el mundo; y el corto número de los espíritus penetrantes que en él se encuentra no dice lo que vislumbra, hasta que el sinnúmero de los que no lo son no sabe ya a qué atenerse” [3].

Los espíritus penetrantes y la corte de los Medici

No sé si el porcentaje de lo que Maquiavelo llama vulgo haya sido mayor en la población de hace 500 años, que el que existe en la actualidad; pero lo que me queda clarísimo es que hoy hay más espíritus penetrantes que sí se animan a decir lo que vislumbran, porque están mejor informados y porque tienen a su alcance, medios apropiados para decir lo que vislumbran. Y lo que yo he alcanzado a vislumbrar, es que sí hay médicos que están aplicando el modelo maquiavélico en el ejercicio de su profesión. A este respecto, el Dr. José Octavio Ruíz Speare se atrevió a publicar al final de su artículo “Liderazgo en medicina”, la siguiente cita [4]:

«Debe considerarse que no hay nada más difícil de emprender, ni más dudoso en su triunfo, ni más peligroso de manejar, que introducir un nuevo orden. El innovador se convierte en enemigo de todos los que se beneficiaban en el antiguo régimen, y sólo se gana la tibia aceptación de los que se beneficiarán con el nuevo ordenamiento. Así, por muchas cuestiones, la medicina es un mundo político, como la corte de los Medici.»   Niccolo Machiavelli (1469-1527).

Quiero pensar que el Dr. Ruiz (izquierda) debió haber cerrado sus comillas justo después del vocablo “ordenamiento”, y que lo que resta de la cita es de su autoría. Si usted leyó una edición estándar de “El Príncipe”, como la que tiene el autor de estas líneas, advertirá que la idea de que “la medicina es un mundo político, como la corte de los Medici”, podría estar reflejando el pensamiento del Director del Cuerpo Médico del Centro Médico ABC, porque hasta donde yo vislumbro, Maquiavelo nunca escribió semejante analogía.
Ahora, suponiendo que el Dr. Ruiz hubiera tenido acceso a una edición diferente de “El Príncipe”, en la que Maquiavelo efectivamente hubiera escrito esa sentencia, eso implicaría que no hay ninguna diferencia entre la ética de Maquiavelo (si es que él hubiera tenido alguna) y la de un príncipe de la salud.

Las intrigas y las anécdotas que tuvieron lugar durante la dinastía Medici, evocan invariablemente escenas de muerte y destrucción. La famila Medici le encomendó a Nicolás Maquiavelo algunos trabajos, y él trato inclusive de congraciarse con algunos de sus miembros, para que le permitieran regresar a la política, después de que ellos mismos lo encarcelaran y torturaran por haber colaborado anteriormente con la República de Florencia. De hecho, Maquiavelo dedicó El Príncipe a Lorenzo de Medicis, con la intención de poder obtener tanto su perdón como un cargo público.

Esta siniestra familia practicó la alquimia y el hermetismo, fomentando su desarrollo en la corte [5]. En aquella época, era muy común la muerte por envenenamiento, y los Borgia, los Medici y los Sforza, adquirieron fama de envenenadores, porque no podían tolerar que alguien les estorbara en la consecución de sus fines. Para exterminar a sus oponentes, solían usar la cantarella (una mezcla de arsénico y vísceras secas de cerdo), o disfrazar el sabor desagradable del arsénico con comida muy condimentada. Fue así como Fernando de Medici envenenó con arsénico a su hermano mayor, el Gran Duque de Toscana, Francisco I, y a su cuñada Bianca Capello, porque no podía consentir que su sobrino Antonio, asumiera el Gran Ducado al que éste tenía derecho, por ser el único heredero del hermano mayor de los Medici.

Y ese es tan solo el caso más sonado de traición en la historia de los Medicis. Lo he traído a colación, porque de alguna manera, esa anécdota ilustra cómo ya desde esos tiempos, la alquimia era una actividad que proporcionaba ventajas a la hora de definir cómo controlar a los demás y cómo alterar el curso de las acciones en beneficio propio. Aprovechando los efectos que algunas drogas producían, la alquimia siguió evolucionando, hasta convertirse en lo que hoy se conoce como química moderna y farmacología.

Aunque a primera vista no parezca que lo que acostumbraban hacer los Medicis con la cantarella y el agua tofana, es prácticamente lo mismo que lo que hacen hoy los príncipes de la salud con sus fármacos, debo aclarar que el envenenamiento de Franciso I y su esposa, fue planeado astutamente por Fernando, de manera que los resultados no se vieran de inmediato. En opinión de la historiadora de la medicina Donatella Lippi, la intoxicación fue gradual, y la muerte de ambos cónyuges no sucedió sino hasta después de once días. De acuerdo con Lippi, Fernando de Medici debió haber calculado la dosis de arsénico como para causar una muerte lenta en su dos parientes. La historia completa y las evidencias que confirman la muerte por intoxicación con arsénico la puede ver aquí.
Lippi (derecha) pudo comprobar con una muestra de cabello facial del Duque de Toscana y algunos restos de su esposa, que la hipótesis previa de que ambos habían fallecido a causa de la malaria no era del todo cierta, ya que aunque los reportes oficiales revelaron que efectivamente estaban enfermos de malaria, ello no contradecía el hecho de que los niveles de arsénico en sus cuerpos eran altos, aunque no lo suficiente como para causarles una muerte súbita. La investigadora italiana declara en el vídeo anteriormente referido, que quien haya sido el autor del crimen, se aseguró de que no ingirieran una dosis letal, para no despertar sospechas entre los posibles testigos.

