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Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC): medicina alternativa para un carácter impulsivo

El trabajo de investigación que estaré pormenorizando en las siguientes líneas, corresponde al caso de estudio que en esta ocasión nos han encomendado los padres de una jovencita chilena de apenas 16 años.
Con un historial clínico repleto de efectos secundarios, la deficiencia de control de impulsos que esta señorita presenta como parte de su trastorno obsesivo-compulsivo, tal vez es el producto de la evolución de un comportamiento hasta cierto punto natural en la niñez, que supongo se hubiera podido resolver a temprana edad, con unos cuantos nutrientes en dosis terapéuticas (ortomoleculares).

Pero gracias a la consabida e infortunada intervención del sistema de salud mental tradicional, la protagonista de la presente entrega, a quien llamaré Irene para no revelar su verdadera identidad, visita siquiatras y psicólogos desde los 5 años, según nos manifestaron sus padres en uno de los cuestionarios que la Fundación MicroMédix emplea para recabar la información del servicio que lleva por nombre “Un Estudio para tu Caso“.

El análisis de datos

Como especialista en informática biomédica e identificación de fenotipos, al principio de esta investigación y mientras analizaba los datos de muchos otros pacientes con mi programa de diagnóstico, no podía entender por qué esta pequeña estaba manifestando síntomas que en su mayor parte correspondían a un perfil histapénico (hipermetilado). De acuerdo con la captura de pantalla que aparece a su derecha,  de un total de 100 casos registrados en nuestra base de datos, había 44 pacientes que habían manifestado un comportamiento obsesivo-compulsivo, de los cuales, 26 habían sido diagnosticados como histadélicos y 13 como histapénicos (pulse sobre la imagen para ver los detalles).

Al extrapolar esas cifras, aunque no podía descartar la posibilidad de que Irene fuera histapénica, el hecho de que los pacientes histadélicos con trastorno obsesivo-compulsivo fueran el doble que los histapénicos con ese mismo trastorno, me indicaba que algo podría andar mal con el diagnóstico inicial de Irene.
Los hallazgos de William Walsh [1] sugieren también que el fenotipo de Irene corresponde a una histadelia, dado que en su base de datos, el 94 % de los pacientes con trastorno obsesivo-compulsivo son histadélicos (pulse sobre la imagen de la izquierda).
Más tarde me enteré que el padre de Irene había complementado su tratamiento psiquiátrico con triptófano. Hasta donde yo sé, él no tenía idea de cuál podría ser el fenotipo de su hija, como para asegurarse de que administrar triptófano, era una buena idea. En el cuestionario en donde habíamos recabado la información para el desarrollo de este caso de estudio, este experimentado e inteligente guerrero biomédico escribió: “El 4 de enero 2018 comenzó con L-Tryptophan 1500 mg/dia y su estado de ánimo ha mejorado bastante” (pulse sobre la imagen de la derecha para ver los detalles de la medicación y la administración de otros suplementos).

De acuerdo con los principios de ortomoleculridad de R.A.S Hemat [2], las teorías de Carl Pfeiffer [3] y las hipótesis sobre los grados de metilación de Walsh (op. cit.), el fenotipo de Irene tendría que ser histadélico como para que su descontrol de impulsos mejorara con triptófano, uno de los más eficientes precursores naturales de serotonina. De hecho, esos tres expertos coinciden en que una de las características más distintivas del trastorno obsesivo-compulsivo, es justamente un nivel muy bajo de serotonina en los cerebros de los pacientes.

¿Síntomas o efectos secundarios?

Si usted consulta lo que en otra parte de este sitio escribí bajo el título de “Identificando el fenotipo de esquizofrenia: un paso más hacia la curación“, y le echa una mirada a las preguntas que los padres de Irene contestaron afirmativamente en el cuestionario que aparece a su derecha, advertirá que el porcentaje de dichas respuestas constituye el 64.3% del total de preguntas (las resaltadas en amarillo).
El critero de Walsh para la valoración de un perfil, establece que el fenotipo que caracteriza a un paciente, es el que corresponde a un porcentaje de respuestas afirmativas que oscila entre un 30% y un 50 % como mínimo.
Pero en el contexto de la psiquiatría ortomolecular, lo que a veces aparenta ser confuso e incluso hasta contradictorio, se vuelve evidente cuando uno analiza la medicación del paciente junto con sus respectivos efectos secundarios. Para dejar de insinuar lo que quiero demostrar, basta comparar los efectos secundarios del aripiprazol (izquierda), con las respuestas que he marcado con flechas rojas en la imagen de la derecha. ¿Que le sugieren ambas imágenes? (pulse sobre las mismas  para agrandarlas). Observe la correspondencia biunívoca entre cuatro de los síntomas de Irene y los efectos secundarios del aripiprazol (Abilify):

“Sufre de ansiedad severa” vs. “ataques de pánico”.
“Insomnio” vs. “dificultad para conciliar el sueño o quedarse dormido”
“Se ha hecho daño a sí mismo” vs. “pensamientos de suicidio o daño a ti mismo”
“Enfurece con frecuenia” vs. “manía (sintiéndose frenético o anormalmente excitado)”

¿Y qué podemos decir del efecto secundario que aparece en el sitio de saludlimpia.com como “actuando sin pensar“, en relación al problema del control de impulsos?… ¿No le parece absurdo querido lector,  lo que el psiquiatra de esta pequeña le ha recetado, toda vez que el Abilify tiene el potencial suficiente para provocar el síntoma que se supone debe suprimir (la deficiencia del control de impulsos)? Es muy posible que algunos de los síntomas de Irene sean el reflejo de los efectos secundarios del coctel de psicotrópicos.

Nadie puede concentrarse con un coctel de psicotrópicos en su cerebro

En una conversación telefónica que sostuve con el papá de Irene, poco después de que él y su señora esposa hubieran solicitado mi apoyo, me comentó que no comprendía por qué su hija ya no se concentraba como solía hacerlo durante cierta etapa de su experiencia escolar. Tratando de conseguir la empatía que el momento exigía y sin poder ocultar del todo mi agitada incredulidad, le contesté: – pero Ricardo, ¿cómo podría alguien que está bajo los efectos concomitantes de la clozapina y el aripiprazol, concentrarse en algo? – ¡No puede!, rematé.

Si usted se está haciendo cargo de la salud de un familiar, no deje de leer las fichas técnicas de los medicamentos que el psiquiatra le está prescribiendo, porque pudiera ser que las cosas no fueran como ese excelentísimo señor de bata blanca se las platicó. Para ilustrar mejor lo que quiero decir, a continuación describo los efectos secundarios de los medicamentos que componen el coctel de Irene: esas drogas que muy probablemente han generado una farmacodependencia que ni los mismos psiquiatras podrán vencer, llegado el momento de un síndrome de abstinencia (el que invariablemente se presenta cuando el paciente intenta reducir las dosis de uno o más estupefacientes):

1.-Aripiprazol, 2.5 mg/dia: el antipsicótico recién comentado, cuyos efectos, lejos de ayudar, empeoran el control de los impulsos. El cuento de nunca acabar, como resultado del descarado negocio del ejército farmacéutico y sus soldados de bata blanca.
2.- Trihexyphenidyl hydrochloride (izquierda), 1 mg/dia: agente antiparkinsoniano para tratar los síntomas extrapiramidales de los antipsicóticos. De no ser por éste, los antipsicóticos inmovilizarían algunas de las extremidades de Irene, tal y como les sucede a los pacientes con mal de Parkinson.
3.- Belara: anticonceptivo para la regulación del ciclo menstrual.

4.- Levotiroxina, 62,5 mcg/dia: para tratar el hipotiroidismo; una condición causada de manera iatrogénica, según lo reportaron los padres de la chica. Produce alteraciones en los ciclos menstruales, insomnio y depresión (pulse en la imagen adjunta).
5.- Clozapina, 150 mg/dia: antipsicótico para tratar los síntomas positivos de la esquizofrenia (alucinaciones auditivas en pacientes que no han respondido a la mayoría de los demás antipsicóticos). Puede provocar convulsiones.
6.- Lamotrigina, 50 mg/dia: anticonvulsivo para prevenir los ataques epilépticos que podría ocasionar la clozapina.

7.- Lorazepam: para tratar la ansiedad que ocasionan todos los antipsicóticos. Todas las benzodiazepinas crean dependencia, al agotar la cantidad de melatonina que hay en el cerebro.

El principal problema aquí es entonces el coctel de psicotrópicos, pues lo que está ocasionado esta impredecible y caótica sinergia, es nada menos y nada más que el enmascaramiento de los síntomas originales de la enfermedad. Ya en otras partes de este mismo portal he discutido ampliamente cómo las industrias farmacéutica y alimentaria están envenenando a nuestros jóvenes (y a algunos adultos también), y cómo los psiquiatras en contubernio con ellas, están haciendo su agosto con las recetas que promueven la farmacodependencia. Un análisis minucioso de este problema lo puede encontrar en “Maquiavelo y el príncipe de la salud” y “¿Fármacos de por vida? Evitando ese efecto que de secundario no tiene nada“, también de mi autoría.

El trastorno obsesivo-compulsivo y su diagnóstico: histadelia

Fue así como los efectos secundarios ocasionados por el coctel de fármacos pudieron “engañar” a mi programa de minería de datos; pero no a mí. Al ingresar las respuestas de los padres de Irene, tal y como las mostré anteriormente, el software WEKA diagnosticó histapenia, porque no tenía manera de saber qué tipo de fármacos estaba tomando ella (pulse sobre la imagen adjunta). Sin embargo, yo sí estuve al tanto de la situación, y después de años de trabajar con máquinas y de atender pacientes, he aprendido a no caer en la trampa farmacéutica. Mi consejo es que usted no debería creer a pie juntillas, todo lo que le dicen los psiquiatras. Como haya sido, el ánimo de Irene mejoró con el triptófano, y eso vino a constituir la pista que estaba yo buscando.

Hay otra manera poco ortodoxa para discernir entre una histapenia y una histadelia, cuando uno no está completamente seguro del diagnóstico. Consiste en administrar ácido fólco al paciente en una dosis ortomolecular, con el propósito de detectar su respuesta. Esto en realidad no difiere mucho de la prueba que hizo nuestro querido amigo, el papá de la protagonista de esta entrega. De hecho es más segura que la del triptófano, ya que lo que esta alternativa busca es únicamente determinar el nivel de metilación del paciente, en lugar de preguntar por el nivel de serotonina. El resultado de esta otra prueba se mide también en términos del estado de ánimo. Si después de unos cuantos días el enfermo se siente mejor, eso significará que su fenotipo corresponde a una histapenia. Si llegara a sentirse deprimido, eso estará implicando un perfil histadélico (op. cit., pág. 213).

En este orden de ideas, si el paciente se pone contento a los pocos días de estar consumiendo triptófano (a Irene le tomó 5 días responder), y se deprime después de tomar ácido fólico, se puede asumir que es histadélico. Obsérvese que no tendría sentido administrar ambos suplementos simultáneamente, porque en el mejor de los casos, sus efectos contrarios anularían la respuesta esperada. Esa es otra de las razones por las cuales algunos pacientes se estancan en un tratamiento.

Hay que evitar tomar suplementos que actúan en direcciones opuestas (véase también: “Aminoácidos: las combinaciones deben ser terapéuticas, no contraproducentes“).
En el caso de los histapénicos la situación no es tan sencilla, porque uno no debería administrar triptófano, sin haber administrado antes ácido fólico. Una cosa es arriesgarse a caer en una depresión, y otra muy diferente es aventurarse a sufrir un síndrome serotoninérgico, por un exceso de serotonina en el cerebro (histapenia). De manera que es mejor realizar primero la prueba del folato (que es el otro nombre que se le da al ácido fólico) y luego la del triptófano, una vez que se tenga la seguridad de que se es histadélico por haberse deprimido anteriormente con folato.

Más pruebas: el conteo de basófilos y el nivel de histamina en sangre

Puede suceder también que aún haciendo estas pruebas (insisto, no simultáneamente), el resultado no sea del todo contundente, y habrá que recurir entonces a los exámenes de sangre que en una publicación anterior recomendé. No obstante, debo reconocer que en muchos países, es prácticamente imposible hallar un laboratorio que practique un examen de histamina en sangre. Regularmente los realizan en plasma, que para nuestros propósitos viene a ser un gasto inútil. Es por ello que últimamente he venido recomendando una prueba de homocisteína en sangre (no en plasma), en donde en un mismo reporte, el laboratorio entrega el nivel de básofilos, ya sea en valores absolutos (preferiblemente), y/o en por ciento.

En la imagen adjunta se puede ver que el conteo de basófilos los ha entregado el laboratorio únicamente en por ciento, por lo que procedí a calcular sus correspondientes valores absolutos, multiplicando el conteo de basófilos en por ciento, por el valor absoluto de los leucocitos (glóbulos blancos cuyas unidades siempre vendrán dadas en valor absoluto), y  dividiendo el resultado de esa cantidad entre 100. Para ilustrar  el procedimiento descrito, a continuación proporciono las operaciones que tuve que realizar para obtener el conteo de basófilos en valores absolutos correspondiente a los últimos 5 exámenes de Irene (no contiene la prueba de homocisteína en sangre y en la imagen solo muestro los valores del último mes):

01-may-17: (0.2×11.73×1000)/100= 23 cels/mm3
04-ago-17: (0.2×12.93×1000)/100= 26 cels/mm3
29-sep-17: (0.5 x 7.84 x1000)/100= 39 cels/mm3
31-oct-17:  (1.2 x 7.4 x 1000) /100 = 89 cels/mm3
14-dic-17:  (1.3 x 6.8 x 1000) /100= 88 cels/mm3

Como suele suceder en cualquier caso de histadelia (histamina alta), los valores de los basófilos fueron aumentando mes con mes, hasta alcanzar las 88/89 células/microlitro. Como comenté en una publicación anterior, la hipometilación o histadelia se distingue, entre otras cosas, por un conteo de básófilos mayor a las 50 células por microlitro (mm3).

El problema del control de impulsos: causas y tratamiento

Un “trastorno obsesivo-compulsivo-impulsivo” no es precisamente el diagnóstico que un psiquiatra le daría a un paciente que además de presentar obsesiones y compulsiones, tuviera problemas para controlar sus impulsos. Los psiquiatras llaman a un síndrome de estas características trastorno-compulsivo con descontrol de impulsos, entendiendo aquí por impulso el acto sin reflexión que comete una persona en un situación no necesariamente apremiante. Comer o beber por impulso por ejemplo, es un acto que se desarolla de una manera muy sutil, que no responde a un acto desesperado.
Cualquier caso en donde una persona tiene problemas para controlar sus impulsos, está íntimamente relacionado con el comportamiento violento y las adicciones.

Robert Nash lo ha dejado muy claro en un trabajo excepcional al que intituló “The Serotonin Connection”, en el que sostiene que los niveles bajos de serotonina están asociados a un control deficiente de los impulsos, y que muy probablemente esto se traduce en una autoagresión y una actitud hostil hacia los demás.
En un párrafo posterior afirma que“el trastorno obsesivo compulsivo puede contribuir a conductas adictivas debido al control deficiente de los impulsos. Los niveles bajos de serotonina en estado estacionario pueden reducirse aún más por el alcohol y las sustancias adictivas, así como por la disminución del colesterol “ [4].

Recomendaciones finales

Parecería un lugar común aconsejar que en un caso como el que aquí he descrito, uno deba poner especial atención a los adolescentes que aún no han probado sustancias adictivas, porque como enfaticé en los párrafos anteriores, una vez probada una droga, ya sea ilegal o en su elegante presentación como psicotrópico, la adicción puede llegar a representar un infierno para quien la padece.

Las drogas psicotrópicas causan dependencia, aunque los psiquiatras no lo quieran admitir, y una persona que tiene problemas para controlar sus impulsos se convierte en presa fácil de los comerciantes de la salud.
En la receta que presento más adelante, observará que hay suplementos que no solo están indicados en los casos de histadelia, sino que contribuirán también a regular los ciclos menstruales de la paciente, tal y como se aprecia en la imagen de la derecha (pulse para agrandarla). Note la importancia de prescribir la tríada Zinc-magnesio-vitamina B6 en este caso particular, a propósito de lo que significó el aumento de serotonina con motivo de la administración de tripófano.

En el caso de Irene, además de administrar los suplementos especificados en la receta, cuyas características generales describo en el apartado que sigue, recomiendo observar una dieta libre de sustancias adictivas, tales como el chocolate y al azúcar en general, las pastas, las galletas, los pasteles, el pan en todas sus presentaciones y todos los alimentos que contienen gluten. Los lácteos, el café, los tés que contienen cafeína, los refrescos (gaseosas) de cola, las bebidas envasadas repletas de colorantes y saborizantes artificiales, la comida chatarra y los productos procesados en general, deberán ser excluídos de su dieta. Todos esos “alimentos” contienen sustancias que suelen producir ansiedad y fomentar conductas hostiles (véase también: “Vitaminas y minerales para prevenir los ataques de pánico” y “Agresividad, ira, bullying y mal humor: síntomas de una inteligencia emocional y nutrición deficientes“, también de mi autoría).

Un tratamiento holístico con vitaminas, minerales, aminoácidos y omega 3

 

A modo de conclusión, la receta (guía terapéutica para el TOC) que en este caso recomendé, ha sido concebida para corregir la histadelia, con aminoácidos precursores de serotonina y GABA; así como con vitaminas y minerales que además de contrarrestar la hipometilación detectada, ayudarán a Irene a superar el hipotiroidismo y el síndrome premenstrual. Las dosis ortomoleculares de los ácidos grasos omega 3 (no omega 6 ni omega 9), contribuirán a bajar los niveles de histamina y basófilos.
Al descargar la receta (izquierda), observará que contiene algunos suplementos que aparte de no estar contraindicados, mejoran el grado de metilación, regulan los ciclos menstruales y equilibran los niveles de las hormonas T3, T4 y TSH de la glándula tiroides.

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 18 de enero de 2018


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REFERENCIAS

[1] William J. Walsh. Nutrient Power. Heal your biochemistry and heal your brain. Skyhorse Publishing, 2012.
[2] R.A.S Hemat. Principles of Orthomolecularism. Urotext. 2004
[3] Carl C. Pfeiffer, Richard Mailloux and Linda Forsythe. The Schizophrenias: ours to conquer. Bio-Communications Press, 1970.
[4] Robert A. Nash, M.D.The Serotonin Connection. Journal of Orthomolecular Medicine Vol. 11, No. 1, 1996

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La informática biomédica en el diagnóstico y la prevención de la esquizofrenia y otros trastornos de la personalidad

En esta entrega explico cómo es que las técnicas de la informática biomédica, consiguen que una máquina aprenda a diagnosticar y prevenir trastornos de la personalidad, apoyándose en la experiencia de los médicos. Un doctor en medicina aprende más de los casos que atiende y resuelve durante el ejercicio de su profesión, que de lo que sus maestros le enseñaron en la universidad. Emite sus diagnósticos basándose en sus casos de éxito, así como en los datos que le muestran los instrumentos que utiliza y en lo que develan las pruebas de laboratorio que recomienda efectuar, pero sobre todo, en los síntomas que le reportan sus pacientes.

La mayoría de los trastornos mentales suelen estar caracterizados por cierto número de síntomas y/o rasgos de personalidad, y parte de este trabajo ha consistido en asociar una variable a cada uno de esos rasgos. Los médicos acostumbran llamar síndrome a un complejo de síntomas, y lo que los especialistas en informática biomédica hemos logrado a lo largo de la presente investigación, ha sido clasificar cada variable (síntoma/rasgo) en su respectivo síndrome. No obstante, para estar en total consonancia con lo que los expertos en medicina ortomolecular establecen en relación a los grados de metilación [1], hemos preferido llamar fenotipo a cada síndrome. En este orden de ideas, vale decir que los fenotipos no son tipos de esquizofrenia, sino síndromes que trastornan de diferentes maneras, la conducta de un ser humano.

