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Psiquiatría alternativa: controlando los síntomas del trastorno sin ocasionar efectos secundarios

La psiquiatría es una estrategia que ha empleado la industria farmacéutica por años, para controlar los síntomas de varios trastornos de la personalidad. Su intención es propiciar la farmacodependencia, a través del uso indiscriminado de drogas psicotrópicas.
Dando por sentado que los trastornos mentales son incurables, esa industria alecciona a los médicos para que difundan la idea de que los medicamentos se deben tomar a perpetuidad. El problema es que los médicos llegan a comulgar con esa idea, o bien son sobornados por los magnates farmacéuticos, para que la adopten como estandarte en el ejercicio de su profesión.

Nuestra experiencia

Para erradicar las causas de las enfermedades y demostrar que existen mejores prácticas que las que propone el sistema tradicional de salud mental, nuestros proyectos de investigación se han enfocado más en la curación, que en el control de los síntomas. Si embargo, hemos notado que si los familiares de nuestros pacientes no pueden controlar apropiadamente sus síntomas, la tasa de éxitos tiende a disminuir significativamente. No es fácil manejar a un paciente afectado de esquizofrenia, y mucho menos cuando sus familiares no se ponen de acuerdo.
Hay por ejemplo parejas, en las que uno de sus miembros prefiere ver a su hijo medicado y aislado, que soportar la angustia de verlo riendo a solas, gateando, o explotando en ira contra todo y contra todos.
También hay madres guerreras solteras que después de haber intentado varias estrategias, se han visto en la necesidad de “tirar la toalla” a medio camino, por no poder soportar el estrés que una lucha de esta naturaleza genera. Ha habido padres guerreros que han llegado al extremo de confinar a sus hijos en uno de esos calabozos disfrazados de hospitales psiquiátricos, simplemente porque no han podido manejar los síntomas de ese ser humano que hace más de una década vio nacer, y del que ahora solo se perciben unos cuantos rasgos de lo que solía ser.

Un escenario con estas características debe ser transformado para que el camino hacia la recuperación total, sea más llevadero. Y la mejor forma de conducir tanto al paciente como a sus familiares por un camino menos doloroso, es controlando los malestares del trastorno con el mínimo de efectos secundarios. Hay también varias condiciones que se deben dar para que un tratamiento sea exitoso.

Los detalles de cómo propiciar que se den esas condiciones los puede encontrar en Por qué unos pacientes se alivian y otros no: las diez claves de un tratamiento exitoso“, también de mi autoría.
Pero aparte de las oportunidades que uno mismo debe crear para aumentar la probabilidad de éxito de un tratamiento, existen varias alternativas a las que podemos recurrir para manejar los síntomas de una psicosis, un trastorno bipolar, un trastorno obsesivo-compulsivo y otros trastornos por el estilo. La rama de la fitomedicina que se encarga de tratar y aliviar los síntomas de índole psiquiátrico, es una de ellas.

Primera alternativa: la “fitopsiquiatría”

A finales del siglo pasado, la difusión de los avances de esa parte de la fitomedicina a la que yo llamaría “fitopsiquiatría”, por especializarse en trastornos de la personalidad, había estado limitada a los acervos bibliográficos convencionales, como eran las bibliotecas, las microfichas, las bases de datos y los bancos mundiales de información (DIALOG y ORBIT en aquel entonces).

Esos grandes repositorios se accedían a través de una línea telefónica conectada a un modem de acoplamiento acústico (derecha), que fungía como medio de comunicación entre la base de datos biomédicos y la terminal de impresión que uno empleaba para conocer los resultados de sus búsquedas. Esos eran los accesos remotos que los investigadores de aquel entonces usábamos para mantenernos al tanto de los avances científicos. De un modo u otro, esos sistemas tan precarios de interconexión, eventualmente evolucionarían y se integrarían a una red de múltiples interconexiones popularmente conocida como Internet.

Todos esos medios proporcionaban información explícita. Si no estaba escrito, era muy difícil concebir una nueva idea a partir de lo que en esos medios se podía leer, sobre todo porque la mente humana no es capaz de comparar muchos artículos a la vez, con el fin de identificar relaciones entre términos que a criterio del investigador, son palabras claves. Con las herramientas de hoy, el investigador está en posibilidad de extraer conclusiones a partir de los patrones y tendencias que las máquinas descubren en los datos.

Antes del surgimiento de las redes sociales de Salud 2.0 y del advenimiento de los sistemas expertos, la minería de datos y la minería de texto biomédico, uno no podía inferir conocimiento nuevo valiéndose de esos antiguos medios de información, y los métodos para llevar a cabo un descubrimiento, no eran lo suficientemente eficaces. Los trabajos de investigación tardaban semanas, meses, o incluso años en materializarse. Basta conocer lo que los padres de Lorenzo Odone hicieron por él, para darse una idea de lo que significaron todos esos años de esfuerzo y dedicación (izquierda).

La extracción (minería) de texto es una de las tecnologías de la información que más aplicaciones ha encontrado en el campo de la biomedicina, y nos ha permitido descubrir ese conocimiento que no ha sido escrito explícitamente en cientos de miles de artículos técnicos.
Hoy existen herramientas de software con las que se pueden descubrir terapias alternativas mucho más inteligentes que las que podría recomendarle cualquiera de los psiquiatras que ha consultado, o que podría llegar a consultar en los años que le quedan por vivir.

Arrowsmith por ejemplo, es el software de mineria de texto biomédico que me ayudó a encontrar una alternativa natural para la clozapina. En otra parte de esta misma página publiqué los resultados del estudio relacionado con ese hallazgo: “Microdosis de Akuamma: nueva medicina alternativa para tratar la esquizofrenia y otros trastornos mentales“, en donde documenté con lujo de detalle, cómo es que la alstonina, uno de los alcaloides de esa planta africana, puede emular las propiedades antipsicóticas de la clozapina. Los psiquiatras les dicen a sus pacientes que este antipsicótico es el que menos efectos secundarios ocasiona y sin embargo, es el último fármaco al que recurren… Por algo será.

