Medicina Natural

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Ansiedad: un caso de éxito al servicio de la psiquiatría de precisión

La ansiedad es uno de los trastornos psiquiátricos más desgastantes que existen, porque hay quienes incluso llegan a desarrollar enfermedades que tienen su origen justamente en un trastorno de ansiedad, como podría ser una enfermedad pulmonar obstructiva crónica, una diabetes o una hipertensión. Y por si eso fuera poco, la ansiedad contribuye también a prolongar el curso de esas y otras enfermedades.
El tratamiento psiquiátrico para controlarla (no para curarla) suele estar compuesto de benzodiazepinas, inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y otros medicamentos como la buspirona, la imipramina o la trazodona.

El informe del caso que más adelante estaré relatando, fue presentado por el Dr. Jonathan Prousky en el número 2 del volumen 19 del Journal of Orthomolecular Medicine (2004), mismo que he condensado en esta publicación con el propósito de ilustrar cómo está contribuyendo la sabiduría de los referentes de la medicina ortomolecular, en la solución de los casos que estamos atendiendo en la Fundación Micromédix, con una alternativa por demás prometedora: la psiquiatría de precisión. Como veremos, el tratamiento natural propuesto por el Dr. Prousky hace posible no solo aliviar la ansiedad, sino librarse de la farmacodependencia inducida por las benzodiazepinas.

Cómo reconocer la ansiedad

Algunos de los síntomas físicos (somáticos) más comunes de la ansiedad son la dificultad para respirar, el enrojecimiento facial, la sudoración excesiva, la tensión muscular y la taquicardia.
Los síntomas emocionales típicos de la ansiedad no son independientes de las manifestaciones somáticas, y se presentan típicamente como agitación, irritabilidad, temor, sentimientos de “muerte inminente”, nerviosismo y timidez.
La mayoría de los pacientes con trastorno de ansiedad tienden a buscar ayuda en un médico general y tienen por lo regular la creencia de que algo anda mal con su salud.

Comienzan a fumar o recurren al uso de otras sustancias (café, alcohol, marihuana, etc), para “calmar” su ansiedad. Estos son los pacientes que tienen una mayor probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas como las que mencioné anteriormente.

El caso de Prousky: hombre de 34 años con trastorno de ansiedad

Se trata de un varón de tez blanca con un historial de 20 años de ansiedad, que a los 13 años de edad era avergonzado ante sus compañeros de clase. Su maestro lo exponía para que éstos se rieran al ver cómo aparecía el rubor en su cara. Con el tiempo se desarrolló en él un temor a las reuniones sociales.
Durante su estancia en la escuela secundaria y preparatoria, manifestaba ansiedad y a veces hasta pánico en sus presentaciones o durante las conversaciones que sostenía con sus amigos y chicas de la misma edad.
En las situaciones más extremas se ruborizaba, sudaba mucho, presentaba taquicardias, se le tensaban los músculos, le ardía el estómago y sentía la necesidad de alejarse.

Estos síntomas persistieron durante toda la universidad hasta que una vez habiendo cumplido los 22 años, buscó ayuda profesional. El psicólogo que consultó le diagnosticó fobia social, trastorno de pánico y agorafobia. Durante los siguientes seis meses, el paciente se sometió a sesiones de terapia psicodinámica y cognitiva-conductual. Durante este tiempo sus síntomas mejoraron muy poco y de alguna manera convenció al psicólogo de que ya estaba bien y de que no necesitaba más sesiones.

Al llegar a los 24 años ingresó a la escuela de medicina y su ansiedad empeoró. Estaba tan molesto con su incapacidad para solo “dejarse llevar por la corriente” o “sentirse cómodo con su piel”, que buscó de nuevo ayuda psiquiátrica. Esta vez se le diagnosticó fobia social, trastorno de pánico, distimia y agorafobia. Comenzó con 50 mg diarios de Zoloft y a las 2 semanas sus síntomas mejoraron ligeramente, pero tuvo notables efectos secundarios, entre los que cabría mencionar el letargo, la apatía y la anorgasmia.

Debido a que a las cuatro semanas el Zoloft parecía estar funcionando bien, su dosis diaria se incrementó a 100 mg. El paciente recibió también 5 mg de buspirona (BuSpar) tres veces al día. A los tres meses de haber iniciado este último tratamiento sus síntomas aun no cedían. Advirtió que su miedo a las situaciones sociales empeoraba debido al rubor que seguía experimentando en tales circunstancias. También evitó las interacciones con sus profesores y compañeros, prefiriendo quedarse en casa o salir solo siempre que le era posible. Y como ni el Zoloft ni el BuSpar le estaban ayudando, los suspendió.

Entre los 25 y los 28 años estuvo investigando varias alternativas naturales para superar su ansiedad. Después de varias averiguaciones decidió tomar diariamente los siguientes nutrientes: 6-12 g de vitamina C; 800 UI de vitamina E; 50 mg de zinc; un complejo B con 100 mg de cada una de las vitaminas B; 1000 mg de calcio y 400 mg de magnesio. Y a pesar de que siguió con toda asiduidad ese tratamiento, su ansiedad no disminuyó.
Después de seis meses con esos suplementos tomó además un extracto estandarizado de Kava, dos y tres veces al día. En 2 semanas su ansiedad disminuyó notablemente y logró estar en situaciones sociales estresantes sin sonrojarse o parecer nervioso. Sin embargo, a la cuarta semana de estar usando Kava experimentó una fuerte depresión. Ésta fue tan insoportable que sintió que era necesario suspenderlo. Después de unos días la depresión desapareció. En un intento por comprobar si el problema era efectivamente el Kava, el paciente reanudó su ingesta y una vez más la ansiedad mejoró significativamente pero su depresión volvió, por lo que nuevamente lo interrumpió.

Al llegar a los 28 años, este paciente ya también había probado la hierba de San Juan, el extracto de glándulas suprarrenales, la medicina homeopática, el ácido gamma-aminobutírico (GABA), el inositol y la L-taurina. No obstante, ninguno de estos suplementos funcionó.
Al final de sus 28 años recayó. A pesar de que no notó ninguna reducción en su ansiedad, continuó tomando 6-12 g de vitamina C, 800 UI de vitamina E, 50 mg de zinc, un complejo B con 100 mg de cada una de las vitaminas del grupo, 1000 mg de calcio y 400 mg de magnesio.

Durante su residencia médica evitó atender a sus pacientes asignados, ya que su condición interfería significativamente con su desempeño. Debido a la urgencia que representaba su estado, buscó nuevamente ayuda médica consiguiendo que se le prescribieran 0.5 mg de Ativan (lorazepam) dos veces al día. Al desaparecer en dos días todos sus síntomas se sintió normal por primera vez en su vida. Al desempeñarse bien y actuar con confianza, pudo completar el programa de residencia.
De los 29 a los 33 años el paciente continuó con esta benzodiazepina; pero en un momento dado su médico se lo cambió a Klonopin (clonazepam, 0.5 mg dos veces al día), pues alguien le dijo que este último daba mejores resultados a largo plazo. Habiendo llegado a este punto, no tenía más síntomas de ansiedad pero consideró que las benzodiazepinas no constituían una verdadera solución, porque de acuerdo con su psiquiatra, tendría que tomarlas de por vida.
A los 32 años dejó el Klonopin por un mes. Durante la primera semana experimentó insomnio y durante el día episodios recurrentes de pánico y ansiedad. Casi 2 semanas después el insomnio cesó; pero su ansiedad volvió al estado anterior. Como se sentía muy débil, retomó el Klonopin y una vez más se sintió completamente aliviado.

Cuando cumplió los 33, realizó una búsqueda bibliográfica sobre la ansiedad y encontró información muy prometedora sobre la niacinamida. Informó a su psiquiatra de su plan para abandonar el Klonopin y tomar niacinamida. El psiquiatra lo apoyó; pero quería que el paciente lo contactara si experimentaba síntomas de abstinencia, tales como ansiedad, insomnio e irritabilidad. Durante la primera semana de reducción del klonopin, el paciente tomó solo 0.5 mg de éste junto con 500 mg de niacinamida, 500 mg de niacinamida en el almuerzo y 1000 mg a la hora de acostarse, sin experimentar ansiedad o insomnio recurrentes durante esta primera etapa.

En la segunda semana suspendió el Klonopin y tomó 1000 mg de niacinamida por la mañana, 500 mg a la hora del almuerzo y 1000 mg a la hora de acostarse. Con esas dosis el paciente se sintió muy bien y no pudo distinguir entre tomar Klonopin o niacinamida. Fue así como a partir del 1 de agosto de 2002 pudo librarse completamente de las benzodiazepinas. El psiquiatra quedó tan impresionado con el resultado que se dio cuenta de que realmente era posible que un paciente pudiera dejar de tomar benzodiazepinas para no tener que depender de ellas indefinidamente.
Desde el 7 de noviembre de 2003 este hombre pudo desempeñarse satisfactoriamente como médico sin ningún problema, y continúa sintiéndose muy bien; ya no siente que la ansiedad sea un problema y ​​cree que la niacinamida es igual de efectiva y más segura en el largo plazo que las benzodiazepinas.

Lo que podemos aprender de este referente de la medicina ortomolecular

Lo que Prousky quizo poner de manifiesto en su informe, es que 2500 mg diarios de niacinamida bastan para que un paciente con las características descritas se libere de su ansiedad. De acuerdo con su reporte, todo indica que la niacinamida posee propiedades terapéuticas parecidas a las de las benzodiazepinas, y que es posible que sus efectos modulen las cantidades de neurotransmisores que suelen estar desbalanceadas en las áreas del cerebro que se asocian a la ansiedad.

La niacinamida, apunta Prousky (izquierda), reduce la ansiedad debido a que libera más serotonina por medio de la producción de triptófano y/o a la corrección de la dependencia de la vitamina B3. También advierte que usar niacinamida durante largos períodos de tiempo parece ser seguro, y que solo hay que ir con cuidado con las megadosis, debido a que pueden causar sedación, náuseas y vómito.
El informe refleja una franca preocupación del autor por las causas de varios hechos, como por qué alguien desarrollaría dependencia de la vitamina B3, de si esa dependencia tendría algo que ver con el papel de la niacinamida en la producción de serotonina y/o con su capacidad para emular a las benzodiazepinas. Desde la perspectiva de la psiquiatría de precisión sin embargo, no importa tanto averiguar a qué se debió la curación del paciente, sino tomar nota de con qué se alivió y de cuántos miligramos usó para conseguirlo.

Aunque desde la óptica de la etiología esto podría parecer un tanto cuanto simplista, en realidad no lo es, porque desde el punto de vista de la psiquiatría de precisión, tienen que cumplirse varias condiciones para conseguir los mismos resultados en otros pacientes. Lo que quiero decir es que para que otro paciente que ha estado tomando clonazepam u otra benzodiazepina se alivie con 2,500 mg de niacinamida, tiene que presentar síntomas muy parecidos a los del paciente en cuestión, es decir: sudoración excesiva, cansancio, taquicardias, rigidez muscular, ardor en el estómago, retraimiento social, pánico, fobias, depresión, insomnio y por supuesto ansiedad. Y entre mayor sea el número de casos que se puedan comparar con el del paciente a tratar, más preciso será el tratamiento a recomendar.

Conclusión

Si usted está presentando síntomas muy parecidos a los del paciente objeto de este caso de estudio, tiene 34 años, es varón y fue diagnosticado con trastorno de ansiedad, puede ser que con 2,500 mg de niacinamida consiga librarse de las benzodiazepinas. Ahora que si su cuadro clínico no se parece mucho al que aquí he pormenorizado, lo mejor que le puedo recomendar es combinar las técnicas de la inteligencia artificial con las de la medicina ortomolecular y la fitoterapia. Pero no se preocupe, nosotros ya implementamos eso con una tecnología que se conoce como psiquiatría de precisión. Es esta metodología la que estaríamos usando para confeccionar la receta que necesita usted para decirle adiós a su psiquiatra, a su farmacodependencia y a los nefastos efectos secundarios de las benzodiazepinas.