¿Pueden las máquinas aprender de la experiencia médica?

Al plantearles preguntas que se pueden contestar con un “sí” o con un “no”, el médico descubre ciertos patrones y una que otra relación entre los diferentes síntomas de sus pacientes. Cuando usted acude a la consulta, seguramente tendrá que responder a una serie de cuestionamientos del tipo: ¿le duele la cabeza?, ¿le zumban los oídos?, ¿se marea cuando se levanta de la cama?, ¿le arde al orinar?, ¿practica ejercicio?, ¿fuma?, ¿toma bebidas alcoholicas?, etc.
Una máquina puede aprovechar la experiencia de cientos de médicos para aprender también de los casos que ellos han resuelto en el pasado. Hoy, en plena era del conocimiento, uno puede ser testigo de cómo una computadora aprende a diagnosticar pacientes, a partir de miles de casos almacenados en un archivo clínico. Mientras mayor sea el número de registros en esa base de datos, mayor será la experiencia acumulada, más precisos serán los nuevos diagnósticos y menor el riesgo de desarrollar una enfermedad.
Al igual que el médico, el ingeniero en informática biomédica también dispone de herramientas, pruebas de laboratorio y cuestionarios para conseguir que sus pacientes restablezcan su salud, o mejor aún, para prevenirlos de una determinada enfermedad. Ya lo dice el adagio, “más vale prevenir que lamentar”.

Y aunque ese refrán contiene mucho de verdad, no parece haber permeado mucho en nuestra sociedad.
A juzgar por la cantidad de casos de esquizofrenia que hemos estado atendiendo de un tiempo para acá, la idea de que “eso es algo que a mi o a mi familia no nos puede pasar“, es la que hoy por hoy ha estado predominando y produciendo muchos sinsabores alrededor del mundo.  Como veremos a continuación, confiar en que esa aseveración es cierta es tanto como echar una moneda al aire y esperar ganar el volado. Si esa idea ha cruzado por su mente aunque sea una sola vez, y toca la casualidad de que es usted padre o madre de un adolescente, creo que lo mejor que puede hacer en este momento es seguir leyendo.

El diagnóstico preventivo: la clave para no enfermarse o evitar las recaídas 

En la imagen adjunta muestro una fracción del archivo de pacientes con trastornos de personalidad de la Fundación MicroMédix (pulse sobre la misma para agrandarla). Los 72 síntomas los consideramos nuestras variables de entrada, y la hoja de Excel que ahí aparece es de lo que se alimenta la herramienta que usamos para analizar los datos. La variable de salida es el fenotipo y  sus valores pueden ser cinco: histapenia, histadelia, piroluria, normal y otro. Los criterios para la asignación de dichos valores los establecimos de acuerdo con las especificaciones de los doctores Walsh, Stuckey y Lambert, para los grados de metilación y el extrés oxidativo de sus pacientes [1], [2] (véase también “Identificando el fenotipo de esquizofrenia: un paso más hacia la curación“).

Como cabría esperar, cada paciente presenta síntomas acorde con su individualidad bioquímica, y por lo tanto, con su epigenética. Así por ejemplo, el registro asociado al paciente con expediente No. 9 indica que éste ha sido diagnosticado con histapenia porque escucha voces, no sufre de ansiedad ni ataques de pánico, no es hiperactivo, manifiesta un interés excesivo en los asuntos religiosos (muy_devoto), no presenta síndrome de piernas inquietas, no reporta paranoia, tiene problemas de insomnio, padece acúfenos, y así continuaríamos interpretando los demás campos de este registro en particular, hasta llegar al atributo No. 72 del archivo. Es por esta razón que a los pacientes o a sus familiares les pedimos que contesten únicamente sí (S) o no (N), a las preguntas del cuestionario que hemos puesto aquí a su alcance para conocer sus síntomas.

Algunos de nuestros lectores, en especial los padres de hijos aquejados de algún trastorno de personalidad, ya se han dado cuenta de la importancia que tiene el responder al cuestionario con el tipo de preguntas que cité con anterioridad (S/N), pues desde que comenzamos a identificar los fenotipos de esquizofrenia por ejemplo, sus hijos han comenzado a responder mejor al tratamiento, como resultado del conocimiento adquirido al aplicar la técnica de la minería de datos a sus síntomas. Ya en otra parte de esta misma página web escribí: “el conocimiento que no se tiene, debe descubrirse“.

Al igual que la extracción de texto (text mining), la minería de datos (data mining) nos permite descubrir ese conocimiento que aparentemente no existe en un conjunto de datos como los de la hoja de cálculo que mostré con anterioridad.
Más adelante demostraré, cómo la aplicación de algunos algoritmos de la minería de datos a los síntomas de un paciente, nos está permitiendo diagnosticar su fenotipo, evitar que enferme, o prevenirlo de una recaída. Cada vez que predecimos el fenotipo que podría desarrollar un paciente, estamos mejorando la calidad de vida de una familia, pues solo así es posible administrar a tiempo, los nutrientes que la medicina ortomolecular recomienda justo para ese fenotipo. Es imperativo prevenir recaídas o evitar que un problema se complique, hasta el punto de tener que recurrir al confinamiento y la medicación psiquiátrica.

Un ejemplo sencillo de aprendizaje basado en casos 

El aprendizaje automático o de máquina emplea un algoritmo para clasificar, diagnosticar o predecir el resultado de una observación (caso) que se ve influenciado por el comportamiento de una o más variables predictoras (de entrada). Para entender mejor el concepto, explicaré su principio de funcionamiento con un ejemplo muy sencillo.
Durante algún tiempo, mi hermana solía preparar bacalao para agasajar a toda la familia en la cena del 24 de diciembre. En ciertas ocasiones el bacalao era todo un éxito, y en otras, en opinión de mi señor padre, no tanto.

Digamos que las variables de entrada eran solo tres (la verdad es que eran muchas más; pero como soy un lego en materia culinaria y en estos momentos no cuento con la asesoría de mi querida hermana, voy a simplificar las cosas): lugar en donde era adquirido el bacalao, tiempo de recalentado y tiempo de remojado previo.
Cuando el bacalao se compraba en “La Europea”, el éxito casi siempre estaba asegurado, excepto aquella vez que mi hermana lo recalentó por más tiempo del que era necesario, y se agrió.

Las veces que salía “sacatudo”, duro o salado (fracaso), era porque no se había puesto a remojar el tiempo suficiente. En fin, eran variables que influían sensiblemente en la variable a predecir: la opinión de mi papá sobre la calidad del bacalao en la cena de navidad.
Lo interesante de este ejemplo es analizar si Maricarmen descubrió un método para preparar el bacalao, basándose en lo que había ocurrido en las navidades anteriores. Y más interesante aún sería el poder predecir cuál será el resultado de esta navidad, tomando en cuenta que uno de mis sobrinos planea comprar el bacalao en el Mercado de San Juan y que va a darnos la sorpresa justo el 24 de diciembre.

Dado que Mari Carmen va a recibir el bacalao con tan poco tiempo de anticipación, lo más seguro es que no pueda dejarlo remojar lo suficiente. Estando así las cosas, ¿cuál podría ser la opinión de mi papá, sabiendo que el bacalao solo va a poderse remojar durante 6 horas?
Si pulsa usted sobre la imagen anterior para agrandarla, va a advertir que no existe un caso resgitrado en la base de datos, para el que la variable de entrada Lugar de compra sea igual a “Mercado de San Juan” y la variable Tiempo de remojado sea de 6 horas; en otras palabras, no existe un antecedente de lo que podría pasar, dadas estas condiciones. Sin embargo, la minería de datos podría ayudarnos a predecir si el bacalao va a ser un éxito o no esta navidad, con cierto nivel de precisión (probabilidad). ¿O podría usted intuitivamente darme un pronóstico con algún nivel de certidumbre?

La regla del ZeroR

Hay un método muy rudimentario que podríamos aplicar al ejemplo anterior. Consiste en analizar cuál es el resultado que más ocurrencias ha registrado y predecir de acuerdo con éste. En estadística, al valor que se repite con más frecuencia en un conjunto de datos se le llama moda. En la matriz de datos del ejemplo anterior, observamos que en la mayoría de los casos el bacalao ha sido un éxito. El éxito sería la moda en este caso, y espero quede claro que así ha sido en el  71.42% de las veces (100 x número de éxitos/total de observaciones = 100 x 5/7 %). Así, nuestro pronóstico sería que aunque el bacalao se quede remojando 6 horas, el resultado va a ser un éxito, con una margen de error del 28.58%.

En los ámbitos de la minería de datos y la estadística, al método que acabamos de emplear aquí para responder a la interrogante planteada al final del apartado anterior, se le conoce como regla del ZeroRy aunque simple en su naturaleza, nos sirvió mucho al momento de evaluar el método que seleccionamos para diagnosticar a nuestros pacientes. A continuación analizo las características de los métodos y herramientas que estuvimos evaluando en la Fundación MicroMédix, antes de seleccionar el algoritmo que a la postre nos proporcionó el mayor nivel de certidumbre, con miras a diagnosticar y prevenir trastornos de personalidad.

Métodos y herramientas para diagnosticar y prevenir la esquizofrenia y otros trastornos de la personalidad

Analicemos ahora el caso de un modelo para diagnosticar a un paciente, cuya madre nos ha escrito en busca de ayuda, pues su hijo padece de queratocono (por favor pulse en el vínculo que sigue si desea conocer los detalles de este trastorno y del caso completo de “Alejandro de Austria”). Para ello, les pedimos nos hicieran favor de responder el cuestionario de 72 preguntas, que estarán representando las variables de entrada de nuestro modelo de diagnóstico/prevención de fenotipo, tal y como lo describí en la sección “El diagnóstico preventivo: la clave para no enfermarse o evitar las recaídas”.

Cada variable (síntoma implícito en cada pregunta) únicamente puede asumir los valores S y N, dependiendo si la respuesta de esta admirable madre guerrera ha sido un sí o un no, respectivamente. Como se ve, ahora nuestro reto consiste en manejar 72 variables dicotómicas (S/N) y una variabe categórica de salida (las variables categóricas son aquellas que solo pueden adquirir valores que se pueden enumerar, y que por lo tanto no son continuas).
Antes de cargar los datos del paciente a nuestra base de datos, es necesario abrir primero este archivo con el software de minería de datos, y una vez seleccionado el modelo de diagnóstico, ingresar los síntomas que el paciente ha reportado, en un archivo de prueba (test). Nótese que no podemos (ni debemos) integrar los síntomas de un paciente a la base de datos, antes de ejecutar el algoritmo de diagnóstico, porque desconocemos su fenotipo. Esta es justamente la variable que pretendemos determinar con el software de minería de datos, y es por eso que a ésta se le llama variable de salida.

WEKA (Waikato Environment for Knowledge Analysis) es el software de minería de datos (derecha) que hemos estado usando desde hace años, con el fin de perfeccionar nuestras recetas, y fue desarrollado por la universidad de Waikato, Nueva Zelanda, en la modalidad de distribución gratuita (open source). Si pulsa usted sobre la captura de pantalla de la derecha, notará que WEKA  a empleado un diagrama de barras para representar el número de casos registrados para cada fenotipo. Hay 8 pacientes etiquetados con el fenotipo otro, 40 con histapenia (en rojo), 30 con histadelia (azul celeste), 2 normales (gris) y 20  diagnosticados con piroluria (en rosa).
Ahora que ya conoce usted el método del ZeroR, supongo que no tendrá problemas para emitir un diagnóstico aunque sea burdo del fenotipo de “Alejandro de Austria”. Aplicando el método que anteriormente expliqué “con manzanitas”… ¡ah perdón!, ¿fue con bacalao no es cierto? Bueno, acorde con la regla del ZeroR, un pronóstico no muy bueno sería el de histapenia, con un 40% de confianza (pulse sobre la imagen de la izquierda para ver lo que WEKA despliega al aplicar este método).

Dijimos que este valor corresponde a la moda de la variable fenotipo (en el sentido estadístico del término, no porque esté de moda hacerlo así), y aunque impreciso, nos servirá como referencia para evaluar el método que usaremos para emitir diagnósticos más serios y predicciones más certeras. Porque imagínese nada más, querido lector, cómo confiar en un diagnóstico cuyo margen de error es del 60%. Note y anote los valores del coeficiente Kappa de Cohen y el de la raíz del error cuadrático medio porque son factores que nos indican qué tanto nos estamos equivocando en los diagnósticos.

Como por el momento no se trata de impartir un curso de informática biomédica o de estadística, sino únicamente saber para qué nos van a servir ambos parámetros, baste decir que entre más cerca esté de la unidad el coeficiente de Kappa, más preciso será el modelo seleccionado, y que entre más pequeña sea la raíz del error cuadrático medio, menos errores estaremos cometiendo y mejor será el modelo objeto de análisis.
Un criterio de seleción basado en la regla del ZeroR es completamente inadmisible, aunque en honor a la verdad, sé de algunos psiquiatras con criterios de diagnóstico peores, pues en lo único que se basan es en su “Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM)”, o a veces ni siquiera en eso. Estimado lector, permítame informarle que ese manual no contiene absolutamente nada de estadística. Si hay algo estadístico y dotado de inteligencia que sí nos puede ayudar a diagnosticar con bastante precisión a nuestros pacientes, son sin duda alguna los árboles de decisión, las redes bayesianas y las redes neuronales artificiales.

Árboles de decisión y selección de atributos

Si un modelo con 3 variables de entrada y una de salida ocasiona cierta incertidumbre a la hora de pronosticar cómo va a estar el bacalao esta navidad, imagínese lo que implica uno con 72 variables de entrada que pretende diagnosticar o predecir el fenotipo de un paciente. Las cosas pueden complicarse sobremanera. Y aunque la máquina sea la que se va encargar de ejecutar los algoritmos, el reducir el número de variables de entrada no solo simpifica los cálculos y el análisis de los datos, sino que podría aumentar el nivel de precisión del modelo. En seguida le explico qué fue lo que hice para reducir el modelo inicial de 72 variables de entrada, a uno de 35 atributos, aumentando al mismo tiempo el nivel de precisión de los diagnósticos y las predicciones.

Después de haber abierto con WEKA el archivo de pacientes, pulsé en la pestaña Classify para acceder a la función de clasificación de instancias (casos), y luego seleccioné el algoritmo J48, dentro de la categoría correspondiente a los árboles de decisión. Al dar clic en el botón de arranque (Start), lo que obtuve fue un coeficiente de Kappa de 0.605, una raíz del error cuadrático medio de 0.3174 y un nivel de precisión del 72%. (pulse usted sobre la imagen que aparece a su izquierda para ver los detalles). Esta precisión, si bien ha resultado muy superior a la que nos ofrece la regla del ZeroR, no es precisamente lo que una madre guerrera estaría esperando para optimizar la receta de su hijo.

Pero entonces, ¿para qué seleccionar un método que se está equivocando el 28% de las veces?
Mi intención al seleccionar el método del árbol de decisión J48, además de comparar su precisión con la del ZeroR, era analizar los síntomas que seleccionaría este algoritmo.

Los árboles de decisión nos ahorran el trabajo de seleccionar los atributos más relevantes, de entre todos los datos del conjunto (en este caso los síntomas del paciente). Y lo que llama más la atención es que lo hacen de manera automática. Uno no tiene que ir a la pestaña Select attributes de WEKA para seleccionar un evaluador de atributos y luego probar con más de una estrategia de búsqueda, a fin de intentar aumentar la precisión del modelo. Se requiere conocer bien el tema para obtener un buen resultado, haciéndolo explícitamente.
Tratando de ahorrarme el trabajo de ahondar en el tema (lo cual, como veremos más adelante terminé haciéndolo de todas maneras), quise saber lo que harían WEKA y el árbol J48 al pedirles que me mostraran el diagrama que “tenían en mente”.

La inteligencia de estas herramientas es tal, que nos permiten ver cosas que no podríamos descubrir por nosotros mismos. ¿O sabe usted de algún psiquiatra que le pueda decir cuál de todos los síntomas de la esquizorenia influye más en sus diagnósticos? Quiero pensar que se inclinaría por la escucha de voces, las alucinaciones visuales, las obsesiones o las compulsiones.

Pero lo que importa aquí no es lo que tenga que opinar un psiquiatra al respecto, sino lo que WEKA y el J48 puedan develar en el proceso. Estos dos aliados nos están diciendo que hay un 72% de probabilidades de que los problemas psicogénicos de la población de pacientes de nuestra base de datos, podrían estar relacionados con el hecho de tener canas prematuras (fíjese en el nodo raíz del árbol que aparecerá en su pantalla, después de pulsar sobre la imagen adjunta). Ya lo estoy oyendo decir: ¡con el encanecimiento prematuro! Sí querido lector, leyó usted bien. Y tiene mucho más sentido cuando uno va y busca en Google, las causas más importantes del encanecimiento prematuro.

Si usted indaga lo suficiente sobre esta cuestión, lo que va encontrar en la mayoría de los sitios web, es que las canas prematuras son un claro indicio de deficiencia de vitaminas, minerales y sobre todo de melanina. Hay muchas evidencias de que las canas aparecen antes de lo normal, cuando uno está sujeto a un estrés constante. Los editores de la revista Scientific American lo han dejado muy claro: el estrés provoca que nuestro cabello se tiña de gris, y en casos extremos, de blanco.

En este mismo diagrama de árbol se puede ver cómo éste método dignostica a un paciente, a partir de las decisiones que va tomando a lo largo de las ramas que conducen a las hojas etiquetadas como histapenia, histadelia, piroluria y otro. Las hojas del árbol son los nodos terminales. Para ejemplifiar como funciona este método de extracción de datos (data mining), siga la rama que marqué con rojo, en el siguiente orden:

1. El algoritmo comprueba que el paciente ha contestado que NO a la pregunta ¿tiene canas prematuras (variable de mayor relevancia según este método)?, por lo que decide ir a verificar la respuesta al nodo etiquetado como obsesivo-compulsivo (siguiente variable de importancia de acuerdo con este método).
2. Ahí comprueba que NO es obsesivo-compulsivo y continúa con la pregunta 3:
3. ¿Rasgos faciales delicados? Como la respuesta aquí es afirmativa, va en busca del nodo mal_genio.
4. Puesto que en este último nodo la respuesta es , J48 concluye que se trata de una piroluria (en la hoja de esta “rama roja” del árbol).

A pesar de toda esa inteligencia, una precisión del 72 % no garantiza el éxito de un tratamiento, por lo que es imprescindible buscar un modelo que nos ofrezca al menos un 90% de confianza.
Pensando que los atributos que había seleccionado el árbol J48 me servirían como entrada para otro método de árbol, o bien para una red bayesiana, probé con los árboles LMT y Random Forest, así como con un par de algoritmos bayesianos. Aún así, los resultados todavía dejaban mucho que desear.
Así las cosas, había que seleccionar los atributos más significativos de manera explícita, con los medios que ofrece WEKA.
Una vez que supe cuál sería una buena estrategia para la selección de atributos, decidí probar con el evaluador por omisión (CfsSubsetEval) y el método de búsqueda Best First. El resultado de esta fase del proyecto aparece en la captura de pantalla que se muestra a la izquierda. Como se ve, esta vez son 35 los atributos que de acuerdo con este último hallazgo, debería yo emplear de aquí en adelante como variables de entrada en mis evaluaciones.   En la imagen de la derecha se puede apreciar cómo se distribuye la variable escucha_voces en función del fenotipo, después de haberla seleccionado en la interfaz de pre-procesamiento. De todos los pacientes, hay 53 que no escuchan voces y 47 que sí lo hacen. Se observa también que los pacientes que han sido diagnosticados con histapenia, son los que más escuchan voces (área en rojo).