Resulta que ese algo es la agranulocitosis, una enfermedad que deprime de manera alarmante el sistema inmume del paciente. Y por si eso fuera poco, cuando un psiquiatra prescribe clozapina, suele acompañar su receta con un antiepiléptico, porque sabe perfectamente que dicho antipsicótico también puede ocasionar convulsiones. Desde luego que esto último no se lo dice ni al paciente ni a sus familiares, pues en ese momento es el amo de la situación: un CuasiDios en potencia que no permite ser cuestionado sobre los efectos secundarios de todo lo que ha recomendado tomar en esa receta que parece haber sido escrita en piedra.

Y eso es tan solo un ejemplo del estado de la situación. Si quiere usted darse una idea más clara de lo que frecuentemente tienen que enfrentar muchos padres de hijos con trastornos de personalidad, lo invito a que conozca el modus operandi de ese modelo de negocio creado por la industria farmacéutica.
La buena noticia es que ahora la medicina alternativa va más allá de los remedios de la abuela, y ha dejado de evocar esa imagen que antiguamente se asociaba a las prácticas del médico brujo, del chamán, o de aquel exorcista al que había que pagarle para que liberara al enfermo de sus demonios internos.

La fitopsiquiatría, por llamarle de alguna manera, está surgiendo como un campo de estudio de carácter interdisciplinario, en el que los principios de la fitomedicina, la minería de texto biomédico y la neuropsicofarmacología (no la psiquiatría), se conjugan para suprimir los efectos secundarios de aquellas drogas que supuestamente benefician al paciente; pero que él se rehúsa a tomar por así convenir a sus intereses.

Y le he llamado fitopsiquiatría precisamente porque su objetivo primordial es controlar los síntomas, y nada más. En este contexto, hay que entender que el paciente no está obligado a tomar medicamentos que afecten su estado de ánimo de una manera diferente e inconsistente, porque si bien esos fármacos podrían estar controlando sus delirios y/o alucinaciones (en el mejor de los casos), es muy probable que lo estén deprimiendo, que estén propiciando su aislamiento social, alterando el movimiento de algunas de sus extremidades (efectos extrapiramidales), ocasionando ansiedad, agresividad, falta de concentración, etc.

Y si alguien insiste en la medicación o el confinamiento involuntarios, será más bien por ignorancia, o porque le conviene defender los intereses del sistema tradicional de salud mental. Los soldados de bata blanca obtienen muchos beneficios mientras están en contubernio con el ejército farmacéutico. Cuando no lo están, pierden su licencia y son vetados por el mismo sistema que los vio crecer (pulse en el vínculo inmediato anterior para ver cómo se las gastan los príncipes de la salud).

Para ilustrar cómo ha evolucionado la fitopsiquiatría, en la imagen adjunta muestro cómo encontré un sustituto herbal para el Lurasidone (Latuda), extrayendo datos biomédicos de Medline con la herramienta de minería de texto Arrowsmith. Ingresando la palabra clave “Lurasidone” como descriptor de la primera literatura a explorar, y como segundo descriptor la palabra clave “herb“, obtuve la lista de téminos B que vinculan implícitamente a ambas literaturas, según lo establece el modelo ABC de Swanson.
Seleccionando el vocablo antipsychotic de la lista de términos B, encontré el primer candidato para sustituir al Lurasidone, la Synedrella nodiflora.

Cuando inspeccioné los artículos vinculados por el término d2 receptor, me encontré con un término un tanto extraño que después averigüé se trataba de un alcaloide muy característico de algunas plantas medicinales chinas, como la Stephania intermedia y la Corydalis ambigua (yanhusuo). Se trataba de la stepholidine, una sustancia activa con un gran potencial para el control de los síntomas positivos de la esquizofrenia. Y fue así como esa palabra clave, al combinarla con schizophrenia en una búsqueda muy sencilla en Medline, me llevó a conocer lo que a ese respecto habían escrito Mo J. y otros colegas suyos [1], [2].

Entre otros hallazgos, estos notables investigadores chinos descubrieron que el perfil farmacológico de la “estefolidina” era único en su género, en el sentido de que no solo puede usarse para controlar los síntomas positivos y negativos de la esquizofrenia, sino también para tratar la adicción a las drogas y la enfermedad de Parkinson. Casi nada.
El caso es que valiéndome de un par de herramientas de minería de texto, en menos de tres días ya había yo identificado y analizado tres antispsicóticos naturales que administrados en dosis correctas, tenían el potencial para controlar los síntomas de la esquizofrenia, sin ocasionar efectos secundarios.
Con las facilidades que brinda la tecnología recién descrita, usted o su familiar ya no tienen por qué estar soportando los efectos secundarios de su medicamento.

A fin de cuentas, siempre existirá una planta medicinal con las mismas propiedades terapéuticas del fármaco que le prescribió su psiquiatra, pues como usted seguramente ya lo sabe, la mayoría de las sustancias que componen los medicamentos, son extraídas por los laboratorios farmacéuticos de los alcaloides que la misma naturaleza está proveyendo en una o más plantas medicinales.

Así que si usted ya decidió acabar con todos esos malestares, nos puede contactar para que le ayudemos a encontrar el sustituto natural del medicamento que está tomando.
¿Y a qué otras alternativas podríamos recurir para controlar los malestares de una esquizofrenia, un trastorno bipolar, un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), la ansiedad, el mal de Parkinson, el autismo, el síndrome de abstinencia, la depresión y el Alzheimer?
A continuación describo otras cuatro técnicas que combinadas con la fitopsiquiatría, funcionarían muy bien: la psiquiatría ortomolecular, la técnica de las microdosis, la terapia ocupacional y la asistida por animales.

La psiquiatría ortomolecular: antioxidantes naturales para proteger la barrera hemato-encefálica

Linus Pauling definió a la psiquiatría ortomolecular como “la consecución y la preservación de una buena salud mental, a través del aprovisionamiento de un entorno molecular ideal para la mente, especialmente de las concentraciones óptimas de sustancias que normalmente se encuentran en el cuerpo humano, como las vitaminas” [3].

