Medicina Natural

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Por qué unos pacientes se alivian y otros no: las diez claves de un tratamiento exitoso

Mi intención en esta entrega es ahondar en todo lo que los pacientes y sus familiares pueden hacer, para convertir el tratamiento que están siguiendo en un caso de éxito.
Conviene entender que mientras más propicio sea el entorno del paciente, más oportunidades tendrá su caso de convertirse en uno de éxito. La epigenética tiene que ver con ese entorno, y es todo aquello que puede hacer que alguien enferme o permanezca sano, independientemente de si ha heredado o no, cierta predisposición para desarrollar una enfermedad.

La manera y el momento en que un determinado gen se expresará (activará), no depende exclusivamente de si los antecesores del enfermo padecieron la enfermedad asociada a ese gen, sino también del entorno en el que se desarrolla el individuo en cuestión.

Así, para que un paciente se alivie, deberán darse de manera simultánea ciertas condiciones favorables en su entorno. Malcom Gladwell llama a esas condiciones oportunidades [1], y es preciso que uno encuentre la manera de que esas oportunidades se presenten para que suceda “el milagro”.  No espere a que Dios haga todo el trabajo. Dios es guía; pero no determina. De ahí que nos haya otorgado el don del libre albedrío. Y si el hecho de que varias condiciones se den al unísono significa que ha ocurrido un milagro (un logro extraordinario diría Gladwell), entonces los milagros son el resultado de una obra colaborativa entre la divina providencia, y lo que hemos logrado con lo que el libre albedrío nos ha impulsado a hacer.

La cuestión entonces es cómo cada uno de nosotros hace uso de ese libre albedrío, para crear un entorno más propicio, con más oportunidades de éxito. A continuación expongo varias formas de ejercer ese don que Dios nos dio, para conseguir un logro extraordinario en medio de una epigenética más favorable.

1) Hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que el paciente participe activamente en el proceso terapéutico y curativo

Ya quedaron atrás los días en los que el médico o cualquier otro profesional de la salud, era el único en quien recaía la responsabilidad de curar al enfermo. Actualmente ya es un hecho que las tasas de recuperación aumentan cuando los pacientes se involucran con los posibles remedios que existen para su enfermedad. La Internet, las redes sociales y los grupos de conversación (chat) colaborativos que permiten configurar los teléfonos inteligentes, han cambiado la forma en la que la gente ejerce su libre albedrío. Asimismo, cuando los pacientes se interesan en los detalles de cómo trabaja un determinado nutriente o cómo actúa una sustancia activa de alguna planta medicinal sobre su dolencia, su mente se modifica y pone en marcha un mecanismo de respuesta a la relajación, que se traduce en un auténtico cambio fisiológico. El efecto placebo inducido por una mente llena de expectativas positivas en relación a un tratamiento y la atención nutricia, son las formas más usuales de conseguir un cambio fisiológico en el organismo [2].

Hoy en día la conexión mente-cuerpo ya no está a discusión. Es un recurso que se encuentra a nuestra disposición para que lo explotemos en pro de nuestro bienestar, y si un médico le aconseja no acudir a la Internet en busca de ayuda, aléjese de él, porque de lo contrario estará usted desaprovechando una de las más grandes ventajas que ofrece hoy, la era del conocimiento. Haga lo mismo o consulte el artículo que publiqué sobre las creencias y el coraje de vivir, si alguien le dice que su mal no tiene remedio, o que tendrá que tomar un medicamento por el resto de su vida.

El enfermo que más se involucra en el proceso terapéutico que se le ha propuesto, es el que más probabilidades tiene de sanar, siguiendo un tratamiento en el que cree y consultando a un profesional de la salud que lo trata con auténtico interés, y que se esfuerza en entender lo que su paciente entiende y de la forma en que él o ella lo entiende (atención nutricia). No obstante, habrá casos  en los cuales el paciente no podrá hacerse cargo de su salud; ¿o acaso alguien que está escuchando voces constantemente puede saber exactamente en qué momento debe tomar tal o cual suplemento?

Por muy madura e inteligente que sea una persona con un problema como éste, no va a poder estar al tanto de todas esas cosas que nosotros damos por sentado, y mucho menos tomar decisiones sobre el nuevo paso que hay que dar para sentirse mejor. Es en este punto en donde yo esperaría el apoyo de los familiares del paciente.

2) Crear un entorno de empatía alrededor de su ser querido

Si usted estuviera tratando de superar un problema de alcoholismo, ¿le gustaría que un familiar suyo se sentara a la mesa con usted, acompañado de una botella de vino tinto?
Mi intención al formular esta pregunta es invitarlo a que reflexione, en el caso de que usted tenga un familiar al que se le ha prohibido el consumo de lácteos, azúcar y gluten. Si acostumbra consumir algún alimento o bebida que sabe contiene alguna de esas sustancias, en presencia de quien está siguiendo un tratamiento con nosotros, creo que no está siendo muy empático con esa personita a quien usted quiere tanto.

Curiosamente, las familias que se han solidarizado con su ser querido, evitando consumir esos productos  enfrente de él o de ella, son hasta el momento, las únicas que han logrado un tratamiento exitoso.

Si usted le dice a su familiar que no puede tomarse una coca-cola, y usted u otro miembro de la familia se sienta a la mesa con él o ella, a beber una de éstas o a comer cualquier otro producto chatarra contraindicado, creo que al primero le va a resultar muy difícil abstenerse de ingerir algo semejante. Lo mejor que se puede hacer en estos casos, es no tener en casa esos productos prohibidos, para evitar la tentación que su ingesta puede producir en el enfermo. Si realmente quiere que su familiar se recupere rápidamente, predique con el ejemplo. Lo mismo aplica si sucede que usted es el paciente: pídales empatía a los demás miembros de su familia.

3) Procurar un ambiente familiar lleno de paciencia y comprensión

¿Recuerda usted el caso de Armando? Si usted me ha estado siguiendo con regularidad, recordará que hice hasta lo indecible para que se sintiera implicado en su problema, motivándolo para que se diera cuenta de que entre más comprendiera los porqués de su esquizofrenia paranoide, más rápido dejaría de escuchar las voces que tanto lo atormentaban.

Sin embargo, él ya no podía concentrarse lo suficiente como para tomar el control de la situación. Sus ataques de ansiedad, el aturdimiento que le ocasionaban sus voces, así como su obsesión por comprender el problema de la salvación que plantea la biblia en algunos de sus pasajes, hacían imposible que pudiera estar al tanto de los detalles del tratamiento. En otros dos casos también de esquizofrenia, los familiares de nuestros pacientes nos llegaron a decir que su ser querido tenía que hacerse responsable de tomar sus suplementos y medicamentos a la hora indicada y en las cantidades prescritas, “porque ya no son niños a los que se les tenga que estar diciendo lo que tienen qué hacer”.

El que esté yo de acuerdo o no con esa postura, depende del contexto en el que nos encontremos, porque si el paciente no padece de un trastorno psicogénico como el que mencioné en un párrafo anterior, seguramente estaría completamente de acuerdo en que él o ella misma se hiciera cargo de la administración, tanto de sus nutrientes como de sus medicamentos. Siendo este el caso, estaría contradiciéndome si no comulgara yo con la opinión de estos dos familiares, según lo que comenté anteriormente, en relación a la colaboración activa del paciente en el proceso terapéutico.

Pero insisto, ¿cómo puede uno exigirle a un ser humano sin lucidez mental, asiduidad y exactitud con la ingesta de sus suplementos? Lo más sensato es no hacerlo. Esa situación la viví yo cuando lidiaba con la esquizofrenia de mi hijo, y es por eso que le hablo con el corazón en la mano. No se necesita ser un dechado de virtudes para darse cuenta de que una persona afectada de sus capacidades cognitivas, no puede manejar casi nada. En mi opinión, lo que se necesita en estos casos, además de sentido común, es paciencia, empatía y eso sí, un gran coraje y una determinación férrea para abstenerse, entre otras cosas, de “tirar la toalla”.

