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¿Qué le dijo un triglicérido a una molécula de colesterol?…”no eres tú, soy yo”

El ejército farmacéutico y sus soldados de bata blanca nos han estado vendiendo por años, la idea de que el colesterol es el principal culpable de las cardiopatías, es decir, de los problemas de corazón que se llegan a experimentar por consumir de manera excesiva alimentos cargados de grasas animales y vegetales. Y es que los fármacos fabricados a base de estatinas, como el Lipitor, el Zocor, el Crestor y otras por el estilo, les han dejado a Pfizer, a AstraZenaca y a otros muchos laboratorios farmacéuticos, carretonadas de dinero contante y sonante.

¿Que le dijo un triglicérido a una molécula de colesterol?

Independientemente de si esas estatinas realmente hacen que el colesterol baje, en la presente publicación le voy a mostrar cómo eso de que el colesterol contribuye a desarrollar una cardiopatía es totalmente falso. Como veremos más adelante, las principales causas de una cardiopatía son la resistencia a la insulina, la inflamación y el estrés crónico [1]Si las moléculas hablaran, un triglicérido le diría a una molécula de colesterol:

“No te sientas mal, tú no has sido la culpable de que el individuo que habitamos haya desarrollado esta cardiopatía. He sido yo, junto con nuestra amiga la insulina, la inflamación causada por los radicales libres y las constantes preocupaciones que nuestro anfitrión manifiesta, los que le hemos complicado su existencia“. Tanto en el libro de Bowden y Sinatra (ob. cit.) como en el trabajo de investigación que publiqué a cerca de los factores que más contribuyen en el desarrollo de una cardiopatía, se pueden hallar argumentos suficientes para rebatir esa teoría que sostiene que el colesterol, es el principal causante de las enfermedades del corazón.

Hace una década que Chris Anderson señaló en un controvertido artículo [2], que el método científico podría caer en desuso, debido a los extraordinarios resultados que estaba produciendo el análisis de las correlaciones de datos masivos (Big Data). Por aquel entonces, la técnica del análisis de datos (data analytics) ya se estaba empleando para plantear hipótesis que hasta ese momento habían emanado de las creencias o suposiciones del científico a cargo de la investigación. La hipótesis así generada debía confirmarse o rechazarse a través de una serie de experimentos minuciosamente controlados. Con el surgimiento de la minería de datos y las tecnologías de procesamiento de datos masivos, los científicos ahora son capaces de derivar hipótesis, a partir de lo que revelan las tendencias de los datos y sus correlaciones.

Los datos sí hablan, y además dicen la verdad

Cuando uno selecciona los atributos que más contribuyen al desarollo de una cardiopatia (veáse Cardiopatías: en las cosas del corazón no basta con una segunda opinión), se encuentra con que la variable a predecir (cardiopatía=falso/verdadero) tiene muy poco que ver con las variables predictoras glucosa y colesterol, y mucho que ver con la frecuencia cardíaca (frec_cardíaca), la angina inducida por el ejercicio (angina_iej) y el dolor o angina de pecho (dolor_dp). Y cuando digo poco o mucho que ver, me estoy refiriendo a lo débil o intensa que puede llegar a ser una correlación estadística entre cada una de esas variables y la cardiopatía o variable de salida (pulse sobre la imagen adjunta para agrandarla).

Los datos hablan por sí mismos y no hay que salir corriendo a la farmacia a comprar 10 cajas de Lipitor, después de que un excelentísimo señor de bata blanca nos ha comunicado que nuestro colesterol está por las nubes y que es imprescindible bajar sus niveles. No sé si me estoy explicando. La correlación es una medida de lo mal o bien que una variable afecta a otra, sobre todo cuando los datos de cada una de ellas no han sido inventados, como suele suceder en los ensayos clínicos aleatorizados tipo doble ciego. El repositorio de datos de los centros médicos de la Universidad de California con sede en Irvin, fue recolectado y puesto a disposición de los ingenieros en informática biomédica y los científicos de datos, para que construyéramos un modelo de diagnóstico como el que presenté en la publicación cuyo vínculo proporcioné en un párrafo anterior. Esos datos reflejan la realidad de un total de 573 casos registrados, mismos que después de haber sido alimentados a una herramienta de minería de datos como WEKA, fueron analizados y correlacionados para su diagnóstico y selección, respectivamente.

Se dice que una variable afecta de manera significativa a otra, cuando su coeficiente de correlación es igual o muy cercano a la unidad. Un coeficiente de correlación entre dos variables nulo o cercano a cero, indica que ninguna de las dos afecta a la otra. De acuerdo con el análisis de correlaciones entregado por nuestra herramienta de trabajo, cuyas capturas de pantalla he mostrando en la secuencia de imágenes adjuntas, es claro que el colesterol no influye significativamente ni en la frecuencia cardíaca, ni en la angina de pecho, ni sobre la que es inducida por el ejercicio (pulse sobre cada una de las imágenes para agrandarlas). Nótese cómo se aplicaron tres criterios de correlación para ponderar la relevancia de cada variable predictora respecto a la de salida.

Realidad, causalidad y casualidad

Como hemos visto, los datos no mienten, y pueden llegar a ser más confiables que las hipótesis que podrían regirse por el sentir de un científico en particular, o los intereses de un laboratorio que pretende convencer a los médicos y al público en general, de las bondades de su última patente farmacéutica. En la época en la que los datos eran escasos o eran demasiados pero difíciles de procesar por no contar con herramientas apropiadas, los investigadores se esforzaban por explicar a toda costa, las causas de un fenómeno. La causalidad era más importante que cualquier otra cosa. Si no se conocían las causas de un síntoma o de una enfermedad, no se podía establecer una hipótesis y mucho menos una teoría sobre lo que estaba ocurriendo.