En el número de abril de la revista Science del año de 1968, este gran referente de la medicina ortomolecular escribió: “una anormalidad fisiológica como la disminución de la permeabilidad de la barrera hematoencefálica para la sustancia vital, o un aumento en la tasa del metabolismo de esa sustancia en el cerebro, puede conducir a una deficiencia cerebral y a una enfermedad mental ” [4].
Así como la permeabilidad intestinal afecta el comportamiento de un paciente, un aumento en la permeabilidad de la barrera hematoencefálica ocasionada por bajos niveles de folato y vitaminas B6 y B12, puede hacer que una persona experimente un deterioro cognitivo [5] .
Por su parte, H. Yorulmaz y otros investigadores han confirmado que la vitamina E protege la barrera hematoencefálica, lo que significa que el cerebro se encuentra menos expuesto a la influencia de nanopartículas extrañas que logran llegar hasta esa parte del cuerpo, a través del torrente sanguíneo [6].
En general, procuraremos proteger al cerebro de los agentes patógenos y los radicales libres, echando mano de los antioxidantes más potentes que encontremos, como serían el glutatión, el ácido alfalipoico, el resveratrol y algunos extractos de plantas medicinales, como los del arándano azul y la semilla de uva.

La técnica de las microdosis aplicada a los psicotrópicos de una sola sustancia activa

Si de lo que se trata es suprimir los efectos secundarios de los fármacos que está tomando (psicotrópicos), qué mejor que elaborar una microdosis a partir del medicamento alopático. La única condición que debe cumplir el medicamento objeto de la microdosis, es que no contenga otros compuestos, aparte de la sustancia activa que controla el síntoma en cuestión.

Usted mismo puede preparar la microdosis del fármaco que está tomando, siguiendo las indicaciones que su consejero de salud le dará a lo largo del “Taller de Elaboración de Microdosis de Medicamentos Alopáticos“. En una sola sesión a través de Skype, usted aprenderá a preparar bases hidroalcóholicas de medicamentos alopáticos, con sus correspondientes microdosis. El objetivo del taller es eliminar los efectos secundarios que le están produciendo los fármacos que está tomando. La sesión incluye una práctica de laboratorio en la que usted aprende todo el proceso, desde la selección del fármaco, hasta la fabricación de su propio frasco de microdosis. Si decide tomar el taller, solicite por favor al personal de nuestro Centro de Atención, la lista de materiales que necesitará para llevar a cabo su práctica.

Terapia ocupacional y/o motivacional

Una persona que se encuentra constantemente enfrascada en sus problemas psicológicos y/o fisiológicos, no puede responder óptimamente a ningún tratamiento. Por mucho que esté afectado de sus facultades mentales, siempre existe la posibilidad de que el enfermo encuentre una motivación, un distractor, o alguna actividad que le produzca cierta satisfacción, por pequeña que ésta sea.

La experiencia de implicarse en una actividad y extasiarse con ella, la ha plasmado magistralmente Mihaly Csikszentmihalyi (izquierda) en un obra que intituló “Fluir (Flow). Una psicología de la felicidad” [7].
Ahí, este profesor y decano del departamento de psicología de la universidad de Chicago, describe cómo algunas personas son capaces de abstraerse en una actividad, al grado de perder la noción del tiempo y de lo que sucede a su alrededor. Dejándose llevar por la pasión que uno encuentra al desarrollar un trabajo manual o una obra que exije cierto nivel de creatividad, se puede recobrar el ánimo y ver las cosas desde una perspectiva diferente.
En principio, cualquier actividad puede inducir esa sensación de embelesamiento en lo que se hace; pero parece ser que el establecimiento de expectativas en cuanto a lo que se obtiene por lo que se hace, es una condición que impide alcanzar ese estado tan anhelado.

No se trata de que el paciente se esfuerce hasta la médula por obtener un premio. La actividad a desempeñar debe seleccionarse de tal manera que propicie el desarrollo del sentido de pertenencia, no de competencia.
Antes de la aparición de los videojuegos, los niños jugaban por el placer de jugar, sin competir. Los niños de hoy (y algunos no tan niños) encuentran esa sensación de ensimismamiento en un videojuego, acumulando puntos para demostrarse así mismos y a sus contrincantes que no son unos perdedores. Ese es su reto, y es la competencia lo que le da sentido a su actividad.

Ahora bien, el desarrollo del sentido de competencia puede ser que le funcione de maravilla al empresario que está buscando aumentar la productividad de sus empleados; pero en el terreno de las terapias ocupacionales resulta contraproducente, porque promueve la respuesta al estrés.
El mejor ejemplo que puedo traer a colación para explicar esta paradoja, es aquella frase que mi padre soltó mientras celebrábamos el doceavo cumpleaños de uno de mis hijos. Al contemplar cómo algunos de los pequeños invitados perseguían con sus ojos, diferentes puntos de la pantalla de su videojuego, exclamó sin disimulo: “esos niños creen que se están divirtiendo; pero no es cierto”.

La razón por la que las personas se llegan a sentir realizadas, no consiste por lo regular en la compensación que reciben por la labor que desempeñan, sino por el placer que sienten mientras lo hacen. Esas personas no celebran el resultado de su trabajo, sino más bien disfrutan del proceso que hace posible dicho resultado. Y no dudo que usted sepa de alguien que le apasione tanto su trabajo, que le haya dicho que lo haría de todas maneras, aún cuando no se le pagara por ello.
Tengo varios casos de pacientes que me dejan muy claro, cómo es que aquellos que sí pueden dejar de reflexionar sobre su condición, mejoran más rápidamente que los que están constantemente pensando en sus síntomas, preocupándose por los efectos secundarios de sus medicamentos y dándole vueltas a ese problema que no han podido resolver.

Hay quienes tienen la idea de que solo se sienten bien depués de tomar un determinado medicamento (como por ejemplo, un ansiolítico), y no conciben que pueda existir un nutriente (suplemento) que pueda producirles el mismo efecto. El poder de la mente mal empleado (efecto nocebo), así como una actitud negativa ante la adversidad y el dolor, impiden una rápida recuperación de la salud, pues es el paciente mismo quien está propiciando ese círculo vicioso.
En contraste con ese estilo de pensamiento, hay pacientes que logran fluir con su actividad, entretenerse o mantenerse ocupados el tiempo suficiente como para olvidar que algo no está funcionando bien en su cerebro, lo cual mejora su respuesta a la relajación.
Tocar un instrumento musical, jugar al fútbol, dibujar, pintar un cuadro, practicar la natación, la gimnasia y la caminata; escribir, leer, jugar al ajedrez, ejercitar la mente con mandalas, jugar al dominó y desarrollar cualquier manualidad, son todas ellas actividades que pueden producir fluidez, lucidez y modificar positivamente la bioquímica del cerebro.

