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Arándano azul: un recurso más para tratar la esquizofrenia y otros trastornos inflamatorios crónicos

En esta entrega explico cómo apliqué el modelo de Swanson para descubrir en la literatura biomédica, que el extracto o el polvo de la fruta del arándano azul, puede aliviar los síntomas psicóticos de la esquizofrenia y de algunos otros trastornos de la personalidad caracterizados por un proceso inflamatorio. La hipótesis de que el arándano azul podría ser útil para tratar la psicosis, el Alzheimer, el trastorno de estrés post-traumático y la enfermedad de Parkinson, no es producto de una corazonada ni de un ensayo clínico aleatorizado tipo doble ciego, y tampoco intenta sustituir o contravenir ninguna de las teorías que intentan explicar la etiología (las causas) de la psicosis.

La hipótesis que planteo aquí se basa en la idea de que la esquizofrenia es un conjunto de síntomas cuya etiología puede atribuirse a la oxidación (envejecimiento) prematura y crónica de ciertas regiones del cerebro, y que debido a ello puede tratarse con un antiinflamatorio natural, como es el extracto de arándano azul. Es un hallazgo que ha surgido de aplicar la técnica de extracción de texto a la literatura biomédica (text mining), empleando una herramienta que el Dr. Don R. Swanson y su colega Smalheiser de la Universidad de Chicago, crearon para fomentar el descubrimiento de terapias inteligentes.

Cinco teorías que intentan explicar las causas de la esquizofrenia

Además de la hipótesis del adrenocromo para la biogénesis de la esquizofrenia propuesta por Hoffer y Osmond [1], las teorías dopaminérgica y glutamatérgica que defiende la psiquiatría convencional y la de la permeabilidad intestinal que proclama la medicina funcional, existe también otra hipótesis muy seria en la que sus partidarios sostienen que la psicosis y otros trastornos mentales, están fuertemente correlacionados con el sistema inmune y por ende, con el proceso inflamatorio. Asimismo, hay estudios que revelan la importancia del sistema inmune en el desarrollo neuronal a través de la modulación de diferentes procesos, incluidas la plasticidad cerebral y la regulación de los neurotransmisores [2].

El sistema inmune y la hipótesis de la respuesta inflamatoria

La existencia de una correlación del sistema inmune con la esquizofrenia se hizo evidente cuando se observó un mayor índice de síntomas psicóticos, después de que los pacientes eran hospitalizados por causa de alguna enfermedad infecciosa. Hay varias enfermedades autoinmunes que se han relacionado con algunos trastornos psicóticos, entre las que se encuentran el lupus eritematoso sistémico, la esclerosis múltiple y el síndrome de Guillain-Barré. Un estudio realizado en Dinamarca, reveló que un historial de enfermedades autoinmunes y la hospitalización por problemas de infección, aumentaban la incidencia de esquizofrenia en 36 y 60% de los casos, respectivamente.

La combinación de ambos factores tuvo un efecto sinérgico, dando como resultado un incremento en la tasa de incidencia del 125% [3]. Además, la incidencia de esquizofrenia aumentó proporcionalmente con el número de infecciones graves, y resultó ser inversamente proporcional al tiempo transcurrido desde la última infección. Otros estudios epidemiológicos han indicado que las infecciones en el período prenatal están asociadas con un mayor riesgo relativo de esquizofrenia.
El modelo que se ha propuesto para explicar las conclusiones mencionadas con anterioridad, sugiere que el proceso está determinado por la activación de la microglía y la liberación de citoquinas proinflamatorias.

La microglía es un conjunto de células inmunes que residen en el sistema nervioso central (SNC), y que se activan de inmediato en respuesta a cualquier señal que represente un peligro para el cerebro. Este importante órgano se sirve de este mecanismo de defensa para protegerse de las neurotoxinas y otros agentes patógenos. Los astrocitos, que son las células que más abundan en el cerebro, también se estimulan al detectar señales liberadas por neuronas lesionadas o debido a la activación de la microglía. Las mismas neuronas pueden sufrir las consecuencias de la inflamación, mientras liberan mediadores inflamatorios [5]. Conviene entonces preguntarse qué es y en qué consiste la inflamación.

¿Qué es la inflamación?

La inflamación es una de las primeras líneas de defensa del cuerpo en respuesta a una lesión o infección, y es una característica inherente a un sinnúmero de enfermedades. Un cuadro agudo de inflamación es una respuesta inespecífica caracterizada por calor, dolor e hinchazón. En estas condiciones, los leucocitos migran al área de la lesión y se activan, al mismo tiempo que el suministro de sangre hacia el área en cuestión aumenta y los vasos sanguíneos se vuelven más permeables, permitiendo así que células y moléculas entren al tejido lesionado.

La respuesta inflamatoria también implica la activación de un grupo complementario de proteínas que se combinan para formar una estructura molecular compleja que mata a las células invasoras, representadas generalmente por bacterias y parásitos.
Las citoquinas son moléculas clave que regulan la inflamación y desempeñan un papel importante en el sistema inmune. Son producidas por una amplia variedad de células inmunes y de células externas al sistema inmune. El término citoquina deriva de su capacidad para influir en el movimiento de las células inflamatorias.

La inflamación crónica suele ser una respuesta no tan aguda, porque carece de los signos visibles de la inflamación descrita con anterioridad (cuadro agudo), y en lugar de estar localizada en una sola región, es sistémica (está distribuida en varios órganos y tejidos). Este otro tipo de inflamación juega un papel preponderante en la fisiopatología de muchas enfermedades crónicas, incluyendo enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, diabetes, enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson y algunos cánceres. No obstante lo anterior, la neuroinflamación posee características algo diferentes de las que presentan otros tejidos.

¿En qué consiste y por qué es importante combatir la neuroinflamación?

Un componente importante de la neuroinflamación es la activación microglial. El cerebro contiene relativamente pocas células inflamatorias. La microglía realiza algunas funciones de protección neuronal y está involucrada en otras funciones cerebrales, incluyendo la depuración y el mantenimiento de las sinapsis, el tráfico de neurotransmisores y el exterminio de los fragmentos celulares (fagocitosis) y las células dañadas. Las microglías activadas producen citoquinas inflamatorias y células o proteínas fagocitosas que provocan la respuesta inflamatoria. La activación microglial y la posterior producción de citoquinas proinflamatorias pueden alterar la barrera hemato-encefálica.

Una barrera sangre-cerebro (hemato-encefálica) en perfectas condiciones generalmente controla eficientemente la entrada de citoquinas y leucocitos en el tejido cerebral. Una barrera hemato-encefálica dañada es incapaz de distinguir qué células inflamatorias y moléculas entran al cerebro, y éste no será capaz de funcionar apropiadamente, si otras sustancias se llegan a filtrar a través de una barrera hemato-encefálica en esas condiciones.

Las citoquinas proinflamatorias como la interleucina-6 (IL-6) y el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) desempeñan un papel protagónico en el proceso de citotoxicidad y se asocian con el estrés oxidativo y la activación del eje hipotálamo-hipófisis-glándulas suprarrenales.
Un meta-análisis realizado por Miller y otros investigadores [4] reveló un aumento de los niveles plasmáticos de diferentes citoquinas proinflamatorias, incluyendo la IL-1β y la IL-6, en pacientes con primer episodio de psicosis o durante una severa recaída, seguido de una reducción significativa después de la remisión del episodio psicótico.

El análisis reportó también un considerable aumento de los niveles séricos de TNF-α en los sujetos que estaban en su primer episodio de psicosis, así como en los que se encontraban en su fase de remisión.
La activación de la microglía puede visualizarse en vivo utilizando la tomografía por emisión de positrones (PET) y el radioisótopo (R) – [11C] PK11195.
Dos estudios han encontrado un aumento de la unión de este ligando en los cerebros de los pacientes con esquizofrenia incipiente, lo que sugiere que las células de la microglía están más activas en los enfermos afectados por este padecimiento [6, 7].

Todos estos estudios revelan que la neuroinflamación puede tener efectos importantes en los pacientes en diferentes estadios de la esquizofrenia. En este sentido, el uso de antioxidantes y agentes antiinflamatorios en general, puede mejorar los resultados de los tratamientos.
Puesto que es muy poco lo que la medicina alopática ha logrado con sus antiinflamatorios (aspirina, minociclina, estatinas y celecoxib [8], [9]), en la Fundación MicroMédix nos dimos a la tarea de buscar un antioxidante natural para tratar la inflamación asociada a la esquizofrenia y otros trastornos mentales, como son el Alzheimer, el trastorno de estrés post-traumático y la enfermedad de Parkinson. El resultado de la correspondiente investigación fue el extracto de la fruta del arándano azul.

Extracto de la fruta del arándano azul para el tratamiento de la psicosis y otros trastornos de la personalidad

Los naturópatas de la Fundación MicroMédix, confeccionan las recetas personalizadas para la esquizofrenia, tomando en consideración las cinco posibles causas de esta enfermedad, es decir, las cinco teorías que intentan explicar su etilogía. Para ello, recomiendan nutrientes tanto para aliviar los síntomas negativos como los positivos (psicóticos).

No obstante, los síntomas psicóticos de algunos pacientes podrían no ceder con los antioxidantes que hasta ahora hemos estado manejando para controlarlos, y es por eso que nos comprometimos a encontrar un recurso más para contrarrestar la neuroinflamación en varios trastornos mentales.
Basándome en la teoría de la neuroinflamación recién expuesta, y apoyándome en la herramienta de extracción de texto Arrowsmith [10], obtuve los términos B que vinculan de manera implícita a los dos conjuntos de literaturas schizophrenia y neuroinflammation (denotadas respectivamente como A y C en la imagen adjunta).

Como se aprecia en los resultados de esta primera pesquisa (pulse sobre la imagen anterior para agrandarla), a la fecha existen 189 artículos en Medline en donde aparecen juntos los términos schizophrenia y neuroinflammation.

La nube de palabras que obtuve al aplicar otra de mis herramientas de extracción de texto biomédico, a las 189 referencias que Arrowsmith me había entregado, la estoy mostrando en la imagen adjunta.
Habiendo llegado a esta primera fase de mi investigación, lo que estaba haciendo era únicamente corroborar con palabras clave, lo que la hipótesis de la inflamación postulaba con respecto a la psicosis y la esquizofrenia. Esas palabras clave eran básicamente tres: activation, microglia y cytokines.

Si usted ha estado leyéndome desde el principio, seguramente no se estará preguntando (como lo hice yo cuando todavía no tenía idea de lo que significaba microglia): ¿activación de qué?
Puesto que era fundamental responder esa pregunta, traté de encontrar un contexto que me orientara a este respecto. Para ello, busqué las coincidencias del vocablo activation en el listado de las 189 referencias que habían dado lugar a esa nube de palabras. Lo que encontré fueron títulos que indicaban que se trataba de la activación de la microglía (pulse sobre la imagen adjunta para agrandarla).

Sabiendo que los antioxidantes constituyen uno de los recursos más efectivos para aliviar la inflamación asociada a las citoquinas y la microglía (en el caso del cerebro), recordé lo que había descubierto a cerca de las excelentes capacidades antioxidantes de las proantocianidinas contenidas en la semilla de la uva, durante un estudio que tuvo a bien solicitarme un colega mío que parecía estar teniendo problemas de pancreatitis. Fue en el reporte de ese estudio en el que escribí que las proantocianidinas contenidas en los arándanos y las semillas de las uvas poseen un poder antioxidante 50 veces más grande que la vitamina C y 20 veces más grande que la vitamina E (pulse sobre las imágenes adjuntas). En la imagen de la izquierda, muestro el resumen del artículo en el que Shi J. y otros así lo manifiestan. En el resumen de la derecha,  Huang WY y otros señalan que “los arándanos azules en particular poseen niveles altos de proantocianidinas y antocianidinas, los cuales podrían ser los responsables de su potente capacidad antioxidante”.

Fue entonces cuando decidí extraer texto de Medline con Arrowsmith para evaluar cuál de esas dos plantas (el arándano azul o la semilla de uva) era la más apropiada para lidiar con la neuroinflamación que caracteriza a la mayoría de los trastornos psiquiátricos.

Después de varias pruebas, los resultados entregados por Arrowsmith favorecieron de manera apabullante al polvo y/o al extracto del arándano azul (blueberry), por lo que proseguí analizando más detenidamente los términos B que esta invaluable herramienta me había entregado al ingresar las palabras clave psychosis y blueberry como literaturas A y C, respectivamente. Obsérvese que de los 3626 términos B detectados, 653 fueron catalogados por Arrowsmith como relevantes, lo cual significa que el 18% de los términos B son relevantes (pulse sobre la imagen adjunta para ver el detalle).

Nótese también que no existe actualmente en Medline un solo artículo en el que un autor cite a ambos términos dentro del mismo texto (A y C son conjuntos disjuntos), lo cual quiere decir que hasta el momento, nadie ha reparado en que el arándano azul pueda constituir una alternativa para tratar la psicosis/esquizofrenia, según se infiere de la leyenda “0 articles appeared in both literatures“. No obstante, sí hay autores que ya lo identifican como un buen aliado contra el Alzheimer, el Parkinson y el trastorno de estrés post-traumático. A continuación explico cómo llegué a la conclusión de que el arándano azul puede emplearse para tratar la psicosis.

Informática biomédica aplicada: arándano azul vs. psicosis

Al seleccionar el término B improve cognition en el recuadro blanco, Arrowsmith respondió con el desplegado que aparece a su derecha. Al igual que el resto de los términos B que estaré analizando más adelante para validar la hipótesis de que el árandano azul puede aliviar los síntomas de la psicosis, el término improve cognition está vinculando indirectamente al arándano azul con la psicosis. Esto significa que aunque un autor no haya relacionado explícitamente el arándano azul con la psicosis, el que mejore las capacidades cognitivas de un adulto de edad avanzada, implica que puede desempeñar un papel en la esquizofrenia, similar al que realiza el tolcapone, la galantamina y el modafinil, según se infiere de los arts. 5, 6 y 7 de la columna izquierda.

Lo anterior no es otra cosa que una explicación más intuitiva del modelo ABC de Swanson, aplicado a la correlación indirecta que hay entre psychosis y blueberry vía improve cognition. En general, el modelo ABC de Swanson establece que  “si una área de la literatura muestra que A está relacionada con B y una área diferente muestra que B está relacionada con C, entonces al juntarlas por primera vez, puede surgir una hipótesis nueva que vincule a A con C vía una conexión indirecta”. Las conexiones indirectas entre ambos conjuntos A y C son implícitas, pues A y C son conjuntos disjuntos (su intersección es el conjunto vacío).

Explicado con “manzanitas”, el modelo de Swanson para el caso particular del término B improve cognition y el modafinil, versaría más o menos así: “si está demostrado que el modafinil mejora las capacidades cognitivas de los pacientes con esquizofrenia crónica (art. 7 de la columna izquierda en la imagen anterior), y muy independientemente de ese hecho se ha descubierto que el arándano azul mejora las capacidades cognitivas de los adultos mayores (art. 1 en la columna derecha), entonces existe la posibilidad de que el arándano azul mejore también las capacidades cognitivas de los pacientes con esquizofrenia crónica.

Antiguamente, a la esquizofrenia se le solía llamar demencia (dementia), que no es mas que la manera que tiene el cerebro de manifestar que ha envejecido, que se ha “oxidado” por un exceso de radicales libres (véase más adelante el análisis del término B oxidative stress).
Usted seguramente ha visto como se oxida (envejece) una manzana sin cáscara, al contacto con el aire. Pero si parte una manzana en dos mitades y a una de ellas la rocía con vitamina C disuelta en agua, y a la otra no le pone nada, al transcurrir el tiempo, observará cómo la primera resiste mucho más el proceso de oxidación que la segunda. El color marrón que adquiere esta última delata un exceso de átomos con electrones desapareados en sus órbitas externas, mejor conocidos como radicales libres. La pregunta obligada aquí es entonces: ¿cómo se eliminan los radicales libres?… La respuesta es ¡con antioxidantes!

El cerebro de los pacientes con esquizofrenia envejece crónicamente por falta de antioxidantes

De conformidad con todo lo dicho hasta aquí, el estrés oxidativo se presentará cuando un órgano o un tejido esté experimentado un exceso de radicales libres y/o un déficit de antioxidantes.
Regresando a nuestro análisis de términos B, proseguí con el que sería uno de los términos más relevantes para los propósitos de la presente investigación (prob=0.95 para ser exactos): oxidative stress. La respuesta que esta vez dio Arrowsmith fue la que se está mostrando en la imagen adjunta. Aunque no se alcanzan a ver en su totalidad, existen 41 artículos relacionados con la literatura psychosis y 34 con blueberry.

La capacidad del arándano azul como un excelente aliado contra el estrés oxidativo, se hace evidente al analizar cada uno de los artículos mostrados. El modelo de Swanson aplicado a las literaturas A (psychosis) y C (bluebery), ligadas de manera indirecta por oxidative stress rezaría como sigue: “si hay 41 artículos en la literatura A que afirman haber encontrado evidencias de estrés oxidativo en los pacientes con esquizofrenia y/o psicosis, y por otro lado, hay 34 artículos que reportan haber combatido con éxito el extrés oxidativo empleando el arándano azul en varios órganos y tejidos del cuerpo, entonces hay grandes posibilidades de que el arándano azul combata también el estrés oxidativo asociado a la esquizofrenia/psicosis.

Validando la hipótesis de que el arándano azul puede aliviar los síntomas de la psicosis/esquizofrenia

Cuando en 1986 Swanson planteó su hipótesis de que el aceite de pescado podía usarse para tratar la enfermedad de Raynaud [11], y dos años después descubrió que la migraña se debe a una deficiencia de magnesio, la comunidad médica no prestó ninguna atención a sus hallazgos. Hoy en día, ambas hipótesis se han comprobado una y otra vez; pero aún así, todavía a quienes siguen intentando controlar los síntomas sin llegar a la raíz del problema.
Conviene aclarar que Swanson ostentaba el título de doctor; pero no en medicina, sino en ciencias de la información, y no tenía la más mínima intención de validar sus hipótesis recurriendo a ensayos aleatorizados tipo doble ciego.

Lo que Swanson hizo es validar cada una de sus hipótesis con un número suficiente de términos B que cumplieran con el postulado del modelo ABC. Y eso es lo que me corresponde hacer a mí con la hipótesis que he planteado aquí. Procederé entonces a ilustrar con dos ejemplos más de términos B, lo que en su momento tuve que hacer con un total de 20 términos de una lista de 653 términos relevantes.

El arándano azul evita la activación de la microglía

A la izquierda muestro lo que Lau FC y otros investigadores encontraron en relación a los efectos del arándano azul sobre la microglía. La traducción de la parte más importante de este resumen quedaría así: “el presente estudio investigó el efecto del extracto de arándano azul en la prevención de la inflamación inducida por la activación de la microglía. Los resultados indicaron que los tratamientos con extracto de arándano azul evitaban la producción del mediador inflamatorio óxido nítrico (ON), así como las citoquinas interleucina-1beta y el factor de necrosis tumoral alfa, en medios acondicionados de células de microglia BV2 activadas con lipopolisacárido (LPS). Asimismo, los niveles de mRNA y los de la proteína sintetasa inducible de óxido nítrico y ciclooxigenasa-2 en células BV2 activadas con LPS, se redujeron significativamente mediante tratamientos con extracto de arándano azul. Los resultados sugieren que los polifenoles del arándano azul atenúan las respuestas inflamatorias de la microglía cerebral y podrían ser potencialmente útiles en la modulación de las condiciones inflamatorias en el SNC (las negritas son mías). 

El artículo de Lau es la segunda referencia del listado mostrado en la imagen inmediata anterior, que forma parte de la literatura C que Arrowsmith desplegó, al seleccionar microglia como término B (pulse sobre la imagen de la derecha del párrafo anterior).
Con lo que usted ha aprendido aquí sobre el modelo de Swanson, estimo que podrá aplicarlo al desplegado representado en dicha imagen para sacar sus propias conclusiones. Espero que la más importante de ellas haya sido la siguiente:

puesto que la psicosis se ha asociado a la activación de la microglía y dado que el arándano azul impide la activación de la microglía, entonces es muy probable que el arándano azul beneficie a los pacientes que padecen de psicosis“. Lo anterior se desprende principalmente del hecho de que la activación de la microglía es una consecuencia de la inflamación causada por el exceso de radicales libres (oxidación crónica), que a su vez desencadena la psicosis. Como expliqué al inicio de esta publicación, la activación de la microglía es un mecanismo de defensa del sistema nervioso central (SNC). Es la respuesta del sistema inmune ante cualquier agente que amenaza su integridad.

De acuerdo con esto, si la activación de la microglía cesa con la administración del arándano azul, es precisamente porque éste está desinflamando las partes afectadas del cerebro.

