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Epilobio en microdosis: inmejorable antiinflamatorio para el cáncer de próstata

Han pasado ya cinco años desde que pude librarme totalmente de una prostatitis crónica, y durante todo ese tiempo que invertí buscando un remedio para el dolor de mi pelvis, las constantes febrículas, la micción frecuente y el ardor al orinar y eyacular, siempre me pregunté si la nitazoxanida, la medicina ortomolecular y las microdosis, podrían también ayudar a combatir un cáncer de próstata.
En esos días mis síntomas habían disminuido a tal grado, que no consideré necesario indagar más sobre el asunto. Al haberme hecho cargo de mi prostatitis yo mismo me había dado de alta.

Más allá de un cáncer de próstata se encuentra la voluntad de vivir

Pero el objetivo de compartir con usted esta experiencia, es dejar constancia de que no hay algo en mí que usted no tenga, como para no poder conseguir los mismos resultados. De hecho, usted se encuentra en una mejor posición, porque puede aprovechar lo que yo le voy a confiar aquí, para ahorrarse algunos suplementos y conseguir únicamente aquello que realmente le va a beneficiar.

Durante el proceso de búsqueda que siguió a mi curación, terminé concluyendo que lo que puede servir para desinflamar una próstata, no necesariamente funciona para curar un cáncer que ha invadido esta glándula sexual. No obstante, ahora puedo decir que lo que puede revertir un cáncer de próstata, también puede acabar con una prostatitis crónica o una hiperplasia prostática benigna. No hay que perder de vista que estamos hablando de lo que pueden hacer por usted la medicina ortomolecular y la técnica de las microdosis, que no tienen nada que ver con los procedimientos quirúrgicos o de quimioterapia, propios de la medicina tradicional (la que está basada en fármacos).

En los últimos cuatro años he tratado pacientes con prostatitis sin ningún indicio de cáncer. Pero la necesidad de ganarme la vida y el sufrimiento de otros seres humanos con peores dolencias que las que yo padecí, me han impulsado a seguir explorando las posibilidades que la fitoterapia (remedios basados en plantas medicinales) puede ofrecer. La adversidad me ha  enseñado más que la universidad. El caso de Don Raúl ilustra mejor lo que quiero decir.

El antígeno prostático específico de Don Raúl 

Alarmado por lo que su médico había detectado durante una exploración conocida como tacto rectal, Don Raúl me pidió mi opinión sobre lo que ese excelentísimo señor de bata blanca le había sugerido realizar: se trataba de un examen que se conoce como biopsia de próstata, y cuyo objetivo es extraer alrededor de una docena de muestras de tejido prostático, a fin de confirmar la existencia de células cancerosas. Cuando le pregunté si ya se había realizado la prueba del antígeno prostático específico (PSA) en sangre, me contestó que sí y que los resultados lo tenían preocupado, porque su valor había llegado a los 7.3 ng/ml (nanogramos por mililitro de sangre).

Aun cuando esa cifra era lo suficientemente elevada como para ordenar una biopsia, le aconsejé que probara primero un tratamiento de 20 días con una microdosis de epilobio, porque de acuerdo con mi experiencia y la de otros muchos e-pacientes adscritos a algunas redes sociales de salud 2.0, el procedimiento de la biopsia suele ser un arma de dos filos, dada su naturaleza invasiva: utilizando una sonda de ultrasonido, el médico introduce una aguja por la vía rectal, a fin de recoger suficientes muestras de tejido prostático. En el mejor de los casos, la prueba podría resultar negativa, sin que ello signifique categóricamente que el paciente está fuera de peligro, ya que podría tratarse de un falso negativo.

En el peor de los casos, que por supuesto no sería un falso positivo, la aguja podría contaminarse con tejido realmente canceroso, para después propagar hacia otros órganos sanos, el cáncer así recolectado (metástasis). Como la aguja toma muestras en repetidas ocasiones, y como el médico tiene muy poco control sobre los tejidos que está tocando la aguja, ésta podría afectar células sanas, después de haber recogido una muestra de tejido canceroso.

