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Arándano azul: un recurso más para tratar la esquizofrenia y otros trastornos inflamatorios crónicos

En esta entrega explico cómo apliqué el modelo de Swanson para descubrir en la literatura biomédica, que el extracto o el polvo de la fruta del arándano azul, puede aliviar los síntomas psicóticos de la esquizofrenia y de algunos otros trastornos de la personalidad caracterizados por un proceso inflamatorio. La hipótesis de que el arándano azul podría ser útil para tratar la psicosis, el Alzheimer, el trastorno de estrés post-traumático y la enfermedad de Parkinson, no es producto de una corazonada ni de un ensayo clínico aleatorizado tipo doble ciego, y tampoco intenta sustituir o contravenir ninguna de las teorías que intentan explicar la etiología (las causas) de la psicosis.

La hipótesis que planteo aquí se basa en la idea de que la esquizofrenia es un conjunto de síntomas cuya etiología puede atribuirse a la oxidación (envejecimiento) prematura y crónica de ciertas regiones del cerebro, y que debido a ello puede tratarse con un antiinflamatorio natural, como es el extracto de arándano azul. Es un hallazgo que ha surgido de aplicar la técnica de extracción de texto a la literatura biomédica (text mining), empleando una herramienta que el Dr. Don R. Swanson y su colega Smalheiser de la Universidad de Chicago, crearon para fomentar el descubrimiento de terapias inteligentes.

Cinco teorías que intentan explicar las causas de la esquizofrenia

Además de la hipótesis del adrenocromo para la biogénesis de la esquizofrenia propuesta por Hoffer y Osmond [1], las teorías dopaminérgica y glutamatérgica que defiende la psiquiatría convencional y la de la permeabilidad intestinal que proclama la medicina funcional, existe también otra hipótesis muy seria en la que sus partidarios sostienen que la psicosis y otros trastornos mentales, están fuertemente correlacionados con el sistema inmune y por ende, con el proceso inflamatorio. Asimismo, hay estudios que revelan la importancia del sistema inmune en el desarrollo neuronal a través de la modulación de diferentes procesos, incluidas la plasticidad cerebral y la regulación de los neurotransmisores [2].

El sistema inmune y la hipótesis de la respuesta inflamatoria

La existencia de una correlación del sistema inmune con la esquizofrenia se hizo evidente cuando se observó un mayor índice de síntomas psicóticos, después de que los pacientes eran hospitalizados por causa de alguna enfermedad infecciosa. Hay varias enfermedades autoinmunes que se han relacionado con algunos trastornos psicóticos, entre las que se encuentran el lupus eritematoso sistémico, la esclerosis múltiple y el síndrome de Guillain-Barré. Un estudio realizado en Dinamarca, reveló que un historial de enfermedades autoinmunes y la hospitalización por problemas de infección, aumentaban la incidencia de esquizofrenia en 36 y 60% de los casos, respectivamente.

La combinación de ambos factores tuvo un efecto sinérgico, dando como resultado un incremento en la tasa de incidencia del 125% [3]. Además, la incidencia de esquizofrenia aumentó proporcionalmente con el número de infecciones graves, y resultó ser inversamente proporcional al tiempo transcurrido desde la última infección. Otros estudios epidemiológicos han indicado que las infecciones en el período prenatal están asociadas con un mayor riesgo relativo de esquizofrenia.
El modelo que se ha propuesto para explicar las conclusiones mencionadas con anterioridad, sugiere que el proceso está determinado por la activación de la microglía y la liberación de citoquinas proinflamatorias.

La microglía es un conjunto de células inmunes que residen en el sistema nervioso central (SNC), y que se activan de inmediato en respuesta a cualquier señal que represente un peligro para el cerebro. Este importante órgano se sirve de este mecanismo de defensa para protegerse de las neurotoxinas y otros agentes patógenos. Los astrocitos, que son las células que más abundan en el cerebro, también se estimulan al detectar señales liberadas por neuronas lesionadas o debido a la activación de la microglía. Las mismas neuronas pueden sufrir las consecuencias de la inflamación, mientras liberan mediadores inflamatorios [5]. Conviene entonces preguntarse qué es y en qué consiste la inflamación.

¿Qué es la inflamación?

La inflamación es una de las primeras líneas de defensa del cuerpo en respuesta a una lesión o infección, y es una característica inherente a un sinnúmero de enfermedades. Un cuadro agudo de inflamación es una respuesta inespecífica caracterizada por calor, dolor e hinchazón. En estas condiciones, los leucocitos migran al área de la lesión y se activan, al mismo tiempo que el suministro de sangre hacia el área en cuestión aumenta y los vasos sanguíneos se vuelven más permeables, permitiendo así que células y moléculas entren al tejido lesionado.

La respuesta inflamatoria también implica la activación de un grupo complementario de proteínas que se combinan para formar una estructura molecular compleja que mata a las células invasoras, representadas generalmente por bacterias y parásitos.
Las citoquinas son moléculas clave que regulan la inflamación y desempeñan un papel importante en el sistema inmune. Son producidas por una amplia variedad de células inmunes y de células externas al sistema inmune. El término citoquina deriva de su capacidad para influir en el movimiento de las células inflamatorias.

La inflamación crónica suele ser una respuesta no tan aguda, porque carece de los signos visibles de la inflamación descrita con anterioridad (cuadro agudo), y en lugar de estar localizada en una sola región, es sistémica (está distribuida en varios órganos y tejidos). Este otro tipo de inflamación juega un papel preponderante en la fisiopatología de muchas enfermedades crónicas, incluyendo enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, diabetes, enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson y algunos cánceres. No obstante lo anterior, la neuroinflamación posee características algo diferentes de las que presentan otros tejidos.

¿En qué consiste y por qué es importante combatir la neuroinflamación?

Un componente importante de la neuroinflamación es la activación microglial. El cerebro contiene relativamente pocas células inflamatorias. La microglía realiza algunas funciones de protección neuronal y está involucrada en otras funciones cerebrales, incluyendo la depuración y el mantenimiento de las sinapsis, el tráfico de neurotransmisores y el exterminio de los fragmentos celulares (fagocitosis) y las células dañadas. Las microglías activadas producen citoquinas inflamatorias y células o proteínas fagocitosas que provocan la respuesta inflamatoria. La activación microglial y la posterior producción de citoquinas proinflamatorias pueden alterar la barrera hemato-encefálica.