Los beneficios del arándano azul en el envejecimiento del cerebro

Un cuarto ejemplo servirá para ilustrar aún más, lo que este antioxidante puede hacer por un “cerebro envejecido”. Adjunto se encuentra el conjunto de artículos que Arrowsmith me mostró, segundos después de seleccionar brain aging como término B. El segundo artículo de la columna derecha (pulse sobre la imagen) contiene los resultados de un estudio que Joseph JA y otros llevaron a cabo para evaluar lo que una dieta rica en frutas y verduras puede hacer, por quienes padecen enfermedades relacionadas con la edad, como el Alzheimer.
El resultado de la investigación sugirió que la suplementación con extractos de fruta y vegetales ricos en antioxidantes, como los arándanos azules, las fresas, las nueces y el jugo de uva Concord, puede reducir la vulnerabilidad al estrés oxidativo que se produce por envejecimiento. La mejoría suele notarse por el cambio de comportamiento. Los autores refieren también que una suplementación basada en arándanos azules y jugos de uva Concord, además de mejorar las funciones cognitiva y motora durante el envejecimiento, aumenta el rendimiento de la memoria verbal no solo en animales, sino también en seres humanos con deterioro cognitivo leve.

El enunciado del modelo ABC de Swanson para la terna psychosis – brain aging – blueberry quedaría como sigue: “puesto que la psicosis/esquizofrenia (A) es una consecuencia directa de un envejecimiento del cerebro (B), y dado que es un hecho que el envejecimiento del cerebro se contrarresta con arándano azul (C), parecería muy razonable administrar arándano azul a los pacientes con esquizofrenia“.
La lista completa de términos B que analicé para validar mi hipótesis de manera exhaustiva con el modelo de Swanson, comprendió los siguientes: cognition, working memory, spatial memory, cognitive decline, model Parkinson disease, antioxidant capacity, mouse model Alzheimer, neuroprotection, traumatic stress disorder, oxidative stress, inflammatory cytokine, neurodegenerative, microglial activation, brain aging, marker inflammation, cognitve disorder, microglia, mood, natural killer y auditory cortex .

De especial interés resultó este último término (auditory cortex), pues hay indicios de que el deterioro de la corteza auditiva por oxidación, está correlacionado con la escucha de voces [14]. Independientemente de ello, hay investigadores que han usado el arándano azul para disminuir el estrés oxidativo en las cortezas auditivas de algunas ratas viejas de laboratorio [15]. Todos los términos de la lista los analicé siguiendo el mismo procedimiento que usé para describir las conexiones indirectas establecidas entre psychosis y blueberry, por medio de improve cognitionoxidative stress, microglia y brain aging.

Conclusiones y beneficios esperados

Al aplicar el modelo de Swanson a cada uno de los 20 términos de la lista anterior, la hipótesis de que “el arándano azul puede aliviar los síntomas de la psicosis/esquizofrenia”, se confirmó una y otra vez.
Los antipsicóticos activan la microglía y por lo tanto, inflaman y envejecen el cerebro [16], por lo que habría que tener muy en cuenta este hecho, antes de medicarse con las drogas legales que recetan los psiquiatras. Asimismo, si eres afecto a las drogas ilegales, convendría que reflexionaras detenidamente a este respecto, no vaya a ser que al cabo de un tiempo, el daño sea irreversible. Al igual que los antipsicóticos, la mariguana, el LSD, la cocaína, las tachas y muy probablemente hasta el cigarro y el alcohol, envejecen crónica y prematuramente tu cerebro.

Si usted es una persona con esquizofrenia, o si uno de sus familiares la está padeciendo, puede beneficiarse del conocimiento derivado de esta investigación para mejorar su calidad de vida. Para ello, le recomiendo concertar una cita con uno de nuestros consejeros de salud, a fin de que conozca usted los detalles de las dosis del extracto/polvo de arándano azul, y de los demás suplementos que componen nuestra receta mejorada para la esquizofrenia.

“La auténtica naturaleza de las cosas suele estar oculta”… Heráclito
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 12 de septiembre de 2017


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REFERENCIAS

[1] A. Hoffer & H. Osmond, The Adrenochrome Hypothesis and Psychiatry.
Journal of Orthomolecular Medicine Vol. 14, No. 1, 1999.
[2] Benros ME et al. Autoimmune diseases and severe infections as risk factors for schizophrenia: a 30-year population-based register study. Am J Psychiatry. 2011; 168 : 1303-10.
[3] Brown AS, Derkits EJ. Prenatal infection and schizophrenia: a review of epidemiologic and translational studies. Am J Psychiatry. 2010;167:261-80.
[4] Miller BJ, Buckley P, Seabolt W, Mellor A, Kirkpatrick B. Metaanalysis of cytokine alterations in schizophrenia: clinical status and antipsychotic effects. Biol Psychiatry. 2011;70:663-71.
[5]  J.C. Leza et al. / Neuroscience and Biobehavioral Reviews 55 (2015) 612–626.
[6] Doorduin J. et al. Neuroinflammation in schizophrenia-related psychosis: a PET study. J Nucl Med. 2009; 50:1801-7.
[7] van Berckel BN et al. Microglia activation in recent-onset schizophrenia: a quantitative (R)-[11C]PK11195 positron emission tomography study. Biol Psychiatry. 2008;64:820-2.
[8] Keller, W. R., Kum, L. M., Wehring, H. J., Koola, M. M., Buchanan, R. W., & Kelly, D. L. (2013).  A review of anti-inflammatory agents for symptoms of schizophrenia. Journal of Psychopharmacology, 27 (4), 337-342.
[9] Sommer, I. E. et al. Efficacy of anti-inflammatory agents to improve symptoms in patients with schizophrenia: an update. Schizophrenia Bulletin, 40 (1), 181-191. 2014
[10] Smalheiser,N.R. et al. (2009) Arrowsmith two-node search interface: a tutorial on finding meaningful links between two disparate sets of articles in MEDLINE. Comput. Methods Program. Biomed., 94, 190–197.
[11] Swanson,D.R. (1986) Fish oil, raynaud’s syndrome, and undiscovered public knowledge. Pers. Biol. Med., 30, 7–18.
[12] Swanson,D.R. (1990) Medical literature as a potential source of new knowledge. Bull. Med. Libr. Assoc., 78, 29-37.
[13] Swanson,D.R. and Smalheiser,N.R. (1997) An interactive system for finding complementary literatures: a stimulus to scientifc discovery. Artif. Intell., 91, 183–203.
[14] Mørch-Johnsen L. et al. Auditory Cortex Characteristics in Schizophrenia: Associations With Auditory Hallucinations. Schizophr Bull. 2017 Jan;43(1):75-83. doi: 10.1093/schbul/sbw130. Epub 2016 Sep 7.
[15] de Rivera C. et al. The effects of antioxidants in the senescent auditory cortex. Neurobiol Aging. 2006 Jul;27(7):1035-44. Epub 2005 Jun 13.
[16] Cotel et al. Microglia activation in the rat brain following chronic antipsychotic treatment at clinically relevant doses. (2015), European Neuropsychopharmacologyhttp://dx.doi.org/10.1016/j.euroneuro.2015.08.004

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Por qué unos pacientes se alivian y otros no: las diez claves de un tratamiento exitoso

Mi intención en esta entrega es ahondar en todo lo que los pacientes y sus familiares pueden hacer, para convertir el tratamiento que están siguiendo en un caso de éxito.
Conviene entender que mientras más propicio sea el entorno del paciente, más oportunidades tendrá su caso de convertirse en uno de éxito. La epigenética tiene que ver con ese entorno, y es todo aquello que puede hacer que alguien enferme o permanezca sano, independientemente de si ha heredado o no, cierta predisposición para desarrollar una enfermedad.

La manera y el momento en que un determinado gen se expresará (activará), no depende exclusivamente de si los antecesores del enfermo padecieron la enfermedad asociada a ese gen, sino también del entorno en el que se desarrolla el individuo en cuestión.

Así, para que un paciente se alivie, deberán darse de manera simultánea ciertas condiciones favorables en su entorno. Malcom Gladwell llama a esas condiciones oportunidades [1], y es preciso que uno encuentre la manera de que esas oportunidades se presenten para que suceda “el milagro”.  No espere a que Dios haga todo el trabajo. Dios es guía; pero no determina. De ahí que nos haya otorgado el don del libre albedrío. Y si el hecho de que varias condiciones se den al unísono significa que ha ocurrido un milagro (un logro extraordinario diría Gladwell), entonces los milagros son el resultado de una obra colaborativa entre la divina providencia, y lo que hemos logrado con lo que el libre albedrío nos ha impulsado a hacer.

La cuestión entonces es cómo cada uno de nosotros hace uso de ese libre albedrío, para crear un entorno más propicio, con más oportunidades de éxito. A continuación expongo varias formas de ejercer ese don que Dios nos dio, para conseguir un logro extraordinario en medio de una epigenética más favorable.

1) Hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que el paciente participe activamente en el proceso terapéutico y curativo

Ya quedaron atrás los días en los que el médico o cualquier otro profesional de la salud, era el único en quien recaía la responsabilidad de curar al enfermo. Actualmente ya es un hecho que las tasas de recuperación aumentan cuando los pacientes se involucran con los posibles remedios que existen para su enfermedad. La Internet, las redes sociales y los grupos de conversación (chat) colaborativos que permiten configurar los teléfonos inteligentes, han cambiado la forma en la que la gente ejerce su libre albedrío. Asimismo, cuando los pacientes se interesan en los detalles de cómo trabaja un determinado nutriente o cómo actúa una sustancia activa de alguna planta medicinal sobre su dolencia, su mente se modifica y pone en marcha un mecanismo de respuesta a la relajación, que se traduce en un auténtico cambio fisiológico. El efecto placebo inducido por una mente llena de expectativas positivas en relación a un tratamiento y la atención nutricia, son las formas más usuales de conseguir un cambio fisiológico en el organismo [2].

Hoy en día la conexión mente-cuerpo ya no está a discusión. Es un recurso que se encuentra a nuestra disposición para que lo explotemos en pro de nuestro bienestar, y si un médico le aconseja no acudir a la Internet en busca de ayuda, aléjese de él, porque de lo contrario estará usted desaprovechando una de las más grandes ventajas que ofrece hoy, la era del conocimiento. Haga lo mismo o consulte el artículo que publiqué sobre las creencias y el coraje de vivir, si alguien le dice que su mal no tiene remedio, o que tendrá que tomar un medicamento por el resto de su vida.

El enfermo que más se involucra en el proceso terapéutico que se le ha propuesto, es el que más probabilidades tiene de sanar, siguiendo un tratamiento en el que cree y consultando a un profesional de la salud que lo trata con auténtico interés, y que se esfuerza en entender lo que su paciente entiende y de la forma en que él o ella lo entiende (atención nutricia). No obstante, habrá casos  en los cuales el paciente no podrá hacerse cargo de su salud; ¿o acaso alguien que está escuchando voces constantemente puede saber exactamente en qué momento debe tomar tal o cual suplemento?

Por muy madura e inteligente que sea una persona con un problema como éste, no va a poder estar al tanto de todas esas cosas que nosotros damos por sentado, y mucho menos tomar decisiones sobre el nuevo paso que hay que dar para sentirse mejor. Es en este punto en donde yo esperaría el apoyo de los familiares del paciente.

2) Crear un entorno de empatía alrededor de su ser querido

Si usted estuviera tratando de superar un problema de alcoholismo, ¿le gustaría que un familiar suyo se sentara a la mesa con usted, acompañado de una botella de vino tinto?
Mi intención al formular esta pregunta es invitarlo a que reflexione, en el caso de que usted tenga un familiar al que se le ha prohibido el consumo de lácteos, azúcar y gluten. Si acostumbra consumir algún alimento o bebida que sabe contiene alguna de esas sustancias, en presencia de quien está siguiendo un tratamiento con nosotros, creo que no está siendo muy empático con esa personita a quien usted quiere tanto.

Curiosamente, las familias que se han solidarizado con su ser querido, evitando consumir esos productos  enfrente de él o de ella, son hasta el momento, las únicas que han logrado un tratamiento exitoso.

Si usted le dice a su familiar que no puede tomarse una coca-cola, y usted u otro miembro de la familia se sienta a la mesa con él o ella, a beber una de éstas o a comer cualquier otro producto chatarra contraindicado, creo que al primero le va a resultar muy difícil abstenerse de ingerir algo semejante. Lo mejor que se puede hacer en estos casos, es no tener en casa esos productos prohibidos, para evitar la tentación que su ingesta puede producir en el enfermo. Si realmente quiere que su familiar se recupere rápidamente, predique con el ejemplo. Lo mismo aplica si sucede que usted es el paciente: pídales empatía a los demás miembros de su familia.

3) Procurar un ambiente familiar lleno de paciencia y comprensión

¿Recuerda usted el caso de Armando? Si usted me ha estado siguiendo con regularidad, recordará que hice hasta lo indecible para que se sintiera implicado en su problema, motivándolo para que se diera cuenta de que entre más comprendiera los porqués de su esquizofrenia paranoide, más rápido dejaría de escuchar las voces que tanto lo atormentaban.

Sin embargo, él ya no podía concentrarse lo suficiente como para tomar el control de la situación. Sus ataques de ansiedad, el aturdimiento que le ocasionaban sus voces, así como su obsesión por comprender el problema de la salvación que plantea la biblia en algunos de sus pasajes, hacían imposible que pudiera estar al tanto de los detalles del tratamiento. En otros dos casos también de esquizofrenia, los familiares de nuestros pacientes nos llegaron a decir que su ser querido tenía que hacerse responsable de tomar sus suplementos y medicamentos a la hora indicada y en las cantidades prescritas, “porque ya no son niños a los que se les tenga que estar diciendo lo que tienen qué hacer”.

El que esté yo de acuerdo o no con esa postura, depende del contexto en el que nos encontremos, porque si el paciente no padece de un trastorno psicogénico como el que mencioné en un párrafo anterior, seguramente estaría completamente de acuerdo en que él o ella misma se hiciera cargo de la administración, tanto de sus nutrientes como de sus medicamentos. Siendo este el caso, estaría contradiciéndome si no comulgara yo con la opinión de estos dos familiares, según lo que comenté anteriormente, en relación a la colaboración activa del paciente en el proceso terapéutico.

Pero insisto, ¿cómo puede uno exigirle a un ser humano sin lucidez mental, asiduidad y exactitud con la ingesta de sus suplementos? Lo más sensato es no hacerlo. Esa situación la viví yo cuando lidiaba con la esquizofrenia de mi hijo, y es por eso que le hablo con el corazón en la mano. No se necesita ser un dechado de virtudes para darse cuenta de que una persona afectada de sus capacidades cognitivas, no puede manejar casi nada. En mi opinión, lo que se necesita en estos casos, además de sentido común, es paciencia, empatía y eso sí, un gran coraje y una determinación férrea para abstenerse, entre otras cosas, de “tirar la toalla”.

En este orden de ideas, estamos ante un caso en el que los padres o los familiares que están al cuidado de pacientes con este tipo de trastornos, tienen que hacerse cargo de la administración tanto de los suplementos como de la medicación de su ser querido, al menos mientras él o ella no esté lo suficientemente lúcido(a) como para responder por su salud. Créame, no es una buena idea sobrestimar la capacidad cognitiva de un paciente con esquizofrenia o un trastorno similar, como tampoco lo es el subestimar los efectos de la enfermedad misma.

4) No subestimar los efectos de un trastorno psicogénico

Una esquizofrenia, un trastorno bipolar, un trastorno obsesivo-compulsivo, un autismo, o cualquier otro trastorno mental, no debería ser visto por los familiares del paciente, como una exageración o una forma de llamar su atención. Cuando menos eso no tiene necesariamente que ser así.
No dudo de que haya personas que deseen sentirse “apapachadas” por sus seres queridos o que quieran llamar su atención a toda costa, con tal de ganarse su aceptación o de sentirse más seguros al ser cobijados por la persona que está a su lado, lo cual de todas maneras ya constitute en sí mismo un síntoma de que algo anda mal en la relación, ya sea esta paternal o de pareja.
Como quiera que sea, si existe un comportamiento extraño en su ser querido, procure atender el problema lo antes posible, porque podría ser que en la desesperación de ver a su hijo(a) conversando o riendo a solas, o simplemente con un comportamiento no habitual en él o ella, decida usted internarlo(a) en uno de esos infiernos psiquiátricos que todo mundo sabe son la antesala de la farmacodependencia.

5) Evitar hasta donde sea posible que el paciente caiga en la farmacodependencia

¿Considera usted que un farmacodependiente difiere mucho de un drogadicto o un alcohólico?
Entiéndase por drogadicto a un individuo que ya no puede dejar de consumir una droga de las llamadas ilegales, y por farmacodependiente aquel que ya no puede dejar de consumir un fármaco (droga legal). En ambos casos, los periodos de abstinencia ocasionan una serie de síntomas tan desagradables en el afectado, que lo impulsan a reincidir para calmar la angustia que le ocasiona la carencia de la droga en cuestión.

Estrictamente hablando, las drogas ilegales ocasionan adicción, los fármacos producen dependencia en el paciente. Y aunque parezca increíble, esa es la única diferencia. Por lo demás, ambas son igual de nocivas para la salud, en el sentido de que una vez que son probadas por el enfermo, difícilmente las puede dejar de consumir. Es en este punto en donde el libre albedrío deja de ser un regalo de Dios, para ser sustituido por un fármaco del infierno. ¿Le parece que estoy pecando de sensacionalista al referirme a un antipsicótico (fármaco usado para enmascarar los síntomas psicóticos) como un fármaco del infierno?
¿Alguna vez ha visto a su hijo catatónico o moviéndose continuamente de un lado a otro de una habitación, maldiciendo a los vecinos por estar haciendo ese insoportable ruido que no lo deja descansar?
¿Alguna vez un miembro de su familia le ha dicho que se quiere suicidar o unos padres le han contado cómo su hijo se ha intentado quitar la vida, cortándose las venas o aventándose desde una azotea, porque no pudo soportar el consabido síndrome de abstinencia?
Los psiquiatras le andan diciendo a todos los familiares de sus pacientes que si abandonan uno de los antipsicóticos que están tomando, corren el riesgo de atentar contra su vida. Pero lo que estos mercaderes del terror andan pregonando como si de un rito religioso se tratara, es que esas tendencias suicidas son parte de su enfermedad (en el caso de una esquizofrenia por supuesto), cuando la verdad es que esas tendencias forman parte del síndrome que ese antipsicótico produce como resultado de su abstinencia.

¿No me está creyendo? En mi artículo “¿Fármacos de por vida? Evitando ese efecto que de secundario no tiene nada“, he documentado cómo es que un fármaco crea dependencia en el paciente, agotando los nutrientes que realizan la función que el fármaco se supone debe desempeñar. A este fenómeno lo he denominado efecto calculado, que no es otra cosa que una iatrogenia intencional (véase también: Maquiavelo y el príncipe de la salud, también de mi autoría).
¿Quiere saber más sobre los fármacos del infierno para comprobar que no estoy exagerando la nota? Los pilotos suicidas japoneses (kamikazes) de la segunda guerra mundial, sirvieron de conejillos de indias a sus psiquiatras connacionales, a efecto de probar cómo respondían a los cocteles psicotrópicos, aquellos que más tarde se inmortalizarían como héroes de guerra. A las pruebas lo remito.

6) Si su ser querido ya ha caído en la farmacodependencia, por favor no la aumente con cocteles kamikazes

¿Cuánto tiempo lleva usted lidiando con psiquiatras y tomando antipsicóticos, ansiolíticos y antidepresivos sin haber conseguido resultados satisfactorios? Y lo más importante de todo, ¿Cuánto tiempo más va a continuar haciéndole caso al psiquiatra, para perpetuar el daño que los psicotrópicos le estan haciendo a usted o a su ser querido? ¿Qué necesita usted para darse cuenta que la psiquiatría tradicional no le va a resolver el problema?

Los dos problemas más serios que ocasiona la administración de un cóctel de psicotrópicos (una combinación de antipsicóticos, ansiolíticos y antidepresivos) son el síndrome de abstinencia y los efectos secundarios derivados de la mezcla indiscriminada de los mismos, incluidas las tendencias suicidas y la muerte súbita. Si para nosotros es un problema multidimensional, el estar aminorando los efectos secundarios de esos cocteles de medicamentos, imagínese lo que será para un padre o una madre, ver a su hijo saturado de síntomas que ni siquiera presentaba cuando recién comenzó con su tratamiento psiquiátrico.

Porque lo que en principio son síntomas de una enfermedad, más tarde se fundirán y confundirán con angustia, hiperactividad, obesidad, acatisia, disquinesia, agresividad, catatonia, parkinsonismo y hasta convulsiones, que son todos ellos efectos secundarios producidos por uno o más antipsicóticos. Las combinaciones suelen ser tan nefastas que ni los mismos psiquiatras son capaces de distinguir entre los síntomas propios de la enfermedad, y los que producen los psicotrópicos.