Como dato curioso, existen descubrimientos que fueron realizados por casualidad y que por lo mismo, no surgieron obedeciendo al principio de la causalidad que tanto promueven los partidarios del método científico. Hay muchos ejemplos de ellos: la penicilina, la radioactividad, los rayos X, el velcro, el teflón, la dinamita, el viagra, el marcapasos, la vulcanización del caucho y el plástico, son solo algunos de esos hallazgos que se produjeron por accidente. ¿Y cree usted que en algún momento, el científico en cuestión se propuso investigar las verdaderas causas de su descubrimiento? Pregúntele a un médico si sabe por qué el viagra produce ese singular efecto en los varones y comprenderá mejor lo que quiero decir. Los millones de dólares que le ha redituado este descubrimiento a Pfizerjustifican de sobra el saber exclusivamente qué es lo que produce, sin necesidad de preguntarse cómo lo hace.

Ahora imagine por un momento que cuenta usted con una herramienta que calcula correlaciones significativas que no implican una mera casualidad, sino que más bien indican una realidad reflejada por las variables que mejor representan el comportamiento de la variable a diagnosticar. Eso es precisamente de lo que se encarga una herramienta de minería de datos como la que usé para concluir que el colesterol no constituye un buen predictor de cardiopatías.

El Proxy: una realidad sin causalidad

Schönberger & Cukier [3] han denominado proxy al conjunto de variables que representan el comportamiento de la variable que se diagnostica. En el caso que nos ocupa, el proxy está constituido básicamente por la frecuencia cardíaca, la angina de pecho y la angina inducida por el ejercicio.  Esto significa que una variación en cualquiera de estas variables predictoras, afecta sensiblemente a la variable a predecir, esto es, a la presencia/ausencia de una cardiopatía.

Ambos autores piensan que una correlación puede ser todo lo que uno necesita para descubrir lo que está pasando entre dos o más variables, aun cuando la misma cifra no revele por qué está pasando. Un proxy es entonces un conjunto de variables predictoras que reflejan fielmente el comportamiento de la variable a predecir, por estar mejor correlacionadas con ésta. Aunque en su obra ellos no mencionan absolutamente nada a cerca del colesterol, lo que yo estoy poniendo aquí al descubierto en relación al fraude farmacéutico de las estatinas, tiene mucho que ver con el hecho de que existe una correlación muy pobre entre el colesterol y las cardiopatías (0.1 para ser exactos).

El precio de bajar el colesterol: los efectos secundarios de las estatinas

Hasta donde alcanzo a vislumbrar, esto constituye una medicina basada en evidencias, porque así lo demostró el análisis de datos de los pacientes de Cleveland y Statlog. Y si los datos también hablaran, le dirían a los médicos: el colesterol no es el principal causante de los problemas de corazón, así que por favor ya no sigas prescribiendo estatinas, porque vas a acabar con la memoria y otras capacidades cognitivas de tus pacientes”. Los efectos secundarios que más deberían preocupar a los pacientes de los médicos que acostumbran recetar estatinas, son el deterioro de la memoria y la capacidad cognitiva.

Un estudio realizado por la Universidad del Estado de Iowa en el 2009 (ob. cit., pág. 144), demostró que el cerebro depende del colesterol para funcionar de manera óptima. “Hay una relación directa entre el colesterol y la liberación de neurotransmisores… El colesterol cambia la forma de las proteínas para estimular el pensamiento y la memoria… afecta lo listo que eres y tu capacidad para recordar las cosas“, señaló en su informe Yeon-Kyun Shin, biofísico y profesor del departamento de bioquímica, biofísica y biología molecular de la universidad de Iowa.
De manera que bajar el colesterol con estatinas puede resultar hasta contraproducente, porque además de provocar dichos efectos secundarios, no ofrece un beneficio sustancial en la prevención de infartos.
Lo que realmente importa entonces es encontrar las verdaderas causas de las cardiopatías. Para ello, conviene dejar de preocuparse por el colesterol total y el “colesterol malo” (también llamado de baja densidad o LDL), para enfocarse más en los triglicéridos y el colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL), mejor conocido como “colesterol bueno”.

Los verdaderos culpables de las cardiopatías

Por supuesto que habremos de explorar también los posibles factores de riesgo que se asocian a una cardiopatía, tomando en cuenta los hallazgos anteriormente mencionados. Pero como no es posible descubrir las causas de una cardiopatía a través de correlaciones, me interesó conocer la opinión de Bowden y Sinatra a este respecto.
Aunque ambos autores reconocen al azúcar como uno de los principales causantes de las cardiopatías, si miramos más detenidamente las capturas de pantalla mostradas en las imágenes precedentes, podríamos inferir que la glucosa tampoco está muy correlacionada con las cardiopatías, al menos no directamente. Apostaría doble contra sencillo a que si en el repositorio de Irvin se hubieran registrado los niveles de los triglicéridos y/o de insulina de cada uno de los casos atendidos, encontraríamos una fuerte correlación entre cada una de ellas y la variable de salida, esto es, la existencia/ausencia de una cardiopatía.

Pero entonces ¿por qué Boden & Sinatra afirman que el azúcar sí es un factor que aumenta el riesgo de desarrollar una cardiopatía?
En mi opinión, lo hace pero de manera indirecta: el consumo excesivo de azúcar y de carbohidratos afecta a la cantidad de insulina que segrega el páncreas, lo que a su vez produce un aumento de los triglicéridos en la sangre. Ellos lo han expresado de manera muy sucinta: “las dietas que son más bajas en azúcar y carbohidratos procesados reducen la inflamación, el azúcar en la sangre (glucosa), la insulina, la resistencia insulínica y los triglicéridos” (op. cit., pág. 86. Los paréntesis son míos).