Una barrera sangre-cerebro (hemato-encefálica) en perfectas condiciones generalmente controla eficientemente la entrada de citoquinas y leucocitos en el tejido cerebral. Una barrera hemato-encefálica dañada es incapaz de distinguir qué células inflamatorias y moléculas entran al cerebro, y éste no será capaz de funcionar apropiadamente, si otras sustancias se llegan a filtrar a través de una barrera hemato-encefálica en esas condiciones.

Las citoquinas proinflamatorias como la interleucina-6 (IL-6) y el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) desempeñan un papel protagónico en el proceso de citotoxicidad y se asocian con el estrés oxidativo y la activación del eje hipotálamo-hipófisis-glándulas suprarrenales.
Un meta-análisis realizado por Miller y otros investigadores [4] reveló un aumento de los niveles plasmáticos de diferentes citoquinas proinflamatorias, incluyendo la IL-1β y la IL-6, en pacientes con primer episodio de psicosis o durante una severa recaída, seguido de una reducción significativa después de la remisión del episodio psicótico.

El análisis reportó también un considerable aumento de los niveles séricos de TNF-α en los sujetos que estaban en su primer episodio de psicosis, así como en los que se encontraban en su fase de remisión.
La activación de la microglía puede visualizarse en vivo utilizando la tomografía por emisión de positrones (PET) y el radioisótopo (R) – [11C] PK11195.
Dos estudios han encontrado un aumento de la unión de este ligando en los cerebros de los pacientes con esquizofrenia incipiente, lo que sugiere que las células de la microglía están más activas en los enfermos afectados por este padecimiento [6, 7].

Todos estos estudios revelan que la neuroinflamación puede tener efectos importantes en los pacientes en diferentes estadios de la esquizofrenia. En este sentido, el uso de antioxidantes y agentes antiinflamatorios en general, puede mejorar los resultados de los tratamientos.
Puesto que es muy poco lo que la medicina alopática ha logrado con sus antiinflamatorios (aspirina, minociclina, estatinas y celecoxib [8], [9]), en la Fundación MicroMédix nos dimos a la tarea de buscar un antioxidante natural para tratar la inflamación asociada a la esquizofrenia y otros trastornos mentales, como son el Alzheimer, el trastorno de estrés post-traumático y la enfermedad de Parkinson. El resultado de la correspondiente investigación fue el extracto de la fruta del arándano azul.

Extracto de la fruta del arándano azul para el tratamiento de la psicosis y otros trastornos de la personalidad

Los naturópatas de la Fundación MicroMédix, confeccionan las recetas personalizadas para la esquizofrenia, tomando en consideración los criterios de una psiquiatría de precisión, o bien las cinco posibles causas de esta enfermedad, o sea, las cinco teorías que intentan explicar su etilogía. Para ello, recomiendan nutrientes tanto para aliviar los síntomas negativos como los positivos (psicóticos).

No obstante, los síntomas psicóticos de algunos pacientes podrían no ceder con los antioxidantes que hasta ahora hemos estado manejando para controlarlos, y es por eso que nos comprometimos a encontrar un recurso más para contrarrestar la neuroinflamación en varios trastornos mentales.
Basándome en la teoría de la neuroinflamación recién expuesta, y apoyándome en la herramienta de extracción de texto Arrowsmith [10], obtuve los términos B que vinculan de manera implícita a los dos conjuntos de literaturas schizophrenia y neuroinflammation (denotadas respectivamente como A y C en la imagen adjunta).

Como se aprecia en los resultados de esta primera pesquisa (pulse sobre la imagen anterior para agrandarla), a la fecha existen 189 artículos en Medline en donde aparecen juntos los términos schizophrenia y neuroinflammation.

La nube de palabras que obtuve al aplicar otra de mis herramientas de extracción de texto biomédico, a las 189 referencias que Arrowsmith me había entregado, la estoy mostrando en la imagen adjunta.
Habiendo llegado a esta primera fase de mi investigación, lo que estaba haciendo era únicamente corroborar con palabras clave, lo que la hipótesis de la inflamación postulaba con respecto a la psicosis y la esquizofrenia. Esas palabras clave eran básicamente tres: activation, microglia y cytokines.

Si usted ha estado leyéndome desde el principio, seguramente no se estará preguntando (como lo hice yo cuando todavía no tenía idea de lo que significaba microglia): ¿activación de qué?
Puesto que era fundamental responder esa pregunta, traté de encontrar un contexto que me orientara a este respecto. Para ello, busqué las coincidencias del vocablo activation en el listado de las 189 referencias que habían dado lugar a esa nube de palabras. Lo que encontré fueron títulos que indicaban que se trataba de la activación de la microglía (pulse sobre la imagen adjunta para agrandarla).

Sabiendo que los antioxidantes constituyen uno de los recursos más efectivos para aliviar la inflamación asociada a las citoquinas y la microglía (en el caso del cerebro), recordé lo que había descubierto a cerca de las excelentes capacidades antioxidantes de las proantocianidinas contenidas en la semilla de la uva, durante un estudio que tuvo a bien solicitarme un colega mío que parecía estar teniendo problemas de pancreatitis. Fue en el reporte de ese estudio en el que escribí que las proantocianidinas contenidas en los arándanos y las semillas de las uvas poseen un poder antioxidante 50 veces más grande que la vitamina C y 20 veces más grande que la vitamina E (pulse sobre las imágenes adjuntas). En la imagen de la izquierda, muestro el resumen del artículo en el que Shi J. y otros así lo manifiestan. En el resumen de la derecha,  Huang WY y otros señalan que “los arándanos azules en particular poseen niveles altos de proantocianidinas y antocianidinas, los cuales podrían ser los responsables de su potente capacidad antioxidante”.

Fue entonces cuando decidí extraer texto de Medline con Arrowsmith para evaluar cuál de esas dos plantas (el arándano azul o la semilla de uva) era la más apropiada para lidiar con la neuroinflamación que caracteriza a la mayoría de los trastornos psiquiátricos.

Después de varias pruebas, los resultados entregados por Arrowsmith favorecieron de manera apabullante al polvo y/o al extracto del arándano azul (blueberry), por lo que proseguí analizando más detenidamente los términos B que esta invaluable herramienta me había entregado al ingresar las palabras clave psychosis y blueberry como literaturas A y C, respectivamente. Obsérvese que de los 3626 términos B detectados, 653 fueron catalogados por Arrowsmith como relevantes, lo cual significa que el 18% de los términos B son relevantes (pulse sobre la imagen adjunta para ver el detalle).