Lo más irónico del caso es que mientras que en todos los tratados de farmacología se estipula que las dosis de los psicotrópicos nunca deben ser cambiadas o disminuidas de manera abrupta, parece que a los psiquiatras no les importara ese tipo de recomendaciones, pues suben y bajan las dosis como si tratara de aspirinas. Cuando recién comencé a tratar a Ramón, su psiquiatra le estaba prescribiendo la siguiente combinación (véase el caso de Don Chema y su hijo Ramón): Clozapina (antipsicótico), Venlafaxina (antidepresivo), Propralonol (beta-bloqueador), clonazepam (ansisolítico) y Clopixol (antipsicótico).

No tengo palabras para describir lo que esa señora de bata blanca le está haciendo a este muchacho. Si usted ya tiene un familiar con un problema similar, creo que sabe de sobra a lo que me refiero.
Ahora que si usted está considerando seriamente el medicar a su hijo o hija con alguno de esos psicotrópicos que acostumbran usar los psiquiatras para mantener a sus pacientes como autómatas, con miras a seguir lucrando con el sufrimiento ajeno, considero de vital importancia el hacer de su conocimiento que existen otras alternativas más limpias, de mayor actualidad y sobre todo, libres de efectos secundarios.

La psiquiatría ya no convence ni a esa gente que antes se postraba delante de una caja idiota para entretenerse, creyendo en la farsa de un sistema corrupto y cargado de anuncios sin consenso de opinión. La gente de la era del conocimiento ya está mejor informada, porque ahora la caja está dotada de inteligencia, de consenso, de conocimiento y de apertura a un mundo que no se deja seducir por una industria farmacéutica inflada de mercadotecnia y publicidad; un mundo que está volviendo a encontrarse con esa fuerza divina llamada naturaleza que le ha dado vida a miles de medicamentos sintéticos, cuyas propiedades fueron obtenidas en un laboratorio a partir de las sustancias activas de unas cuantas plantas medicinales que hoy sabemos producen mejores resultados, que su versión patentada repleta de efectos secundarios (las plantas medicinales no se pueden patentar, y por lo tanto no producen dividendos).

7) No albergar la ilusión de que los nutrientes son productos milagro

La medicina ortomolecular (la que está basada en la administración de dosis terapéuticas de nutrientes) y la fitomedicina (la que está basada en las propiedades terapéuticas de las plantas medicinales) no funcionan como la medicina alopática. Y no sabe cuánto me alegro de que así sea.

Ya en otras publicaciones he señalado que para recuperarse completamente de una enfermedad, recurriendo a esas dos medicinas alternativas, es menester poseer más megadosis de paciencia que de nutrientes. Aunque existen suplementos que sí reducen rápidamente algunos síntomas, no espere usted que “el milagro” del que hablaba yo en párrafos anteriores, suceda de la noche a la mañana. A diferencia de esos productos milagro que hay por ahí, nosotros no estamos creando falsas expectativas para vender ilusiones. Las sanaciones espontáneas se dan; pero hemos visto también en otras entregas, que estamos conscientes que que éstas son más bien un producto del poder mental y la respuesta a la relajación que el efecto placebo induce en el individuo, que del tratamiento o de la sustancia terapéutica en sí (véase El Efecto Placebo y el Poder Curativo de la Nutrición, también de mi autoría).

No desespere si su familiar o usted mismo no responden inmediatamente al tratamiento que le hemos recomendado, sobre todo si su padecimiento es muy añejo o si ha desarrollado farmacodependencia. Personas diferentes requieren nutrientes diferentes, y tal vez lo que se necesita es un ajuste en las dosis, una revisión de la calidad de los nutrientes que está usted tomando, o simplemente una actualización de su receta (la receta que usted descargó es posible que haya sido mejorada con motivo de algún conocimiento recién descubierto en la literatura biomédica). Le recuerdo que en la Fundación MicroMédix no paramos de investigar, porque cuando un paciente no responde al tratamiento que le hemos propuesto, ese hecho nos compromete y obliga a buscar una alternativa más adecuada para esa persona en particular. Después de todo, a las personas que están esperando que un tratamiento les funcione, se les llama pacientes. ¿No será porque si se desesperan, estarían desaprovechando una gran oportunidad de aliviarse?

8) Administre usted los nutrientes y las dosis recomendadas, con la frecuencia y en el tiempo sugeridos.

Hace unos días un paciente con síntomas de retraimiento social, ansiedad y ciertos delirios me envió un mensaje vía whatsApp, avisándome que no podía dormir ni con la melatonina, ni con el magnesio ni con el té de azahar. Lo primero que pensé al ver su mensaje fue que yo no le había recomendado el té de azahar. Cuando prendí mi computadora para consultar su archivo clínico, en la receta que le había yo enviado por correo electrónico después de nuestra primera consulta, justo debajo de la columna que tenía como encabezado la leyenda “antes de dormir”, decía: inositol, zinc, magnesio, GABA, glicina y triptófano. Curiosamente, no aparecía la melatonina. Una de dos, pensé, “o este muchacho ya no está muy lúcido, o le está haciendo caso a su abuelita en lugar de a la receta que yo le recomendé.” No podía yo explicarme cómo era posible que un chico de escasos veintitantos años no pudiera dormir con tres gramos de inositol, un gramo de GABA y uno más de triptófano. Al parecer, supuso que eran muchas cosas las que tenía que tomar y que las dosis eran muy grandes, y le dio miedo que algo malo le pudiera pasar. Y efectivamente así fue, pues no pudo dormir en toda la noche.

Hace  aproximadamente unas tres semanas, el papá de Erick, uno de mis pacientes que estaba sufriendo un síndrome de abstinencia durante un protocolo de reducción gradual de olanzapina, me llamó por teléfono muy consternado para decirme que el tratamiento no estaba funcionando porque no lograba calmar a su hijo con nada. Cuando le pregunté si le había dado la glicina por la vía sublingual, me dijo que no, y que se le dificultaba mucho el tener que darle las microdosis de Akuamma cada hora, y los aminoácidos necesariamente media hora antes de cada alimento. El tono de su voz cambió cuando le pregunté por qué no le había dado la glicina como se lo había sugerido, y después de que le expliqué que los aminoácidos se aprovechan mejor con el estómago vacío.

Cuando el profesor comenzó a darle la glicina como se lo había indicado, en las dosis y la periodicidad correctas, por la vía sugerida y a las horas establecidas en su receta, comprendió que una esquizofrenia requiere de un esfuerzo más que significativo. Al final del día su hijo se tranquilizó y las aguas volvieron de nuevo a la normalidad.
Tanto el profesor como algunos otros pacientes me han llegado a decir en repetidas ocasiones, que les preocupa el hecho de que sus hijos puedan llegar a intoxicarse con tantas vitaminas, minerales, aminoácidos y ácidos grasos esenciales.

La conversación telefónica que sostuve en una ocasión con Don Chema, poco después de haber iniciado el tratamiento de su hijo Ramón, transcurrió más o menos así:
-¿Sabe usted la cantidad de suplementos que tomaban Abram Hoffer y Linus Pauling? -Le pegunté cuando supe que le preocupaban los efectos que en su hijo podría tener la ingesta de alrededor de una docena de nutrientes en dosis ortomoleculares (terapéuticas).

-¿Y quienes eran esos dos señores?
-Hoffer y Pauling fueron dos de los exponentes más respetados de la medicina ortomolecular en el mundo.
-Bueno, entonces ellos deben haber tomado una gran cantidad de vitaminas y minerales durante toda su vida para mantenerse sanos, ¿no es así? -Me dijo Don Chema como queriendo insinuar que alguien que promueve algo, debe predicar con el ejemplo.
-Así es Don Chema. ¿Y cree usted que fuera una coincidencia el que Hoffer haya fallecido a los 92 y Pauling a los 93? La mayoría de los pioneros de la medicina ortomolecular han sido muy longevos, lo cual habla muy bien de los beneficios de las dosis terapéuticas de los nutrientes.
-Pero dígame una cosa ingeniero, ¿Por qué entonces los frascos de la mayoría de las vitaminas y minerales, tienen una leyenda que dice no exceder la dosis recomendada?

-Porque la dosis que un laboratorio establece como máxima corresponde a la que los organismos reguladores establecen por ley, no a la que un profesional de la medicina ortomolecular recomendaría como terapéutica. Los organismos como la FDA en EUA y la COFEPRIS en México, dictaminan las normas de manera de no afectar los intereses de la industria farmacéutica y sus correspondientes patentes alopáticas.

-Pero a ver Don Chema, ¿ha leído usted las fichas técnicas de cualquiera de los antispsicóticos que le está dando a su hijo?, porque me imagino que si tuvo curiosidad por leer la etiqueta de los suplementos y encontró la consigna de “no exceder la dosis recomendada”, también le va a inquietar el saber cuál debe ser la dosis máxima recomendada por el laboratorio que ha fabricado el psicotrópico que su hijo está tomando, ¿o me equivoco?

-Pues no, no acostumbro leer las fichas técnicas de esos medicamentos
-Me está usted diciendo que le preocupan más la cantidad y las dosis de vitaminas y minerales que su hijo está tomando ahora, que las dosis y el tipo de psicotrópicos que ha estado ingiriendo en todos estos años?
-Pues no, no exactamente, -Alcanzó a decirme en tono vacilante
-¿Y me puede decir por qué no lee las fichas técnicas de los medicamentos, como acostumbra hacerlo con las etiquetas de los frascos de las vitaminas y los minerales?

Don Chema no pudo encontrar una razón que justificara su confianza ciega en la excelentísima señora de bata blanca que había estado intoxicando a su hijo por años; pero casi estoy seguro que ya las está leyendo, de lo contrario no le hubiera pedido a esa mercenaria, reducir el coctel de psicotrópicos que estaba tomando Ramón, a uno que ahora consiste de clozapina, haloperidol y clonazepam. Al menos ahora ya solo son tres, en lugar de los cinco que tenía anteriormente.
Y usted, querido(a) lector(a), ha leído alguna vez las fichas técnicas de los medicamentos que su médico le receta, o confía plenamente en su “sabiduría”?  (me refiero a la del médico, no a la suya).

¿Se identifica usted con el tipo de persona que le tiene una fe ciega a todo lo que un médico le receta, o ya forma parte del clan de espíritus penetrantes que sí nos animamos a decir lo que alcanzamos a vislumbrar en el sistema tradicional de salud mental?

9) Contemplar la posibilidad de practicar una medicina complementaria, en lugar de una cien por ciento alternativa

Si el paciente ya desarrolló una farmacodependencia muy aguda y cada vez que intentamos reducir las dosis de sus fármacos, éste sufre una grave recaída, parecería muy sensato el recurrir a una medicina complementaria que combine dosis mínimas de fármacos y dosis terapéuticas de vitaminas, minerales, aminoácidos y ácidos grasos esenciales, así como microdosis y/o extractos de plantas medicinales. Una vez que alguien ha caído en la farmacodependencia, las cosas se pueden poner extremadamente difíciles al experimentar un síndrome de abstinencia, y es posible que haya que recurrir a estrategias que si bien no nos llevan a la solución ideal (la medicina alternativa), sí podrían significar una calidad de vida mejor, que la que se podría conseguir internando al ser querido en uno de esos infiernos psiquiátricos.

10) Si usted no está sano, aplace sus demás compromisos hasta que recupere su salud

Comprendo que alguien vaya a trabajar a pesar de haber pescado un fuerte resfriado, porque de eso depende el sustento de su familia; pero hay de enfermedades a enfermedades, y si usted puede apoyarse en su pareja, o tiene la ventaja de que al menos uno de sus familiares puede cuidar de usted mientras supera el mal momento por el que está pasando, creo que vale mucho la pena que se abstenga de cumplir con ciertos compromisos que suponen un nivel de estrés que no está en condiciones de soportar.

Así como la respuesta a la relajación fomenta la sanación, la respuesta al estrés promueve la enfermedad, y si usted está muy delicado de salud, le conviene dar prioridad a esta situación.
Volviendo al caso de Armando, todo parece indicar que uno de los factores que desencadenó su recaída, fue precisamente el estrés al que quedó sometido, una vez que supo que sus clases de posgrado iban a comenzar. Sus voces lo comenzaron a perturbar de nuevo, frustrando así su sueño de estudiar en los Estados Unidos de América, quedándole como único apoyo económico el que le pudo brindar la autora de sus días, con un modesto empleo, en una de tantas ciudades de ese país vecino.

Por cada oportunidad que usted genere, estará aumentando la probabilidad de alcanzar el éxito del tratamiento. Para comprobar si está generando las oportunidades mencionadas con anterioridad, haga su lista de verificación y sume 10 puntos por cada oportunidad que considere estar creando. Así por ejemplo, si usted está convencido que está cubriendo con las características de siete oportunidades de éxito, la probabilidad de alcanzarlo será del 70%. Ahora que si en un momento dado logra que las diez oportunidades se presenten al unísono, entonces es muy probable que usted consiga un logro extraordinario, sin desentendernos por supuesto de aquella otra parte que debemos conceder a la divina providencia.

“Hemos visto que los logros extraordinarios obedecen menos al talento que a la oportunidad”… Malcom Gladwell
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 30 de Agosto de 2017


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REFERENCIAS

[1]  Gladwell Malcom. Fueras de Serie (Outliers). Por qué unas personas tienen éxito y otras no. Punto de Lectura, 2008.
[2] Rankin Lissa. La Mente Como Medicina: Un nuevo paradigma de salud, medicina y curación.Urano, 2014.


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Microdosis de Akuamma: nueva medicina alternativa para tratar la esquizofrenia y otros trastornos mentales

Han transcurrido ya más de cuatro años desde que pude rescatar a mi hijo de la impenetrable oscuridad de la esquizofrenia, y así como tuvimos la fortuna de ver la luz al final del túnel en nuestra familia y en las de otros tres muchachos alguna vez afectados por este mismo trastorno, también hemos estado luchando por vencer las alucinaciones auditivas de Ángel, el chico cuyo caso expuse en una entrega anterior, en donde expliqué cómo pude determinar sus deficiencias nutricionales, a partir de un análisis de tejido de cabello (mineralograma).

La contribución de la Fundación MicroMédix a la medicina alternativa

Con Ángel y con una chica de nacionalidad peruana, todavía no hemos podido ver esa luz que solo Dios puede enviar a cada uno de nosotros, para iluminar el camino que Él ha querido que sigamos. Y cada vez que abro una nueva investigación para encontrar esa planta, ese aminoácido, esa vitamina o esa combinación de nutrientes que puede ayudar a otros a encontrar su propio camino, reflexiono de nuevo sobre lo que dijo el célebre poeta romano Horacio, a propósito del infortunio: “La adversidad tiene el don de despertar talentos que en la prosperidad hubiesen permanecido durmiendo… En la adversa fortuna suele descubrirse el genio, en la prosperidad se oculta”.

Con esa máxima de Horacio enclavada en mi mente, y apoyándome de las herramientas de la informática biomédica que acostumbro emplear para lidiar con el infortunio, pude encontrar un antipsicótico natural para tratar la esquizofrenia, con las mismas características que poseen los llamados antipsicóticos atípicos; pero libre de efectos secundarios.

Se trata de una alternativa a los medicamentos psiquiátricos, que hemos implementado en la Fundación MicroMédix con una microdosis que contiene los alcaloides (un grupo de sustancias activas) de una planta africana, conocida en el medio científico como Picralima nitida (izquierda), y a la que cualquier mortal en Nigeria identificaría como Akuamma.
Me gustaría ser más específico. No se trata de un producto milagro; estamos hablando de fitomedicina basada en evidencias, y las propiedades de la Akuamma han sido usadas por años, en Nigeria, Camerún, Costa de Marfil y otros países africanos, para tratar síndromes psicogénicos a los que antiguamente se les solía dar el nombre genérico de “locura”. Como veremos a lo largo de esta entrega, las propiedades terapéuticas de algunas plantas de la familia de las apocináceas, que es precisamente el caso de la Picralima nitida,  ya han sido estudiadas en repetidas ocasiones por Elisabetsky E. y Costa-Campos L. [1], Linck VM [2] y otros grandes referentes de la psicofarmacología moderna [5]-[9].

Lo que está aportando la Fundación MicroMédix  a través de este nuevo tratamiento alternativo, es la aplicación de la técnica de las microdosis del Dr. Eugenio Martínez Bravo, a la semilla de la Picralima nitida. Gracias a ese gran científico mexicano y a esos otros investigadores de renombre internacional, estaremos en posibilidad de tratar la esquizofrenia, el trastorno bipolar, el TOC, la demencia, el Alzheimer y la ansiedad, con tres gotas de una solución hidroalcohólica mezclada con dosis apropiadas de tintura de Akuamma, administradas sobre la lengua, cada 5 minutos durante media hora o una hora como máximo, y posteriormente cada hora o cuatro veces al día, dependiendo ello de la severidad del caso y la naturaleza del trastorno.

Por qué emplear la semilla de la planta en microdosis

Como veremos más delante, la alstonina es uno de los principales alcaloides de la Picralima nitida, y se encuentra en la corteza de sus tallos, frutos y semillas [3]. No obstante, para implementar un tratamiento a base de una planta medicinal, es necesario considerar, además de la biodisponibilidad de la materia prima, su disponibilidad comercial. De esta manera, al explorar el espacio cibernético para ir en busca de este preciado alcaloide, advertimos que la semilla era la materia prima más asequible en el mercado de las plantas medicinales, pues todo parece indicar que los frutos y el tallo, pierden sus propiedades con el paso del tiempo y presentan complicaciones a la hora de envasarlos, manejarlos y distribuirlos.

La aplicación de la técnica de las microdosis, nos viene como anillo al dedo en este caso, dada la naturaleza de su mecanismo de acción neuro-hormonal [4]. Las microdosis poseen la cualidad de transportar las sustancias activas de las plantas medicinales a través del sistema nervioso, característica ideal para actuar más eficientemente en los trastornos mentales. Las vitaminas, los minerales, los ácidos grasos esenciales y los aminoácidos entran al organismo regularmente por la vía oral, ocasionando que su mecanismo de acción a través del torrente sanguíneo, se ralentice. En contraste con ese modo de operación, una microdosis herbal hace que los alcaloides de la planta en cuestión, trabajen a través de impulsos nerviosos que van, desde las papilas gustativas hasta las terminaciones efectoras curativas, pasando por el hipotálamo y la corteza cerebral.

Por qué optar por un antipsicótico natural

Afortunadamente no estudié en ninguna facultad de medicina en donde se me aleccionara para contemplar el sufrimiento ajeno, sin demostrar la más mínima inmutación. Y como no es mi estilo el abandonar al paciente a su suerte, cuando me doy cuenta de que no mejora con lo que sé que le funciona a la mayoría, procuro indagar más sobre lo que podría beneficiar a ese paciente en particular. Fue así como comencé a estudiar más a fondo las propiedades farmacológicas de algunos antipsicóticos como la clozapina, la olanzapina y la ziprasidona, con el propósito de saber qué parámetros son los que hay que tomar en cuenta, a la hora de evaluar un agente terapéutico natural para la esquizofrenia.

Poco antes de que Ángel regresara de los Estados Unidos de Norteamérica, yo había retomado un proyecto de investigación que consistía en encontrar un sustituto natural para la clozapina, que era justamente el antipsicótico que Ángel estaba tomando en aquel entonces. Había seleccionado este antipsicótico atípico (de segunda generación), porque además de sentirme comprometido con la salud de mi paciente, hasta donde yo sabía, la clozapina parecía ser el mejor de todos y al mismo tiempo el último recurso al que recurrirían los psiquiatras para controlar los síntomas positivos de la esquizofrenia, esto es, los pensamientos delirantes y las alucinaciones tanto auditivas como visuales.

Me intrigaba sobremanera el saber, por qué alguien con algo de sentido común tendría que agotar todas las posibilidades, antes de echar mano del mejor fármaco. Fue así como me enteré que la clozapina no solo deprimía el sistema inmune del paciente (agranulocitosis), sino que entre otras muchas cosas, era el antipsicótico con la mayor incidencia de convulsiones. Traduje un párrafo de la versión completa del artículo que aparece a su izquierda, para dejar en claro lo que Elisabetsky y Costa-Campos reportaron a propósito de la actividad pro-convulsiva de dicho antipsicótico:

“La clozapina (una fenotiazina) es el antipsicótico más estudiado a este respecto; presenta el mayor riesgo de convulsiones, con una incidencia del 3.5%, frente al 0.9% para la olanzapina, el 0.9% para la quetiapina y el 0.3% para la risperidona” [1].
Lo más irónico del caso, es que pocos días después de haber encontrado este interesante documento, Ángel me comunicó vía telefónica que su nuevo psiquiatra le había practicado un electroencefalograma que revelaba cierto riesgo de desarrollar epilepsia, por lo que además de ziprasidona (Geodon), le estaba recetando oxcarbazepina. Si bien el “electro” nos estaba alertando sobre una situación por demás delicada, la solución no estaba en darle un agente anti-convulsivo con potencial para producir obesidad, que a su vez necesitaría la prescripción de un agente anti-diabético, y que demandara asimismo la administración de un anti-hipertensivo con su correspondiente anti-arrítmico, y así sucesivamente. De ahí la necesidad de encontrar un antipsicótico natural, libre de complicaciones concatenadas.