En este orden de ideas, estamos ante un caso en el que los padres o los familiares que están al cuidado de pacientes con este tipo de trastornos, tienen que hacerse cargo de la administración tanto de los suplementos como de la medicación de su ser querido, al menos mientras él o ella no esté lo suficientemente lúcido(a) como para responder por su salud. Créame, no es una buena idea sobrestimar la capacidad cognitiva de un paciente con esquizofrenia o un trastorno similar, como tampoco lo es el subestimar los efectos de la enfermedad misma.

4) No subestimar los efectos de un trastorno psicogénico

Una esquizofrenia, un trastorno bipolar, un trastorno obsesivo-compulsivo, un autismo, o cualquier otro trastorno mental, no debería ser visto por los familiares del paciente, como una exageración o una forma de llamar su atención. Cuando menos eso no tiene necesariamente que ser así.
No dudo de que haya personas que deseen sentirse “apapachadas” por sus seres queridos o que quieran llamar su atención a toda costa, con tal de ganarse su aceptación o de sentirse más seguros al ser cobijados por la persona que está a su lado, lo cual de todas maneras ya constitute en sí mismo un síntoma de que algo anda mal en la relación, ya sea esta paternal o de pareja.
Como quiera que sea, si existe un comportamiento extraño en su ser querido, procure atender el problema lo antes posible, porque podría ser que en la desesperación de ver a su hijo(a) conversando o riendo a solas, o simplemente con un comportamiento no habitual en él o ella, decida usted internarlo(a) en uno de esos infiernos psiquiátricos que todo mundo sabe son la antesala de la farmacodependencia.

5) Evitar hasta donde sea posible que el paciente caiga en la farmacodependencia

¿Considera usted que un farmacodependiente difiere mucho de un drogadicto o un alcohólico?
Entiéndase por drogadicto a un individuo que ya no puede dejar de consumir una droga de las llamadas ilegales, y por farmacodependiente aquel que ya no puede dejar de consumir un fármaco (droga legal). En ambos casos, los periodos de abstinencia ocasionan una serie de síntomas tan desagradables en el afectado, que lo impulsan a reincidir para calmar la angustia que le ocasiona la carencia de la droga en cuestión.

Estrictamente hablando, las drogas ilegales ocasionan adicción, los fármacos producen dependencia en el paciente. Y aunque parezca increíble, esa es la única diferencia. Por lo demás, ambas son igual de nocivas para la salud, en el sentido de que una vez que son probadas por el enfermo, difícilmente las puede dejar de consumir. Es en este punto en donde el libre albedrío deja de ser un regalo de Dios, para ser sustituido por un fármaco del infierno. ¿Le parece que estoy pecando de sensacionalista al referirme a un antipsicótico (fármaco usado para enmascarar los síntomas psicóticos) como un fármaco del infierno?
¿Alguna vez ha visto a su hijo catatónico o moviéndose continuamente de un lado a otro de una habitación, maldiciendo a los vecinos por estar haciendo ese insoportable ruido que no lo deja descansar?
¿Alguna vez un miembro de su familia le ha dicho que se quiere suicidar o unos padres le han contado cómo su hijo se ha intentado quitar la vida, cortándose las venas o aventándose desde una azotea, porque no pudo soportar el consabido síndrome de abstinencia?
Los psiquiatras le andan diciendo a todos los familiares de sus pacientes que si abandonan uno de los antipsicóticos que están tomando, corren el riesgo de atentar contra su vida. Pero lo que estos mercaderes del terror andan pregonando como si de un rito religioso se tratara, es que esas tendencias suicidas son parte de su enfermedad (en el caso de una esquizofrenia por supuesto), cuando la verdad es que esas tendencias forman parte del síndrome que ese antipsicótico produce como resultado de su abstinencia.

¿No me está creyendo? En mi artículo “¿Fármacos de por vida? Evitando ese efecto que de secundario no tiene nada“, he documentado cómo es que un fármaco crea dependencia en el paciente, agotando los nutrientes que realizan la función que el fármaco se supone debe desempeñar. A este fenómeno lo he denominado efecto calculado, que no es otra cosa que una iatrogenia intencional (véase también: Maquiavelo y el príncipe de la salud, también de mi autoría).
¿Quiere saber más sobre los fármacos del infierno para comprobar que no estoy exagerando la nota? Los pilotos suicidas japoneses (kamikazes) de la segunda guerra mundial, sirvieron de conejillos de indias a sus psiquiatras connacionales, a efecto de probar cómo respondían a los cocteles psicotrópicos, aquellos que más tarde se inmortalizarían como héroes de guerra. A las pruebas lo remito.

6) Si su ser querido ya ha caído en la farmacodependencia, por favor no la aumente con cocteles kamikazes

¿Cuánto tiempo lleva usted lidiando con psiquiatras y tomando antipsicóticos, ansiolíticos y antidepresivos sin haber conseguido resultados satisfactorios? Y lo más importante de todo, ¿Cuánto tiempo más va a continuar haciéndole caso al psiquiatra, para perpetuar el daño que los psicotrópicos le estan haciendo a usted o a su ser querido? ¿Qué necesita usted para darse cuenta que la psiquiatría tradicional no le va a resolver el problema?

Los dos problemas más serios que ocasiona la administración de un cóctel de psicotrópicos (una combinación de antipsicóticos, ansiolíticos y antidepresivos) son el síndrome de abstinencia y los efectos secundarios derivados de la mezcla indiscriminada de los mismos, incluidas las tendencias suicidas y la muerte súbita. Si para nosotros es un problema multidimensional, el estar aminorando los efectos secundarios de esos cocteles de medicamentos, imagínese lo que será para un padre o una madre, ver a su hijo saturado de síntomas que ni siquiera presentaba cuando recién comenzó con su tratamiento psiquiátrico.

Porque lo que en principio son síntomas de una enfermedad, más tarde se fundirán y confundirán con angustia, hiperactividad, obesidad, acatisia, disquinesia, agresividad, catatonia, parkinsonismo y hasta convulsiones, que son todos ellos efectos secundarios producidos por uno o más antipsicóticos. Las combinaciones suelen ser tan nefastas que ni los mismos psiquiatras son capaces de distinguir entre los síntomas propios de la enfermedad, y los que producen los psicotrópicos.

Lo más irónico del caso es que mientras que en todos los tratados de farmacología se estipula que las dosis de los psicotrópicos nunca deben ser cambiadas o disminuidas de manera abrupta, parece que a los psiquiatras no les importara ese tipo de recomendaciones, pues suben y bajan las dosis como si tratara de aspirinas. Cuando recién comencé a tratar a Ramón, su psiquiatra le estaba prescribiendo la siguiente combinación (véase el caso de Don Chema y su hijo Ramón): Clozapina (antipsicótico), Venlafaxina (antidepresivo), Propralonol (beta-bloqueador), clonazepam (ansisolítico) y Clopixol (antipsicótico).

No tengo palabras para describir lo que esa señora de bata blanca le está haciendo a este muchacho. Si usted ya tiene un familiar con un problema similar, creo que sabe de sobra a lo que me refiero.
Ahora que si usted está considerando seriamente el medicar a su hijo o hija con alguno de esos psicotrópicos que acostumbran usar los psiquiatras para mantener a sus pacientes como autómatas, con miras a seguir lucrando con el sufrimiento ajeno, considero de vital importancia el hacer de su conocimiento que existen otras alternativas más limpias, de mayor actualidad y sobre todo, libres de efectos secundarios.

La psiquiatría ya no convence ni a esa gente que antes se postraba delante de una caja idiota para entretenerse, creyendo en la farsa de un sistema corrupto y cargado de anuncios sin consenso de opinión. La gente de la era del conocimiento ya está mejor informada, porque ahora la caja está dotada de inteligencia, de consenso, de conocimiento y de apertura a un mundo que no se deja seducir por una industria farmacéutica inflada de mercadotecnia y publicidad; un mundo que está volviendo a encontrarse con esa fuerza divina llamada naturaleza que le ha dado vida a miles de medicamentos sintéticos, cuyas propiedades fueron obtenidas en un laboratorio a partir de las sustancias activas de unas cuantas plantas medicinales que hoy sabemos producen mejores resultados, que su versión patentada repleta de efectos secundarios (las plantas medicinales no se pueden patentar, y por lo tanto no producen dividendos).

