Terapias Naturales

Recetas con Medicina Ortomolecular de Precisión

Terapia filosófica para corregir aquellos malestares que no requieren medicación

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Trastorno de rebelión del adolescente«Trastorno Negativista Desafiante» (Oppositional Defiant Disorder), «Trastorno de Aprendizaje Aritmético» (Arithmetic Learning Disorder) y «Trastorno de Rebelión del Adolescente» (Adolescent Rebelion Disorder) son términos que la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés) ha inventado para hacerle creer a muchísima gente que está enferma, por negarse a acatar órdenes, por no haber aprendido a multiplicar y dividir, o simplemente por haber entrado a la etapa de la adolescencia, respectivamente. Para el sistema dominante de salud mental, cada una de esas condiciones amerita ser tratada con medicación.

Aunque no lo creas, esos términos han sido incluidos en un documento intitulado «Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales» (DSM), para que un(a) señor(a) de bata blanca envenene a tu hijo(a) con una o más pastillitas. Valiéndose de este manual y de una receta debidamente firmada por un agente de ventas disfrazado de psiquiatra, la industria farmacéutica le ha dado credibilidad a un fraude que ella misma ha perpetrado con ánimo de lucro, recurriendo a lo que se ha dado en llamar «lobby farmacéutico«.

SócratesDado que el que suscribe no comulga con la práctica de inventar enfermedades para justificar la venta de recetas, pone a tu consideración una alternativa para corregir algunos malestares que por no ser patologías, pueden corregirse aplicando a la vida cotidiana, algunos principios filosóficos. Producir un cambio de mentalidad para aprender a manejar algunos problemas existenciales, tales como la pérdida de un ser querido, un divorcio, un asalto, un despido injustificado, un desalojo, ciertos tipos de invalidez, una decepción amorosa, el fracaso de un negocio o cualquier otro conflicto por el estilo, es tal vez lo que necesita nuestra sociedad para cambiar.

Filosofía aplicada a la vida cotidiana como alternativa a los psicofármacos 

El recurrir a la filosofía para resolver los problemas que cualquier ciudadano de a pie enfrenta en el día a día, es lo que Lou Marinoff tenía en mente cuando escribió «Más Platón y Menos Prozac«. En ese mismo tenor, he querido emular a este filósofo contemporáneo para mostrarte, cómo hay muchos casos que se pueden resolver sin medicación. No obstante, si bien Marinoff muestra cierto respeto por las prácticas psiquiátricas, yo no he tenido ningún empacho en parodiar a la APA dándole un nombre a algunos malestares que no son propiamente trastornos; pero que la APA gustosamente querría designar como tales.

presumiendo su BugattiLa angustia que ocasiona el apego a los bienes materiales por ejemplo, no es precisamente una patología; pero puede ser que le esté quitando el sueño a quienes suelen ostentarlos. Si embargo, antes de entrar de lleno en la discusión de ésta y otras dos miserias sociales, quisiera recalcar que existen muchos otros achaques que la APA bautizaría con nombres igual de rimbombantes que el que he elegido aquí para representar la angustia que cierto sector de la población experimenta al momento de exhibir públicamente sus joyas, sus flamantes automóviles, la marca de su ropa o cualesquier otro artículo que tenga como finalidad contrastar su alto nivel socioeconómico, con el de su prójimo.

A continuación presento un breve análisis de la que ha pasado a ser la más común de las miserias sociales: la angustia por ostentación.

Parodiando a la APA con el «Trastorno de Angustia Constante por Ostentación» (TACPO)

JoyeríaAsí pues, lo que he designado aquí como TACPO me está viniendo como anillo al dedo no solo para ridiculizar las prácticas psiquiátricas, sino también para ilustrar cómo es que ciertos malestares sociales no son susceptibles de corregirse ni con nutracéuticos ni con medicamentos, dado que el problema de fondo no es fisiológico, sino filosófico. ¿O será que el ego ya se está usando como biomarcador para delatar este tipo de disfunción? (en un examen de laboratorio, un biomarcador es un elemento que al aparecer con un nivel anormal, indica la existencia de una patología). Paradójicamente, la gente acostumbrada a la ostentación busca satisfacer su ego a pesar del miedo que les ocasiona el sentirse vulnerables ante lo que podría significar un asalto, o incluso un atentado a su integridad física, pues conocen de sobra las carencias que muchos de sus congéneres están sufriendo con motivo de la desigualdad social que impera en países como el nuestro.