Terapia asistida por animales

Alejandro de Austria fue un caso que nos permitió comprobar, cómo la terapia basada en mascotas puede mejorar los síntomas de un joven aquejado de queratocono.
El queratocono es una afección que se manifiesta de una manera muy similar a la esquizofrenia, y que hasta el día de hoy hemos estado tratando con los suplementos que recomendé en “Queratocono: una alternativa holística para su alivio“. Ahí también relaté cómo los síntomas de nuestro amigo Alejandro, mejoraron notablemente cuando conoció a “Yamba”, un perro que lo estuvo acompañando durante su estancia en algún lugar de los Ángeles California.

En esa publicación, también hice mención de casos de niños autistas que han logrado sentirse mucho mejor tan solo por haber estado en contacto con una mascota. Y es que los animales no cuestionan, no presionan, no juzgan, solo están ahí para intercambiar mensajes que no son verbales; pero que hacen que una persona, especialmente un joven, se sienta identificado y posiblemente cobijado. Creo que la terapia con mascotas funciona porque fomenta también el sentido de pertenencia. Cuando usted pone un niño al lado de un perro, un gato o un hámster, al pequeño no le pasa por la cabeza que hay que competir con él.

La mascota no es un referente que sirva para establecer comparaciones. De alguna manera, el niño se siente aceptado por la mascota, y viceversa.
Searles y Levison llegaron a la conclusión de que un paciente esquizofrénico había mejorado gracias a un perro que vivía con él. De acuerdo con ellos, la relación entre humanos y perros en general, puede hacer que un paciente psicótico vuelva a la realidad. Por su parte, Barker y Dawson reportaron que los pacientes psiquiátricos crónicos que estuvieron con perros durante el tratamiento, estaban menos deprimidos que los miembros en el grupo de control (los que no estuvieron con perros)  [8].

Otros estudios han señalado la importancia que representa este tipo de terapia para los pacientes ancianos con esquizofrenia. A un grupo de pacientes con este perfil se les solicitó que cuidaran durante cuatro semanas, a varios perros y gatos. El resultado del ensayo fue un aumento de la movilidad, los contactos interpersonales y la comunicación; así como un mejor desempeño de las actividades diarias, incluida la higiene y el cuidado personales [9].
Con la intención de tratar la anhedonia, se sometió a prueba la hipótesis de que la integración de animales a la terapia de pacientes esquizofrénicos, mejoraría sus síntomas.  Se formaron dos grupos para realizar la prueba, uno en donde se incluyó un perro, y otro de control (sin perro). El grupo que trabajó con el perro mejoró significativamente su tono hedonista en comparación con el grupo de control. Además, se observó un mejor uso del tiempo libre y una mayor motivación. De acuerdo con Miller e Ingram, una terapia de esta naturaleza puede contribuir mucho a la rehabilitación psicosocial y a mejorar la calidad de vida de los pacientes con esquizofrenia crónica [10].

La soledad es más fácil de soportar en compañía de una mascota, y la terapia asistida por animales se está convirtiendo en un método común de tratamiento para la rehabilitación de muchos pacientes con problemas mentales. Hay mucha literatura sobre este tema y algunos estudios demuestran que la interacción paciente-animal-terapeuta mejora la comunicación, aumenta la autoconfianza, reduce los síntomas de la enfermedad y mejora la calidad de vida del paciente. El perro, el gato, el caballo y los pájaros son los animales que más se usan.

Esta alternativa puede ser empleada para tratar pacientes psiquiátricos aquejados de depresión, esquizofrenia, fobias y problemas de adicción. También se aplica en enfermedades cardiovasculares, demencia, enfermedad de Alzheimer, parálisis cerebral infantil, artritis reumatoide, SIDA, autismo y otros trastornos de la personalidad.
En definitiva, los síntomas de muchas enfermedades pueden mejorar al incluir animales en el proceso terapéutico [11], y si usted todavía no ha comprobado los beneficios de una alternativa como ésta, es probable que eso se deba a que ha subestimado lo que una mascota es capaz de lograr con su encanto.

La psiquiatría alternativa: la sinergia de los cursos de acción anteriores

La mejor alternativa es combinar las técnicas anteriormente descritas, a fin de que el paciente pueda aprovechar al máximo, los beneficios de la sinergia producida por dichos procedimientos. La suma de los efectos de cada una de las alternativas analizadas actuando por separado, no es igual al efecto resultante de su combinación.

 “El todo es mayor que la suma de sus partes”… Aristóteles
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 13 de marzo de 2018


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REFERENCIAS

[1] Mo J, Guo Y, Yang YS, Shen JS, Jin GZ, Zhen X. Recent developments in studies of l-stepholidine and its analogs: chemistry, pharmacology and clinical implications. Curr Med Chem. 2007;14(28):2996-3002.
[2] Ping-Chung Leung. Healthy Aging. Annals of Traditional Chinese Medicine, Vol. 4. World Scientific Pub Co Inc. 2010.
[3] Linus, Pauling, Ph.D. On the Orthomolecular Environment of the Mind: Orthomolecular Theory:
http://weeksmd.com/2008/03/linus-pauling-on-orthomolecular-psychiatry/
[4] Pauling L. Orthomolecular psychiatry. Varying the concentrations of substances normally present in the human body may control mental disease. Science. 1968 Apr 19;160(3825):265-71.
[5] Lehmann M1, Regland B, Blennow K, Gottfries CG. Vitamin B12-B6-folate treatment improves blood-brain barrier function in patients with hyperhomocysteinaemia and mild cognitive impairment. Dement Geriatr Cogn Disord. 2003;16(3):145-50
[6] H. Yorulmaz, F. Burcu Seker, B. Oztas. Effect of Vitamin E on Blood-Brain Barrier Permeability in Aged Rats with PTZ-Induced Convulsions. Neurophysiology. March 2011, Volume 42, Issue 5, pp 349–35
[7] Csikszentmihalyi M. Fluir (Flow). Una psicología de la felicidad. Editorial Kairós. 2008.
[8] Barker BS & Dawson SK: The Effects of Animal Assisted Therapy on Anxiety Ratings of Hospitalized Psychiatric Patients. Psychiatry Serv 1998; 49:797-801.
[9] Bara Y, Savorai O, Mavashev S & Beni A: Animal assisted therapy for elderly schizophrenic patients: a one-year controlled trial. Am J Geriatr Psychiatry 2001; 9:439-42.
[10] Miller J & Ingram L: Preoperative nursing and animal-assisted therapy. AORN J 2000; 72:477-83.
[11] Dimitrijević I. Animal-Assisted Therapy – A New Trend In The Treatment Of Children And Addults. Psychiatria Danubina, 2009; Vol. 21, No. 2, pp 236–241.