De acuerdo con lo anterior, es muy probable que las variables que conforman el proxy estén intensamente y directamente correlacionadas con la insulina o la insulinorresistencia, los triglicéridos y los marcadores de inflamación activa, como el fibrinógeno o la proteína C reactiva, o cualesquier otro que refleje la actividad de las citoquinas. Las citoquinas o citocinas, son moléculas que se encargan de reclutar células para las áreas de inflamación, y cualquier examen de laboratorio que refleje una actividad de esta índole, indicará el grado de inflamación sistémica (aquella que no está focalizada, sino que se ha extendido hacia muchas otras partes del cuerpo).

Por su parte, el estrés crónico viene a ser también una variable que debería repercutir directamente sobre las que componen el proxy, y bastaría con conocer los valores de estas últimas para predecir con un 79% de confianza [4], que el paciente va a presentar o no una cardiopatía, porque resultaría muy complicado medir su nivel de estrés. Es extremadamente difícil cuantificar el nivel de adrenalina y cortisol que está uno segregando a diario, o cada vez que se preocupa por algo o alguien; así que el proxy resulta de mucha utilidad cuando se está pretendiendo identificar lo que está afectando a la variable de salida. Sin embargo, no hay que olvidar que la verdadera causa de una cardiopatía no puede ser determinada a través de una correlación.

Lo mejor que puede hacer usted para prevenir una cardiopatía

En resumen, la insulinorresistencia, la inflamación y el estrés van a influir en el proxy, en la misma proporción en la que éste repercute en el surgimiento de una cardiopatía. Y si usted quisiera hacer algo para mejorar las condiciones de “su proxy”, o sea de su frecuencia cardíaca, de una posible angina de pecho y/o de una probable angina inducida por el ejercicio, lo mejor que podría hacer a partir de este momento, es dejar de consumir azúcares para reducir los triglicéridos y aumentar el colesterol bueno con una adecuada suplementación, ya que ambos determinan el nivel de insulinorresistencia.

El cociente que resulta de dividir la cantidad de triglicéridos entre el nivel de colesterol tipo HDL, es un indicador de que tan insulinorresistente es un paciente. Un cociente con un valor mayor o igual a 3 debería preocupar a cualquiera, porque ese resultado estaría confirmando una insulinorresistencia y un deterioro de las variables del proxy. A modo de ejemplo, en la imagen adjunta (pulse sobre la misma para agrandarla), muestro los resultados de la química sanguínea de un hombre de 59 años que a pesar de tener un nivel alto de LDL, no presenta insulinorresistencia, ya que su nivel de triglicéridos es igual a 80 mg/dL y su HDL es de 45 mg/dL (el cociente aquí es de 1.77).

Conclusiones

1) Para prevenir cualquier cardiopatía, incluyendo un infarto, no es tan importante el valor que tengan los triglicéridos y el colesterol por sí mismos, sino la relación (cociente) que existe entre los primeros y el denominado “colesterol bueno”.
2) Para los efectos del inciso anterior, no hace falta reducir las grasas animales y vegetales, sino disminuir el azúcar, el estrés crónico y la inflamación. Los primeros dos factores de riesgo dependen de usted. Lo que no depende de usted es la inflamación, y dado que ya sabemos que ésta sí es una de las principales causas de los problemas cardíacos, le recomendamos que en caso de haber sido dianosticado(a) con una cardiopatía, reduzca la inflamación con antioxidantes en dosis terapéuticas apropiadas (ortomoleculares).

Un comentario final

Si desconoce el tipo de suplementos que debe tomar para reducir aún más los triglicéridos, o no sabe cómo aumentar el colesterol bueno o cómo determinar las dosis diarias de sus antioxidantes y cada cuándo tomarlos, puede contactarnos para que le confeccionemos una receta que concuerde mejor con su individualidad bioquímica.

“La mejor forma de representar una realidad, no es buscando los datos que justifiquen la existencia de una hipótesis, sino elaborando una teoría a partir de lo que tengan que declarar los datos”
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 31 de mayo de 2018.


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REFERENCIAS

[1]  Jonny Bowden y Stephen Sinatra. La verdad sobre el colesterol. Descubre los falsos mitos acerca del colesterol. Un programa efectivo sin medicamentos para rebajarlo.  Urano. 2103
[2] Chris Anderson. The End of Theory: The Data Deluge Makes the Scientific Method Obsolete. Wired, June 2008.
[3] Viktor Mayer-Schönberger & Kenneth Cukier. Big Data: A Revolution That Will Transform How We Live, Work, and Think. First Mariner Books, 2014
[4] López G. Sergio. Cardiopatías: en las cosas del corazón no basta con una segunda opinión. Fundación Micromédix, 27 de enero de 2018.

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Arándano azul: un recurso más para tratar la esquizofrenia y otros trastornos inflamatorios crónicos

En esta entrega explico cómo apliqué el modelo de Swanson para descubrir en la literatura biomédica, que el extracto o el polvo de la fruta del arándano azul, puede aliviar los síntomas psicóticos de la esquizofrenia y de algunos otros trastornos de la personalidad caracterizados por un proceso inflamatorio. La hipótesis de que el arándano azul podría ser útil para tratar la psicosis, el Alzheimer, el trastorno de estrés post-traumático y la enfermedad de Parkinson, no es producto de una corazonada ni de un ensayo clínico aleatorizado tipo doble ciego, y tampoco intenta sustituir o contravenir ninguna de las teorías que intentan explicar la etiología (las causas) de la psicosis.