7) No albergar la ilusión de que los nutrientes son productos milagro

La medicina ortomolecular (la que está basada en la administración de dosis terapéuticas de nutrientes) y la fitomedicina (la que está basada en las propiedades terapéuticas de las plantas medicinales) no funcionan como la medicina alopática. Y no sabe cuánto me alegro de que así sea.

Ya en otras publicaciones he señalado que para recuperarse completamente de una enfermedad, recurriendo a esas dos medicinas alternativas, es menester poseer más megadosis de paciencia que de nutrientes. Aunque existen suplementos que sí reducen rápidamente algunos síntomas, no espere usted que “el milagro” del que hablaba yo en párrafos anteriores, suceda de la noche a la mañana. A diferencia de esos productos milagro que hay por ahí, nosotros no estamos creando falsas expectativas para vender ilusiones. Las sanaciones espontáneas se dan; pero hemos visto también en otras entregas, que estamos conscientes que que éstas son más bien un producto del poder mental y la respuesta a la relajación que el efecto placebo induce en el individuo, que del tratamiento o de la sustancia terapéutica en sí (véase El Efecto Placebo y el Poder Curativo de la Nutrición, también de mi autoría).

No desespere si su familiar o usted mismo no responden inmediatamente al tratamiento que le hemos recomendado, sobre todo si su padecimiento es muy añejo o si ha desarrollado farmacodependencia. Personas diferentes requieren nutrientes diferentes, y tal vez lo que se necesita es un ajuste en las dosis, una revisión de la calidad de los nutrientes que está usted tomando, o simplemente una actualización de su receta (la receta que usted descargó es posible que haya sido mejorada con motivo de algún conocimiento recién descubierto en la literatura biomédica). Le recuerdo que en la Fundación MicroMédix no paramos de investigar, porque cuando un paciente no responde al tratamiento que le hemos propuesto, ese hecho nos compromete y obliga a buscar una alternativa más adecuada para esa persona en particular. Después de todo, a las personas que están esperando que un tratamiento les funcione, se les llama pacientes. ¿No será porque si se desesperan, estarían desaprovechando una gran oportunidad de aliviarse?

8) Administre usted los nutrientes y las dosis recomendadas, con la frecuencia y en el tiempo sugeridos.

Hace unos días un paciente con síntomas de retraimiento social, ansiedad y ciertos delirios me envió un mensaje vía whatsApp, avisándome que no podía dormir ni con la melatonina, ni con el magnesio ni con el té de azahar. Lo primero que pensé al ver su mensaje fue que yo no le había recomendado el té de azahar. Cuando prendí mi computadora para consultar su archivo clínico, en la receta que le había yo enviado por correo electrónico después de nuestra primera consulta, justo debajo de la columna que tenía como encabezado la leyenda “antes de dormir”, decía: inositol, zinc, magnesio, GABA, glicina y triptófano. Curiosamente, no aparecía la melatonina. Una de dos, pensé, “o este muchacho ya no está muy lúcido, o le está haciendo caso a su abuelita en lugar de a la receta que yo le recomendé.” No podía yo explicarme cómo era posible que un chico de escasos veintitantos años no pudiera dormir con tres gramos de inositol, un gramo de GABA y uno más de triptófano. Al parecer, supuso que eran muchas cosas las que tenía que tomar y que las dosis eran muy grandes, y le dio miedo que algo malo le pudiera pasar. Y efectivamente así fue, pues no pudo dormir en toda la noche.

Hace  aproximadamente unas tres semanas, el papá de Erick, uno de mis pacientes que estaba sufriendo un síndrome de abstinencia durante un protocolo de reducción gradual de olanzapina, me llamó por teléfono muy consternado para decirme que el tratamiento no estaba funcionando porque no lograba calmar a su hijo con nada. Cuando le pregunté si le había dado la glicina por la vía sublingual, me dijo que no, y que se le dificultaba mucho el tener que darle las microdosis de Akuamma cada hora, y los aminoácidos necesariamente media hora antes de cada alimento. El tono de su voz cambió cuando le pregunté por qué no le había dado la glicina como se lo había sugerido, y después de que le expliqué que los aminoácidos se aprovechan mejor con el estómago vacío.

Cuando el profesor comenzó a darle la glicina como se lo había indicado, en las dosis y la periodicidad correctas, por la vía sugerida y a las horas establecidas en su receta, comprendió que una esquizofrenia requiere de un esfuerzo más que significativo. Al final del día su hijo se tranquilizó y las aguas volvieron de nuevo a la normalidad.
Tanto el profesor como algunos otros pacientes me han llegado a decir en repetidas ocasiones, que les preocupa el hecho de que sus hijos puedan llegar a intoxicarse con tantas vitaminas, minerales, aminoácidos y ácidos grasos esenciales.

La conversación telefónica que sostuve en una ocasión con Don Chema, poco después de haber iniciado el tratamiento de su hijo Ramón, transcurrió más o menos así:
-¿Sabe usted la cantidad de suplementos que tomaban Abram Hoffer y Linus Pauling? -Le pegunté cuando supe que le preocupaban los efectos que en su hijo podría tener la ingesta de alrededor de una docena de nutrientes en dosis ortomoleculares (terapéuticas).

-¿Y quienes eran esos dos señores?
-Hoffer y Pauling fueron dos de los exponentes más respetados de la medicina ortomolecular en el mundo.
-Bueno, entonces ellos deben haber tomado una gran cantidad de vitaminas y minerales durante toda su vida para mantenerse sanos, ¿no es así? -Me dijo Don Chema como queriendo insinuar que alguien que promueve algo, debe predicar con el ejemplo.
-Así es Don Chema. ¿Y cree usted que fuera una coincidencia el que Hoffer haya fallecido a los 92 y Pauling a los 93? La mayoría de los pioneros de la medicina ortomolecular han sido muy longevos, lo cual habla muy bien de los beneficios de las dosis terapéuticas de los nutrientes.
-Pero dígame una cosa ingeniero, ¿Por qué entonces los frascos de la mayoría de las vitaminas y minerales, tienen una leyenda que dice no exceder la dosis recomendada?

-Porque la dosis que un laboratorio establece como máxima corresponde a la que los organismos reguladores establecen por ley, no a la que un profesional de la medicina ortomolecular recomendaría como terapéutica. Los organismos como la FDA en EUA y la COFEPRIS en México, dictaminan las normas de manera de no afectar los intereses de la industria farmacéutica y sus correspondientes patentes alopáticas.

-Pero a ver Don Chema, ¿ha leído usted las fichas técnicas de cualquiera de los antispsicóticos que le está dando a su hijo?, porque me imagino que si tuvo curiosidad por leer la etiqueta de los suplementos y encontró la consigna de “no exceder la dosis recomendada”, también le va a inquietar el saber cuál debe ser la dosis máxima recomendada por el laboratorio que ha fabricado el psicotrópico que su hijo está tomando, ¿o me equivoco?

-Pues no, no acostumbro leer las fichas técnicas de esos medicamentos
-Me está usted diciendo que le preocupan más la cantidad y las dosis de vitaminas y minerales que su hijo está tomando ahora, que las dosis y el tipo de psicotrópicos que ha estado ingiriendo en todos estos años?
-Pues no, no exactamente, -Alcanzó a decirme en tono vacilante
-¿Y me puede decir por qué no lee las fichas técnicas de los medicamentos, como acostumbra hacerlo con las etiquetas de los frascos de las vitaminas y los minerales?

