Medicina Natural

Medicina Alternativa Personalizada. Consultorio


Deja un comentario

Psiquiatría personalizada para niños: un no rotundo a la farmacodependencia infantil

Dado que todos los trastornos de la personalidad se pueden corregir con nutrientes en dosis terapéuticas, la medicación psiquiátrica se está volviendo innecesaria. Hay varios signos en un niño o un adolescente que anuncian la llegada de un posible trastorno psicogénico.
El síntoma más común que uno llega a observar es el de la depresión. Y aunque no todo adolescente deprimido llega a desarrollar una enfermedad como la esquizofrenia, la depresión podría ser un indicio de que están haciendo falta algunos nutrientes en su organismo, o bien de que existe cierta toxicidad en el mismo.

La importancia de prevenir un trastorno de personalidad

El problema es que muchos padres subestiman la importancia de algunos de los síntomas que delatan el surgimiento de un trastorno de personalidad, por estar inmersos en sus diversas ocupaciones. De ahí la importancia de la prevención. Hay padres que llegan a pensar que sus hijos no podrían desarrollar un trastorno de ese tipo, y cuando menos se lo esperan se desayunan con la noticia de que uno de sus vástagos ha sido medicado con psicotrópicos (medicamentos que usan los psiquiatras para controlar los síntomas de pacientes con esquizofrenia, trastorno bipolar, ansiedad, falta de atención e hiperactividad -TDAH-, depresión, trastorno obsesivo-compulsivo -TOC-, autismo, etc).
Son los padres que piensan que “una cosa así solo le ocurre a otras familias, no a la suya“. Parodiando un poco esa forma de concebir el mundo, parecería que uno posee privilegios que los demás no tienen, por llamarse como se llama, o por gozar de una posición social superior a la de aquellos que ya han pasado por una experiencia de ese tamaño.

Un trastorno de personalidad como los que mencioné anteriormente puede afectar a cualquiera, independientemente de su edad, raza, género o posición socio-económica, y haríamos bien los padres en no subestimar cualquier indicio de comportamiento anormal en nuestros hijos. Algunos pacientes han tenido que consultarnos a escondidas de sus padres, porque éstos les han dicho que todo es producto de su imaginación. Pero lo que aparenta ser pura imaginación, podría manifestarse como una verdadera compulsión, una obsesión o incluso como alucinación. Porque lo que un individuo percibe como realidad puede verse alterado por la deficiencia de ciertos nutrientes.

Como apuntaba en una publicación anterior, hasta un consumo exagerado de líquidos (polidipsia) puede provocar que un adolescente desarrolle algún tipo de psicosis por hiponatremia (niveles de sodio extremadamente bajos a consecuencia de la micción frecuente). Y si usted no se informa apropiadamente, va a creer que su hijo(a) se está volviendo loco(a) y hasta va a contemplar la posibilidad de internarlo en un psiquiátrico, cuando lo único que necesita es sodio.

En efecto mi querido lector, leyó usted bien, usted no necesita medicar a su hijo con antipsicóticos para combatir su hiponatremia y suprimir sus delirios, como tampoco tendría que hacerlo si el problema fuera un déficit de vitamina B12, de ácido fólico, de vitamina C o de niacina. No hace mucho también escribí sobre cómo unos padres bien informados podrían evitarse la pena de ver a su hijo convertido en un autómata, dándole dosis terapéuticas de vitamina D3 con cada alimento, antes de correr con el psiquiatra y justo después de su primer episodio psicótico. Para algunos niños, la vitamina D3 puede marcar la diferencia entre estar pemanentemente aislado, o llevar una vida llena de satisfacciones.

Los psiquiatras y la industria farmacéutica son los responsables de la farmacodependencia

Al igual que muchos padres, la vez que presencié el estallido del primer episodio de esquizofrenia en uno de mis hijos, no tenía ni la más remota idea de cómo abordar el problema. Incluso acudí a la consulta psiquiátrica. Pero como otro miembro de mi familia ya había pasado por una experiencia similar, fui muy afortunado al recibir su consejo en relación a mi disyuntiva. Lo que escuché esa mañana a través de mi celular, mientras observaba cómo el resto de mi consternada familia se sentaba a desayunar en una fonda cercana al que alguna vez fuera el Instituto de Investigaciones Eléctricas, fue lo siguiente: “haz todo menos internarlo o dejarlo a merced de un psiquiatra… Lo que sea, menos eso“. Palabras más, palabras menos.

Esa ha sido la frase más sabia que he escuchado en toda mi vida, y es a ese ser querido a quien siempre le estaré eternamente agradecido por haberme señalado el camino que no debía seguir.
Pero la frase que me indicó el camino a seguir y que me ayudó a desentenderme de las causas de la esquizofrenia para concentrarme en su solución, fue la que alguna vez pronunciara el estadista y ex-presidente de los EUA Franklin D. Roosevelt, quizás en alguna de sus aleccionadoras conferencias: “Haz lo que puedas, con lo que tengas, estés donde estés”. Esa idea ha sido para mí como un estandarte a lo largo de esta desafiante lucha contra la esquizofrenia, y fue la que me impulsó a encontrar después de 7 años de intenso trabajo, la tecnología apropiada para vencerla.

Y aunque mi hijo había sanado a los cinco meses de haber iniciado su tratamiento ortomolecular, una vocecita interior me incitaba a ayudar a otras personas y a no conformarme con lo que hasta ese momento había descubierto, pues tanto ella como yo sabíamos que mi hijo podía tener una recaída.
Y si mi esposa Lourdes y yo recurrimos en aquella ocasión a un psiquiatra, fue para conseguir el antipsicótico que necesitábamos para elaborar su microdosis, porque ya para ese entonces conocíamos todo lo relacionado con la técnica del Dr. Eugenio Martínez Bravo.

Es por eso que después de haber librado mil batallas contra la esquizofrenia, he aprendido a aconsejar a los padres de mis pacientes, cómo sacar a sus hijos del abismo en el que se encuentran, ya sea escribiendo sobre los avances que hemos logrado con la psiquiatría de precisión, o bien publicando casos de estudio y de éxito que les ayudan a identificar mejor las alternativas a las que pueden recurrir, para evitar que sus hijos caigan en la farmacodependencia.

Y para muestra un botón: el Trastorno de Déficit de Atención por Hiperactividad (TDAH) como pretexto para medicar a los niños

Desde la perspectiva de unos padres con hijos que han sido diagnosticados con TDAH, creo que no hay mejor alternativa que la psiquiatría de precisión.
Estando en contubernio con el sistema tradicional de salud mental, y en caso de diagnosticar a un paciente con TDAH, un psiquiatra no vacilaría en recetar Ritalin a niños entre los 9 y los 13 años de edad. Y eso es precisamente lo que pretendemos evitar con la psiquiatría de precisión.

El  metilfenidato (Ritalin) es un fármaco que la Administración de Control de Drogas de los Estados Unidos ha clasificado como narcótico de Clase II, al igual que la cocaína, la morfina y las anfetaminas.
Está indicado para mejorar la concentración de algunos niños que a juicio de algunos mercenarios de bata blanca, son más inquietos de “lo normal”.
Conviene que los padres que tengan un hijo o una hija que haya sido etiquetado(a) por algún psiquiatra como “pacientito” con TDAH, conozcan la “paradoja del Ritalin” y lo que apuntó Richard Malter en un artículo que publicó en su página web y que después de traducido al español dice así:

“El uso prolongado de fármacos estimulantes normalmente da como resultado la pérdida del magnesio y el zinc que se encuentran almacenados en células y tejidos, de tal manera que se induce una deficiencia crónica de magnesio en los niños que toman este tipo de estimulantes”.
Siendo el Ritalin un narcótico de clase II, lo mejor que uno puede hacer para minimizar el síndrome de abstinencia, es ir dejándolo poco a poco, según lo explicamos en nuestras consultas. Una vez que lo ha consumido por un tiempo suficiente como para depender de él, el paciente debe estar consciente de que no lo puede dejar de un día para otro. Ese mecanismo de acción no difiere mucho de la forma en la que actúa la cocaína y la morfina, y no constituye un efecto secundario, sino calculado.