Nótese también que no existe actualmente en Medline un solo artículo en el que un autor cite a ambos términos dentro del mismo texto (A y C son conjuntos disjuntos), lo cual quiere decir que hasta el momento, nadie ha reparado en que el arándano azul pueda constituir una alternativa para tratar la psicosis/esquizofrenia, según se infiere de la leyenda “0 articles appeared in both literatures“. No obstante, sí hay autores que ya lo identifican como un buen aliado contra el Alzheimer, el Parkinson y el trastorno de estrés post-traumático. A continuación explico cómo llegué a la conclusión de que el arándano azul puede emplearse para tratar la psicosis.

Informática biomédica aplicada: arándano azul vs. psicosis

Al seleccionar el término B improve cognition en el recuadro blanco, Arrowsmith respondió con el desplegado que aparece a su derecha. Al igual que el resto de los términos B que estaré analizando más adelante para validar la hipótesis de que el árandano azul puede aliviar los síntomas de la psicosis, el término improve cognition está vinculando indirectamente al arándano azul con la psicosis. Esto significa que aunque un autor no haya relacionado explícitamente el arándano azul con la psicosis, el que mejore las capacidades cognitivas de un adulto de edad avanzada, implica que puede desempeñar un papel en la esquizofrenia, similar al que realiza el tolcapone, la galantamina y el modafinil, según se infiere de los arts. 5, 6 y 7 de la columna izquierda.

Lo anterior no es otra cosa que una explicación más intuitiva del modelo ABC de Swanson, aplicado a la correlación indirecta que hay entre psychosis y blueberry vía improve cognition. En general, el modelo ABC de Swanson establece que  “si una área de la literatura muestra que A está relacionada con B y una área diferente muestra que B está relacionada con C, entonces al juntarlas por primera vez, puede surgir una hipótesis nueva que vincule a A con C vía una conexión indirecta”. Las conexiones indirectas entre ambos conjuntos A y C son implícitas, pues A y C son conjuntos disjuntos (su intersección es el conjunto vacío).

Explicado con “manzanitas”, el modelo de Swanson para el caso particular del término B improve cognition y el modafinil, versaría más o menos así: “si está demostrado que el modafinil mejora las capacidades cognitivas de los pacientes con esquizofrenia crónica (art. 7 de la columna izquierda en la imagen anterior), y muy independientemente de ese hecho se ha descubierto que el arándano azul mejora las capacidades cognitivas de los adultos mayores (art. 1 en la columna derecha), entonces existe la posibilidad de que el arándano azul mejore también las capacidades cognitivas de los pacientes con esquizofrenia crónica.

Antiguamente, a la esquizofrenia se le solía llamar demencia (dementia), que no es mas que la manera que tiene el cerebro de manifestar que ha envejecido, que se ha “oxidado” por un exceso de radicales libres (véase más adelante el análisis del término B oxidative stress).
Usted seguramente ha visto como se oxida (envejece) una manzana sin cáscara, al contacto con el aire. Pero si parte una manzana en dos mitades y a una de ellas la rocía con vitamina C disuelta en agua, y a la otra no le pone nada, al transcurrir el tiempo, observará cómo la primera resiste mucho más el proceso de oxidación que la segunda. El color marrón que adquiere esta última delata un exceso de átomos con electrones desapareados en sus órbitas externas, mejor conocidos como radicales libres. La pregunta obligada aquí es entonces: ¿cómo se eliminan los radicales libres?… La respuesta es ¡con antioxidantes!

El cerebro de los pacientes con esquizofrenia envejece crónicamente por falta de antioxidantes

De conformidad con todo lo dicho hasta aquí, el estrés oxidativo se presentará cuando un órgano o un tejido esté experimentado un exceso de radicales libres y/o un déficit de antioxidantes.
Regresando a nuestro análisis de términos B, proseguí con el que sería uno de los términos más relevantes para los propósitos de la presente investigación (prob=0.95 para ser exactos): oxidative stress. La respuesta que esta vez dio Arrowsmith fue la que se está mostrando en la imagen adjunta. Aunque no se alcanzan a ver en su totalidad, existen 41 artículos relacionados con la literatura psychosis y 34 con blueberry.

La capacidad del arándano azul como un excelente aliado contra el estrés oxidativo, se hace evidente al analizar cada uno de los artículos mostrados. El modelo de Swanson aplicado a las literaturas A (psychosis) y C (bluebery), ligadas de manera indirecta por oxidative stress rezaría como sigue: “si hay 41 artículos en la literatura A que afirman haber encontrado evidencias de estrés oxidativo en los pacientes con esquizofrenia y/o psicosis, y por otro lado, hay 34 artículos que reportan haber combatido con éxito el extrés oxidativo empleando el arándano azul en varios órganos y tejidos del cuerpo, entonces hay grandes posibilidades de que el arándano azul combata también el estrés oxidativo asociado a la esquizofrenia/psicosis.

Validando la hipótesis de que el arándano azul puede aliviar los síntomas de la psicosis/esquizofrenia

Cuando en 1986 Swanson planteó su hipótesis de que el aceite de pescado podía usarse para tratar la enfermedad de Raynaud [11], y dos años después descubrió que la migraña se debe a una deficiencia de magnesio, la comunidad médica no prestó ninguna atención a sus hallazgos. Hoy en día, ambas hipótesis se han comprobado una y otra vez; pero aún así, todavía a quienes siguen intentando controlar los síntomas sin llegar a la raíz del problema.
Conviene aclarar que Swanson ostentaba el título de doctor; pero no en medicina, sino en ciencias de la información, y no tenía la más mínima intención de validar sus hipótesis recurriendo a ensayos aleatorizados tipo doble ciego.

Lo que Swanson hizo es validar cada una de sus hipótesis con un número suficiente de términos B que cumplieran con el postulado del modelo ABC. Y eso es lo que me corresponde hacer a mí con la hipótesis que he planteado aquí. Procederé entonces a ilustrar con dos ejemplos más de términos B, lo que en su momento tuve que hacer con un total de 20 términos de una lista de 653 términos relevantes.