Hace más de un año que he estado tratando a Ángel, y en todo ese tiempo jamás me reportó una sola mioclonía, y mucho menos un ataque de epilepsia, de tal manera que una vez más estábamos ante un caso de desfachatez psiquiátrica promovida por el consorcio farmacéutico y sus mercaderes de bata blanca. Una razón más para ir en busca de una medicina alternativa que no pretende lucrar con el sufrimiento ajeno.

Le tuve que decir que lo que le estaba prescribiendo ese comerciante de salud, no era otra cosa que una estrategia para evitar las convulsiones que la clozapina y ahora la ziprasidona podían producir como uno más de sus efectos secundarios de largo plazo. Durante año y medio, Ángel y yo habíamos logrado reducir la dosis inicial hasta solo 1/4 de tableta, no sin haber sorteado un gran número de contrariedades. Paradójicamente, la retirada de la clozapina había pasado a ser parte de su recaída (el regreso de las voces), como lo fueron también el estrés que le produjo el comenzar a estudiar un doctorado en los EUA, y los agravios que recibió de su señor padre, con motivo de su partida al extranjero. Lo que más me tranquilizaba en ese momento, es que yo había estado tratando a Ángel con dosis terapéuticas de taurina y GABA (entre otros nutrientes); dos suplementos con propiedades anti-epilépticas cuyo propósito inicial era controlar los síntomas negativos de la esquizofrenia, que en el caso de Ángel se manifestaban como pesadillas, ansiedad extrema e insomnio. En este orden de ideas, tanto la familia de Ángel como la terapeuta Lourdes González y su servidor, preferimos prescindir de la oxcarbazepina y continuar con la taurina, el GABA, el magnesio, el manganeso y el zinc, que ya de por sí habían sido prescritos para la esquizofrenia, y que ahora desempeñarían también el papel de agentes anti-epilépticos.

La decisión de haber optado por un tratamiento natural para prevenir una posible epilepsia en el caso de Ángel, no solo se basó en los hallazgos de Elisabetsky y Costa-Campos, sino en la experiencia que mi esposa, la terapeuta Lourdes González, vivió con uno de sus hermanos a quien a muy temprana edad se le diagnosticó epilepsia. Y es que ella fue testigo de un hecho que marcó para siempre la vida de toda su familia.

Un día, poco después de que su hermano abandonara el Hospital de la Raza, tras haber sido medicado con Epamin (fenitoína), presenció cómo su mamá arrojaba al bote de la basura, la bolsa llena de medicamentos que el personal de dicha institución le había dado para controlar las convulsiones que su hijo había presentado, y que ese día habían tenido lugar como en ocho ocasiones, según estimó mi esposa mientras intentaba recordar los pormenores de esa triste experiencia. Su mamá tenía razones muy poderosas para haber obrado de esa manera, porque resultó que su hijo fue mejorando gradualmente, a medida que ella misma se hacía cargo de su epilepsia con magnesio y polvo de índigo, una planta de origen asiático (derecha) muy parecida a la que todos conocemos como añil y que en ese entonces solo se podía conseguir en México a un precio de $ 600,000.00 viejos pesos los 100 gramos. ¿Vía de administración?, muy sencilla: entre su mamá, ella y sus hermanas encapsulaban a mano el polvo de la planta para que él la pudiera tomar. ¿Dosis? No lo sé, pregúntele a mi suegra, ella es la autora intelectual de esa terapia. Yo más bien emplearía microdosis de añil y de tumbavaqueros, aparte de los suplementos que recomendé con anterioridad.

Otro de nuestros pacientes, a quien llamaré JP a fin de ocultar su verdadera identidad, ha comenzado su tratamiento con cierto éxito, porque aunque al principio experimentó altas y bajas, hasta el momento se encuentra estable, al grado de que ya está yendo a la escuela y pretende regresar a su vida normal, a pesar de estar medicado con olanzapina.
Este es otro caso que ha despertado nuestro interés por encontrar un antipsicótico natural que reemplace en esta ocasión a la olanzapina. Tan pronto como su familia decida disminuir gradualmente la dosis de esta droga, comenzaremos a administrar la microdosis de Akuamma, con miras a combatir el consabido síndrome de abstinencia.

Si bien la olanzapina no presenta tantas complicaciones como la clozapina, sí merece una mención especial, ya que constituye un ejemplo típico de farmacodependencia cuando se ha llegado a tomar por más de una semana; a veces más, a veces menos.
Durante le retirada de la olanzapina, que suponemos es uno de los pasos que su familia querrá dar para lograr que su hijo se libere definitivamente de los fármacos, será imprescindible contar con la ayuda de un antispsicótico como el que aquí estamos proponiendo.

De hecho, queremos agradecer infinitamente al padre de JP, por haber sido el primer padre de familia en realizar un pedido de 100 grs de polvo de semilla de Akuamma, que nos estará llegando en estos días, para que su hijo se vea beneficiado con las microdosis que prepararemos como resultado de esta noble acción.
Ya se ve por qué nos hemos empeñado tanto en encontrar un agente antipsicótico natural que haga las veces de “muleta”, mientras se retira el fármaco prescrito por el psiquiatra, dado que tanto los efectos secundarios como los calculados (farmacodependencia), representan un obstáculo para la recuperación de nuestros pacientes. Solo estamos esperando recibir desde el otro lado del mundo, el polvo de la semilla de Akuama, para comenzar a preparar la microdosis objeto de esta publicación.

Los sucesos que dieron luz al proyecto “antipsicótico natural para tratar los síntomas positivos de la esquizofrenia”.

Cuando fue evidente que a Ángel no lo iban a dejar de acosar sus “demonios internos” (las voces), retomé con más ahínco el proyecto de investigación que tiempo atrás me había asignado la Fundación MicroMédix. El proyecto “Antipsicótico natural para tratar los síntomas positivos de la esquizofrenia”, consistía en emular hasta donde fuera posible, el mecanismo de acción de la clozapina, exceptuando por supuesto el total de sus efectos secundarios y calculados.

Todo comenzó con una búsqueda muy simple en Google con las palabras clave antipsychotic herbal filetype:PDF, que arrojó un total de 34,800 vínculos. Como se advierte en la figura adjunta, el quinto vínculo del listado me condujo a un sitio en donde pude conocer las características generales de la primera planta que se usó para curar lo que los antiguos textos de la medicina ayurvédica hindú describieron como “locura”: la Rauwolfia serpentina (pulse sobre la imagen de la izquierda para agrandarla).

Pero lo que resultó más interesante aún, fueron los resultados que arrojó Arrowsmith, cuando quise extraer de la literatura biomédica, el conocimiento que estaba buscando. Con la idea de hacer más específica mi pregunta, ingresé como literatura A las dos palabras clave auditory hallucinations y como literarura C, serpentine, que era el nombre del alcaloide que averigüé después, contenía la R. serpentina. Cuál no sería mi sorpresa al descubrir que al seleccionar la palabra antipsychotic en el listado de términos B, el vocablo alstonine apareciera una y otra vez en los encabezados de los artículos que Arrowsmith me estaba mostrando (pulse sobre la imagen de la derecha para agrandarla).

¿Que cosa era eso que se repetía en todos los títulos de los artículos de la columna de la derecha?
Era el alcaloide indol que contienen varias plantas de la familia de las apocináceas; el mismo al que se le atribuyen las propiedades antipsicóticas de la Picralima nitida, la Alstonia boone, la C. roseus, la Rauwolfia caffra y la Rauwolfia vomitoria, por mencionar las más estudiadas.

Significado del conocimiento biomédico develado

A partir de ahí, me concreté a analizar lo que estarían implicando cada uno de esos títulos, los resúmenes asociados a los mismos, así como los artículos completos que pudiera conseguir, para asegurarme de lo que ya estaba sospechando.

Curiosamente, el resumen del primer artículo del listado de la imagen inmediata anterior, coincide con el objetivo del proyecto que la fundación me encomendó, porque está implicando que la alstonina emula las propiedades de la clozapina. No se necesita más que traducir el párrafo que he resaltado aquí en azul, para concluir que: “La alstonina es un alcaloide indol que tiene un perfil experimental antipsicótico comparable con el de la clozapina, y es compatible con los efectos que se presume tiene en los pacientes con trastornos mentales” (pulse sobre la imagen para agrandarla).

No acostumbro basarme únicamente en uno o dos artículos científicos, aún cuando estos provengan de fuentes tan confiables como PubMed (Medline) y otros acervos bibliográficos de prestigio internacional, por lo que preferiría hacer el papel de “abogado del diablo” para reafirmar o desmentir la premisa enunciada en el párrafo anterior.
No se me dificulta mucho desempeñar ese papel, pues escuchando atentamente las inquietudes de mis pacientes y respondiendo a las peguntas que sus padres me hacen mientras están luchando contra la esquizofrenia de su ser querido, es como he aprendido a determinar si estoy en el camino correcto. El caso de Don Chema y su hijo Ramón me ayudará a ilustrar mejor lo que quiero decir.

Cuando le expliqué a Don Chema el propósito de nuestro proyecto, me preguntó si la microdosis de la Akuamma podría causarle convulsiones a su hijo, como podría hacerlo la clozapina, a lo que le respondí que no. No pude demostrárselo en ese momento porque la consulta era telefónica. En la imagen adjunta se puede leer lo que Costa-Campos y otros le responderían a Don Chema, así como a otros admirables padres en cuanto a que si la alstonina ha sido probada en seres humanos y no solo en el laboratorio. Lo resaltado en azul, una vez traducido al español, rezaría más o menos así:

“El alcaloide alstonina de indol es el componente principal de las plantas usadas por los psiquiatras nigerianos como drogas contra la demencia. El alcaloide presenta un perfil experimental muy similar al de la clozapina antipsicótica atípica. Este estudio tuvo como objetivo comparar la actividad pro convulsiva de estos dos compuestos antipsicóticos.
A través de la administración repetitiva durante un período de 30 días del modelo de prueba de encendido (kindling), se muestra que, a diferencia de la clozapina, la alstonina no posee actividad pro convulsiva. 
Los datos se suman a las sugerencias anteriores de que la alstonina merece ser examinada como un modelo para el desarrollo de nuevos antipsicóticos” [5].

Aunque los síntomas negativos de la esquizorfenia los hemos estado manejando con bastante éxito con inositol, taurina, GABA, glicina y otros nutrientes igual de importantes, conviene ahora preguntarse, ¿qué tanto tiempo deberán administrarse dichos nutrientes, para obtener el alivio anhelado? Hasta ahora, mi respuesta había sido que en promedio, los casos de éxito se han observado alrededor de los 6 meses, dependiendo ello de los años que el paciente haya estado medicado (con fármacos), así como del tipo de antipsicóticos empleados. La farmacodependencia de la olanzapina por ejemplo, es una travesía con menos tropiezos que los que se llegan a presentar con la clozapina. La mamá de uno de mis pacientes en España, me decía que el antipsicótico que menos resistencia había ofrecido durante su retirada, había sido el haloperidol (Haldol). Dos de nuestros casos de éxito, el de mi hijo y el de otro muchacho cuyo nombre no puedo revelar por habérselo prometido a sus padres, tomaron olanzapina solo unos cuantos días al principio del tratamiento. Como ya podrá usted suponer, fueron experiencias muy difíciles de superar, dado que los efectos de la medicina ortomolecular y las microdosis con las que contábamos en ese entonces, no se notaron sino hasta después de varios meses de esfuerzo y dedicación.

La idea entonces es disminuir el sufrimiento del paciente durante la fase de transición entre la medicación convencional (a base de fármacos) y la medicina ortomolecular y las microdosis. Como en toda profesión, hemos progresado hasta el punto de haber devuelto la salud a una niña de 12 años con síntomas psicóticos, en escasos dos meses. Un hecho que no puedo dejar de mencionar en relación a este caso, es que su mamá nos llamó antes de recurrir a un psiquiatra, por lo que su hija jamás llegó a tomar antipsicóticos, ansiolíticos o cosas por el estilo.

Hasta donde alcanzo a vislumbrar, con la microdosis de Akuamma, podríamos reducir ese tiempo de recuperación hasta probablemente un mes. ¿Y de qué manera esta microdosis puede reducir los síntomas negativos de la eszquizofrenia, y de aquellos que se producen como resultado de la retirada del (o los) antipsicótico(s) (síndrome de abstnencia)? Nuevamente, prefiero responder a esta pregunta, apoyándome en lo que los expertos en psicofarmacología opinan al respecto (le recuerdo que mi especialidad es la informática biomédica).

En la imagen adjunta he resaltado una vez más en color azul, lo que considero responde mejor a esta cuestión. Pero permítame ahorrarle el trabajo de traducir al español, el párrafo que cumple a la perfección con ese cometido:
El estudio indica que el alstonina no sólo aumenta la interacción social en ratones normales, sino que también evita los déficits sociales atribuibles a los síntomas negativos de la esquizofrenia. Este estudio refuerza y complementa el perfil antipsicótico de la alstonina y destaca su potencial como un fármaco útil para el manejo de los síntomas negativos de la esquizofrenia” [6].
Desde el punto de vista de la teoría dopaminérgica de la esquizofrenia, no hay mucha diferencia entre sus síntomas negativos y los ocasionados por un síndrome de abstinencia. De acuerdo con esa teoría, existe una alteración en la transmisión de la dopamina en el cerebro.

El aumento de la actividad dopaminérgica en las regiones subcorticales, en especial en las vías mesolímbicas, está correlacionado con los síntomas positivos de la esquizofrenia. A su vez, los síntomas negativos y cognitivos parecen estar correlacionados con un descenso de la actividad dopaminérgica en regiones corticales prefrontales. Todo parece indicar que al antagonismo dopaminérgico rige la manera en la que se manifiestan los trastornos psicogénicos, y ese antagonismo también ha sido constatado por el mecanismo de acción de la clozapina y la propia alstonina (pulse sobre la imagen de la derecha para agrandarla).

La ansiedad es uno de los síntomas negativos con el que podemos ejemplificar perfectamente cómo la alstonina podría contribuir a disminuir sensiblemente o quizás hasta eliminar un síndrome de abstinencia provocado por la retirada de un antipsicótico como los que aquí se han mencionado. En la imagen de la izquierda (pulse para agrandarla), Costa-Campos y sus colaboradores estarían respondiendo a la pregunta ¿Puede la alstonina ayudar  a reducir o inclusive a detener un ataque de ansiedad? Se lo traduzco con mucho gusto:

La alstonina claramente se comporta como un ansiolítico tanto en el modelo conductual de panel perforado como en el de luz/ oscuridad. La administración previa del antagonista del receptor de serotonina 5-HT 2A/C ritanserina, revertió los efectos de la alstonina en los modelos conductuales de panel perforado y de luz/oscuridad, lo que sugiere la participación de estos receptores en el mecanismo de acción de la alstonina” [7].

Por último, y aunque esto es algo que un padre de familia difícilmente se cuestionaría, pero que es menester enfatizar para terminar de cumplir bien con mi labor de “abogado del diablo”, es señalar la importancia que puede tener otra teoría que postula que los niveles de glutamato, y no solo los de dopamina, también pueden desembocar en un trastorno psicótico. De manera análoga a como sucede con la teoría dopaminérgica, un aumento excesivo en el nivel de glutamato a nivel cerebral, produce un efecto glutamatérgico con potencial para provocar alucinaciones, pensamientos delirantes y síntomas negativos.

Estos síntomas negativos podrían comprender estereotipias (repetición mecánica de las mismas posturas o movimientos), depresiones, falta de concentración, deterioro de la memoria, aislamiento social y ataques de ansiedad/pánico. En el párrafo que he resaltado en la imagen inmediata anterior, se puede leer lo que Herrmann y otros responderían a la pregunta: ¿cómo beneficiaría la alstonina de la Akuamma, a un paciente con niveles altos de glutamato? La traducción del párrafo en azul quedaría como sigue:

Este estudio muestra que la alstonina disminuye la absorción de glutamato, lo que puede ser beneficioso para la deficiencia glutamatérgica observada en la esquizofrenia. Cabe destacar que la disminución de la absorción de glutamato coincide con la inversión del déficit de interacción social y de memoria funcional inducidos por el MK-801 . Un beneficio potencial adicional de la alstonina como antipsicótico es su capacidad para aumentar el glutatión, un antioxidante celular clave que se ha informado se encuentra disminuido en el cerebro de los pacientes con esquizofrenia. Una característica adicional del nuevo mecanismo de acción de la alstonina que refuerza que los receptores D(2) no están sustancialmente implicados, es la ausencia del efecto de la apomorfina en los cambios inducidos por la alstonina en la captación de glutamato” [8].

Otras propiedades terapéuticas de la Picralima nitida

Esta última característica viene a reforzar aún más el por qué emplear esta planta en particular para tratar la esquizofrenia. Basta con volver a leer lo que he resaltado en negritas para apreciar mejor su potencial. Y eso que no mencioné las cualidades tan extraordinarias que la mayoría de la gente le atribuye a la Akuamma.
Lo dicho hasta aquí solo abarca  las propiedades antipsicóticas de esta planta y las aplicaciones que muy poca gente conoce. La Akuamma se ha hecho famosa en todo el mundo más bien por sus propiedades analgésicas.
Además de aliviar el dolor, la Akuamma se ha empleado también como remedio para la fiebre, la hipertensión, la ictericia, la dismenorrea, los trastornos gastrointestinales y la malaria. Diversas publicaciones de carácter científico han demostrado que otros alcaloides aislados aparte de la alstonina, así como los extractos de sus taninos, polifenoles y esteroides, se han usado con gran éxito como analgésicos, anti-inflamatorios, hipoglucémicos, hipotensores y antimicrobianos. Análogamente, algunas otras de sus sustancias activas se han empleado por años para combatir las úlceras y los tumores [9].

El beneficio es para usted y su familia, no para los magnates farmacéuticos

Y si acaso se encontrara usted en otro país y por tal motivo no pudiésemos hacerle llegar hasta su domicilio las microdosis de Akuamma, nada nos impediría hacerle llegar a través de Skype, el conocimiento necesario para que usted mismo las elabore. Nuestro objetivo es que usted resulte beneficiado con las cualidades de esta planta, no solo en cuanto a mejorar su calidad de vida o la de un familiar, sino para que también ahorre en suplementos. Si bien la receta para la esquizofrenia con suplementos ha dado buenos resultados, no podemos negar que para la mayoría de las familias, representa una parte sustancial de su presupuesto.

Son muy pocos los países en donde los precios de los suplementos son bastante asequibles, y las microdosis podrían marcar un hito en la evolución de la psiquiatría alternativa, como resultado de la inclusión social de familias de escasos recursos, en este proceso de cambio. Parte de nuestra visión es hacer llegar a los lugares más apartados del planeta, el conocimiento que extraemos de este espacio cibernético, y si no reducimos ahora los costos de nuestros tratamientos, no podremos decir después que hemos cumplido con nuestra misión, porque entonces no habremos demostrado que la salud no tiene por qué tener ese carácter elitista que suele notarse en otros ámbitos de nuestra sociedad.

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 27 de Junio de 2017


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REFERENCIAS

[1]  Elisabetsky E. & Costa-Campos L. The alkaloid alstonine: a review of its pharmacological properties. Evid Based Complement Alternat Med. 2006 Mar;3(1):39-48. Epub 2006 Jan 16.
[2]  Linck VM et al. Original mechanisms of antipsychotic action by the indole alkaloid alstonine (Picralima nitida). Phytomedicine. 2015 Jan 15;22(1):52-5. doi: 10.1016/j.phymed.2014.10.010. Epub 2014 Nov 6.
[3] Schmelzer, G.H & Gurib-Fakim, A. (Editors), 2008. Plant Resources of Tropical Africa 11(1). Medicinal plants 1. PROTA Foundation, Wageningen, Netherlands/Backhuys Publishers, Leiden, Netherlnds/CTA, Wageningen, Netherlands; página 449
[4] Dr. Eugenio Martínez B. y Dra. Maricela Villalta. Guía terapéutica con Microdosis. Plantas medicinales, sustancias químicas, medicinas de patente, glándulas y tejidos. Editorial Herbal. Mexico D.F, 2009.
[5] Costa-Campos L1, Iwu M, Elisabetsky E. Lack of pro-convulsant activity of the antipsychotic alkaloid alstonine. J Ethnopharmacol. 2004 Aug;93(2-3):307-10.
[6] de Moura Linck V, Herrmann AP, Goerck GC, Iwu MM, Okunji CO, Leal MB, Elisabetsky E. The putative antipsychotic alstonine reverses social interaction withdrawal in mice. Prog Neuropsychopharmacol Biol Psychiatry. 2008 Aug 1;32(6):1449-52. doi: 10.1016/j.pnpbp.2008.04.013. Epub 2008 Apr 29.
[7] Costa-Campos L, Dassoler SC, Rigo AP, Iwu M, Elisabetsky E. Anxiolytic properties of the antipsychotic alkaloid alstonine. Pharmacol Biochem Behav. 2004 Mar;77(3):481-9.
[8] Herrmann AP, Lunardi P, Pilz LK, Tramontina AC, Linck VM, Okunji CO, Gonçalves CA, Elisabetsky E. Effects of the putative antipsychotic alstonine on glutamate uptake in acute hippocampal slices. Neurochem Int. 2012 Dec;61(7):1144-50. doi: 10.1016/j.neuint.2012.08.006. Epub 2012 Aug 25.
[9]  Osayemwenre Erharuyi, Abiodun Falodun, Peter Langer. Medicinal uses, phytochemistry and pharmacology of Picralima nitida (Apocynaceae) in tropical diseases: A review. Asian Pacific Journal of Tropical Medicine (2014)1-8


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Aminoácidos: las combinaciones deben ser terapéuticas, no contraproducentes

Los síntomas de algunas enfermedades como la de Parkinson, la esquizofrenia, el Alzheimer, el trastorno afectivo bipolar y otros trastornos mentales, pueden mejorar o empeorar, dependiendo de qué tan bien combinemos los aminoácidos con las vitaminas, los minerales y los ácidos grasos esenciales.
Hablando específicamente de los aminoácidos, el beneficio que una combinación de éstos puede ofrecer, depende de la naturaleza de la enfermedad, la edad, los medicamentos alopáticos que se estén tomando, el peso, los hábitos alimenticios, el estilo de vida, en fin, en una palabra, de la individualidad bioquímica del paciente.