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El sistema tradicional de salud mental en entredicho

El desconocimiento de las prácticas deshonestas del ejército farmacéutico y sus soldados de bata blanca, aunado a un gobierno corrupto y a la desesperación de una familia que no sabe qué hacer en los momentos de crisis, suelen prolongar el sufrimiento que causa una enfermedad mental como la esquizofrenia, el trastorno bipolar y el autismo.

psiquiatrasSi usted alguna vez ha tenido la dolorosa experiencia de ver a su ser querido medicado, seguramente se habrá sentido derrumbado(a), al no saber cuánto tiempo más tendrá que seguir soportando ese sentimiento de impotencia y frustración que lo(a) ha quebrado, justo cuando se ha dado cuenta de que ha dejado en manos del sistema de salud que aquí pongo en entredicho, a esa personita suya que habiendo sido alguna vez tan sensible y entusiasta, ahora está siendo transformada por varios “excelentísimos señores de bata blanca”, en un autómata indefenso.

Moldeando la mente del consumidor

psiquiátricoDesde la época en que una gran mayoría de enfermos mentales eran confinados involuntariamente en siniestros manicomios, los que supuestamente cuidaban de ellos, se propusieron elevar su oficio a la categoría de especialidad médica, que un alemán de nombre Johann Christian Reil bautizó en el año 1808 como “psiquiatría”, del griego “psique” e “iatros“, que significan alma y médico, respectivamente [1]. Fue así como nació en Halle, Alemania, una pseudociencia que más tarde daría lugar a que los psiquiatras de todo el mundo se unieran para seguir perpetrando un fraude que a la fecha sigue dando frutos tanto a ellos como a la industria farmacéutica.

Me pregunto cómo es que los magnates de Salvatore Ferragamo y Nike, no han incentivado a los zapateros a que se inventen algo así como una “certificación en calzado y pedicura”, a fin de que promuevan los estilos que van sacando al mercado, como lo hace Eli Lilly & Company con sus antidepresivos y sus marionetas de bata blanca.

medicinaAsí como los medios masivos de comunicación moldean la mente del consumidor promedio, sesgando y hasta tergiversando la información en conformidad con los intereses de sus directivos y patrocinadores; el sistema de enseñanza médica, al ser financiado desde hace muchos años por las trasnacionales farmacéuticas más influyentes del planeta, inculca a sus ingenuos estudiantes de medicina, una cultura que valora en exceso las patentes farmacéuticas y los ensayos clínicos tipo doble ciego. En este contexto, cualquier otra alternativa médica es tildada de superchería y curanderismo, con la intención de hacerla parecer poco científica.

Olanzapinapastilla de azúcarPero con toda y esa impresionante labor de investigación, mercadotecnia y publicidad, y sin ánimo de ofender a los químicos de profesión, ¿Sabía usted, querido lector, que la eficacia de un antipsicótico es prácticamente la misma que la de un placebo? [2], [8]. Cuando los resultados de su estudio no son satisfactorios, los investigadores publican sus resultados tendenciosamente, para no desacreditar al laboratorio que los está empleando. Hablando en términos generales, solo unos cuantos antidepresivos resultan ser ligeramente superiores a una pastilla de azúcar [3].

Es más lo que se le hace creer a la gente con todo ese despliegue de mensajes publicitarios, que lo que en realidad producen esos fármacos en el ánimo de los enfermos [4].

Farmacodependencia inducida

Hace muchos años que los médicos psiquiatras le han estado vendiendo la idea a sus pacientes de que los antipsicóticos los tienen que tomar de por vida. Prefieren enmascarar con fármacos los síntomas de su enfermedad, que dedicarse en cuerpo y alma a encontrar una cura para la misma, porque ello supondría además de un inmenso esfuerzo de su parte, una disminución de ingresos contantes y sonantes.
Permítaseme explicar el origen de esta práctica psiquiátrica, a la que he llamado farmacodependencia inducida.

farmacodependenciaAdemás de una práctica maquiavélica, la adicción a las drogas legales es una enfermedad iatrogénica inducida por los antipsicóticos que los mismos psiquiatras prescriben, como parte de todo ese arsenal de ansiolíticos, antidepresivos y demás psicotrópicos que los laboratorios les hacen llegar a través de sus visitadores médicos. Seguramente su psiquiatra le ha dicho, que eso de la farmacodependencia es producto de la casualidad, o que se trata de un efecto secundario, y no dudo que existan médicos bien intencionados que lo crean, porque eso es lo que el sistema tradicional de salud les ha enseñado.

Control Mental

Es increíble que en plena era del conocimiento (la era de la información quedó atrás), todavía haya quien crea en las prácticas de la psiquiatría convencional, y que aún sin haberse curado, continúe siendo condescendiente con ellas. ¿No será que a los clientes de ese sistema tradicional de salud mental, se les ha privado de su voluntad? ¿Sabía usted que desde antes de la segunda guerra mundial, los psiquiatras alemanes usaban a los enfermos mentales como conejillos de indias, para saber hasta donde podían controlar sus mentes?

Paul Nitsche¿No cree usted que exista una conexión entre la farmacodependencia inducida y las abominables pruebas de control mental que precedieron al Holocausto? El psiquiatra alemán Paul Nitsche, quien en 1941 asumió la dirección del programa de acción T4, que no era otra cosa que un plan para exterminar a los enfermos mentales y minusválidos, una vez que estuvo a cargo de los campos de concentración, declaró que en estas otras instalaciones, regirían los mismos principios que había aplicado años atrás en los manicomios.