El arándano azul evita la activación de la microglía

A la izquierda muestro lo que Lau FC y otros investigadores encontraron en relación a los efectos del arándano azul sobre la microglía. La traducción de la parte más importante de este resumen quedaría así: “el presente estudio investigó el efecto del extracto de arándano azul en la prevención de la inflamación inducida por la activación de la microglía. Los resultados indicaron que los tratamientos con extracto de arándano azul evitaban la producción del mediador inflamatorio óxido nítrico (ON), así como las citoquinas interleucina-1beta y el factor de necrosis tumoral alfa, en medios acondicionados de células de microglia BV2 activadas con lipopolisacárido (LPS). Asimismo, los niveles de mRNA y los de la proteína sintetasa inducible de óxido nítrico y ciclooxigenasa-2 en células BV2 activadas con LPS, se redujeron significativamente mediante tratamientos con extracto de arándano azul. Los resultados sugieren que los polifenoles del arándano azul atenúan las respuestas inflamatorias de la microglía cerebral y podrían ser potencialmente útiles en la modulación de las condiciones inflamatorias en el SNC (las negritas son mías). 

El artículo de Lau es la segunda referencia del listado mostrado en la imagen inmediata anterior, que forma parte de la literatura C que Arrowsmith desplegó, al seleccionar microglia como término B (pulse sobre la imagen de la derecha del párrafo anterior).
Con lo que usted ha aprendido aquí sobre el modelo de Swanson, estimo que podrá aplicarlo al desplegado representado en dicha imagen para sacar sus propias conclusiones. Espero que la más importante de ellas haya sido la siguiente:

puesto que la psicosis se ha asociado a la activación de la microglía y dado que el arándano azul impide la activación de la microglía, entonces es muy probable que el arándano azul beneficie a los pacientes que padecen de psicosis“. Lo anterior se desprende principalmente del hecho de que la activación de la microglía es una consecuencia de la inflamación causada por el exceso de radicales libres (oxidación crónica), que a su vez desencadena la psicosis. Como expliqué al inicio de esta publicación, la activación de la microglía es un mecanismo de defensa del sistema nervioso central (SNC). Es la respuesta del sistema inmune ante cualquier agente que amenaza su integridad.

De acuerdo con esto, si la activación de la microglía cesa con la administración del arándano azul, es precisamente porque éste está desinflamando las partes afectadas del cerebro.

Los beneficios del arándano azul en el envejecimiento del cerebro

Un cuarto ejemplo servirá para ilustrar aún más, lo que este antioxidante puede hacer por un “cerebro envejecido”. Adjunto se encuentra el conjunto de artículos que Arrowsmith me mostró, segundos después de seleccionar brain aging como término B. El segundo artículo de la columna derecha (pulse sobre la imagen) contiene los resultados de un estudio que Joseph JA y otros llevaron a cabo para evaluar lo que una dieta rica en frutas y verduras puede hacer, por quienes padecen enfermedades relacionadas con la edad, como el Alzheimer.
El resultado de la investigación sugirió que la suplementación con extractos de fruta y vegetales ricos en antioxidantes, como los arándanos azules, las fresas, las nueces y el jugo de uva Concord, puede reducir la vulnerabilidad al estrés oxidativo que se produce por envejecimiento. La mejoría suele notarse por el cambio de comportamiento. Los autores refieren también que una suplementación basada en arándanos azules y jugos de uva Concord, además de mejorar las funciones cognitiva y motora durante el envejecimiento, aumenta el rendimiento de la memoria verbal no solo en animales, sino también en seres humanos con deterioro cognitivo leve.

El enunciado del modelo ABC de Swanson para la terna psychosis – brain aging – blueberry quedaría como sigue: “puesto que la psicosis/esquizofrenia (A) es una consecuencia directa de un envejecimiento del cerebro (B), y dado que es un hecho que el envejecimiento del cerebro se contrarresta con arándano azul (C), parecería muy razonable administrar arándano azul a los pacientes con esquizofrenia“.
La lista completa de términos B que analicé para validar mi hipótesis de manera exhaustiva con el modelo de Swanson, comprendió los siguientes: cognition, working memory, spatial memory, cognitive decline, model Parkinson disease, antioxidant capacity, mouse model Alzheimer, neuroprotection, traumatic stress disorder, oxidative stress, inflammatory cytokine, neurodegenerative, microglial activation, brain aging, marker inflammation, cognitve disorder, microglia, mood, natural killer y auditory cortex .

De especial interés resultó este último término (auditory cortex), pues hay indicios de que el deterioro de la corteza auditiva por oxidación, está correlacionado con la escucha de voces [14]. Independientemente de ello, hay investigadores que han usado el arándano azul para disminuir el estrés oxidativo en las cortezas auditivas de algunas ratas viejas de laboratorio [15]. Todos los términos de la lista los analicé siguiendo el mismo procedimiento que usé para describir las conexiones indirectas establecidas entre psychosis y blueberry, por medio de improve cognitionoxidative stress, microglia y brain aging.

Conclusiones y beneficios esperados

Al aplicar el modelo de Swanson a cada uno de los 20 términos de la lista anterior, la hipótesis de que “el arándano azul puede aliviar los síntomas de la psicosis/esquizofrenia”, se confirmó una y otra vez.
Los antipsicóticos activan la microglía y por lo tanto, inflaman y envejecen el cerebro [16], por lo que habría que tener muy en cuenta este hecho, antes de medicarse con las drogas legales que recetan los psiquiatras. Asimismo, si eres afecto a las drogas ilegales, convendría que reflexionaras detenidamente a este respecto, no vaya a ser que al cabo de un tiempo, el daño sea irreversible. Al igual que los antipsicóticos, la mariguana, el LSD, la cocaína, las tachas y muy probablemente hasta el cigarro y el alcohol, envejecen crónica y prematuramente tu cerebro.

Si usted es una persona con esquizofrenia, o si uno de sus familiares la está padeciendo, puede beneficiarse del conocimiento derivado de esta investigación para mejorar su calidad de vida. Para ello, le recomiendo concertar una cita con uno de nuestros consejeros de salud, a fin de que conozca usted los detalles de las dosis del extracto/polvo de arándano azul, y de los demás suplementos que conformarían una receta confeccionada para su caso particular, acorde con los criterios de una psiquiatría de precisión.