“Las causas están ocultas. Los efectos son visibles para todos”… Ovidio
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 8 de noviembre de 2018


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Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC): medicina alternativa para un carácter impulsivo

El trabajo de investigación que estaré pormenorizando en las siguientes líneas, corresponde al caso de estudio que en esta ocasión nos han encomendado los padres de una jovencita chilena de apenas 16 años.
Con un historial clínico repleto de efectos secundarios, la deficiencia de control de impulsos que esta señorita presenta como parte de su trastorno obsesivo-compulsivo, tal vez es el producto de la evolución de un comportamiento hasta cierto punto natural en la niñez, que supongo se hubiera podido resolver a temprana edad, con unos cuantos nutrientes en dosis terapéuticas (ortomoleculares).

Pero gracias a la consabida e infortunada intervención del sistema de salud mental tradicional, la protagonista de la presente entrega, a quien llamaré Irene para no revelar su verdadera identidad, visita siquiatras y psicólogos desde los 5 años, según nos manifestaron sus padres en uno de los cuestionarios que la Fundación MicroMédix emplea para recabar la información del servicio que lleva por nombre “Un Estudio para tu Caso“.

El análisis de datos

Como especialista en psiquiatría de precisión, al principio de esta investigación y mientras analizaba los datos de muchos otros pacientes con mi programa de diagnóstico, no podía entender por qué esta pequeña estaba manifestando síntomas que en su mayor parte correspondían a un perfil histapénico (hipermetilado).
De acuerdo con la captura de pantalla que aparece a su derecha,  de un total de 100 casos registrados en nuestra base de datos, había 44 pacientes que habían manifestado un comportamiento obsesivo-compulsivo, de los cuales, 26 habían sido diagnosticados como histadélicos y 13 como histapénicos (pulse sobre la imagen para ver los detalles).

Al extrapolar esas cifras, aunque no podía descartar la posibilidad de que Irene fuera histapénica, el hecho de que los pacientes histadélicos con trastorno obsesivo-compulsivo fueran el doble que los histapénicos con ese mismo trastorno, me indicaba que algo podría andar mal con el diagnóstico inicial de Irene.
Los hallazgos de William Walsh [1] sugieren también que el fenotipo de Irene corresponde a una histadelia, dado que en su base de datos, el 94 % de los pacientes con trastorno obsesivo-compulsivo son histadélicos (pulse sobre la imagen de la izquierda).
Más tarde me enteré que el padre de Irene había complementado su tratamiento psiquiátrico con triptófano. Hasta donde yo sé, él no tenía idea de cuál podría ser el fenotipo de su hija, como para asegurarse de que administrar triptófano, era una buena idea. En el cuestionario en donde habíamos recabado la información para el desarrollo de este caso de estudio, este experimentado e inteligente guerrero biomédico escribió: “El 4 de enero 2018 comenzó con L-Tryptophan 1500 mg/dia y su estado de ánimo ha mejorado bastante” (pulse sobre la imagen de la derecha para ver los detalles de la medicación y la administración de otros suplementos).

De acuerdo con los principios de ortomoleculridad de R.A.S Hemat [2], las teorías de Carl Pfeiffer [3] y las hipótesis sobre los grados de metilación de Walsh (op. cit.), el fenotipo de Irene tendría que ser histadélico como para que su descontrol de impulsos mejorara con triptófano, uno de los más eficientes precursores naturales de serotonina. De hecho, esos tres expertos coinciden en que una de las características más distintivas del trastorno obsesivo-compulsivo, es justamente un nivel muy bajo de serotonina en los cerebros de los pacientes.

¿Síntomas o efectos secundarios?

Si usted consulta lo que en otra parte de este sitio escribí bajo el título de “Identificando el fenotipo de esquizofrenia: un paso más hacia la curación“, y le echa una mirada a las preguntas que los padres de Irene contestaron afirmativamente en el cuestionario que aparece a su derecha, advertirá que el porcentaje de dichas respuestas constituye el 64.3% del total de preguntas (las resaltadas en amarillo).
El critero de Walsh para la valoración de un perfil, establece que el fenotipo que caracteriza a un paciente, es el que corresponde a un porcentaje de respuestas afirmativas que oscila entre un 30% y un 50 % como mínimo.
Pero en el contexto de la psiquiatría ortomolecular, lo que a veces aparenta ser confuso e incluso hasta contradictorio, se vuelve evidente cuando uno analiza la medicación del paciente junto con sus respectivos efectos secundarios. Para dejar de insinuar lo que quiero demostrar, basta comparar los efectos secundarios del aripiprazol (izquierda), con las respuestas que he marcado con flechas rojas en la imagen de la derecha. ¿Que le sugieren ambas imágenes? (pulse sobre las mismas  para agrandarlas). Observe la correspondencia biunívoca entre cuatro de los síntomas de Irene y los efectos secundarios del aripiprazol (Abilify):

“Sufre de ansiedad severa” vs. “ataques de pánico”.
“Insomnio” vs. “dificultad para conciliar el sueño o quedarse dormido”
“Se ha hecho daño a sí mismo” vs. “pensamientos de suicidio o daño a ti mismo”
“Enfurece con frecuenia” vs. “manía (sintiéndose frenético o anormalmente excitado)”

¿Y qué podemos decir del efecto secundario que aparece en el sitio de saludlimpia.com como “actuando sin pensar“, en relación al problema del control de impulsos?… ¿No le parece absurdo querido lector,  lo que el psiquiatra de esta pequeña le ha recetado, toda vez que el Abilify tiene el potencial suficiente para provocar el síntoma que se supone debe suprimir (la deficiencia del control de impulsos)? Es muy posible que algunos de los síntomas de Irene sean el reflejo de los efectos secundarios del coctel de psicotrópicos.

Nadie puede concentrarse con un coctel de psicotrópicos en su cerebro

En una conversación telefónica que sostuve con el papá de Irene, poco después de que él y su señora esposa hubieran solicitado mi apoyo, me comentó que no comprendía por qué su hija ya no se concentraba como solía hacerlo durante cierta etapa de su experiencia escolar. Tratando de conseguir la empatía que el momento exigía y sin poder ocultar del todo mi agitada incredulidad, le contesté: – pero Ricardo, ¿cómo podría alguien que está bajo los efectos concomitantes de la clozapina y el aripiprazol, concentrarse en algo? – ¡No puede!, rematé.

Si usted se está haciendo cargo de la salud de un familiar, no deje de leer las fichas técnicas de los medicamentos que el psiquiatra le está prescribiendo, porque pudiera ser que las cosas no fueran como ese excelentísimo señor de bata blanca se las platicó. Para ilustrar mejor lo que quiero decir, a continuación describo los efectos secundarios de los medicamentos que componen el coctel de Irene: esas drogas que muy probablemente han generado una farmacodependencia que ni los mismos psiquiatras podrán vencer, llegado el momento de un síndrome de abstinencia (el que invariablemente se presenta cuando el paciente intenta reducir las dosis de uno o más estupefacientes):

1.-Aripiprazol, 2.5 mg/dia: el antipsicótico recién comentado, cuyos efectos, lejos de ayudar, empeoran el control de los impulsos. El cuento de nunca acabar, como resultado del descarado negocio del ejército farmacéutico y sus soldados de bata blanca.
2.- Trihexyphenidyl hydrochloride (izquierda), 1 mg/dia: agente antiparkinsoniano para tratar los síntomas extrapiramidales de los antipsicóticos. De no ser por éste, los antipsicóticos inmovilizarían algunas de las extremidades de Irene, tal y como les sucede a los pacientes con mal de Parkinson.
3.- Belara: anticonceptivo para la regulación del ciclo menstrual.

4.- Levotiroxina, 62,5 mcg/dia: para tratar el hipotiroidismo; una condición causada de manera iatrogénica, según lo reportaron los padres de la chica. Produce alteraciones en los ciclos menstruales, insomnio y depresión (pulse en la imagen adjunta).
5.- Clozapina, 150 mg/dia: antipsicótico para tratar los síntomas positivos de la esquizofrenia (alucinaciones auditivas en pacientes que no han respondido a la mayoría de los demás antipsicóticos). Puede provocar convulsiones.
6.- Lamotrigina, 50 mg/dia: anticonvulsivo para prevenir los ataques epilépticos que podría ocasionar la clozapina.

7.- Lorazepam: para tratar la ansiedad que ocasionan todos los antipsicóticos. Todas las benzodiazepinas crean dependencia, al agotar la cantidad de melatonina que hay en el cerebro.

El principal problema aquí es entonces el coctel de psicotrópicos, pues lo que está ocasionado esta impredecible y caótica sinergia, es nada menos y nada más que el enmascaramiento de los síntomas originales de la enfermedad. Ya en otras partes de este mismo portal he discutido ampliamente cómo las industrias farmacéutica y alimentaria están envenenando a nuestros jóvenes (y a algunos adultos también), y cómo los psiquiatras en contubernio con ellas, están haciendo su agosto con las recetas que promueven la farmacodependencia. Un análisis minucioso de este problema lo puede encontrar en “Maquiavelo y el príncipe de la salud” y “¿Fármacos de por vida? Evitando ese efecto que de secundario no tiene nada“, también de mi autoría.

El trastorno obsesivo-compulsivo y su diagnóstico: histadelia

Fue así como los efectos secundarios ocasionados por el coctel de fármacos pudieron “engañar” a mi programa de minería de datos; pero no a mí. Al ingresar las respuestas de los padres de Irene, tal y como las mostré anteriormente, el software WEKA diagnosticó histapenia, porque no tenía manera de saber qué tipo de fármacos estaba tomando ella (pulse sobre la imagen adjunta). Sin embargo, yo sí estuve al tanto de la situación, y después de años de trabajar con máquinas y de atender pacientes, he aprendido a no caer en la trampa farmacéutica. Mi consejo es que usted no debería creer a pie juntillas, todo lo que le dicen los psiquiatras. Como haya sido, el ánimo de Irene mejoró con el triptófano, y eso vino a constituir la pista que estaba yo buscando.

Hay otra manera poco ortodoxa para discernir entre una histapenia y una histadelia, cuando uno no está completamente seguro del diagnóstico. Consiste en administrar ácido fólco al paciente en una dosis ortomolecular, con el propósito de detectar su respuesta. Esto en realidad no difiere mucho de la prueba que hizo nuestro querido amigo, el papá de la protagonista de esta entrega. De hecho es más segura que la del triptófano, ya que lo que esta alternativa busca es únicamente determinar el nivel de metilación del paciente, en lugar de preguntar por el nivel de serotonina. El resultado de esta otra prueba se mide también en términos del estado de ánimo. Si después de unos cuantos días el enfermo se siente mejor, eso significará que su fenotipo corresponde a una histapenia. Si llegara a sentirse deprimido, eso estará implicando un perfil histadélico (op. cit., pág. 213).

En este orden de ideas, si el paciente se pone contento a los pocos días de estar consumiendo triptófano (a Irene le tomó 5 días responder), y se deprime después de tomar ácido fólico, se puede asumir que es histadélico. Obsérvese que no tendría sentido administrar ambos suplementos simultáneamente, porque en el mejor de los casos, sus efectos contrarios anularían la respuesta esperada. Esa es otra de las razones por las cuales algunos pacientes se estancan en un tratamiento.

Hay que evitar tomar suplementos que actúan en direcciones opuestas (véase también: “Aminoácidos: las combinaciones deben ser terapéuticas, no contraproducentes“).
En el caso de los histapénicos la situación no es tan sencilla, porque uno no debería administrar triptófano, sin haber administrado antes ácido fólico. Una cosa es arriesgarse a caer en una depresión, y otra muy diferente es aventurarse a sufrir un síndrome serotoninérgico, por un exceso de serotonina en el cerebro (histapenia). De manera que es mejor realizar primero la prueba del folato (que es el otro nombre que se le da al ácido fólico) y luego la del triptófano, una vez que se tenga la seguridad de que se es histadélico por haberse deprimido anteriormente con folato.