Declaración de Johann Christian ReilHasta hace poco yo todavía tenía mis dudas; pero cuando me enteré de todo lo que el Dr. Colin Ross compartía en una de sus conferencias, intuí que podría haber una fuerte correlación entre la farmacodependencia inducida y el control mental, pues es un hecho que los pacientes que ya son adictos a las drogas legales, suelen acatar órdenes con cierta facilidad. Los psicotrópicos los vuelven sumisos. El mismo Johann Reil, afirmó en una ocasión: “a través de impresiones fuertes y dolorosas, captamos la atención del paciente y lo acostumbramos a una obediencia incondicional“.

Confinamiento involuntario

Si ese fue el que acuñó la palabra psiquiatría en nuestro diccionario, imagínese la clase de principios que sostendrán sus sucesores. Y si usted radica en los Estados Unidos Americanos, no le sorprenda que aún estando en un “país desarrollado”, un juez le quiera quitar la custodia de su ser querido, quizás por una disputa vecinal aparentemente intrascendente o alguna otra conducta por la que él o ella haya sido etiquetado(a) como “anormal”, típicamente por una trabajadora social o algún oficial de policía. Y eso siempre y cuando su familiar disponga de una póliza de seguro médico, porque de otra manera, los hospitales psiquiátricos no tendrían mucho interés en procurarle una cama.

sistemaSolo cuando existe un aval que pueda garantizar el pago de la estancia de la víctima en cuestión, es cuando los hospitales psiquiátricos “hacen su agosto”, y todo en contubernio con las que dicen llamarse “autoridades” (individuos que se dejan sobornar mientras ocupan un puesto en el gobierno). Los mismos perpetradores de este fraude llaman a esta práctica “el apretón de manos de los 100 dólares”. Cuando internan a un paciente, los psiquiatras o los psicólogos lo visitan, le estrechan la mano y le dicen, “hola, soy el doctor fulano y estoy aquí para atenderle”, y se van.

Cada señor de bata blanca podría atender entre 10 y 20 pacientes al día, y facturar una hora a cada uno habiendo estado en el hospital por algo más de 30 minutos. Si hace usted la cuenta de lo que ganan estos mercaderes, con esos 20 pacientes internados, en digamos unas 20 horas, imagine cuántas cifras lleva cada factura que llega al programa de salud Medicare [1]. Así que la próxima vez que le ofrezcan a usted un seguro en los EUA, piénselo dos veces antes de firmar, sobre todo si en su familia ha habido algún incidente como el que relato a continuación.

ContubernioEn el hospital psiquiátrico de Haar, en Alemania, a Claudia (izquierda), la internaron después de que llamara al servicio de urgencias, reportando que se sentía muy mal porque esa mañana se había tomado siete tazas de café. Cuando despertó al día siguiente, se desayunó con la noticia de que un juez había ordenado que se quedara internada porque así lo había dispuesto un psiquiatra de esa institución. Cuando esta dama le preguntó a su doctor porqué le había diagnosticado psicosis y otros términos más que intimidarían a cualquier hijo de vecino, el psiquiatra le contestó que lo había hecho para “pasarle la factura a la aseguradora de salud” [1].

Clientes cautivos a perpetuidad

clientesComo demostré en mi entrega del 11 de Junio de 2016, la adicción no es un acto volitivo ni depende de la inteligencia o de la moral del adicto-dependiente.  La fidelización de clientes por medio de la farmacodependencia inducida, debería estar penada, y no tiene cabida cuando está de por medio la salud de un ser humano. Los psiquiatras saben que curar a un paciente es tanto como perder un cliente. Los naturópatas también lo sabemos; pero eso no significa que tengamos que fidelizar clientes como si fuéramos Starbucks y McDonald’s. Resulta que lo que antes fue un oficio, ahora se ha convertido en una profesión por demás lucrativa.

En lo que toca a los consejeros de salud de la Fundación MicroMédix, creemos que una forma digna de ganarnos la vida, es captar nuevos pacientes y curarlos en el menor tiempo posible, porque eso redunda en un número mayor de recomendaciones y satisfacciones. Prolongar el sufrimiento de clientes cautivos con tal de vivir en la opulencia, es indigno para cualquiera que se precie de ser un profesional de la salud.

farmaceúticoEn el mundo de los negocios, cuando un cliente no ve resuelto su problema en un tiempo razonable, acude a otro proveedor. Eso se llama sentido común. No obstante, pregúntele a una víctima de la farmacodependencia inducida, por qué no apela a su sentido común, y su respuesta será la misma que le daría un alcohólico o cualquier otro adicto a una sustancia ilegal: “no lo sé, solo sé que necesito un pegue“. Esa lamentable situación se la debemos a los tres máximos representantes del sistema tradicional de salud mental: el sector gobierno, los grandes laboratorios farmacéuticos y los “CuasiDioses” de bata blanca.

Inteligencia colectiva vs. medios de comunicación masiva

La buena noticia es que todavía no se ha encontrado una forma de corromper a un ente llamado inteligencia colectiva, porque hoy en día los canales de difusión de la información ya no son unidireccionales, como lo han sido hasta ahora la prensa, la radio y la televisión. Antes esos tres medios nos engatusaban muy fácilmente, porque no existía la posibilidad de que los receptores interactuáramos con los emisores y entre nosotros mismos, de manera que nos creíamos todo lo que leíamos, oíamos y veíamos.

redes socialesHoy en día, al disponer de medios de comunicación como la Internet y los teléfonos móviles inteligentes, ya no solo nos comportamos como consumidores, sino también como prosumidores: un conglomerado de e-pacientes, profesionistas, investigadores independientes y personas comunes y corrientes que están en la mejor disposición de compartir sus experiencias, inquietudes, aficiones y conocimientos en los medios sociales de Salud 2.0.
Como colaboradores activos y productores de opiniones auténticamente consensuadas (no sesgadas), ya no delegamos a otros la responsabilidad de medios de comunicaciónnuestra salud, y no nos dejamos influenciar o coaccionar por un grupo de poder, un partido político, una marca o una firma en particular, para la que se supone deberíamos de opinar necesariamente a su favor, so pena de perder nuestro empleo, cargo, o licencia para ejercer nuestra profesión. Sé que hay técnicas para que una opinión en una red colaborativa, pueda verse favorecida o reprimida por un grupo de poder (regularmente gubernamental); pero requiere de mucho esfuerzo para estar continuamente vigilando que las cosas no se salgan de control.