“La auténtica naturaleza de las cosas suele estar oculta”… Heráclito
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 12 de septiembre de 2017


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REFERENCIAS

[1] A. Hoffer & H. Osmond, The Adrenochrome Hypothesis and Psychiatry.
Journal of Orthomolecular Medicine Vol. 14, No. 1, 1999.
[2] Benros ME et al. Autoimmune diseases and severe infections as risk factors for schizophrenia: a 30-year population-based register study. Am J Psychiatry. 2011; 168 : 1303-10.
[3] Brown AS, Derkits EJ. Prenatal infection and schizophrenia: a review of epidemiologic and translational studies. Am J Psychiatry. 2010;167:261-80.
[4] Miller BJ, Buckley P, Seabolt W, Mellor A, Kirkpatrick B. Metaanalysis of cytokine alterations in schizophrenia: clinical status and antipsychotic effects. Biol Psychiatry. 2011;70:663-71.
[5]  J.C. Leza et al. / Neuroscience and Biobehavioral Reviews 55 (2015) 612–626.
[6] Doorduin J. et al. Neuroinflammation in schizophrenia-related psychosis: a PET study. J Nucl Med. 2009; 50:1801-7.
[7] van Berckel BN et al. Microglia activation in recent-onset schizophrenia: a quantitative (R)-[11C]PK11195 positron emission tomography study. Biol Psychiatry. 2008;64:820-2.
[8] Keller, W. R., Kum, L. M., Wehring, H. J., Koola, M. M., Buchanan, R. W., & Kelly, D. L. (2013).  A review of anti-inflammatory agents for symptoms of schizophrenia. Journal of Psychopharmacology, 27 (4), 337-342.
[9] Sommer, I. E. et al. Efficacy of anti-inflammatory agents to improve symptoms in patients with schizophrenia: an update. Schizophrenia Bulletin, 40 (1), 181-191. 2014
[10] Smalheiser,N.R. et al. (2009) Arrowsmith two-node search interface: a tutorial on finding meaningful links between two disparate sets of articles in MEDLINE. Comput. Methods Program. Biomed., 94, 190–197.
[11] Swanson,D.R. (1986) Fish oil, raynaud’s syndrome, and undiscovered public knowledge. Pers. Biol. Med., 30, 7–18.
[12] Swanson,D.R. (1990) Medical literature as a potential source of new knowledge. Bull. Med. Libr. Assoc., 78, 29-37.
[13] Swanson,D.R. and Smalheiser,N.R. (1997) An interactive system for finding complementary literatures: a stimulus to scientifc discovery. Artif. Intell., 91, 183–203.
[14] Mørch-Johnsen L. et al. Auditory Cortex Characteristics in Schizophrenia: Associations With Auditory Hallucinations. Schizophr Bull. 2017 Jan;43(1):75-83. doi: 10.1093/schbul/sbw130. Epub 2016 Sep 7.
[15] de Rivera C. et al. The effects of antioxidants in the senescent auditory cortex. Neurobiol Aging. 2006 Jul;27(7):1035-44. Epub 2005 Jun 13.
[16] Cotel et al. Microglia activation in the rat brain following chronic antipsychotic treatment at clinically relevant doses. (2015), European Neuropsychopharmacologyhttp://dx.doi.org/10.1016/j.euroneuro.2015.08.004

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El poder curativo de las creencias y el coraje de vivir

CorajeMás allá de lo que puede lograr el efecto placebo, está la voluntad de vivir o el coraje que uno puede sacar para retar a la adversidad. La autocuración no es para los débiles de corazón. Se requiere de una voluntad férrea para no amilanarse ante la amenaza de un virus, un cáncer, las secuelas de un accidente, o cualquier otra circunstancia que haya deteriorado el sistema inmune de un individuo que tiene todo el potencial para curarse, con un tratamiento natural y un consejero de salud que le puede ayudar a liberarse de sus creencias limitantes.

Por adversas que puedan parecer las circunstancias, el afectado todavía dispone de su libre albedrío para no permitirle al infortunio activar su respuesta al estrés, que es un mecanismo que se pone en marcha cuando un ser viviente se ve amenazado por una situación de peligro para la cual su instinto le dicta que no le queda más remedio que luchar, o acobardarse y huir [1].

¿Quién manda aquí, mi mente…mi cuerpo? 

dolorYa en nuestra sección dedicada al Coaching de Salud, comenté cómo el armarse de valor puede influir en el éxito de un tratamiento,  y cómo es que una actitud positiva, entusiasta y llena de esperanza puede cambiar la biología de las células de nuestro cuerpo [2]. Con toda seguridad, quien esté pasando por un mal momento, afectado quizás de un cáncer o cualquier otra enfermedad degenerativa o “terminal”, argumentará que el que no está experimentando en carne propia lo que él está sufriendo, no tiene ni la más remota idea de qué procede en tales circunstancias, ya que una cosa es decir que se debe adoptar una actitud positiva ante la enfermedad y otra muy diferente es conseguir que así sea. No es fácil actuar con entusiasmo y mucho menos bromear cuando un dolor se ha apoderado de nuestra mente con tal fuerza, que parece imposible extraer coraje del agotamiento.

A diferencia de lo que va a encontrar en los llamados libros de autoayuda, cuyos autores se afanan en convencerlo de que basta con desear fervientemente que la prosperidad llegue a su vida para que ésta haga su triunfal aparición, obedeciendo a una supuesta “ley de la atracción” y como si de la mismísima ley de la gravitación universal de Newton se tratara, lo que yo quiero proponerle aquí es que en esos momentos de lucidez que llegue a tener en el transcurso de su enfermedad, se pregunte si eso que está minando su salud, el dolor por ejemplo, puede realmente apoderarse de su mente. A veces sobrestimamos la fuerza de nuestro oponente al mismo tiempo que subestimamos nuestra capacidad para combatirlo. Pero antes de citar algunos casos de autocuración que le confirmarán que los seres humanos somos algo más que mente y material orgánico, permítame contarle cómo fue que superé una crisis de salud cuando me encontraba afectado de una prostatitis crónica que estaba literalmente arruinando mi vida.