Pero más que estar buscando un método que mejore los diagnósticos, lo que más nos importa en la Fundación MicroMédix, es evaluar qué tanto un adolescente podría estar en riesgo de desarrollar un problema psicogénico, caracterizado por cualquiera de los fenotipos que aquí hemos estado analizando. Nos interesa por ejemplo encontrar un modelo de diagnóstico que nos permita responder a preguntas del tipo: ¿qué tan probable es que un muchacho se empiece a aislar de sus amigos y familiares, habiendo sido diagnosticado con histadelia? Una posibilidad es recurrir a los métodos dotados de inteligencia artificial, entre los que destacan las redes bayesianas. A continuación exploramos esa posibilidad.

El método de red bayesiana que hizo posible aumentar la precisión hasta en un 92%

Provisto de un conjunto de atributos optimizado, me di a la tarea de probar varios métodos, tanto de árboles de decisión como de redes bayesianas. Fue así como obtuve los mejores resultados.

A lo largo de este proceso de búsqueda, advertí que efectivamente los atributos que habia seleccionado de manera explícita, habían producido un aumento en las precisiones tanto en uno de los tres árboles de clasificación, como en los dos métodos bayesianos que elegí. Excepto para los casos de los árboles de decisión J48 y LMT, los demás métodos superaron a sus antecesores. En el caso del Random Forest la precisión llegó a ser del 90%. En la tabla adjunta muestro el resumen de las pruebas que tuve que realizar para finalmente adoptar como modelo de diagnóstico el de Bayes Net, no solo por haberme entregado la mejor precisión (del 92%), sino los mejores coeficientes estadísticos.

¿Recuerda lo que le comenté sobre los parámetros Kappa de Cohen y de la raíz del error cuadrático medio? Bueno, pues fue así como supe cuál era el mejor de los seis métodos analizados. El modelo a emplear terminó siendo el método de Bayes Net aplicado a las 35 variables que de acuerdo con WEKA, resultaron ser las más relevantes.

Con este modelo ya podemos responder a ese tipo de preguntas que nos permiten evaluar el riesgo que tiene una persona de enfermar. Con la inteligencia artificial de un método como el de Bayes Net, podemos determinar qué probabilidades tiene un paciente de padecer un síntoma, dado su fenotipo. En la imagen adjunta por ejemplo (pulse para agrandarla), se pueden conocer las probabilidades que tendría un adolescente de escuchar voces, de experimentar delirios, de no recordar sus sueños y de aislarse de sus familiares y amigos, dependiendo todo ello de su fenotipo. Así, de haber sido diagnosticado con histapenia, dichas probabilidades serían del 74.4%, 59.8%, 30.5% y 54.9%, respectivamente.

Uno de los principales objetivos al desarrollar un sistema de esta naturaleza, es evitar que los síntomas asociados a cualquiera de los fenotipos mencionados, hagan su triunfal aparición. Sin embargo, no hay que perder de vista que estamos ante un modelo probabilístico, y hay que ser my cautelosos a la hora de interpretar los resultados. Note por ejemplo que en la tabla de distribución de probabilidades de la figura anterior, se establece que la probabilidad de que un paciente normal escuche voces no es nula, lo cual no significa que esté en riesgo, sino simplemente que el modelo no es determinístico y que existe por lo tanto, un margen de error del 8%. No está nada mal.

Diagnosticando a un paciente con queratocono: ¿un fenotipo que podría clasificarse como “otro”?

Regresando al caso de “Alejandro de Austria”, es menester aplicar todo el conocimiento adquirido hasta aquí, para determinar con una precisión del 92%, el fenotipo de nuestro querido amigo.
El objetivo es tener una idea más clara de cuál puede ser este fenotipo, a fin de perfeccionar su receta.
En la captura de pantalla adjunta, estoy mostrando el diagnóstico que WEKA me entregó, al ingresar las respuestas que la mamá de este chico anotó en el cuestionario para identificar su fenotipo. En el conjunto de datos de prueba (test set), incluí a otros seis pacientes que estaban esperando su diagnóstico (pulse sobre la imagen para ver los detalles).

De acuerdo con lo que hasta hora sabemos sobre Alejandro, mi expectativa era que el resultado fuera fenotipo=”otro”; pero lo que el programa de minería de datos me entregó con una certidumbre del 99.2% fue “histapenia”, según se ve en el informe de la imagen anterior (inst# 7). A reserva de lo que revelen las pruebas de laboratorio a realizar en este caso, le estaremos enviando a este madre guerrera, una receta que tome en cuenta tanto el diagnóstico aquí obtenido, como los resultados de dichos análisis.

Obsérvese que en esa misma imagen hay dos pacientes que el modelo diagnosticó con histadelia. En el caso número 3 sin embargo (inst# 3), el programa no parace estar muy seguro de ese diagnóstico y por ende, nosotros tampoco. La certidumbre en este caso ha sido del 47.1%. Al revisar el registro de los datos de este paciente caí en la cuenta de que había dejado muchas preguntas sin contestar, y de alguna manera Bayes Net no se quiso comprometer. Asimismo, quise ponerlo a prueba ingresando un registro de un paciente que ya estaba dado de alta en la base de datos. Si Bayes Net hablara (poco le falta) me hubiera dicho: “a este señor ya lo conozco, es el que se subió a la rama roja de tu árbol J48, y te garantizo (100%) que es pirolúrico”. Nada más faltó que después de haberle borrado la variable que contenía la edad de los pacientes, me dijera que no se tratataba de un adolescente, sino de un “baby boomer”.

Conclusiones

La esquizofrenia, el trastorno bipolar, el autismo, la ansiedad, la depresión, los ataques de pánico y demás trastornos de la personalidad, son enfermedades multivariables, pues son demasiados síntomas los que entran en  juego a la hora de diagnosticar y prescribir. No es fácil determinar cuánto va a durar un tratamiento, ni qué tan bien va a responder un paciente a los suplementos que la medicina ortomolecular recomienda en cada caso. Pero los avances que todos los días tienen lugar en el campo de la informática biomédica y la biomedicina, nos están permitiendo concretar un mayor número de casos de éxito.

De todas la variables implicadas en el proceso, hay algunas que usted o su ser querido pueden controlar. Me estoy refiriendo a las del tipo epigenético. Aún contando con la herramienta más poderosa de la minería de datos, si no cuento con su apoyo, de poco nos va a servir tanto modelo matemático y tanta labor científica dedicados al restablecimiento de su salud. Yo no tengo control sobre la cantidad de cigarros que fuma, el alcohol que ingiere, sus adicciones, sus hábitos alimenticios, la cantidad de azúcar que consume y de su estilo de vida en general. Usted sí que posee el control de todas esas variables epigenéticas.

Recuerde que para conseguir el éxito de un tratamiento, es indispensable hacer equipo, porque para ser honestos, los únicos que terminan siendo los protagonistas de los casos de éxito son ustedes, los familares y los pacientes mismos, no los terapeutas ni los expertos en minería de datos.

Un par de comentarios finales 

Si usted es psiquiatra y tiene un método de diagnóstico que supere al Bayes Net, por favor déjeme un comentario. Me muero por conocerlo (al método, no al psiquiatra).
Ahora que si usted es un paciente o un familiar de un chico o una chica aquejados de un trastorno de personalidad, entonces sí que me muero por responder a sus comentarios y ofrecerle todo mi apoyo hasta ver la luz al final del túnel, pues mi pasión consiste en hacer todo lo que esté a mi alcance para que su calidad de vida vuelva a ser la misma que prevalecía cuando su hijo(a) era lo que solía ser.

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 8 de diciembre de 2017


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REFERENCIAS

[1] William J. Walsh. Nutrient Power. Heal your biochemistry and heal your brain. Skyhorse Publishing, 2012.
[2] Richard Stuckey,William Walsh & Brett Lambert. The Effectiveness of Targeted Nutrient Therapy in Treatment of Mental Illness. A pilot study. ACNEM Journal Vol 29 No 3 – November 2010.
[3] R.A.S Hemat. Principles of Orthomolecularism. Urotext. 2004
[4] Ian H. Witten, Eibe Frank & Mark A. Hall. Data Mining. Practical Machine Learning, tools and Techniques, third edition, Elsevier. 2011.
[5] Daniel T. Larose. Discovering Knowledge in Data. An introduction to data mining. John Wiley & Sons.2005
[6] David Nettleton. Análisis de Datos Comerciales. Díaz de Santos. 2003


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Identificando el fenotipo de esquizofrenia: un paso más hacia la curación

Hay un camino que puede usted seguir para encontrar el alivio de su esquizofrenia o la que está minando la salud de su ser querido. Se trata de identificar el fenotipo de la esquizofrenia que lo está afectando, con base en las respuestas a un cuestionario que puede usted descargar aquí gratis, y en cuatro análisis clínicos que nos permitirán estimar el grado de metilación y el nivel de estrés oxidativo que hay en su organismo. Las pruebas de laboratorio que necesitará comprenden: un análisis del nivel de histamina en sangre, una biometría hemática (basófilos), un análisis de aminoácidos  y un examen de criptopirroles en orina.

Psiquiatría vs. medicina ortomolecular

Y aunque tal vez este camino no sea el único que podría usted seguir, promete más que cualquiera de los otros cursos de acción que su psiquiatra recomendaría, haciendo uso de su “Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM)”. Apoyándose de ese manual que de estadístico solo tiene el nombre, ese señor de bata blanca podría diagnosticar desde un “trastorno esquizoafectivo“, una “esquizofrenia paranoide” y un “trastorno bipolar“, hasta un “trastorno negativista desafiante“. No estoy bromeando, este último término existe en dicho manual.

Pero no son a esos tipos de esquizofrenia a los que me estoy refiriendo en esta publicación, sino a los biotipos o fenotipos que la medicina ortomolecular ha empleado desde la década de los setentas para distinguir un trastorno psicogénico de otro. Mucho antes de que publicara “The Schizophrenias: ours to conquer” [1], Carl Pfeiffer ya había estudiado un gran número de casos de esquizofrenia, y aunque él no los dividió en “fenotipos”, comenzó a clasificarlos en función de cómo respondían sus pacientes al folato y la metionina, y de cuáles eran sus niveles séricos de histamina, de basófilos en sangre y de criptopirroles en orina.
Es por eso que nosotros hemos preferido apoyarnos en el legado de Pfeiffer, y trabajar sobre análisis clínicos que reflejen los desequilibrios bioquímicos del paciente. No estamos experimentando con conejillos de indias, echando mano de ese método de “prueba y error” que tanto gusta a los psiquiatras. Probar un fármaco tras otro hasta que uno funcione, no es precisamente una terapia inteligente.

Propósito del cuestionario y de las pruebas de laboratorio: qué estamos buscando

Las respuestas al cuestionario, además de ayudar en el diagnóstico, nos permitirán determinar qué pruebas de laboratorio son indispendables y cuáles no. En algunos casos, las respuestas al cuestionario bastarán para descartar un fenotipo, sobre todo cuando la diferencia entre las respuestas afirmativas entre uno y otro sea muy grande. De ser así, usted terminaría ahorrándose el costo de cuando menos un análisis.

Para determinar los desequilibrios bioquímicos y las deficiencias nutricionales, es menester conocer los niveles absolutos de los basófilos (biometría hemática) y de histamina en sangre, así como de metionina (aminoácidos) y ácido fólico. Cada paciente va a presentar un grado de metilación diferente (cantidad de pequeños componentes de hidrógeno y carbono que un grupo químico llamado metilo aporta al organismo), y para confeccionar la mejor receta posible, conviene practicar los exámenes mencionados, a fin de no estar dando palos de ciego, como lo hacen esos excelentísimos señores de bata blanca.

¿Por qué se les ha llamado fenotipos, y no simplemente tipos de esquizofrenia?

El genotipo es la composición genética de un organismo individual y funciona como un conjunto de instrucciones (código) que determina parcialmente cómo va a crecer y desarrollarse nuestro cuerpo. La palabra “genotipo” se usa generalmente cuando se habla de la genética de un rasgo en particular, como por ejemplo, el color de los ojos.

El fenotipo es la característica física o bioquímica observable de un organismo individual, determinada tanto por la composición genética (genotipo) como por las condiciones de su entorno. Algunos ejemplos de esas características serían la altura (crecimiento influenciado por la nutrición), el peso (alterado por el estilo de vida) y el color de la piel (afectado por la radiación solar, los cambios hormonales en la adolescencia, la contaminación ambiental, etc.)
Los genes llevan las instrucciones para el crecimiento y desarrollo del cuerpo. Sin embargo, el fenotipo se ve influenciado durante el desarrollo embrionario y durante toda la vida del ser humano por factores ambientales.

Las condiciones ambientales incluyen todo lo que nos puede afectar, como la dieta, el clima, el estilo de vida (si fumamos, si tomamos alcohol, si nos desvelamos, si practicamos o no ejercicio, etc.), el estrés, el trabajo que desempeñamos, los videos y las películas que vemos, los amigos que frecuentamos, los libros que leemos (o que no leemos), etc. Todos esos factores, sobre todo la dieta, que es donde cabría incluir la suplementación, van a contribuir a que uno u otro gen se exprese (se encienda) o se inhiba (se apague), dependiendo del grado de metilación que nuestra alimentación y suplementación estén aportando a nuestro cuerpo.

Una baja metilación promueve la expresión de los genes (los enciende/activa), mientras que una alta metilación los bloquea (los inhibe/apaga). Asimismo, dentro de nuestro cuerpo, siempre existirá una competencia entre los grupos metilo y acetilo, en el sentido de que mientras los primeros los apagan, los segundos los encienden. El reto de la epigenética radica así en identificar cuáles genes deben apagarse y cuáles encenderse para que el individuo no desarrolle una determinada enfermedad. Algunos genes, como el ApoE en la enfermedad de Alzheimer, ya han sido identificados como factores de riesgo en el desarrollo de algunas enfermedades, y ya existen muchos avances en esta dirección para prevenir y detener el progreso de algunos trastornos mentales.
Aunque todavía no se ha encontrado el gen o los genes que habría que apagar para prevenir algunos de los fenotipos asociados a la esquizofrenia, lo que nosotros estamos indagando aquí, es precisamente la forma en la que se puede controlar su expresión, empleando la metilación o la acetilación del DNA y otros componentes a nivel molecular (como las histonas), con miras a mejorar los síntomas de este trastorno, cualesquiera que sean los genes que estén funcionado de manera indebida.

Una de las tesis que William J. Walsh sostiene y que podría exlicar por qué algunos fenotipos de esquizofrenia resultan tan difíciles de tratar, es que este síndrome no obedece las leyes de la genética clásica de Mendel ([2], pág. 72).

Fenotipo asociado a la hipermetilación (histapenia)

No hace mucho, el padre de una de mis pacientes a quien llamaré Gustavo, me escribió un mensaje de correo elecrónico desde España, para hacerme saber que estaba preocupado porque su hija de 12 años estaba experimentando tics nerviosos, después de haber aumentado la dosis de la proteína que estaba tomando (complejo de aminoácidos). En los resultados de su análisis sintomático (cuestionario), no pude hallar un solo signo que me indicara la posible existencia de una hipermetilación, como podrían ser la escucha de voces, la depresión, el insomnio o los acúfenos. Sin embargo, al revisar de nuevo la analítica de sus aminoácidos, observé que los niveles de metionina eran superiores a los normales (pulse sobre la imagen adjunta para ampliarla). Como siempre, he ocultado la verdadera identidad de mi paciente para respetar su privacidad.

De acuerdo con Joel Brind, doctor en filosofía y profesor de biología y endocrinología en el Baruch College de la City University of New York, “el cuerpo usa la glicina para eliminar el exceso de metionina. No obstante, hay que ir con cuidado y administrar la glicina de manera gradual. La dosis inicial que recomiendo es de 4 gramos, con incrementos diarios en esa misma proporción, hasta un máximo de lo que se aconseja administrar, según el peso del paciente. El problema aquí es que la glicina está ligeramente alta, y es por eso que necesitamos analizar los resultados de las demás pruebas de laboratorio, para identificar con mayor precisión el fenotipo de esta pequeñita.

La biometría hemática que me había enviado Gustavo la utilicé para responder a la pregunta No. 7 del cuestionario que él había dejado sin contestar, tal vez porque no sabía que es en este examen en donde uno puede encontrar el nivel absoluto de los básofilos en sangre (pulse sobre la imagen de la izquierda para agrandarla).
El laboratorio encargado de reportar dichos valores no había podido detectar un valor por encima de cero, lo que me hacía sospechar que se trataba de un caso de hipermetilación, considerando el nivel de metionina que había indicado la analítica de aminoácidos de esta chiquita. Aunque ya contaba con suficientes evidencias de que se trataba de una hipermetilación, las respuestas al cuestionario que Gustavo me habia proporcionado no eran del todo concluyentes, y no porque él hubiera cometido errores al llenarlo, sino porque los porcentajes de las respuestas afirmativas para cada uno de los tres fenotipos más comunes, no eran mayores al 30% en ninguno de ellos.

Para diagnosticar a un paciente hipermetilado, hipometilado o con piroluria, los pocentajes de sus respuestas afirmativas deben estar entre el 30% y el 50%. Para confirmar el diagnóstico de hipermetilación, necesitaba yo conocer el nivel de histamina en sangre de la pequeña, por lo que le sugerí a Gustavo solicitar un análisis de laboratorio para este neurotransmisor.

Aunque al momento de estar escribiendo estas líneas todavía no conozco ese dato, lo que estaría esperando es un valor que fuera congruente con los razonamientos que hasta ahora venía realizando, es decir, un valor de histamina muy bajo, no mayor a los 40 ng/ml (nanogramos por mililitro).
Una muestra de un análisis con niveles normales de basófilos en sangre, se parecería al que estoy presentando en la imagen de la derecha. Como se ve, el laboratorio a cargo de este examen reportó 50 basófilos por microlitro de sangre. No me sorprende que hasta el momento no haya recibido una sola biometría de un paciente aquejado de algún trastorno psicogénico, que reporte basófilos con un valor absoluto superior a las 30 células por microlitro [2].

Otra manera de asegurarse de la existencia de una hipermetilación es inspeccionar los valores de cobre, ya sea en sangre o a través de un mineralograma. La histamina está regulada por las proteínas que contienen cobre, que hasta donde sabemos son la histaminasa y la ceruloplasmina. Los niveles anormalmente altos de cobre aumentan la actividad de estas dos enzimas, dando como resultado una degradación excesiva de la histamina. Este déficit de histamina es responsable de algunos de los comportamientos psicóticos que se observan en las esquizofrenias.

Gustavo también me había enviado por correo electrónico el mineralograma que aparece en la imagen anterior; pero a juzgar por lo que ahí se indica, no parece haber una intoxicación por cobre. La histamina podría estar en déficit por alguna otra razón, y como el nivel de histidina está dentro de los límites de referencia, hace falta un análisis de nivel de histamina en sangre para confirmar o descartar una histapenia. La histamina se sintetiza a partir de la histidina, y en muchas ocasiones este aminoácido ayudará a incrementar los niveles de histamina, y por lo tanto, a mejorar la sintomatología de un paciente hipermetilado.

Obsérvese también que la metionina en estos casos está contraindicada, por lo que todo paciente diagnosticado con histapenia, deberá abstenerse de tomar complejos de aminoácidos como la proteína de soya o de suero de leche aislada (Immunocal, por ejemplo), ya que aunque ésta contiene histidina, también aporta metionina. Tampoco deberían administrarse suplementos como el SAMe (S-adenosil-metionina), inositol, trimetil-glicina (TMG), dimetil-glicina (DMG), triptófano,  tirosina, fenilalanina, hierba de San Juan y mutivitamínicos que contengan cobre (véase también: “Aminoácidos: las combinaciones deben ser terapéuticas, no contraproducentes“).