Alguien puede comprar la opinión de uno que otro grupo de prosumidores; pero al final, la verdad flota por encima de toda la bazofia, y es relativamente fácil distinguir una de otra, cuando se ha leído más, de lo que ha escuchado y visto el consumidor promedio en sus medios unidireccionales de entretenimiento y divulgación masiva de la información.

Visitadores médicos y funcionarios al descubierto

ProzacGracias a esa inteligencia colectiva, hoy en día uno tropieza a menudo con ex-dirigentes, ex-psiquiatras, ex-empleados de grandes firmas y organizaciones militares, empresariales e institucionales, que no teniendo nada que perder, se arman de valor para denunciar las prácticas deshonestas de esas grandes alianzas entre laboratorios y gobiernos de algunos países que uno pensaría son insobornables. Y si todavía duda de lo que aquí estoy poniendo al descubierto, lo invito a escuchar el testimonio del Dr. John Rengen Virapen, ex-empleado de Eli Lilly & Co., en donde confiesa cómo sobornó a algunos servidores públicos del Gobierno de Suecia, cuando quiso introducir el Prozac al mercado europeo, poniendo en práctica un artilugio que se conoce en estos medios como lobby farmacéutico.

Una evidencia más de las prácticas deshonestas o artilugios de los laboratorios farmacéuticos, la encontramos en las declaraciones del periodista español, Miguel Jara, quien nos da a conocer también lo que a él le han confesado un puñado de visitadores médicos, a propósito de los incentivos que esos promotores les dan a los psiquiatras y a los médicos en general, para que se solidaricen con sus malévolas intenciones. Y eso es tan solo lo que dos personalidades del mundo empresarial nos han querido revelar.

La psiquiatría en la milicia: promoviendo la agresividad con psicotrópicos

militarLas guerras han dado lugar a muchos adelantos científicos y tecnológicos. La tecnología WiFi con la que operan las redes de área local inalámbricas, los simuladores de vuelo, las técnicas de cifrado, los pañuelos desechables, las bolsas de té, el reloj de pulsera y el acero inoxidable, son tan solo unos cuantos inventos que algunos ejércitos en el pasado tuvieron que desarrollar para poder sobrevivir, mientras se afanaban en derrotar al enemigo. Sin embargo, la humanidad también ha sido testigo de los desastres que han producido las invasiones y los ataques a otros países, como el sinnúmero de muertes que ocasionó la bomba atómica, la inanición que le siguió, las depresiones económicas que trae consigo toda posguerra, el subsecuente desempleo masivo, las epidemias y como cabría esperar, la fabricación de armas más mortíferas y el perfeccionamiento de tácticas militares, incluidos los cocteles de fármacos psicotrópicos (antipsicóticos o neurolépticos, ansiolíticos y antidepresivos) para transformar a cada soldado en un asesino, o como dijimos antes, en un autómata sumiso, dependiendo ello de los ingredientes del coctel.

soldadoMuchos soldados que combatían durante la segunda guerra mundial, ya fueran alemanes, estadounidenses, ingleses o japoneses, eran utilizados como conejillos de indias para probar los efectos de algunas drogas como el LSD, las anfetaminas y el Pervitin, siendo este último el que más ha llamado mi atención, por haberse ideado con un propósito muy específico: aumentar la agresividad del soldado para hacerlo más eficiente durante el combate. Es un hecho y está documentado [5]. Con el Pervitin sin embrago, ocurría que el sujeto en observación también arremetía en contra de sus compañeros.

Resulta difícil creer que haya oficiales corruptos en el ejército de los EUA , por todo ese glamour que les rodea y la conducta intachable que aparentan tener. Tampoco es fácil explicar porqué un médico psiquiatra con poder de decisión, querría drogar a sus huestes para comprobar si la habilidad que posee un soldado para matar a sus semejantes, mejora con la administración de un determinado fármaco.

Seroquel¿Puede usted intuir cómo es que algo así pudo haber ocurrido durante la segunda guerra mundial?. Con seguridad ya dio con la respuesta. Una vez más, se trataba de dinero, y para muestra basta un botón: La Dra. Elspeth Cameron Ritchie, psiquiatra retirada del ejército de los EUA, recibía una muy buena gratificación de los laboratorios que en ese entonces fabricaban el Seroquel (hoy AstraZeneca), a cambio de promoverlo dentro de las fuerzas armadas, como un  antipsicótico atípico “muy útil para el tratamiento de la ansiedad y las pesadillas relacionadas con el combate” (pulse sobre la imagen de la derecha para agrandarla).

Se ve que la Dra. Cameron estaba muy bien relacionada con los altos mandos militares, de otra manera no concibo cómo alguien pudo comprarle la idea de que las pesadillas atribuidas a las experiencias en combate, pudieran desaparecer con un neuroléptico. Una declaración tan pueril y a la vez tan cínica, podría haberse interpretado como si los creadores del Seroquel hubieran pensado… “a ver, vamos a ver… ¡ ya sé, vamos a fabricar un fármaco que acabe con las pesadillas de los soldados!“… ¿No le parece ridículo?

efectos secundarios¿Y sabe cuál es la sustancia genérica que hay detrás de esa marca cuya patente caducó desde septiembre de 2011? Ni más ni menos que la quetiapina, un fármaco que hoy en día los psiquiatras recetan a diestra y siniestra para tratar la esquizofrenia, “el trastorno bipolar”, “el trastorno depresivo mayor” y el “trastorno de ansiedad generalizada”, entre otros [6]. Evidentemente, los efectos secundarios son muchos y van, desde una dificultad para concentrarse y articular palabras, hasta un agrandamiento de los senos en los hombres. A continuación le explico porqué el entrecomillado de los términos que contienen la palabra “trastorno”.

El trastorno bipolar, el trastorno depresivo mayor y el de ansiedad generalizada, no son enfermedades; ni lo serán, por mucho que la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés) se esfuerce en convencer a sus ingenuos clientes de que padecen algunas de ellas. Para que usted se de una idea del origen de esos términos, figúrese que cada cierto tiempo, los psiquiatras afiliados a esa asociación, se reúnen para acuñar nuevos términos en un libro que ellos mismos han bautizado con el nombre de “Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM)”, que de estadística no contiene absolutamente nada.