Con esta otra perspectiva, Don Raúl me inquirió si sabía yo de alguna otra alternativa para descartar un cáncer de próstata. Le contesté que conocía el trabajo de Josep Pàmies, y lo que él a su vez comentaba sobre la obra de Maria Treben, “Salud de la Botica del Señor“.
En su excepcional libro, esta autora relata cómo algunos hombres han podido superar un cáncer de próstata con infusiones de epilobio. Le conté a Don Raúl lo que yo tuve que pasar años atrás, enfrentando el mismo problema, y lo que hubiera hecho en aquel entonces si hubiera sabido lo que ahora sé sobre informática biomédica y medicina alternativa. Durante nuestra conversación telefónica se lo quise dejar muy claro: “si una infusión, una tintura o una microdosis de epilobium angustifolium no revierte un cáncer de próstata, difícilmente lo hará un tratamiento alopático… Yo jamás me sometí a una biopsia de tejido prostático y heme aquí vivito y coleando”.

Las especies de epilobio y su eficacia para combatir las afecciones de la próstata

Supuse que al colgar el teléfono no volvería a saber más de Don Rául, porque a lo largo de nuestra plática lo había notado algo escéptico ante lo que le había dicho poco antes de terminar mi explicación. Sin embargo, como a los tres días me volvió a llamar, esta vez para hacerme ver que de acuerdo con lo que Maria Treben había escrito en el libro que yo le había recomendado, el epilobio de bosque, que es como en España denominan al epilobium angustifoilium, “no vale para combatir las afecciones de la próstata” [1]. Ella afirmaba que solo el epilobio de flores pequeñas, o sea el de la especie parviflorum, era el único que podía cumplir con ese cometido.

El tenía razón, porque Maria Treben (izquierda) así lo había escrito; pero lo que Don Raúl y ella no sabían es que yo tenía pruebas de que la especie angustifolium, al igual que el epilobium hirsutum, también podían revertir una prostatitis, una hiperplasia y un cáncer de próstata. Para que no quedara ninguna duda, le envié por correo electrónico seis artículos en los que varios científicos de renombre, habían presentado evidencias contundentes sobre la eficacia terapéutica de esas tres especies de epilobium, en cuanto a afecciones de la próstata se refiere [2]-[7]. Hacía tiempo que había yo encontrado dichas pruebas en la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, haciendo uso del motor de búsqueda PubMed, la base de datos biomédicos más grande del mundo, con más de 27 millones de citas bibliográficas.

De todos las publicaciones que encontré, la que más respaldó los beneficios del epilobium angustifolium en particular, fue la de Schepetkin y otros [8], en la que sus autores explican con lujo de detalles, por qué los extractos de E. angustifolium se han forjado un prestigio muy merecido como alternativas para tratar la úlcera gástrica, la úlcera duodenal, la gastritis, la colitis, la disentería, la diarrea, y como cabría esperar, los problemas prostáticos y urinarios, tales como la inflamación uretral, los trastornos de la micción, el adenoma prostático y la hiperplasia prostática benigna. En cuanto al cáncer de próstata, ellos han presentado evidencias de que los extractos de E. angustifolium exhiben propiedades antitumorales, incluyendo la inhibición del crecimiento de la célula epitelial de la próstata humana PZ-HPV-7. Asimismo, el tratamiento de células de adenocarcinoma de próstata humana sensible a andrógenos LNCaP con extractos de Epilobium, dio como resultado un aumento significativo en el número de células apoptóticas (células cancerosas cuya destrucción es inminente y está programada).