Más pruebas: el conteo de basófilos y el nivel de histamina en sangre

Puede suceder también que aún haciendo estas pruebas (insisto, no simultáneamente), el resultado no sea del todo contundente, y habrá que recurir entonces a los exámenes de sangre que en una publicación anterior recomendé. No obstante, debo reconocer que en muchos países, es prácticamente imposible hallar un laboratorio que practique un examen de histamina en sangre. Regularmente los realizan en plasma, que para nuestros propósitos viene a ser un gasto inútil. Es por ello que últimamente he venido recomendando una prueba de homocisteína en sangre (no en plasma), en donde en un mismo reporte, el laboratorio entrega el nivel de básofilos, ya sea en valores absolutos (preferiblemente), y/o en por ciento.

En la imagen adjunta se puede ver que el conteo de basófilos los ha entregado el laboratorio únicamente en por ciento, por lo que procedí a calcular sus correspondientes valores absolutos, multiplicando el conteo de basófilos en por ciento, por el valor absoluto de los leucocitos (glóbulos blancos cuyas unidades siempre vendrán dadas en valor absoluto), y  dividiendo el resultado de esa cantidad entre 100. Para ilustrar  el procedimiento descrito, a continuación proporciono las operaciones que tuve que realizar para obtener el conteo de basófilos en valores absolutos correspondiente a los últimos 5 exámenes de Irene (no contiene la prueba de homocisteína en sangre y en la imagen solo muestro los valores del último mes):

01-may-17: (0.2×11.73×1000)/100= 23 cels/mm3
04-ago-17: (0.2×12.93×1000)/100= 26 cels/mm3
29-sep-17: (0.5 x 7.84 x1000)/100= 39 cels/mm3
31-oct-17:  (1.2 x 7.4 x 1000) /100 = 89 cels/mm3
14-dic-17:  (1.3 x 6.8 x 1000) /100= 88 cels/mm3

Como suele suceder en cualquier caso de histadelia (histamina alta), los valores de los basófilos fueron aumentando mes con mes, hasta alcanzar las 88/89 células/microlitro. Como comenté en una publicación anterior, la hipometilación o histadelia se distingue, entre otras cosas, por un conteo de básófilos mayor a las 50 células por microlitro (mm3).

El problema del control de impulsos: causas y tratamiento

Un “trastorno obsesivo-compulsivo-impulsivo” no es precisamente el diagnóstico que un psiquiatra le daría a un paciente que además de presentar obsesiones y compulsiones, tuviera problemas para controlar sus impulsos. Los psiquiatras llaman a un síndrome de estas características trastorno-compulsivo con descontrol de impulsos, entendiendo aquí por impulso el acto sin reflexión que comete una persona en un situación no necesariamente apremiante. Comer o beber por impulso por ejemplo, es un acto que se desarolla de una manera muy sutil, que no responde a un acto desesperado.
Cualquier caso en donde una persona tiene problemas para controlar sus impulsos, está íntimamente relacionado con el comportamiento violento y las adicciones.

Robert Nash lo ha dejado muy claro en un trabajo excepcional al que intituló “The Serotonin Connection”, en el que sostiene que los niveles bajos de serotonina están asociados a un control deficiente de los impulsos, y que muy probablemente esto se traduce en una autoagresión y una actitud hostil hacia los demás.
En un párrafo posterior afirma que“el trastorno obsesivo compulsivo puede contribuir a conductas adictivas debido al control deficiente de los impulsos. Los niveles bajos de serotonina en estado estacionario pueden reducirse aún más por el alcohol y las sustancias adictivas, así como por la disminución del colesterol “ [4].

Recomendaciones finales

Parecería un lugar común aconsejar que en un caso como el que aquí he descrito, uno deba poner especial atención a los adolescentes que aún no han probado sustancias adictivas, porque como enfaticé en los párrafos anteriores, una vez probada una droga, ya sea ilegal o en su elegante presentación como psicotrópico, la adicción puede llegar a representar un infierno para quien la padece.

Las drogas psicotrópicas causan dependencia, aunque los psiquiatras no lo quieran admitir, y una persona que tiene problemas para controlar sus impulsos se convierte en presa fácil de los comerciantes de la salud.
En la receta que presento más adelante, observará que hay suplementos que no solo están indicados en los casos de histadelia, sino que contribuirán también a regular los ciclos menstruales de la paciente, tal y como se aprecia en la imagen de la derecha (pulse para agrandarla). Note la importancia de prescribir la tríada Zinc-magnesio-vitamina B6 en este caso particular, a propósito de lo que significó el aumento de serotonina con motivo de la administración de tripófano.

En el caso de Irene, además de administrar los suplementos especificados en la receta, cuyas características generales describo en el apartado que sigue, recomiendo observar una dieta libre de sustancias adictivas, tales como el chocolate y al azúcar en general, las pastas, las galletas, los pasteles, el pan en todas sus presentaciones y todos los alimentos que contienen gluten. Los lácteos, el café, los tés que contienen cafeína, los refrescos (gaseosas) de cola, las bebidas envasadas repletas de colorantes y saborizantes artificiales, la comida chatarra y los productos procesados en general, deberán ser excluídos de su dieta. Todos esos “alimentos” contienen sustancias que suelen producir ansiedad y fomentar conductas hostiles (véase también: “Vitaminas y minerales para prevenir los ataques de pánico” y “Agresividad, ira, bullying y mal humor: síntomas de una inteligencia emocional y nutrición deficientes“, también de mi autoría).

Un tratamiento holístico con vitaminas, minerales, aminoácidos y omega 3

 

A modo de conclusión, la receta (guía terapéutica para el TOC) que en este caso recomendé, ha sido concebida para corregir la histadelia, con aminoácidos precursores de serotonina y GABA; así como con vitaminas y minerales que además de contrarrestar la hipometilación detectada, ayudarán a Irene a superar el hipotiroidismo y el síndrome premenstrual. Las dosis ortomoleculares de los ácidos grasos omega 3 (no omega 6 ni omega 9), contribuirán a bajar los niveles de histamina y basófilos.
Al descargar la receta (izquierda), observará que contiene algunos suplementos que aparte de no estar contraindicados, mejoran el grado de metilación, regulan los ciclos menstruales y equilibran los niveles de las hormonas T3, T4 y TSH de la glándula tiroides.

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 18 de enero de 2018


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REFERENCIAS

[1] William J. Walsh. Nutrient Power. Heal your biochemistry and heal your brain. Skyhorse Publishing, 2012.
[2] R.A.S Hemat. Principles of Orthomolecularism. Urotext. 2004
[3] Carl C. Pfeiffer, Richard Mailloux and Linda Forsythe. The Schizophrenias: ours to conquer. Bio-Communications Press, 1970.
[4] Robert A. Nash, M.D.The Serotonin Connection. Journal of Orthomolecular Medicine Vol. 11, No. 1, 1996


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Vitaminas y minerales para prevenir los ataques de pánico

panicoHay vitaminas y minerales que te permiten prevenir un ataque de pánico, o que evitan que progrese uno que ya ha comenzado. Cuando uno ya conoce cuáles son las dosis que debe tomar de esos nutrientes, la respuesta al estrés de lucha o huida que suele acompañar a este trastorno, tiende a desaparecer al poco tiempo. Esa reacción instintiva fue programada por la naturaleza únicamente para reaccionar brevemente a un peligro eventual; pero cuando una situación de ese tipo se vuelve crónica, como ocurre en el ámbito del estilo de vida moderno, las consecuencias para la salud suelen ser desastrosas.

En qué consiste un ataque de pánico

trastornoLas hormonas del estrés afectan virtualmente cada órgano del cuerpo, ocasionando inflamación crónica, recuperación lenta, hipertensión, deficiente circulación sanguínea y enfermedad arterial coronaria. El estrés acelera el envejecimiento de las células, en particular el de las neuronas, suprime la síntesis de ADN e interfiere con el pensamiento y la memoria. Se asegura de establecer un escenario propicio para que el individuo termine desarrollando depresión, ansiedad y en casos extremos, ataques de pánico. De hecho, un ataque de pánico es considerado por muchos especialistas como un estado de ansiedad extrema. Como la punta del iceberg, diría yo.

El ataque es una experiencia repentina e intensa que infunde miedo, acompañada de una abrumadora sensación de peligro, y un estado de ansiedad caracterizado típicamente por palpitaciones aceleradas del corazón, sudoración y dificultad para respirar. Una persona con trastorno de pánico puede experimentar ataques periódicos (por lo menos varias veces al mes) y sentir mucha ansiedad por el simple hecho de pensar que puede sufrir otro ataque.

¿Cuáles son sus síntomas?

vitaminasUn ataque de pánico regularmente va acompañado de una necesidad de escapar, junto con una sensación de muerte inminente. Algunas personas  llegan a creer que se van a asfixiar, que van a perder el control de la situación o que se van a “volver locos”. Una vez que una persona ha experimentado un ataque de pánico, tiende a evitar acercarse al lugar en el que ocurrió el primer episodio. Las personas propensas al trastorno de pánico llegan a tener su primer ataque alrededor de los 20 años.

Algunas de ellas pueden llegar a confundir un ataque al corazón con uno de pánico, pues ambos comparten algunos de los siguientes síntomas:

Cuadro 1: Síntomas que caracterizan a un trastorno de pánico

sintomas• Palpitaciones aceleradas
• Dificultad para respirar (sensación de ahogo)
• Mareos y/o aturdimiento
• Náuseas o problemas estomacales
• Dolor o presión en el pecho
• Sensación de asfixia o “nudo en la garganta”
• Escalofríos, sofocamiento y/o sudoración
• Miedo a morir
• Sentimientos de irrealidad o desprendimiento
• Estremecimiento o entumecimiento
• Temblores
• Miedo a perder el control de la situación


¿Se puede medir el nivel de estrés para prevenir un ataque de pánico?

estresEl riesgo de sufrir un trastorno de estas características aumenta cuando se está expuesto a una combinación de situaciones cargadas de estrés. Una persona con malos hábitos alimenticios, que trabaja bajo presión, que toma alcohol, café y azúcar como si se fueran a acabar, que fuma frecuentemente y que está pasando por un proceso de divorcio, está más cerca de sufrir un ataque de pánico que otra que no estuviera expuesta a un entorno tan cargado de estrés y acostumbrada a complementar su alimentación con los nutrientes que la medicina ortomolecular recomienda en estos casos (véase más adelante Vitaminas y minerales para evitar un ataque de pánico).

Con la finalidad de encontrar correlaciones entre acontecimientos estresantes y ciertas enfermedades, los doctores Holmes y Rahe [1], de la Universidad de Washington, crearon una forma de asignar una calificación a varios acontecimientos, en función del nivel de estrés que producen. Ellos valoraron entre 1 y 100 a cada una de las situaciones estresantes.

escala-holmes-raheDe acuerdo con la escala de reajuste social de Holmes y Rahe (derecha), un total de 150 puntos o menos es bueno: sugiere un nivel aceptable de estrés y una baja probabilidad de que desarrolles un trastorno relacionado con el estrés. Si tu puntaje es de 300 o más, la probabilidad de que te enfermes en un futuro cercano es casi del 80% (de cualquier enfermedad, no solo de trastorno de pánico). Si tu puntaje está entre 150 y 299, las posibilidades son de alrededor del 50%. Con menos de 150, serían de aproximadamente 30%. El estrés es acumulativo, por lo que para estimar el estrés total que estás experimentando, suma los valores correspondientes a los eventos que se han producido en tu vida durante el último año [2].

saludableSi un evento en particular te ha sucedido más de una vez en los últimos 12 meses, multiplica el valor por el número de ocurrencias (pulsa sobre la tabla para que estimes tu nivel de estrés, según Holmes y Rahe).
Una dieta saludable y unos cuantos suplementos nutricionales crean un ambiente propicio para la producción normal de neurotransmisores. Con la dieta y las dosis adecuadas de suplementos tu sistema inmune se fortalecerá y tu cerebro hallará el equilibrio bioquímico que requiere para estar en calma.