Don Chema no pudo encontrar una razón que justificara su confianza ciega en la excelentísima señora de bata blanca que había estado intoxicando a su hijo por años; pero casi estoy seguro que ya las está leyendo, de lo contrario no le hubiera pedido a esa mercenaria, reducir el coctel de psicotrópicos que estaba tomando Ramón, a uno que ahora consiste de clozapina, haloperidol y clonazepam. Al menos ahora ya solo son tres, en lugar de los cinco que tenía anteriormente.
Y usted, querido(a) lector(a), ha leído alguna vez las fichas técnicas de los medicamentos que su médico le receta, o confía plenamente en su “sabiduría”?  (me refiero a la del médico, no a la suya).

¿Se identifica usted con el tipo de persona que le tiene una fe ciega a todo lo que un médico le receta, o ya forma parte del clan de espíritus penetrantes que sí nos animamos a decir lo que alcanzamos a vislumbrar en el sistema tradicional de salud mental?

9) Contemplar la posibilidad de practicar una medicina complementaria, en lugar de una cien por ciento alternativa

Si el paciente ya desarrolló una farmacodependencia muy aguda y cada vez que intentamos reducir las dosis de sus fármacos, éste sufre una grave recaída, parecería muy sensato el recurrir a una medicina complementaria que combine dosis mínimas de fármacos y dosis terapéuticas de vitaminas, minerales, aminoácidos y ácidos grasos esenciales, así como microdosis y/o extractos de plantas medicinales. Una vez que alguien ha caído en la farmacodependencia, las cosas se pueden poner extremadamente difíciles al experimentar un síndrome de abstinencia, y es posible que haya que recurrir a estrategias que si bien no nos llevan a la solución ideal (la medicina alternativa), sí podrían significar una calidad de vida mejor, que la que se podría conseguir internando al ser querido en uno de esos infiernos psiquiátricos.

10) Si usted no está sano, aplace sus demás compromisos hasta que recupere su salud

Comprendo que alguien vaya a trabajar a pesar de haber pescado un fuerte resfriado, porque de eso depende el sustento de su familia; pero hay de enfermedades a enfermedades, y si usted puede apoyarse en su pareja, o tiene la ventaja de que al menos uno de sus familiares puede cuidar de usted mientras supera el mal momento por el que está pasando, creo que vale mucho la pena que se abstenga de cumplir con ciertos compromisos que suponen un nivel de estrés que no está en condiciones de soportar.

Así como la respuesta a la relajación fomenta la sanación, la respuesta al estrés promueve la enfermedad, y si usted está muy delicado de salud, le conviene dar prioridad a esta situación.
Volviendo al caso de Armando, todo parece indicar que uno de los factores que desencadenó su recaída, fue precisamente el estrés al que quedó sometido, una vez que supo que sus clases de posgrado iban a comenzar. Sus voces lo comenzaron a perturbar de nuevo, frustrando así su sueño de estudiar en los Estados Unidos de América, quedándole como único apoyo económico el que le pudo brindar la autora de sus días, con un modesto empleo, en una de tantas ciudades de ese país vecino.

Por cada oportunidad que usted genere, estará aumentando la probabilidad de alcanzar el éxito del tratamiento. Para comprobar si está generando las oportunidades mencionadas con anterioridad, haga su lista de verificación y sume 10 puntos por cada oportunidad que considere estar creando. Así por ejemplo, si usted está convencido que está cubriendo con las características de siete oportunidades de éxito, la probabilidad de alcanzarlo será del 70%. Ahora que si en un momento dado logra que las diez oportunidades se presenten al unísono, entonces es muy probable que usted consiga un logro extraordinario, sin desentendernos por supuesto de aquella otra parte que debemos conceder a la divina providencia.

“Hemos visto que los logros extraordinarios obedecen menos al talento que a la oportunidad”… Malcom Gladwell
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 30 de Agosto de 2017


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REFERENCIAS

[1]  Gladwell Malcom. Fueras de Serie (Outliers). Por qué unas personas tienen éxito y otras no. Punto de Lectura, 2008.
[2] Rankin Lissa. La Mente Como Medicina: Un nuevo paradigma de salud, medicina y curación.Urano, 2014.

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Análisis de síntomas: un alivio para esa enfermedad no identificada

analisis-de-sintomasEl hecho de que nadie te haya dicho de qué estás enfermo no significa que no puedas aliviarte. Un análisis de las correlaciones entre tus síntomas y tus deficiencias nutricionales, puede dar luz sobre lo que te aqueja, cuando tu médico no te ha podido dar un diagnóstico confiable o te ha dicho que tu enfermedad no tiene cura. Podría ocurrir también que por desidia no hayas acudido a la consulta para saber qué es lo que tienes. Como sea, seguro has oído a tu doctor decir que muchas enfermedades crónicas se manifiestan a través de un conjunto de síntomas que pueden estar relacionados con tus hábitos alimenticios y el estilo de vida que llevas.

Intoxicación y deficiencias nutricionales

analisis-de-sintomasTu cuerpo emite ciertas señales de alarma para avisarte que algo anda mal, y ese algo puede ser tanto los niveles de algunas toxinas, drogas y estimulantes, como los de uno o más nutrientes en tu organismo.
El que algunos de tus nutrientes estén por debajo de lo normal, o que los niveles de ciertos metales pesados y otras toxinas estén rebasando sus máximos permisibles, puede ocasionar que te duela la cabeza, que te sientas frecuentemente cansado, que tu memoria comience a fallar, tu concentración se vea afectada, tus horas de sueño disminuyan, etc. Cuando esto ocurre, se dice que hay un déficit nutricional en tu organismo, o un exceso de sustancias tóxicas en su interior.

El insomnio de Erick

A continuación expongo el caso de Erick, que ilustra cómo este paciente pudo librarse de su insomnio, a pesar de no haber podido identificar la enfermedad que lo estaba ocasionando.
Puesto que yo no contaba con más información que la de un dictamen médico equivocado, me concreté a alimentar a nuestra base de datos con la palabra “insomnio”, a fin de obtener una lista de los nutrientes que más beneficiarían a Erick. El sistema de información indicó una deficiencia nutricional significativa de biotina (vitamina B7/B8), magnesio, insositol y melatonina.

analisis-sintomaticoY qué bueno sería si la puesta en práctica de una receta siempre fuera tan sencillo como eso: plantear una pregunta a un sistema de información biomédica y esperar por la respuesta. Por lo general, implementar los resultados de un análisis sintomático exige adaptar los resultados producidos por una herramienta informática, a las limitaciones y los recursos del paciente. Erick me preguntó lo que costaba en las tiendas naturistas un frasco de inositol en polvo, y le contesté que alrededor de mil pesos mexicanos. Y cuando le comenté sobre la dosis que tendría que tomar de esa vitamina, advertí en él cierta ansiedad mientras lo veía hacer sus cuentas para estimar el costo del tratamiento.

correlaciones-entre-sintomas-y-deficienciasCuando supe que la ansiedad formaba parte de sus malestares, decidí analizar el caso más detenidamente (pulsa sobre la imagen adjunta). Como su ansiedad no llegaba al extremo de culminar en un ataque de pánico, consideré conveniente sustituir el inositol por suplementos que fueran más económicos y que al mismo tiempo resolvieran el problema que más preocupaba a Erick: el insomnio. Asegurándome que había comprendido bien sus problemas, reformulé mi pregunta e ingresé esta vez los síntomas “insomnio” y “ansiedad”, para terminar recomendando magnesio, complejo B, melatonina y una combinación de vitamina C, taurina y zinc (cuya acción conjunta haría las veces del inositol).

Durante la consulta, Erick me confesó también haber estado tomando desde hacía algún tiempo Zyprexa (olanzapina), por recomendación de un psiquiatra que tiempo atrás le había diagnosticado esquizofrenia. Sin ánimo de ofender, si alguien padecía en este caso de un trastorno de personalidad era ese médico, por haber recetado olanzapina a alguien que no manifestaba alucinaciones ni delirios.