A diferencia de los llamados efectos secundarios (involuntarios), el conjunto de síntomas que un niño puede experimentar al suspender abruptamente el Ritalin, es un efecto calculado (intencional) o iatrogenia que consiste precisamente en un síndrome de abstinencia. La buena noticia es que esa reacción puede ser contrarrestada con sal de mar (sodio) e ingestas periódicas de magnesio y zinc.
Un suplemento quelatado como el que aparece a su derecha, no solo le ayudaría a superar una iatrogenia causada por fármacos estimulantes, sino que sería lo más adecuado para producir el efecto calmante que un niño inquieto podría necesitar, en caso de presentar hiperactividad por exceso de azúcares y comida chatarra repleta de colorantes y saborizantes artificiales.
La iatrogenia calculada debería estar penada; pero a nosotros solo nos corresponde poner al descubierto las prácticas deshonestas de un sistema de salud que no funciona.

En el caso del metilfenidato la iatrogenia se hace todavía más evidente cuando uno termina de analizar el total de síntomas causados por una deficiencia nutricional de zinc. Y es aquí donde cualquiera se indigna ante lo inaudito: la falta de zinc deteriora, entre otras cosas, la capacidad de concentración. Y uno se pregunta: ¿Pues que no es para eso que los psiquiatras recomiendan el Ritalin? En eso radica la paradoja del Ritalin y el gran secreto de la mayoría de los efectos calculados: el metilfenidato está diseñado para imitar las propiedades del zinc, con la diferencia de que este último no produce farmacodependencia.

Por algo algunos expertos recomiendan potenciar el metilfenidato con zinc. Y muchos padres me preguntan: ¿Y por qué entonces los laboratorios no producen zinc, en lugar de drogas?
La verdad es que los minerales, las vitaminas, los ácidos grasos esenciales y los aminoácidos no se pueden patentar, y lo que no se puede patentar no deja dinero. Esos son los fines de la industria farmacéutica, esos son sus medios y ese es el modelo maquiavélico que los príncipes de la salud han estado usando por años para enriquecerse. Para ellos, ese fin justifica los medios, cualesquiera que sean éstos.

La psiquiatría del futuro: el cambio está en manos de las nuevas generaciones 

No necesitamos convertir a los psiquiatras de las generaciones anteriores, a una corriente de pensamiento propia de la actual era del conocimiento, porque en primer lugar, las viejas generaciones han sido aleccionadas por la industria farmacéutica para medicar con toda clase de anti-psicóticos, anti-convulsivos, anti-parkinsonianos, anti-hipertensivos y demás fármacos destinados a disimular los efectos secundarios que producen los que encabezan la lista anterior.
En segundo lugar, porque nuestra misión es complementar la formación de las nuevas generaciones de médicos, sean éstos o no naturópatas, con miras a generar el cambio que queremos ver en nuestra sociedad.
Lo que cabría esperar es que las nuevas generaciones de psiquiatras y médicos en general, comiencen a mirar en una dirección diferente, en esa dirección que demanda la transformación del sistema tradicional de salud metal, en un sistema de salud más limpio, exento de redituables patentes farmacéuticas y de sustancias químicas repletas de efectos calculados.
Y si tu eres un estudiante de medicina o no tienes antecedentes académicos en esta área pero de todas maneras quieres unirte a la cadena de consultorios MicroMédix, puedes montar tu propio consultorio para formar parte de esta nueva corriente de pensamiento que está proclamando un no rotundo a la farmacodependencia.
Todos los detalles de esta singular propuesta los encontrarás en nuestra entrega del 18 de octubre del 2018: “Medicina alternativa de precisión para poner tu propio consultorio“.

Tú eres el cambio que quieres ver en el mundo. Si quieres cambiar el mundo, cámbiate a ti mismo“…Mahatma Gandhi
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 21 de marzo de 2019


¿No encontraste aquí lo que buscabas? En el índice temático hay más artículos que te pueden interesar.


Anuncios


4 comentarios

Junito se fue de su casa escuchando voces y con una mochila llena de incertidumbre

El 1 de febrero de 2019, uno de nuestros pacientes abandonó su hogar de manera voluntaria, probablemente durante la madrugada de ese día tan desafortunado para la familia de este joven de 21 años, vistiendo una playera exactamente igual a la que se muestra en la imagen adjunta (pulse sobre la misma para agrandarla).
Hasta donde sabemos, la casa que habitaba en compañía de su mamá, está enclavada en el suroeste de Houston, Texas, en el condado de Harris. Se cree que ese día vestía pantalones jeans azules y unos tenis de color verde con gris, y que en el interior de la mochila morada con la que partió, llevaba un par de tenis rojos. Hasta el día de hoy no se sabe nada sobre su paradero. Su verdadero nombre es Temistocles Andrés Diaz Alvarado, y de acuerdo con lo que su hermana Bella nos hizo saber, no llevaba dinero ni documentos que pudiesen ayudar a identificarlo, en caso de sufrir un accidente. Lo que llevaba puesto y esa mochila, fue todo lo que tomó para emprender un viaje que nadie sabe a dónde lo conducirá.

Lo que puede usted hacer para ayudar a Junito y su familia

Bella, quien estuvo cuidándolo durante un tiempo antes de que decidiera abandonar su casa, me comentó durante una conversación telefónica, que él había estado mejorando con el tratamiento que hacía unos meses le habíamos recomendado y que constaba, entre otros nutrientes, de zinc, niacina, ácido ascórbico, vitamina D3, cromo, omega 3, L-taurina, L-metionina, glicina e inositol. Evidentemente, las expectativas que teníamos para que su caso se convirtiera en uno de éxito ahora son menores, pues tratándose de un trastorno de la personalidad, a los tratamientos ortomoleculares les toma cuando menos cinco meses producir el efecto deseado.

Pero usted podría hacer que las cosas fueran diferentes para la familia Díaz, difundiendo este mensaje a todos sus contactos, tanto a través de su comentario en este mismo blog, como en las redes sociales a las que pertenece y los grupos a los que está conectado vía WhatsApp. Creo que esta familia le agradecerá infinitamente un gesto tan noble como ese.
Lo que a nosotros nos corresponde como miembros de una comunidad que lucha por restablecer la salud de personas como Junito, es difundir este suceso para que nuestros lectores compartan este mensaje a todos sus contactos, tal y como usted lo hará, en especial si se ha visto en una situación similar.

Hay espejos en donde no quisiéramos mirarnos nunca, porque nos hacen recordar un pasado cargado de incertidumbre, de pesadumbre. Un pasado lleno de vicisitudes que no desearíamos volver a sufrir; pero que viéndolo en retrospectiva, nos toca el corazón como para reunir la empatía que a esta familia le urge recibir de usted en esta situación tan delicada para ellos. Y es que no están pidiendo donaciones ni ningún otro apoyo de índole material, porque lo único que les interesa es encontrar a su ser querido, y cualquier comentario pertinente que deseara usted agregar al final de esta entrega, creemos que podría ayudar a esta familia a conseguir su objetivo.

Lo que no ha dependido de ti como padre de familia, no te debe angustiar

Epicteto nos enseñó que en la vida hay cosas que dependen de nosotros y otras que no: “de nosotros dependen el juicio, el impulso, el deseo, el rechazo y, en una palabra, cuanto es asunto nuestro. Y no dependen de nosotros el cuerpo, la hacienda, la reputación, los cargos y, en una palabra, cuanto no es asunto nuestro.” [1].
El problema que tenemos muchos padres es creer que es nuestra obligación tener el control de todo, incluyendo aquellas cosas que no dependen de uno. Muchos padres suponen también que están obligados a tener la respuesta apropiada en todo momento. La verdad es que más del cincuenta por ciento de las veces, uno no tiene el control de la situación ni las respuestas que desearía tener. Y si como yo, usted ha lidiado alguna vez con la esquizofrenia de un ser querido, creo que estará de acuerdo en que son muy pocas cosas las que uno controla.
Uno puede estar muy atento a los horarios y las dosis en las que nuestro hijo (hija) debe tomar sus suplementos, así como la frecuencia a la que deben ser administrados todos los nutrientes.
Asimismo, es muy posible que como padre solidario, empático y comprensivo que es usted, se abstenga de consumir enfrente de su hijo, lácteos y alimentos repletos de azúcar y gluten. Sobra decir que por ningún motivo usted fomentaría en su hijo la ingesta de alcohol y de productos chatarra, como tampoco permitiría que el o ella fumara marihuana, por muy legal que ésta sea en algunos países. La marihuana, al igual que muchos opiáceos, son los principales desencadenadores de esquizofrenia. Más del 70% de nuestros pacientes con esquizofrenia, que desde luego no es el caso de Junito, han consumido más de una vez algún alucinógeno, y las alucinaciones que llegan a experimentar después de algunos años de haberse abstenido, son ni más ni menos que las secuelas de su antigua adicción.

