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Comerciando con la salud
El negocio del ejército farmacéutico y sus soldados de bata blanca

portada-comerciando-con-la-saludEstas páginas contienen el resultado de un trabajo de investigación que pone al descubierto, las prácticas a las que recurren algunos comerciantes de la salud para aumentar sus ventas. El abanico de posibilidades va, desde infundir miedo para cerrar la venta en el consultorio médico, pasando por la promoción de enfermedades inexistentes, hasta la producción de efectos calculados en fármacos. Como en cualquier otro modelo de negocio, estos singulares personajes le venden a usted un análisis clínico, una cirugía, una vacuna, un estudio, o cualquier otro producto o servicio que pueda tranquilizarlo, después de haber sido advertido del peligro al que quedaría expuesto, si se abstuviera de comprarlo. Médicos sin escrúpulos sembrarán miedo en aquellos pacientes renuentes a seguir un tratamiento o a acudir a la consulta, porque han aprendido cómo aplicar lo que los vendedores estrella llaman la clave del éxito: “si quieres vender, apela a las emociones del prospecto, no al producto o servicio que vendes”.

comercianteA ciertos señores de bata blanca se les escucha soltar frases del tipo: “No quiero alarmarlo; pero me gustaría descartar un cáncer de próstata”. Pregunto: ¿Que acaso esos médicos no saben que una afirmación como ésta, puede inducir un efecto nocebo en el paciente? ¿No cree usted que la respuesta psicológica del paciente mejoraría si su médico suavizara el diálogo con oraciones más asertivas? Que tal excluir el vocablo “cáncer”, sentenciando por ejemplo: “necesito más información para poder darle un diagnóstico confiable. Sería magnífico contar con los análisis de una biopsia de su tejido prostático”. Para los comerciantes de la salud, la palabra “cáncer” vende más que “biopsia”, por el efecto emocional que causa en su prospecto.
Si usted es un profesional de la salud (que todavía se conduce con ética profesional), tal vez este libro le ayude a mirar la práctica de la consulta médica desde otro ángulo.
Si a usted le faltan pacientes, y no gana lo suficiente para solventar sus gastos, tiene dos opciones:

1) Apelar a los principios de la ética profesional y los consejos que doy en este libro para ganarse la vida dignamente, ofreciendo servicios de salud a pacientes empoderados (capítulo 13).
2) Utilizar la llave del éxito del vendedor estrella, para infundir miedo y llenar la sala de espera de su consultorio con pacientes atemorizados.
Con la esperanza de recuperar esa tranquilidad que alguna vez un comerciante de salud les arrebató, tal vez esos “pacientitos” le compren lo que sea que usted esté vendiendo.

negocioPero tenga cuidado, si usted optó por ser un comerciante de salud, los que antes se comportaban como pacientitos sumisos, ahora se han convertido en e-pacientes, están mejor informados, están empoderados. A éstos, ya no se les puede decir que “no vayan a la Internet en busca de ayuda”. Acuérdese que hoy en día, la necesidad puede enseñarle más a un e-paciente con una infranqueable voluntad de vivir, que lo que pudo haber aprendido un comerciante de salud en la universidad.
Si usted es un detractor de la medicina alternativa, dudo mucho que lo pueda convencer de que lo que he escrito aquí es verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

Créame, no escribo para ganar adeptos o con miras a convertir pacientes asustados a una medicina alternativa en particular. Mi misión es informar, dar a conocer lo que sí funciona y lo que ya es improcedente e inadmisible en el ámbito de la salud. Ningún profesional de la salud que se precie de serlo, sea quien sea y por más títulos que ostente, puede andar recetando Paroxetina a diestra y siniestra a niños de 12 años, con tal de que el autor intelectual de ese abominable crimen, le de su comisión por buen comportamiento. No sé si estoy siendo lo suficientemente claro.