Enfermando al vulgo

A lo que quiero llegar es que ese mismo principio maquiavélico de adquirir el poder mediante perfidias, se aplica igualmente a los príncipes de la salud. Esos magnates farmacéuticos lo mismo le venden a un médico la idea de recetar Ritalin o Paroxetina a niños de 9 y 12 años, que la de prescribir clonazepam a quienes intencionalmente le ocasionarán un déficit nutricional de melatonina. El fin de los príncipes al recetar benzodiazepinas (como el clonazepam) y antipsicóticos a diestra y siniestra, es crear una farmaco-dependencia en los “pacientitos” de sus soldados de bata blanca, para que no paren de comprar esos venenos de acción prolongada, en donde el medio empleado es una intoxicación lenta pero redituable. Su fin justifica este medio. ¿Usted que opina, mi querido lector?

Como veremos en el capítulo 10, las atrocidades cometidas por la psiquiatría van más allá de lo maquiavélico, porque los Medicis y los Borgia exterminaban a aquellos que se interponían en su camino o a quienes tenían intereses diferentes a los suyos; pero no a los que Maquiavelo tildó de vulgo. El vulgo pagaba sus tributos y los enriquecía, ¡Cómo lo iban a exterminar! Además, si los Medici envenenaban lentamente a sus oponentes, era para no despertar sospechas. Y si ese escenario renacentista era ciertamente maquiavélico, lo que están haciendo hoy los príncipes de la salud no tiene nombre, porque están enfermando a ese supuesto “vulgo”, con síndromes de abstinencia disfrazados de efectos secundarios.

En la actualidad, estos maquiavélicos príncipes también calculan deliberadamente las dosis y las sustancias que son “apropiadas” para la intoxicación gradual del vulgo. Ni por asomo lo matarían rápidamente, porque despertarían sospechas de parte de los espíritus penetrantes y sobre todo porque se quedarían sin clientes… ¿Curarlos? … Igual se quedarían sin clientes.
¿Se da cuenta cómo funciona el sistema liderado por los magnates de la industria farmacéutica? A ellos les funciona muy bien, ¿y a usted?

Síndrome de abstinencia: una forma de iatrogenia

Alguna vez pertenecí al vulgo, no en el sentido peyorativo del término, sino en el que Maquiavelo le daba a este concepto. Como vimos, el vulgo era aquel sector de la población que no vislumbraba las malas prácticas de sus gobernantes. Pero como dije anteriormente, ahora existimos más espíritus penetrantes, es decir, personas que manifestamos lo que alcanzamos a vislumbrar lo que están haciendo los príncipes de la salud, y eso es lo que estoy haciendo en este momento: poniendo al descubierto las prácticas maquiavélicas que esos príncipes están empleando para enfermarnos subrepticia y paulatinamente. Eso es un acto cobarde. Una traición maquiavélica que se conoce técnicamente como iatrogenia calculada. La iatrogenia se define como el daño causado a un organismo por un medicamento, una operación quirúrgica o cualesquier otro procedimiento médico, ya sea de manera involuntaria, intencional, o por negligencia o ineptitud de un profesional de la salud.

En el cápitulo 7 se abordará este tema con mayor profundidad. Por el momento, ilustraré con un ejemplo la manera en la que un príncipe de la salud, consigue un fin que de ninguna manera justifica los medios.

Los antidepresivos: un negocio redondo

Los antidepresivos son los fármacos que los príncipes de la salud consideran idóneos para aumentar sus ventas, porque como decíamos anteriormente, están diseñados para crear un efecto iatrogénico calculado que consiste en agotar de manera intencional, uno o más nutrientes en el paciente. No se trata de un efecto secundario, sino de una treta para producir un síndrome de abstinencia.
Anteriormente mencioné el caso del clonazepam, un somnífero sintético que agota la melatonina que tiene usted en su cerebro para reemplazarla con benzodiazepinas.

Ahora permítame presentarle al bupropion (izquierda), un antidepresivo que agota en los organismos, un importante aminoácido llamado tirosina. Cuando el paciente suspende el bupropion de un día para otro, puede experimentar uno o más de los siguientes síntomas: baja presión arterial, baja temperatura corporal, hipotiroidismo, apatía, edema, fatiga, altibajos en el estado de ánimo, debilidad, dolor en articulaciones, síntomas parecidos a los de una influenza, aumento de peso, voz ronca, cabello seco, síndrome premenstrual y como cabría esperar, depresión. Esa es la clave del negocio: usted no se va a poder deshacer de su depresión, a menos que vaya corriendo a la farmacia y compre la siguiente dotación de bupropion. Ahí tiene usted, ese es el fin, y esos son los medios.