Es evidente que el que tenga basura de esa índole en la cabeza no va a poder deshacerse de ella consultando un psiquiatra. Aquí lo que se necesita es  un consejero capaz de establecer un diálogo (típicamente socrático) con el suficiente potencial para modificar creencias, cambiar hábitos y en última instancia, modular actitudes.

¡Cuidado: El EMD podría ser la excusa de los psiquiatras para medicar a los apasionados de los coches!

No hace mucho me tocó contemplar un video en Youtube en el que un hombre se interpone entre un gigantesco trailer y su auto, presuntamente para evitar que éste último se estropee. No estoy muy seguro de que esa haya sido la intención de este sujeto; pero después de haber estado pisando el planeta durante 67 años, he conocido a más de un hombre que seguramente habría reaccionado así en las mismas circunstancias.

apegoCon decirle que uno de ellos prefería mantener su auto en la cochera para que una vez bien lavado y encerado, no le pasara nada. Acostumbrado a renovar modelo cada año, le angustiaba pensar que lo fueran a asaltar para quitárselo a media calle, o que alguien le rayara su carrocería. Nunca supe a ciencia cierta si ambas preocupaciones llegaran al grado de quitarle el sueño; pero supongo que sí, porque independientemente de su desmedida afición a los automóviles nuevos, mostraba también un excesivo apego a los bienes inmuebles, pues en una ocasión armó un alboroto porque uno de sus hijos «decoró» con crayones una de las paredes de su recámara.

Aunque concuerdo en que a todo infante debe imponérsele ciertos límites, no comulgo mucho con los castigos fuera de proporción, como es el caso de los azotes y los confinamientos prolongados. Con todo, el conferir mayor prioridad a un bien material antes que a un daño moral o una discapacidad física permanente, creo que es algo digno de ser incluido en el DSM con un nombre suficientemente llamativo e intimidante… ¿Que tal «Trastorno por Materialismo Desmesurado», o EMD por sus siglas en inglés: «Excessive materialism disorder»?

Para erradicar la angustia de perder un bien material, no hay como recurrir a la sabiduría de los grandes pensadores

parodia de la psiquiatríaEl apego a los bienes materiales no te lo puedes quitar con un fármaco, y puede ser que conforme envejezcas, vayas sintiendo cada vez más alivio al enterarte de que tu Audi no va a caber en tu ataúd. ¿Y cómo puede alguien estar seguro de que sus hijos no van a dilapidar el dinero que les está dejando en calidad de herencia? ¿Qué garantías tiene ese alguien de que el BMW no lo va a chocar su esposa, la próxima vez que salga de su reunión de AA? ¿Y la pared que le rayó su hijo con una crayola, se la va a llevar al más allá junto con su Hugo Boss… o tiene que ser un Armani?

Bueno, si estas preguntas no aclaran del todo el mensaje que quiero transmitir, creo que las frases que se han atribuido a las siguientes obras y celebridades bastarán para cumplir con ese cometido:

El arte de ser feliz– «Lo que uno tiene por sí mismo, lo que le acompaña en la soledad sin que nadie se lo pueda dar o quitar, esto es mucho más importante que todo lo que posee o lo que es a los ojos de otros«… Arthur Schopenhauer
– “Se diría que estamos más interesados en trabajar para conseguir que la gente nos admire por nuestra riqueza que en la misma riqueza, que muy a menudo no consiste sino en baratijas de cromo y objetos onerosos o inútiles”… Marvin Harris
– «La riqueza no consiste en tener grandes posesiones, sino en tener pocas necesidades«…Epicteto
– «Os revelaré este conocimiento y también el modo de alcanzarlo; una vez conseguido, no queda más que valga la pena poseer en esta vida»… Bhagavad Gita
– «Cuando dejo ir lo que soy, me convierto en lo que puedo ser. Cuando dejo ir lo que tengo, recibo lo que necesito«… Lao Tse
– “Que no hace fineza quien dice que hace la fineza; pues sólo es saber hacerla”… Pedro Calderón de la Barca