Y que mejor manera de ilustrar el concepto de individualidad bioquímica, que analizar las repercusiones que puede tener una determinada combinación de aminoácidos, sobre el momento y la manera en la que se expresarán los genes de una persona en particular. Esa combinación estaría representando parte de lo que se conoce como epigenética: todo aquello que desencadena la expresión de los genes; pero que no depende directamente de ellos.

¿Que tan importante puede ser seleccionar y combinar bien los aminoácidos?

Los fisiculturistas no suelen preocuparse mucho por seleccionar los aminoácidos que más les van a beneficiar, en términos de lo que un complejo como los que se expenden en las tiendas naturistas, puede hacer por su masa corporal. Si usted va y le pregunta a un fisiculturista para qué toma proteína de suero de leche o de soya, seguramente le dirá que lo hace para “construir músculo”. Algunos otros (u otras) responderán que la proteína ayuda a incrementar la masa corporal, y que lo más apropiado es tomar los complejos de aminoácidos inmediatamente después de los entrenamientos. Inclusive hay polémica respecto a qué tanto de proteína debe consumirse al día, porque hay quienes sospechan que la recomendación de tomar 3 o más porciones de 25 gramos diarios para conseguir un aumento de masa corporal, obedece más que todo a una estrategia de venta de los distribuidores de este tipo de suplementos. Recuérdese que lo que ellos venden no es proteína, sino la idea subyacente a la ingesta de la misma: estar más fuerte para lucir más atractivo(a).

Lo cierto es que ni los vendedores ni los fisiculturistas ni yo, sabemos a ciencia cierta qué tanto de arginina y de carnitina necesita el cuerpo para que la mente llegue a pensar que se ha conseguido dicho objetivo. Para mejorar el rendimiento atlético en general, independientemente de si se es un fisiculturista, un futbolista, un basquetbolista o de si se practica cualquier otra actividad deportiva, mi recomendación para la arginina sería de 5 a 10 gramos diarios, y de 2 a 6 gramos al día para la carnitina.
El problema para obtener 10 gramos de arginina diarios, con una proteína de suero de leche estándar, radica en tener que zamparse aproximadamente 14 porciones de 25 gramos de ésta al día, es decir, 350 gramos. Una cantidad de proteína al día tan absurda como esa, nos hace pensar que debe haber una manera más inteligente de combinar los aminoácidos, para que cada quien obtenga la cantidad que necesita de cada uno de ellos, en función de lo que hace con su cuerpo y su mente. En este tipo de actividades (deportivas), es preferible conseguir la arginina y la carnitina por separado, en presentaciones individuales como la mostrada en la imagen adjunta.

El uso de los aminoácidos en el fisiculturismo ilustra muy bien lo que quiero decir cuando hablo de epigenética e individualidad bioquímica. Acorde con lo señalado en párrafos anteriores, es claro que la clase y las cantidades de aminoácidos que necesita por ejemplo, un intelectual que está cursando un doctorado en física cuántica con un historial de infecciones recurrentes, no son las mismas que necesita un fisiculturista con problemas de alcoholismo.

Enfermedad de Parkinson: tirosina sí, triptófano no

Aunque ciertos aminoácidos podrían estar bien indicados en una persona, podrían estar contraindicados en otra. Esto explica por qué un paciente con enfermedad de Parkinson, mejora durante las primeras semanas de haber comenzado a tomar un complejo de aminoácidos, y otro que ha sido medicado de manera diferente, no responde como cabría esperar, debido a la interacción que tiene lugar entre alguno de sus medicamentos alopáticos (levodopa por ejemplo), y uno o dos de los aminoácidos del complejo. Y es que una proteína de suero de leche o de soya consta de poco menos de una veintena de aminoácidos con diferentes propiedades.

Los efectos terapéuticos que de ellos se esperan pueden variar significativamente, dependiendo de los miligramos que contienen por porción, de si se le han agregado o no azúcares y saborizantes artificiales, así como de la calidad y la marca del producto. Son contados los fabricantes que ofrecen productos libres de gluten, saborizantes artificiales y azúcares, y si usted está pensando en complementar su dieta con este tipo de proteína, yo en su lugar procuraría seleccionar aquella que no contuviera dichos aditivos, porque lejos de beneficiarle, podrían empeorar su sintomatología.

El principio de la teoría dopaminérgica, que proclama aumentar las cantidades de un neurotransmisor llamado dopamina, con miras a controlar los trastornos de movimiento propios de la enfermedad de Parkinson, nos hace reflexionar sobre lo inapropiado de administrar triptófano por tiempos prolongados a un paciente con Parkinson. Un aumento de serotonina tiende a disminuir la dopamina, y sucede que el triptófano, que forma parte del complejo de aminoácidos de las proteínas que mencionábamos en el párrafo anterior, es uno de los principales precursores de serotonina. De acuerdo con esa misma teoría, administrar tirosina a un paceinte con Parkison resulta bastante atinado, precisamente porque éste es un aminoácido precursor de dopamina. En este orden de ideas,  no parece muy apropiado administrar proteína de suero de leche o de soya constantemente a un paciente con enfermedad de Parkinson, porque por un lado estaríamos promoviendo el efecto dopaminérgico con la tirosina, y al mismo tiempo estaríamos disminuyendo la dopamina con el triptófano.

Así, un tratamiento más efectivo para este padecimiento, requiere la administración de dosis terapéuticas (ortomoleculares) de tirosina, glicina, glutamina y cisteína por separado, no como parte de un complejo de aminoácidos en el que es prácticamente imposible excluir el triptófano (por favor solicite una consulta para determinar las dosis apropiadas para usted o su familiar).

Los aminoácidos en la esquizofrenia: tirosina no, triptófano sí

En el caso de la esquizofrenia, la combinación de una veintena de aminoácidos probablemente al principio estaría bien indicada; pero una vez que el cerebro llega a balancear los niveles de sus neurotransmisores en conformidad con el principio de la homeostasis, requiere que algunos aminoácidos (no todos) sean aumentados separadamente. Así, las indicaciones para la esquizofrenia son diferentes en relación a lo comentado para la enfermedad de Parkinson, porque en la esquizofrenia lo que se necesita es disminuir la dopamina, principal causante de los síntomas positivos (alucinaciones y delirios). Para ello, conviene sintetizar la serotonina a partir del triptófano y excluir la tirosina.

Asimismo, el aumento indiscriminado de los aminoácidos en pacientes con esquizofrenia, podría resultar contraproducente, dependiendo de la medicación alopática recomendada por el psiquiatra. Y es aquí donde las indicaciones pueden variar mucho de un caso a otro. Así por ejemplo, he atendido pacientes a los que se les ha prescrito clozapina y otros que están medicados con olanzapina, haloperidol, o risperidona. Tengo casos en donde el psiquiatra incluso les ha recetado un cocktel de antipsicóticos (véase más adelante el caso de Ramón).
Tan solo para ilustrar lo que podría ser un aumento contraproducente de un aminoácido, considérese lo que implicaría el administrar glicina de manera concomitante con la clozapina. Si bien no es una combinación letal, porque en realidad no se contraponen, tampoco se considera ideal, ya que el efecto neto es una disminución de los efectos terapéuticos de la clozapina. En contraste con esa combinación, existe una del tipo olanzapina-glicina, cuyos efectos sinérgicos se traducen en un reforzamiento de los beneficios que se le atribuyen a este otro antipsicótico. Ahora bien, ¿cuánto aumentar de glicina? Eso depende de la dosis de la olanzapina y una vez más, de las condiciones particulares del enfermo.

Perfeccionando las recetas: especificación de cada uno de los aminoácidos por separado

Algunos padres de nuestros pacientes, influenciados por lo que les ha dicho un distribuidor independiente de una marca de proteína conocida como Immunocal, aumentan de manera indiscriminada la ingesta diaria de ese producto, esperando con ello acelerar la recuperación de su hijo(a). Ese consejo desde luego se lo ha dado dicho distribuidor para aumentar sus ventas, porque para él/ella, dos o tres sobres no son suficientes para tratar una esquizofrenia. Esa es una estrategia con la cual no comulgo, porque no constituye una auténtica asesoría, sino una forma de lucrar con el sufrimiento ajeno.

Esos comerciantes de la salud, se aprovechan de la desesperación en la que caen los padres, al ver a sus muchachos en una situación tan lamentable, como no podría ser de otra manera en las primeras etapas de la esquizofrenia. Consciente de esa situación, quisiera hacer del conocimiento de esos afligidos padres que “el incremento indiscriminado de la combinación de más de una docena de aminoácidos, puede exacerbar los síntomas de una esquizofrenia, dado que los niveles de tirosina, y por lo tanto de dopamina, aumentan también de manera proporcional”.

El problema con el fabricante del Immunocal, además de su alto costo, es que no especifica los gramajes de cada uno de los aminoácidos que contiene, lo cual, además de incumplir con los requisitos mercantiles del etiquetado de productos alimenticios, dificulta sobremanera el trabajo del terapeuta.

Como profesional de la salud, debo especificarle a cada paciente, las dosis de cada uno de los nutrientes que le estoy recomendando, y si me encuentro con un producto que no sé cuánto tiene de glicina, ácido glutámico, cisteína, triptófano, tirosina, etc., no lo puedo recetar, pues no tengo manera de saber qué tanto va a beneficiar al paciente. Para que yo pudiera recomendar el Immunocal, su fabricante (Immunotec) tendría que hacer del conocimiento público una información nutrimental como la que aparece a su izquierda (pulse sobre la imagen para agrandarla). Curiosamente, los demás fabricantes que conozco, sí proporcionan la cantidad de miligramos de los aminoácidos contenidos en sus respectivas proteínas. Prowinner es un ejemplo de ellos.

Aunque en un principio estuvimos incluyendo la proteína de suero de leche aislada, como parte importante de nuestras recetas, y aunque a algunos pacientes les ha funcionado al principio, a otros en parte, y a otros al final de su tratamiento, hemos preferido perfeccionar aún más las recetas en cuanto a las cantidades (dosis) y el tipo de aminoácidos que prescribimos en cada una de ellas.  Es así como las recetas para la esquizofrenia, el Parkinson, el trastorno afectivo bipolar, la depresión, la ansiedad, el TOC, y demás trastornos de la personalidad, las estamos personalizando con la especificación de cada aminoácido por separado, a fin de que se adapten mejor a las características particulares de cada paciente, es decir, a su individualidad bioquímica.

Ramón y su cocktel de clozapina, taurina, tirosina y coca-cola: más nocivo que el Red Bull

Algunas recetas podrían permanecer sin cambios, en relación a la prescripción de una proteína de suero de leche o de soya, principalmente en el inicio del tratamiento. No obstante, es imperativo que el enfermo personalice su receta, para evitar que una proteína le ocasione más problemas que los beneficios que le puede proporcionar. Tal es el caso de un paciente mexicano que he estado atendiendo de un tiempo para acá, con una medicación alopática basada en clozapina (antipsicótico), Venlafaxina (antidepresivo), Propralonol (beta-bloqueador) y Clopixol (antipsicótico). Se trata de Ramón, un joven de 22 años que habiendo caído en la impenetrable oscuridad de la esquizofrenia, a consecuencia del consumo reiterado de marihuana, no ha podido librarse de otras adicciones y compulsiones que lo mantienen en un estado de ansiedad generalizada. Los síntomas que más preocupan a su señor padre, a quien llamaré Don Chema de aquí en adelante, son las náuseas (antes bulimia nerviosa), sus obsesiones lascivas y sus alucinaciones visuales esporádicas.

Este caso viene a colación porque ilustra muy bien lo nociva que puede resultar la interacción de un complejo de aminoácidos con refrescos de cola, cuando el paciente no quiere apegarse a la dieta recomendada en nuestra receta.
Durante nuestra última consulta telefónica del 30 de Mayo de 2017 para ser exactos, Don Chema me explicaba:
-Mi hijo de repente se puso muy ansioso, con muchas náuseas, y tuve que ponerle 2 gramos de inositol debajo de la lengua cada 15 minutos para que se calmara.

A pesar de que su estrategia de primeros auxilios era bastante más estricta de lo que yo le había sugerido (mi consejo eran 2 gramos de inositol sublinguales cada 30 minutos), a él le dio muy buenos resultados, porque Ramón comenzó a sentirse más relajado. Sin embargo, lo que a mí más me preocupaba es que ese mismo escenario se repetía una y otra vez, sin que él y yo pudiéramos explicarnos las causas de ese comportamiento.
De acuerdo con la experiencia adquirida no solo con mis pacientes, sino de lo que viví años atrás con mi propio hijo, sé muy bien que la mayoría de los jóvenes subestiman las consecuencias de no seguir la dieta de nuestra receta al pie de la letra.

Independientemente de lo nociva que pueda ser el azúcar, no solo para un paciente con esquizofrenia, sino para cualquier otra persona saludable, el combinar azúcar con cafeína, tirosina, taurina y clozapina, no es una experiencia que alguien en su sano juicio quisiera tener.
Cuando le pregunté a Don Chema si Ramón estaba siguiendo la dieta de acuerdo a lo convenido, me contestó:
-Bueno, de repente se toma una coca-cola…

Y fue entonces cuando me di cuenta de lo que estaba sucediendo. Le pregunté si había oído hablar de una “bebida energética” que se vende en las tiendas de autoservicio  con el nombre de Red Bull, a lo que contestó que no, por lo que tuve que explicarle:
“las bebidas como el Red Bull tienen la particularidad de inducir un estado de euforia (de ahí el nombre de “bebida energética”), que se quita después de una hora más o menos, y cuyos efectos no paran ahí, ya que después de haberse metabolizado en el organismo, puede producir estados de ansiedad, que van desde una simple inquietud inexplicable, hasta un ataque de pánico. Y cada vez que su hijo se toma una coca-cola, está introduciendo a su organismo una cantidad muy respetable de cafeína y azúcar, que combinada con la taurina y la tirosina que hay en el Immunocal, ocasiona el mismo efecto que el Red Bull. La coca-cola es adictiva, pues contiene cafeína y azúcar, de manera que tenemos dos opciones: o su hijo respeta la dieta, o le sustituimos el Immunocal por una combinación de aminoácidos que excluya a la taurina y la tirosina, sobre todo porque ésta última podría inducir alucinaciones en él”.

Nótese que lo que he querido decir es que la tirosina podría inducir alucinaciones en personas como Ramón, no en las que no son propensas a sufrir trastornos psicóticos. Y es aquí donde reside la importancia de la epigenética, que es todo aquello que no depende de lo que le hayan transmitido los progenitores a una persona. Lo que Ramón comió, inhaló, fumó, esnifó o bebió, fue algo que determinó la expresión de sus genes, y eso solo dependió de él, y de nadie más. Y lo que un joven sano consuma hoy o el día de mañana, determinará también la forma y la intensidad con la que se expresarán sus genes. Así, si ese mismo joven experimenta alucinaciones bajo los efectos de una pastilla de LSD, y si en su árbol genealógico hubo un caso de esquizofrenia; y si es afecto al los Red Bulls, a los restaurantes de comida rápida y a la comida chatarra, ¿cómo podrían expresarse sus genes, si no es a través de una esquizofrenia?

El cocktel que el psiquiatra de Ramón le había prescrito, me estaba restringiendo las opciones para tratar lo que ahora es una secuela de bulimia nerviosa y una esquizofrenia, porque como comenté anteriormente, emplear glicina en estas condiciones, restaría eficacia a la clozapina. Los ataques de ansiedad que se somatizaban en Ramón como una sensación de náusea, se podían controlar ya sea con triptófano, con GABA o inclusive con algo que no fuera necesariamente un aminoácido. Ese algo resultó ser ni más ni menos que inositol, una vitamina del complejo B que normalmente se emplea para parar en seco los ataques de pánico.

Puesto que el cuerpo tarde o temprano se acostumbra y crea tolerancia a todo medicamento o suplemento que se administre reiteradamente, fue necesario echar mano del triptófano y del GABA para calmar el sistema nervioso central de nuestro amigo Ramón. Conviene hacer hincapié en que el GABA no viene regularmente incluido como parte de una proteína de suero de leche o de soya, a menos que algún fabricante lo ofrezca como un ingrediente adicional en uno de sus complejos de aminoácidos. Aún cuando lo llegara a encontrar en una presentación de este tipo, mi recomendación es nuevamente conseguirlo por separado, sin ningún otro añadido (tal y como el que se muestra en la imagen adjunta). De esta manera, es posible aumentar o disminuir las dosis del GABA de una manera más flexible, sin que dichos cambios afecten las cantidades de los demás nutrientes de la receta. Lo mismo rige para el caso del triptófano, la glutamina y la cisteína, que junto con la glicina (que estimo se podrá incluir una vez que las dosis de la clozapina se hayan reducido lo suficiente como para prescindir de sus servicios), sintetizarán el glutatión que el cerebro de Ramón está pidiendo a gritos.

Padecimientos en donde las proteínas se pueden potenciar con suplementos de aminoácidos individuales

Hay padecimientos en los que los efectos terapéuticos de los complejos de aminoácidos pueden ser realzados, sin ser contraproducentes, como sería el caso de las cataratas, la artritis, la artrosis, o cualquier otra de las enfermedades relacionadas con el desgaste de colágeno. Y es que en estos casos, lo que se busca no solo es regenerar esta proteína en particular, sino de reducir la inflamación lo más pronto posible.

A diferencia de los trastornos mentales, en donde un complejo de aminoácidos viene a ser una arma de doble filo, en las enfermedades del colágeno, las proteínas de suero de leche y de soya deben potenciarse con aminoácidos individuales como la glicina, la glutamina, la cisteína y el triptófano, para producir uno de los antioxidantes más potentes que hay, el glutatión, cuya función principal es combatir la inflamación provocada por los radicales libres. Asimismo, aminoácidos como la prolina, la glicina y la lisina, deben aumentarse en dosis terapéuticas (ortomoleculares) para permitir que el propio organismo genere el colágeno que necesita. Algo muy similar ocurre con las enfermedades que demandan una gran capacidad para combatir la oxidación, como son el SIDA, el cáncer y todas esas afecciones cuyos nombres terminan con el vocablo “itis”, como son la prostatitis, faringitis, hepatitis, meningitis, colitis y la mastitis.
Los procesos inflamatorios que regularmente van acompañados de dolores intensos en dichas enfermedades, suelen ser tratados con esa misma combinación de aminoácidos precursores de glutatión.

Conclusiones (precauciones)

1. Antes de tomar aminoácidos, conviene primero hacer una selección cuidadosa de los mismos, en función de la individualidad bioquímica y la epigenética asociadas al caso. Al combinarlos, se deberá tener cuidado de que los aminoácidos seleccionados, no contrarresten los efectos terapéuticos de los medicamentos alopáticos que se estén tomando.
2. Se deberá proceder con precaución al aumentar las dosis de un aminoácido que va a actuar por separado, para evitar empeorar los síntomas de la enfermedad en curso, especialmente cuando se trate de trastornos de la personalidad.
3. La administración de un complejo de aminoácidos puede representar un gasto innecesario o incluso resultar contraproducente en algunos casos, debido a que uno o más de los aminoácidos incluidos en el compuesto, podría estar contraindicado para la enfermedad en cuestión.