¿Puede una próstata inflamada vencer a una mente decidida?

text miningDespués de haber consultado cuatro o cinco prestigiados urólogos y de no haber conseguido un solo resultado satisfactorio, a los tres años de estar soportando los malestares de una prostatitis iatrogénica (causada por una negligencia médica), me propuse ver todo el asunto como una oportunidad para crecer como persona. Se imponía averiguar de qué podía yo ser capaz y hasta dónde podía llegar, haciéndome cargo de mi propia salud, más allá del interés que me pudiera prestar alguien que aún siendo un experto en urología, no podría descubrir mejor que yo, lo que intuía podía estar escondido en la literatura biomédica.

Habida cuenta de que eso representaría para mí un reto tanto profesional como personal, me propuse encontrar una cura para mi enfermedad, apoyándome en una rama de las tecnologías de la información conocida como informática biomédica, cuya utilidad radica precisamente en descubrir ese conocimiento que puede estar oculto en las grandes bases de datos médicas.

Big DataNo estoy insinuando que deba usted convertirse en un experto en Big Data, sino que analice cuáles son sus opciones, en función de los recursos con los que cuenta. Así como yo estaba convencido de que podía encontrar un remedio para mi prostatitis crónica, haciendo uso de mis conocimientos, de una modesta laptop y una conexión a Internet, usted podría ver todo eso que le está pasando como una oportunidad de crecimiento personal.
Big dataPodría comenzar a explorar las posibilidades de un tratamiento que una vez habiendo conocido todo su potencial, pueda cumplir con sus expectativas, responda a sus intereses y esté en concordancia con sus capacidades y los recursos con los que cuenta. Investigue, estudie e involúcrese con los detalles de su enfermedad. Compare, confirme, cuestione todo y a todos, y en especial ponga en duda lo que el médico tenga que decir si su opinión está basada en la cerrazón y el pesimismo, y navegue, navegue, y vuelva a explorar la Internet, hasta que encuentre algo que tenga sentido para usted.

Norman Cousins y su voluntad de vivir

CousinsHay muchos otros casos de autocuración que dan fe del poder que pueden tener nuestras convicciones cuando la medicina tradicional no va más allá de un simple “lo siento; pero su enfermedad no tiene cura”, tal y como ocurrió en el extraordinario caso de Norman Cousins (derecha), cuyos hallazgos sentaron las bases de lo que hoy en día se conoce como psiconeuroinmunología, cuando después de haber sido diagnosticado con una espondolitis anquilosante, pudo vencerla con dosis correctas de vitamina C y megadosis de películas cómicas. Y no estoy bromeando para que usted comience a liberar endorfinas.
Las propiedades terapéuticas de las creencias potenciadoras, el efecto placebo y el buen humor no eran del todo nuevas en la década de los sesentas; pero fue Norman Cousins quien comenzó a inquietar a la comunidad médica con sus “Principios de Autocuración: la biología de la esperanza”[3] y su “Anatomía de una Enfermedad o la Voluntad de Vivir” [4].

Con un excepcional coraje para enfrentar una enfermedad degenerativa en la que el colágeno juega un papel protagónico, Cousins, redactor jefe del Saturday Review, solicitó la colaboración de su médico de confianza y amigo de toda la vida, el Dr. William Hitzig, para que vigilara el progreso de su enfermedad y la administración de vitamina C por vía intravenosa. De acuerdo con las investigaciones que él mismo había llevado a cabo con la ayuda de su esposa Eleanor y a pesar de que Hitzig no comulgaba mucho con sus creencias, Cousins estaba convencido de que las propiedades antioxidantes de esa vitamina podían regenerar el colágeno que sus articulaciones necesitaban para recuperar su movimiento. En “Anatomía de una enfermedad”, escribió: “durante el momento de mayor gravedad de mi enfermedad, estaba absolutamente convencido de que las dosis intravenosas de ácido ascórbico me serían de utilidad… y lo fueron”. Las negritas y la cursiva son mías.

médicoDesde su ingreso al hospital, estuvo postrado en cama, sin poder dormir lo suficiente y soportando los efectos secundarios de los analgésicos; hasta que un día, un supervisor le llamó la atención a Hitzig por estar permitiendo que Cousins estuviera viendo películas cómicas en su cuarto, molestando con sus risotadas a los enfermos que intentaban descansar en las habitaciones aledañas. Una vez más, Cousins vio ese hecho no como una contrariedad, sino como una oportunidad más para perfeccionar su terapia de risas y vitamina C.

Pensó en trasladarse a un hotel, pues eso lo mantendría alejado de las enfermeras que frecuentemente interrumpían su sueño para extraer una muestra de sangre, tomarle la presión y registrar su temperatura. Él le decía a Hitzig que el sueño profundo (y con mucha razón) era un factor más que podía ayudarle en su recuperación; pero paradójicamente, los médicos hacían caso omiso de sus peticiones y seguían despertándolo a cada rato para monitorear sus signos vitales. Si alguna vez ha estado usted internado en un hospital, sabe a lo que me refiero.

Convencido de que estaría mejor en un hotel, se mudó a uno que costaba un tercio de lo que pagaba en el hospital y continuó con su plan original hasta que se dio cuenta de que al fin estaba mejorando. Durante su estancia en este nuevo entorno, en una ocasión se sintió tan bien que le jugó una broma a una enfermera que acudió a su habitación para realizar una de sus diligencias:

muestra– ¿Cómo estamos el día de hoy?… ¿necesitamos darnos un baño? Sr. Cousins, el Dr. Hitzig me ha pedido que le lleve una muestra de su orina. ¿Me haría usted el favor de colocarla en este recipiente?
– Por supuesto que sí, con mucho gusto, -le contestó Cousins al tiempo que asía el vasito que debía casi llenar con lo que aquella amable mujer le había indicado.
Cuando este singular paciente se volvió para sentarse y hacer lo que tenía que hacer, observó que al lado de su cama, sobre la mesita de noche, yacía un frasco con jugo de manzana…
La enfermera en turno solía hablar en la primera persona del plural, que era algo que a Cousins le fastidiaba, por lo que con una sonrisa de oreja a oreja, tomó el frasco y vació un poco de jugo en el recolector de muestras.