farmaceuticoSi usted ha dejado de ser un “pacientito” y ha pasado a ser un paciente empoderado, este libro le ayudará a distinguir entre un profesional y un comerciante de salud, así como a defenderse de las enfermedades iatrogénicas (capítulo 7), cuando no tenga otra opción que ingerir una droga sintetizada en el laboratorio. En sus páginas hallará también consejos para lidiar con esos comerciantes de salud que insisten en practicar cirugías innecesarias, así como evidencias de cómo la industria farmacéutica extiende el mercado de sus enfermedades, vendiéndole un remedio para un problema que ella misma le ocasionó, emulando a la industria de los antivirus informáticos (capítulo 8).

Mi propósito al escribir sobre este tema, es abrir algunos ojos desinformados y destapar uno que otro oído sordo, a través de las revelaciones basadas en hechos reales, y en denuncias realizadas por profesionales de la salud, que han sido perseguidos y castigados por el sistema conformado por el ejército farmacéutico y sus solados de bata blanca, en contubernio con las autoridades gubernamentales y otros magnates colmados de dinero y poder. Porque desafortunadamente, cuando un grupo de poder se une a otro con intereses afines, la sinergia resultante se convierte en una amenaza para la mayoría de mortales que como usted y como yo, soñamos con dejar a nuestros hijos un mundo más saludable, libre de corrupción.

¿Le gustaría que una anécdota suya apareciera en algún capítulo del libro?

pacienteEstoy posponiendo la publicación de este libro, porque estoy esperando a que usted comparta una historia. Puede escribir a modo de comentario, una anécdota propia, la experiencia vivida por algún conocido suyo, o denunciar un hecho que desde luego esté relacionado con las prácticas fraudulentas del sistema de salud tradicional.
No tiene que ser un redactor profesional y no estoy esperando que lo sea; porque de todas maneras todos los relatos recopilados en este espacio como si fueran comentarios, van a ser moderados por los administradores del sito.

Como autor del libro, estaré corrigiendo la redacción y el estilo del contenido que usted tenga a bien compartir, a fin de verificar la ortografía y optimizar la dinámica de su anécdota. Si es usted un redactor free-lance calificado, me queda claro que no tendré que hacer ninguna corrección; pero sí otorgar el correspondiente reconocimiento a su valiosa contribución.

Mi propuesta

El contenido desde luego incluye tres capítulos en donde se proponen formas más limpias de brindar servicios de salud, que constituyen alternativas tanto para la medicina alopática, como para ganarse la vida dignamente, sin necesidad de lucrar con el sufrimiento ajeno. No tendría ningún sentido criticar y protestar contra un sistema que ha sido la tendencia a lo largo de tantos años, sin tener una propuesta concreta que resuelva el problema que se está planteando.

Contenido

autorPrólogo
1. Introducción: Maquiavelo y el príncipe de la salud (el modelo de negocio)
2. Conociendo la psicología del paciente: sus emociones y miedos
3. Infundiendo miedo para cerrar la venta en el consultorio médico
4. Efectos secundarios y calculados
5. Efectos calculados (intencionales) causados por deficiencia nutricional
6. La farmacodependencia como efecto calculado y estrategia de venta
7. Iatrogenia accidental, por ineptitud y calculada
8. La producción de enfermedades: un gran mercado para los antivirus
9. Promoción de enfermedades: extendiendo su alcance
10. La psiquiatría: ni Maquiavelo comulgaría con semejante aberración
11. Formas más limpias de brindar servicios de salud
12. La medicina ortomolecular como alternativa
13. ¿Hay necesidad de lucrar con el sufrimiento ajeno?


© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 01 de Marzo de 2017.


Si usted es partidario de la forma en que procede el sistema de salud tradicional, respetaré su punto de vista, esperando que presente argumentos convincentes para defender su posición. Para estar en consonancia con lo anterior, el autor le agradecerá sobremanera, adoptar también una actitud respetuosa ante lo que aquí se ha expresado.

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