Asimismo, asumo que si es usted padre o madre de un hijo con algún trastorno de personalidad, procurará guardar las llaves de su casa en un lugar seguro y fuera del alcance de ese(a) muchacho(a) que en ese momento se  está comportando como un niño(a).
Pero si su hijo(a) no le habla como para transmitirle cuáles podrían ser sus intenciones en las próximas horas, semanas o meses, usted no puede saber en qué momento lo(la) va a abandonar. Y el hecho de que ella o él decida hacer algo así, es algo que no depende de usted. Ahora, si en un arranque de ira o de hastío, su hijo(a) le hace saber que está harto(a) de vivir y que estaría mejor sin usted, haría mal en subestimar ese comentario y no ir a la cocina a esconder todos los objetos punzocortantes que pudiera encontrar, así como en no cerrar su casa durante la noche y no poner las llaves de la misma “fuera del alcance de los niños”.

En el caso de Junito por ejemplo, él se aislaba la mayor parte del tiempo, sin hablar ni exteriorizar absolutamente nada. Sobra decir que una persona así es totalmente impredecible. Y si encima de todo este pesar, alguien se atreviera a culpar a la madre de este muchacho por haberle procurado cuidados, sustento, un techo y un tratamiento complementario compuesto de vitaminas, minerales y demás suplementos destinados a proteger a este joven de los medicamentos prescritos por un psiquiatra con licencia para matar, sería por insensatez y por el desconocimiento de todo lo que hay detrás de una psiquiatría de precisión y una terapia inteligente.

Si la psiquiatría no puede curar a un paciente, la culpa será del paciente

En “Plenitud”, el célebre poeta y prosista mexicano Amado Nervo escribió: “De María Antonieta decíase que en todo era graciosa, pero que no bailaba a compás… Dicen que no baila a compás; pero, en este caso, la culpa será del compás“. Y lo que todo mundo pensaba de María Antonieta no difiere mucho de lo que la gente cree a cerca de la psiquiatría tradicional, pues a pesar de que ésta no ha podido curar a un solo paciente con psicotrópicos (los fármacos que acostumbran recetar los psiquiatras), la gente sigue acudiendo a las consultas y consumiendo las drogas que de acuerdo con esos mismos médicos, solo pueden controlar sus síntomas. En un contexto como éste, una “autoridad” médica es a María Antonieta, como cada paciente es al compás.

Probablemente le haya tocado conocer a un “experto” en mecánica automotriz que al no poder arreglar su auto, le haya salido con aquello de que “ya no existen refacciones para este modelo“, o que éste “ya está descontinuado“. Cuando alguien que se autodenomina un experto en determinada materia no puede resolver un problema, tiende a culpar a las otras partes implicadas en el mismo. Pero como ya sería el colmo que un médico culpara a un paciente por no curarse con lo que le ha prescrito, justifica su ineptitud diciéndole que no hay cura para su enfermedad, y que lo único que puede hacer por él/ella, es controlar sus síntomas. En mi opinión, esta aseveración es igual de absurda que culpar al compás, en lugar de a María Antonieta. Y si la psiquiatría no promete curar a alguien, y ese alguien sigue recurriendo a la psiquiatría para controlar sus síntomas, entonces los culpables de este estado de las cosas son él y todos los pacientes que no quieren hacer las cosas de otra manera.

El psiquiatra seguirá cobrando por hacer prácticamente lo mismo una y otra vez, y estará feliz de seguir engañando a sus pacientes. Y aunque parezca increíble, es así como funciona el sistema tradicional de salud mental. Ya lo dijo Einstein: “Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo“.
Lo peor de todo es que algunos pacientes, al igual que algunos padres (no digo que todos), están tan acostumbrados a los fármacos que creen que la medicina ortomolecular funciona igual que la alopática, en el sentido de que esperan que a los pocos días de haber iniciado el tratamiento, los síntomas comiencen a ceder.

Las opciones para dejar de hacer siempre lo mismo

Por supuesto que hay nutrientes como el inositol, el GABA y la glicina que pueden ayudan a controlar la ansiedad, por ejemplo; pero habrá otros síntomas que requerirán de más tiempo para desaparecer. Todo está en armarse de paciencia y conceder a la psiquiatría alternativa, al menos el mismo tiempo que se le concedió a la psiquiatría basada en fármacos. Conviene saber que la psiquiatría alternativa de precisión es un tipo de medicina basada en evidencias, que consiste de un programa de inteligencia artificial y un archivo de casos de éxito (herramientas de software), en donde los casos similares a los de nuestros pacientes, son utilizados como referencia para confeccionar y personalizar las recetas de cada uno de ellos. A los padres de hijos que han sido afectados por algún trastorno psicogénico, nos vendría bien no parar de leer y de informarnos mejor acerca de las nuevas alternativas que en plena era del conocimiento han sido ignoradas por ese sistema tradicional de salud mental.

Este sistema es el verdadero culpable de muchas enfermedades iatrogénicas de origen psicótico, producto de los mal llamados efectos secundarios. Ese mismo sistema se empeña en desinformar a los padres de esos muchachos, que no teniendo algo mejor a qué aferrarse, no logran vislumbrar la falsedad escondida debajo de esas pulquérrimas batas blancas.
Y como lo más probable es que usted no sea una persona con tan corta visión como para ignorar el beneficio que una psiquiatría alternativa estaba produciendo en Junito (si lo fuera no me estaría leyendo), lo invito a que comparta este artículo en Facebook, Twitter, Linkedin y demás redes sociales, a fin de que sus contactos hagan llegar esta información a quienes estén en posibilidad de ayudar a un muchacho que no ha tenido la culpa de que ciertos nutrientes estén escaseando en su organismo.

“Dios, concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquellas que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia”… San Francisco de Asís
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 13 de marzo de 2019


¿No encontraste aquí lo que buscabas? En el índice temático hay más artículos que te pueden interesar.


REFERENCIAS

[1] Enquiridión (manual). Epicteto. Anthropos Editorial. 2004


 


6 comentarios

Por qué unos pacientes se alivian y otros no: las diez claves de un tratamiento exitoso

Mi intención en esta entrega es ahondar en todo lo que los pacientes y sus familiares pueden hacer, para convertir el tratamiento que están siguiendo en un caso de éxito.
Conviene entender que mientras más propicio sea el entorno del paciente, más oportunidades tendrá su caso de convertirse en uno de éxito. La epigenética tiene que ver con ese entorno, y es todo aquello que puede hacer que alguien enferme o permanezca sano, independientemente de si ha heredado o no, cierta predisposición para desarrollar una enfermedad.

La manera y el momento en que un determinado gen se expresará (activará), no depende exclusivamente de si los antecesores del enfermo padecieron la enfermedad asociada a ese gen, sino también del entorno en el que se desarrolla el individuo en cuestión.

Así, para que un paciente se alivie, deberán darse de manera simultánea ciertas condiciones favorables en su entorno. Malcom Gladwell llama a esas condiciones oportunidades [1], y es preciso que uno encuentre la manera de que esas oportunidades se presenten para que suceda “el milagro”.  No espere a que Dios haga todo el trabajo. Dios es guía; pero no determina. De ahí que nos haya otorgado el don del libre albedrío. Y si el hecho de que varias condiciones se den al unísono significa que ha ocurrido un milagro (un logro extraordinario diría Gladwell), entonces los milagros son el resultado de una obra colaborativa entre la divina providencia, y lo que hemos logrado con lo que el libre albedrío nos ha impulsado a hacer.

La cuestión entonces es cómo cada uno de nosotros hace uso de ese libre albedrío, para crear un entorno más propicio, con más oportunidades de éxito. A continuación expongo varias formas de ejercer ese don que Dios nos dio, para conseguir un logro extraordinario en medio de una epigenética más favorable.

1) Hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que el paciente participe activamente en el proceso terapéutico y curativo

Ya quedaron atrás los días en los que el médico o cualquier otro profesional de la salud, era el único en quien recaía la responsabilidad de curar al enfermo. Actualmente ya es un hecho que las tasas de recuperación aumentan cuando los pacientes se involucran con los posibles remedios que existen para su enfermedad. La Internet, las redes sociales y los grupos de conversación (chat) colaborativos que permiten configurar los teléfonos inteligentes, han cambiado la forma en la que la gente ejerce su libre albedrío. Asimismo, cuando los pacientes se interesan en los detalles de cómo trabaja un determinado nutriente o cómo actúa una sustancia activa de alguna planta medicinal sobre su dolencia, su mente se modifica y pone en marcha un mecanismo de respuesta a la relajación, que se traduce en un auténtico cambio fisiológico. El efecto placebo inducido por una mente llena de expectativas positivas en relación a un tratamiento y la atención nutricia, son las formas más usuales de conseguir un cambio fisiológico en el organismo [2].

Hoy en día la conexión mente-cuerpo ya no está a discusión. Es un recurso que se encuentra a nuestra disposición para que lo explotemos en pro de nuestro bienestar, y si un médico le aconseja no acudir a la Internet en busca de ayuda, aléjese de él, porque de lo contrario estará usted desaprovechando una de las más grandes ventajas que ofrece hoy, la era del conocimiento. Haga lo mismo o consulte el artículo que publiqué sobre las creencias y el coraje de vivir, si alguien le dice que su mal no tiene remedio, o que tendrá que tomar un medicamento por el resto de su vida.

El enfermo que más se involucra en el proceso terapéutico que se le ha propuesto, es el que más probabilidades tiene de sanar, siguiendo un tratamiento en el que cree y consultando a un profesional de la salud que lo trata con auténtico interés, y que se esfuerza en entender lo que su paciente entiende y de la forma en que él o ella lo entiende (atención nutricia). No obstante, habrá casos  en los cuales el paciente no podrá hacerse cargo de su salud; ¿o acaso alguien que está escuchando voces constantemente puede saber exactamente en qué momento debe tomar tal o cual suplemento?

Por muy madura e inteligente que sea una persona con un problema como éste, no va a poder estar al tanto de todas esas cosas que nosotros damos por sentado, y mucho menos tomar decisiones sobre el nuevo paso que hay que dar para sentirse mejor. Es en este punto en donde yo esperaría el apoyo de los familiares del paciente.

2) Crear un entorno de empatía alrededor de su ser querido

Si usted estuviera tratando de superar un problema de alcoholismo, ¿le gustaría que un familiar suyo se sentara a la mesa con usted, acompañado de una botella de vino tinto?
Mi intención al formular esta pregunta es invitarlo a que reflexione, en el caso de que usted tenga un familiar al que se le ha prohibido el consumo de lácteos, azúcar y gluten. Si acostumbra consumir algún alimento o bebida que sabe contiene alguna de esas sustancias, en presencia de quien está siguiendo un tratamiento con nosotros, creo que no está siendo muy empático con esa personita a quien usted quiere tanto.

Curiosamente, las familias que se han solidarizado con su ser querido, evitando consumir esos productos  enfrente de él o de ella, son hasta el momento, las únicas que han logrado un tratamiento exitoso.

Si usted le dice a su familiar que no puede tomarse una coca-cola, y usted u otro miembro de la familia se sienta a la mesa con él o ella, a beber una de éstas o a comer cualquier otro producto chatarra contraindicado, creo que al primero le va a resultar muy difícil abstenerse de ingerir algo semejante. Lo mejor que se puede hacer en estos casos, es no tener en casa esos productos prohibidos, para evitar la tentación que su ingesta puede producir en el enfermo. Si realmente quiere que su familiar se recupere rápidamente, predique con el ejemplo. Lo mismo aplica si sucede que usted es el paciente: pídales empatía a los demás miembros de su familia.

3) Procurar un ambiente familiar lleno de paciencia y comprensión

¿Recuerda usted el caso de Armando? Si usted me ha estado siguiendo con regularidad, recordará que hice hasta lo indecible para que se sintiera implicado en su problema, motivándolo para que se diera cuenta de que entre más comprendiera los porqués de su esquizofrenia paranoide, más rápido dejaría de escuchar las voces que tanto lo atormentaban.

Sin embargo, él ya no podía concentrarse lo suficiente como para tomar el control de la situación. Sus ataques de ansiedad, el aturdimiento que le ocasionaban sus voces, así como su obsesión por comprender el problema de la salvación que plantea la biblia en algunos de sus pasajes, hacían imposible que pudiera estar al tanto de los detalles del tratamiento. En otros dos casos también de esquizofrenia, los familiares de nuestros pacientes nos llegaron a decir que su ser querido tenía que hacerse responsable de tomar sus suplementos y medicamentos a la hora indicada y en las cantidades prescritas, “porque ya no son niños a los que se les tenga que estar diciendo lo que tienen qué hacer”.

El que esté yo de acuerdo o no con esa postura, depende del contexto en el que nos encontremos, porque si el paciente no padece de un trastorno psicogénico como el que mencioné en un párrafo anterior, seguramente estaría completamente de acuerdo en que él o ella misma se hiciera cargo de la administración, tanto de sus nutrientes como de sus medicamentos. Siendo este el caso, estaría contradiciéndome si no comulgara yo con la opinión de estos dos familiares, según lo que comenté anteriormente, en relación a la colaboración activa del paciente en el proceso terapéutico.

Pero insisto, ¿cómo puede uno exigirle a un ser humano sin lucidez mental, asiduidad y exactitud con la ingesta de sus suplementos? Lo más sensato es no hacerlo. Esa situación la viví yo cuando lidiaba con la esquizofrenia de mi hijo, y es por eso que le hablo con el corazón en la mano. No se necesita ser un dechado de virtudes para darse cuenta de que una persona afectada de sus capacidades cognitivas, no puede manejar casi nada. En mi opinión, lo que se necesita en estos casos, además de sentido común, es paciencia, empatía y eso sí, un gran coraje y una determinación férrea para abstenerse, entre otras cosas, de “tirar la toalla”.

En este orden de ideas, estamos ante un caso en el que los padres o los familiares que están al cuidado de pacientes con este tipo de trastornos, tienen que hacerse cargo de la administración tanto de los suplementos como de la medicación de su ser querido, al menos mientras él o ella no esté lo suficientemente lúcido(a) como para responder por su salud. Créame, no es una buena idea sobrestimar la capacidad cognitiva de un paciente con esquizofrenia o un trastorno similar, como tampoco lo es el subestimar los efectos de la enfermedad misma.

4) No subestimar los efectos de un trastorno psicogénico

Una esquizofrenia, un trastorno bipolar, un trastorno obsesivo-compulsivo, un autismo, o cualquier otro trastorno mental, no debería ser visto por los familiares del paciente, como una exageración o una forma de llamar su atención. Cuando menos eso no tiene necesariamente que ser así.
No dudo de que haya personas que deseen sentirse “apapachadas” por sus seres queridos o que quieran llamar su atención a toda costa, con tal de ganarse su aceptación o de sentirse más seguros al ser cobijados por la persona que está a su lado, lo cual de todas maneras ya constitute en sí mismo un síntoma de que algo anda mal en la relación, ya sea esta paternal o de pareja.
Como quiera que sea, si existe un comportamiento extraño en su ser querido, procure atender el problema lo antes posible, porque podría ser que en la desesperación de ver a su hijo(a) conversando o riendo a solas, o simplemente con un comportamiento no habitual en él o ella, decida usted internarlo(a) en uno de esos infiernos psiquiátricos que todo mundo sabe son la antesala de la farmacodependencia.

5) Evitar hasta donde sea posible que el paciente caiga en la farmacodependencia

¿Considera usted que un farmacodependiente difiere mucho de un drogadicto o un alcohólico?
Entiéndase por drogadicto a un individuo que ya no puede dejar de consumir una droga de las llamadas ilegales, y por farmacodependiente aquel que ya no puede dejar de consumir un fármaco (droga legal). En ambos casos, los periodos de abstinencia ocasionan una serie de síntomas tan desagradables en el afectado, que lo impulsan a reincidir para calmar la angustia que le ocasiona la carencia de la droga en cuestión.