En la imagen adjunta estoy mostrando el resumen de uno de los artículos que más impacto causó en Don Raúl, a propósito de lo que estas tres especies de epilobium serían capaces de hacer por su antígeno prostático. Lo que él juzgó como lo más maravilloso del artículo (lo que en realidad escribió él fue “cool”, término del slang norteamericano que significa “super”), fue lo que he resaltado en azul. Su traducción rezaría más o menos así:

Nuestros estudios demostraron que los extractos de Epilobium angustifolium, Epilobium parviflorum y Epilobium hirsutum son potentes inhibidores de la proliferación de células de cáncer de próstata (LNCaP) con valores de IC50 alrededor de 35 μg/ml. Los extractos bajo prueba redujeron la secreción del antígeno prostático específico (PSA) (de 325,6 ± 25,3 ng/ml, a aproximadamente 90 ng/ml) e inhibieron la actividad de la arginasa (de 65,2 ± 1,1 mUnidades de urea/mg de proteína, a aproximadamente 40 mUnidades de urea/mg de proteína)” [2].

De acuerdo con los resultados de Stolarczyk y sus colaboradores, el antígeno prostático específico disminuyó en una proporción de 3.6 veces (325.6/90), empleando extractos de epilobio. Con una dosis inicial de tres gotas de microdosis, cada 5 minutos durante una hora, y posteriormente cada hora por todo el día; o quizás con 16 a 30 gotas de su extracto, tres veces al día, estimé que en menos de tres meses el antígeno prostático de Don Raúl podía reducirse a solo 2 ng/ml. De conformidad con lo anterior, y suponiendo que usted fuera un varón con problemas de próstata, podría calcular cuánto descendería su antígeno prostático con este tratamiento, dividiendo su valor actual entre 3.6, para obtener un estimado de los nanogramos por mililitro de sangre a los que llegaría, a los tres meses de haber comenzado con las microdosis o el extracto.

¿Está usted en riesgo de desarrollar cáncer de próstata?

Y se preguntará usted, ¿cómo puede saber este señor que en menos de tres meses mi antígeno prostático va a descender en esa proporción? Bueno, además de los hallazgos de Stolarczyk y sus colaboradores, consideré los testimonios de aquellos que ya han puesto a prueba el epilobium con fines de desinflamar su próstata. Después de leer el caso de Christopher Long en la página de Dulce Revolución, pensé que si el antígeno prostático del Sr. Long había disminuido drásticamente de 8.45 a 5.7 y finalmente a 4 mcg/L en tres meses (una proporción de 8.45/4=2.1), tomando tres infusiones (tés) de esta extraordinaria planta, entonces una microdosis o un extracto, podrían hacer más por una próstata inflamada, en el mismo tiempo. En la Fundación MicroMédix hemos comparado la eficacia de las microdosis de algunas plantas con sus respectivas infusiones, y aunque ésta varía mucho entre una planta y otra, siempre la de una microdosis ha resultado superior. Es de esperar entonces que en menos de tres meses, una microdosis desinflame 1.7 veces (3.6/2.1) más, que un té de epilobio.

En las imágenes adjuntas, puede usted consultar los valores de referencia del antígeno prostático específico, en función de la edad. Para ayudarle a interpretar este tipo de análisis, voy a exponer mi caso, en el que el Dr. Carlos Pacheco Gahbler, me estuvo tratando con fármacos por un tiempo, y en el que después de dos semanas, me dio de alta con un antígeno prostático de 3.1 ng/ml. Aunque este valor parecía bastante razonable para un hombre de 54 años (ahora tengo 62), las aguas se habían logrado calmar hasta ese entonces, después de que mi antígeno prostático había llegado a los 5.6 ng/ml. Ahora, ¿por qué en ese momento el Dr. Pacheco me dio de alta y no consideró necesaria una biopsia prostática? La clave estuvo en el valor que tenía lo que en urología se conoce como antígeno prostático libre, el cual es un parámetro que sirve para saber qué tan probable es que una biopsia resulte positiva al cáncer (pulse sobre la imagen de la izquierda para agrandarla). Para saberlo, se divide el valor del antígeno prostático específico libre, entre el valor del antígeno prostático total. El valor así obtenido se conoce como por ciento (%) de antígeno prostático libre (o PSA libre en %), y se utiliza para establecer el riesgo de cáncer de próstata. Una vez calculado el PSA libre en %,  se localiza el rango en el que se encuentra dicho valor dentro de las tablas mostradas en la segunda página del análisis (pulse sobre la imagen de la derecha para agrandarla).
Así, para ilustrar cómo determinó el Dr. Pacheco la probabilidad de que en el 2010, saliera yo del laboratorio OLARTE Y AKLE con una biopsia positiva en la mano, simplemente dividió 0.41/3.1, y con el valor de este cociente (13.2 % < 14%), recurrió a la tabla que aparecía en la parte superior de la página 2 de mi análisis (Pacientes con Antígeno Prostático Específico Total de 2.6 a 4.0 ng/ml), para descubrir que la probabilidad de un cáncer de próstata era de  25%.