El estilo de vida moderno y sus nefastos hábitos alimenticios 

Si acostumbras comer demasiados azúcares y carbohidratos refinados, u omitir alguno de los alimentos, tu nivel de azúcar en sangre (glucosa) va a estar por lo regular bajo. Un nivel bajo de azúcar en la sangre deteriora tu concentración y tu juicio, te deja cansado, con la mente confundida y en ocasiones hasta irritado. Estos síntomas desaparecen después de comer algo, una vez que tu nivel de glucosa ha aumentado nuevamente. Por desgracia, la típica dieta moderna está llena de alimentos azucarados y carbohidratos refinados, que se digieren rápidamente y aumentan de súbito los niveles de azúcar en la sangre.

carbohidratosPero sucede que este repentino aumento de glucosa, ocasiona una rápida secreción de insulina, esa hormona que se encarga de bajar los niveles de azúcar en la sangre. El resultado de esto es un efecto tipo “montaña rusa”, reflejado por los altibajos (síntomas de hipoglucemia) que ocurren aproximadamente dos horas después. Por si esto fuera poco, los alimentos ricos en carbohidratos (derecha) reducen el nivel de vitamina B1 que se necesita para transformar dichos carbohidratos en energía.

Cabe señalar que el café y otras bebidas que contienen cafeína (como las bebidas de cola), también promueven la producción de azúcar en el organismo. Las bebidas que supuestamente no contienen azúcar pero sí cafeína (los llamados “light”, que de ligeros no tienen nada), desencadenan la liberación del azúcar que se encuentra almacenada en el hígado (glucógeno), imitando lo que sucedería si te tomaras cualquier otro refresco y una dona. Como la cafeína es adictiva, los fabricantes de esos refrescos de cola aumentan sus ganancias en pesos, y los incautos consumidores también aumentan sus pesos, con la diferencia de que ellos lo hacen en kilogramos. Lo mismo sucede con su presión arterial y sus niveles de glucosa y colesterol, aumentan hasta el extremo de enfermarlos de diabetes, hipertensión, ataques de ansiedad, de corazón o de pánico.

starbucksY los magnates de los expendios de cafés en su carro (drive-thru) ni se diga, felices de ver cómo los adictos regresan a su negocio día tras día. ¿Sabias que la impaciencia y la irritabilidad de las personas comenzó a aumentar cuando creció el número de Starbucks?
Si eres adicto al café y padeces de ansiedad, creo que ya sabes cuál podría ser tu principal problema. Lejos de ser un calmante, el café es un estimulante. Ve con cuidado, es tu salud lo que está en juego.
Lo mejor que puedes hacer es procurarte una dieta rica en proteínas y vegetales de alto contenido de fibra.

Tanto la proteína como la fibra ayudan a balancear los niveles de glucosa y de insulina, lo cual permite estabilizar los estados de ánimo. La proteína produce poco efecto sobre los niveles de azúcar en la sangre y fabrica neurotransmisores a partir de los aminoácidos que contiene. La fibra desacelera la absorción de carbohidratos, moderando los niveles de glucosa e insulina. Lo peor que puedes hacer es consumir bebidas “energizantes” (Red Bull, Boots, etc.) con alto contenido de sacarosa y cafeína. Y ni se te ocurra combinar bebidas alcohólicas con algunos de esos energizantes para elaborar bombas letales (perlas negras), porque pasadas las “sensaciones placenteras”, la probabilidad de que te sobrevenga un ataque de ansiedad es muy alta (ver síntomas en cuadro 1).

Vitaminas y minerales para evitar un ataque de pánico

Cuando estamos estresados, es fácil entrar en pánico y reaccionar exageradamente ante diversas situaciones. Varios estudios clínicos han encontrado que el inositol, un nutriente relacionado con las vitaminas del complejo B, puede resultar de gran ayuda para controlar un ataque de pánico, un cuadro agudo de ansiedad, una depresión y un trastorno obsesivo-compulsivo.

complejo-bEn un estudio en el Centro Médico Barzilai de Israel, el Dr. Jonathan Benjamin comparó el inositol con un fármaco antidepresivo en 21 pacientes que tenían frecuentes ataques de pánico. Después de un mes de tomar entre 12 y 18 gramos de inositol al día, los pacientes tuvieron significativamente menos ataques de pánico y menos efectos secundarios, en comparación con las personas que tomaban fármacos. Si quisieras conseguir los mismos resultados que Benjamin, tú tendrías que invertir una considerable cantidad de dinero, sobre todo estando en México, pues las tabletas o cápsulas de inositol son muy costosas. Sin embargo, puedes obtener beneficios comparables potenciando dos o tres tabletas de inositol con un complejo B intramuscular (inyectable) de alta potencia.

Hay por supuesto más vitaminas y minerales que te pueden ayudar a prevenir y revertir para siempre tus ataques de pánico, como son la piridoxina, la tiamina, el ácido fólico, el magnesio, el fósforo y quizás unos cuantos aminoácidos que como dijimos líneas atrás, te ayudarían a poblar tu cerebro con los neurotransmisores apropiados. Pero como ya he afirmado en otras publicaciones, se trata de encontrar los mejores suplementos para ti, en conformidad con tu individualidad bioquímica. Es por ello que te voy a pedir, querido lector, que por favor me confirmes si actualmente padeces alguno de los siguientes factores de riesgo o afecciones (aparte de las mencionadas en el cuadro 1), independientemente de si suceden o no durante tus episodios.

Otros síntomas que nos ayudarán a confeccionar tu receta

pegar-seleccionPara poderte recomendar los suplementos que más te van a beneficiar a ti, y solo a ti, necesitamos que leas con atención la siguiente lista de preguntas, para que selecciones, copies y luego pegues en el recuadro que sigue inmediatamente después del cuestionario, cada uno de los síntomas que corresponde a una respuesta afirmativa. Alternativamente, puedes anotar en el mismo recuadro, los números que correspondan a los síntomas confirmados, separados por comas.
Ejemplo: 6, 9, 27, 32 (si pulsas sobre la imagen adjunta, podrás ver como quedaría este ejemplo, después de copiar y pegar esa misma selección).

Cuadro 2: síntomas relacionados con todos los posibles suplementos que te pueden ayudar a prevenir y revertir un ataque de pánico

tunel-carpiano

1 ¿Padeces de fatiga crónica?
2 ¿Dolores en los huesos?
3 ¿Túnel carpiano? (derecha: dolor en la parte indicada)
4 ¿Fragilidad ósea?
5 ¿Irritabilidad?
6 ¿Artritis?
7 ¿Depresión?
8 ¿Entumecimiento?
9 ¿Síndrome premenstrual?
10 ¿Debilidad?
perdida-de-peso11 ¿Dificultad para concentrarse?
12 ¿Pérdida de peso? (derecha)
13 ¿Problemas de memoria?
14 ¿Dolores musculares?
15 ¿Problemas de corazón?
16 ¿Náuseas?
17 ¿Inapetencia?
18 ¿Vómito?
19 ¿Insomnio?
20 ¿Osteoporosis?
21 ¿Hipertensión?
22 ¿Estreñimiento?
23 ¿Ritmo cardíaco anormal?
24 ¿Nivel elevado de azúcar en la sangre?
25 ¿Convulsiones?
26 ¿Cambios de personalidad?
dolores-musculares27 ¿Migrañas?
28 ¿Dolores de cabeza?
29 ¿Mala coordinación? (derecha)
30 ¿Indigestión?
31 ¿Baja acidez estomacal?
32 ¿Lengua inflamada?
33 ¿Gingivitis (sangrado de encías)?
34 ¿Dificultad para respirar?
35 ¿Diarrea frecuente?
36 ¿Confusión mental?

consultaAntes de enviar tus síntomas, no olvides escribir tu nombre completo, tu teléfono y el correo electrónico a donde deseas recibir la receta que contendrá las vitaminas, los minerales, las dosis y todas las indicaciones que te permitirán desembarazarte de ese terrible trastorno que tantas horas de tranquilidad te ha estado robando.
Atendí a una paciente que sufría ataques de pánico, a la que le aterraba tomar nutrientes en dosis ortomoleculares (terapéuticas). Si ese es tu caso, o tienes la convicción de que te puede ir mejor con una terapia cognitiva conductual, puedes concertar una cita por Skype para que un consejero de salud te ayude a superar tus miedos.

“No son los hechos los que nos perturban, sino las interpretaciones que hacemos sobre los hechos”… Epicteto
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 3 de febrero de 2017.


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REFERENCIAS

[1] Holmes, T. H. and Rahe, R. H. The social readjustment rating scale. Journal of Psychosomatic research, 1967, 11(2), 213-21.
[2] Phillip G. Zimbardo, Ann L. Weber, Robert L. Johnson. Psychology, Core Concepts. Pearson; 7 edition (2012)
[3] Emma Barthe. Cáncer: más allá de la enfermedad. Ediciones Obelisco. Primera edición. 2013, pg. 88-89.


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El sistema tradicional de salud mental en entredicho

El desconocimiento de las prácticas deshonestas del ejército farmacéutico y sus soldados de bata blanca, aunado a un gobierno corrupto y a la desesperación de una familia que no sabe qué hacer en los momentos de crisis, suelen prolongar el sufrimiento que causa una enfermedad mental como la esquizofrenia, el trastorno bipolar y el autismo.

psiquiatrasSi usted alguna vez ha tenido la dolorosa experiencia de ver a su ser querido medicado, seguramente se habrá sentido derrumbado(a), al no saber cuánto tiempo más tendrá que seguir soportando ese sentimiento de impotencia y frustración que lo(a) ha quebrado, justo cuando se ha dado cuenta de que ha dejado en manos del sistema de salud que aquí pongo en entredicho, a esa personita suya que habiendo sido alguna vez tan sensible y entusiasta, ahora está siendo transformada por varios “excelentísimos señores de bata blanca”, en un autómata indefenso.

Moldeando la mente del consumidor

psiquiátricoDesde la época en que una gran mayoría de enfermos mentales eran confinados involuntariamente en siniestros manicomios, los que supuestamente cuidaban de ellos, se propusieron elevar su oficio a la categoría de especialidad médica, que un alemán de nombre Johann Christian Reil bautizó en el año 1808 como “psiquiatría”, del griego “psique” e “iatros“, que significan alma y médico, respectivamente [1]. Fue así como nació en Halle, Alemania, una pseudociencia que más tarde daría lugar a que los psiquiatras de todo el mundo se unieran para seguir perpetrando un fraude que a la fecha sigue dando frutos tanto a ellos como a la industria farmacéutica.

Me pregunto cómo es que los magnates de Salvatore Ferragamo y Nike, no han incentivado a los zapateros a que se inventen algo así como una “certificación en calzado y pedicura”, a fin de que promuevan los estilos que van sacando al mercado, como lo hace Eli Lilly & Company con sus antidepresivos y sus marionetas de bata blanca.

medicinaAsí como los medios masivos de comunicación moldean la mente del consumidor promedio, sesgando y hasta tergiversando la información en conformidad con los intereses de sus directivos y patrocinadores; el sistema de enseñanza médica, al ser financiado desde hace muchos años por las trasnacionales farmacéuticas más influyentes del planeta, inculca a sus ingenuos estudiantes de medicina, una cultura que valora en exceso las patentes farmacéuticas y los ensayos clínicos tipo doble ciego. En este contexto, cualquier otra alternativa médica es tildada de superchería y curanderismo, con la intención de hacerla parecer poco científica.