Si usted no ha tenido una consulta adicional a la que tuvo lugar cuando recibió su primera receta, le recomiendo acudir a un laboratorio de análisis clínicos y solicitar los exámenes que aquí he sugerido, a fin de efectuar los cambios que procedan, si existiera alguna cotraindicación con los suplementos que actualmente esta tomando usted o su familiar. Para mayor información a este respecto, tenga a bien concertar una cita.

Fenotipo asociado a la hipometilación (histadelia)

De auerdo con Pfeiffer, los basófilos tampoco deberían ser demasiado elevados, pues un valor superior a las 50 células por microlitro podría estar representando un caso de hipometilación ([1], pág. 155). La histadelia, que es como se le conoce también a la hipometilación, es una condición en la que la metionina se encuentra por debajo de sus niveles normales y en donde la histamina suele alcanzar niveles muy elevados, superiores a los 70 ng/ml (op. cit.).

Una personalidad histadélica se caracteriza por tener pensamientos delirantes muy marcados y tiende a ser muy perfeccionista. Padece de alergias (derecha), adicciones y fobias. Podría tener tendencias suicidas, hablar muy poco y conducirse de manera obsesiva y compulsiva. Las personas hipometiladas podrían sufrir de úlcera péptica, responder negativamente al folato y a las benzodiazepinas, haber sido diagnosticadas con trastorno esquizoafectivo, tener una baja tolerancia al dolor, una fuerza de voluntad inquebrantable, así como aparentar una gran calma cuando en realidad están muy tensos por dentro. Les duele la cabeza frecuentemente, se aislan de los demás, parecen tener la mente en blanco, establecen rituales para algunas actividades de manera obsesiva-compulsiva y responden favorablemente a los antidepresivos de segunda generación (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o ISRS). Algunas de las ideas delirantes de estos pacientes podrían consistir en la creencia de que algún familiar o amigo suyo es un extraterrestre, o que la policía, el ejército, o alguna otra organización importante los está persiguiendo.
Otros signos que podrían estar indicando una hipometilación serían una libido muy alta, una hiperreflexión sobre los eventos pasados, una respuesta favorable a los antihistamínicos (como era de esperarase, debido a los altos niveles de histamina que se espera tengan estos pacientes), una cantidad de saliva y de lágrimas apropiada (ausencia de resequedad), y una renuencia a seguir un tratamiento (el típico adolescente que niega estar enfermo o que evita que los demás se den cuenta que tiene un problema).

Los histadélicos difícilmente logran concentrarse en sus tareas. Se desempeñan muy bien en el ámbito deportivo, aunque no son muy accesibles en cuanto a hacer cambios en su dieta, ya que con frecuencia, ésta podría consistir exclusivamente de vegetales (muchos de ellos no comulgan con la idea de que los animales sean sacrificados con miras a satisfacer los requerimientos nutricionales del ser humano).

Se ha observado que antes de la aparición de su enfermedad, casi todos ellos han sido muchachos que se han mantenido motivados durante sus estudios, por provenir de familias con un historial de grandes logros (quizá porque tienen miedo de defraudar a sus padres y abuelos).
Aunque sus rasgos físicos no determinan de ninguna manera el fenotipo de esquizofrenia que los aqueja, algunas estadísticas indican que un gran porcentaje de la población con histadelia, tiene muy poco vello en su pecho y extremidades, es de complexión delgada y suele tener las orejas y la nariz muy grandes [2].
Como era de esperarse, los suplementos contraindicados en caso de histadelia son el folato, la colina, el dimetil-amino-etanol (DMAE), el cobre y por supuesto, la histidina, que como ya dijimos, constituye un factor clave en la producción de histamina.

Fenotipo asociado al estrés oxidativo (piroluria)

Entre un treinta y un cuarenta porciento de los pacientes con esquizofrenia se encuentran dentro del rango normal de niveles de histamina en sangre y por lo tanto, no pueden ser diagnosticados y tratados de acuerdo con los criterios establecidos con anterioridad. Muchos de estos pacientes se pueden identificar por la excreción de pirroles urinarios (factor malva), condición que ha sido designada en muchos tratados de medicina ortomolecular como piroluria.

La primera correlación entre pirroles urinarios y episodios de esquizofrenia la advirtió Payza en 1958. Al estudiar la psicosis experimental del LSD, Payza notó la aparición de este nuevo factor en la orina de algunos individuos sujetos a observación. Más tarde, Irvine y Osmond descubrieron que los pirroles anormales eran excretados con frecuencia por pacientes afectados de esquizofrenia. El factor malva fue identificado por Irvine en 1969 y Sohler confirmó en 1970 que se trataba del 2,4 dimetil-3-etilpirrol o criptopirrol, un producto anormal de la síntesis de hemoglobina [1].

Conforme esta sustancia circula en el cuerpo, éste va perdiendo tanto zinc como vitamina B6 , dando lugar a una doble deficiencia. El problema no es en sí el exceso de pirroles, sino que éstos se excretan junto con esos dos nutrientes. La presencia de pirroles en la orina no es algo que determine el desarrollo de una esquizofrenia o de algún otro trastorno psiquiátrico, sino más bien implica un factor de riesgo. Sería simplista sugerir que la piroluria es lo único que podría desencadenar una esquizofrenia, ya que existen pacientes con muchos desequilibrios bioquímicos. Habrá personas por ejemplo que presenten síntomas tanto de histadelia como de piroluria, y aunque ésta última se puede distinguir fácilmente a través de una prueba de orina, hay que verificar si existen otros desequilibrios bioquímicos, a fin de garantizar una completa recuperación.

Como sucede con los demás fenotipos, la piroluria suele aparecer entre los 15 y los 20 años de edad, que es cuando los adolescentes se ven afectados por muchas tensiones. El estrés que ejerce sobre ellos la elección de un nuevo trabajo, la vida en la universidad, las primeras experiencias sexuales y las disputas familiares, pueden combinarse con el desequilibrio bioquímico inherente a la piroluria y desencadenar una psicosis. La epigenética nos ayuda a prevenir las enfermedades y a influir en la expresión de los genes para modificar lo que antes se consideraba inalterable y predeterminado por la herencía genética.

Hay varias características físicas y de comportamiento que nos pueden servir para identificar este fenotipo y determinar así los suplementos que más van a beneficiar al paciente. A continuación proporciono la lista completa de los síntomas y rasgos físicos que lo caracterizan:

1. Problemas para controlar el estrés
2. Niveles elevados de criptopirroles en orina
3. Susceptibilidad a las luces brillantes
4. Náuseas por las mañanas
5. Tendencia a saltarse el desayuno o a dedicarle demasiado tiempo
6. Piel muy reseca, pálida o muy sensible a la luz solar (se quema en lugar de broncearse)
7. Mal genio (irritabilidad)
8. Un historial de bajo rendimiento (sin logros importantes)
8. Dificultad para recordar los sueños o ausencia de los mismos (ausencia de vitamina B6)
9. Estrés oxidativo muy marcado
10. Problemas con la memoria de corto plazo
11. Tendencia a desvelarse
12. Predilección por los platillos muy condimentados o salados
13. Distribución de grasa corporal anormal
14. Rasgos faciales delicados
15. Cambios bruscos en los estados de ánimo
16. Problemas con la lectura
17. Tensión interna muy pronunciada
18. Infecciones frecuentes
19. Antecedentes de una o más enfermedades autoinmunes
20. Manchas blancas en la uñas de los dedos de las manos (deficiencia de zinc)
21. Problemas durante la etapa de crecimiento (déficit de zinc)
22. Ceja poblada
23. Estrías en la piel
24. Depresión muy severa
25. Miedo a viajar en avión, a los tornados, terremotos y siniestros en general.
26. Obsesiones con pensamientos negativos
27. Pubertad tardía
28. Orina oscura o de color malva (rojiza-púrpura)
29. Anomalías reportadas en un electroencefalograma
30. Encanecimiento prematuro
31. Periodos menstruales muy irregulares
32. Problemas con el desarrollo de los músculos
33. Aliento u olor corporal a fruta
34. Dolor en el área del bazo (lado izquierdo del abdomen)
35. Ansiedad muy marcada
36. Comportamiento histriónico
37. Dolores en las articulaciones
38. Dificultad para la cicatrización de las heridas
39. Psoriasis
40. Susceptibilidad a los ruidos fuertes

Si sus síntomas o rasgos coinciden con más de 12 de los que he enumerado, le sugiero transcribir sus respuestas al cuestionario que está por descargar (si no es que ya lo descargó), y hacérnoslo llegar a cualquiera de nuestros correos electrónicos, para que le ayudemos a determinar los nutrientes (la receta) que usted o su ser querido necesitan para sentirse mejor. Le recomiendo también responder a las preguntas asociadas a los otros dos fenotipos para que podamos identificar con mayor exactitud, todos los posibles desequilibrios bioquímicos y, por ende, sus deficiencias nutricionales.

Otros fenotipos

Además de la histapenia, la histadelia y la piroluria, hay otros trastornos psicogénicos que muchas veces podrían diagnosticarse como esquizofrenia, dada la semejanza que hay entre sus síntomas. Esta población de pacientes constituye un 10% del total diagnosticado con esquizofrenia, correspondiendo el 42% a la histapenia, el 28% a la histadelia y el 20% a la piroluria (izquierda). En ese otro 10% encontraremos otros fenotipos que trastornan el comportamiento, como son la enfermedad celiaca, la porfiria, la psicosis inducida por drogas, la deficiencia tiroidea, las alergias cerebrales (permeabilidad intestinal), la polidipsia y la homocisteinuria.

Enfermedad Celiaca

Este fenotipo representa aproximadamente el 4% de la población con problemas de esquizofrenia, y es la manera en la que reaccionan al gluten, ese porcentaje de personas que no lo asimilan bien (intolerancia al gluten). Se trata de un caso particular de permeabilidad intestinal, en donde esta proteína del trigo (el gluten) no es digerida apropiadamente por el tracto gastrointestinal. Las gluteomorfinas, que son los subproductos que logran cruzar la pared permeable del intestino (por no haberse terminado de absorber), se integran al torrente sanguíneo y atraviesan la barrera hemato-encefálica para causar estragos en el interior del cerebro, comportándose de manera similar a como lo haría la morfina y otros opiáceos [3]. Por lo regular, el descartar de la dieta los alimentos que contienen gluten, mejora sustancialmente los síntomas.

Porfiria

La porfiria es una anomalía en la pigmentación de la sangre, y es quizá uno de los fenotipos más raros de la esquizofrenia. Sus síntomas comprenden el dolor abdominal, las alucinaciones, la depresión, la paranoia y la ansiedad. Su diagnóstico es complicado porque existen ocho diferentes formas genéticas de porfiria con síntomas muy variables. Las moléculas de porfirina contienen anillos de grupos pirroles y concentraciones muy elevadas de pirroles en orina. En este fenotipo es común hallar intoxicación por metales pesados y deficiencias de vitamina B6 y zinc.

Psicosis inducida por drogas

No hemos enfatizado lo suficiente en que muchos casos de esquizofrenia son el resultado de un abuso de una o más drogas legales e ilegales, entre los que se encuentran los estimulantes, los antidepresivos y los ansiolíticos.
Algunos estimulantes como las anfetaminas pueden ocasionar alucinaciones y otras anomalías en el sistema nervioso central. Se sabe también que hay varios antipsicóticos que podrían provocar los mismos malestares que se supone debían suprimir, o cuya retirada acaba por inducir los síntomas de una psicosis (síndrome de abstinencia) [4].

Un paciente con algunas ideas delirantes me envió hace una semana un mensaje vía WhatsApp, en el que me confiaba haber vuelto a las andadas con la marihuana y el alcohol, a pesar de que ya había comenzado a sentirse y a dormir mejor con el tratamiento ortomolecular que yo le había recomendado.
Le tuve que decir que eso era tanto como dar un paso hacia adelante y dos hacia atrás, en la dirección que lo conduciría a una completa recuperación. Esta forma de proceder es común entre los adolescentes.

El LSD, la cocaína, la heroína, la marihuana y demás drogas ilegales, son factores de riesgo para una persona que está pasando por situaciones muy estresantes, como las que mencioné anteriormente cuando hablaba sobre los factores ambientales que determinan la expresión de algunos genes. Tal vez algunos jóvenes disfruten de los efectos que producen este tipo de estimulantes, y aunque sus experiencias pueden parecer de momento placenteras, es muy probable que en el largo plazo terminen experimentando delirios, escucha de voces, paranoias y otras sensaciones ya no tan placenteras, aún después de meses o incluso años de haber reincidido. Y eso lo sé no solo por haberlo leído en un gran número de artículos científicos, sino que ha sido una constante en varios casos no resueltos.
La decisión de qué es lo que uno debería consumir, cuándo y para qué hacerlo, es crucial y personal, y mi responsabilidad termina en el momento en que mi paciente prefiere las drogas, en lugar de los suplementos y las microdosis de plantas medicinales. ¿Que si se puede volver a empezar?… seguro que sí; pero cuidado, conforme mayor sea la reincidencia, mayor será la probabilidad de daño cerebral (irreversible).

Deficiencia tiroidea

Síntomas como la baja temperatura corporal, extremidades frías, piel reseca, caída de cabello y poca energía, podrían estar indicando un mal funcionamiento de la glándula tiroides. Tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo pueden causar un comportamiento psicótico, debido nuevamente a un desequilibrio en las hormonas segregadas por esta glándula: la TSH, la T3 y la T4 (para saber cuándo se trata de un hipotiroidismo o de un hipertiroidismo, pulse sobre la imagen de la izquierda).
Si usted ya verificó que sus niveles de histamina, basófilos, aminoácidos y criptopirroles son normales, y si en su historial familiar existen antecedentes de problemas de tiroides, parecería muy razonable revisar los niveles de esas tres hormonas para confirmar el estado de su tiroides. A su derecha puede ver un ejemplo de un perfil tiroideo que dio positivo para hipotiroidismo. Para interpretar los resultados del examen de este joven paciente, sírvase consultar la tabla que aparece arriba a su izquierda, a fin de que aplique usted el mismo criterio a la hora de interpretar sus propios resultados.

Si al interpretar su perfil tiroideo, infiere que su glándula está trabajando por debajo de su capacidad normal (hipotiroidismo), la administración de 6 gotas de una solución de yodo lugol al día, ayudará a corregir ese desequilibrio hormonal. En caso de hipertiroidismo o de otra condición no prevista en esta entrega, tenga a bien concertar una cita a fin de orientarle mejor.

Alergias cerebrales (permeabilidad intestinal)

La permeabilidad intestinal no solo produce psicosis y otros malestares emocionales cuando se es intolerante al gluten. Hay otros muchos alimentos que podrían producir reacciones en algunas personas que son sensibles a los mismos, y que no necesariamente se manifiestan como sarpullido, inflamación de los labios y párpados, urticaria, estornudos, rinitis, ojos llorosos, etc. La respuesta alérgica también puede ser cerebral, lo que da lugar a un comportamiento atípico. Los lácteos por ejemplo, pueden producir conductas muy extrañas inducidas por una intolerancia a la lactosa o a la caseína.

El huevo, el maíz, las nueces, los cacahuates, el aspartame, los colorantes, los saborizantes artificiales, los conservadores, así como muchos otros aditivos químicos con los que se fabrican los alimentos procesados, podrían ocasionar también ansiedad, delirios y hasta alucinaciones en individuos sensibles a estos productos.

Una manera de detectar alergias alimentarias es a través de un par de pruebas de laboratorio que permiten examinar la cantidad de inmunoglobulinas tipo A (IgA), G (IgG) y E (IgE). En la imagen de la izquierda se pueden ver sus valores normales para una mujer de 45 años, expresadas en miligramos por decilitro. Aunque en este análisis se ha empleado la fotometría automatizada, una técnica más confiable para detectar los anticuerpos que atacan a esas proteínas que no han podido ser completamente digeridas por el tracto intestinal, es la prueba de ELISA (Holford y Lawson) [5]. Nótese que este examen es una química de 35 elementos que no muestra los anticuerpos de la inmunoglobulina tipo E.
Para conocer específicamente qué alimentos están ocasionando las intolerancias alimenticias, es necesario ordenar por separado, el análisis de esta otra inmunoglobulina (IgE).

Polidipsia

La polidipsia es una condición anormal que se produce en el cuerpo por el consumo exagerado de líquidos. Tomar agua en abundancia no siempre es una buena práctica, porque todo depende de los niveles de sodio y de potasio que nuestro organismo haya acumulado en un momento dado. Algunas personas (no digo que todas) que ingieren demasiados líquidos al día (más de 3 litros), se exponen a que el nivel de sodio en su sangre disminuya de manera alarmante (hiponatremia), al grado de experimentar conductas que cualquier médico psiquiatra diagnosticaría como esquizofrenia.

A este respecto, Cruzado y otros señalan que “hay evidencia radiológica, neurológica, endocrinológica y psicopatológica de que los pacientes con polidipsia–hiponatremia intermitente, sufren de un severo síndrome neurobiológico diferente al de los pacientes esquizofrénicos sin polidipsia-hiponatremia. Estos pacientes tendrían un síndrome distinto, con similar sintomatología psiquiátrica, pero incluyendo además metabolismo anormal de agua y sodio” [6]. Véase también  Personalización de recetas con mineralogramas: resolviendo un caso de esquizofrenia, para saber por qué en un mineralograma, es más importante la relación sodio/potasio (Na/K), que los valores individuales de ambos minerales (puede también pulsar sobre la imagen de la derecha para ampliarla).

Los valores normales para el sodio y el potasio en sangre, se pueden extraer de una química de 35 elementos como la que mostré en el apartado anterior (alergias cerebrales). Así, para descartar una polidipsia, sus valores deberían estar entre 135 y 145 meq/L (miliequivalentes por litro) para el caso del sodio, y entre 3.5 y 5.1 meq/L, en el caso del potasio.

Homocisteinuria

Este extraño trastorno también produce síntomas muy parecidos a los de la esquizofrenia. La causa suele ser una deficiencia genética de las enzimas que se encargan de controlar los niveles de un aminoácido llamado homocisteína. Esas enzimas son la cistationina beta-sintasa y la metilentetrahidrofolato reductasa (MTHFR). La primera convierte la homocisteína y la serina en cistationina, y la MTHFR produce metionina a partir de la homocisteína. Cualquier anomalía en estas enzimas impide el ciclo de metilación y reduce la producción de glutatión y otros antioxidantes.

Los pacientes aquejados de homocisteinuria representan tan solo el 0.1% de la población de personas con esquizofrenia, por lo que este fenotipo sería, junto con la porfiria, uno de los últimos fenotipos a considerar como presunto “culpable del delito de esquizofrenia“. Sin embargo, es imprescindible detectarlo a tiempo para prevenir el retardo mental y los problemas cardiovasculares que suelen asociarse a este fenotipo. Una manera de evitar su evolución es administrar suplementos en dosis terapéuticas (ortomoleculares) de vitamina B6, vitamina B12, ácido fólico, serina y trimetilglicina (TMG) .

¿Existen más fenotipos?

Sin duda. Existen muchos otros desequilibrios que se sabe producen los malestares que comunmente se atribuyen a la esquizofrenia, sobre todo cuando aparecen los mal llamados “síntomas positivos”. Tal es el caso de la intoxicación por mercurio (izquierda), plomo y otros metales pesados.
Más que una enfermedad, la esquizofrenia viene a ser un síndrome que altera la homeostasis de un ser humano, y todo está en descubrir ese nutriente, esa hormona o ese metal pesado que está ocasionando un desequilibrio en los neurotransmisores.

Hace falta deshacernos de eso que nos está desquiciando, de eso que nos ha robado la alegría de vivir, eso que hace que parezcamos sumamente vulnerables a quien de verdad le importamos.