La hipótesis que planteo aquí se basa en la idea de que la esquizofrenia es un conjunto de síntomas cuya etiología puede atribuirse a la oxidación (envejecimiento) prematura y crónica de ciertas regiones del cerebro, y que debido a ello puede tratarse con un antiinflamatorio natural, como es el extracto de arándano azul. Es un hallazgo que ha surgido de aplicar la técnica de extracción de texto a la literatura biomédica (text mining), empleando una herramienta que el Dr. Don R. Swanson y su colega Smalheiser de la Universidad de Chicago, crearon para fomentar el descubrimiento de terapias inteligentes.

Cinco teorías que intentan explicar las causas de la esquizofrenia

Además de la hipótesis del adrenocromo para la biogénesis de la esquizofrenia propuesta por Hoffer y Osmond [1], las teorías dopaminérgica y glutamatérgica que defiende la psiquiatría convencional y la de la permeabilidad intestinal que proclama la medicina funcional, existe también otra hipótesis muy seria en la que sus partidarios sostienen que la psicosis y otros trastornos mentales, están fuertemente correlacionados con el sistema inmune y por ende, con el proceso inflamatorio. Asimismo, hay estudios que revelan la importancia del sistema inmune en el desarrollo neuronal a través de la modulación de diferentes procesos, incluidas la plasticidad cerebral y la regulación de los neurotransmisores [2].

El sistema inmune y la hipótesis de la respuesta inflamatoria

La existencia de una correlación del sistema inmune con la esquizofrenia se hizo evidente cuando se observó un mayor índice de síntomas psicóticos, después de que los pacientes eran hospitalizados por causa de alguna enfermedad infecciosa. Hay varias enfermedades autoinmunes que se han relacionado con algunos trastornos psicóticos, entre las que se encuentran el lupus eritematoso sistémico, la esclerosis múltiple y el síndrome de Guillain-Barré. Un estudio realizado en Dinamarca, reveló que un historial de enfermedades autoinmunes y la hospitalización por problemas de infección, aumentaban la incidencia de esquizofrenia en 36 y 60% de los casos, respectivamente.

La combinación de ambos factores tuvo un efecto sinérgico, dando como resultado un incremento en la tasa de incidencia del 125% [3]. Además, la incidencia de esquizofrenia aumentó proporcionalmente con el número de infecciones graves, y resultó ser inversamente proporcional al tiempo transcurrido desde la última infección. Otros estudios epidemiológicos han indicado que las infecciones en el período prenatal están asociadas con un mayor riesgo relativo de esquizofrenia.
El modelo que se ha propuesto para explicar las conclusiones mencionadas con anterioridad, sugiere que el proceso está determinado por la activación de la microglía y la liberación de citoquinas proinflamatorias.

La microglía es un conjunto de células inmunes que residen en el sistema nervioso central (SNC), y que se activan de inmediato en respuesta a cualquier señal que represente un peligro para el cerebro. Este importante órgano se sirve de este mecanismo de defensa para protegerse de las neurotoxinas y otros agentes patógenos. Los astrocitos, que son las células que más abundan en el cerebro, también se estimulan al detectar señales liberadas por neuronas lesionadas o debido a la activación de la microglía. Las mismas neuronas pueden sufrir las consecuencias de la inflamación, mientras liberan mediadores inflamatorios [5]. Conviene entonces preguntarse qué es y en qué consiste la inflamación.

¿Qué es la inflamación?

La inflamación es una de las primeras líneas de defensa del cuerpo en respuesta a una lesión o infección, y es una característica inherente a un sinnúmero de enfermedades. Un cuadro agudo de inflamación es una respuesta inespecífica caracterizada por calor, dolor e hinchazón. En estas condiciones, los leucocitos migran al área de la lesión y se activan, al mismo tiempo que el suministro de sangre hacia el área en cuestión aumenta y los vasos sanguíneos se vuelven más permeables, permitiendo así que células y moléculas entren al tejido lesionado.

La respuesta inflamatoria también implica la activación de un grupo complementario de proteínas que se combinan para formar una estructura molecular compleja que mata a las células invasoras, representadas generalmente por bacterias y parásitos.
Las citoquinas son moléculas clave que regulan la inflamación y desempeñan un papel importante en el sistema inmune. Son producidas por una amplia variedad de células inmunes y de células externas al sistema inmune. El término citoquina deriva de su capacidad para influir en el movimiento de las células inflamatorias.

La inflamación crónica suele ser una respuesta no tan aguda, porque carece de los signos visibles de la inflamación descrita con anterioridad (cuadro agudo), y en lugar de estar localizada en una sola región, es sistémica (está distribuida en varios órganos y tejidos). Este otro tipo de inflamación juega un papel preponderante en la fisiopatología de muchas enfermedades crónicas, incluyendo enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, diabetes, enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson y algunos cánceres. No obstante lo anterior, la neuroinflamación posee características algo diferentes de las que presentan otros tejidos.

¿En qué consiste y por qué es importante combatir la neuroinflamación?

Un componente importante de la neuroinflamación es la activación microglial. El cerebro contiene relativamente pocas células inflamatorias. La microglía realiza algunas funciones de protección neuronal y está involucrada en otras funciones cerebrales, incluyendo la depuración y el mantenimiento de las sinapsis, el tráfico de neurotransmisores y el exterminio de los fragmentos celulares (fagocitosis) y las células dañadas. Las microglías activadas producen citoquinas inflamatorias y células o proteínas fagocitosas que provocan la respuesta inflamatoria. La activación microglial y la posterior producción de citoquinas proinflamatorias pueden alterar la barrera hemato-encefálica.