5-HTPComo quiera que haya sido, a los dos días después de nuestra entrevista , Erick me llamó entusiasmado para comunicarme que el día anterior había dormido como no lo había hecho en años. Pero lo que quisiera recalcar en este caso de éxito, es que de no haber sabido que Erick estaba siendo medicado con Zyprexa, tal vez hubiera yo indicado 5-HTP (5-hidroxitriptófano) y probablemente el resultado hubiera sido desastroso, debido a que este ansiolítico natural está contraindicado cuando se toma en concomitancia con la olanzapina. Ambas sustancias aumentan la cantidad de serotonina en sangre, lo cual en un momento dado podría empeorar la condición del paciente en caso de ser excesiva, dependiendo ello de la dosis de cada sustancia.

La gran premisa de la medicina ortomolecular (nutrientes en dosis terapéuticas)

Mas allá de la importancia que tiene entrevistar con sumo cuidado a un paciente, se encuentra el hecho de que aún sin saber el nombre de la enfermedad que está causando los síntomas, es posible vencerla, lo cual no significa que no estemos atacando la raíz del problema, como lo aseveró en un correo electrónico, una dama de nacionalidad peruana que no hace mucho nos escribió solicitando ayuda para solucionar un problema de cadera y de articulaciones, una escoliosis (columna vertebral en forma de “S”), algunas contracturas musculares, ansiedad, ataques de pánico y ciertos problemas digestivos.

enfermedadesLa gran premisa de la medicina ortomolecular estipula que hay una gama muy amplia de enfermedades crónicas que se contraen o se desarrollan por un sistema inmune debilitado, un exceso de toxinas (incluyendo los fármacos, los estimulantes, los metales pesados y las drogas ilegales) y/o varias deficiencias nutricionales. Fortalecer el sistema inmune y descubrir esos excesos y esas deficiencias conduce directamente a la raíz del problema. La medicina ortomolecular puede aliviar muchos síntomas que la medicina tradicional solo puede contrarrestar con fármacos. La diferencia está en que un fármaco se concibe con miras a aliviar rápidamente un solo síntoma de manera temporal, y la medicina ortomolecular se vale de la nutrición y de sustancias naturales (suplementos) para conseguir el alivio lento pero duradero de varios síntomas. La medicina ortomolecular establece correlaciones entre síntomas y deficiencias nutricionales [1], para luego determinar las dosis que cada paciente necesita, acorde con su individualidad bioquímica [2].

El caso de Eva

como-opera-la-recetaAprovechando la solicitud que nos ha hecho Eva, la damita peruana que mencioné líneas atrás, voy a mostrar con este otro ejemplo, cómo se confecciona una receta de vitaminas, minerales y aminoácidos en dosis ortomoleculares (correctas), sin contar con un diagnóstico previo (pulsa sobre la imagen de la derecha para ver cómo opera la receta). Como la escoliosis no es un síntoma sino más bien un diagnóstico, la excluiré de mi análisis, ya que nuestro objetivo es encontrar correlaciones entre síntomas y deficiencias nutricionales, prescindiendo de un diagnóstico. Para simplificar el proceso, englobaré varios de sus problemas en uno solo al que denominaré “debilidad muscular”.

El problema de cadera y de articulaciones los estaré analizando como “fragilidad ósea” y “articulaciones dolorosas” respectivamente, y por el momento dejaré pendientes los síntomas “ansiedad” y “ataques de pánico” para tratarlos posteriormente durante una consulta, pues intuyo que ambos trastornos psicogénicos son producto de un trauma ocasionado por un accidente que sufrió Eva en su adolescencia.

la-receta-de-evaComo le expliqué a ella en un correo electrónico, en estos casos hay que ir atacando un problema a la vez, dándole prioridad a aquellos síntomas que más preocupan al paciente.
Así, los resultados del análisis de correlaciones entre los síntomas “fragilidad ósea”, “articulaciones dolorosas” y “debilidad muscular”, y las deficiencias nutricionales de Eva, dieron lugar a la receta que aparece a tu derecha (pulsa sobre la imagen para ver las dosis). Conviene aclarar que el orden en que fueron ingresados cada uno de los síntomas, influye en el orden en el que aparecen los nutrientes en la receta, que a su vez refleja la prioridad que la paciente le dio a sus malestares.

La importancia de la individualidad bioquímica

¿Notaste que hay algunos nutrientes cuya posología no se ha determinado? Ello se debe a que nos ha faltado información que solo el paciente nos puede proporcionar. Para complementar la receta, el paciente deberá responder algunas preguntas durante la consulta, que darán luz sobre lo que a ella en particular, le va a beneficiar más. Las dosis de varios suplementos dependen de la individualidad bioquímica que hace 60 años Roger Williams identificó como una ideosincracia generalizada, en tanto que no se refiere exclusivamente a la forma de pensar o de actuar.
La ideosincracia a la que se refería Williams comprende un gran número de órganos, que difieren de una persona a otra y que podían marcar diferencias no solo en la forma de ser, sino en la estructura orgánica de cada quien.

individualidadEs por eso que todos tenemos una manera diferente de caminar, de escribir, dormir, hablar, comer, beber, patear un balón, nadar, reír, etc. Para Williams, la individualidad bioquímica no solo se manifiesta en las características únicas e irrepetibles del iris, la huella digital o el ADN, sino en muchos otros órganos internos, como son el estómago, el cerebro, el corazón, el hígado, los órganos reproductores, etc. [3]. Y así como supe de labios del mismísimo Erick que estaba siendo medicado con olanzapina, también tengo que saber qué medicamentos ha tomado o está tomando Eva actualmente, cuál es su dieta, si bebe alcohol, si fuma, cuál es su peso, su edad, si está embarazada, cuáles son sus aficiones, el tipo de trabajo que tiene, si le han practicado algún mineralograma (que sugiera una posible intoxicación con metales pesados), en fin, se necesita mucha información para confeccionar una receta a la medida de su ideosincracia. De otra manera, no veo cómo se podría garantizar el éxito de un tratamiento.

Una cordial invitación 

likeConsiderando lo expuesto anteriormente y basándome en el principio de operación de las recetas inteligentes implementadas por la Fundación MicroMédix [4]-[5], solo me resta invitar a Eva a que haga su mejor esfuerzo por conseguir el número apropiado de nutrientes que harán que este tratamiento produzca los resultados que de él se esperan.
Y a ti, querido lector, ¿no te gustaría acabar con tus malestares, con un análisis como el que nos encomendaron Erick y Eva?
Puedes ingresar los datos de tu sintomatología en nuestra sección Alivio de Síntomas y recibir los resultados del análisis el mismo día, sin ningún costo. Piensa en cómo te sientes ahora y reflexiona sobre lo que podrías llegar a ser si pudieras contar con una receta como la que Erick y Eva emplearon para darle un giro a su vida.

“La impenetrable oscuridad no es tan impenetrable como podríamos imaginar; pero lo parece cuando, en nuestra impaciencia, queremos ver más allá del siguiente paso”… Mohandas K. Gandhi

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 11 de Enero de 2017.


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REFERENCIAS

[1] Página oficial del University of Maryland Medical Center (UMMC).
[2] Williams, Roger J. Biochemical Individuality. New York: John Wiley and Sons, 1956.
[3] Williams Roger J. The Wonderful World Within You: Your Inner Nutritional Environment. Bio-Communications Press. 2004
[4] López González Sergio. Las ocho mejores vitaminas y minerales para tu osteoporosis. Fundación MicroMédix, 7 de diciembre de 2016.
[5] López González Sergio. Receta Inteligente para la Curación del Acné. Fundación MicroMédix, 25 de noviembre de 2016.
[6] Mohandas K. Gandhi. Escritos Esenciales. Editorial Sal Terrae. Santander. 2004.


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Curso de autocuración con medicina ortomolecular: conocimiento que alivia

Para que un tratamiento funcione, hay que implicarse personalmente en el proceso curativo. El conocimiento puede curar, al igual que las creencias positivas, la fe, la esperanza y el optimismo, porque de alguna manera, todos esos son factores que propician la respuesta a la relajación y el efecto placebo [1]. En lo concerniente al conocimiento, recuperar la salud implica: identificar las causas de la enfermedad que a uno le preocupa, y conocer a fondo el teje y el maneje de un tratamiento alternativo que funciona para dicho padecimiento. Sucede que en nuestro caso, ese tratamiento funciona, y es ortomolecular (nutrientes en dosis terapéuticas).