Conclusiones y reflexión final

1) Si su nivel de histamina está entre los 40 y los 70 ng/ml, el valor absoluto de sus basófilos entre 30 y 50 células/mm3, su nivel de metionina dentro del valor de referencia indicado por su análisis de laboratorio y su mineralograma no revela intoxicación por cobre, es evidente que su fenotipo no corresponde a una histapenia ni a una histadelia.
2) Un conteo de basófilos de más de 50 células/mm3 y un nivel de histamina superior a los 70 ng/ml, son condiciones suficientes para pensar en una histadelia.
3) El principio de la homeostasis es un proceso natural que rige en todo ser viviente, y lo único que hay que hacer cuando enferma, es procurar las condiciones propicias para que sea el propio organismo el encargado de poner en marcha el mecanismo de autorregulación que hace posible restablecer su equilibrio bioquímico.

“La individualidad bioquímica es tal, que lo que a muchos solo consigue calmarles la sed, a unos cuantos les produce psicosis”
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 7 de noviembre de 2017


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REFERENCIAS

[1] Carl C. Pfeiffer, Richard Mailloux and Linda Forsythe. The Schizophrenias: ours to conquer. Bio-Communications Press, 1970.
[2] William J. Walsh. Nutrient Power. Heal your biochemistry and heal your brain. Skyhorse Publishing, 2012.
[3] Sergio López González. Receta mejorada con medicina ortomolecular para curar la esquizofrenia. Fundación MicroMédix, 30 de octubre de 2015.
[4] Moncrieff Joanna. Does antipsychotic withdrawal provoke psychosis? Review of the literature on rapid onset psychosis (supersensitivity psychosis) and withdrawal-related relapse. Acta Psychiatr Scand 2006: 1–11.
[5] Patrick Holford y Susannah Lawson. Nutrición óptima. Guía fácil. 2009, Ediciones Robinbook, s. l., Barcelona.
[6] Cruzado et al. Polidipsia psicógena complicada con hiponatremia y rabdomiólisis: Reporte de un caso. Rev Med Hered 17 (3), 2006.


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Por qué unos pacientes se alivian y otros no: las diez claves de un tratamiento exitoso

Mi intención en esta entrega es ahondar en todo lo que los pacientes y sus familiares pueden hacer, para convertir el tratamiento que están siguiendo en un caso de éxito.
Conviene entender que mientras más propicio sea el entorno del paciente, más oportunidades tendrá su caso de convertirse en uno de éxito. La epigenética tiene que ver con ese entorno, y es todo aquello que puede hacer que alguien enferme o permanezca sano, independientemente de si ha heredado o no, cierta predisposición para desarrollar una enfermedad.

La manera y el momento en que un determinado gen se expresará (activará), no depende exclusivamente de si los antecesores del enfermo padecieron la enfermedad asociada a ese gen, sino también del entorno en el que se desarrolla el individuo en cuestión.

Así, para que un paciente se alivie, deberán darse de manera simultánea ciertas condiciones favorables en su entorno. Malcom Gladwell llama a esas condiciones oportunidades [1], y es preciso que uno encuentre la manera de que esas oportunidades se presenten para que suceda “el milagro”.  No espere a que Dios haga todo el trabajo. Dios es guía; pero no determina. De ahí que nos haya otorgado el don del libre albedrío. Y si el hecho de que varias condiciones se den al unísono significa que ha ocurrido un milagro (un logro extraordinario diría Gladwell), entonces los milagros son el resultado de una obra colaborativa entre la divina providencia, y lo que hemos logrado con lo que el libre albedrío nos ha impulsado a hacer.

La cuestión entonces es cómo cada uno de nosotros hace uso de ese libre albedrío, para crear un entorno más propicio, con más oportunidades de éxito. A continuación expongo varias formas de ejercer ese don que Dios nos dio, para conseguir un logro extraordinario en medio de una epigenética más favorable.

1) Hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que el paciente participe activamente en el proceso terapéutico y curativo

Ya quedaron atrás los días en los que el médico o cualquier otro profesional de la salud, era el único en quien recaía la responsabilidad de curar al enfermo. Actualmente ya es un hecho que las tasas de recuperación aumentan cuando los pacientes se involucran con los posibles remedios que existen para su enfermedad. La Internet, las redes sociales y los grupos de conversación (chat) colaborativos que permiten configurar los teléfonos inteligentes, han cambiado la forma en la que la gente ejerce su libre albedrío. Asimismo, cuando los pacientes se interesan en los detalles de cómo trabaja un determinado nutriente o cómo actúa una sustancia activa de alguna planta medicinal sobre su dolencia, su mente se modifica y pone en marcha un mecanismo de respuesta a la relajación, que se traduce en un auténtico cambio fisiológico. El efecto placebo inducido por una mente llena de expectativas positivas en relación a un tratamiento y la atención nutricia, son las formas más usuales de conseguir un cambio fisiológico en el organismo [2].

Hoy en día la conexión mente-cuerpo ya no está a discusión. Es un recurso que se encuentra a nuestra disposición para que lo explotemos en pro de nuestro bienestar, y si un médico le aconseja no acudir a la Internet en busca de ayuda, aléjese de él, porque de lo contrario estará usted desaprovechando una de las más grandes ventajas que ofrece hoy, la era del conocimiento. Haga lo mismo o consulte el artículo que publiqué sobre las creencias y el coraje de vivir, si alguien le dice que su mal no tiene remedio, o que tendrá que tomar un medicamento por el resto de su vida.

El enfermo que más se involucra en el proceso terapéutico que se le ha propuesto, es el que más probabilidades tiene de sanar, siguiendo un tratamiento en el que cree y consultando a un profesional de la salud que lo trata con auténtico interés, y que se esfuerza en entender lo que su paciente entiende y de la forma en que él o ella lo entiende (atención nutricia). No obstante, habrá casos  en los cuales el paciente no podrá hacerse cargo de su salud; ¿o acaso alguien que está escuchando voces constantemente puede saber exactamente en qué momento debe tomar tal o cual suplemento?

Por muy madura e inteligente que sea una persona con un problema como éste, no va a poder estar al tanto de todas esas cosas que nosotros damos por sentado, y mucho menos tomar decisiones sobre el nuevo paso que hay que dar para sentirse mejor. Es en este punto en donde yo esperaría el apoyo de los familiares del paciente.

2) Crear un entorno de empatía alrededor de su ser querido

Si usted estuviera tratando de superar un problema de alcoholismo, ¿le gustaría que un familiar suyo se sentara a la mesa con usted, acompañado de una botella de vino tinto?
Mi intención al formular esta pregunta es invitarlo a que reflexione, en el caso de que usted tenga un familiar al que se le ha prohibido el consumo de lácteos, azúcar y gluten. Si acostumbra consumir algún alimento o bebida que sabe contiene alguna de esas sustancias, en presencia de quien está siguiendo un tratamiento con nosotros, creo que no está siendo muy empático con esa personita a quien usted quiere tanto.

Curiosamente, las familias que se han solidarizado con su ser querido, evitando consumir esos productos  enfrente de él o de ella, son hasta el momento, las únicas que han logrado un tratamiento exitoso.

Si usted le dice a su familiar que no puede tomarse una coca-cola, y usted u otro miembro de la familia se sienta a la mesa con él o ella, a beber una de éstas o a comer cualquier otro producto chatarra contraindicado, creo que al primero le va a resultar muy difícil abstenerse de ingerir algo semejante. Lo mejor que se puede hacer en estos casos, es no tener en casa esos productos prohibidos, para evitar la tentación que su ingesta puede producir en el enfermo. Si realmente quiere que su familiar se recupere rápidamente, predique con el ejemplo. Lo mismo aplica si sucede que usted es el paciente: pídales empatía a los demás miembros de su familia.

3) Procurar un ambiente familiar lleno de paciencia y comprensión

¿Recuerda usted el caso de Armando? Si usted me ha estado siguiendo con regularidad, recordará que hice hasta lo indecible para que se sintiera implicado en su problema, motivándolo para que se diera cuenta de que entre más comprendiera los porqués de su esquizofrenia paranoide, más rápido dejaría de escuchar las voces que tanto lo atormentaban.

Sin embargo, él ya no podía concentrarse lo suficiente como para tomar el control de la situación. Sus ataques de ansiedad, el aturdimiento que le ocasionaban sus voces, así como su obsesión por comprender el problema de la salvación que plantea la biblia en algunos de sus pasajes, hacían imposible que pudiera estar al tanto de los detalles del tratamiento. En otros dos casos también de esquizofrenia, los familiares de nuestros pacientes nos llegaron a decir que su ser querido tenía que hacerse responsable de tomar sus suplementos y medicamentos a la hora indicada y en las cantidades prescritas, “porque ya no son niños a los que se les tenga que estar diciendo lo que tienen qué hacer”.

El que esté yo de acuerdo o no con esa postura, depende del contexto en el que nos encontremos, porque si el paciente no padece de un trastorno psicogénico como el que mencioné en un párrafo anterior, seguramente estaría completamente de acuerdo en que él o ella misma se hiciera cargo de la administración, tanto de sus nutrientes como de sus medicamentos. Siendo este el caso, estaría contradiciéndome si no comulgara yo con la opinión de estos dos familiares, según lo que comenté anteriormente, en relación a la colaboración activa del paciente en el proceso terapéutico.

Pero insisto, ¿cómo puede uno exigirle a un ser humano sin lucidez mental, asiduidad y exactitud con la ingesta de sus suplementos? Lo más sensato es no hacerlo. Esa situación la viví yo cuando lidiaba con la esquizofrenia de mi hijo, y es por eso que le hablo con el corazón en la mano. No se necesita ser un dechado de virtudes para darse cuenta de que una persona afectada de sus capacidades cognitivas, no puede manejar casi nada. En mi opinión, lo que se necesita en estos casos, además de sentido común, es paciencia, empatía y eso sí, un gran coraje y una determinación férrea para abstenerse, entre otras cosas, de “tirar la toalla”.

En este orden de ideas, estamos ante un caso en el que los padres o los familiares que están al cuidado de pacientes con este tipo de trastornos, tienen que hacerse cargo de la administración tanto de los suplementos como de la medicación de su ser querido, al menos mientras él o ella no esté lo suficientemente lúcido(a) como para responder por su salud. Créame, no es una buena idea sobrestimar la capacidad cognitiva de un paciente con esquizofrenia o un trastorno similar, como tampoco lo es el subestimar los efectos de la enfermedad misma.

4) No subestimar los efectos de un trastorno psicogénico

Una esquizofrenia, un trastorno bipolar, un trastorno obsesivo-compulsivo, un autismo, o cualquier otro trastorno mental, no debería ser visto por los familiares del paciente, como una exageración o una forma de llamar su atención. Cuando menos eso no tiene necesariamente que ser así.
No dudo de que haya personas que deseen sentirse “apapachadas” por sus seres queridos o que quieran llamar su atención a toda costa, con tal de ganarse su aceptación o de sentirse más seguros al ser cobijados por la persona que está a su lado, lo cual de todas maneras ya constitute en sí mismo un síntoma de que algo anda mal en la relación, ya sea esta paternal o de pareja.
Como quiera que sea, si existe un comportamiento extraño en su ser querido, procure atender el problema lo antes posible, porque podría ser que en la desesperación de ver a su hijo(a) conversando o riendo a solas, o simplemente con un comportamiento no habitual en él o ella, decida usted internarlo(a) en uno de esos infiernos psiquiátricos que todo mundo sabe son la antesala de la farmacodependencia.

5) Evitar hasta donde sea posible que el paciente caiga en la farmacodependencia

¿Considera usted que un farmacodependiente difiere mucho de un drogadicto o un alcohólico?
Entiéndase por drogadicto a un individuo que ya no puede dejar de consumir una droga de las llamadas ilegales, y por farmacodependiente aquel que ya no puede dejar de consumir un fármaco (droga legal). En ambos casos, los periodos de abstinencia ocasionan una serie de síntomas tan desagradables en el afectado, que lo impulsan a reincidir para calmar la angustia que le ocasiona la carencia de la droga en cuestión.

Estrictamente hablando, las drogas ilegales ocasionan adicción, los fármacos producen dependencia en el paciente. Y aunque parezca increíble, esa es la única diferencia. Por lo demás, ambas son igual de nocivas para la salud, en el sentido de que una vez que son probadas por el enfermo, difícilmente las puede dejar de consumir. Es en este punto en donde el libre albedrío deja de ser un regalo de Dios, para ser sustituido por un fármaco del infierno. ¿Le parece que estoy pecando de sensacionalista al referirme a un antipsicótico (fármaco usado para enmascarar los síntomas psicóticos) como un fármaco del infierno?
¿Alguna vez ha visto a su hijo catatónico o moviéndose continuamente de un lado a otro de una habitación, maldiciendo a los vecinos por estar haciendo ese insoportable ruido que no lo deja descansar?
¿Alguna vez un miembro de su familia le ha dicho que se quiere suicidar o unos padres le han contado cómo su hijo se ha intentado quitar la vida, cortándose las venas o aventándose desde una azotea, porque no pudo soportar el consabido síndrome de abstinencia?
Los psiquiatras le andan diciendo a todos los familiares de sus pacientes que si abandonan uno de los antipsicóticos que están tomando, corren el riesgo de atentar contra su vida. Pero lo que estos mercaderes del terror andan pregonando como si de un rito religioso se tratara, es que esas tendencias suicidas son parte de su enfermedad (en el caso de una esquizofrenia por supuesto), cuando la verdad es que esas tendencias forman parte del síndrome que ese antipsicótico produce como resultado de su abstinencia.

¿No me está creyendo? En mi artículo “¿Fármacos de por vida? Evitando ese efecto que de secundario no tiene nada“, he documentado cómo es que un fármaco crea dependencia en el paciente, agotando los nutrientes que realizan la función que el fármaco se supone debe desempeñar. A este fenómeno lo he denominado efecto calculado, que no es otra cosa que una iatrogenia intencional (véase también: Maquiavelo y el príncipe de la salud, también de mi autoría).
¿Quiere saber más sobre los fármacos del infierno para comprobar que no estoy exagerando la nota? Los pilotos suicidas japoneses (kamikazes) de la segunda guerra mundial, sirvieron de conejillos de indias a sus psiquiatras connacionales, a efecto de probar cómo respondían a los cocteles psicotrópicos, aquellos que más tarde se inmortalizarían como héroes de guerra. A las pruebas lo remito.

6) Si su ser querido ya ha caído en la farmacodependencia, por favor no la aumente con cocteles kamikazes

¿Cuánto tiempo lleva usted lidiando con psiquiatras y tomando antipsicóticos, ansiolíticos y antidepresivos sin haber conseguido resultados satisfactorios? Y lo más importante de todo, ¿Cuánto tiempo más va a continuar haciéndole caso al psiquiatra, para perpetuar el daño que los psicotrópicos le estan haciendo a usted o a su ser querido? ¿Qué necesita usted para darse cuenta que la psiquiatría tradicional no le va a resolver el problema?

Los dos problemas más serios que ocasiona la administración de un cóctel de psicotrópicos (una combinación de antipsicóticos, ansiolíticos y antidepresivos) son el síndrome de abstinencia y los efectos secundarios derivados de la mezcla indiscriminada de los mismos, incluidas las tendencias suicidas y la muerte súbita. Si para nosotros es un problema multidimensional, el estar aminorando los efectos secundarios de esos cocteles de medicamentos, imagínese lo que será para un padre o una madre, ver a su hijo saturado de síntomas que ni siquiera presentaba cuando recién comenzó con su tratamiento psiquiátrico.

Porque lo que en principio son síntomas de una enfermedad, más tarde se fundirán y confundirán con angustia, hiperactividad, obesidad, acatisia, disquinesia, agresividad, catatonia, parkinsonismo y hasta convulsiones, que son todos ellos efectos secundarios producidos por uno o más antipsicóticos. Las combinaciones suelen ser tan nefastas que ni los mismos psiquiatras son capaces de distinguir entre los síntomas propios de la enfermedad, y los que producen los psicotrópicos.

Lo más irónico del caso es que mientras que en todos los tratados de farmacología se estipula que las dosis de los psicotrópicos nunca deben ser cambiadas o disminuidas de manera abrupta, parece que a los psiquiatras no les importara ese tipo de recomendaciones, pues suben y bajan las dosis como si tratara de aspirinas. Cuando recién comencé a tratar a Ramón, su psiquiatra le estaba prescribiendo la siguiente combinación (véase el caso de Don Chema y su hijo Ramón): Clozapina (antipsicótico), Venlafaxina (antidepresivo), Propralonol (beta-bloqueador), clonazepam (ansisolítico) y Clopixol (antipsicótico).

No tengo palabras para describir lo que esa señora de bata blanca le está haciendo a este muchacho. Si usted ya tiene un familiar con un problema similar, creo que sabe de sobra a lo que me refiero.
Ahora que si usted está considerando seriamente el medicar a su hijo o hija con alguno de esos psicotrópicos que acostumbran usar los psiquiatras para mantener a sus pacientes como autómatas, con miras a seguir lucrando con el sufrimiento ajeno, considero de vital importancia el hacer de su conocimiento que existen otras alternativas más limpias, de mayor actualidad y sobre todo, libres de efectos secundarios.

La psiquiatría ya no convence ni a esa gente que antes se postraba delante de una caja idiota para entretenerse, creyendo en la farsa de un sistema corrupto y cargado de anuncios sin consenso de opinión. La gente de la era del conocimiento ya está mejor informada, porque ahora la caja está dotada de inteligencia, de consenso, de conocimiento y de apertura a un mundo que no se deja seducir por una industria farmacéutica inflada de mercadotecnia y publicidad; un mundo que está volviendo a encontrarse con esa fuerza divina llamada naturaleza que le ha dado vida a miles de medicamentos sintéticos, cuyas propiedades fueron obtenidas en un laboratorio a partir de las sustancias activas de unas cuantas plantas medicinales que hoy sabemos producen mejores resultados, que su versión patentada repleta de efectos secundarios (las plantas medicinales no se pueden patentar, y por lo tanto no producen dividendos).

7) No albergar la ilusión de que los nutrientes son productos milagro

La medicina ortomolecular (la que está basada en la administración de dosis terapéuticas de nutrientes) y la fitomedicina (la que está basada en las propiedades terapéuticas de las plantas medicinales) no funcionan como la medicina alopática. Y no sabe cuánto me alegro de que así sea.

Ya en otras publicaciones he señalado que para recuperarse completamente de una enfermedad, recurriendo a esas dos medicinas alternativas, es menester poseer más megadosis de paciencia que de nutrientes. Aunque existen suplementos que sí reducen rápidamente algunos síntomas, no espere usted que “el milagro” del que hablaba yo en párrafos anteriores, suceda de la noche a la mañana. A diferencia de esos productos milagro que hay por ahí, nosotros no estamos creando falsas expectativas para vender ilusiones. Las sanaciones espontáneas se dan; pero hemos visto también en otras entregas, que estamos conscientes que que éstas son más bien un producto del poder mental y la respuesta a la relajación que el efecto placebo induce en el individuo, que del tratamiento o de la sustancia terapéutica en sí (véase El Efecto Placebo y el Poder Curativo de la Nutrición, también de mi autoría).

No desespere si su familiar o usted mismo no responden inmediatamente al tratamiento que le hemos recomendado, sobre todo si su padecimiento es muy añejo o si ha desarrollado farmacodependencia. Personas diferentes requieren nutrientes diferentes, y tal vez lo que se necesita es un ajuste en las dosis, una revisión de la calidad de los nutrientes que está usted tomando, o simplemente una actualización de su receta (la receta que usted descargó es posible que haya sido mejorada con motivo de algún conocimiento recién descubierto en la literatura biomédica). Le recuerdo que en la Fundación MicroMédix no paramos de investigar, porque cuando un paciente no responde al tratamiento que le hemos propuesto, ese hecho nos compromete y obliga a buscar una alternativa más adecuada para esa persona en particular. Después de todo, a las personas que están esperando que un tratamiento les funcione, se les llama pacientes. ¿No será porque si se desesperan, estarían desaprovechando una gran oportunidad de aliviarse?