Una barrera sangre-cerebro (hemato-encefálica) en perfectas condiciones generalmente controla eficientemente la entrada de citoquinas y leucocitos en el tejido cerebral. Una barrera hemato-encefálica dañada es incapaz de distinguir qué células inflamatorias y moléculas entran al cerebro, y éste no será capaz de funcionar apropiadamente, si otras sustancias se llegan a filtrar a través de una barrera hemato-encefálica en esas condiciones.

Las citoquinas proinflamatorias como la interleucina-6 (IL-6) y el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) desempeñan un papel protagónico en el proceso de citotoxicidad y se asocian con el estrés oxidativo y la activación del eje hipotálamo-hipófisis-glándulas suprarrenales.
Un meta-análisis realizado por Miller y otros investigadores [4] reveló un aumento de los niveles plasmáticos de diferentes citoquinas proinflamatorias, incluyendo la IL-1β y la IL-6, en pacientes con primer episodio de psicosis o durante una severa recaída, seguido de una reducción significativa después de la remisión del episodio psicótico.

El análisis reportó también un considerable aumento de los niveles séricos de TNF-α en los sujetos que estaban en su primer episodio de psicosis, así como en los que se encontraban en su fase de remisión.
La activación de la microglía puede visualizarse en vivo utilizando la tomografía por emisión de positrones (PET) y el radioisótopo (R) – [11C] PK11195.
Dos estudios han encontrado un aumento de la unión de este ligando en los cerebros de los pacientes con esquizofrenia incipiente, lo que sugiere que las células de la microglía están más activas en los enfermos afectados por este padecimiento [6, 7].

Todos estos estudios revelan que la neuroinflamación puede tener efectos importantes en los pacientes en diferentes estadios de la esquizofrenia. En este sentido, el uso de antioxidantes y agentes antiinflamatorios en general, puede mejorar los resultados de los tratamientos.
Puesto que es muy poco lo que la medicina alopática ha logrado con sus antiinflamatorios (aspirina, minociclina, estatinas y celecoxib [8], [9]), en la Fundación MicroMédix nos dimos a la tarea de buscar un antioxidante natural para tratar la inflamación asociada a la esquizofrenia y otros trastornos mentales, como son el Alzheimer, el trastorno de estrés post-traumático y la enfermedad de Parkinson. El resultado de la correspondiente investigación fue el extracto de la fruta del arándano azul.

Extracto de la fruta del arándano azul para el tratamiento de la psicosis y otros trastornos de la personalidad

Los naturópatas de la Fundación MicroMédix, confeccionan las recetas personalizadas para la esquizofrenia, tomando en consideración las cinco posibles causas de esta enfermedad, es decir, las cinco teorías que intentan explicar su etilogía. Para ello, recomiendan nutrientes tanto para aliviar los síntomas negativos como los positivos (psicóticos).

No obstante, los síntomas psicóticos de algunos pacientes podrían no ceder con los antioxidantes que hasta ahora hemos estado manejando para controlarlos, y es por eso que nos comprometimos a encontrar un recurso más para contrarrestar la neuroinflamación en varios trastornos mentales.
Basándome en la teoría de la neuroinflamación recién expuesta, y apoyándome en la herramienta de extracción de texto Arrowsmith [10], obtuve los términos B que vinculan de manera implícita a los dos conjuntos de literaturas schizophrenia y neuroinflammation (denotadas respectivamente como A y C en la imagen adjunta).

Como se aprecia en los resultados de esta primera pesquisa (pulse sobre la imagen anterior para agrandarla), a la fecha existen 189 artículos en Medline en donde aparecen juntos los términos schizophrenia y neuroinflammation.

La nube de palabras que obtuve al aplicar otra de mis herramientas de extracción de texto biomédico, a las 189 referencias que Arrowsmith me había entregado, la estoy mostrando en la imagen adjunta.
Habiendo llegado a esta primera fase de mi investigación, lo que estaba haciendo era únicamente corroborar con palabras clave, lo que la hipótesis de la inflamación postulaba con respecto a la psicosis y la esquizofrenia. Esas palabras clave eran básicamente tres: activation, microglia y cytokines.

Si usted ha estado leyéndome desde el principio, seguramente no se estará preguntando (como lo hice yo cuando todavía no tenía idea de lo que significaba microglia): ¿activación de qué?
Puesto que era fundamental responder esa pregunta, traté de encontrar un contexto que me orientara a este respecto. Para ello, busqué las coincidencias del vocablo activation en el listado de las 189 referencias que habían dado lugar a esa nube de palabras. Lo que encontré fueron títulos que indicaban que se trataba de la activación de la microglía (pulse sobre la imagen adjunta para agrandarla).

Sabiendo que los antioxidantes constituyen uno de los recursos más efectivos para aliviar la inflamación asociada a las citoquinas y la microglía (en el caso del cerebro), recordé lo que había descubierto a cerca de las excelentes capacidades antioxidantes de las proantocianidinas contenidas en la semilla de la uva, durante un estudio que tuvo a bien solicitarme un colega mío que parecía estar teniendo problemas de pancreatitis. Fue en el reporte de ese estudio en el que escribí que las proantocianidinas contenidas en los arándanos y las semillas de las uvas poseen un poder antioxidante 50 veces más grande que la vitamina C y 20 veces más grande que la vitamina E (pulse sobre las imágenes adjuntas). En la imagen de la izquierda, muestro el resumen del artículo en el que Shi J. y otros así lo manifiestan. En el resumen de la derecha,  Huang WY y otros señalan que “los arándanos azules en particular poseen niveles altos de proantocianidinas y antocianidinas, los cuales podrían ser los responsables de su potente capacidad antioxidante”.