 Descubriendo lo que la prosperidad nunca me hubiera permitido develar

Antes de consultar a este urólogo, mis antígenos total y libre estaban en 5.6 y 0.537 ng/ml respectivamente, por lo que el PSA libre en por ciento ascendía a 9.6%. Si usted consulta la tabla inferior de mis análisis en la página 2, va a encontrar una probabilidad de 64% de desarrollar cáncer, lo cual me mantuvo preocupado durante todo el tiempo que transcurrió hasta dar con el Dr. Pacheco.

Pero las cosas no terminaron ahí. Como sucede con todo el género humano, me confié y descuidé mi alimentación, y continué con los típicos hábitos del estilo de vida moderno, es decir, mal pasándome y consumiendo lácteos y alimentos repletos de gluten y azúcar. Por si eso fuera poco, tuve que afrontar en el orden que sigue, las contrariedades que todo divorcio acarrea, el accidente automovilístico en el que el mayor de mis hijos casi pierde la vida, el fallecimiento de mi querida madre, así como la agobiante lucha contra la esquizofrenia de otro de mis vástagos. El estrés al que me vi sometido durante esa etapa de mi vida, dio al traste con mis glándulas suprarrenales y en especial con mi antígeno prostático, que para ese entonces ya rondaba de nuevo los 5.0 ng/ml. Fue entonces cuando después de consultar a otros dos urólogos, decidí terminar de una vez por todas con ese viacrucis.

El último urólogo que consulté poco después de haber incursionado en el mundo de las microdosis y cuando todavía no conocía los secretos de la medicina ortomolecular, me llegó a decir que conocía casos en los que los pacientes pudieron vivir mucho tiempo con cáncer de próstata, sin saber que lo tenían. También me dijo que había oído de otros que morían por otras causas, aún sabiendo que lo padecían.

Habiendo vivido la misma experiencia por la que están pasando un sinnúmero de almas masculinas en pena, hoy puedo afirmar que con uno o dos frascos de microdosis de epilobium angustifolium, complementados con dosis terapéuticas de licopeno, una dieta rica en soya y otros poderosos antioxidantes administrados también en cantidades apropiadas (ortomoleculares), cualquier paciente con problemas de próstata puede olvidarse de las cirugías, las quimioterapias y los consejos tan aberrantes que algunos excelentísimos señores de bata blanca suelen soltar de vez en cuando, tratando de vender cirugías para poderse comprar ese auto que tanto han soñado.

Tal vez usted no me lo crea, pero en una ocasión, un médico de las llamadas farmacias similares me llegó a decir: “si no ha podido desinflamar su próstata con nada, ¿por qué no se la quita?” Estuve a punto de contestarle: ¡por qué no se la quita usted, mequetrefe!
Al final pude ver toda esa serie de vicisitudes como una oportunidad más de crecimiento personal, y efectivamente así fue, el que creció más fui yo, no mi próstata.
No sé exactamente qué tanto querrían todos esos médicos infundir miedo en mi, con tal de venderme una biopsia de próstata; pero lo cierto es que gracias a esos comentarios y al impacto que produjo en mí el enterarme de lo que costaba dicho examen, fue que terminé especializándome en informática biomédica, después de haber descubierto en la literatura biomédica, que la prostatitis crónica puede ser tratada con nitazoxanida.