Olanzapinapastilla de azúcarPero con toda y esa impresionante labor de investigación, mercadotecnia y publicidad, y sin ánimo de ofender a los químicos de profesión, ¿Sabía usted, querido lector, que la eficacia de un antipsicótico es prácticamente la misma que la de un placebo? [2], [8]. Cuando los resultados de su estudio no son satisfactorios, los investigadores publican sus resultados tendenciosamente, para no desacreditar al laboratorio que los está empleando. Hablando en términos generales, solo unos cuantos antidepresivos resultan ser ligeramente superiores a una pastilla de azúcar [3].

Es más lo que se le hace creer a la gente con todo ese despliegue de mensajes publicitarios, que lo que en realidad producen esos fármacos en el ánimo de los enfermos [4].

Farmacodependencia inducida

Hace muchos años que los médicos psiquiatras le han estado vendiendo la idea a sus pacientes de que los antipsicóticos los tienen que tomar de por vida. Prefieren enmascarar con fármacos los síntomas de su enfermedad, que dedicarse en cuerpo y alma a encontrar una cura para la misma, porque ello supondría además de un inmenso esfuerzo de su parte, una disminución de ingresos contantes y sonantes.
Permítaseme explicar el origen de esta práctica psiquiátrica, a la que he llamado farmacodependencia inducida.

farmacodependenciaAdemás de una práctica maquiavélica, la adicción a las drogas legales es una enfermedad iatrogénica inducida por los antipsicóticos que los mismos psiquiatras prescriben, como parte de todo ese arsenal de ansiolíticos, antidepresivos y demás psicotrópicos que los laboratorios les hacen llegar a través de sus visitadores médicos. Seguramente su psiquiatra le ha dicho, que eso de la farmacodependencia es producto de la casualidad, o que se trata de un efecto secundario, y no dudo que existan médicos bien intencionados que lo crean, porque eso es lo que el sistema tradicional de salud les ha enseñado.

Control Mental

Es increíble que en plena era del conocimiento (la era de la información quedó atrás), todavía haya quien crea en las prácticas de la psiquiatría convencional, y que aún sin haberse curado, continúe siendo condescendiente con ellas. ¿No será que a los clientes de ese sistema tradicional de salud mental, se les ha privado de su voluntad? ¿Sabía usted que desde antes de la segunda guerra mundial, los psiquiatras alemanes usaban a los enfermos mentales como conejillos de indias, para saber hasta donde podían controlar sus mentes?

Paul Nitsche¿No cree usted que exista una conexión entre la farmacodependencia inducida y las abominables pruebas de control mental que precedieron al Holocausto? El psiquiatra alemán Paul Nitsche, quien en 1941 asumió la dirección del programa de acción T4, que no era otra cosa que un plan para exterminar a los enfermos mentales y minusválidos, una vez que estuvo a cargo de los campos de concentración, declaró que en estas otras instalaciones, regirían los mismos principios que había aplicado años atrás en los manicomios.

Declaración de Johann Christian ReilHasta hace poco yo todavía tenía mis dudas; pero cuando me enteré de todo lo que el Dr. Colin Ross compartía en una de sus conferencias, intuí que podría haber una fuerte correlación entre la farmacodependencia inducida y el control mental, pues es un hecho que los pacientes que ya son adictos a las drogas legales, suelen acatar órdenes con cierta facilidad. Los psicotrópicos los vuelven sumisos. El mismo Johann Reil, afirmó en una ocasión: “a través de impresiones fuertes y dolorosas, captamos la atención del paciente y lo acostumbramos a una obediencia incondicional“.

Confinamiento involuntario

Si ese fue el que acuñó la palabra psiquiatría en nuestro diccionario, imagínese la clase de principios que sostendrán sus sucesores. Y si usted radica en los Estados Unidos Americanos, no le sorprenda que aún estando en un “país desarrollado”, un juez le quiera quitar la custodia de su ser querido, quizás por una disputa vecinal aparentemente intrascendente o alguna otra conducta por la que él o ella haya sido etiquetado(a) como “anormal”, típicamente por una trabajadora social o algún oficial de policía. Y eso siempre y cuando su familiar disponga de una póliza de seguro médico, porque de otra manera, los hospitales psiquiátricos no tendrían mucho interés en procurarle una cama.

sistemaSolo cuando existe un aval que pueda garantizar el pago de la estancia de la víctima en cuestión, es cuando los hospitales psiquiátricos “hacen su agosto”, y todo en contubernio con las que dicen llamarse “autoridades” (individuos que se dejan sobornar mientras ocupan un puesto en el gobierno). Los mismos perpetradores de este fraude llaman a esta práctica “el apretón de manos de los 100 dólares”. Cuando internan a un paciente, los psiquiatras o los psicólogos lo visitan, le estrechan la mano y le dicen, “hola, soy el doctor fulano y estoy aquí para atenderle”, y se van.

Cada señor de bata blanca podría atender entre 10 y 20 pacientes al día, y facturar una hora a cada uno habiendo estado en el hospital por algo más de 30 minutos. Si hace usted la cuenta de lo que ganan estos mercaderes, con esos 20 pacientes internados, en digamos unas 20 horas, imagine cuántas cifras lleva cada factura que llega al programa de salud Medicare [1]. Así que la próxima vez que le ofrezcan a usted un seguro en los EUA, piénselo dos veces antes de firmar, sobre todo si en su familia ha habido algún incidente como el que relato a continuación.

ContubernioEn el hospital psiquiátrico de Haar, en Alemania, a Claudia (izquierda), la internaron después de que llamara al servicio de urgencias, reportando que se sentía muy mal porque esa mañana se había tomado siete tazas de café. Cuando despertó al día siguiente, se desayunó con la noticia de que un juez había ordenado que se quedara internada porque así lo había dispuesto un psiquiatra de esa institución. Cuando esta dama le preguntó a su doctor porqué le había diagnosticado psicosis y otros términos más que intimidarían a cualquier hijo de vecino, el psiquiatra le contestó que lo había hecho para “pasarle la factura a la aseguradora de salud” [1].

Clientes cautivos a perpetuidad

clientesComo demostré en mi entrega del 11 de Junio de 2016, la adicción no es un acto volitivo ni depende de la inteligencia o de la moral del adicto-dependiente.  La fidelización de clientes por medio de la farmacodependencia inducida, debería estar penada, y no tiene cabida cuando está de por medio la salud de un ser humano. Los psiquiatras saben que curar a un paciente es tanto como perder un cliente. Los naturópatas también lo sabemos; pero eso no significa que tengamos que fidelizar clientes como si fuéramos Starbucks y McDonald’s. Resulta que lo que antes fue un oficio, ahora se ha convertido en una profesión por demás lucrativa.

En lo que toca a los consejeros de salud de la Fundación MicroMédix, creemos que una forma digna de ganarnos la vida, es captar nuevos pacientes y curarlos en el menor tiempo posible, porque eso redunda en un número mayor de recomendaciones y satisfacciones. Prolongar el sufrimiento de clientes cautivos con tal de vivir en la opulencia, es indigno para cualquiera que se precie de ser un profesional de la salud.

farmaceúticoEn el mundo de los negocios, cuando un cliente no ve resuelto su problema en un tiempo razonable, acude a otro proveedor. Eso se llama sentido común. No obstante, pregúntele a una víctima de la farmacodependencia inducida, por qué no apela a su sentido común, y su respuesta será la misma que le daría un alcohólico o cualquier otro adicto a una sustancia ilegal: “no lo sé, solo sé que necesito un pegue“. Esa lamentable situación se la debemos a los tres máximos representantes del sistema tradicional de salud mental: el sector gobierno, los grandes laboratorios farmacéuticos y los “CuasiDioses” de bata blanca.

Inteligencia colectiva vs. medios de comunicación masiva

La buena noticia es que todavía no se ha encontrado una forma de corromper a un ente llamado inteligencia colectiva, porque hoy en día los canales de difusión de la información ya no son unidireccionales, como lo han sido hasta ahora la prensa, la radio y la televisión. Antes esos tres medios nos engatusaban muy fácilmente, porque no existía la posibilidad de que los receptores interactuáramos con los emisores y entre nosotros mismos, de manera que nos creíamos todo lo que leíamos, oíamos y veíamos.

redes socialesHoy en día, al disponer de medios de comunicación como la Internet y los teléfonos móviles inteligentes, ya no solo nos comportamos como consumidores, sino también como prosumidores: un conglomerado de e-pacientes, profesionistas, investigadores independientes y personas comunes y corrientes que están en la mejor disposición de compartir sus experiencias, inquietudes, aficiones y conocimientos en los medios sociales de Salud 2.0.
Como colaboradores activos y productores de opiniones auténticamente consensuadas (no sesgadas), ya no delegamos a otros la responsabilidad de medios de comunicaciónnuestra salud, y no nos dejamos influenciar o coaccionar por un grupo de poder, un partido político, una marca o una firma en particular para la que se supone deberíamos de opinar necesariamente a su favor, so pena de perder nuestro empleo, cargo, o licencia para ejercer nuestra profesión. Sé que hay técnicas para que una opinión en una red colaborativa pueda verse favorecida o reprimida por un grupo de poder (regularmente gubernamental); pero requiere de mucho esfuerzo para estar continuamente vigilando que las cosas no se salgan de control.

Alguien puede comprar la opinión de uno que otro grupo de prosumidores; pero al final, la verdad flota por encima de toda la bazofia, y es relativamente fácil distinguir una de otra, cuando se ha leído más de lo que ha escuchado y visto el consumidor promedio en sus medios unidireccionales de entretenimiento y divulgación masiva de la información.

Visitadores médicos y funcionarios al descubierto

ProzacGracias a esa inteligencia colectiva, hoy en día uno tropieza a menudo con ex-dirigentes, ex-psiquiatras, ex-empleados de grandes firmas y organizaciones militares, empresariales e institucionales, que no teniendo nada que perder, se arman de valor para denunciar las prácticas deshonestas de esas grandes alianzas entre laboratorios y gobiernos de algunos países que uno pensaría son insobornables. Y si todavía duda de lo que aquí estoy poniendo al descubierto, lo invito a escuchar el testimonio del Dr. John Rengen Virapen, ex-empleado de Eli Lilly & Co., en donde confiesa cómo sobornó a algunos servidores públicos del Gobierno de Suecia, cuando quiso introducir el Prozac al mercado europeo, poniendo en práctica un artilugio que se conoce en estos medios como lobby farmacéutico.

Una evidencia más de las prácticas deshonestas o artilugios de los laboratorios farmacéuticos, la encontramos en las declaraciones del periodista español, Miguel Jara, quien nos da a conocer también lo que a él le han confesado un puñado de visitadores médicos, a propósito de los incentivos que esos promotores les dan a los psiquiatras y a los médicos en general, para que se solidaricen con sus malévolas intenciones. Y eso es tan solo lo que dos personalidades del mundo empresarial nos han querido revelar.

La psiquiatría en la milicia: promoviendo la agresividad con psicotrópicos

militarLas guerras han dado lugar a muchos adelantos científicos y tecnológicos. La tecnología WiFi con la que operan las redes de área local inalámbricas, los simuladores de vuelo, las técnicas de cifrado, los pañuelos desechables, las bolsas de té, el reloj de pulsera y el acero inoxidable, son tan solo unos cuantos inventos que algunos ejércitos en el pasado tuvieron que desarrollar para poder sobrevivir, mientras se afanaban en derrotar al enemigo. Sin embargo, la humanidad también ha sido testigo de los desastres que han producido las invasiones y los ataques a otros países, como el sinnúmero de muertes que ocasionó la bomba atómica, la inanición que le siguió, las depresiones económicas que trae consigo toda posguerra, el subsecuente desempleo masivo, las epidemias y como cabría esperar, la fabricación de armas más mortíferas y el perfeccionamiento de tácticas militares, incluidos los cocteles de fármacos psicotrópicos (antipsicóticos o neurolépticos, ansiolíticos y antidepresivos) para transformar a cada soldado en un asesino, o como dijimos antes, en un autómata sumiso, dependiendo ello de los ingredientes del coctel.

soldadoMuchos soldados que combatían durante la segunda guerra mundial, ya fueran alemanes, estadounidenses, ingleses o japoneses, eran utilizados como conejillos de indias para probar los efectos de algunas drogas como el LSD, las anfetaminas y el Pervitin, siendo este último el que más ha llamado mi atención, por haberse ideado con un propósito muy específico: aumentar la agresividad del soldado para hacerlo más eficiente durante el combate. Es un hecho y está documentado [5]. Con el Pervitin sin embrago, ocurría que el sujeto en observación también arremetía en contra de sus compañeros.