Fue entonces cuando decidí extraer texto de Medline con Arrowsmith para evaluar cuál de esas dos plantas (el arándano azul o la semilla de uva) era la más apropiada para lidiar con la neuroinflamación que caracteriza a la mayoría de los trastornos psiquiátricos.

Después de varias pruebas, los resultados entregados por Arrowsmith favorecieron de manera apabullante al polvo y/o al extracto del arándano azul (blueberry), por lo que proseguí analizando más detenidamente los términos B que esta invaluable herramienta me había entregado al ingresar las palabras clave psychosis y blueberry como literaturas A y C, respectivamente. Obsérvese que de los 3626 términos B detectados, 653 fueron catalogados por Arrowsmith como relevantes, lo cual significa que el 18% de los términos B son relevantes (pulse sobre la imagen adjunta para ver el detalle).

Nótese también que no existe actualmente en Medline un solo artículo en el que un autor cite a ambos términos dentro del mismo texto (A y C son conjuntos disjuntos), lo cual quiere decir que hasta el momento, nadie ha reparado en que el arándano azul pueda constituir una alternativa para tratar la psicosis/esquizofrenia, según se infiere de la leyenda “0 articles appeared in both literatures“. No obstante, sí hay autores que ya lo identifican como un buen aliado contra el Alzheimer, el Parkinson y el trastorno de estrés post-traumático. A continuación explico cómo llegué a la conclusión de que el arándano azul puede emplearse para tratar la psicosis.

Informática biomédica aplicada: arándano azul vs. psicosis

Al seleccionar el término B improve cognition en el recuadro blanco, Arrowsmith respondió con el desplegado que aparece a su derecha. Al igual que el resto de los términos B que estaré analizando más adelante para validar la hipótesis de que el árandano azul puede aliviar los síntomas de la psicosis, el término improve cognition está vinculando indirectamente al arándano azul con la psicosis. Esto significa que aunque un autor no haya relacionado explícitamente el arándano azul con la psicosis, el que mejore las capacidades cognitivas de un adulto de edad avanzada, implica que puede desempeñar un papel en la esquizofrenia, similar al que realiza el tolcapone, la galantamina y el modafinil, según se infiere de los arts. 5, 6 y 7 de la columna izquierda.

Lo anterior no es otra cosa que una explicación más intuitiva del modelo ABC de Swanson, aplicado a la correlación indirecta que hay entre psychosis y blueberry vía improve cognition. En general, el modelo ABC de Swanson establece que  “si una área de la literatura muestra que A está relacionada con B y una área diferente muestra que B está relacionada con C, entonces al juntarlas por primera vez, puede surgir una hipótesis nueva que vincule a A con C vía una conexión indirecta”. Las conexiones indirectas entre ambos conjuntos A y C son implícitas, pues A y C son conjuntos disjuntos (su intersección es el conjunto vacío).

Explicado con “manzanitas”, el modelo de Swanson para el caso particular del término B improve cognition y el modafinil, versaría más o menos así: “si está demostrado que el modafinil mejora las capacidades cognitivas de los pacientes con esquizofrenia crónica (art. 7 de la columna izquierda en la imagen anterior), y muy independientemente de ese hecho se ha descubierto que el arándano azul mejora las capacidades cognitivas de los adultos mayores (art. 1 en la columna derecha), entonces existe la posibilidad de que el arándano azul mejore también las capacidades cognitivas de los pacientes con esquizofrenia crónica.

Antiguamente, a la esquizofrenia se le solía llamar demencia (dementia), que no es mas que la manera que tiene el cerebro de manifestar que ha envejecido, que se ha “oxidado” por un exceso de radicales libres (véase más adelante el análisis del término B oxidative stress).
Usted seguramente ha visto como se oxida (envejece) una manzana sin cáscara, al contacto con el aire. Pero si parte una manzana en dos mitades y a una de ellas la rocía con vitamina C disuelta en agua, y a la otra no le pone nada, al transcurrir el tiempo, observará cómo la primera resiste mucho más el proceso de oxidación que la segunda. El color marrón que adquiere esta última delata un exceso de átomos con electrones desapareados en sus órbitas externas, mejor conocidos como radicales libres. La pregunta obligada aquí es entonces: ¿cómo se eliminan los radicales libres?… La respuesta es ¡con antioxidantes!

El cerebro de los pacientes con esquizofrenia envejece crónicamente por falta de antioxidantes

De conformidad con todo lo dicho hasta aquí, el estrés oxidativo se presentará cuando un órgano o un tejido esté experimentado un exceso de radicales libres y/o un déficit de antioxidantes.
Regresando a nuestro análisis de términos B, proseguí con el que sería uno de los términos más relevantes para los propósitos de la presente investigación (prob=0.95 para ser exactos): oxidative stress. La respuesta que esta vez dio Arrowsmith fue la que se está mostrando en la imagen adjunta. Aunque no se alcanzan a ver en su totalidad, existen 41 artículos relacionados con la literatura psychosis y 34 con blueberry.