– ¡Listo! -espetó Cousins a la que le había dejado solo durante unos instantes mientras hacía su travesura.
Cuando la enfermera hizo acto de presencia y vio el contenido del frasco, inquirió en su acostumbrado tiempo de conjugación:
– ¿Estamos algo turbios hoy… no es cierto?
– ¿De veras? A ver… -le dijo Cousins a la que él llamaba “Nosotros” mientras estiraba el brazo para de nuevo tomar “la muestra” con los dedos.
– Así es, creo que lo mejor sería pasarlo de nuevo por el sistema -prosiguió Cousins poco antes de asomarse al interior del frasco y beber su contenido como si de un tequila se tratara.
Sobra decir que la cara que puso “Nosotros” bastó para arrancar a su paciente unas cuantas carcajadas.

pronósticoCuando le preguntaron cuál había sido su primera impresión al enterarse de que su enfermedad era incurable, Cousins explicó que tenía que ir asimilando el problema paso a paso. Primero, no acatar el veredicto; segundo, no dejarse atrapar por el miedo, la depresión y el pánico; tercero, darle la seriedad y la importancia debidas a su problema; y cuarto, no ceder ante la idea de que tenía una buena oportunidad de curarse y de que le motivaba el hecho de desmentir el pronóstico pesimista de un especialista que había sentenciado que las probabilidades de recuperación eran de 1/500.

HitzigCuando Cousins se sintió mejor, buscó a Hitzig para comentarle lo mucho que le había ayudado la vitamina C, y fue entonces cuando el galeno le confesó que él no recomendaría a nadie esa terapia, porque carecía de bases científicas. Contrariado por su declaración, Cousins lo inquirió para averiguar porqué entonces lo había ayudado durante todo ese tiempo si jamás había creído en la terapia de la vitamina C, a lo que Hitzig respondió que lo que importaba era que él, que era el paciente, sí había creído en ella. Probablemente Hitzig sabía que el apoyar cualquier tratamiento que no estuviera avalado por el sistema de salud convencional, ponía en peligro su licencia.

Un hecho que merece una mención especial, es un informe que leyó el propio Cousins en donde se citaba un estudio realizado por un doctor de nombre Thomas C. Chalmers, del Mount Sinai Medical Center de Nueva York, que comparaba dos grupos que se empleaban para confirmar qué tan cierta era la hipótesis de que la vitamina C evita los resfriados: el resultado del estudio reveló que el grupo que tomaba el placebo creyendo que era vitamina C tuvo menos resfriados que el grupo que tomaba ese mismo suplemento pensando que era un placebo.

Epigenética, biología de la creencia y entorno

epigenética¿Qué conclusiones podemos extraer del ensayo del Dr. Chalmers?.
Llegados a este punto, conviene también buscar respuestas a las siguientes interrogantes:
¿Por qué un tratamiento les funciona a algunas personas y a otras no?
¿Cómo es que una sustancia puede ser muy buena para una persona que presenta un cuadro muy agudo y para otra que padece de lo mismo pero con una sitomatología más benigna, no funciona para nada?
¿Por qué varias personas pueden responder muy diferente a un mismo medicamento?
¿Por qué hay personas que mueren a causa de una enfermedad no tan seria, mientras que otros que padecen una enfermedad muy severa, viven muchos años?
¿Habrá algo que controle el organismo o que determine su predisposición a cierta enfermedad o su respuesta a un determinado tratamiento?

Ese algo existe y tiene un nombre. Se llama epigenética.

Jerome Frank [5] llevó a cabo estudios que dan respuesta a esas interrogantes, en el sentido de que en un gran número de casos, se verificó que el tratamiento en sí no es lo que determina de manera contundente la curación de un paciente, sino lo que él cree respecto al mismo, empleando más o menos el mismo criterio que usó Chalmers en su estudio sobre las propiedades antigripales de la vitamina C.

Pcélulasor su parte, Bruce Lipton [2], Bernie Siegel [6] y Gregg Braden [8], han documentado casos que ratifican la repercusión que tienen sobre la salud, las creencias, el amor [6], la esperanza, la fe, las tradiciones, el humor, y en general, el entorno que rodea a un enfermo. Lipton demostró que las células madre, específicamente las pluripotentes, sufrían cambios que dependían del entorno al que estaban sometidas, a pesar de que que todas ellas poseían el mismo ADN. Después de colocar el mismo tipo de células madre en tres placas Petri, las expuso a medios de cultivo diferentes y descubrió que las células de una placa se convertían en miocitos (células musculares), cuando eran expuestas a un entorno A; mutaban a adipocitos (células de tejido graso), en un entorno B; y se volvían osteocitos (células de tejido óseo), bajo la influencia de un entorno C. Es así como hoy sabemos que los genes se expresan (activan) de manera diferente en personas diferentes, lo que significa que es posible controlar, a través del entorno, la manera y el momento en que se expresarán.

El papel del entorno en la expresión de nuestros genes

entornoY hablando ya no tanto de células madre, sino de organismos más complejos como los seres humanos, ¿Cuál es ese entorno que puede regular la expresión de nuestros genes? La nutrición, la polución, el nivel de estrés, la ansiedad, la tranquilidad, el entretenimiento, las guerras, el hambre, el ejercicio, los hábitos alimenticios, el realizar o no el trabajo que nos agrada y en general, todo aquello que repercute en la manera en que entendemos nuestra realidad, son parte del entorno que determina de qué nos enfermamos y porqué. Norman Cousins dedujo que sus glándulas suprarrenales estaban deteriorándose a causa de un envenenamiento con metales pesados que smedio ambienteufrió durante su viaje a Moscú, previo a la aparición de sus síntomas. Supongo que mi prostatitis se debió a una sonda que un médico incompetente introdujo torpemente en mi uretra. El padecimiento que lo aqueja a usted también tiene su causa; pero independientemente de cuál haya sido ésta, usted también tiene la capacidad de controlar la biología de sus células, mediante el uso adecuado de sus recursos mentales y espirituales. ¿O acaso Norman Cousins y yo tenemos algo que usted no tenga como para que no pueda derrotar a su enfermedad? Claro que no.

Hay personas que después de haber estado en combate, pudieron continuar su vida sin ningún problema, como también hubo otras que no pudieron superar los traumas psicológicos que toda guerra trae consigo. Análogamente, puede haber personas con predisposición a una determinada enfermedad; pero que aún así, con un entorno apropiado, libre de pensamientos negativos, exento de creencias limitantes y enriquecido con buenos hábitos, son capaces de inhibir la expresión del (o los) gen(es) asociado(s) a su padecimiento.