Estrictamente hablando, las drogas ilegales ocasionan adicción, los fármacos producen dependencia en el paciente. Y aunque parezca increíble, esa es la única diferencia. Por lo demás, ambas son igual de nocivas para la salud, en el sentido de que una vez que son probadas por el enfermo, difícilmente las puede dejar de consumir. Es en este punto en donde el libre albedrío deja de ser un regalo de Dios, para ser sustituido por un fármaco del infierno. ¿Le parece que estoy pecando de sensacionalista al referirme a un antipsicótico (fármaco usado para enmascarar los síntomas psicóticos) como un fármaco del infierno?
¿Alguna vez ha visto a su hijo catatónico o moviéndose continuamente de un lado a otro de una habitación, maldiciendo a los vecinos por estar haciendo ese insoportable ruido que no lo deja descansar?
¿Alguna vez un miembro de su familia le ha dicho que se quiere suicidar o unos padres le han contado cómo su hijo se ha intentado quitar la vida, cortándose las venas o aventándose desde una azotea, porque no pudo soportar el consabido síndrome de abstinencia?
Los psiquiatras le andan diciendo a todos los familiares de sus pacientes que si abandonan uno de los antipsicóticos que están tomando, corren el riesgo de atentar contra su vida. Pero lo que estos mercaderes del terror andan pregonando como si de un rito religioso se tratara, es que esas tendencias suicidas son parte de su enfermedad (en el caso de una esquizofrenia por supuesto), cuando la verdad es que esas tendencias forman parte del síndrome que ese antipsicótico produce como resultado de su abstinencia.

¿No me está creyendo? En mi artículo “¿Fármacos de por vida? Evitando ese efecto que de secundario no tiene nada“, he documentado cómo es que un fármaco crea dependencia en el paciente, agotando los nutrientes que realizan la función que el fármaco se supone debe desempeñar. A este fenómeno lo he denominado efecto calculado, que no es otra cosa que una iatrogenia intencional (véase también: Maquiavelo y el príncipe de la salud, también de mi autoría).
¿Quiere saber más sobre los fármacos del infierno para comprobar que no estoy exagerando la nota? Los pilotos suicidas japoneses (kamikazes) de la segunda guerra mundial, sirvieron de conejillos de indias a sus psiquiatras connacionales, a efecto de probar cómo respondían a los cocteles psicotrópicos, aquellos que más tarde se inmortalizarían como héroes de guerra. A las pruebas lo remito.

6) Si su ser querido ya ha caído en la farmacodependencia, por favor no la aumente con cocteles kamikazes

¿Cuánto tiempo lleva usted lidiando con psiquiatras y tomando antipsicóticos, ansiolíticos y antidepresivos sin haber conseguido resultados satisfactorios? Y lo más importante de todo, ¿Cuánto tiempo más va a continuar haciéndole caso al psiquiatra, para perpetuar el daño que los psicotrópicos le estan haciendo a usted o a su ser querido? ¿Qué necesita usted para darse cuenta que la psiquiatría tradicional no le va a resolver el problema?

Los dos problemas más serios que ocasiona la administración de un cóctel de psicotrópicos (una combinación de antipsicóticos, ansiolíticos y antidepresivos) son el síndrome de abstinencia y los efectos secundarios derivados de la mezcla indiscriminada de los mismos, incluidas las tendencias suicidas y la muerte súbita. Si para nosotros es un problema multidimensional, el estar aminorando los efectos secundarios de esos cocteles de medicamentos, imagínese lo que será para un padre o una madre, ver a su hijo saturado de síntomas que ni siquiera presentaba cuando recién comenzó con su tratamiento psiquiátrico.

Porque lo que en principio son síntomas de una enfermedad, más tarde se fundirán y confundirán con angustia, hiperactividad, obesidad, acatisia, disquinesia, agresividad, catatonia, parkinsonismo y hasta convulsiones, que son todos ellos efectos secundarios producidos por uno o más antipsicóticos. Las combinaciones suelen ser tan nefastas que ni los mismos psiquiatras son capaces de distinguir entre los síntomas propios de la enfermedad, y los que producen los psicotrópicos.

Lo más irónico del caso es que mientras que en todos los tratados de farmacología se estipula que las dosis de los psicotrópicos nunca deben ser cambiadas o disminuidas de manera abrupta, parece que a los psiquiatras no les importara ese tipo de recomendaciones, pues suben y bajan las dosis como si tratara de aspirinas. Cuando recién comencé a tratar a Ramón, su psiquiatra le estaba prescribiendo la siguiente combinación (véase el caso de Don Chema y su hijo Ramón): Clozapina (antipsicótico), Venlafaxina (antidepresivo), Propralonol (beta-bloqueador), clonazepam (ansisolítico) y Clopixol (antipsicótico).

No tengo palabras para describir lo que esa señora de bata blanca le está haciendo a este muchacho. Si usted ya tiene un familiar con un problema similar, creo que sabe de sobra a lo que me refiero.
Ahora que si usted está considerando seriamente el medicar a su hijo o hija con alguno de esos psicotrópicos que acostumbran usar los psiquiatras para mantener a sus pacientes como autómatas, con miras a seguir lucrando con el sufrimiento ajeno, considero de vital importancia el hacer de su conocimiento que existen otras alternativas más limpias, de mayor actualidad y sobre todo, libres de efectos secundarios.

La psiquiatría ya no convence ni a esa gente que antes se postraba delante de una caja idiota para entretenerse, creyendo en la farsa de un sistema corrupto y cargado de anuncios sin consenso de opinión. La gente de la era del conocimiento ya está mejor informada, porque ahora la caja está dotada de inteligencia, de consenso, de conocimiento y de apertura a un mundo que no se deja seducir por una industria farmacéutica inflada de mercadotecnia y publicidad; un mundo que está volviendo a encontrarse con esa fuerza divina llamada naturaleza que le ha dado vida a miles de medicamentos sintéticos, cuyas propiedades fueron obtenidas en un laboratorio a partir de las sustancias activas de unas cuantas plantas medicinales que hoy sabemos producen mejores resultados, que su versión patentada repleta de efectos secundarios (las plantas medicinales no se pueden patentar, y por lo tanto no producen dividendos).

7) No albergar la ilusión de que los nutrientes son productos milagro

La medicina ortomolecular (la que está basada en la administración de dosis terapéuticas de nutrientes) y la fitomedicina (la que está basada en las propiedades terapéuticas de las plantas medicinales) no funcionan como la medicina alopática. Y no sabe cuánto me alegro de que así sea.

Ya en otras publicaciones he señalado que para recuperarse completamente de una enfermedad, recurriendo a esas dos medicinas alternativas, es menester poseer más megadosis de paciencia que de nutrientes. Aunque existen suplementos que sí reducen rápidamente algunos síntomas, no espere usted que “el milagro” del que hablaba yo en párrafos anteriores, suceda de la noche a la mañana. A diferencia de esos productos milagro que hay por ahí, nosotros no estamos creando falsas expectativas para vender ilusiones. Las sanaciones espontáneas se dan; pero hemos visto también en otras entregas, que estamos conscientes que que éstas son más bien un producto del poder mental y la respuesta a la relajación que el efecto placebo induce en el individuo, que del tratamiento o de la sustancia terapéutica en sí (véase El Efecto Placebo y el Poder Curativo de la Nutrición, también de mi autoría).

No desespere si su familiar o usted mismo no responden inmediatamente al tratamiento que le hemos recomendado, sobre todo si su padecimiento es muy añejo o si ha desarrollado farmacodependencia. Personas diferentes requieren nutrientes diferentes, y tal vez lo que se necesita es un ajuste en las dosis, una revisión de la calidad de los nutrientes que está usted tomando, o simplemente una actualización de su receta (la receta que usted descargó es posible que haya sido mejorada con motivo de algún conocimiento recién descubierto en la literatura biomédica). Le recuerdo que en la Fundación MicroMédix no paramos de investigar, porque cuando un paciente no responde al tratamiento que le hemos propuesto, ese hecho nos compromete y obliga a buscar una alternativa más adecuada para esa persona en particular. Después de todo, a las personas que están esperando que un tratamiento les funcione, se les llama pacientes. ¿No será porque si se desesperan, estarían desaprovechando una gran oportunidad de aliviarse?