Usted podría ser un médico graduado en Harvard y haberse doctorado en la universidad más prestigiada del mundo, o bien un “médico similar” como el de la anécdota que relaté en un párrafo anterior; pero si no ha sufrido en carne propia una prostatitis crónica o un cáncer de próstata, y desconoce los principios en los que se basa la informática biomédica, me da exactamente lo mismo lo que pueda usted opinar sobre la medicina alternativa que aquí se está proponiendo.

Opciones para proveerse de microdosis de epilobio

Ahora que si usted es un hombre de más de 40 y no ha podido librarse del lastre que representa una prostatitis crónica, una hiperplasia prostática benigna o un cáncer de próstata, me place comunicarle que a partir del 20 de Agosto de 2017, ya tendremos listas las microdosis de epilobium angustifolium. Si radica en la República Mexicana, podemos enviarle por paquetería, ya sea los frascos de microdosis, o bien la planta, para que usted mismo prepare los suyos. Esta segunda opción le permitirá elaborar las microdosis que desee, tomando el “Curso-Taller de Microdosis de Plantas Medicinales” que la Fundación MicroMédix imparte por Skype. En un par de sesiones de hora y media cada una, usted podrá aprender todo lo relacionado con la técnica de las microdosis del Dr. Eugenio Martínez Bravo, a través de una práctica de laboratorio en tiempo real, desde la comodidad de su hogar.

“No hay enfermedades incurables, solo hay médicos insufribles”
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 25 de Julio de 2017


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REFERENCIAS

[1] Maria Treben. Salud de la Botica del Señor. Consejos y experiencias con hierbas medicinales. Editorial Ennsthaler, Austria
[2] Stolarczyk M et al. Extracts from Epilobium sp. herbs, their components and gut microbiota metabolites of Epilobium ellagitannins, urolithins, inhibit hormone-dependent prostate cancer cells-(LNCaP) proliferation and PSA secretionPhytotherapy Research. 2013 Dec;27(12):1842-8. doi: 10.1002/ptr.4941. Epub 2013 Feb 25.
[3] Jürgenson S. et al. Vegetational variation of phenolic compounds in Epilobium angustifoliumNat Prod Res. 2012;26(20):1951-3. Epub 2011 Dec 9.
[4] Bartfay WJ. et al. Gram-negative and gram-positive antibacterial properties of the whole plant extract of willow herb (Epilobium angustifolium)Biol Res Nurs. 2012 Jan;14(1):85-9. doi: 10.1177/1099800410393947. Epub 2011 Jan 5.
[5] Hevesi Tóth B. et al. Polyphenol composition and antioxidant capacity of Epilobium speciesJ Pharm Biomed Anal. 2009 Jan 15;49(1):26-31. doi: 10.1016/j.jpba.2008.09.047. Epub 2008 Oct 8.
[6]  Kiss A. et al. Compounds from Epilobium angustifolium inhibit the specific metallopeptidases ACE, NEP and APNPlanta Med. 2004 Oct;70(10):919-23.
[7] Vitalone A. et al. Characterization of the effect of Epilobium extracts on human cell proliferationPharmacology. 2003 Oct;69(2):79-87.
[8] Schepetkin, I. A.Ramstead, A. G.Kirpotina, L. N.Voyich, J. M.Jutila, M. A., and Quinn, M. T. (2016Therapeutic Potential of Polyphenols from Epilobium Angustifolium (Fireweed)Phytotherapy Research.,  30, no. 8 (May 2016): 1287-1297.