8) Administre usted los nutrientes y las dosis recomendadas, con la frecuencia y en el tiempo sugeridos.

Hace unos días un paciente con síntomas de retraimiento social, ansiedad y ciertos delirios me envió un mensaje vía whatsApp, avisándome que no podía dormir ni con la melatonina, ni con el magnesio ni con el té de azahar. Lo primero que pensé al ver su mensaje fue que yo no le había recomendado el té de azahar. Cuando prendí mi computadora para consultar su archivo clínico, en la receta que le había yo enviado por correo electrónico después de nuestra primera consulta, justo debajo de la columna que tenía como encabezado la leyenda “antes de dormir”, decía: inositol, zinc, magnesio, GABA, glicina y triptófano. Curiosamente, no aparecía la melatonina. Una de dos, pensé, “o este muchacho ya no está muy lúcido, o le está haciendo caso a su abuelita en lugar de a la receta que yo le recomendé.” No podía yo explicarme cómo era posible que un chico de escasos veintitantos años no pudiera dormir con tres gramos de inositol, un gramo de GABA y uno más de triptófano. Al parecer, supuso que eran muchas cosas las que tenía que tomar y que las dosis eran muy grandes, y le dio miedo que algo malo le pudiera pasar. Y efectivamente así fue, pues no pudo dormir en toda la noche.

Hace  aproximadamente unas tres semanas, el papá de Erick, uno de mis pacientes que estaba sufriendo un síndrome de abstinencia durante un protocolo de reducción gradual de olanzapina, me llamó por teléfono muy consternado para decirme que el tratamiento no estaba funcionando porque no lograba calmar a su hijo con nada. Cuando le pregunté si le había dado la glicina por la vía sublingual, me dijo que no, y que se le dificultaba mucho el tener que darle las microdosis de Akuamma cada hora, y los aminoácidos necesariamente media hora antes de cada alimento. El tono de su voz cambió cuando le pregunté por qué no le había dado la glicina como se lo había sugerido, y después de que le expliqué que los aminoácidos se aprovechan mejor con el estómago vacío.

Cuando el profesor comenzó a darle la glicina como se lo había indicado, en las dosis y la periodicidad correctas, por la vía sugerida y a las horas establecidas en su receta, comprendió que una esquizofrenia requiere de un esfuerzo más que significativo. Al final del día su hijo se tranquilizó y las aguas volvieron de nuevo a la normalidad.
Tanto el profesor como algunos otros pacientes me han llegado a decir en repetidas ocasiones, que les preocupa el hecho de que sus hijos puedan llegar a intoxicarse con tantas vitaminas, minerales, aminoácidos y ácidos grasos esenciales.

La conversación telefónica que sostuve en una ocasión con Don Chema, poco después de haber iniciado el tratamiento de su hijo Ramón, transcurrió más o menos así:
-¿Sabe usted la cantidad de suplementos que tomaban Abram Hoffer y Linus Pauling? -Le pegunté cuando supe que le preocupaban los efectos que en su hijo podría tener la ingesta de alrededor de una docena de nutrientes en dosis ortomoleculares (terapéuticas).

-¿Y quienes eran esos dos señores?
-Hoffer y Pauling fueron dos de los exponentes más respetados de la medicina ortomolecular en el mundo.
-Bueno, entonces ellos deben haber tomado una gran cantidad de vitaminas y minerales durante toda su vida para mantenerse sanos, ¿no es así? -Me dijo Don Chema como queriendo insinuar que alguien que promueve algo, debe predicar con el ejemplo.
-Así es Don Chema. ¿Y cree usted que fuera una coincidencia el que Hoffer haya fallecido a los 92 y Pauling a los 93? La mayoría de los pioneros de la medicina ortomolecular han sido muy longevos, lo cual habla muy bien de los beneficios de las dosis terapéuticas de los nutrientes.
-Pero dígame una cosa ingeniero, ¿Por qué entonces los frascos de la mayoría de las vitaminas y minerales, tienen una leyenda que dice no exceder la dosis recomendada?

-Porque la dosis que un laboratorio establece como máxima corresponde a la que los organismos reguladores establecen por ley, no a la que un profesional de la medicina ortomolecular recomendaría como terapéutica. Los organismos como la FDA en EUA y la COFEPRIS en México, dictaminan las normas de manera de no afectar los intereses de la industria farmacéutica y sus correspondientes patentes alopáticas.

-Pero a ver Don Chema, ¿ha leído usted las fichas técnicas de cualquiera de los antispsicóticos que le está dando a su hijo?, porque me imagino que si tuvo curiosidad por leer la etiqueta de los suplementos y encontró la consigna de “no exceder la dosis recomendada”, también le va a inquietar el saber cuál debe ser la dosis máxima recomendada por el laboratorio que ha fabricado el psicotrópico que su hijo está tomando, ¿o me equivoco?

-Pues no, no acostumbro leer las fichas técnicas de esos medicamentos
-Me está usted diciendo que le preocupan más la cantidad y las dosis de vitaminas y minerales que su hijo está tomando ahora, que las dosis y el tipo de psicotrópicos que ha estado ingiriendo en todos estos años?
-Pues no, no exactamente, -Alcanzó a decirme en tono vacilante
-¿Y me puede decir por qué no lee las fichas técnicas de los medicamentos, como acostumbra hacerlo con las etiquetas de los frascos de las vitaminas y los minerales?

Don Chema no pudo encontrar una razón que justificara su confianza ciega en la excelentísima señora de bata blanca que había estado intoxicando a su hijo por años; pero casi estoy seguro que ya las está leyendo, de lo contrario no le hubiera pedido a esa mercenaria, reducir el coctel de psicotrópicos que estaba tomando Ramón, a uno que ahora consiste de clozapina, haloperidol y clonazepam. Al menos ahora ya solo son tres, en lugar de los cinco que tenía anteriormente.
Y usted, querido(a) lector(a), ha leído alguna vez las fichas técnicas de los medicamentos que su médico le receta, o confía plenamente en su “sabiduría”?  (me refiero a la del médico, no a la suya).

¿Se identifica usted con el tipo de persona que le tiene una fe ciega a todo lo que un médico le receta, o ya forma parte del clan de espíritus penetrantes que sí nos animamos a decir lo que alcanzamos a vislumbrar en el sistema tradicional de salud mental?

9) Contemplar la posibilidad de practicar una medicina complementaria, en lugar de una cien por ciento alternativa

Si el paciente ya desarrolló una farmacodependencia muy aguda y cada vez que intentamos reducir las dosis de sus fármacos, éste sufre una grave recaída, parecería muy sensato el recurrir a una medicina complementaria que combine dosis mínimas de fármacos y dosis terapéuticas de vitaminas, minerales, aminoácidos y ácidos grasos esenciales, así como microdosis y/o extractos de plantas medicinales. Una vez que alguien ha caído en la farmacodependencia, las cosas se pueden poner extremadamente difíciles al experimentar un síndrome de abstinencia, y es posible que haya que recurrir a estrategias que si bien no nos llevan a la solución ideal (la medicina alternativa), sí podrían significar una calidad de vida mejor, que la que se podría conseguir internando al ser querido en uno de esos infiernos psiquiátricos.

10) Si usted no está sano, aplace sus demás compromisos hasta que recupere su salud

Comprendo que alguien vaya a trabajar a pesar de haber pescado un fuerte resfriado, porque de eso depende el sustento de su familia; pero hay de enfermedades a enfermedades, y si usted puede apoyarse en su pareja, o tiene la ventaja de que al menos uno de sus familiares puede cuidar de usted mientras supera el mal momento por el que está pasando, creo que vale mucho la pena que se abstenga de cumplir con ciertos compromisos que suponen un nivel de estrés que no está en condiciones de soportar.

Así como la respuesta a la relajación fomenta la sanación, la respuesta al estrés promueve la enfermedad, y si usted está muy delicado de salud, le conviene dar prioridad a esta situación.
Volviendo al caso de Armando, todo parece indicar que uno de los factores que desencadenó su recaída, fue precisamente el estrés al que quedó sometido, una vez que supo que sus clases de posgrado iban a comenzar. Sus voces lo comenzaron a perturbar de nuevo, frustrando así su sueño de estudiar en los Estados Unidos de América, quedándole como único apoyo económico el que le pudo brindar la autora de sus días, con un modesto empleo, en una de tantas ciudades de ese país vecino.

Por cada oportunidad que usted genere, estará aumentando la probabilidad de alcanzar el éxito del tratamiento. Para comprobar si está generando las oportunidades mencionadas con anterioridad, haga su lista de verificación y sume 10 puntos por cada oportunidad que considere estar creando. Así por ejemplo, si usted está convencido que está cubriendo con las características de siete oportunidades de éxito, la probabilidad de alcanzarlo será del 70%. Ahora que si en un momento dado logra que las diez oportunidades se presenten al unísono, entonces es muy probable que usted consiga un logro extraordinario, sin desentendernos por supuesto de aquella otra parte que debemos conceder a la divina providencia.

“Hemos visto que los logros extraordinarios obedecen menos al talento que a la oportunidad”… Malcom Gladwell
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 30 de Agosto de 2017


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REFERENCIAS

[1]  Gladwell Malcom. Fueras de Serie (Outliers). Por qué unas personas tienen éxito y otras no. Punto de Lectura, 2008.
[2] Rankin Lissa. La Mente Como Medicina: Un nuevo paradigma de salud, medicina y curación.Urano, 2014.


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Aminoácidos: las combinaciones deben ser terapéuticas, no contraproducentes

Los síntomas de algunas enfermedades como la de Parkinson, la esquizofrenia, el Alzheimer, el trastorno afectivo bipolar y otros trastornos mentales, pueden mejorar o empeorar, dependiendo de qué tan bien combinemos los aminoácidos con las vitaminas, los minerales y los ácidos grasos esenciales.
Hablando específicamente de los aminoácidos, el beneficio que una combinación de éstos puede ofrecer, depende de la naturaleza de la enfermedad, la edad, los medicamentos alopáticos que se estén tomando, el peso, los hábitos alimenticios, el estilo de vida, en fin, en una palabra, de la individualidad bioquímica del paciente.

Y que mejor manera de ilustrar el concepto de individualidad bioquímica, que analizar las repercusiones que puede tener una determinada combinación de aminoácidos, sobre el momento y la manera en la que se expresarán los genes de una persona en particular. Esa combinación estaría representando parte de lo que se conoce como epigenética: todo aquello que desencadena la expresión de los genes; pero que no depende directamente de ellos.

¿Que tan importante puede ser seleccionar y combinar bien los aminoácidos?

Los fisiculturistas no suelen preocuparse mucho por seleccionar los aminoácidos que más les van a beneficiar, en términos de lo que un complejo como los que se expenden en las tiendas naturistas, puede hacer por su masa corporal. Si usted va y le pregunta a un fisiculturista para qué toma proteína de suero de leche o de soya, seguramente le dirá que lo hace para “construir músculo”. Algunos otros (u otras) responderán que la proteína ayuda a incrementar la masa corporal, y que lo más apropiado es tomar los complejos de aminoácidos inmediatamente después de los entrenamientos. Inclusive hay polémica respecto a qué tanto de proteína debe consumirse al día, porque hay quienes sospechan que la recomendación de tomar 3 o más porciones de 25 gramos diarios para conseguir un aumento de masa corporal, obedece más que todo a una estrategia de venta de los distribuidores de este tipo de suplementos. Recuérdese que lo que ellos venden no es proteína, sino la idea subyacente a la ingesta de la misma: estar más fuerte para lucir más atractivo(a).

Lo cierto es que ni los vendedores ni los fisiculturistas ni yo, sabemos a ciencia cierta qué tanto de arginina y de carnitina necesita el cuerpo para que la mente llegue a pensar que se ha conseguido dicho objetivo. Para mejorar el rendimiento atlético en general, independientemente de si se es un fisiculturista, un futbolista, un basquetbolista o de si se practica cualquier otra actividad deportiva, mi recomendación para la arginina sería de 5 a 10 gramos diarios, y de 2 a 6 gramos al día para la carnitina.
El problema para obtener 10 gramos de arginina diarios, con una proteína de suero de leche estándar, radica en tener que zamparse aproximadamente 14 porciones de 25 gramos de ésta al día, es decir, 350 gramos. Una cantidad de proteína al día tan absurda como esa, nos hace pensar que debe haber una manera más inteligente de combinar los aminoácidos, para que cada quien obtenga la cantidad que necesita de cada uno de ellos, en función de lo que hace con su cuerpo y su mente. En este tipo de actividades (deportivas), es preferible conseguir la arginina y la carnitina por separado, en presentaciones individuales como la mostrada en la imagen adjunta.

El uso de los aminoácidos en el fisiculturismo ilustra muy bien lo que quiero decir cuando hablo de epigenética e individualidad bioquímica. Acorde con lo señalado en párrafos anteriores, es claro que la clase y las cantidades de aminoácidos que necesita por ejemplo, un intelectual que está cursando un doctorado en física cuántica con un historial de infecciones recurrentes, no son las mismas que necesita un fisiculturista con problemas de alcoholismo.

Enfermedad de Parkinson: tirosina sí, triptófano no

Aunque ciertos aminoácidos podrían estar bien indicados en una persona, podrían estar contraindicados en otra. Esto explica por qué un paciente con enfermedad de Parkinson, mejora durante las primeras semanas de haber comenzado a tomar un complejo de aminoácidos, y otro que ha sido medicado de manera diferente, no responde como cabría esperar, debido a la interacción que tiene lugar entre alguno de sus medicamentos alopáticos (levodopa por ejemplo), y uno o dos de los aminoácidos del complejo. Y es que una proteína de suero de leche o de soya consta de poco menos de una veintena de aminoácidos con diferentes propiedades.

Los efectos terapéuticos que de ellos se esperan pueden variar significativamente, dependiendo de los miligramos que contienen por porción, de si se le han agregado o no azúcares y saborizantes artificiales, así como de la calidad y la marca del producto. Son contados los fabricantes que ofrecen productos libres de gluten, saborizantes artificiales y azúcares, y si usted está pensando en complementar su dieta con este tipo de proteína, yo en su lugar procuraría seleccionar aquella que no contuviera dichos aditivos, porque lejos de beneficiarle, podrían empeorar su sintomatología.

El principio de la teoría dopaminérgica, que proclama aumentar las cantidades de un neurotransmisor llamado dopamina, con miras a controlar los trastornos de movimiento propios de la enfermedad de Parkinson, nos hace reflexionar sobre lo inapropiado de administrar triptófano por tiempos prolongados a un paciente con Parkinson. Un aumento de serotonina tiende a disminuir la dopamina, y sucede que el triptófano, que forma parte del complejo de aminoácidos de las proteínas que mencionábamos en el párrafo anterior, es uno de los principales precursores de serotonina. De acuerdo con esa misma teoría, administrar tirosina a un paceinte con Parkison resulta bastante atinado, precisamente porque éste es un aminoácido precursor de dopamina. En este orden de ideas,  no parece muy apropiado administrar proteína de suero de leche o de soya constantemente a un paciente con enfermedad de Parkinson, porque por un lado estaríamos promoviendo el efecto dopaminérgico con la tirosina, y al mismo tiempo estaríamos disminuyendo la dopamina con el triptófano.

Así, un tratamiento más efectivo para este padecimiento, requiere la administración de dosis terapéuticas (ortomoleculares) de tirosina, glicina, glutamina y cisteína por separado, no como parte de un complejo de aminoácidos en el que es prácticamente imposible excluir el triptófano (por favor solicite una consulta para determinar las dosis apropiadas para usted o su familiar).

Los aminoácidos en la esquizofrenia: tirosina no, triptófano sí

En el caso de la esquizofrenia, la combinación de una veintena de aminoácidos probablemente al principio estaría bien indicada; pero una vez que el cerebro llega a balancear los niveles de sus neurotransmisores en conformidad con el principio de la homeostasis, requiere que algunos aminoácidos (no todos) sean aumentados separadamente. Así, las indicaciones para la esquizofrenia son diferentes en relación a lo comentado para la enfermedad de Parkinson, porque en la esquizofrenia lo que se necesita es disminuir la dopamina, principal causante de los síntomas positivos (alucinaciones y delirios). Para ello, conviene sintetizar la serotonina a partir del triptófano y excluir la tirosina.

Asimismo, el aumento indiscriminado de los aminoácidos en pacientes con esquizofrenia, podría resultar contraproducente, dependiendo de la medicación alopática recomendada por el psiquiatra. Y es aquí donde las indicaciones pueden variar mucho de un caso a otro. Así por ejemplo, he atendido pacientes a los que se les ha prescrito clozapina y otros que están medicados con olanzapina, haloperidol, o risperidona. Tengo casos en donde el psiquiatra incluso les ha recetado un cocktel de antipsicóticos (véase más adelante el caso de Ramón).
Tan solo para ilustrar lo que podría ser un aumento contraproducente de un aminoácido, considérese lo que implicaría el administrar glicina de manera concomitante con la clozapina. Si bien no es una combinación letal, porque en realidad no se contraponen, tampoco se considera ideal, ya que el efecto neto es una disminución de los efectos terapéuticos de la clozapina. En contraste con esa combinación, existe una del tipo olanzapina-glicina, cuyos efectos sinérgicos se traducen en un reforzamiento de los beneficios que se le atribuyen a este otro antipsicótico. Ahora bien, ¿cuánto aumentar de glicina? Eso depende de la dosis de la olanzapina y una vez más, de las condiciones particulares del enfermo.

Perfeccionando las recetas: especificación de cada uno de los aminoácidos por separado

Algunos padres de nuestros pacientes, influenciados por lo que les ha dicho un distribuidor independiente de una marca de proteína conocida como Immunocal, aumentan de manera indiscriminada la ingesta diaria de ese producto, esperando con ello acelerar la recuperación de su hijo(a). Ese consejo desde luego se lo ha dado dicho distribuidor para aumentar sus ventas, porque para él/ella, dos o tres sobres no son suficientes para tratar una esquizofrenia. Esa es una estrategia con la cual no comulgo, porque no constituye una auténtica asesoría, sino una forma de lucrar con el sufrimiento ajeno.

Esos comerciantes de la salud, se aprovechan de la desesperación en la que caen los padres, al ver a sus muchachos en una situación tan lamentable, como no podría ser de otra manera en las primeras etapas de la esquizofrenia. Consciente de esa situación, quisiera hacer del conocimiento de esos afligidos padres que “el incremento indiscriminado de la combinación de más de una docena de aminoácidos, puede exacerbar los síntomas de una esquizofrenia, dado que los niveles de tirosina, y por lo tanto de dopamina, aumentan también de manera proporcional”.

El problema con el fabricante del Immunocal, además de su alto costo, es que no especifica los gramajes de cada uno de los aminoácidos que contiene, lo cual, además de incumplir con los requisitos mercantiles del etiquetado de productos alimenticios, dificulta sobremanera el trabajo del terapeuta.

Como profesional de la salud, debo especificarle a cada paciente, las dosis de cada uno de los nutrientes que le estoy recomendando, y si me encuentro con un producto que no sé cuánto tiene de glicina, ácido glutámico, cisteína, triptófano, tirosina, etc., no lo puedo recetar, pues no tengo manera de saber qué tanto va a beneficiar al paciente. Para que yo pudiera recomendar el Immunocal, su fabricante (Immunotec) tendría que hacer del conocimiento público una información nutrimental como la que aparece a su izquierda (pulse sobre la imagen para agrandarla). Curiosamente, los demás fabricantes que conozco, sí proporcionan la cantidad de miligramos de los aminoácidos contenidos en sus respectivas proteínas. Prowinner es un ejemplo de ellos.