Creador del DSMDurante la celebración de su asamblea, los asistentes sugieren nuevos términos y votan por aquellos que a su juicio suenan más científicos, convincentes y especialmente intimidantes para sus ingenuos pacientes; en otras palabras, que sean dignos de ser incluidos en lo que para ellos es la biblia de los diagnósticos psiquiátricos (el DSM). El origen de este otro fraude de la psiquiatría data también de mediados de la segunda guerra mundial, como no podría ser de otra manera, cuando a un psiquiatra militar de nombre William Menninger, se le ocurrió comenzar a clasificar los síntomas que los soldados manifestaban, a consecuencia de los horrores que presenciaban o que experimentaban en carne propia, en aquellos sangrientos escenarios.

Los resultados de esa especie de taxonomía que Menninger llevó a cabo seguramente porque no tenía mucho qué hacer pero sí mucho que ganar, culminó en un manual de referencia que los psiquiatras militares podían usar para diagnosticar a los soldados, y que con los años se convirtió en lo que hoy es el DSM.

DSM-VEste manual está esperando su sexta edición, y de sus páginas proviene el nombre de una de esas enfermedades que la APA inventó para favorecer a los magnates farmacéuticos: Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Esta práctica de inventar trastornos, le ha dejado billones de dólares a los fabricantes de Ritalin y Concerta, que son marcas comerciales cuyo principio activo es el metilfenidato [7]. Si quiere conocer la historia de una bailarina que consiguió el éxito gracias a que en los años 30’s nadie había inventado el TDAH, no deje de ver cómo el profesor Ken Robinson relata el caso de Guillian Lynne, la coautora de “Cats” y “El Fantasma de la Ópera”.

La triada infernal: industria farmacéutica, psiquiatría y gobierno

Y los japoneses “no cantaban mal las rancheras”. Los altos mandos psiquiátricos, administraban a sus pilotos suicidas, dosis masivas de anfetaminas y otras combinaciones psicotrópicas (cocteles), para facilitarles el trabajo que significaba el convencerlos de que iban a morir patrióticamente, fungiendo como torpedos humanos y aviones kamikaze. Y atención aquí por favor, querido lector, los psiquiatras de hoy tienen la desfachatez de atribuir los impulsos suicidas de sus pacientes a su renuencia a tomar los antipsicóticos, cuando lo que realmente sucede es precisamente lo contrario: la combinación de psicotrópicos tipo Kamikase, es una de las principales causas de suicido en los adolescentes.

psiquiatraCon ánimo de que usted pondere hasta dónde han llegado estas marionetas de bata blanca, aquí le dejo los siguientes tres términos que ellos han inventado para seguir enriqueciéndose, con esa parte de los ingresos que sus pacientes les procuran por estarlos engañando. Se trata de:
-Trastorno de ansiedad generalizada: general anxiety disorder
-Trastorno de aprendizaje aritmético: arithmetic learning disorder
-Trastorno de rebelión del adolescente: adolescent rebelion disorder
No estoy bromeando, esos términos existen oficialmente en el DSM. De manera que tenga cuidado, no vaya a ser que un psiquiatra graduado en Stanford diagnostique a su hijo de 17 años, con “trastorno de rebelión del adolescente” y le recete Ritalin poco antes de despedirse con su clásica cantaleta de que tendrá que tomarlo de por vida. Como sea, sabemos bien que esos síntomas se curan con la edad. Dígame si no.

¿Que sigue… que nos digan que ya existe un “Trastorno de Confusión Vocacional” (Vocational Confusion Disorder, o VCD), para etiquetar con ese nombre y recetar con Prozac a un joven que está pasando las de Caín porque no sabe que carrera elegir? ¿Comprende mejor lo que quiero decir?

soldadosMi recomendación entonces, querido lector, es que no delegue la responsabilidad del cuidado de su salud, a esa triada trágica de fármacos, psiquiatras y funcionarios corruptos. Que seleccione sabiamente sus canales de comunicación y fuentes de información; que se familiarice con las alternativas naturales que lo pueden sacar del apuro; y que deseche la idea de internar a un familiar en un psiquiátrico, porque eso es tanto como obligarlo a entrar en una espiral descendente. Una espiral de la que ni un veterano de guerra es capaz de salir con facilidad, como probablemente ya lo comprobó en las fuentes que usé para fundamentar mi opinión sobre el sistema tradicional de salud mental.

Para salir de la espiral descendente de los antipsicóticos, no hace falta ser un veterano de guerra, basta actuar como un guerrero biomédico
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 24 de Agosto de 2016.


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REFERENCIAS

[1] La edad del Miedo.- El Reino de Terror de la Psiquiatría (Documental). CCDH – Comisión Ciudadana de Derechos Humanos. 20 Enero 2015
[2] Dr. Colin Ross, el fraude de la Psiquiatría. Youtube. 24 sep. 2013
[3] Dra. Gwen Olsen. El fraude de la Industria Farmacéutica. YouTube. 18 sep. 2011
[4] López González Sergio. El Efecto Placebo y los Efectos Curativos de la nutrición. Fundación MicroMédix. Agosto 24 de 2015.
[5] El Enemigo Oculto: Dentro del Plan Oculto de la Psiquiatría. TruthAboutPsychiatry, Canal YouTube. 13 de Junio de 2014.
[6] Seroquel XR. tabletas de liberación prolongada. Indicaciones terapéuticas AstraZeneca, S.A de C.V.
[7] Mariana Norandi. Ritalín: más de 50 años en el mercado farmacéutico y sigue causando polémica. Periódico La Jornada. 5 de Septiembre de 2006.
[8] Daniel Mediavilla. “Los fármacos psiquiátricos nos hacen más daño que bien”. El País. 23 septiembre de 2016.
[9] Gwen Olsen. Psicofármacos que matan. CCDH Comisión Ciudadana de Derechos Humanos. Junio 8 de 2015.
[10] El Dr Peter Gotzsche y los 10 mitos de la Salud Mental. CCDH Comisión Ciudadana de Derechos Humanos. Mayo 12 de 2015.