Ese subconjunto de síntomas que usted podría experimentar por déficit de tirosina, sería el síndrome de abstinencia provocado por el bupropion. Evidentemente, mientras más tiempo se haya estado expuesto a la droga, más intensos serán los síntomas y más difícil resultará la abstención. Y cuántos y cuáles de esos síntomas aparecerán a los dos o tres días de haber dejado de tomar el bupropion, es algo que depende de la individualidad bioquímica.
El colmo es que los príncipes de Zyban, que es una marca registrada de bupropion, le dicen a sus soldados de bata blanca, que lo receten a todo paciente que quiera dejar de fumar, porque su producto estrella disminuye la ansiedad y los síntomas de abstinencia que produce el cigarro. ¿Puede usted creer eso? ¿No son geniales estos príncipes de la salud para hacer negocios?: crearon una droga para personas que saben que son propensas a la dependencia, y luego se las ofrecieron para decirles que con ésta se iban a librar del cigarro, sin comunicarles que ahora en lugar de ser clientes cautivos de las tabacaleras, van a pasar a ser propiedad de Zyban. Eso es lo que yo llamo ser un vendedor maquiavélico profesional, en toda la extensión de la palabra. ¿Alcanza usted a vislumbrar cómo se las gastan estos príncipes de las salud?

La cuestión es analizar si uno es parte de ese vulgo al que se refería Nicolás Maquiavelo. Y si usted ya es un espíritu penetrante, difícilmente se dejará engatusar. Y a propósito de engañar, no quisiera dejar de mencionar otra de esas prácticas a las que suelen recurrir los príncipes de la salud para incrementar sus ventas. Se trata de hacerle creer a la gente que está enferma, aunque no lo esté.
Retomando el ejemplo del bupropion, ellos intentarán venderle la idea de que usted está deprimido, cuando en realidad solo se siente triste o desanimado. Querido lector, es completamente normal que a veces una persona se sienta triste, decaída, o desmotivada; pero eso no significa que haya que acudir a un psiquiatra, para que después de cruzar tres o cuatro palabras durante unos 15 minutos de consulta efectiva, le extienda un ridículo papel muy bien membretado, con una leyenda que solo él y el farmacéutico pueden descifrar, y que contiene órdenes expresas para intoxicarse voluntariamente. No logro entender cómo este rito se sigue repitiendo una y otra vez en plena era del conocimiento.

Los príncipes están enfermos de TADP* y no lo saben

Ahora, si usted realmente estuviera padeciendo depresión, porque ya lleva días enteros sin que nada ni nadie lo incentive, entonces, en lugar de acatar ciegamente las órdenes de uno de esos soldados de bata blanca, le aconsejo tomar tirosina y olvidarse de los síndromes de abstinencia y de los príncipes maquiavélicos: esos personajes enfermos de “Trastorno de Ambición Desenfrenada de Poder” (TADP)*, que luchan por conquistar a un “vulgo de espíritus penetrantes”, con una inteligencia colectiva que ya no puede ser seducida únicamente con pan y circo, que sabe a qué atenerse, y que alcanza a vislumbrar más allá de una millonaria campaña publicitaria y de lo que hay detrás de una pulquérrima bata blanca.

Si usted es partidario de la forma en que procede el sistema de salud tradicional, respetaré su punto de vista, esperando que presente argumentos convincentes para defender su posición. Para estar en consonancia con lo anterior, el autor le agradecerá sobremanera, adoptar también una actitud respetuosa ante lo que aquí se ha expresado.

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 15 de Marzo de 2017


Los demás capítulos de “Comerciando con la salud. El negocio del ejército farmacéutico y sus soldados de bata blanca”, los encuentras en la sección de Libros


*No existe por supuesto una enfermedad con ese nombre y esas siglas; pero me encanta parodiar a la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), inventando términos que encajarían perfectamente en su “Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM)”.

REFERENCIAS

[1] Angell Marcia. The Truth About the Drug Companies: How They Deceive Us and What to Do About It. Random House Trade Paperbacks. 2005
[2] Jara Miguel. La salud que viene: Nuevas enfermedades y el marketing del miedo. Ediciones Península S.A. 2009
[3] Maquiavelo, Nicolás. El Príncipe, Capítulo XVIII. Espasa-Calpe S.A.
[4] Ruíz Speare José Octavio. Liderazgo en medicina. Anales Médicos. Vol. 59, Núm. 3, Jul.-Sep. 2014 p. 219 – 227.
[5] Romero García Eladio. Breve historia de los Medici. Ediciones Nowtilus, S.L. 2015.