“Hay una consolación en estar enfermo; y es la posibilidad de que te podrías recuperar a un estado de salud incluso mejor que en el que estabas antes” … Henry David Thoreau

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 4 de Junio de 2017


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Personalización de recetas con mineralogramas: resolviendo un caso de esquizofrenia

Aquí describo cómo personalicé una receta para la esquizofrenia, determinando las deficiencias nutricionales de un paciente, a partir de un mineralograma.
En la gráfica  que aparece a su izquierda (pulse sobre la imagen para agrandarla), estoy mostrando parte del mineralograma que utilicé para confeccionar dicha receta, acorde con la individualidad bioquímica del paciente, por lo que los resultados de este estudio, no deberán generalizarse para tratar otros casos de esquizofrenia. El mineralograma recién mostrado corresponde a un paciente a quien llamaré Ángel, cuyo nombre he cambiado para ocultar su verdadera identidad y respetar así la privacidad de sus datos. Y aunque ese hecho no le restará veracidad a los resultados de esta investigación, conviene enfatizar que lo que le funcione a él o a cualquier otro paciente, no necesariamente le dará resultado a otra persona aquejada de este mismo trastorno, pues eso es precisamente lo que le da valor a este tipo de estudios.

¿Qué cosa es un mineralograma?

El mineralograma es un recurso muy valioso para conocer la individualidad bioquímica del paciente, y no es mas que un informe gráfico de los niveles de los minerales, de la toxicidad por metales pesados y de las relaciones que guardan entre sí, algunos de los minerales almacenados en el tejido capilar (del cabello) de cada persona, así como de las relaciones entre éstos y ciertos metales pesados. Los niveles de cada mineral se muestran regularmente en “miligramos por ciento” (mg%). Así, el nivel de sodio que Ángel tiene en su tejido capilar es de 3 miligramos por cada 100 gramos de cabello (véase de nuevo la primera imagen).

Además del gráfico de barras mostrado para el sodio (Na), el potasio (K), el calcio (Ca), etc., y el que está representando en esa misma imagen los niveles tóxicos del mercurio (Hg), el plomo (Pb), el arsénico (As), etc.; existe otro (derecha) que aporta información muy valiosa sobre la proporción entre los niveles de potasio y sodio (Na/K), la relación Ca/K y otros minerales más (pulse sobre la imagen adjunta para agrandarla). A su derecha aparecen también las relaciones entre ciertos minerales y algunos metales pesados, como por ejemplo Ca/Pb,..,Fe/Pb, etc. Más que los niveles absolutos de los minerales, son estas proporciones y los niveles de toxicidad de los metales pesados, los que nos van a revelar la condición enfermiza del paciente.

En el caso de Ángel, cuyo problema radica en una esquizofrenia paranoide caracterizada por la escucha de voces, ataques de ansiedad/pánico, pesadillas y micción frecuentes (poliuria), el mineralograma nos está revelando, entre otras cosas, un agotamiento de sus glándulas suprarrenales, una tendencia a la hiponatremia (niveles bajos de sodio), hipotiroidismo (glándula tiroides funcionado por debajo de su capacidad normal), una tendencia a la hipoclorhidria (baja acidez estomacal) y una deficiencia de la secreción de la hormona antidiurética de parte de la glándula pituitaria (hipófisis) posterior. Pero veamos cómo es que pude extraer semejantes conclusiones, a partir del mineralograma de Ángel.

¿Cuántos tipos de mineralogramas existen?

Con el transcurso de los años y la observación de miles de mineralogramas, se han asociado diferentes patrones de datos a los rasgos de personalidad. Existen ocho patrones distintos de mineralogramas asociados a los sistemas nerviosos simpático (S) y parasimpático (PS), cuatro patrones para cada uno de ellos [1]. Así por ejemplo, el patrón de origen simpático (S) tipo 1, tiene una tasa metabólica rápida y un aumento relativo en la retención de ciertos minerales, entre los que destacan el fósforo, el sodio, el potasio y el hierro. El patrón de origen parasimpático (PS) tipo 1, tiene una tasa metabólica lenta, con un aumento relativo de la retención de elementos parasimpáticos en los tejidos, como son el calcio, el magnesio y el cobre.

La relación Sodio/Potasio (Na/K) y la capacidad para adaptarse al estrés

Para darnos una idea de lo que significa para Ángel un patrón del tipo parasimpático, con una relación de sodio y potasio menor a su valor ideal (Na/K < 2.4), conviene enterarse de lo que Illowsky y Kirch han investigado en relación a esta deficiencia nutricional (pulse sobre la imagen de la izquierda para agrandarla).
Los trastornos asociados al metabolismo del sodio y el potasio son comunes en pacientes psiquiátricos.
Las manifestaciones de un desequilibrio entre las concentraciones de sodio y potasio a nivel celular y tisular, incluyen depresión severa, apatía y síndromes esquizofrénicos. De acuerdo con algunos estudios clínicos, las psicosis postoperatorias suelen producirse por un agotamiento de potasio debido a la administración de soluciones de cloruro de sodio, o de glucosas bajas en potasio. Los síntomas psicóticos se alivian rápidamente con la normalización de estos dos electrolitos [2],[3] (pulse también sobre la imagen de la derecha).

El valor ideal para la relación Sodio/potasio (Na/K) es de 2.4. Los valores mayores a esta cantidad, se asocian a una “fase de alarma”, que refleja un cuadro agudo de estrés. En este punto, el cuerpo se encuentra en una condición de “lucha” y está activamente comprometido en un intento de adaptarse a la tensión que está enfrentando.  Una relación elevada de Na/K está correlacionada con un gran actividad de las glándulas suprarrenales, reflejada por una secreción significativa de aldosterona, que a su vez provoca la retención de sodio.

Durante la fase de agotamiento, que estaría representada por una inversión de la relación Na/K, las glándulas suprarrenales comienzan a debilitarse, y de no corregirse esta situación con una apropiada administración de nutrientes, se cree que podrían llegar a deteriorarse (burn out). A medida que la médula suprarrenal se ralentiza, el sodio disminuye en relación al nivel de potasio, y si el estrés se vuelve crónico, el sodio disminuye más (hiponatremia), hasta que la relación entre ambos electrolitos se invierte totalmente (nivel de potasio mucho mayor que el de sodio).

Y aunque en el caso de Ángel la relación no está completamente invertida (Na/K= 3/2 = 1.5), existe en él una tendencia a reducir la secreción de aldosterona, dada su epigenética y lo que Richard Malter ha escrito al respecto:

El principal mecanismo por el cual los factores psicológicos predisponen a uno hacia un proceso de enfermedad, es mediante la respuesta al estrés y su efecto sobre los minerales de nutrientes en los niveles de células y tejidos. La respuesta al estrés implica una respuesta general del sistema relacionada con los fenómenos psicológicos, neurológicos, endocrinos y del sistema inmunológico. Estos fenómenos se reflejan en ciertos tipos de patrones de nutrientes, que implican niveles de minerales específicos y relaciones entre pares de minerales” [4].

Una persona con una inversión de sodio/potasio se sentirá cada vez más agotada crónicamente, con muy poca conciencia o comprensión de lo que le está sucediendo. La indecisión es el común denominador en individuos con este tipo de desequilibrio mineral. La persona se siente bloqueada por el miedo de cometer un error o tomar la decisión equivocada y necesita apoyo psicológico a la hora de decidir por una cosa u otra, independientemente de lo que se trate. Normalmente, la inversión de la relación Na/K comienza a corregirse después de tomar una decisión.
Este perfil psicológico describe a a la perfección la forma en la que Ángel se desenvuelve. Para él, las relaciones entre pares de minerales a los que se refiere Malter serían, tanto la que acabo de describir en párrafos anteriores (Na/K), como las que he resaltado en amarillo en la primera y cuarta imágenes de esta entrega: la relación calcio/potasio (Ca/K), la de sodio/magnesio (Na/Mg), la de zinc/cobre (Zn/Cu) y la de calcio/fósforo (Ca/P).

La relación Calcio Potasio (Ca/K) y el estado de la glándula tiroides

La relación Ca/K se denomina “relación tiroidea” debido al papel tan importante que desempeñan el calcio y el potasio tanto en la función tiroidea como en el metabolismo. La relación Ca/K ideal es de 4.2.
Un valor alto del cociente que resulta de dividir los mg% de calcio entre los mg% de potasio, indica una tendencia hacia el hipotiroidismo, mientras que una relación baja indica hipertiroidismo. De acuerdo con esto, Ángel necesitará de unas cuantas gotas diarias de yodo Lugol al 5% para corregir su hipotiroidismo, ya que su relación calcio/potasio es de 33.5, según se ve en la gráfica de la cuarta imagen de esta publicación.
El calcio antagoniza la retención de potasio dentro de la célula. Para los efectos de las hormonas tiroideas, y dado que el potasio es necesario para sensibilizar los tejidos, una alta relación Ca/K sugiere una disminución de la función tiroidea y/o una respuesta celular a la tiroxina.

Hay que tener presente que una alta relación Ca/K podría estar indicando un problema no en la tiroides propiamente dicha, sino más bien en el metabolismo de la hormona tiroidea. Desde una perspectiva holística, no parecería sensato recomendar dosis terapéuticas de tirosina (no confundir con la tiroxina) a Ángel, puesto que dicho aminoácido podría contribuir a una liberación excesiva de dopamina, principal causante de alucinaciones (síndrome dopaminérgico).

La relación Sodio/Magnesio (Na/Mg) y el estado de las glándulas suprarrenales

La relación Na/Mg se conoce como “proporción suprarrenal”. El sodio y el magnesio tienden a ser antagónicos: a medida que uno va hacia arriba el otro va hacia abajo. La proporción ideal es de 4:1. Una relación elevada refleja una excesiva actividad suprarrenal, mientras que una relación baja indica una escasa actividad suprarrenal.
No se espera que lo que sugiera esta relación coincida con las pruebas de sangre o saliva de las hormonas suprarrenales.

Puesto que la relación Na/Mg para el caso de Ángel es de 0.41, eso confirma lo que ya habíamos inferido del análisis de la relación Na/K: que sus glándulas suprarrenales están trabajando por debajo de lo normal. El Dr. Lawrence Wilson lo interpretaría como una insuficiencia suprarrenal, con 50% o más de pérdida energética [5].

La relación zinc/cobre (Zn/Cu): ¿deficiencia severa de cobre o intoxicación?

El Dr. Wilson interpretaría la gráfica de la relación Zn/Cu de la cuarta imagen de esta entrega como una deficiencia severa o una bio-indisponibilidad de cobre, dado que el mineralograma de Ángel muestra un valor para esta relación de 17.27.  No obstante, hay investigadores que dicen haber encontrado casos en los que la intoxicación por cobre “está escondida” en alguna parte del cuerpo. Richard Malter por ejemplo, ha observado que “las acumulaciones excesivas de cobre tienden a estar fuertemente asociadas con patrones metabólicos más lentos relacionados con la insuficiencia suprarrenal y las tendencias hipotiroideas” (ob. cit., pág. 80).

El cobre tiende a elevar el nivel de calcio en las células y tejidos. El hecho de que el cobre disminuya el nivel de potasio y aumente el de calcio, hace que la relación calcio/potasio aumente considerablemente (pulse sobre la cuarta imagen de esta entrega). Como vimos anteriormente, una elevada relación calcio/potasio está fuertemente asociada con una menor energía debido a la disminución de la actividad de la glándula tiroides. Puesto que los patrones de Ángel para las relaciones Na/K, Ca/K y Na/Mg, corresponden justamente a un insuficiencia suprarrenal y una tendencia hipotiroidea, preferimos asumir que Ángel podría estar padeciendo más que una deficiencia de este nutriente, una intoxicación por cobre que no se ha podido detectar en el mineralograma. De ahí que se hable de una intoxicación escondida de este mineral/metal. Como no tenemos la certeza de que Ángel esté exento de una intoxicación encubierta de cobre, hemos preferido aumentar la relación Na/K sin recurrir a suplementos de cobre, administrando vitaminas B1, B6, C y E, así como yodo y ácido pantoténico para subsanar las deficiencias detectadas en sus glándulas tiroides y suprarrenales, respectivamente.

¿Es usted adicto a las drogas o a cualquier otro estimulante? Confírmelo con la relación Ca/Mg de su mineralograma

La relación Ca/Mg puede revelar una tendencia a la adicción y reflejar problemas en el metabolismo de la glucosa (azúcar en sangre). Las investigaciones más recientes en el campo de la psiconeuroinmunología y los mineralogramas, sugieren que una relación elevada de Ca/Mg es un excelente indicador de una tendencia hacia un problema importante del metabolismo de la glucosa . Y lo más interesante de esto es que esta relación también constituye un excelente índice de adicción del individuo a los estimulantes y un patrón familiar de comportamiento. Clínicamente hablando, una alta relación Ca/Mg implica casi siempre una tendencia a las adicciones. A medida que esta relación se normaliza, disminuye el riesgo de una recaída.

Al afectar negativamente el metabolismo de la glucosa, una elevada relación Ca/Mg predispone al individuo a sentirse atraído por diferentes tipos de estimulantes, como son el tabaco, el alcohol, el café, el azúcar y como cabría esperar, a la marihuana y otras drogas ilegales. Así, los perfiles de los mineralogramas nos permiten observar y explicar cómo el estrés psicológico dentro de una familia disfuncional, afecta los patrones de los minerales más importantes, que a su vez aumentan el riesgo de que la persona repita ese comportamiento disfuncional y/o adictivo. Como se puede apreciar en la cuarta imagen de esta publicación, esto último realmente no constituye una regla universal, pues Ángel todavía no ha desarrollado problemas de adicción (el cociente de su relación Ca/Mg es de 9.05), a pesar de haber crecido en el seno de una familia disfuncional (factor epigenético).

La relación Ca/P: el estado de la glándula pituitaria y la secreción inapropiada de la hormona antidiurética

La proporción ideal de calcio/fósforo (Ca/P) es de 2.6. Cuando esta proporción aumenta por encima de dicho valor, se dice que el sistema nervioso que predomina en la persona es el parasimpático. A medida que esta proporción cae por debajo de 2.6, el comportamiento de la persona está dominado principalmente por su sistema nervioso simpático. Esto se conoce también como patrón oxidante rápido.
La relación Ca/P también tiende a reflejar la actividad glandular endocrina, especialmente la de la glándula pituitaria anterior y posterior. Cuando la relación CA/P aumenta por encima de su valor ideal, la persona experimenta un predominio de la hipófisis posterior.

A medida que la relación Ca/P desciende por debajo de 2.6, existe una tendencia a que la persona sea dominante en la hipófisis anterior. Una relación Ca/P superior a 2.6 tiende a estar asociada también con una actividad metabólica más lenta, mientras que una relación Ca/P menor que 2.6, corresponde a una actividad metabólica más rápida.

Y es en la hipófisis posterior en donde Ángel podría estar teniendo problemas con la secreción de la hormona antidiurética, también conocida como arginina vasopresina (AVP), dado que su relación Ca/P está por encima del valor ideal, con un valor de 3.72 para ser exactos. Ángel estaba reportando micción frecuente, lo cual nos hace sospechar una escasa secreción de vasopresina asociada a uno de los efectos secundarios provocado por la clozapina, y que no encuentra usted documentado en las fichas técnicas de los laboratorios que la fabrican. Me estoy refiriendo a la diabetes insípida (pulse sobre la imagen adjunta para agrandarla).

Ángel estuvo tomando este antipsicótico por más de un año durante nuestro tratamiento, porque había desarrollado una severa farmacodependencia, y a pesar de que su ingesta ahora es mínima, hasta la fecha no hemos podido retirársela en su totalidad. Su síndrome de abstinencia es tal que cuando a Ángel no le toca tomarla, le sobrevienen pesadillas y un insomnio que a duras penas hemos podido manejar con dosis terapéuticas de glicina, triptófano e inositol. Nuestra última recomendación para superar esas crisis de angustia, ha sido añadir ácido pantoténico.

La clozapina corrige la hiponatremia y es así como desaparecen las alucinaciones

Richard Malter habla de una paradoja en la acción terapéutica del Ritalin, y se refiere a éste como un agente que restablece los valores de la relación Na/K en niños con trastorno de déficit de atención por hiperactividad (TDAH). Él ha documentado cómo los estimulantes que contienen metilfenidato, corrigen la inversión de la relación Na/K, aumentando el sodio en relación al nivel de potasio.
Tal y como mencionábamos en párrafos anteriores, esta condición corresponde a un estado de insuficiencia suprarrenal asociado a su vez a una hiponatremia. Asimismo, establecimos también que las alucinaciones auditivas podrían atribuirse a una hiponatremia. Casualmente, la clozapina tiende a restablecer los niveles de Na/K de Ángel, lo cual resultó evidente al reaparecer las voces después de haber reducido las dosis de este antipsicótico. Por otro lado, se ha descubierto que la clozapina actúa sobre la glándula pituitaria posterior y contrarresta un fenómeno que se conoce como síndrome de secreción inadecuada de la hormona antidiurética (ver la imagen que sigue).  Las correlaciones que encontré con la ayuda de la herramienta de extracción de texto Arrowsmith, entre la diabetes insipidus inducida por la clozapina y el efecto terapéutico que ésta tiene sobre la hiponatremia, me llevaron a concluir lo siguiente (pulse sobre las imágenes adjuntas para agrandarlas y ver los detalles):

Conclusiones y notas finales

Lo que creo es que antes de que Ángel tomara las primeras dosis de clozapina, la escucha de voces era un síntoma de hiponatremia generada por una relación Na/K invertida. Con la ingesta diaria de clozapina, los niveles de ambos electrolitos se restablecieron cuando este antipsicótico inhibió la abundante secreción de vasopresina (pulse sobre la imagen adjunta y las anteriores para agrandarlas). Mientras Ángel disponía de dosis apropiadas de clozapina, su relación Na/K aumentaba y se mantenía cercana a su valor ideal (2.4). Al disminuir la dosis del antipsicótico, la relación Na/K descendió otra vez (actualmente es de 1.5) y las voces en su cabeza se dejaron escuchar de nuevo (un regreso a la hiponatremia).

De acuerdo con esto, el caso de Ángel se puede resolver imitando la acción terapéutica recién descrita de la clozapina. Se espera que su sintomatología mejore al aumentar de manera natural su relación Na/K. Para ello, se agregarán a su receta anterior, dosis terapéuticas de complejo B, ácido ascórbico, vitamina E, manganeso, hierro, yodo y ácido pantoténico (vitamina B5).

Cuando existen casos muy renuentes de una determinada enfermedad, los mineralogramas pueden resultar muy útiles. En esta ocasión, nos ha tocado describir el procedimiento que seguimos para personalizar la receta mejorada para la esquizofrenia. En principio, esta receta es genérica, porque como hemos dicho en repetidas ocasiones, todos somos diferentes. Ahora bien, lo que no se puede inferir de la experiencia, o no se ha podido solucionar a partir de la sintomatología, debe ser analizado con herramientas y métodos más modernos, más viables y mucho más precisos, en otras palabras, con los métodos de la informática biomédica y los mineralogramas. Es imprescindible que los familiares del enfermo puedan ver la luz al final del túnel, y quiero insistir en que un profesional de la salud que se precie de serlo, no le puede salir a un paciente con aquello de que “lo siento; pero su mal no tiene remedio, lo único que puedo hacer por usted es controlar sus síntomas”.

Y usted querido lector, ¿cuánto tiempo va esperar a que un excelentísimo señor de bata blanca le diga que su problema crónico es curable y que va a ser todo lo humanamente posible para liberarlo de las drogas legales? Ellos seguirán controlando sus síntomas y cobrándole por sus servicios mientras usted les siga creyendo que su mal no tiene remedio. ¿No preferiría usted curarse con una medicina alternativa exenta de procedimientos invasivos y libre de adicciones y efectos secundarios?

“Debe haber algo extrañamente sagrado en la sal: está en nuestras lágrimas y en el mar”… Khalil Gibran
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 4 de mayo de 2017


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REFERENCIAS

[1] Watts DL, Heise TN: Balancing Body Chemistry. Trace Elements, Inc., Dallas, Tx, 1987.
[2] Altschule MD: Nonpsychologic causes of depression. Med. Sci., July, 1965.
[3}] Coppen A, Shaw DM: Mineral metabolism in melancholia. Brit. Med. J. 2, 1963.
[4] Richard Malter. Trace Mineral Analysis and Psychoneuroimmunology.Journal of Orthomolecular Medicine Vol. 9, No. 2, 1994.
[5] Lawrence Wilson. Nutritional balancing and Hair Mineral Analysis. A new Science of Energy. L.D. Wilson Consultants, Inc.; Fifth edition, May 12, 2016


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Informática biomédica: el conocimiento al servicio de la salud

La aplicación del método científico no es un asunto que competa exclusivamente a los grandes consorcios farmacéuticos y los centros de investigación. La Fundación MicroMédix ha tenido que recurrir a este método para resolver casos que no están tipificados en las fuentes bibliográficas convencionales, en donde uno normalmente encuentra de manera explícita, la sabiduría de los grandes referentes de la medicina alternativa. Y esto se ha convertido en una necesidad, porque yo no puedo decirle a un paciente “fíjese que lo único que le queda es resignarse, porque lo que padece usted nadie lo ha podido curar hasta ahora”.