Autocuración por conocimiento adquirido

cursoNo se precisa saber todo sobre todas las enfermedades, ni todo sobre la anatomía y la fisiologia del cuerpo humano. Basta con conocer el tratamiento y lo más que se pueda sobre una sola enfermedad: la que uno mismo está sufriendo o la que está minando la salud de un ser querido. El tratamiento desde luego debe funcionar, porque depender totalmente del efecto placebo sería un autoengaño, no una autocuración.
La medicina ortomolecular funciona, y descubrir todos sus secretos podría representar un hito en su vida, como me sucedió a mí después de vencer una prostatitis crónica, una hipertensión, un refllujo gastroesofágico, una influenza y una infección en vías urinarias.
Recuerdo el momento en que comprendí la relación que había entre los radicales libres, la inflamación de mi próstata y el papel que desempeñan los antioxidantes y la dieta en ese proceso. Y eso nunca me lo explicó un médico.
cursos¿Su médico le explica todo lo relacionado con su enfermedad y el tratamiento que le está recomendando? Si su respuesta es afirmativa, lo felicito. Es usted muy afortunado y es probable que se recupere más pronto que esa vecina suya a la que le ha tocado ser atendida por un señor de bata blanca hosco, de conversación monosílaba y con aires de CuasiDios.
A modo de ilustrar cómo opera el efecto placebo en estos casos, trate de recordar y comparar, al menos dos situaciones en las que haya sido atendido por médicos diferentes, uno generoso y elocuente en sus explicaciones, y otro muy parco como el de su vecina. ¿Con cuál de los dos se sintió mejor?

Hace años uno se concretaba a tomar lo que le recetaba el doctor y esperaba unos cuantos días para ver los resultados, sin cuestionar más. Se asumía que no era necesario conocer todos los detalles del tratamiento para que éste funcionara, sobre todo si quien lo estaba recomendando era considerado una eminencia. Como yo lo veo, el ser una eminencia no garantiza que su tratamiento vaya a ser un éxito, e independientemente de qué tan eficaz puedan ser ambos, si el paciente no entiende bien en qué consiste su tratamiento, tanto puede funcionar, como puede que no lo haga.

medicoLo que quiero decir es que, si ese(a) señor(a) de bata blanca, además de ser una eminencia, informara bien a su paciente y se pusiera en su lugar de modo que pudiera entender lo que él entiende y de la forma en que él lo entiende, por descontado que el tratamiento sería un éxito. Por supuesto que encontraremos casos en que la fe, la esperanza, el optimismo o las creencias del paciente predominarán por encima del conocimiento; pero no hay duda de que hay pacientes que mejoran, solo por haber entendido a la perfección, lo que les ha dicho un doctor promedio (atención nutricia) [5].
Lalivioo mejor es buscar que se produzca sinergia entre los diferentes aspectos que influyen en el proceso de sanación, como son la fe en el tratamiento (una fuerte convicción sobre su eficacia), el conocimiento de los detalles del mismo, y un tratamiento natural basado en una receta que produzca una respuesta superior, a la que se obtendría únicamente con el efecto placebo.
Esos tres factores probablemente le darían mejores resultados que lo que podría esperar de una eminencia, tomando en cuenta lo que un excelentísimo señor de bata blanca le cobraría por esa “segunda opinión”.
Dese luego, entre más conozca usted sobre su enfermedad y su tratamiento, más creerá en él y mayores posibilidades tendrá de recuperarse. Ese es el principio en el que se basa este nuevo enfoque de capacitación: la autocuración por conocimiento adquirido. En seguida le proporciono algunas evidencias que respaldan este principio.

Evidencias que avalan el principio

Hay pacientes que desconocen por qué el azúcar o bien el gluten puede ser nocivo para ellos, y no conciben cómo su estado de salud pueda deteriorarse por ingerir un poco de avena con miel de abeja, por ejemplo. Uno de nuestros pacientes que padecía de esquizofrenia, recayó en una ocasión por haberse zampado un par de paletas heladas que evidentemente contenían azúcar. El resultado de su dulce experiencia fue que comenzó a escuchar voces de nuevo. Aunque la receta desaconsejaba la ingesta de azúcar, todo parece que él no la había leído personalmente (sus padres llevaban el control de su tratamiento).

nutricionEs raro que un médico se desviva por explicar a los padres de un niño autista, la gama de reacciones alérgicas que la leche puede provocarle a su hijo. Se concretan a recetar Ritalin o algo por el estilo.
Un ejemplo más. Si usted no sabe para qué sirven el ácido alfalipoico y la proteína de suero de leche aislada, y se los llega a tomar inmediatamente después de los alimentos, estaría desaprovechando el efecto sinérgico antioxidante de dicha combinación. Asimismo, es posible que esa misma proteína no esté bien indicada en el caso del niño autista, porque aún siendo aislada, podría contener todavía una cantidad de caseína suficiente como para causarle un síndrome de intestino permeable.
Tal vez usted no reflexionó lo suficiente sobre esa vez que de pronto se sintió mejor, sin haber hecho aparentemente nada. Algunos autores denomina a un suceso de esta naturaleza, “remisión espontánea”.

Aunque no dudo de la existencia de esas autocuraciones, la anécdota que le voy a contar, lejos de suponer una remisión espontánea, explica por qué un paciente pudo mejorar su estado de salud, gracias al efecto placebo inducido por un conocimiento adquirido.

conocimientoUn adulto mayor de 96 años a quien le había yo sugerido tomara 3 mg de melatonina de liberación prolongada para su insomnio, me dijo en una ocasión, que una hermana suya había tenido diarrea por haberla tomado.
A los pocos días de haberse enterado de dicho incidente, me llamó para comunicarme que a él le estaba sucediendo lo mismo (efecto nocebo), a pesar de que la había estado tomando durante meses, sin haber padecido diarrea ni ningún otro efecto secundario. Si bien este simpático paciente no padecía de Alzheimer, advertí que tenía problemas con su memoria de corto plazo.
Un día, en uno de los estantes de su casa, encontró el libro de Pierpaoli y Regelson,“El Milagro de la Melatonina” ; pero como ya no se acordaba de cuáles eran las propiedades de esta hormona, comenzó a leerlo de nuevo. No tardó mucho en volver a llamar para contarme que había reiniciado su tratamiento, por todas las maravillas que los autores del libro decían que tenía la melatonina, comenzando esta vez con 1.25 mg.

Así las cosas, fue aumentando gradualmente sus dosis hasta llegar a los 3.75 mg, sin que hubiera problema. Su intención era llegar a los 6 mg, que según dijo, era la cantidad de melatonina que recomendaba su preciada fuente de conocimiento.
Pero no a todos les apasiona la lectura, como era el caso del paciente que reanudó por convicción propia, el tratamiento con melatonina que a la postre le ayudó con su insomnio.

conocimientosHay quienes prefieren consultar un video, un material de audio, un programa de radio, o tal vez sostener una conversación con un experto, que les permita adquirir el conocimiento que les hace falta para recuperar su salud.
Tomar un curso para participar activamente en la propia recuperación o la de un ser querido, para hacerse cargo de su salud, es una excelente opción para quien todavía no ha desarrollado el hábito de la lectura. En este caso, el facilitador le explica al participante todo lo que él o ella necesita saber, ahorrándole horas de estudio y dedicación.