Aunque en un principio estuvimos incluyendo la proteína de suero de leche aislada, como parte importante de nuestras recetas, y aunque a algunos pacientes les ha funcionado al principio, a otros en parte, y a otros al final de su tratamiento, hemos preferido perfeccionar aún más las recetas en cuanto a las cantidades (dosis) y el tipo de aminoácidos que prescribimos en cada una de ellas.  Es así como las recetas para la esquizofrenia, el Parkinson, el trastorno afectivo bipolar, la depresión, la ansiedad, el TOC, y demás trastornos de la personalidad, las estamos personalizando con la especificación de cada aminoácido por separado, a fin de que se adapten mejor a las características particulares de cada paciente, es decir, a su individualidad bioquímica.

Ramón y su cocktel de clozapina, taurina, tirosina y coca-cola: más nocivo que el Red Bull

Algunas recetas podrían permanecer sin cambios, en relación a la prescripción de una proteína de suero de leche o de soya, principalmente en el inicio del tratamiento. No obstante, es imperativo que el enfermo personalice su receta, para evitar que una proteína le ocasione más problemas que los beneficios que le puede proporcionar. Tal es el caso de un paciente mexicano que he estado atendiendo de un tiempo para acá, con una medicación alopática basada en clozapina (antipsicótico), Venlafaxina (antidepresivo), Propralonol (beta-bloqueador) y Clopixol (antipsicótico). Se trata de Ramón, un joven de 22 años que habiendo caído en la impenetrable oscuridad de la esquizofrenia, a consecuencia del consumo reiterado de marihuana, no ha podido librarse de otras adicciones y compulsiones que lo mantienen en un estado de ansiedad generalizada. Los síntomas que más preocupan a su señor padre, a quien llamaré Don Chema de aquí en adelante, son las náuseas (antes bulimia nerviosa), sus obsesiones lascivas y sus alucinaciones visuales esporádicas.

Este caso viene a colación porque ilustra muy bien lo nociva que puede resultar la interacción de un complejo de aminoácidos con refrescos de cola, cuando el paciente no quiere apegarse a la dieta recomendada en nuestra receta.
Durante nuestra última consulta telefónica del 30 de Mayo de 2017 para ser exactos, Don Chema me explicaba:
-Mi hijo de repente se puso muy ansioso, con muchas náuseas, y tuve que ponerle 2 gramos de inositol debajo de la lengua cada 15 minutos para que se calmara.

A pesar de que su estrategia de primeros auxilios era bastante más estricta de lo que yo le había sugerido (mi consejo eran 2 gramos de inositol sublinguales cada 30 minutos), a él le dio muy buenos resultados, porque Ramón comenzó a sentirse más relajado. Sin embargo, lo que a mí más me preocupaba es que ese mismo escenario se repetía una y otra vez, sin que él y yo pudiéramos explicarnos las causas de ese comportamiento.
De acuerdo con la experiencia adquirida no solo con mis pacientes, sino de lo que viví años atrás con mi propio hijo, sé muy bien que la mayoría de los jóvenes subestiman las consecuencias de no seguir la dieta de nuestra receta al pie de la letra.

Independientemente de lo nociva que pueda ser el azúcar, no solo para un paciente con esquizofrenia, sino para cualquier otra persona saludable, el combinar azúcar con cafeína, tirosina, taurina y clozapina, no es una experiencia que alguien en su sano juicio quisiera tener.
Cuando le pregunté a Don Chema si Ramón estaba siguiendo la dieta de acuerdo a lo convenido, me contestó:
-Bueno, de repente se toma una coca-cola…

Y fue entonces cuando me di cuenta de lo que estaba sucediendo. Le pregunté si había oído hablar de una “bebida energética” que se vende en las tiendas de autoservicio  con el nombre de Red Bull, a lo que contestó que no, por lo que tuve que explicarle:
“las bebidas como el Red Bull tienen la particularidad de inducir un estado de euforia (de ahí el nombre de “bebida energética”), que se quita después de una hora más o menos, y cuyos efectos no paran ahí, ya que después de haberse metabolizado en el organismo, puede producir estados de ansiedad, que van desde una simple inquietud inexplicable, hasta un ataque de pánico. Y cada vez que su hijo se toma una coca-cola, está introduciendo a su organismo una cantidad muy respetable de cafeína y azúcar, que combinada con la taurina y la tirosina que hay en el Immunocal, ocasiona el mismo efecto que el Red Bull. La coca-cola es adictiva, pues contiene cafeína y azúcar, de manera que tenemos dos opciones: o su hijo respeta la dieta, o le sustituimos el Immunocal por una combinación de aminoácidos que excluya a la taurina y la tirosina, sobre todo porque ésta última podría inducir alucinaciones en él”.

Nótese que lo que he querido decir es que la tirosina podría inducir alucinaciones en personas como Ramón, no en las que no son propensas a sufrir trastornos psicóticos. Y es aquí donde reside la importancia de la epigenética, que es todo aquello que no depende de lo que le hayan transmitido los progenitores a una persona. Lo que Ramón comió, inhaló, fumó, esnifó o bebió, fue algo que determinó la expresión de sus genes, y eso solo dependió de él, y de nadie más. Y lo que un joven sano consuma hoy o el día de mañana, determinará también la forma y la intensidad con la que se expresarán sus genes. Así, si ese mismo joven experimenta alucinaciones bajo los efectos de una pastilla de LSD, y si en su árbol genealógico hubo un caso de esquizofrenia; y si es afecto al los Red Bulls, a los restaurantes de comida rápida y a la comida chatarra, ¿cómo podrían expresarse sus genes, si no es a través de una esquizofrenia?

El cocktel que el psiquiatra de Ramón le había prescrito, me estaba restringiendo las opciones para tratar lo que ahora es una secuela de bulimia nerviosa y una esquizofrenia, porque como comenté anteriormente, emplear glicina en estas condiciones, restaría eficacia a la clozapina. Los ataques de ansiedad que se somatizaban en Ramón como una sensación de náusea, se podían controlar ya sea con triptófano, con GABA o inclusive con algo que no fuera necesariamente un aminoácido. Ese algo resultó ser ni más ni menos que inositol, una vitamina del complejo B que normalmente se emplea para parar en seco los ataques de pánico.

Puesto que el cuerpo tarde o temprano se acostumbra y crea tolerancia a todo medicamento o suplemento que se administre reiteradamente, fue necesario echar mano del triptófano y del GABA para calmar el sistema nervioso central de nuestro amigo Ramón. Conviene hacer hincapié en que el GABA no viene regularmente incluido como parte de una proteína de suero de leche o de soya, a menos que algún fabricante lo ofrezca como un ingrediente adicional en uno de sus complejos de aminoácidos. Aún cuando lo llegara a encontrar en una presentación de este tipo, mi recomendación es nuevamente conseguirlo por separado, sin ningún otro añadido (tal y como el que se muestra en la imagen adjunta). De esta manera, es posible aumentar o disminuir las dosis del GABA de una manera más flexible, sin que dichos cambios afecten las cantidades de los demás nutrientes de la receta. Lo mismo rige para el caso del triptófano, la glutamina y la cisteína, que junto con la glicina (que estimo se podrá incluir una vez que las dosis de la clozapina se hayan reducido lo suficiente como para prescindir de sus servicios), sintetizarán el glutatión que el cerebro de Ramón está pidiendo a gritos.

Padecimientos en donde las proteínas se pueden potenciar con suplementos de aminoácidos individuales

Hay padecimientos en los que los efectos terapéuticos de los complejos de aminoácidos pueden ser realzados, sin ser contraproducentes, como sería el caso de las cataratas, la artritis, la artrosis, o cualquier otra de las enfermedades relacionadas con el desgaste de colágeno. Y es que en estos casos, lo que se busca no solo es regenerar esta proteína en particular, sino de reducir la inflamación lo más pronto posible.

A diferencia de los trastornos mentales, en donde un complejo de aminoácidos viene a ser una arma de doble filo, en las enfermedades del colágeno, las proteínas de suero de leche y de soya deben potenciarse con aminoácidos individuales como la glicina, la glutamina, la cisteína y el triptófano, para producir uno de los antioxidantes más potentes que hay, el glutatión, cuya función principal es combatir la inflamación provocada por los radicales libres. Asimismo, aminoácidos como la prolina, la glicina y la lisina, deben aumentarse en dosis terapéuticas (ortomoleculares) para permitir que el propio organismo genere el colágeno que necesita. Algo muy similar ocurre con las enfermedades que demandan una gran capacidad para combatir la oxidación, como son el SIDA, el cáncer y todas esas afecciones cuyos nombres terminan con el vocablo “itis”, como son la prostatitis, faringitis, hepatitis, meningitis, colitis y la mastitis.
Los procesos inflamatorios que regularmente van acompañados de dolores intensos en dichas enfermedades, suelen ser tratados con esa misma combinación de aminoácidos precursores de glutatión.

Conclusiones (precauciones)

1. Antes de tomar aminoácidos, conviene primero hacer una selección cuidadosa de los mismos, en función de la individualidad bioquímica y la epigenética asociadas al caso. Al combinarlos, se deberá tener cuidado de que los aminoácidos seleccionados, no contrarresten los efectos terapéuticos de los medicamentos alopáticos que se estén tomando.
2. Se deberá proceder con precaución al aumentar las dosis de un aminoácido que va a actuar por separado, para evitar empeorar los síntomas de la enfermedad en curso, especialmente cuando se trate de trastornos de la personalidad.
3. La administración de un complejo de aminoácidos puede representar un gasto innecesario o incluso resultar contraproducente en algunos casos, debido a que uno o más de los aminoácidos incluidos en el compuesto, podría estar contraindicado para la enfermedad en cuestión.

“Hay una consolación en estar enfermo; y es la posibilidad de que te podrías recuperar a un estado de salud incluso mejor que en el que estabas antes” … Henry David Thoreau

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 4 de Junio de 2017


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Queratocono: una alternativa holística para su alivio

queratoconoEl queratocono es un trastorno caracterizado por un adelgazamiento progresivo de la córnea, que da lugar a una protuberancia cónica en su centro. En casos graves puede ocasionar cierta discapacidad emocional [1]. Se cree que el queratocono puede afectar el comportamiento, al grado de ocasionar síntomas parecidos a los que comúnmente se asocian a una esquizofrenia (delirios, compulsiones, obsesiones, alucinaciones, etc.) [2]. Al principio, las personas con queratocono ven los objetos y las personas a su alrededor algo borrosas. Conforme avanza la enfermedad, la visión se va deteriorando a cualquier distancia, llegando a empeorar al obscurecer.

La personalidad queratocónica

El queratocono suele aparecer alrededor de la segunda década de vida, con una prevalencia de 0,05% (un afectado por cada 2,000 habitantes). El estudio de la comorbilidad entre enfermedades físicas y mentales tiene grandes implicaciones para el tratamiento, la calidad de vida y la prevención de brotes psicogénicos. Es por eso que en este estudio, vamos a proponer nutrientes cuya deficiencia podría estar asociada tanto a síntomas propios de un trastorno psicótico, como a los de un queratocono. De hecho, existe una gran cantidad de publicaciones en las que sus respectivos autores denominan “personalidad queratocónica”, a la forma en la que tienden a comportarse los pacientes estudiados en sus ensayos clínicos [3].

queratoconicaEn mayo de 2003, Rudisch y sus colaboradores le escribieron al editor de la revista The American Journal of Psychiatry, para presentar el caso de un paciente con diagnóstico provisional de queratocono y trastorno esquizofreniforme. Este trastorno está caracterizado por la presencia de delirios, alucinaciones, ideas confusas, comportamiento desorganizado, catatatonia y síntomas negativos. En su carta, los autores manifestaban que varios oftalmólogos habían reportado la existencia de una “personalidad queratocónica” en algunos de sus pacientes, que podía describirse como paranoica, ansiosa, compulsiva y con tendencia a somatizar [4].

Y aunque existe una gran cantidad de estudios relacionados con las diferencias de personalidad entre pacientes queratocónicos e individuos sanos, todavía no se ha esclarecido si esto depende o no del estrés originado por la misma enfermedad ocular crónica.
El paciente al que se refería ese equipo de investigadores era un joven de 23 años que había sido internado en un hospital psiquiátrico después de una historia de 5 meses de delirios, quien tenía la creencia de que sus trasplantes de córnea eran unos transmisores de radio que habían sido implantados en su cabeza. Había sido diagnosticado con queratocono a los 17 años y se sometió a un trasplante de córnea bilateral a los 21.

personalidadEn una ocasión, en un arranque de angustia y desesperación, este muchacho roció su auto de gasolina y le prendió fuego. También tenía antecedentes de abuso de cocaína, anfetaminas y LSD. Su conversación era incoherente, no demostraba afecto y pocas veces lograba concentrarse en algo. Sus principales preocupaciones eran las quemaduras de cigarro que él afirmaba tener en las piernas y en la espalda, y la de que todos sus problemas se debían al “material audiovisual” que tenía implantado en sus ojos. Lo interesante de este caso es que tanto ese grupo de investigadores como el que escribe estas líneas, creemos que el hecho de que otras personas hayan tenido una experiencia similar, puede dar luz a la hora de encontrar mayor número de correlaciones entre el queratocono y la esquizofrenia.

En lo que concierne al estudio que en seguida estaré presentando, resulta muy productivo comparar las sustancias que recomienda la medicina ortomolecular (nutrientes en dosis terapéuticas) para ambos padecimientos.
A fin de ilustrar cómo el queratocono aparece de nuevo acompañado de un par de delirios y una que otra obsesión, relataré ahora el caso de Alejandro, un paciente que comenzó con un tratamiento que en un principio estaba destinado a mejorar los síntomas propios de una esquizofrenia carente de alucinaciones.

Alejandro de Austria y la terapia ayudada por mascotas

adeleAunque Alejandro presenta queratocono, nunca reportó haber tenido alucinaciones, y si bien la mayor parte del tiempo se mostraba coherente en sus conversaciones, tenía la creencia de que una ex-novia suya podría estar todavía interesada en él, porque ella se portaba amable cada vez que conversaban. Aunque estaba casada, Alejandro dudaba de la autenticidad de su matrimonio. Para él, la boda bien podía haber sido un montaje. Esa obsesión se entremezclaba con un delirio que tenía en relación a una supuesta admiradora que le enviaba mensajes a través de canciones populares, según le llegó a decir a Lourdes González, la terapeuta que lo estaba atendiendo al principio del tratamiento. De acuerdo con Alejandro, la chica en cuestión tenía tanto poder económico, que podía pagarle a intérpretes de fama mundial, para hacerle llegar los mensajes a través de sus canciones.

Todo esto sucedía mientras él se encontraba con su mamá en Austria. Pero lo más interesante de este caso son las claves que pudimos descubrir, precisamente por haber experimentado algunos altibajos. Tanto Alejandro como su mamá tuvieron que trasladarse a Cuba y luego a los Ángeles, en donde la mayor parte del tiempo él mostró un comportamiento bastante estable. Curiosamente, una de las peores crisis de su enfermedad sucedió durante su estancia en Europa, mientras que sus mejores días los pasó en su país de origen y en California, en donde tuvo la fortuna de conocer a su amigo Yamba, un perro que le ayudó a reflexionar sobre lo que le estaba pasando, y que a la postre le permitiría ver la vida desde una perspectiva diferente.

mascotaYo sabía de casos de niños autistas que mejoraban sustancialmente en compañía de una mascota; pero no podía creer que Alejandro hubiera respondido tan satisfactoriamente como lo hizo cuando pudo compartir esos momentos importantes de su vida con Yamba. Ya se ve que en ciertos casos, una terapia asistida por animales puede hacer más por un ser humano, que una pastilla sintética fabricada en el laboratorio. Es ahí donde radica la magia de las terapias alternativas. Y cuando digo magia, no estoy insinuando que una mascota pueda tener poderes curativos, sino apelando al significado y valor que le da el paciente a la experiencia.

A Alejandro no le han servido de mucho todos esos ensayos clínicos aleatorios tipo doble ciego, y todas esas campañas mercadotécnicas que la medicina tradicional despliega para impresionar a sus seguidores. El caso de Alex es una prueba fiel de lo que Joe Dispenza insinuó alguna vez en uno de sus éxitos literarios [5]: que el placebo puede ser el paciente mismo. Todo está en procurarle un ambiente propicio para que sea él, quien desarrolle esa capacidad de autocuración que la naturaleza le ha regalado.

austriaPero de regreso a Europa las cosas empeoraron. Poco después de su llegada a Austria, nos comunicamos por Skype para sostener una conversación fluida y coherente con Alejandro. Sin embargo, a la semana siguiente recibimos un correo de su mamá, en el que nos notificaba que ahora nuestro querido Alex había caído en una profunda depresión. Fue entonces cuando decidí que debíamos ir en busca de la siguiente alternativa ortomolecular, pues la idea de una terapia cognitiva-conductual tampoco había dado resultado.
solAntes de irse a Cuba le llamé a Alex para proponerle que debíamos hallar evidencias de que su antigua novia no estuviera casada, y de que fuera verdad aquello de que siguiera interesada en él; pero el hilo de la conversación se rompió cuando su otra personalidad resurgió, haciendo que perdiera la lógica que demanda el diálogo socrático de una terapia cognitiva-conductual. Si el paciente no se puede concentrar, es mejor esperar una o dos semanas a que responda al tratamiento ortomolecular, para continuar con el diálogo una vez recuperada la lucidez mental.

¿Pero entonces, después de que regresó a Austria y de que cayó en esa profunda depresión, cuál era el camino a seguir? Le propuse a su mamá llevar a cabo el presente estudio para que me diera la oportunidad de hallar las correlaciones que estaban esperando ser descubiertas.
La primera de ellas fue la vitamina D. Si bien esta vitamina no guarda ninguna relación con la “terapia Yamba”, sí está correlacionada con el famoso Trastorno Afectivo Estacional (SAD, por sus siglas en inglés), que como es bien sabido, es una condición que afecta a muchas poblaciones a las que la luz del sol no suele llegar con todo su esplendor.

depresionLos habitantes de la mayoría de los países europeos, no tienen niveles suficientes de vitamina D, porque ya lo dice el adagio, “no las calienta ni el sol” (el sol es una fuente de vitamina D), y lo mismo ocurre con las personas que padecen de depresión crónica y otros trastornos mentales, su nivel de vitamina D “está por los suelos”. La detección y el tratamiento eficaces con niveles adecuados de vitamina D en personas con depresión y trastornos mentales como el queratocono, puede mejorar su calidad de vida. Y es que la pregunta obligada aquí fue: ¿Porqué Alex se sintió bien durante el tiempo que pasó en Cuba, y recayó a los pocos días de regresar a Austria?. Otra pregunta que valíó la pena plantearse en los inicios de esta investigación fue:

¿Que recomienda la medicina ortomolecular para el queratocono, independientemente de si el paciente exhibe o no un comportamiento psicótico?
Cuando revisé lo que la medicina ortomolecular debía responder a esta segunda cuestión, me enteré de lo que había escrito el doctor Alan R. Gaby, a propósito de los suplementos que podían aliviar los síntomas del queratocono [6]. A continuación describo los componentes del tratamiento sugerido por este referente de la medicina nutricional.