El conocimiento que no se tiene, debe descubrirse

Ya no sé si la costumbre que tienen los médicos de decirle a usted que su mal no tiene remedio, y que va a tener que consumir tal o cual píldora por el resto de su vida, debo considerarla como una cantaleta que emplea la industria farmacéutica para hacer que usted no pare de comprar sus fármacos, o si de plano es una actitud derrotista que se ha vuelto un lugar común entre la comunidad médica.

Los médicos no tienen tiempo para investigar. Nosotros investigamos todos los días pero no necesitamos pasarnos años, realizando ensayos clínicos aleatorizados tipo doble ciego, controlados con placebo y no sé que tantas cosas más, para darle una solución a un paciente. Me refiero a que ofrecemos un servicio de investigación personalizado que puede resolver un problema de salud en cuestión de semanas.
El hecho de que en este momento yo no sepa cómo curar un SIDA o un cáncer, no significa que no me pueda comprometer a encontrar ese conocimiento que está esperando ser descubierto, en los inmensos acervos bibliográficos de la Web.

Porque ya teniendo un diagnóstico, nuestro siguiente paso en el proceso terapéutico, es recurrir a un servicio que hemos llamado “Un Estudio Para Tu Caso“. Estoy hablando de extraer conocimiento biomédico de millones de artículos, en menos de una semana, con las técnicas avanzadas de la informática biomédica (en esa sección de nuestra página encontrará una descripción que resulta accesible para cualquiera que quiera saber en qué consisten y para qué sirven dichas técnicas).

La diferencia entre la consulta médica y la informática biomédica está en los métodos

Nos distinguimos de los médicos en los métodos y las sustancias que empleamos para curar, pues nosotros no recomendamos la ingesta de drogas legales, salvo en el caso de las microdosis de medicamentos, cuya técnica la hemos empleado para ayudar a algunos pacientes a superar sus síndromes de abstinencia. Y a propósito de la diferencia que hay entre la labor que desempeña un médico y nuestra misión, que consiste en tratar a cada paciente como si fuera un familiar nuestro, me gustaría relatar lo que me sucedió a finales del año pasado, durante una llamada telefónica que tuve que atender, poco antes de dictar una conferencia en un salón de convenciones cercano al puerto de Veracruz, en México.

Se trataba de un hombre sin nombre que intentaba venderme publicidad a través de videos que según dijo, convencerían a cualquiera que visitara la página de la fundación, de que nuestro trabajo era muy profesional. Me llegó a decir que lo único que nos faltaba en la Fundación MicroMédix para lucir más confiables, era la presencia de una autoridad médica. Le contesté que eso era precisamente lo que nos hacía diferentes, porque desde que la fundación vio la luz, nos habíamos propuesto no ofrecer “pan con lo mismo”, es decir, no teníamos por qué apoyarnos en médicos y mucho menos comportarnos como tales.

Cuando me cuestionó sobre cómo pretendía yo persuadir a mis consultantes de que podían curarse con mis métodos, habiéndome titulado como ingeniero y no como médico, le pregunté si sabía lo que hacía un ingeniero en informática biomédica, y fue entonces cuando aquél hombre sin nombre, se quedó como un niño atribulado que no sabe qué contestar cuando no ha hecho su tarea.
Esta anécdota la he traído a colación porque explica muy bien, qué es lo que subyace a una curación basada en esta tecnología relativamente nueva: la informática biomédica.

Es precisamente por ser tan nueva que pocas personas saben de su existencia, y no se explican cómo es posible que una máquina pueda aprender automáticamente y en unos cuantos minutos, lo que a un ser humano le tomaría años asimilar. Y hay todavía muchísimos hombres, mujeres, adolescentes e inclusive niños, que en plena era del conocimiento siguen yendo al psiquiatra, en lugar de hacer la tarea de informarse sobre tratamientos alternativos más avanzados, más seguros, y completamente libres de drogas y efectos secundarios. Yo no estoy muy seguro de que a ellos les esté funcionado muy bien aquello de que “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

La psiquiatría: una pseudociencia en extinción

¿Sabe usted en dónde está aplicando la psiquiatría el método científico?
A lo largo de mi carrera profesional y como ingeniero en informática biomédica, aprendí que a los usuarios finales de un sistema, realmente no les importa si uno está usando o no tecnología de punta para resolver sus problemas, con tal de que se resuelvan. Irónicamente, los usuarios del sistema tradicional de salud mental, llevan años confiando en que un señor de bata blanca disfrazado de psiquiatra les va a resolver sus problemas, y hasta donde alcanzo a vislumbrar, los psiquiatras no les han resuelto nada, porque nosotros estamos atendiendo y con mucho éxito por cierto, a todos esos pacientes que ellos no han podido curar. Si la psiquiatría estuviera dando resultados, nosotros estaríamos sin trabajo y ya habríamos “tirado la toalla”.

Y lejos de tirar la toalla, buscamos soluciones a través de herramientas muy poderosas que nos permiten descubrir ese conocimiento que a los psiquiatras les falta. Si bien es cierto que ese conocimiento está escondido debajo de una gran montaña de datos, también lo es que un programa especializado en extracción de datos o de texto (data/text mining), puede responder a las preguntas que uno se va planteando cuando un determinado paciente no responde a un tratamiento. Los casos reales más renuentes requieren de un conocimiento que se puede obtener con las herramientas de la informática biomédica.

Efectos secundarios e iatrogenias calculadas

Después de la clozapina, la olanzapina es una de las armas más letales con las que cuenta un soldado de bata blanca para luchar contra la esquizofrenia. Y la experiencia que uno tiene en estos menesteres, es que el paciente puede llegar a sentirse bien durante las primeras semanas o hasta un par de meses después de haber iniciado su tratamiento. Los problemas surgen cuando los efectos secundarios hacen su triunfal aparición, al manifestarse como sobrepeso, diabetes, hipertensión, náuseas, vómitos, agrandamiento de los senos en el caso de los varones y bueno, la lista continúa, dependiendo del fármaco y de la individualidad bioquímica del enfermo.

Y si usted suspende de un día para otro la ingesta del antipsicótico en cuestión, su cuerpo le va a decir: “un momento, no puedes dejarme sin antipsicótico, y agárrate bien de donde puedas, porque te voy a responder ya sea con una ansiedad que nunca has experimentado, con los síntomas que se supone debía aliviar esa droga que me estás quitando, o bien con síntomas que ni siquiera tenías, como acatisia, discinesia, catatonia, confusión mental, o memoria disminuida.”  Eso es lo que se conoce como iatrogenia calculada. Y es hasta después de haber pasado por una experiencia como la que acabo de describir, cuando los familiares de los enfermos buscan una alternativa, aunque conozco a otros que la repiten una y otra vez, hasta que por fin se dan cuenta de que todo eso es “pan con lo mismo”.

Un caso real de extracción de conocimiento que responde a la pregunta: ¿Cuál sería un buen sustituto natural de la olanzapina?

Es en esos cuadros agudos cuando nosotros entramos en acción, empléandonos a fondo para vencer todo tipo de iatrogenias y reacciones adversas calculadas por los tramoyistas de esos escenarios de horror. Y si después de cuatro meses el paciente no responde a nuestro tratamiento alternativo, yo no le puedo salir con eso de que tiene que resignarse y soportar todos esos malestares por el resto de sus días. Tengo que liberarlo de la farmacodependencia que le han ocasionado esos antipsicóticos y debo comprometerme con él y su familia, a terminar con su enfermedad. Soy un profesional de la salud, no un psiquiatra que ya está pensando en su siguiente cliente cautivo.

Como veremos a continuación, la mejor forma de aprender a extraer conocimiento de la literatura biomédica, es estudiando las propiedades de los antipsicóticos, para encontrar una posible respuesta a la pregunta planteada con anterioridad, es decir, ¿Cuál sería un buen sustituto natural de la olanzapina? La explicación  de cómo se plantea una pregunta de esta índole al programa que utilicé para extraer conocimiento de la literatura biomédica (Arrowsmith), así como de los principios en los que se basa el modelo ABC de Swanson y la informática biomédica, los podrá encontrar en la sección intitulada con este mismo nombre en la parte superior de esta página (puede pulsar también en el vínculo anterior). Si necesitara profundizar en esta tecnología, tal vez querría echarle un vistazo al temario del curso “Informática Biomédica para el Descubrimiento de Nuevas Terapias y el Diagnóstico de Enfermedades“.

El doctor que responde amablemente: Arrowsmith (la primera fase) 

En la imagen adjunta se muestra la respuesta que Arrowsmith desplegó, después de haber ingresado como preguntas las palabras clave schizophrenia y olanzapine. Esta primera estrategia de búsqueda no representa ninguna complicación porque para empezar, lo que estamos buscando es un despliegue de aquellos términos B que de acuerdo con el modelo de Swanson, nos están vinculando de manera indirecta a los conjuntos de las literaturas A y C, que corresponden a todos los artículos que contienen las palabras schizophrenia y olanzapine por separado (Arrowsmith excluye los artículos en los que aparecen estos dos términos B juntos, en ambas literaturas disjuntas*).

La segunda fase de la estrategia: buscando hechos, patrones y tendencias

La segunda fase de la estrategia de búsqueda depende de la experiencia que se tenga en el campo de los trastornos de la personalidad, concretamente en el de la esquizofrenia, porque estamos hablando de un medicamento que está típicamente indicado para dicho trastorno, aunque tengo un paciente cuyo psiquiatra se lo recetó para dormir. ¿Puede usted creer eso? Pero en fin, continuando con la estrategia de búsqueda, notará usted que en la imagen anterior le pedí a Arrowsmith que ordenara la lista de términos B en orden alfabético, pues me interesaba encontrar artículos que contuvieran encabezados y resúmenes relacionados con la inhibición de la recaptación de neurotransmisores, que es algo que les encanta manufacturar a los laboratoristas de los grandes consorcios farmacéuticos. Estos singulares personajes, están continuamente ideando la manera de generar patentes de medicamentos que alteren el mecanismo de la neurotransmisión, obligando al cerebro a depender de una sustancia que ellos sintetizan para que ocupe el lugar que originalmente le corresponde a los mensajeros químicos que hay en nuestro cerebro y que reciben el nombre de neurotransmisores.

Para simplificar la explicación de este fenómeno de la inhibición de la recaptación, me concentraré en el caso del bitopertin, un fármaco que Roche quiso promover pero que al final no le dio resultado (puede pulsar también sobre la imagen de la izquierda para agrandarla).
La inhibición de la recaptación de cualquier neurotransmisor, consiste en bloquear artificialmente a sus correspondientes receptores, para aumentar exageradamente la cantidad de neurotransmisores que se van a acumular en las sinapsis (los intersticios que hay entre neuronas).
Los transportadores de un neurotransmisor reciclan una buena parte de éste hacia la neurona emisora (presinapsis); pero se bloquean cuando quedan a merced de una sustancia exógena como el bitopertin, provocando que la mayor parte de los neurotransmisores quede “flotando” en las sinapsis. Es debido a esa proliferación de neurotransmisores que se produce el efecto amplificado de la neurotransmisón, que es a fin de cuentas lo que les interesa obtener a los químicos farmacéuticos (pulse sobre la imagen adjunta para ver los encabezados de los artículos 1 y 3)

En condiciones normales (en ausencia de una sustancia exógena), el neurotransmisor regresa a la neurona emisora para ser reutilizado en un mensaje posterior. Pero bajo la acción de una sustancia exógena como el bitopertin, el exceso de glicina no se reutiliza (la recapturación ha sido bloqueada), y es ahí donde están las ganancias millonarias de esta industria: una vez que usted prueba por primera vez una sustancia que promueve una respuesta de esa magnitud, desarrolla una farmacodependencia, sobre todo si la ingesta ha sido prolongada. El secreto está en que la cantidad de neurotransmisores no recapturados por la presinapsis es tan grande, que el cerebro ya no se conforma con menos, pues su naturaleza le impide contravenir el principio de la homeostasis.

Y este mecanismo de farmacodependencia lo aplican no solo para hacer que se disparen las cantidades de glicina, sino también para las de la dopamina y la serotonina, cuyo bloqueo es el que más les ha dejado dinero a los magnates farmacéuticos. La inhibición selectiva de la recaptación de serotonina, es el mecanismo en el que está basado el funcionamiento de los antidepresivos, también conocidos como SSRIs, por sus siglas en inglés.
Llegados a este punto, conviene señalar que aparte de comportarse como un neurotransmisor, la glicina es también un aminoácido, y como tal, lo puede uno encontrar en carnes, pescados, semillas de algarrobo, de girasol, de ajonjolí y de calabaza; en pistaches, en la soya, espinaca, verdolaga, lenteja, papa, remolacha, berros, fruta fresca, verduras y muchas otras hortalizas y legumbres. Pero para aliviar una esquizofrenia, no va ser suficiente con alimentar al cuerpo con todos esos alimentos.

Para curar los síntomas de una esquizofrenia de manera natural, se debe administrar glicina de manera exógena pero como suplemento, en dosis ortomoleculares (terapéuticas). Ese mismo efecto que los grandes consorcios farmacéuticos quieren conseguir artificialmente, se puede conseguir con este aminoácido, sin necesidad de bloquear ningún receptor en el cerebro. La glicina administrada naturalmente, no ocasiona ningún efecto secundario y trabaja mejor que la inhibición de la recapturación de la glicina inducida por fármacos. Y a las pruebas me remito.

Tercera fase: relaciones implícitas entre la olanzapina y la glicina

Utilizando nuevamente a Arrowsmith como herramienta para extraer texto biomédico, veamos lo que sucede al ingresar las palabras clave olanzapine y glycine como literaturas A y C, respectivamente.
Conviene seleccionar nuevamente el término B reuptake inhibitor, para ver qué podemos inferir de la semántica de los encabezados de los artículos recuperados.  En esta fase de nuestra estrategia de búsqueda, tenemos que poner mucha atención, tanto en lo que busca la industria como lo que nosotros queremos descubrir en lo más recóndito de MEDLINE. Comencemos pues analizando lo que hizo Roche con su bitopertin.

Al seleccionar el término reuptake inhibitor, obtenemos la respuesta mostrada en la imagen de la derecha (pulse sobre la misma para agrandarla). ¿Qué están sugiriendo los artículos extraídos de esa montaña de datos? La semántica de sus encabezados nos está indicando que Roche estaba buscando reproducir artificialmente una respuesta glicinérgica aumentada, que como sugieren tres de los artículos de la columna de la derecha, paliaría los síntomas de la esquizofrenia. Y fue entonces cuando para mí fue obvio que la glicina administrada en megadosis, podría emular al bitopertin, sin ocasionar efectos secundarios. Pero y entonces, ¿de qué me sirve el modelo de Swanson, si ya descubrí eso? Lo necesito para defender la hipótesis que plantearé en breve. No puedo proponer un tratamiento con suplementos de glicina basándome en una corazonada. El modelo de Swanson permite probar una hipótesis empleando un número suficiente de términos B.

Modelo de Swanson para comprobar la hipótesis de que “la glicina es un posible sustituto natural de la olanzapina”

Los artículos que hemos extraído de MEDLINE con la ayuda de Arrowsmith están implicando que tanto el bitopertin como la glicina, son dos agentes que se usan para mejorar los síntomas de la esquizofrenia. Basta con seleccionar el término B negative symptom schizophrenia en Arrowsmith, y echarle un vistazo a la imagen que aparece a su derecha para confirmar este hecho.
Si Swanson viera estos resultados creo que razonaría de la siguiente manera: “si los síntomas negativos de la esquizofrenia mejoran tanto con la olanzapina como con el bitopertin, y si éste funciona gracias al efecto glicinérgico, entonces la glicina también puede mejorar los síntomas negativos de la esquizofrenia”. Hay autores que ya están convencidos de que la glicina se puede emplear con mucha eficacia para tratar la esquizofrenia. Eso refuerza aún más la hipótesis anterior.

Paradójicamente, los efectos secundarios de la olanzapina que mencionaba yo en párrafos anteriores, son también una excelente fuente de inspiración para encontrar patrones y correlaciones entre los datos biomédicos. Tan solo para darnos una idea de cómo la glicina no solo viene a ser un buen reemplazo de la olanzapina, sino hasta una mejor opción, apliquemos el modelo de Swanson a las lietaraturas A (olanzapine) y C (glycine), vinculándolas ahora de manera indirecta a través del término metabolic syndrome (pulse sobre la imagen adjunta para agrandarla). Este síndrome comprende una serie de síntomas que se relacionan con varias afecciones entre las que destacan la diabetes, los problemas cardiovasculares, la obesidad y la hipertensión. Por lo regular, todos esas complicaciones se deben a un consumo excesivo de azúcar, a la ingesta de antipsicóticos atípicos, o a un problema de obesidad o sobrepeso.

En el contexto de nuestro análisis, los artículos mostrados revelan que todos esos efectos secundarios son causados por la olanzapina y otros antipsicóticos como la clozapina, el haloperidol y el aripiprazol. Pero lo más interesante aquí es identificar la correlación negativa que se da entre la propiedades de la glicina y las variables metabólicas implicadas en este síndrome. Así por ejemplo, en lo que la olanzapina incrementa la glucosa en sangre, la glicina la disminuye. Correlaciones similares se pueden inferir al interpretar varios de los artículos recuperados, en relación a otras variables metabólicas, como son la presión arterial, la insulina y el índice de masa corporal.

Si aplicamos el modelo de Swanson al término metabolic syndrome que aparece en la figura anterior, podríamos decir que “si la olanzapina deteriora las variables metabólicas y éstas mejoran con la glicina, entonces la glicina se puede administrar conjuntamente con la olanzapina para optimizar el tratamiento de la esquizofrenia”.
Y así podríamos seguir analizando más términos B para fortalecer más la confianza en la hipótesis anteriormente planteada. Yo así lo hice, y en todos los casos, el modelo de Swanson confirmó una y otra vez, lo que otros especialistas ya comprobaron en sus correspondientes campos de investigación:

Que la glicina refuerza el efecto antipsicótico de la olanzapina y que por lo tanto, este aminoácido que funciona también como neurotransmisor, puede ser empleado en dosis terapéuticas, para aliviar los síntomas negativos y positivos de la esquizofrenia.

Conclusiones

De la misma manera que yo ignoro muchos de los métodos que los médicos emplean para resolver los problemas que aquejan a sus pacientes, intuyo que muchos médicos ni siquiera están enterados de la existencia de una herramienta como la que aquí he presentado.

Puesto que existe una gama muy amplia de soluciones para un mismo problema, puede ser que los médicos no sean los únicos seres humanos capaces de determinar lo que debe hacerse en materia de salud.
Lo mejor sería que tanto los médicos como los ingenieros en informática biomédica, trabajáramos en equipo para que los pacientes se beneficiaran con todo ese abanico de posibilidades.
Solo me resta invitarlo a que no sea como ese hombre sin nombre que me llamó para decirme que la Fundación MicroMédix debía ser maquillada con polvos médicos, porque entonces estaría desaprovechando la oportunidad de descubrir nuevas alternativas para curarse de eso que los señores de bata blanca le han dicho que no tiene remedio.

“Se requieren nuevas formas de pensar para resolver los problemas creados por las viejas formas de pensar”… Albert Einstein.
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 2 de abril de 2017


¿No encontraste aquí lo que buscabas? En el índice temático hay más artículos que te pueden interesar.


*De cuerdo con la teoría de los diagramas de Venn,  dos conjuntos son disjuntos cuando su intersección es el conjunto vacío.