Más avales: e-pacientes y redes de Salud 2.0

emma-bartheCuando Silvia Velando, periodista y especialista en temas humanísticos, le preguntó a Emma Barthe (derecha), si creía que los enfermos debían implicarse personalmente en el proceso de curación, esta experta en psicología de la salud y modificación conductual, contestó: “No puede ser de otro modo. Los propios pacientes deben implicarse personalmente en su proceso terapéutico y curativo, comprendiendo que su papel puede ser esencial y determinante en la evolución de la enfermedad” [2] (las negritas son mías).
Este nuevo enfoque de capacitación de la Fundación MicroMédix, constituye una opción más de curación sin precedentes en el ámbito de la medicina alternativa, y confiamos en que el número de casos de éxito aumentará, a medida que los pacientes tomen conciencia de que delegar totalmente la responsabilidad de su salud al profesional de la salud, creyendo ciegamente en lo que él o ella les recomienda, es una costumbre por demás cuestionable, tanto por las prácticas deshonestas de los laboratorios farmacéuticos, como por el auge que han tenido en la última década las redes sociales de Salud 2.0.

Todos esos casos de éxito de e-pacientes a los que hice referencia en la publicación que recién he vinculado en color azul [3], no son más que evidencias irrefutables de que Augusto y Michaela Odone, Karen Parles, Manny Hernández, Todd Small, Eleanor Longden y un servidor, tuvimos que implicarnos personalmente en nuestro proceso de sanación para superar el sufrimiento. Lo mismo se puede decir de Norman Cousins, Greg Thomas y de Guyer D. Thomas y sus “burladores de la muerte”[4]. Vale decir, que la mayoría de los tratamientos que la Fundación MicroMédix ha resumido en sus correspondientes recetas, provienen de e-pacientes que no dejaron de involucrarse con su problema, hasta que encontraron un buen remedio natural a base de sustancias ortomoleculares y hierbas medicinales.

Automedicación con sustancias ortomoleculares

tratamiento¿Pero que no es peligrosa la automedicación? Con fármacos sí, con sustancias naturales no. Si se aprenden bien las propiedades de estas últimas, se conocen a fondo las dosis correctas y seguras de los nutrientes que se han de tomar, y se estudian detenidamente sus posibles efectos secundarios, aún cuando éstos sean prácticamente nulos, no hay manera de poner en riesgo nuestra salud.
La automedicación con dosis correctas (ortomoleculares) de sustancias naturales, consiste simplemente en restaurar los niveles normales de vitaminas, minerales, aminoácidos y ácidos grasos esenciales que hay en nuestro organismo. Estos cuatro grupos de automedicacionnutrientes, a los que llamamos suplementos, son los que necesita nuestro cuerpo para funcionar apropiadamente.
Como aprenderá en el Curso-Taller de Autocuración con Medicina Ortomolecular, nos enfermamos no porque necesitemos de sustancias químicas a las cuales nuestro cuerpo jamás se acostumbrará (de ahí que no podamos deshacernos de los efectos secundarios de los fármacos). Nos enfermamos porque nos está faltando uno o varios de los nutrientes mencionados.

Los médicos y el sistema de salud tradicional nos han estado aleccionando a través de todos los medios publicitarios. Nos han repetido hasta el cansancio que el automedicarse puede acarrearnos más problemas que beneficios, como no podría ser de otra manera, pues de lo contrario, se quedarían sin clientes.
Existen básicamente dos razones por las cuales la mayoría de la gente no se automedica. La primera de ellas tiene que ver con la ignorancia de la población en general, en cuanto al teje y al maneje de la medicina tradicional (alopática), entendiendo a ésta como aquella que se practica en las clínicas, hospitales, centros de investigación y demás instituciones no alternativas, cuya misión y visión deben necesariamente compaginar con las prácticas y políticas de la lucrativa industria farmacéutica.

urgenciaLa segunda razón que tienen los médicos alópatas para contraindicar la automedicación, aparte de no quedarse sin trabajo, es que están conscientes de los peligros que encierran los efectos secundarios de los fármacos que ellos mismos prescriben, y que son, en su opinión, los únicos agentes capaces de aliviar la mayoría de las enfermedades. Y si usted me preguntara sobre lo que haría yo en caso de estar expuesto a
una emergencia médica, mi respuesta sería, sin lugar a dudas, acudir al saludcentro hospitalario más cercano a mi localidad.
Hablando en términos de lo que un cirujano puede lograr con una intervención quirúrgica, esta corriente médica tradicional merece todo mi reconocimiento, por toda esa destreza y sapiencia que demanda una labor de esa naturaleza. Es exclusivamente en estos casos en donde me veo forzado a admitir, que la medicina tradicional es la mejor alternativa, si lo que está en juego es la vida de un ser humano.
Por otra parte, si me preguntara mi opinión sobre lo que yo y cualquiera deberíamos hacer ante una enfermedad crónica, entonces sí que me decantaría por la medicina ortomolecular (megadosis), las microdosis y hasta por un coaching de salud, o una terapia cognitiva conductual en caso de un trastorno de personalidad.

El curso y el enfoque de capacitación

Y es a este punto al que quería llegar para poner a su consideración, este nuevo enfoque de capacitación que hemos ideado para que usted mismo pueda deshacerse de las molestias que le está ocasionando su enfermedad, cualesquiera que sea ésta, en especial si le han llegado a decir los médicos, que los fármacos que le han prescrito los tendrá que tomar de por vida, o que su enfermedad es “incurable”. Eso mismo me dijeron los médicos que hace años consulté, cuando tuve que lidiar con una próstata inflamada. Para cuando sufrí de hipertensión, ya no necesité consultar a un médico, como tampoco lo hice cuando padecí de reflujo, ni cuando tuve que superar una influenza y una infección en vías urinarias. Todos esos padecimientos los enfrenté y los vencí con medicina ortomolecular y microdosis.

taller¿Y usted, está dispuesto también a enfrentar su enfermedad o la de su ser querido, armándose de valor y del conocimiento necesarios para superar la adversidad que le ha tocado vivir?
Si su respuesta es afirmativa, tal vez valdría la pena que le echara un vistazo al material didáctico y los temas que estaré tratando en este Curso-Taller de Autocuración con Medicina Ortomolecular. Su impartición es por Skype; pero si lo desea puede ir descargando el contenido interactivo (e-learning) del primer módulo sin ningún costo, que incluye una muestra del recetario que se emplea en las prácticas.

Se trata entonces de poner al paciente en un ambiente propicio para que él mismo, al sentirse implicado en el proceso curativo, encuentre un tratamiento eficaz para la enfermedad que le preocupa.

Remisión espontánea y autocuración por conocimiento adquirido

enfermedadEn su bibliografía sobre remisión espontánea, Caryle Hirshberg y Brendan O’Regan, definen la remisión espontánea como “la desaparición, completa o incompleta de una enfermedad o tumor maligno sin tratamiento médico alguno o con un tratamiento que se considera inadecuado para dar como resultado la desaparición de los síntomas de la enfermedad o el tumor” [5]. Si Hirsberg y O’Regan están en lo correcto, entonces esta parte del proceso curativo que atribuyo al conocimiento de la enfermedad y su tratamiento, no puede obedecer a una remisión espontánea, pues el tratamiento ortomolecular ha demostrado ser adecuado en un sinnúmero de casos [6].

La parte del proceso curativo que corresponde al conocimiento de la enfermedad y su tratamiento, es un producto de una fe inquebrantable en lo que se está haciendo, una gran lucha contra todo pronóstico médico pesimista, y un pleno conocimiento de eso que se está haciendo. Como bien dijo el filósofo contemporáneo José Luis Romero:
“La patología es el sufrimiento originado principalmente por la ignorancia o por el vicio…la terapia radica en la adquisición de conocimiento y de virtud” [9].