La capacidad del arándano azul como un excelente aliado contra el estrés oxidativo, se hace evidente al analizar cada uno de los artículos mostrados. El modelo de Swanson aplicado a las literaturas A (psychosis) y C (bluebery), ligadas de manera indirecta por oxidative stress rezaría como sigue: “si hay 41 artículos en la literatura A que afirman haber encontrado evidencias de estrés oxidativo en los pacientes con esquizofrenia y/o psicosis, y por otro lado, hay 34 artículos que reportan haber combatido con éxito el extrés oxidativo empleando el arándano azul en varios órganos y tejidos del cuerpo, entonces hay grandes posibilidades de que el arándano azul combata también el estrés oxidativo asociado a la esquizofrenia/psicosis.

Validando la hipótesis de que el arándano azul puede aliviar los síntomas de la psicosis/esquizofrenia

Cuando en 1986 Swanson planteó su hipótesis de que el aceite de pescado podía usarse para tratar la enfermedad de Raynaud [11], y dos años después descubrió que la migraña se debe a una deficiencia de magnesio, la comunidad médica no prestó ninguna atención a sus hallazgos. Hoy en día, ambas hipótesis se han comprobado una y otra vez; pero aún así, todavía a quienes siguen intentando controlar los síntomas sin llegar a la raíz del problema.
Conviene aclarar que Swanson ostentaba el título de doctor; pero no en medicina, sino en ciencias de la información, y no tenía la más mínima intención de validar sus hipótesis recurriendo a ensayos aleatorizados tipo doble ciego.

Lo que Swanson hizo es validar cada una de sus hipótesis con un número suficiente de términos B que cumplieran con el postulado del modelo ABC. Y eso es lo que me corresponde hacer a mí con la hipótesis que he planteado aquí. Procederé entonces a ilustrar con dos ejemplos más de términos B, lo que en su momento tuve que hacer con un total de 20 términos de una lista de 653 términos relevantes.

El arándano azul evita la activación de la microglía

A la izquierda muestro lo que Lau FC y otros investigadores encontraron en relación a los efectos del arándano azul sobre la microglía. La traducción de la parte más importante de este resumen quedaría así: “el presente estudio investigó el efecto del extracto de arándano azul en la prevención de la inflamación inducida por la activación de la microglía. Los resultados indicaron que los tratamientos con extracto de arándano azul evitaban la producción del mediador inflamatorio óxido nítrico (ON), así como las citoquinas interleucina-1beta y el factor de necrosis tumoral alfa, en medios acondicionados de células de microglia BV2 activadas con lipopolisacárido (LPS). Asimismo, los niveles de mRNA y los de la proteína sintetasa inducible de óxido nítrico y ciclooxigenasa-2 en células BV2 activadas con LPS, se redujeron significativamente mediante tratamientos con extracto de arándano azul. Los resultados sugieren que los polifenoles del arándano azul atenúan las respuestas inflamatorias de la microglía cerebral y podrían ser potencialmente útiles en la modulación de las condiciones inflamatorias en el SNC (las negritas son mías). 

El artículo de Lau es la segunda referencia del listado mostrado en la imagen inmediata anterior, que forma parte de la literatura C que Arrowsmith desplegó, al seleccionar microglia como término B (pulse sobre la imagen de la derecha del párrafo anterior).
Con lo que usted ha aprendido aquí sobre el modelo de Swanson, estimo que podrá aplicarlo al desplegado representado en dicha imagen para sacar sus propias conclusiones. Espero que la más importante de ellas haya sido la siguiente:

puesto que la psicosis se ha asociado a la activación de la microglía y dado que el arándano azul impide la activación de la microglía, entonces es muy probable que el arándano azul beneficie a los pacientes que padecen de psicosis“. Lo anterior se desprende principalmente del hecho de que la activación de la microglía es una consecuencia de la inflamación causada por el exceso de radicales libres (oxidación crónica), que a su vez desencadena la psicosis. Como expliqué al inicio de esta publicación, la activación de la microglía es un mecanismo de defensa del sistema nervioso central (SNC). Es la respuesta del sistema inmune ante cualquier agente que amenaza su integridad.

De acuerdo con esto, si la activación de la microglía cesa con la administración del arándano azul, es precisamente porque éste está desinflamando las partes afectadas del cerebro.

Los beneficios del arándano azul en el envejecimiento del cerebro

Un cuarto ejemplo servirá para ilustrar aún más, lo que este antioxidante puede hacer por un “cerebro envejecido”. Adjunto se encuentra el conjunto de artículos que Arrowsmith me mostró, segundos después de seleccionar brain aging como término B. El segundo artículo de la columna derecha (pulse sobre la imagen) contiene los resultados de un estudio que Joseph JA y otros llevaron a cabo para evaluar lo que una dieta rica en frutas y verduras puede hacer, por quienes padecen enfermedades relacionadas con la edad, como el Alzheimer.
El resultado de la investigación sugirió que la suplementación con extractos de fruta y vegetales ricos en antioxidantes, como los arándanos azules, las fresas, las nueces y el jugo de uva Concord, puede reducir la vulnerabilidad al estrés oxidativo que se produce por envejecimiento. La mejoría suele notarse por el cambio de comportamiento. Los autores refieren también que una suplementación basada en arándanos azules y jugos de uva Concord, además de mejorar las funciones cognitiva y motora durante el envejecimiento, aumenta el rendimiento de la memoria verbal no solo en animales, sino también en seres humanos con deterioro cognitivo leve.