Más allá de lo que nos enseña la filosofía, hay algo muy simple que se puede hacer para superar la angustia que produce la inseguridad, principal síntoma de todo complejo de superioridad. Lo más sensato es adoptar un perfil bajo. Nadie quiere llamar la atención de sus potenciales atracadores, de manera que sustituir los vehículos lujosos por dos o más modelos más modestos puede ser una buena idea. Quien desee realmente acabar con sus temores, procurará no hacer alarde de sus pertenencias.

Cómo tratar el Síndrome de la Paloma Salvaje (SPS) o del Cuidado del Sustento

Los lirios del campo y las aves del cieloEl mejor tratamiento para el Síndrome del Cuidado del Sustento es la lectura de solo tres páginas (44-46) de «Los lirios del campo y las aves del cielo», obra en la que el filósofo danés y padre del existencialismo Søren Kierkegaard, nos explica cómo el ser humano podría dejar de preocuparse por el mañana, aprendiendo de las aves del cielo, y en particular, de la paloma salvaje objeto de la siguiente reflexión:
Al igual que muchas otras aves, la  paloma salvaje del cuento de Kierkegaard tiene bien resuelto el problema del sustento porque deja a cada día su afán y de esta manera vive su vida sin la incertidumbre que produce el tomar consciencia de que hay que acopiar provisiones para el mañana.

Síndrome de la paloma salvaje

En contraste con lo que esta ave entiende por necesidad, las palomas domésticas están acostumbradas a que un labriego les procure el sustento que ellas no tienen necesidad de recolectar y guardar. Esa es su condición: ser palomas ricas. El problema de fondo surge cuando la paloma salvaje comienza a envidiar a sus amigas por haberse enterado de que a diferencia de ella, las palomas domésticas sí tienen asegurado su porvenir. Aun cuando la paloma salvaje ha sobrevivido durante toda su existencia sin acopiar provisiones, se da a la tarea de recolectar alimento y de buscar lugares en donde pueda guardarlo para cuando lo necesite, a pesar de la incertidumbre que ahora le produce el no saber si el día de mañana esas provisiones estarán ahí.

Con el paso del tiempo, y después de tanto esfuerzo dedicado al cuidado del sustento, la cansada ave se percata de que su plumaje ha perdido colorido y su vuelo ligereza: se siente preocupada y descontenta; ya no disfruta de su día a día y de la libertad que le otorgaba el no preocuparse por la comida del mañana. Atribulada por su frustración, emprende el vuelo para reunirse con las palomas ricas, pensando ingenuamente que una vez ahí, en el granero del labriego, encontrará alimento para siempre. Para su sorpresa, al caer la tarde el labrador la encierra en una jaula justo después de cerrar su granero; y para colmo, a la mañana siguiente decide decapitarla para liberarla por fin del cuidado del sustento.

Reflexión final

la avaricia rompe el saco«La ambición rompe el saco», dice el refrán popular, y si no quieres acabar como la paloma del cuento de Kierkegaard, harías bien en abstenerte de establecer comparaciones con los demás para evitar caer en la trampa de la envidia, pues por un lado, siempre habrá gente más pudiente que tú, y por otro, las preocupaciones y el estrés que genera el desear más de lo necesario, generalmente traen consigo gastritis, colitis, reflujo, úlceras, cardiopatías, hipertensión, insomnio y un largo etcétera. La salud y la tranquilidad de las que gozaba la paloma salvaje antes de anhelar ser como las palomas ricas, está muy lejos de constituir una zona de confort y tiene mucho que ver con disfrutar del día a día. Enumera y valora lo que tienes hoy, pues por poco e insignificante que te parezca, podría desaparecer mañana.

«No os inquietéis, pues, por el mañana; porque el día de mañana ya tendrá sus propias inquietudes; bástele a cada día su afán«… Evangelio según San Mateo 6, 24-34.

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 27 de agosto de 2022.


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Autor: micromedix

Sergio López González. Ing. en Informática Biomédica

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