Resulta difícil creer que haya oficiales corruptos en el ejército de los EUA , por todo ese glamour que les rodea y la conducta intachable que aparentan tener. Tampoco es fácil explicar porqué un médico psiquiatra con poder de decisión, querría drogar a sus huestes para comprobar si la habilidad que posee un soldado para matar a sus semejantes, mejora con la administración de un determinado fármaco.

Seroquel¿Puede usted intuir cómo es que algo así pudo haber ocurrido durante la segunda guerra mundial?. Con seguridad ya dio con la respuesta. Una vez más, se trataba de dinero, y para muestra basta un botón: La Dra. Elspeth Cameron Ritchie, psiquiatra retirada del ejército de los EUA, recibía una muy buena gratificación de los laboratorios que en ese entonces fabricaban el Seroquel (hoy AstraZeneca), a cambio de promoverlo dentro de las fuerzas armadas como un  antipsicótico atípico “muy útil para el tratamiento de la ansiedad y las pesadillas relacionadas con el combate” (pulse sobre la imagen de la derecha para agrandarla).

Se ve que la Dra. Cameron estaba muy bien relacionada con los altos mandos militares, de otra manera no concibo cómo alguien pudo comprarle la idea de que las pesadillas atribuidas a las experiencias en combate, pudieran desaparecer con un neuroléptico. Una declaración tan pueril y a la vez tan cínica, podría haberse interpretado como si los creadores del Seroquel hubieran pensado… “a ver, vamos a ver… ¡ ya sé, vamos a fabricar un fármaco que acabe con las pesadillas de los soldados!“… ¿No le parece ridículo?

efectos secundarios¿Y sabe cuál es la sustancia genérica que hay detrás de esa marca cuya patente caducó desde septiembre de 2011? Ni más ni menos que la quetiapina, un fármaco que hoy en día los psiquiatras recetan a diestra y siniestra para tratar la esquizofrenia, “el trastorno bipolar”, “el trastorno depresivo mayor” y el “trastorno de ansiedad generalizada”, entre otros [6]. Evidentemente, los efectos secundarios son muchos y van, desde una dificultad para concentrarse y articular palabras, hasta un agrandamiento de los senos en los hombres. A continuación le explico porqué el entrecomillado de los términos que contienen la palabra “trastorno”.

El trastorno bipolar, el trastorno depresivo mayor y el de ansiedad generalizada, no son enfermedades; ni lo serán, por mucho que la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés) se esfuerce en convencer a sus ingenuos clientes de que padecen algunas de ellas. Para que usted se de una idea del origen de esos términos, figúrese que cada cierto tiempo, los psiquiatras afiliados a esa asociación, se reúnen para acuñar nuevos términos en un libro que ellos mismos han bautizado con el nombre de “Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM)”, que de estadística no contiene absolutamente nada.

Creador del DSMDurante la celebración de su asamblea, los asistentes sugieren nuevos términos y votan por aquellos que a su juicio suenan más científicos, convincentes y especialmente intimidantes para sus ingenuos pacientes; en otras palabras, que sean dignos de ser incluidos en lo que para ellos es la biblia de los diagnósticos psiquiátricos (el DSM). El origen de este otro fraude de la psiquiatría data también de mediados de la segunda guerra mundial, como no podría ser de otra manera, cuando a un psiquiatra militar de nombre William Menninger, se le ocurrió comenzar a clasificar los síntomas que los soldados manifestaban, a consecuencia de los horrores que presenciaban o que experimentaban en carne propia, en aquellos sangrientos escenarios.

Los resultados de esa especie de taxonomía que Menninger llevó a cabo seguramente porque no tenía mucho qué hacer pero sí mucho que ganar, culminó en un manual de referencia que los psiquiatras militares podían usar para diagnosticar a los soldados, y que con los años se convirtió en lo que hoy es el DSM.

DSM-VEste manual está esperando su sexta edición, y de sus páginas proviene el nombre de una de esas enfermedades que la APA inventó para favorecer a los magnates farmacéuticos: Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Esta práctica de inventar trastornos, le ha dejado billones de dólares a los fabricantes de Ritalin y Concerta, que son marcas comerciales cuyo principio activo es el metilfenidato [7]. Si quiere conocer la historia de una bailarina que consiguió el éxito gracias a que en los años 30’s nadie había inventado el TDAH, no deje de ver cómo el profesor Ken Robinson relata el caso de Guillian Lynne, la coautora de “Cats” y “El Fantasma de la Ópera”.

La triada infernal: industria farmacéutica, psiquiatría y gobierno

Y los japoneses “no cantaban mal las rancheras”. Los altos mandos psiquiátricos, administraban a sus pilotos suicidas, dosis masivas de anfetaminas y otras combinaciones psicotrópicas (cocteles), para facilitarles el trabajo que significaba el convencerlos de que iban a morir patrióticamente, fungiendo como torpedos humanos y aviones kamikaze. Y atención aquí por favor, querido lector, los psiquiatras de hoy tienen la desfachatez de atribuir los impulsos suicidas de sus pacientes a su renuencia a tomar los antipsicóticos, cuando lo que realmente sucede es precisamente lo contrario: la combinación de psicotrópicos tipo Kamikase, es una de las principales causas de suicido en los adolescentes.

psiquiatraCon ánimo de que usted pondere hasta dónde han llegado estas marionetas de bata blanca, aquí le dejo los siguientes tres términos que ellos han inventado para seguir enriqueciéndose, con esa parte de los ingresos que sus pacientes les procuran por estarlos engañando. Se trata de:
-Trastorno de ansiedad generalizada: general anxiety disorder
-Trastorno de aprendizaje aritmético: arithmetic learning disorder
-Trastorno de rebelión del adolescente: adolescent rebelion disorder
No estoy bromeando, esos términos existen oficialmente en el DSM. De manera que tenga cuidado, no vaya a ser que un psiquiatra graduado en Stanford diagnostique a su hijo de 17 años, con “trastorno de rebelión del adolescente” y le recete Ritalin poco antes de despedirse con su clásica cantaleta de que tendrá que tomarlo de por vida. Como sea, sabemos bien que esos síntomas se curan con la edad. Dígame si no.

¿Que sigue… que nos digan que ya existe un “Trastorno de Confusión Vocacional” (Vocational Confusion Disorder, o VCD), para etiquetar con ese nombre y recetar con Prozac a un joven que está pasando las de Caín porque no sabe que carrera elegir? ¿Comprende mejor lo que quiero decir?

soldadosMi recomendación entonces, querido lector, es que no delegue la responsabilidad del cuidado de su salud, a esa triada trágica de fármacos, psiquiatras y funcionarios corruptos. Que seleccione sabiamente sus canales de comunicación y fuentes de información; que se familiarice con las alternativas naturales que lo pueden sacar del apuro; y que deseche la idea de internar a un familiar en un psiquiátrico, porque eso es tanto como obligarlo a entrar en una espiral descendente. Una espiral de la que ni un veterano de guerra es capaz de salir con facilidad, como probablemente ya lo comprobó en las fuentes que usé para fundamentar mi opinión sobre el sistema tradicional de salud mental.

Para salir de la espiral descendente de los antipsicóticos, no hace falta ser un veterano de guerra, basta actuar como un guerrero biomédico
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 24 de Agosto de 2016.


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REFERENCIAS

[1] La edad del Miedo.- El Reino de Terror de la Psiquiatría (Documental). CCDH – Comisión Ciudadana de Derechos Humanos. 20 Enero 2015
[2] Dr. Colin Ross, el fraude de la Psiquiatría. Youtube. 24 sep. 2013
[3] Dra. Gwen Olsen. El fraude de la Industria Farmacéutica. YouTube. 18 sep. 2011
[4] López González Sergio. El Efecto Placebo y los Efectos Curativos de la nutrición. Fundación MicroMédix. Agosto 24 de 2015.
[5] El Enemigo Oculto: Dentro del Plan Oculto de la Psiquiatría. TruthAboutPsychiatry, Canal YouTube. 13 de Junio de 2014.
[6] Seroquel XR. tabletas de liberación prolongada. Indicaciones terapéuticas AstraZeneca, S.A de C.V.
[7] Mariana Norandi. Ritalín: más de 50 años en el mercado farmacéutico y sigue causando polémica. Periódico La Jornada. 5 de Septiembre de 2006.
[8] Daniel Mediavilla. “Los fármacos psiquiátricos nos hacen más daño que bien”. El País. 23 septiembre de 2016.
[9] Gwen Olsen. Psicofármacos que matan. CCDH Comisión Ciudadana de Derechos Humanos. Junio 8 de 2015.
[10] El Dr Peter Gotzsche y los 10 mitos de la Salud Mental. CCDH Comisión Ciudadana de Derechos Humanos. Mayo 12 de 2015.


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Receta alternativa para la autocuración del trastorno afectivo bipolar

En esta edición especificamos las vitaminas, los minerales, los ácidos grasos esenciales y los aminoácidos que debe contener una receta para la autocuración de un trastorno afectivo bipolar, incluyendo sus dosis ortomoleculares (terapéuticas).

Trastorno bipolarCualquiera que haya estado tomando fármacos y consultando psiquiatras durante años, no podrá creer que un grupo de suplementos puedan hacer en unos tres meses, lo que no han podido lograr en años, esos antispicóticos tan publicitados por la industria farmacéutica. Bastará con conocer algunos casos de éxito tanto en los medios sociales como en la literatura biomédica, para darnos cuenta de qué es lo que se necesita para transformar una vida, siguiendo los consejos de los protagonistas de esas incitantes historias.

Además, no sería sensato seguir intentando conseguir el alivio esperado con un tratamiento que no ha dado resultado después de haberlo seguido por años. “Si quiere resultados distintos, no haga siempre lo mismo”, decía Einstein.

La psiquiatría y sus pacientes virtuales

AutocuraciónSi usted ya está harto de los efectos secundarios de los antipsicóticos y está buscando una receta alternativa para cambiarle el rumbo a su vida, está en el lugar correcto y con las personas indicadas para hacer que suceda lo que a primera vista parece imposible. No obstante, antes de que le cuente cómo fue que varias personas en diferentes partes del mundo, consiguieron curarse de un trastorno afectivo bipolar, y con qué lo hicieron, conviene distinguir entre lo que es un trastorno afectivo bipolar, uno con rasgos de psicosis y una esquizofrenia. Eso nos evitará malos entendidos y nos servirá para poner al descubierto, lo absurdo de la terminología que emplea la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés) para referirse a los problemas mentales.

Paciente virtualEsos mercaderes de bata blanca ya no saben cómo impresionar a sus clientes, con los vocablos que han acuñado en su Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM). Con decirle que cuando investigaba un caso de síndrome de Down, me encontré con un término tan rimbombante como el de “Trastorno Negativista Desafiante, del inglés: Oppositional Defiant Disorder. Aunque no lo crea, ese término existe en el DSM. Y hay muchos otros por el estilo, algunos de ellos bastante hilarantes por cierto, que con tal de hacer más redituable el negocio de la psiquiatría, pretenden hacer de usted un paciente virtual. Sus promotores dramatizan sus estados de ánimo para hacerle creer que está enfermo.