El enunciado del modelo ABC de Swanson para la terna psychosis – brain aging – blueberry quedaría como sigue: “puesto que la psicosis/esquizofrenia (A) es una consecuencia directa de un envejecimiento del cerebro (B), y dado que es un hecho que el envejecimiento del cerebro se contrarresta con arándano azul (C), parecería muy razonable administrar arándano azul a los pacientes con esquizofrenia“.
La lista completa de términos B que analicé para validar mi hipótesis de manera exhaustiva con el modelo de Swanson, comprendió los siguientes: cognition, working memory, spatial memory, cognitive decline, model Parkinson disease, antioxidant capacity, mouse model Alzheimer, neuroprotection, traumatic stress disorder, oxidative stress, inflammatory cytokine, neurodegenerative, microglial activation, brain aging, marker inflammation, cognitve disorder, microglia, mood, natural killer y auditory cortex .

De especial interés resultó este último término (auditory cortex), pues hay indicios de que el deterioro de la corteza auditiva por oxidación, está correlacionado con la escucha de voces [14]. Independientemente de ello, hay investigadores que han usado el arándano azul para disminuir el estrés oxidativo en las cortezas auditivas de algunas ratas viejas de laboratorio [15]. Todos los términos de la lista los analicé siguiendo el mismo procedimiento que usé para describir las conexiones indirectas establecidas entre psychosis y blueberry, por medio de improve cognitionoxidative stress, microglia y brain aging.

Conclusiones y beneficios esperados

Al aplicar el modelo de Swanson a cada uno de los 20 términos de la lista anterior, la hipótesis de que “el arándano azul puede aliviar los síntomas de la psicosis/esquizofrenia”, se confirmó una y otra vez.
Los antipsicóticos activan la microglía y por lo tanto, inflaman y envejecen el cerebro [16], por lo que habría que tener muy en cuenta este hecho, antes de medicarse con las drogas legales que recetan los psiquiatras. Asimismo, si eres afecto a las drogas ilegales, convendría que reflexionaras detenidamente a este respecto, no vaya a ser que al cabo de un tiempo, el daño sea irreversible. Al igual que los antipsicóticos, la mariguana, el LSD, la cocaína, las tachas y muy probablemente hasta el cigarro y el alcohol, envejecen crónica y prematuramente tu cerebro.

Si usted es una persona con esquizofrenia, o si uno de sus familiares la está padeciendo, puede beneficiarse del conocimiento derivado de esta investigación para mejorar su calidad de vida. Para ello, le recomiendo concertar una cita con uno de nuestros consejeros de salud, a fin de que conozca usted los detalles de las dosis del extracto/polvo de arándano azul, y de los demás suplementos que componen nuestra receta mejorada para la esquizofrenia.

“La auténtica naturaleza de las cosas suele estar oculta”… Heráclito
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 12 de septiembre de 2017


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REFERENCIAS

[1] A. Hoffer & H. Osmond, The Adrenochrome Hypothesis and Psychiatry.
Journal of Orthomolecular Medicine Vol. 14, No. 1, 1999.
[2] Benros ME et al. Autoimmune diseases and severe infections as risk factors for schizophrenia: a 30-year population-based register study. Am J Psychiatry. 2011; 168 : 1303-10.
[3] Brown AS, Derkits EJ. Prenatal infection and schizophrenia: a review of epidemiologic and translational studies. Am J Psychiatry. 2010;167:261-80.
[4] Miller BJ, Buckley P, Seabolt W, Mellor A, Kirkpatrick B. Metaanalysis of cytokine alterations in schizophrenia: clinical status and antipsychotic effects. Biol Psychiatry. 2011;70:663-71.
[5]  J.C. Leza et al. / Neuroscience and Biobehavioral Reviews 55 (2015) 612–626.
[6] Doorduin J. et al. Neuroinflammation in schizophrenia-related psychosis: a PET study. J Nucl Med. 2009; 50:1801-7.
[7] van Berckel BN et al. Microglia activation in recent-onset schizophrenia: a quantitative (R)-[11C]PK11195 positron emission tomography study. Biol Psychiatry. 2008;64:820-2.
[8] Keller, W. R., Kum, L. M., Wehring, H. J., Koola, M. M., Buchanan, R. W., & Kelly, D. L. (2013).  A review of anti-inflammatory agents for symptoms of schizophrenia. Journal of Psychopharmacology, 27 (4), 337-342.
[9] Sommer, I. E. et al. Efficacy of anti-inflammatory agents to improve symptoms in patients with schizophrenia: an update. Schizophrenia Bulletin, 40 (1), 181-191. 2014
[10] Smalheiser,N.R. et al. (2009) Arrowsmith two-node search interface: a tutorial on finding meaningful links between two disparate sets of articles in MEDLINE. Comput. Methods Program. Biomed., 94, 190–197.
[11] Swanson,D.R. (1986) Fish oil, raynaud’s syndrome, and undiscovered public knowledge. Pers. Biol. Med., 30, 7–18.
[12] Swanson,D.R. (1990) Medical literature as a potential source of new knowledge. Bull. Med. Libr. Assoc., 78, 29-37.
[13] Swanson,D.R. and Smalheiser,N.R. (1997) An interactive system for finding complementary literatures: a stimulus to scientifc discovery. Artif. Intell., 91, 183–203.
[14] Mørch-Johnsen L. et al. Auditory Cortex Characteristics in Schizophrenia: Associations With Auditory Hallucinations. Schizophr Bull. 2017 Jan;43(1):75-83. doi: 10.1093/schbul/sbw130. Epub 2016 Sep 7.
[15] de Rivera C. et al. The effects of antioxidants in the senescent auditory cortex. Neurobiol Aging. 2006 Jul;27(7):1035-44. Epub 2005 Jun 13.
[16] Cotel et al. Microglia activation in the rat brain following chronic antipsychotic treatment at clinically relevant doses. (2015), European Neuropsychopharmacologyhttp://dx.doi.org/10.1016/j.euroneuro.2015.08.004