8) Administre usted los nutrientes y las dosis recomendadas, con la frecuencia y en el tiempo sugeridos.

Hace unos días un paciente con síntomas de retraimiento social, ansiedad y ciertos delirios me envió un mensaje vía whatsApp, avisándome que no podía dormir ni con la melatonina, ni con el magnesio ni con el té de azahar. Lo primero que pensé al ver su mensaje fue que yo no le había recomendado el té de azahar. Cuando prendí mi computadora para consultar su archivo clínico, en la receta que le había yo enviado por correo electrónico después de nuestra primera consulta, justo debajo de la columna que tenía como encabezado la leyenda “antes de dormir”, decía: inositol, zinc, magnesio, GABA, glicina y triptófano. Curiosamente, no aparecía la melatonina. Una de dos, pensé, “o este muchacho ya no está muy lúcido, o le está haciendo caso a su abuelita en lugar de a la receta que yo le recomendé.” No podía yo explicarme cómo era posible que un chico de escasos veintitantos años no pudiera dormir con tres gramos de inositol, un gramo de GABA y uno más de triptófano. Al parecer, supuso que eran muchas cosas las que tenía que tomar y que las dosis eran muy grandes, y le dio miedo que algo malo le pudiera pasar. Y efectivamente así fue, pues no pudo dormir en toda la noche.

Hace  aproximadamente unas tres semanas, el papá de Erick, uno de mis pacientes que estaba sufriendo un síndrome de abstinencia durante un protocolo de reducción gradual de olanzapina, me llamó por teléfono muy consternado para decirme que el tratamiento no estaba funcionando porque no lograba calmar a su hijo con nada. Cuando le pregunté si le había dado la glicina por la vía sublingual, me dijo que no, y que se le dificultaba mucho el tener que darle las microdosis de Akuamma cada hora, y los aminoácidos necesariamente media hora antes de cada alimento. El tono de su voz cambió cuando le pregunté por qué no le había dado la glicina como se lo había sugerido, y después de que le expliqué que los aminoácidos se aprovechan mejor con el estómago vacío.

Cuando el profesor comenzó a darle la glicina como se lo había indicado, en las dosis y la periodicidad correctas, por la vía sugerida y a las horas establecidas en su receta, comprendió que una esquizofrenia requiere de un esfuerzo más que significativo. Al final del día su hijo se tranquilizó y las aguas volvieron de nuevo a la normalidad.
Tanto el profesor como algunos otros pacientes me han llegado a decir en repetidas ocasiones, que les preocupa el hecho de que sus hijos puedan llegar a intoxicarse con tantas vitaminas, minerales, aminoácidos y ácidos grasos esenciales.

La conversación telefónica que sostuve en una ocasión con Don Chema, poco después de haber iniciado el tratamiento de su hijo Ramón, transcurrió más o menos así:
-¿Sabe usted la cantidad de suplementos que tomaban Abram Hoffer y Linus Pauling? -Le pegunté cuando supe que le preocupaban los efectos que en su hijo podría tener la ingesta de alrededor de una docena de nutrientes en dosis ortomoleculares (terapéuticas).

-¿Y quienes eran esos dos señores?
-Hoffer y Pauling fueron dos de los exponentes más respetados de la medicina ortomolecular en el mundo.
-Bueno, entonces ellos deben haber tomado una gran cantidad de vitaminas y minerales durante toda su vida para mantenerse sanos, ¿no es así? -Me dijo Don Chema como queriendo insinuar que alguien que promueve algo, debe predicar con el ejemplo.
-Así es Don Chema. ¿Y cree usted que fuera una coincidencia el que Hoffer haya fallecido a los 92 y Pauling a los 93? La mayoría de los pioneros de la medicina ortomolecular han sido muy longevos, lo cual habla muy bien de los beneficios de las dosis terapéuticas de los nutrientes.
-Pero dígame una cosa ingeniero, ¿Por qué entonces los frascos de la mayoría de las vitaminas y minerales, tienen una leyenda que dice no exceder la dosis recomendada?

-Porque la dosis que un laboratorio establece como máxima corresponde a la que los organismos reguladores establecen por ley, no a la que un profesional de la medicina ortomolecular recomendaría como terapéutica. Los organismos como la FDA en EUA y la COFEPRIS en México, dictaminan las normas de manera de no afectar los intereses de la industria farmacéutica y sus correspondientes patentes alopáticas.

-Pero a ver Don Chema, ¿ha leído usted las fichas técnicas de cualquiera de los antispsicóticos que le está dando a su hijo?, porque me imagino que si tuvo curiosidad por leer la etiqueta de los suplementos y encontró la consigna de “no exceder la dosis recomendada”, también le va a inquietar el saber cuál debe ser la dosis máxima recomendada por el laboratorio que ha fabricado el psicotrópico que su hijo está tomando, ¿o me equivoco?

-Pues no, no acostumbro leer las fichas técnicas de esos medicamentos
-Me está usted diciendo que le preocupan más la cantidad y las dosis de vitaminas y minerales que su hijo está tomando ahora, que las dosis y el tipo de psicotrópicos que ha estado ingiriendo en todos estos años?
-Pues no, no exactamente, -Alcanzó a decirme en tono vacilante
-¿Y me puede decir por qué no lee las fichas técnicas de los medicamentos, como acostumbra hacerlo con las etiquetas de los frascos de las vitaminas y los minerales?

Don Chema no pudo encontrar una razón que justificara su confianza ciega en la excelentísima señora de bata blanca que había estado intoxicando a su hijo por años; pero casi estoy seguro que ya las está leyendo, de lo contrario no le hubiera pedido a esa mercenaria, reducir el coctel de psicotrópicos que estaba tomando Ramón, a uno que ahora consiste de clozapina, haloperidol y clonazepam. Al menos ahora ya solo son tres, en lugar de los cinco que tenía anteriormente.
Y usted, querido(a) lector(a), ha leído alguna vez las fichas técnicas de los medicamentos que su médico le receta, o confía plenamente en su “sabiduría”?  (me refiero a la del médico, no a la suya).

¿Se identifica usted con el tipo de persona que le tiene una fe ciega a todo lo que un médico le receta, o ya forma parte del clan de espíritus penetrantes que sí nos animamos a decir lo que alcanzamos a vislumbrar en el sistema tradicional de salud mental?

9) Contemplar la posibilidad de practicar una medicina complementaria, en lugar de una cien por ciento alternativa

Si el paciente ya desarrolló una farmacodependencia muy aguda y cada vez que intentamos reducir las dosis de sus fármacos, éste sufre una grave recaída, parecería muy sensato el recurrir a una medicina complementaria que combine dosis mínimas de fármacos y dosis terapéuticas de vitaminas, minerales, aminoácidos y ácidos grasos esenciales, así como microdosis y/o extractos de plantas medicinales. Una vez que alguien ha caído en la farmacodependencia, las cosas se pueden poner extremadamente difíciles al experimentar un síndrome de abstinencia, y es posible que haya que recurrir a estrategias que si bien no nos llevan a la solución ideal (la medicina alternativa), sí podrían significar una calidad de vida mejor, que la que se podría conseguir internando al ser querido en uno de esos infiernos psiquiátricos.

10) Si usted no está sano, aplace sus demás compromisos hasta que recupere su salud

Comprendo que alguien vaya a trabajar a pesar de haber pescado un fuerte resfriado, porque de eso depende el sustento de su familia; pero hay de enfermedades a enfermedades, y si usted puede apoyarse en su pareja, o tiene la ventaja de que al menos uno de sus familiares puede cuidar de usted mientras supera el mal momento por el que está pasando, creo que vale mucho la pena que se abstenga de cumplir con ciertos compromisos que suponen un nivel de estrés que no está en condiciones de soportar.

Así como la respuesta a la relajación fomenta la sanación, la respuesta al estrés promueve la enfermedad, y si usted está muy delicado de salud, le conviene dar prioridad a esta situación.
Volviendo al caso de Armando, todo parece indicar que uno de los factores que desencadenó su recaída, fue precisamente el estrés al que quedó sometido, una vez que supo que sus clases de posgrado iban a comenzar. Sus voces lo comenzaron a perturbar de nuevo, frustrando así su sueño de estudiar en los Estados Unidos de América, quedándole como único apoyo económico el que le pudo brindar la autora de sus días, con un modesto empleo, en una de tantas ciudades de ese país vecino.