Vitaminas y minerales para detener y revertir el queratocono

Vitamina D y Calcio
tratamientoEn un artículo de la Revista de la Asociación Médica Americana (JAMA) [7], se relata el caso de un médico que trató a 11 pacientes con queratocono, utilizando una combinación de vitamina D2  y una preparación de calcio. El período de tratamiento varió de tres meses a tres años. Todos los pacientes mostraron mejoría en la visión y un aplanamiento de los conos en el examen oftalmológico. En su informe, este médico citó pruebas de que el queratocono se desarrolla en perros y ratas alimentados con una dieta baja en vitamina D y calcio. Con todo, hasta le fecha no se conoce el mecanismo de acción de estos nutrientes en el tratamiento del queratocono.

Debido a que se comprobó que las altas dosis de vitamina D2 que este médico empleó  para tratar el queratocono, podían causar hipercalcemia e hipercalciuria, se propuso emplear mejor la vitamina D3, ya que tratándose de seres humanos, ésta es entre 3.4 y 9.4 veces más potente que la vitamina D2, por lo que el tratamiento puede ser implementado perfectamente con 4,000 UI diarias de vitamina D3.

hofferLos estudios en adultos sanos sugieren que esta dosis de vitamina D3 administrada entre 2 y 5 meses, es un régimen de consumo completamente seguro [8]. Abram Hoffer (izquierda) también recomienda esta misma dosis en pacientes con bajos niveles de este nutriente [9]. El Dr. Gaby ha recomendado una dosis de calcio entre 140 y 1,260 mg; pero lo hace en función de la cantidad de leche que consume el paciente. Como en el caso de Alex la leche está contraindicada, recomendamos que la dosis de calcio se establezca en 1,500 mg diarios, distribuidos entre los tres alimentos.

Magnesio
Aunque el Dr. Gaby ha omitido el magnesio, nosotros lo recomendamos sobremanera, debido a que sabemos que el calcio administrado sin magnesio, puede ocasionar otro tipos de problemas, como por ejemplo cálculos renales. Para una discusión más detallada sobre este tema, véase Las ocho mejores vitaminas y minerales para tu osteoporosis, también de mi autoría. Puesto que la dosis establecida anteriormente para el calcio ha sido de 1,500 mg., la dosis de magnesio debe ser necesariamente la mitad, ya que de acuerdo con Hoffer, la relación entre ambas debe ser de 2:1. En resumen, la dosis diaria de magnesio recomendada para el queratocono debe ser de 750 mg.

Vitaminas A, E y otros nutrientes
animalesAlgunos ensayos clínicos han demostrado que las ratas alimentadas con una dieta deficiente en vitamina A y E, desarrollan queratocono [10,11].
En un caso de estudio, un hombre de 34 años con queratocono, catarata subcapsular posterior, dermatitis atópica severa y asma, se trató diariamente con 1,200 UI de vitamina E natural (d-alfatocoferol), 600 mcg de selenio, 80 mg de piridoxina, 15 mg de riboflavina y 2 g de vitamina C. A los dos meses se observó una mejoría en el queratocono, así como una regresión de las opacidades corneales. La dermatitis atópica y el asma también mejoraron notablemente [12].

La receta de la Fundación MicroMédix para la esquizofrenia y la que recién acabo de especificar para el queratocono, se encuentran correlacionadas a través del selenio, la piridoxina (parte del complejo B) y la vitamina C, lo cual estaría indicando que las personas que padecen ambos trastornos (si es que fueran diferentes), presentan deficiencia en esos tres nutrientes. En cuanto a la vitamina A, se sugiere una ingesta de entre 25,000 y 30,000 UI diarias, equivalentes a 15 y 18 mg de beta-caroteno, respectivamente.

Alimentos alérgenos

alergenosEvitar los alimentos alérgenos podría disminuir el proceso inflamatorio que parece desempeñar un papel importante en el desarrollo de esta enfermedad. Los alimentos problema pueden exacerbar los síntomas de la alergia ocular, y acrecentar la necesidad que tiene el enfermo de estar frotándose los ojos. Aunque no conocemos a ciencia cierta si frotarse los ojos empeora los síntomas asociados a la personalidad queratocónica, hay evidencias de que sí contribuye a empeorar la función ocular en general.

Recomendaciones finales y conclusión

¿Qué sería entonces lo más recomendable para Alex?
Siempre hemos dicho que las monoterapias nunca han sido la mejor opción. Por mucho que uno quiera ahorrarse los gastos de un mayor número de suplementos, el dinero invertido en una terapia basada en un solo nutriente por ejemplo, es dinero que va directo a la basura. Tampoco se trata de administrar suplementos a diestra y siniestra, tratando de hacer hasta lo impensable para que las cosas vayan mejor. Como padre, o al menos eso es lo que a mi me ha tocado vivir, uno no puede decir que ya intentado absolutamente todo. Por supuesto que es extenuante estar lidiando con una personalidad que sabemos muy bien no es la de nuestro hijo (o hija); pero eso no quiere decir que no contemos con alternativas más prometedoras que las que pudiera ofrecer la psiquiatría o la medicina tradicional.

sintomasPara retomar el control de la situación y no hacer absolutamente todo, sino simplemente lo que ya hemos visto que funciona por separado y en circunstancias diversas, basta con integrar esas experiencias aisladas en un tratamiento holístico, combinando lo que hemos observado mejora los síntomas de esa persona que amamos. Si la terapia asistida por animales funciona en nuestro caso, pues hagamos lo posible por integrar a nuestro tratamiento ortomolecular, actividades con ese perro, ese gato, esa guacamaya o ese periquito australiano que le hace la vida más placentera a nuestra(o) hija(o). Por otro lado, procurémosle una dieta que no contenga esos alimentos que sabemos empeoran sus síntomas. Y si hemos notado que una terapia cognitiva-conductual o una conversación con una guapa vecinita lo motiva, pues promovamos esos encuentros para hacerle más llevadero el camino.

Y si al chamaco(a) le gusta pintar con acuarela, al oleo, o si le gusta armar rompecabezas, tocar el piano o el violín, escribir, jugar al fútbol, al basquetbol, nadar, etc., pues adelante. Hay muchas actividades que hacen que el óxido nítrico llegue con mayor abundancia al cerebro, que armonizan el trabajo de los neurotransmisores, que promueven la creatividad de una persona, y que pueden marcar la diferencia a la hora de responder a las vitaminas, los minerales, los aminoácidos, los ácidos grasos esenciales y todos los demás factores sinérgicos que potencian el tratamiento.

“No te puedes permitir estar discapacitado en espíritu a la vez que físicamente”… Stephen Hawking
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 9 de febrero de 2017


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REFERENCIAS

[1] Kaprelyan et al. Subjective cognitive complaints in a patient with keratoconus: cognitive impairment or “keratoconic personality”? Journal of IMAB – Annual Proceeding (Scientific Papers) 2012, vol. 18, book 3
[2] F. Schürhoff et al. Comorbidity between schizophrenia and keratoconus. Psychiatry Research 247 (2017) 315–316
[3] Cognitive Sciences – An Interdisciplinary Approach. Alina Cantemir. Current Aspects Regarding Some
Personality Modifications in Keratoconus. Tudorel Dima and Mihaela Luca (Editors), Pro Universitaria, 2015.
[4] Mannis MJ, Morrison TL, Zadnik K, Holland EJ, Krachmer JH: Personality trends in keratoconus. Arch Ophthalmol 1987; 105:798–800.
[5] Joe Dispenza. El placebo eres tú. Editorial Urano.
[6] Gaby A. R. Nutritional Therapies for Ocular Disorders: Part Three. Alternative Medicine Review Volume 13, Number 3 2008.
[7] Knapp AA. Vitamin D complex in keratoconus. JAMA 1938;110:1993-1994.
[8] Vieth R, Chan PC, MacFarlane GD. Efficacy and safety of vitamin D3 intake exceeding the lowest observed adverse effect level. Am. J. Clin. Nutr. 2001;73:288-294.
[9] Hoffer A. & Saul A. Orthomolecular Medicine for Everyone. Megavitamin Therapeutics for Families and Physicians. Basic Health Publications, Inc. 2008
[10]. Mutch JR, Richards MB. Keratoconus experimentally produced in the rat by vitamin A deficiency. Br J Opthalmol 1939;23:381-387.
[11]. Demole V, Knapp P. Augenerkrankungen bei einigen vitamin-E-frei ernahrten ratten. Ophthalmologica 1941;101:65-73.
[12]. Ahlrot-Westerlund B, Norrby A. Remarkable success of antioxidant treatment (selenomethionine and
vitamin E) to a 34-year old patient with posterior subcapsular cataract, keratoconus, severe atopic eczema and asthma. Acta Ophthalmol (Copenh) 1988;66:237-238.


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Análisis de síntomas: un alivio para esa enfermedad no identificada

analisis-de-sintomasEl hecho de que nadie te haya dicho de qué estás enfermo no significa que no puedas aliviarte. Un análisis de las correlaciones entre tus síntomas y tus deficiencias nutricionales, puede dar luz sobre lo que te aqueja, cuando tu médico no te ha podido dar un diagnóstico confiable o te ha dicho que tu enfermedad no tiene cura. Podría ocurrir también que por desidia no hayas acudido a la consulta para saber qué es lo que tienes. Como sea, seguro has oído a tu doctor decir que muchas enfermedades crónicas se manifiestan a través de un conjunto de síntomas que pueden estar relacionados con tus hábitos alimenticios y el estilo de vida que llevas.

Intoxicación y deficiencias nutricionales

analisis-de-sintomasTu cuerpo emite ciertas señales de alarma para avisarte que algo anda mal, y ese algo puede ser tanto los niveles de algunas toxinas, drogas y estimulantes, como los de uno o más nutrientes en tu organismo.
El que algunos de tus nutrientes estén por debajo de lo normal, o que los niveles de ciertos metales pesados y otras toxinas estén rebasando sus máximos permisibles, puede ocasionar que te duela la cabeza, que te sientas frecuentemente cansado, que tu memoria comience a fallar, tu concentración se vea afectada, tus horas de sueño disminuyan, etc. Cuando esto ocurre, se dice que hay un déficit nutricional en tu organismo, o un exceso de sustancias tóxicas en su interior.

El insomnio de Erick

A continuación expongo el caso de Erick, que ilustra cómo este paciente pudo librarse de su insomnio, a pesar de no haber podido identificar la enfermedad que lo estaba ocasionando.
Puesto que yo no contaba con más información que la de un dictamen médico equivocado, me concreté a alimentar a nuestra base de datos con la palabra “insomnio”, a fin de obtener una lista de los nutrientes que más beneficiarían a Erick. El sistema de información indicó una deficiencia nutricional significativa de biotina (vitamina B7/B8), magnesio, insositol y melatonina.

analisis-sintomaticoY qué bueno sería si la puesta en práctica de una receta siempre fuera tan sencillo como eso: plantear una pregunta a un sistema de información biomédica y esperar por la respuesta. Por lo general, implementar los resultados de un análisis sintomático exige adaptar los resultados producidos por una herramienta informática, a las limitaciones y los recursos del paciente. Erick me preguntó lo que costaba en las tiendas naturistas un frasco de inositol en polvo, y le contesté que alrededor de mil pesos mexicanos. Y cuando le comenté sobre la dosis que tendría que tomar de esa vitamina, advertí en él cierta ansiedad mientras lo veía hacer sus cuentas para estimar el costo del tratamiento.

correlaciones-entre-sintomas-y-deficienciasCuando supe que la ansiedad formaba parte de sus malestares, decidí analizar el caso más detenidamente (pulsa sobre la imagen adjunta). Como su ansiedad no llegaba al extremo de culminar en un ataque de pánico, consideré conveniente sustituir el inositol por suplementos que fueran más económicos y que al mismo tiempo resolvieran el problema que más preocupaba a Erick: el insomnio. Asegurándome que había comprendido bien sus problemas, reformulé mi pregunta e ingresé esta vez los síntomas “insomnio” y “ansiedad”, para terminar recomendando magnesio, complejo B, melatonina y una combinación de vitamina C, taurina y zinc (cuya acción conjunta haría las veces del inositol).

Durante la consulta, Erick me confesó también haber estado tomando desde hacía algún tiempo Zyprexa (olanzapina), por recomendación de un psiquiatra que tiempo atrás le había diagnosticado esquizofrenia. Sin ánimo de ofender, si alguien padecía en este caso de un trastorno de personalidad era ese médico, por haber recetado olanzapina a alguien que no manifestaba alucinaciones ni delirios.

5-HTPComo quiera que haya sido, a los dos días después de nuestra entrevista , Erick me llamó entusiasmado para comunicarme que el día anterior había dormido como no lo había hecho en años. Pero lo que quisiera recalcar en este caso de éxito, es que de no haber sabido que Erick estaba siendo medicado con Zyprexa, tal vez hubiera yo indicado 5-HTP (5-hidroxitriptófano) y probablemente el resultado hubiera sido desastroso, debido a que este ansiolítico natural está contraindicado cuando se toma en concomitancia con la olanzapina. Ambas sustancias aumentan la cantidad de serotonina en sangre, lo cual en un momento dado podría empeorar la condición del paciente en caso de ser excesiva, dependiendo ello de la dosis de cada sustancia.

La gran premisa de la medicina ortomolecular (nutrientes en dosis terapéuticas)

Mas allá de la importancia que tiene entrevistar con sumo cuidado a un paciente, se encuentra el hecho de que aún sin saber el nombre de la enfermedad que está causando los síntomas, es posible vencerla, lo cual no significa que no estemos atacando la raíz del problema, como lo aseveró en un correo electrónico, una dama de nacionalidad peruana que no hace mucho nos escribió solicitando ayuda para solucionar un problema de cadera y de articulaciones, una escoliosis (columna vertebral en forma de “S”), algunas contracturas musculares, ansiedad, ataques de pánico y ciertos problemas digestivos.

enfermedadesLa gran premisa de la medicina ortomolecular estipula que hay una gama muy amplia de enfermedades crónicas que se contraen o se desarrollan por un sistema inmune debilitado, un exceso de toxinas (incluyendo los fármacos, los estimulantes, los metales pesados y las drogas ilegales) y/o varias deficiencias nutricionales. Fortalecer el sistema inmune y descubrir esos excesos y esas deficiencias conduce directamente a la raíz del problema. La medicina ortomolecular puede aliviar muchos síntomas que la medicina tradicional solo puede contrarrestar con fármacos. La diferencia está en que un fármaco se concibe con miras a aliviar rápidamente un solo síntoma de manera temporal, y la medicina ortomolecular se vale de la nutrición y de sustancias naturales (suplementos) para conseguir el alivio lento pero duradero de varios síntomas. La medicina ortomolecular establece correlaciones entre síntomas y deficiencias nutricionales [1], para luego determinar las dosis que cada paciente necesita, acorde con su individualidad bioquímica [2].

El caso de Eva

como-opera-la-recetaAprovechando la solicitud que nos ha hecho Eva, la damita peruana que mencioné líneas atrás, voy a mostrar con este otro ejemplo, cómo se confecciona una receta de vitaminas, minerales y aminoácidos en dosis ortomoleculares (correctas), sin contar con un diagnóstico previo (pulsa sobre la imagen de la derecha para ver cómo opera la receta). Como la escoliosis no es un síntoma sino más bien un diagnóstico, la excluiré de mi análisis, ya que nuestro objetivo es encontrar correlaciones entre síntomas y deficiencias nutricionales, prescindiendo de un diagnóstico. Para simplificar el proceso, englobaré varios de sus problemas en uno solo al que denominaré “debilidad muscular”.

El problema de cadera y de articulaciones los estaré analizando como “fragilidad ósea” y “articulaciones dolorosas” respectivamente, y por el momento dejaré pendientes los síntomas “ansiedad” y “ataques de pánico” para tratarlos posteriormente durante una consulta, pues intuyo que ambos trastornos psicogénicos son producto de un trauma ocasionado por un accidente que sufrió Eva en su adolescencia.

la-receta-de-evaComo le expliqué a ella en un correo electrónico, en estos casos hay que ir atacando un problema a la vez, dándole prioridad a aquellos síntomas que más preocupan al paciente.
Así, los resultados del análisis de correlaciones entre los síntomas “fragilidad ósea”, “articulaciones dolorosas” y “debilidad muscular”, y las deficiencias nutricionales de Eva, dieron lugar a la receta que aparece a tu derecha (pulsa sobre la imagen para ver las dosis). Conviene aclarar que el orden en que fueron ingresados cada uno de los síntomas, influye en el orden en el que aparecen los nutrientes en la receta, que a su vez refleja la prioridad que la paciente le dio a sus malestares.

La importancia de la individualidad bioquímica

¿Notaste que hay algunos nutrientes cuya posología no se ha determinado? Ello se debe a que nos ha faltado información que solo el paciente nos puede proporcionar. Para complementar la receta, el paciente deberá responder algunas preguntas durante la consulta, que darán luz sobre lo que a ella en particular, le va a beneficiar más. Las dosis de varios suplementos dependen de la individualidad bioquímica que hace 60 años Roger Williams identificó como una ideosincracia generalizada, en tanto que no se refiere exclusivamente a la forma de pensar o de actuar.
La ideosincracia a la que se refería Williams comprende un gran número de órganos, que difieren de una persona a otra y que podían marcar diferencias no solo en la forma de ser, sino en la estructura orgánica de cada quien.

individualidadEs por eso que todos tenemos una manera diferente de caminar, de escribir, dormir, hablar, comer, beber, patear un balón, nadar, reír, etc. Para Williams, la individualidad bioquímica no solo se manifiesta en las características únicas e irrepetibles del iris, la huella digital o el ADN, sino en muchos otros órganos internos, como son el estómago, el cerebro, el corazón, el hígado, los órganos reproductores, etc. [3]. Y así como supe de labios del mismísimo Erick que estaba siendo medicado con olanzapina, también tengo que saber qué medicamentos ha tomado o está tomando Eva actualmente, cuál es su dieta, si bebe alcohol, si fuma, cuál es su peso, su edad, si está embarazada, cuáles son sus aficiones, el tipo de trabajo que tiene, si le han practicado algún mineralograma (que sugiera una posible intoxicación con metales pesados), en fin, se necesita mucha información para confeccionar una receta a la medida de su ideosincracia. De otra manera, no veo cómo se podría garantizar el éxito de un tratamiento.

Una cordial invitación 

likeConsiderando lo expuesto anteriormente y basándome en el principio de operación de las recetas inteligentes implementadas por la Fundación MicroMédix [4]-[5], solo me resta invitar a Eva a que haga su mejor esfuerzo por conseguir el número apropiado de nutrientes que harán que este tratamiento produzca los resultados que de él se esperan.
Y a ti, querido lector, ¿no te gustaría acabar con tus malestares, con un análisis como el que nos encomendaron Erick y Eva?
Puedes ingresar los datos de tu sintomatología en nuestra sección Alivio de Síntomas y recibir los resultados del análisis el mismo día, sin ningún costo. Piensa en cómo te sientes ahora y reflexiona sobre lo que podrías llegar a ser si pudieras contar con una receta como la que Erick y Eva emplearon para darle un giro a su vida.

“La impenetrable oscuridad no es tan impenetrable como podríamos imaginar; pero lo parece cuando, en nuestra impaciencia, queremos ver más allá del siguiente paso”… Mohandas K. Gandhi

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 11 de Enero de 2017.


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REFERENCIAS

[1] Página oficial del University of Maryland Medical Center (UMMC).
[2] Williams, Roger J. Biochemical Individuality. New York: John Wiley and Sons, 1956.
[3] Williams Roger J. The Wonderful World Within You: Your Inner Nutritional Environment. Bio-Communications Press. 2004
[4] López González Sergio. Las ocho mejores vitaminas y minerales para tu osteoporosis. Fundación MicroMédix, 7 de diciembre de 2016.
[5] López González Sergio. Receta Inteligente para la Curación del Acné. Fundación MicroMédix, 25 de noviembre de 2016.
[6] Mohandas K. Gandhi. Escritos Esenciales. Editorial Sal Terrae. Santander. 2004.