La inutilidad de una terminología: el etiquetado de pacientes

Para los efectos de lo que puede ser realmente útil para usted, y dejando de lado todo intento por querer adornar con terminología médica la presente publicación, iré al grano estableciendo rápidamente la diferencia fundamental entre el trastorno afectivo bipolar, el trastorno bipolar con signos de psicosis y la esquizofrenia, que son términos que solo nos ayudarán a distinguir una sintomatología de otra, más no a encontrar la cura de la verdadera enfermedad.

trastorno afectivo bipolarEstamos ante un trastorno afectivo bipolar o maníaco-depresivo cuando el paciente experimenta estados extremos de depresión aguda y euforia, con posibles ansiedades exentas de alucinaciones y delirios.
Enfrentamos un trastorno bipolar con signos de psicosis cuando el enfermo, además de presentar depresión aguda y ansiedad, experimenta alucinaciones auditivas o visuales con posibles delirios y euforias sin motivo aparente.
Por su parte, la esquizofrenia se da cuando el paciente presenta todos los síntomas anteriores, excepto el de la euforia, la cual no debe confundirse con la agresividad.

De acuerdo con esas definiciones, espero coincida conmigo en que va a ser difícil etiquetar a un paciente con uno de esos términos, porque habrá casos en que algunos de los síntomas se traslapen, y otros en los que podrían inclusive no existir. Y eso que no he mencionado otros cuatro términos que la APA emplea para designar a este tipo de trastornos. Tan solo para estar al tanto de lo que los psiquiatras del Royal College of Psychiatrists escriben en sus folletos, citaré un fragmento de uno de ellos, en donde definen el trastorno bipolar tipo I como aquel comportamiento en el que “ha habido al menos una subida o fase maníaca que ha durado más de una semana. Algunas personas con Bipolar I tendrán solamente fases maníacas, aunque la mayoría tendrá también periodos de depresión”.

Síntomas¿Y si dura menos de una semana, ya no es Tipo I? ¿Y sabe cómo le llaman a un paciente que no califica como Tipo I o tipo II?. Adivinó usted: un enfermo con “trastorno bipolar no especificado”. El manual DSM-IV-TR especifica cuatro tipos de trastornos que encajan en la categoría de bipolar: tipo I, tipo II, ciclotimia y trastorno bipolar no especificado, por si hubiera un paciente que no se comportara en conformidad con sus expectativas. Entonces, ¿que necesidad hay de estar etiquetando a los pacientes con términos tan inútiles como el de “no especificado”, cuando en ningún caso se conocen las verdaderas causas de la sintomatología? ¡Por Dios… a quién quieren engañar!

Etiología: buscando las verdaderas causas del problema

Es por ello que más que guiarnos por la manifestación de los síntomas, en la Fundación MicroMédix tratamos estos padecimientos de una manera holística (integral), en el sentido de que hacemos más caso a lo que está ocasionando los síntomas (la etiología) que a la sintomatología en sí. Actuamos sobre la raíz del problema, restando importancia a la etiqueta que los psiquiatras emplearían para determinar el fármaco a recetar. A fin de cuentas se están basando en un manual que sus colegas crearon con fines de lucro, como si se tratara de la reparación de una máquina. Si usted ha consultado a uno de estos singulares personajes de bata blanca, probablemente ya se habrá dado cuenta de que si ello fuera posible, prescribirían un fármaco por cada uno de los síntomas que aparecen en su manual.

demo trastorno bipolar sin 3DAsí, en este contexto y a lo largo de esta entrega, estaremos analizando el caso de un trastorno afectivo bipolar, independientemente de las clasificaciones que puedan existir en el manual DSM. Para los otros dos trastornos, ya existe una receta de la Fundación MicroMédix con el que se puede tratar cada uno de ellos. Sus correspondientes casos de estudio los podrá encontrar en los artículos que llevan por título: “Tratamiento para el familiar con esquizofrenia“, “Receta mejorada con medicina ortomolecular para curar la esquizofrenia” y “Trastorno bipolar con signos de psicosis: el relato de un caso con los detalles de la terapia“.
Analicemos entonces la etiología de estos tres trastornos para erradicar el verdadero problema. Sus causas pueden ser muy variables, y puede ser que un mismo hecho desencadene ya sea un trastorno afectivo bipolar, un trastorno bipolar con signos de psicosis, o bien una esquizofrenia.

genéticaUna de las principales causales es la genética, que no es otra cosa que la predisposición que tiene un individuo para desarrollar una enfermedad en particular, y que le ha sido transmitida de generación en generación. Si usted o alguno de sus abuelos o bisabuelos padeció o está padeciendo actualmente cualquiera de estos trastornos, y su hijo o hija todavía no ha manifestado ningún síntoma característico de cualquiera de ellos, no se confíe, pues su salud estará dependiendo de lo que usted haga o deje de hacer al respecto (veáse más adelante el caso de Willy).

Yo en su lugar, comenzaría a eliminar de su dieta, el azúcar, el gluten y los lácteos; así como los estimulantes, como el café, el cigarro, el chocolate, los tés y las bebidas alcohólicas de todo tipo. Sobra decir que es imprescindible mantenerlo alejado de las drogas tanto legales como ilegales, pues si está en la etapa de la adolescencia, es posible que su entorno defina cuándo y cómo se expresarán los genes que sus padres le transmitieron.
Usted también pudo haber desarrollado un trastorno afectivo bipolar ya no por un abuso de sustancias ni por razones hereditarias, sino tal vez porque a su cuerpo le estén haciendo falta uno o más nutrientes esenciales, como por ejemplo los ácidos grasos omega 3.

RitalinLos altibajos de humor jamás serán causados por un déficit de Ritalin o de olanzapina, pues éstas no son sustancias que se encuentren en nuestro cerebro de manera natural. Esos cambios de humor tan impredecibles e inexplicables, se pueden estabilizar nutriendo al cerebro con sustancias naturales que promuevan la producción de cantidades apropiadas de neurotransmisores: esos mensajeros químicos que transmiten las neuronas para funcionar adecuadamente y que tienden a escasear en las personas que Omega 3padecen de un trastorno bipolar [1]. Las neuronas requieren aceites omega-3 para poder transmitir mensajes que propicien pensar ágilmente, conservar el buen humor y experimentar emociones estables. Hay muchos ensayos clínicos doble ciego controlados con placebo, en donde se ha demostrado que entre 1 y 2 gramos de ácidos grasos omega-3 en forma de ácido eicosapentaenoico (EPA) añadidos a la dieta diaria, disminuyen más los síntomas maníaco-depresivos, que un placebo [2]-[3].

El organismo genera de manera natural los neurotransmisores a partir de ciertos aminoácidos, como pueden ser el triptófano, la taurina y la metionina. Pero para que esa generación tenga lugar, también es necesaria la presencia de ciertas vitaminas, como la B1, la B6, la B12 y otras más a las que se les suele llamar cofactores, porque sin ellas el cuerpo no es capaz de producir sus neurotransmisores. Los pacientes bipolares tienden a tener exceso de receptores de acetilcolina, que es una de las principales causas de depresión y manía [4,5]. Hay pacientes que producen niveles elevados de vanadio, lo cual también es causa de manía, depresión, y melancolía [6,7]. Sin embargo, se ha demostrado que la vitamina C  protege al cuerpo de los daños causados por un exceso de vanadio. Un estudio doble ciego controlado con placebo que implicó controlar niveles elevados de vanadio, demostró que una sola dosis de 3 gramos de vitamina C, disminuye los síntomas maníacos, en comparación con el placebo [7].

TaurinaLa taurina la elabora el hígado a partir de un aminoácido no esencial conocido como cisteína, y juega un papel importante en el cerebro debido a que produce un efecto calmante. Una deficiencia de taurina puede aumentar los episodios maníacos en un paciente bipolar. Además, estudios revelan que el ochenta por ciento de los pacientes bipolares tienen deficiencias de varias vitaminas del grupo B (acompañadas frecuentemente de anemia) [8]. Se ha observado también que los síntomas depresivos y maníacos disminuyen, cuando el litio que el mismo cuerpo suministra, se combina con suplementos vitamínicos [9]. No obstante, cuando el litio es administrado como carbonato de litio por vía externa y en dosis tan altas como 180 mg, los pacientes comienzan a quejarse de sus efectos secundarios: pérdida de memoria, temblores y aumento de peso, entre otros [10,11].

El Ángel de Seattle

Y fue precisamente el problema del sobrepeso lo que más angustiaba a la protagonista de nuestro primer caso, al que denominé “El Ángel de Seattle“, para darle una identidad a una mujer que después de haber probado Depakote, Klonopin, Ativan, Zyprexa y liltio, y de haber sido internada en un hospital psiquiátrico, cayó en una profunda depresión, después de que todos los psiquiatras que consultó insistieran en que siguiera tomando litio. Sacrificar la estética de su cuerpo, a cambio de la supuesta estabilidad de ánimo que el litio le proporcionaba, era un precio muy alto a pagar.

ÁngelDurante un intento de suicidio, justo antes de que se quedara dormida en su coche con el motor en marcha y la puerta de su garaje cerrada, tuvo una experiencia espiritual que cambió su vida. Vio una imagen de Cristo con los brazos abiertos y un ángel encarnado en la figura de un primo suyo, precisamente aquél que se suicidara tres semanas después de que su psiquiatra le diagnosticara trastorno bipolar. El ángel se acercó y la sacudió para despertarla. Ella abrió la puerta del garaje y salió de éste con el coche en reversa. Al estar sentada llorando bajo la lluvia de Seattle, supo que había tocado fondo y que por algo había sobrevivido. Dio gracias a Dios por haber salido con vida de esa situación tan desesperada y de haber encontrado un hilo de fe y esperanza.

A través de su fe en Dios, del apoyo de amigos y familiares, y de una nueva apreciación de su vida, fue capaz de escapar de toda esa angustia y de desprenderse de esos antipsicóticos con un tratamiento alternativo a base de un multivitamínico que un naturópata le recomendó para que comenzara poco a poco a liberarse de los grilletes del litio.

Informacion nutrimentalLa información nutrimental del multivitamínico al que recurrió esta víctima de trastorno bipolar aparece a su derecha (pulse sobre la imagen para agrandarla). La efectividad de este grupo de nutrientes la podrá usted constatar en la página de Salud Mental Alternativa auspiciada por Safe Harbor, al consultar otros testimonios similares a los de la prima del “Ángel de Seattle”, que por tratarse de casos completamente independientes, nos ofrecen un excelente consenso de lo que es capaz de hacer un complejo vitamínico como el que terminamos proponiendo en la Receta Alternativa para la Autocuración del Trastorno Afectivo Bipolar.
Existe una forma de litio llamado orotato de litio que reduce notablemente los síntomas maníaco-depresivos, sin ocasionar efectos secundarios. No obstante, nosotros preferimos emplear la taurina como alternativa para bloquear los efectos producidos por un exceso de acetilcolina, con todo y que el orotato de litio tiene la ventaja de que su ion puede atravesar fácilmente la barrera hematoencefálica, algo que no sucede con el ion del carbonato de litio [12].

Debido a lo anterior, incluimos en nuestra receta, además de los aminoácidos integrados al multivitamínico, un frasco de taurina que hace la función que antiguamente desempeñara el litio, en las recetas psiquiátricas tradicionales.

Lucas: todo un caso

El caso de Lucas es en extremo interesante, porque retrata muy bien todo lo que una madre es capaz de hacer, cuando el psiquiatra en turno no tiene otra cosa que ofrecer a su hijo(a) que tomar fármacos de por vida.
Después de conocer la opinión del psicólogo que por aquél entonces estaba tratando a su pequeño de 11 años, esta madre guerrera no podía creer ni aceptar que el medicar a un niño de esa edad con antipsicóticos, fuera la única opción, por lo que prefirió hacerse cargo de la situación, confiando en que Lucas volvería a ser ese chico alegre y despreocupado que ella había cuidado y alimentado durante sus primeros años de vida.