REFERENCIAS

[1] I. Petrič et al. Discovering Hidden Knowledge from Biomedical Literature. Informatica 31 (2007) 15–20. 2006
[2] Michael R. Berthold, Christian Borgelt, Frank Höppner & Frank Klawonn.Guide to Intelligent
Data Analysis. How to Intelligently Make Sense of Real Data. Springer.2010
[3] Smalheiser,N.R. et al. (2009) Arrowsmith two-node search interface: a tutorial on finding meaningful links between two disparate sets of articles in MEDLINE. Comput. Methods Program. Biomed., 94, 190–197.
[4] Swanson,D.R. (1986) Fish oil, raynaud’s syndrome, and undiscovered public knowledge. Pers. Biol. Med., 30, 7–18.
[5] Swanson,D.R. (1990) Medical literature as a potential source of new knowledge. Bull. Med. Libr. Assoc., 78, 29-37.
[6] Swanson,D.R. and Smalheiser,N.R. (1997) An interactive system for finding complementary literatures: a stimulus to scientifc discovery. Artif. Intell., 91, 183–203.
[7] Y.Tsuruoka et al. Discovering and visualizing indirect associations between biomedical concepts.Vol. 27 ISMB 2011, pages i111–i119; doi:10.1093/bioinformatics/btr214
[8] Hsinchun Chen, Sherrilynne S . Fuller, Carol Friedman & William Hersh. Medical Informatics: Knowledge Management and Data Mining in Biomedicine. Springer. 2005
[9] Shortliffe & Cimino: Biomedical Informatics. Computer Applications in Health Care and Biomedicine. Third Edition. Sringer, 2006.
[10] Andreas Holzinger & Igor Jurisica. Interactive Knowledge Discovery and Data Mining in Biomedical Informatics. State-of-the-Art and Future Challenges. Springer, 2014


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¿Fármacos de por vida? Evitando ese efecto que de secundario no tiene nada

Efectos secundarios y calculados

efectoUn efecto secundario es una reacción adversa no intencionada que experimenta un ser humano cuando le son administradas dosis normales de algún medicamento. La dependencia que un individuo desarrolla en relación a un fármaco, no parece llenar los requisitos de la definición anterior, porque como más adelante demostraré, hay casos en que esta reacción en particular, se planea deliberadamente en el laboratorio. El efecto en este caso más bien debería denominarse efecto calculado o intencional, porque está pensado para que el ser humano dependa de un producto y por lo tanto lo consuma cuantas veces sea necesario.

calculado¿Y por qué querría un grupo minoritario de la población  cometer este abominable crimen contra sus congéneres? Porque eso le permite lucrar con el sufrimiento ajeno. “Poderoso caballero es don Dinero”.
Mi objetivo no es repetirle aquí lo que ya ha dicho la Dra. Ghislaine Lanctot, a propósito de cómo funciona el ejército farmacéutico y sus soldados de bata blanca [1], o lo que ya han escrito Payer [2], Elliot [3] y Moynihan & Cassels [4], en relación al miedo que infunde ese sistema sobre la población, para convertir personas sanas en pacientes, valiéndose de la promoción de nuevas enfermedades.

En lo que yo me voy a enfocar es en poner al descubierto lo que hacen los laboratorios para agotar determinados nutrientes en los consumidores, con miras a convertirlos en adictos empedernidos, o como bien dice la Dra. Lanctot, en corderitos obedientes y compradores sumisos. Lo de corderitos supongo que ha de ser porque se dejan trasquilar su “lana” (“lana” es un vocablo coloquial que usamos los mexicanos para referirnos al dinero).
A continuación describo el modus operandi del mercado farmaceútico, recurriendo al efecto calculado del clonazepam, como ejemplo típico del fenómeno social que se vive a nivel global.

¿Adicto(a) al clonazepam?

sintomasImagine que usted está desesperada porque ya lleva una semana sin dormir. Acude al médico en busca de ayuda y éste, que ha sido aleccionado durante toda su carrera por una escuela de medicina auspiciada por unas cuantas trasnacionales farmacéuticas, extrae una pluma de su flamante bata blanca y le extiende una receta en donde se puede leer: “Clonazepam, 2 mg. Tomar media tableta antes de dormir”. Como usted confía en su médico, sigue sus instrucciones al pie de la letra y en la noche toma la dosis recomendada, y ya está, ¡por fin ha podido descansar durante toda la noche!

clonazepamDespués de unas cuantas semanas, puede ser que la dosis inicial ya no sea suficiente, porque su cuerpo ha desarrollado cierta tolerancia al medicamento, de manera que le llama a su médico (en el mejor de los casos) y éste le dice que agregue un cuarto de tableta a su ingesta. Y como al mes sucede algo similar, y a los tres o cuatro meses, usted siente que ha entrado en una espiral descendente porque ahora resulta que no ha podido dormir ni con la dosis aumentada, que para ese momento ya estará rondando los 5 o 7 mg. Y como si se tratara de alguna droga ilegal, sucede que ya no puede dejar de tomar su clonazepam, porque éste ha creado en usted un efecto que se conoce como dependencia.

La única diferencia es que el clonazepam está legalizado y la cocaína, la heroína, el LSD y demás drogas alucinógenas no lo están (la mariguana ha sido legalizada en algunos países para dominar y embrutecer más a la población de gobernados: un pueblo al que se le está drogando crónicamente, no se puede emancipar).
Mi compromiso con usted, querido lector, es informarle que durante todo ese tiempo (el cual variará de persona a persona), el clonazepam ha provocado que la cantidad de una hormona llamada melatonina esté muy por debajo del nivel que su cuerpo necesita para descansar. En otras palabras:

melatoninael clonazepam ha agotado la cantidad de melatonina que hay en su cerebro, y que en condiciones normales (sin clonazepam) es producida por su glándula pineal, órgano encargado de controlar sus patrones de sueño. ¿Cree usted que eso sea un efecto secundario, es decir, no deliberado? ¿Les va a creer a los fabricantes del Rivotril, Ravotril, Clozanil, Ropsil y todos esos otros “hostiles”, que esa deficiencia de melatonina ha sido producto de una mera casualidad? Stargrove, Treasure y McKee no parecen comulgar mucho con las casualidades, porque de acuerdo con lo que han revelado en una de sus publicaciones [5], todo indica que las drogas que han sido clasificadas como benzodiazepinas, entre los que se encuentra el clonazepam (Klonopin), agotan la melatonina endógena (la que produce la glándula pineal).
En este orden de ideas, si usted ha estado consumiendo reiteradamente benzodiazepinas, es casi seguro que el nivel de su melatonina esté por los suelos, y no podrá dormir a menos que tome “su clonazepam” (ellos así lo dicen, para hacerle creer que usted es el dueño de la situación, cuando en realidad es el clonazepam el que lo tiene a usted bajo control).

Y si acaso todavía no lo ha adivinado, la mejor forma de abandonar el clonazepam y de comenzar a dormir naturalmente, es haciéndolo paulatinamente y tomando al mismo tiempo melatonina exógena (como suplemento). Si su glándula pineal ha sido subutilizada durante mucho tiempo, dudo mucho que esté en condiciones de producir melatonina nuevamente, y es por eso que habrá que administrarla por la noche, una hora antes de irse a dormir.

Patient having breast scan in hospital, profilePor otro lado, es muy probable que usted esté presentando los síntomas que conlleva la deficiencia de esta hormona, a saber: fatiga, dificultad para concentrarse, hiperactividad, intestino irritable y problemas con la memoria de corto plazo. Si usted presenta algunos de los síntomas anteriores y comienza a tomar melatonina, no debería sorprenderle que al cabo de un tiempo, esos síntomas desaparecieran. Asimismo, si es mujer y ha consumido clonazepam por tiempo prolongado, valdría la pena que se practicara una mastografía, porque podría estar en riesgo de desarrollar cáncer de mama.

Antipsicóticos: drogas con efectos imposibles de calcular

Pero veamos ahora lo que sucede con los fármacos clasificados como antipsicóticos.
Aquí el panorama es desolador, porque resulta que en no pocos casos, el efecto intencional no ha sido bien calculado. Y se entiende, porque ¿cómo alguien podría determinar con exactitud la actividad serotoninérgica que debe tener el cerebro humano? Simplemente no puede, o al menos hasta ahora no se ha podido descubrir el secreto de ese intrincado mecanismo. Y cualquier científico con suficiente ética y un poco de sentido común, no debería elaborar un fármaco que no sabe hasta donde va a aumentar la serotonina de un semejante, como para provocarle un síntoma que se supone debería suprimir.

efecto-secundarioEfectivamente, querido lector, ha leído usted bien y yo no estoy tergiversando los hechos: los medicamentos psiquiátricos que han sido diseñados para suprimir alucinaciones, delirios y otros síntomas psicóticos que se supone deberían corregir, pueden provocar esos mismos malestares. Cuando el psiquiatra a cargo combina varios antipsicótios, o cuando las dosis de uno de ellos son mayores de las que un organismo en particular puede tolerar, las cosas pueden salirse de control [6]. Y por más experiencia que se tenga como psiquiatra, y por más que él mismo se considere una eminencia, siempre existe el riesgo de inducir en el paciente, síntomas que anteriormente no tenía, gracias a un efecto secundario mal calculado. ¿Pruebas de ello? En seguida se las proporciono.
Remington y Kapur, Brier, Schmidt y otros, han revisado las pruebas clínicas y preclínicas que apoyan la hipótesis de que las alteraciones funcionales en el sistema serotoninérgico, afectan a múltiples sistemas neurotransmisores, así como los cambios de conducta en la esquizofrenia.

Ellos también han confirmado que la manipulación farmacológica del sistema serotoninérgico puede reducir o empeorar tanto los síntomas positivos como los negativos, la función cognitiva, así como modular la función extrapiramidal [7].

recetaA diferencia del clonazepam, en donde el efecto calculado es la adicción a las benzodiazepinas, los antipsicóticos crean dependencia, por medio de la producción de un conjunto de síntomas desagradables conocidos como síndrome de abstinencia. ¿Intencional? Después de haber leído a los gigantes de la neuropsicofarmacología, creo que si alguien llegó a calcularlo, falló por mucho. Como quiera salió ganando, porque una sustancia que produce malestares en los periodos de abstinencia, induce en el individuo una gran ansia por volver a consumirla. ¿No es eso un negocio redondo para el fabricante del fármaco en cuestión?

Pero nuestra misión aquí no es hacer cuentas de cuánto se estarán llevando a la bolsa los magnates de la BigPharma, sino ayudarle a usted a superar ese síndrome que lo ha vuelto dependiente, pero que ahora, después de haber leído estas líneas, ha decidido vencer con una gran determinación.
Si razonamos de una manera similar a como lo hicimos con el clonazepam y la melatonina, la pregunta que conviene plantear ahora sería: ¿Cuál es el nutriente que más se agota después de haber estado tomando durante mucho tiempo un determinado antipsicótico? Para dar respuesta a esta cuestión, tenemos necesariamente que analizar cada uno de los antipsicóticos por separado. Pongamos por ejemplo el caso de la clozapina (Clopsine sería una marca representativa que contiene a la clozapina como principio activo).

La clozapina: cómo librarse de ella sin morir en el intentoclopsine

triptofano

La clozapina agota el triptófano que hay en nuestro organismo [8], por lo que parece sensato administrar este aminoácido, si lo que se quiere es dejar de tomar este antipsicótico en particular. Y por favor, nunca vaya a suspender de un día para otro, la ingesta de un antipsicótico como éste. La retirada de este tipo de fármacos se hace de manera gradual, tal y como se indica en la receta mejorada para la esquizofrena, en la Receta alternativa para la autocuración del trastorno afectivo bipolar, o en cualquiera de las recetas de los demás trastornos de personalidad que aparecen en nuestra sección Descargar Recetas.

Observe cómo aparece en la ficha técnica del Clopsine, el delirio como un efecto secundario. Aunque los representantes legales de PsicoFarma hayan clasificado a este efecto secundario como raro, no hay que perder de vista lo que los gigantes de la neuropsicofarmacología descubrieron cuando revisaron el papel de la serotonina en la esquizofrenia (obra citada párrafos atrás).
Y para poner al descubierto aún más los peligros a los que se expone un paciente que ha creado dependencia a la clozapina, ponga usted mucha atención a lo que han declarado Morrison y otros [9], en relación al efecto secundario de la agranulocitosis:

agranulocitosis“La clozapina se hubiera sumado a la larga lista de experimentos médicos fallidos si algunos investigadores americanos no se hubieran dado cuenta de que, a pesar de todo, podía ser útil como tratamiento de pacientes que sufrían parkinsonismo grave y discinesia tardía. Estos científicos descubrieron que, evaluando la sangre de los pacientes a intervalos regulares, podían detectar la agranulocitosis en una fase suficientemente inicial como para prevenir la muerte. (Éste es el motivo por el cual, si le dicen que tome clozapina, le realizarán un análisis de sangre cada una o dos semanas)”.
dr-jekyllLa agranulocitosis es una escasez de granulocitos, un tipo especial de glóbulos blancos que apoyan al sistema inmunológico con una variedad de compuestos. No se necesita ser un experto en neuropsiquiatría para darse cuenta del peligro que implica una falla en este importante mecanismo de defensa. Dudo mucho que un psiquiatra quiera confesarle todo esto a un paciente, o al familiar de aquel que ha sido recetado con clozapina sin mayores averiguaciones, porque sin duda se quedaría sin clientela. Yo le recomiendo leer las fichas técnicas de todos los medicamentos que le haya recetado un señor de bata blanca, sobre todo tratándose de un psiquiatra.

Si uno no lee el manual de su celular o de su equipo multimedia, no pasa nada; pero eso de confiar a ciegas en lo que le diga un doctor Jekyll cualquiera, sin consultar las fichas técnicas de lo recetado, creo que implica un riesgo menos calculado que el de los errados químicos farmaco-biólogos creadores de este cuarto jinete del apocalipsis.

La olanzapina podría estar causando una deficiencia nutricional de glicina

La dosis del suplemento a administrar dependerá del antipsicótico que se esté usando, y por ningún motivo se deberá asumir que el triptófano es el apropiado en todos los casos. Hay situaciones muy concretas en que conviene administrar otro suplemento, a la hora de retirar el fármaco en cuestión.

glicinaOlanzapinaAsí por ejemplo, los síntomas que la olanzapina debe mejorar, podrían mejorar aún más al añadir glicina al tratamiento, y aunque el triptófano no está contraindicado, la glicina es la mejor opción cuando se está intentando reducir paulatinamente las dosis de este otro antipsicótico [10]. Honestamente, no podría asegurar que el síndrome por abstinencia de olanzapina lo hayan calculado los laboratoristas de las Big-Pharma, pensando en agotar deliberadamente la glicina de sus consumidores.

Quiero pensar que si los fabricantes de clonazepam consiguieron volver adictos a sus clientes, agotando su melatonina endógena, y si los creadores de la clozapina calcularon mal y provocaron una dependencia por agotamiento de triptófano, entonces es posible que la glicina exógena ayude a liberar a un paciente de la olanzapina.

Metformina: la OMS la recomienda. ¿Y usted, se la recomendaría a su ser querido?

¿Y cómo le vendría a usted un fármaco ideado para tratar la diabetes tipo 2? ¿Porqué será que los médicos les dicen a sus pacientes que tendrán que tomar la metformina de por vida? ¿Será verdad eso de que la diabetes no tiene cura y que lo único que se puede hacer es controlar los niveles de glucosa? Veamos que opciones hay para esas víctimas de la Organización Mundial para la Desinformación de Clientes Asiduos al Negocio de la Salud (OMDCANS, por sus siglas en español).

omsSería un descaro de parte de las autoridades de la Organización Mundial de la Salud (OMS), si crearan una institución como la OMDCANS, porque aunque no existe como tal, vaya que se dedican a desinformar a las masas. Si los dirigentes de la OMS actuaran en pro de la salud de sus semejantes, no habría necesidad de estar revelando el fraude que está cometiendo el actual sistema de salud, al estar desinformando permanentemente, a los que están buscando un verdadero remedio para su enfermedad (la de los pacientes, no ese Trastorno de Ambición Desenfrenada de Poder que aqueja a cada autoridad sanitaria).

Como cabría esperar, la metformina está incluida en la Lista Modelo de Medicamentos Esenciales de la OMS, apartado 18.5: “Insulina y otros antidiabéticos”, página 24 de la edición de marzo de 2007. En un esquema de regulación sanitaria diseñado así, se podría decir que la metformina cuenta con todo el apoyo de la OMS para acabar prácticamente con la vitamina B12 y el ácido fólico que tiene usted en su organismo, y que en principio lo defiende de (acomódese bien porque ahí le va la lista de todo lo que puede padecer si ya tiene tiempo tomando metformina):

  • Anemia
  • enfermaFatiga crónica
  • Debilidad
  • Estreñimiento
  • Pérdida de peso
  • Neuropatía
  • Depresión
  • Confusión mental
  • Pérdida de memoria
  • Sarpullido
  • Inapetencia
  • Boca adolorida
  • Lengua inflamada
  • Incontinencia
  • Problemas cardíacos
  • Gingivitis (sangrado de encías)
  • Irritabilidad

¿Quería usted bajar de peso tomando metformina? Piénselo dos veces, porque va a adelgazar a un precio muy elevado, según se infiere de la lista anterior. Mejor échele un vistazo a esta otra entrada en nuestro índice temático: “Receta para adelgazar: azúcar no, suplementos sí“, en donde encontrará una fórmula que contiene entre otras cosas, ácido alfalipoico, un nutriente mucho más efectivo que la metformina y con un efecto calculado no por un laboratorio farmacéutico, sino por la naturaleza.

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demo-diabetes-sin-3dTodo ese conjunto de malestares, que bien podrían clasificarse como efectos secundarios, son más bien una consecuencia de la deficiencia nutricional de Cobalamina (B12) y ácido fólico (B9) ocasionada por la metformina. Pero en este caso, ¿cuál sería el procedimiento a seguir para dejar de ser esclavo de la metformina? Sustituirla de manera gradual por un tratamiento natural basado en las vitaminas B12, B9 y otros suplementos alimenticios.  Pero para conformar un tratamiento como éste, es indispensable detectar, además de las deficiencias nutricionales ocasionadas por la metformina, aquellas que están ocasionando que su nivel de azúcar en sangre esté muy elevado. Hay una serie de preguntas que tendría que contestar el paciente para poder confeccionar una receta acorde con su individualidad bioquímica. Se requiere de una consulta para perfeccionar la receta genérica que ya hemos publicado y que usted puede descargar aquí mismo.

Conclusiones

Calculados o no, los efectos de una droga legal o ilegal, van a agotar invariablemente uno o más nutrientes que su cuerpo necesita para estar saludable, y las prácticas de la medicina moderna (alopática), si bien están ayudando a que el consumidor promedio se sienta mejor en cuestión de horas, y a veces hasta en minutos, a la larga están deteriorando su salud veladamente, aunque ello se nota hasta que ya es demasiado tarde. Porque lo que realmente le importa al sistema de salud tradicional, no es tanto la salud del prójimo, sino qué tanto le reditúa la gente enferma.

marketing-del-miedoUn negocio no puede sobrevivir sin clientes, y cada persona que se cura es un cliente menos. El punto aquí es que la salud debe ser un servicio, no un negocio; pero mucha gente sin principios se ha empeñado en comercializar la enfermedad. Esa es la razón por la cual la Fundación MicroMédix se esfuerza para solventar sus gastos con las donaciones de sus pacientes. Después de curar a un paciente, lo primero que deseamos es que no regrese, porque su regreso significaría un incumplimiento de nuestra misión. Y en vez de decir “hemos perdido un cliente”, apostamos a que hemos ganado un amigo, cuya recomendación hará que otros quieran donar también por recibir un servicio que lejos de ser un negocio, constituye una manera digna de ganarse la vida. Y en lugar de ver a nuestros semejantes como prospectos, nos esmeramos por comprender el sufrimiento de esos seres humanos que ya se dieron cuenta de que estaban siendo víctimas de una desinformación que enferma para dominar, una desinformación que confunde e infunde miedo para lucrar a expensas de las masas [11].

“La droga es el producto ideal… La mercancía definitiva. No hace falta literatura para vender. El cliente se arrastrará por una alcantarilla para suplicar que le vendan…El comerciante de droga no vende su producto al consumidor, vende el consumidor a su producto. No mejora ni simplifica su mercancía. Degrada y simplifica al cliente”… William Burroughs.

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 23 de febrero de 2017


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REFERENCIAS

[1] Ghislaine Lanctot. La Mafia Médica. Cómo salir con vida de la prueba y recuperar salud y prosperidad. 2008 Ediciones Vesica Piscis
[2] Lynn Payer. Disease-Mongers. How Doctors, Drug Companies and Insurers are Making you Feel Sick. Wiley. 1994
[3] Carl Elliot. White Coat, Black Hat: Adventures on the Dark Side of Medicine. Beacon Press, 2010.
[4] Ray Moynihan & Alan Cassels. Selling Sickness. How drug companies are turning us all into patients. Allen & Unwin. 2005
[5] Stargrove, Treasure & McKee. Herb, Nutrient, and Drug Interactions: Clinical Implications and Therapeutic Strategies, pág. 772. Elsevier. 2008
[6] Gary Remington and Shitij Kapur. Antipsychotic Dosing: How Much but also How Often? Schizophrenia Bulletin. 2010 Sep; 36(5): 900–903
[7] Página oficial de la American College of Neuropsychopharmacology:  Bryan L. Roth and Herbert Y. Meltzer.
The Role of Serotonin in Schizophrenia; https://www.acnp.org/g4/GN401000117/CH115.html
[8] Pelton, Lavalle, Hawkins, Krinsky. Drug-Induced Nutrient Depletion Handbook. Lexi-Comp; 2nd Ed., 2001
[9] Anthony P. Morrison, Julia C. Renton, Paul French y Richard P. Bentall. ¿Crees que estás loco?, Piénsalo dos veces. Recursos para la terapia cognitiva de la psicosis. 2010, Herder Editorial, S.L., Barcelona
[10]  Heresco-Levy U, Ermilov M, Lichtenberg P, et al. High-dose glycine added to olanzapine and risperidone for the treatment of schizophrenia. Biol Psychiatry 2004;55:165-71.
[11] Miguel Jara. La salud que viene: Nuevas enfermedades y el marketing del miedoEdiciones Península S.A. 2009