Greg Thomas y su fe en Dios

GregTal fue el caso de Greg Thomas, un hombre que a sus 56 años había estado soportando intensos dolores de cabeza, oídos y mandíbula, a causa de unos tumores cancerígenos que habían invadido parte de su cabeza y otro tanto de su cuello, con un pronóstico médico desalentador: su familia ya podía ir preparando su sepelio pues su mal estaba muy avanzado. Un día, mientras se encomendaba a Dios, sentado en las escaleras de una iglesia cercana a los lugares por donde solía pasear acompañado de sus perros, se percató de que el templo estaba prácticamente en ruinas, y dirigiéndose a Dios, rezó: “Señor, antes de abandonar este mundo, quisiera hacer algo por ti”.

Al día siguiente acudió al patronato de la iglesia a solicitar permiso para remodelar el templo y cumplir su promesa. Una vez que obtuvo la llave de la iglesia para poder llevar a cabo su misión, empezó a trabajar con tal convicción en su emprendimiento, que conforme pasaron los días, los tumores comenzaron a encogerse y los dolores a disminuir a tal grado que su oncóloga no lo podía creer. Después de cuatro años de haber comenzado la restauración de la iglesia, Greg ya no tenía los tumores y el cáncer había remitido, el templo recobró su esplendor original y a él le quedó la sensación de que Dios le había ayudado a restablecer su salud, por haber restablecido Su templo ([7], págs. 38-40). Que mejor ejemplo de todo lo que puede hacer la fe enclavada en un corazón valiente.

Los artesanos que burlaron a la muerte

creenciasEn su edición de diciembre de 1940, la revista Reader’s Digest publicó la historia de una comunidad rural cercana al poblado de Ellensburg, en el estado de Washington, en la que Alfred Prowitt, redactor del Daily News de Chicago, relataba cómo quince deshauciados se habían unido a un grupo que se autodenominaba “Los Burladores de la Muerte”, y cómo habían logrado sobrevivir más años de los que sus respectivos médicos les habían vaticinado, ayudándose unos a otros y realizando un trabajo que los motivaba a seguir luchando contra su enfermedad. El fundador y líder del grupo, Guyer D. Thomas, había tenido la iniciativa de empezar a fabricar unas crucecitas fosforescentes sobre retazos de fieltro azul, que en un principio habían sido concebidas para recordar a los niños de la comunidad, que no debían irse a la cama sin antes haber dicho sus oraciones.

A pesar de que ninguno de ellos pertenecía a una secta religiosa, los más desconsolados pronto recurrieron a esos pequeños crucifijos para aliviar sus dolencias y sentirse más reconfortados, convencidos de que la oración fortalecía su voluntad de vivir y les ayudaba a soportar el dolor. Puesto que la subsistencia no era fácil en esos lares, Thomas se dio cuenta del potencial que tenían las crucecitas para consolar a más personas, y se le ocurrió que podían venderlas a los vecinos del Sr. y la Sra. Green, cofundadores de los “Burladores de la Muerte” y  propietarios de la granja que hasta ese entonces había servido de morada a los miembros del grupo, que en opinión de Thomas, estaba desafiando los designios de la muerte.

trabajandoAsí las cosas, y con la ayuda de un banquero de Ellensburg, un predicador que tenía a su cargo una emisora de radio, un famoso caricaturista y otros personajes que habían simpatizado con la iniciativa de Thomas y los Green, el grupo llegó a vender hasta más de medio millón de crucecitas, en un ambiente en el que el trabajo se convirtió en una actividad productiva, entretenida y en el que todos sus miembros disfrutaban con lo que hacían, al grado de que, según Prowitt, era muy raro que transcurriera más de un cuarto de hora sin que estallara una carcajada general. Paradójicamente, el buen humor parecía ser una constante para aquellos cuerpos dolientes de corazón valiente.

Cuando el Dr. Irving S. Cutter, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad del Noroeste, en Evanston, Illinois, se enteró del proyecto, comentó:
“Cada vez que el médico le pronostica a un enfermo que ha de morir pronto, sabe bien que […] Si el paciente reacciona desfavorablemente, la congoja que se apodera de él trastorna aún más sus funciones fisiológicas y le acorta la vida. Los Burladores de la Muerte han hallado y practican una filosofía que contribuye a alargarles la vida […] Al empeñarse en hacer útiles sus últimos días de vida, al consolarse unos a otros en su tribulación y tener un motivo para servir a fines piadosos, practican el medio más eficaz de prolongar su existencia. Muchos pacientes que yacen en hospitales y asilos aguardando su última hora, inmovilizados más por la certidumbre de una muerte próxima que por la enfermedad, podrían levantarse y vivir plácidamente años enteros todavía, si se despertara y estimulara en ellos la voluntad de vivir”. ([7], pág. 15)

Lvidaas versiones completas de las historias que aquí he citado, así como muchas otras que lo inspirarán a lo largo de esta “travesía” que está usted por comenzar, las podrá encontrar en la bibliografía que proporciono al final de estas líneas. Si a pesar de todo lo comentado y la lectura de dichas fuentes, usted no logra encontrar una filosofía como la que propició que ese grupo de deshauciados pudiera burlar a la muerte, no se desanime, nosotros le podemos ayudar a encontrar una terapia acorde con sus creencias, que como vimos, es lo que más contribuye a que su sistema inmune responda bien.

“Ruego que tengan coraje; el alma valiente puede reparar incluso el desastre” … Catalina la Grande.
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 29 de diciembre de 2015


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REFERENCIAS

[1]  La Mente Como Medicina: Un nuevo paradigma de salud, medicina y curación. Rankin Lissa. Urano.
[2] La Biología de la Creencia. La liberación del poder de la conciencia, la materia y los milagros. Bruce H. Lipton. Palmyra
[3] Principios de Autocuración: la biología de la esperanza. Norman Cousins. Urano
[4] Anatomía de una Enfermedad o la Voluntad de Vivir. Norman Cousins. Kairós
[5] Salud y Persuasión. Jerome D. Frank. Troquel
[6] Amor, Medicina Milagrosa. Bernie S. Siegel. S.L.U ESPASA
[7] Selecciones del Reader’s Digest. Diciembre de 2015.
[8] La Curación Espontánea de las Creencias. Gregg Braden. Editorial Sirio, S.A.
[9] Cáncer: más allá de la enfermedad. Emma Barthe. Ediciones Obelisco