Por cada oportunidad que usted genere, estará aumentando la probabilidad de alcanzar el éxito del tratamiento. Para comprobar si está generando las oportunidades mencionadas con anterioridad, haga su lista de verificación y sume 10 puntos por cada oportunidad que considere estar creando. Así por ejemplo, si usted está convencido que está cubriendo con las características de siete oportunidades de éxito, la probabilidad de alcanzarlo será del 70%. Ahora que si en un momento dado logra que las diez oportunidades se presenten al unísono, entonces es muy probable que usted consiga un logro extraordinario, sin desentendernos por supuesto de aquella otra parte que debemos conceder a la divina providencia.

“Hemos visto que los logros extraordinarios obedecen menos al talento que a la oportunidad”… Malcom Gladwell
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 30 de Agosto de 2017


¿No encontraste aquí lo que buscabas? En el índice temático hay más artículos que te pueden interesar


REFERENCIAS

[1]  Gladwell Malcom. Fueras de Serie (Outliers). Por qué unas personas tienen éxito y otras no. Punto de Lectura, 2008.
[2] Rankin Lissa. La Mente Como Medicina: Un nuevo paradigma de salud, medicina y curación.Urano, 2014.


14 comentarios

Ayuda para el tratamiento de su hijo con esquizofrenia

ayudaEste servicio de ayuda en línea está dedicado a los pacientes que ya descargaron la receta que dimos a conocer, a raíz de nuestro primer caso de éxito de tratamiento de esquizofrenia con medicina ortomolecular, y consiste en el seguimiento de los enfermos que van a comenzar o que ya comenzaron a seguir las indicaciones de esa guía terapéutica. Valiéndonos de los comentarios al final de esta publicación, estaremos orientando también al familiar que habiéndose enterado de nuestros hallazgos, está consciente de que la medicina ortomolecular (nutrientes en dosis terapéuticas) puede curar a su hijo o a su hija.

Recomendaciones para nuestros guerreros biomédicos del Perú

Como establecí en la publicación “Medicina ortomolecular: megadosis de suplementos y de perseverancia“, los resultados de este tipo de medicina comienzan a notarse a los pocos meses de haber iniciado el tratamiento, pues a diferencia de la medicina alopática (convencional), que disfraza los síntomas para impresionar al paciente con su supuesta eficacia, la medicina ortomolecular erradica el problema de fondo, aumentando los niveles de varios aminoácidos y antioxidantes para restablecer las capacidades cognitivas del paciente.

esquizofreniaEn este orden de ideas, conviene mantener informados a todos nuestros pacientes y seguidores, de las posibles situaciones que se pueden presentar en el transcurso del tratamiento que están siguiendo o que están por comenzar. Así por ejemplo, la mamá de un adolescente peruano, con domicilio en la pintoresca ciudad de Cusco, ha estado teniendo problemas para controlar los ataques de ansiedad, el insomnio y los delirios de su querido hijo, y después de haber transcurrido aproximadamente unos cuatro meses, ha observado ciertas mejorías, sobre todo cuando se le ha administrado, además de las dosis de los suplementos indicados en nuestra receta, megadosis de complejo B.

Su mayor preocupación la constituyen los delirios, en los que se pone de manifiesto la compulsión de llamar a la policía, haciendo uso de su celular, o de los móviles de las personas que encuentra a su alrededor. Su señor padre me escribió para notificarme que no ha visto gran mejoría y que está contemplando la posibilidad de regresar a la medicina alopática, o sea, a los antipsicóticos. Le expliqué que aún es muy temprano para ver resultados contundentes, ya que en los dos casos de éxito que hemos tenido en esta experiencia con la esquizofrenia, en ambos hemos tenido que esperar hasta cinco meses para comenzar a ver una mejoría sustancial. A estos queridos hermanos peruanos, y en especial a la preocupada madre de este chico de apenas 19 años, les reitero: “si ya le han concedido a la psiquiatría tanto tiempo sin ver resultados, parecería muy sensato regalarle a la medicina ortomolecular, al menos un tiempo igual para juzgar su eficacia”. Parafraseando una vez más a Einstein : “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

Atento comunicado a nuestros queridos amigos en Bolivia

ayuda en líneaY en lo que refiere a pacientes de nacionalidad boliviana, quisiera mencionar el caso del hermano de la señorita ME, quien estando de momento radicando en Perú, nos informó que las cosas le estaban yendo de maravilla, ya que a los tres meses aproximadamente, los síntomas de su hermano habían mejorado significativamente. No obstante, cuando le escribimos para que nos orientara sobre los lugares en donde había podido conseguir los suplementos nutricionales en Lima, para proporcionarle dicha información a la mamá de nuestra paciente en Cusco, nos enteramos de que su hermano tenía que regresar a Bolivia.

A la fecha no sabemos lo que sucedió; pero quisiera aprovechar esta oportunidad para hacer tanto del conocimiento de ambos, como de nuestros demás seguidores y pacientes en proceso de recuperación, que el suspender abruptamente un tratamiento ortomolecular, puede conducir a una recaída difícil de superar, pues la sanación puede llevar varios meses, aunque probablemente menos de los que requiere el primer intento.

Paciencia: una inversión a largo plazo

falta de motivaciónTambién está JA, un paciente mexicano que nos comunicó recientemente que todavía no había experimentado mejoría con el tratamiento, lo cual no nos extraña, pues apenas tiene un mes de haber comenzado a tomar los suplementos y las microdosis indicados en la receta. Tiene prescrita una microdosis de olanzapina para evitar el posible síndrome de abstinencia que pudiera presentarse durante la retirada gradual del antipsicótico original.
La mayor preocupación de JA es la anhedonia, que es la incapacidad para experimentar placer, además de la pérdida de interés o satisfacción en casi todas las actividades.

Esa apatía y desmotivación, pensamos que puede manejarse muy bien añadiendo a la receta para la esquizofrenia, tres suplementos: 5-HTTP, hierba de San Juan y DMAE.

Previniendo recaídas

Asimismo, quisiera aprovechar este espacio para notificarle a los papás del joven C, protagonista de nuestro segundo caso de éxito, que estamos por cumplir un año desde que su querido hijo volvió a la normalidad y que es muy importante que él comience a tomar los mismos suplementos que tomó en la segunda etapa de su tratamiento, cuyas dosis fueron reducidas poco antes de su completa recuperación. Y ésta es la recomendación que quisiera hacer a todos los pacientes que lleguen a sanar con el tratamiento natural que la fundación MicroMédix creó para tal efecto: “que a los 6 meses de haberse recuperado por completo de su esquizofrenia, sigan de nuevo las indicaciones de nuestra receta, a fin de evitar una posible recaída”.

recetaNuestras pacientes han sido menos afortunadas que los varones, quizás por los procesos hormonales que tienen lugar durante los periodos menstruales, y una de ellas, de nacionalidad mexicana, no ha sido la excepción.
A pesar de que no le ha ido del todo bien, debido a que no ha sido muy constante al tomar sus suplementos y a los problemas económicos que su madre ha debido superar, a logrado avances notorios, puesto que hasta donde sabemos, las voces que antes escuchaba ahora son menos frecuentes.
El no contar con los recursos suficientes para abastecerse de suplementos en las cantidades y en las dosis correctas, también es un factor que influye en el tiempo de recuperación. Es por ello que la fundación ha decidido brindar una ayuda más a las familias que están pasando por una situación económica difícil, aplicando descuentos en el precio de las consultas, una vez que el paciente decide afiliarse a nuestra comunidad.

Personalización de la receta original

También quisiera comunicarles tanto a las familias que mencioné como a los pacientes que están por comenzar su tratamiento, que luego de poner manos a la obra para resolver todos estos casos renuentes, dimos con una solución que va ayudar a sus hijos en su recuperación.

esquizofreniaSe trata tanto de una psiquiatría de precisión como de la integración de probióticos y calostro de bovino, a nuestra receta original para la esquizofrenia. La razón de esta inclusión la explico detalladamente en el artículo que intitulé: “Receta mejorada con medicina ortomolecular para curar la esquizofrenia“. Les suplico lean cuidadosamente lo que expuse ahí para que comiencen a realizar los ajustes que correspondan. Para los pacientes con membresía esto no representa ningún costo adicional.
Si usted está por comenzar el tratamiento, puede concertar una cita para obtener una receta completamente personalizada.