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 16 de Octubre de 2016


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REFERENCIAS

[1] Sergio López González. El efecto placebo y los poderes curativos de la nutrición. Fundación MicroMédix, 24 de Agosto de 2015.
[2] Emma Barthe. Cáncer: más allá de la enfermedad. Ediciones Obelisco. Primera edición: marzo de 2013, pág. 52.
[3] Sergio López González. Salud 2.0: la inteligencia colectiva de los e-pacientes y la cura por consenso. Fundación MicroMédix, 21 de Octubre de 2014.
[4] Sergio López González. El poder curativo de las creencias y el coraje de vivir. Fundación MicroMédix, 29 de diciembre de 2015.
[5] La Mente Como Medicina: Un nuevo paradigma de salud, medicina y curación. Rankin Lissa. Urano.
[6] Abram Hoffer & Jonathan Prousky. Naturopathic Nutrition: A Guide to Nutrient-Rich Food & Nutritional Supplements for Optimum Health. CCNM Press, 2006.
[7] Sergio López González. Guerreros biomédicos: padres y familiares que con voluntad férrea y biomedicina, están curando a su ser querido. Fundación MicroMédix, 6 de abril de 2015.
[8] Medicina ortomolecular. Fundación MicroMédix.
[9] Arte de vivir, arte de pensar (pág. 145), Capítulo 5: El buen saber de la terapia filosófica. Mónica Cavallé y Julián D. Machado (Eds). 2007. Editorial Desclée De Brouwer, S.A.

 


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Guerreros biomédicos: padres y familiares que con voluntad férrea y biomedicina, están curando a su ser querido

GuerreroEl guerrero biomédico viene a ser un e-paciente al que el destino lo ha entrampado en una de las adversidades más temibles que le haya tocado vivir a un ser humano: la que enfrenta cuando él o uno de sus seres queridos se encuentra hundido en la impenetrable oscuridad de la esquizofreniael autismo, el Parkinson, o de cualquier otra enfermedad con un grado similar de severidad y complejidad. Hay una inmensa diferencia entre curar a un hijo de un raspón en la rodilla y curarlo de esquizofrenia, autismo o epilepsia. Y aunque lograr esto último requiere de una voluntad férrea y otras virtudes, hemos citado y experimentado ya muchos casos de éxito que dan fe de que una hazaña de tales dimensiones, no solo es posible, sino que trae consigo una satisfacción del tamaño de la enfermedad contra la que se está luchando.

emblemaSi usted cura a su hijo de un raspón en la rodilla, va a sentirse útil y contento(a) al ver que su hijo ya no llora; pero si lo cura de una enfermedad como las que mencioné anteriormente, se va a sentir realizado(a), va a saber de qué está hecho(a), se va convertir en un(a) gran guerrero(a) biomédico(a), y lo más importante de todo: se va a encontrar con Dios. O al menos eso fue lo que a mí me sucedió, cuando al fin pude curar a uno de mis tres hijos. Y si yo se los presentara, usted no podría decirme cuál de ellos fue el que cayó en el abismo de la esquizofrenia, porque está más sano que el que escribe estas líneas; el mismo que sueña con lograr que otros padres se unan a esta comunidad de guerreros biomédicos, para que motivados al ver lo que pueden lograr con la biomedicina, vayan más allá de la curación de sus seres queridos, ayudando a otras familias a construir su propio destino.

Si los que hemos pasado por una experiencia similar aprovechamos este medio social para compartir miedos, aciertos, errores, aprendizajes e inquietudes, ya no estaremos solos ni nos sentiremos vulnerables, sino empoderados y seguros, pues con dietas y biomedicina, no hay manera de poner en peligro a nuestros seres queridos.

nutrición como defensa No pretendo convertir esta entrada en un libro de autoayuda, y de ninguna manera le faltaría el respeto a usted de esa manera. Lejos de estar creando falsas esperanzas, como acostumbran hacer los autores de ese tipo de libros, estoy apostando a que así como yo logré curar a mi hijo con una terapia inteligente (biomedicina y una dieta libre de gluten, caseína y azúcar), usted también puede hacerlo. ¿O cree usted que yo soy un padre extraordinario o hay algo en mi que usted no tenga como para no poder realizar una hazaña parecida?.

Nada de eso. Soy un padre como cualquier otro y no tengo nada de especial. Lo especial y lo extraordinario está en la naturaleza del remedio que encontré: la medicina ortomolecular (nutrientes en dosis terapéuticas), las microdosis, la nutrición y la desintoxicación. Hoy en día, gracias a la Internet y a toda la tecnología que tenemos a nuestro alcance, ya no precisamos que personas extraordinarias (especialistas con aires de cuasi Dios) sigan haciendo las mismas cosas ordinarias que se les dijo hicieran en la universidad, sino más bien necesitamos que personas ordinarias sepan cómo hacer cosas extraordinarias.

Dr. EinsteinLa medicina inteligente, que es como el Dr. Bernard Rimland llamó a la biomedicina cuando venció al autismo de su hijo Mark, es ahora la opción que está marcando la diferencia a la hora de hacer cosas extraordinarias. ¿O cuántos años más va usted a concederle a la medicina alopática para ver si puede curar a su ser querido?. Albert Einstein dijo alguna vez que “si uno está buscando resultados distintos, no debería de hacer siempre lo mismo”. Si un tratamiento no le ha dado resultado en seis meses, vamos, en un año; creo que no se necesita ser un Einstein para concluir que hay que buscar una medicina alternativa. Así lo hicimos mi esposa Lourdes y yo cuando nos vimos obligados a encontrar una solución para su migraña, mi prostatitis crónica, mi hipertensión y mi reflujo gastroesofágico.

No conformes con ello, y después de encontrar juntos una solución para rescatar del abismo a nuestro hijo, le dimos vida a la Fundación MicroMédix para ayudar a otras familias que estaban pasando por una situación similar, brindando apoyo a pacientes con problemas de corazónasma, alcoholismo, artrosis, alergias, cefaleas, fibrosis pulmonar, insomnio, síndrome de Down, acúfenos, ansiedad, depresión, trastorno de déficit de atención por hiperactividad (TDAH), o con una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

protectorY precisamente por las vicisitudes que hemos pasado, y a pesar de las críticas de los escépticos, de las actitudes necias y los comentarios a veces hasta groseros que algunos detractores frustrados nos dejan, tan solo para develar su incapacidad para detener el cambio que este movimiento de los guerreros biomédicos está produciendo; seguiremos luchando por demostrar que nuestra salud no puede estar supeditada a los intereses de la industria farmacéutica, porque estamos convencidos de que las vitaminas, los minerales y demás nutrientes, pueden hacer mucho más por el género humano, que una pastilla sintética fabricada en el laboratorio. Si usted nos ha estado siguiendo desde hace algún tiempo, es probable que ya se haya percatado de que el movimiento que aquí estamos impulsando, no es otra cosa que la evolución de una tendencia que ya se estaba gestando a nivel mundial desde comienzos del siglo, y cuyas características analizamos en nuestra entrega del 21 de Octubre de 2014: “Salud 2.0: la inteligencia colectiva de los e-pacientes y la cura por consenso“.

En esa ocasión, presenté evidencia suficiente de que no hay enfermedad que se resista ante la inteligencia colectiva de un gran número de e-pacientes que han optado por una medicina alternativa consensuada, natural, y por lo tanto segura, que permite que opiniones cruzadas validen lo que se propone en los medios sociales de la Web 2.0. No sé a usted, pero a mi me resulta difícil creer que cientos de miles de guerreros biomédicos (e-pacientes) pudieran estar equivocados, o mintiéndose unos a otros.

Luz de DiosUno no escoge el papel de guerrero biomédico, ni nadie querría convertirse en uno si supiera de antemano lo que le espera; pero el destino es quien manda cuando se pierde el control de aquellas cosas que no dependen de uno, y viéndolo en retrospectiva, el haber tenido que asumir el papel de guerrero biomédico, me enseñó a darle la importancia debida al sufrimiento ajeno, y de que si no podemos atender a los hijos ajenos como si fueran propios, sí podemos ser lo suficientemente empáticos como para ayudar a sus padres o familiares cercanos, a que ellos mismos sepan cómo curarlos con terapias naturales e inteligentes; aconsejándolos y luchando codo a codo con ellos, hasta que puedan ver la luz al final del túnel. Esa luz que después de todo, solo Dios puede enviar a cada uno de nosotros para iluminar el camino que Él ha querido que sigamos.

Un guerrero no renuncia a lo que ama, sino que encuentra el amor en lo que hace“… Dan Millman.
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 6 de abril de 2015


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