Por último, me gustaría exhortar a todos nuestros pacientes, incluyendo a los que no mencioné por falta de tiempo, a que soliciten a través de su comentario, toda la ayuda que necesiten durante esta batalla que están librando contra la esquizofrenia, o en caso de que sea usted uno de nuestros seguidores o tan solo un visitante ocasional, a que por favor comparta este artículo a quien sepa pueda necesitar de nuestra ayuda. Tanto sus seres queridos como los que trabajamos para la Fundación MicroMédix, se lo agradeceremos sobremanera.

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 25 de septiembre de 2015


¿No encontraste aquí lo que buscabas? En el índice temático hay más artículos que te pueden interesar


 


Deja un comentario

Guerreros biomédicos: padres y familiares que con voluntad férrea y biomedicina, están curando a su ser querido

GuerreroEl guerrero biomédico viene a ser un e-paciente al que el destino lo ha entrampado en una de las adversidades más temibles que le haya tocado vivir a un ser humano: la que enfrenta cuando él o uno de sus seres queridos se encuentra hundido en la impenetrable oscuridad de la esquizofreniael autismo, el Parkinson, o de cualquier otra enfermedad con un grado similar de severidad y complejidad. Hay una inmensa diferencia entre curar a un hijo de un raspón en la rodilla y curarlo de esquizofrenia, autismo o epilepsia. Y aunque lograr esto último requiere de una voluntad férrea y otras virtudes, hemos citado y experimentado ya muchos casos de éxito que dan fe de que una hazaña de tales dimensiones, no solo es posible, sino que trae consigo una satisfacción del tamaño de la enfermedad contra la que se está luchando.

emblemaSi usted cura a su hijo de un raspón en la rodilla, va a sentirse útil y contento(a) al ver que su hijo ya no llora; pero si lo cura de una enfermedad como las que mencioné anteriormente, se va a sentir realizado(a), va a saber de qué está hecho(a), se va convertir en un(a) gran guerrero(a) biomédico(a), y lo más importante de todo: se va a encontrar con Dios. O al menos eso fue lo que a mí me sucedió, cuando al fin pude curar a uno de mis tres hijos. Y si yo se los presentara, usted no podría decirme cuál de ellos fue el que cayó en el abismo de la esquizofrenia, porque está más sano que el que escribe estas líneas; el mismo que sueña con lograr que otros padres se unan a esta comunidad de guerreros biomédicos, para que motivados al ver lo que pueden lograr con la biomedicina, vayan más allá de la curación de sus seres queridos, ayudando a otras familias a construir su propio destino.

Si los que hemos pasado por una experiencia similar aprovechamos este medio social para compartir miedos, aciertos, errores, aprendizajes e inquietudes, ya no estaremos solos ni nos sentiremos vulnerables, sino empoderados y seguros, pues con dietas y biomedicina, no hay manera de poner en peligro a nuestros seres queridos.

nutrición como defensa No pretendo convertir esta entrada en un libro de autoayuda, y de ninguna manera le faltaría el respeto a usted de esa manera. Lejos de estar creando falsas esperanzas, como acostumbran hacer los autores de ese tipo de libros, estoy apostando a que así como yo logré curar a mi hijo con una terapia inteligente (biomedicina y una dieta libre de gluten, caseína y azúcar), usted también puede hacerlo. ¿O cree usted que yo soy un padre extraordinario o hay algo en mi que usted no tenga como para no poder realizar una hazaña parecida?.

Nada de eso. Soy un padre como cualquier otro y no tengo nada de especial. Lo especial y lo extraordinario está en la naturaleza del remedio que encontré: la medicina ortomolecular (nutrientes en dosis terapéuticas), las microdosis, la nutrición y la desintoxicación. Hoy en día, gracias a la Internet y a toda la tecnología que tenemos a nuestro alcance, ya no precisamos que personas extraordinarias (especialistas con aires de cuasi Dios) sigan haciendo las mismas cosas ordinarias que se les dijo hicieran en la universidad, sino más bien necesitamos que personas ordinarias sepan cómo hacer cosas extraordinarias.

Dr. EinsteinLa medicina inteligente, que es como el Dr. Bernard Rimland llamó a la biomedicina cuando venció al autismo de su hijo Mark, es ahora la opción que está marcando la diferencia a la hora de hacer cosas extraordinarias. ¿O cuántos años más va usted a concederle a la medicina alopática para ver si puede curar a su ser querido?. Albert Einstein dijo alguna vez que “si uno está buscando resultados distintos, no debería de hacer siempre lo mismo”. Si un tratamiento no le ha dado resultado en seis meses, vamos, en un año; creo que no se necesita ser un Einstein para concluir que hay que buscar una medicina alternativa. Así lo hicimos mi esposa Lourdes y yo cuando nos vimos obligados a encontrar una solución para su migraña, mi prostatitis crónica, mi hipertensión y mi reflujo gastroesofágico.

No conformes con ello, y después de encontrar juntos una solución para rescatar del abismo a nuestro hijo, le dimos vida a la Fundación MicroMédix para ayudar a otras familias que estaban pasando por una situación similar, brindando apoyo a pacientes con problemas de corazónasma, alcoholismo, artrosis, alergias, cefaleas, fibrosis pulmonar, insomnio, síndrome de Down, acúfenos, ansiedad, depresión, trastorno de déficit de atención por hiperactividad (TDAH), o con una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

protectorY precisamente por las vicisitudes que hemos pasado, y a pesar de las críticas de los escépticos, de las actitudes necias y los comentarios a veces hasta groseros que algunos detractores frustrados nos dejan, tan solo para develar su incapacidad para detener el cambio que este movimiento de los guerreros biomédicos está produciendo; seguiremos luchando por demostrar que nuestra salud no puede estar supeditada a los intereses de la industria farmacéutica, porque estamos convencidos de que las vitaminas, los minerales y demás nutrientes, pueden hacer mucho más por el género humano, que una pastilla sintética fabricada en el laboratorio. Si usted nos ha estado siguiendo desde hace algún tiempo, es probable que ya se haya percatado de que el movimiento que aquí estamos impulsando, no es otra cosa que la evolución de una tendencia que ya se estaba gestando a nivel mundial desde comienzos del siglo, y cuyas características analizamos en nuestra entrega del 21 de Octubre de 2014: “Salud 2.0: la inteligencia colectiva de los e-pacientes y la cura por consenso“.

En esa ocasión, presenté evidencia suficiente de que no hay enfermedad que se resista ante la inteligencia colectiva de un gran número de e-pacientes que han optado por una medicina alternativa consensuada, natural, y por lo tanto segura, que permite que opiniones cruzadas validen lo que se propone en los medios sociales de la Web 2.0. No sé a usted, pero a mi me resulta difícil creer que cientos de miles de guerreros biomédicos (e-pacientes) pudieran estar equivocados, o mintiéndose unos a otros.

Luz de DiosUno no escoge el papel de guerrero biomédico, ni nadie querría convertirse en uno si supiera de antemano lo que le espera; pero el destino es quien manda cuando se pierde el control de aquellas cosas que no dependen de uno, y viéndolo en retrospectiva, el haber tenido que asumir el papel de guerrero biomédico, me enseñó a darle la importancia debida al sufrimiento ajeno, y de que si no podemos atender a los hijos ajenos como si fueran propios, sí podemos ser lo suficientemente empáticos como para ayudar a sus padres o familiares cercanos, a que ellos mismos sepan cómo curarlos con terapias naturales e inteligentes; aconsejándolos y luchando codo a codo con ellos, hasta que puedan ver la luz al final del túnel. Esa luz que después de todo, solo Dios puede enviar a cada uno de nosotros para iluminar el camino que Él ha querido que sigamos.

Un guerrero no renuncia a lo que ama, sino que encuentra el amor en lo que hace“… Dan Millman.
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 6 de abril de 2015


¿No encontraste aquí lo que buscabas? En el índice temático hay más artículos que te pueden interesar.