DepresiónLucas comenzó a mostrar señales de enfermedad mental desde que nació, e hiperactividad a partir de los 5 años. No podía estarse quieto ni un momento, corría de un lugar a otro y le sobrevenían dolores de estómago cada vez que hacía uno de sus acostumbrados berrinches. Desde muy temprana edad padeció de insomnio, sonambulismo, déficit de atención y alucinaciones, tanto visuales como auditivas. De cuando en cuando mojaba sus pantalones y sus estados de ánimo eran tan desconcertantes como los de cualquier otro niño que a los 11 años hubiera sido diagnosticado como maníaco depresivo.

Este muchachito podía pasar del lloriqueo de una depresión aguda, al parloteo ininterrumpido o al ataque de risa, en cuestión de minutos. Según lo relata su madre en la página de Safe Harbor, llegó un momento que lo vio tan desquiciado y deprimido, que hasta temió que pudiera quitarse la vida. Entre risitas malévolas y miradas que semejaban las de un animal, amenazaba de muerte a su madre, sentenciando que podía desmembrarla junto con varios de sus amigos.
¿Y cómo fue que esta guerrera biomédica pudo encontrar esa receta alternativa que estaba buscando?

LucasLo primero que hizo fue hacer frente a la depresión de Lucas. Experimentó con diferentes cápsulas de aceite de pescado (omega 3), tal y como le indicaban las fuentes que había consultado. De acuerdo con éstas, las relaciones de EPA/DHA debían ser administradas según las características individuales y síntomas de cada persona. También le dio un multivitamínico de alta calidad, una dosis apropiada de taurina y un par dietade plantas medicinales que de acuerdo con sus pesquisas, prometían eliminar la ansiedad y las alucinaciones.
El síndrome de piernas inquietas y el sonambulismo lo trató eficazmente con minerales, especialmente con magnesio. Algo que también estuvo ayudando en su recuperación durante años, fue una dieta rica en nutrientes esenciales y libre de colorantes, saborizantes artificiales y conservadores, pues desde hacía tiempo ella ya había notado cómo se perturbaba Lucas con esas sustancias.

Una vez que su mamá terminó de aumentar gradualmente las dosis del régimen que ella misma había descubierto, Lucas experimentó un cambió espectacular. De repente pudo sentarse de nuevo a leer un libro y comenzó a pensar antes de hablar, a actuar sin dejarse llevar por sus impulsos, y a ver las cosas desde una perspectiva que hacía ya mucho tiempo no mostraba.

Liberen a Willy

A Willy lo curó su papá, el señor Allen Darman. Fue diagnosticado con trastorno de déficit de atención e hiperactividad a los seis años de edad, y comenzó a tomar Ritalin un año después. Desgraciadamente las cosas empeoraron, pues a esa edad ya mostraba también los típicos síntomas del trastorno bipolar, que en opinión de Darman (él también era bipolar) se manifestaban como ideas suicidas y parloteo ininterrumpido. Aunque nunca fue diagnosticado con trastorno bipolar, era probable que Willy fuera bipolar por causas genéticas (la madre de Darman también era bipolar).

AdirondackLos grandes cambios físicos y mentales de Willy tuvieron lugar durante un viaje que hizo con su papá a las montañas de Adirondack. Acamparon ahí unos días para que ambos pudieran convivir relajadamente, ya que los padres de Willy hacía tiempo que se habían divorciado. Antes del viaje, Willy le había estado diciendo a su papá que quería tomar los mismos suplementos que él, porque notaba lo mucho que había mejorado con ellos. A pesar de que sabía que la madre de Willy no comulgaba con los principios de la medicina natural, y de que él no tenía la custodia de Willy ni el derecho legal para intervenir en sus problemas de salud, Darman se arriesgó y decidió apoyarlo.

Pare ello, le dijo a Willy  que lo primero que debía hacer era tomar unos suplementos en la mañana, otros en el almuerzo, y otros más en la cena, a lo que Willy inmediatamente objetó: “¡De ninguna manera! Tengo que esconder todo esto para que mi mamá no lo vea. Sólo podré tomarme los suplementos una vez al día“. En esas circunstancias, Darman hizo algo inusual que yo nunca recomendaría. Combinó más de 60 cápsulas y comprimidos de suplementos en una bolsa de plástico para que Willy los pudiera tomar todos a la vez. También le dio un frasco de probióticos para que se los tomara cuando pudiera. (Willy tenía apenas trece años cuando comenzó a complementar sus alimentos de esta manera.)

AlternativaUnos cinco meses después de que Willy comenzara a tomar sus suplementos a escondidas, alguien lo delató y en diciembre de 2004, las autoridades de la escuela secundaria de New Hartford, le pidieron a Darman que asistiera a una reunión en la que tuvo que admitir ante su ex-mujer, lo que Willy y él habían estado haciendo. Pero como Willy había estado evolucionando muy bien, su madre suavizó la postura que tenía respecto al uso de de los suplementos, y los dejó que siguieran con el tratamiento. Darman nunca se imaginó que Willy mejorara como lo hizo, porque él muy bien sabía que toda esa cantidad de nutrientes, debía ser distribuida a lo largo del día, entre los tres alimentos.

El caso fue que a pesar de eso, Willy poco a poco fue mejorando y al cabo de un tiempo, su falta de atención e hiperactividad desapareció, al igual que los síntomas del trastorno bipolar. Actualmente Willy es un chico feliz que busca dar lo mejor de sí mismo en todo momento.

Martha Sanbower: ¿bipolaridad o candidiasis? 

proteínasLa permeabilidad intestinal y la candidiasis son también dos factores a los que se les atribuye un alto porcentaje de pacientes afectados de esquizofrenia y de trastornos de personalidad en general, incluyendo los bipolares.
El caso de Martha Sanbower muestra cómo se curó ella de un trastorno bipolar afectivo con antimicóticos naturales, suplementos vitamínicos y una dieta rica en proteínas, baja en carbohidratos y libre de azúcares, lácteos y gluten.

Puesto que a ella también le disgustaban mucho los efectos secundarios del litio y los antipsicóticos, investigó a fondo su problema y descubrió que un hongo llamado Candida albicans era el causante de los vaivenes de su estado de ánimo. Un análisis más extenso de cómo combatir una candidiasis y cómo una permeabilidad intestinal puede ocasionar los trastornos mentales que aquí hemos estado mencionando, lo podrá encontrar en nuestra edición del 30 de Octubre del 2015: “Receta mejorada con medicina ortomolecular para curar la esquizofrenia“.

EstudioTal y como sucedió con los casos del Angel de Seattle, de Lucas y Willy, a Martha Sanbower no le quedó otra más que conocer a fondo el problema para curarse ella misma, según lo manifestó en una de sus publicaciones [13]: “Cuando mi médico me dijo que si no me tomaba el litio él no podía hacer nada por mí, me di cuenta de que yo tenía que arreglármelas sola. La idea de que yo era responsable de cuidar de mí me quedó clara, y básicamente me convertí en mi propio médico” .
Eso mismo nos pasó a mi esposa y a mí la primera y la última vez que consultamos a un psiquiatra, cuando todavía no practicábamos la medicina ortomolecular.

La diferencia fue que en nuestro caso no se trataba de mí ni de ella, sino de nuestro hijo, y el conflicto de intereses no era el litio, sino el leptopsique. La anécdota completa de esta experiencia y de cómo fue que La Fundación MicroMédix vio la luz gracias a la prepotencia de ese detractor de bata blanca, la podrá usted conocer en nuestra edición del 21 de Octubre de 2014: “Salud 2.0: la inteligencia colectiva de los e-pacientes y la cura por consenso“.

Conclusiones

Alucinaciones¿Que podemos aprender de esas cuatro historias, de los demás testimonios de la página de salud mental de Safe Harbor y de los casos que hemos resuelto en la Fundación MicroMédix? Yo concluiría que: 1) el ingreso recurrente a un hospital psiquiátrico se debe al desconocimiento de la enfermedad y a la desesperación que se produce cuando no se sabe qué hacer en los momentos de crisis; 2) no es posible salir bien librado de los efectos secundarios provocados por los antipsicóticos; y 3) la experiencia de que ciertas vitaminas, minerales, ácidos grasos y aminoácidos invariablemente resuelven el problema.

Es posible que usted ya haya experimentado los dos primeros; pero llegados a este punto, le pregunto: ¿qué pueden tener los protagonistas de esas historias que usted no tenga como para que no pueda curarse como lo hicieron ellos?. ¿Verdad que no es imposible? No lo es, sobre todo si considera usted la tercera de mis conclusiones, a propósito de lo que hay que tomar para resolver el problema.

LeerDespués de haber conocido esos testimonios cargados de emotividad y la verdad que hay detrás de las fuentes que he citado al final de esta entrega, ya no parece tan difícil la autocuración: ese alivio que se consigue confrontando la opinión de todos esos referentes de la medicina ortomolecular, con más de una docena de testimonios de personas como usted y como yo. Una labor que muchas veces tiene que ser realizada por el mismo enfermo, o por unos invencibles padres que con voluntad férrea, van a la Internet y descubren aquello que no se puede aprender ni asistiendo a la universidad, ni cuando no se ha experimentado en carne propia, el sufrimiento que conlleva el ver a su hijo convertido en un autómata, ya no a causa de su enfermedad, sino a una medicación necia y contraproducente.

La receta

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Imagen de la recetaUsted puede hacerse cargo de su salud o la de su ser querido, valiéndose de la Receta Alternativa para la Autocuración del Trastorno Afectivo Bipolar, que viene a ser un condensando de todo ese conocimiento que hemos extraído tanto de los casos estudiados a lo largo de esta entrega, como de los que se encuentran en nuestra base de datos. La receta consiste de un guía terapéutica en donde encontrará la especificación de las plantas medicinales a administrar en microdosis, las dosis diarias de cada uno de los suplementos, las indicaciones para saber cada cuándo tomarlos, así como las recomendaciones de dónde puede usted conseguirlos. Las características del multivitamínico para su caso particular, se las daremos a conocer en la consulta cuyo costo ya está incluido en la descarga de la receta. Recuerde que ésta podría no ser la más apropiada para su condición, y es por ello que se personaliza en la consulta, acorde con una psiquiatría de precisión.

“La patología es el sufrimiento originado principalmente por la ignorancia o por el vicio…la terapia radica en la adquisición de conocimiento y de virtud” … José Luis Romero [14].

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 26 de julio de 2016


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REFERENCIAS

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[2] Stoll AL, Severus WE, Freeman MP, Rueter S, Zboyan HA, Diamond E, Cress KK, Marangell LB: Omega 3 fatty acids in bipolar disorder: a preliminary double-blind, placebo-controlled trial. Arch Gen Psychiatry 1999, 56(5):407-412.
[3] Frangou S, Lewis M, McCrone P: Efficacy of ethyl-eicosapentaenoic acid in bipolar depression: randomized double-blind placebo-controlled study. Br J Psychiatry 2006, 188:46-50.
[4] Skutsch GM: Manic depression–a disorder of central dopaminergic rhythm. Med Hypotheses 1981, 7(6):737-746.
[5] Skutsch GM: Manic depression: a multiple hormone disorder? Biol Psychiatry 1985, 20(6):662-668
[6] Naylor GJ: Vanadium and manic depressive psychosis. Nutr. Health 1984, 3:79-85.
[7] Naylor GJ, Smith AH: Vanadium: a possible aetiological factor in manic depressive illness. Psychol Med 1981, 11:249-256.
[8] Botiglieri T: Folate, vitamin B12, and neuropsychiatric disorders. Nutr Rev 1996, 54:382-390.
[9] Hasanah CI, Khan UA, Musalmah M, Razali SM: Reduced red-cell folate in mania. J Affect Disord 1997, 46:95-99.
[10] Waring WS: Management of lithium toxicity. Toxicol Rev 2006, 25(4):221-230.
[11] Vieta E, Rosa AR: Evolving trends in the long-term treatment of bipolar disorder. World J Biol Psychiatry 2007, 8(1):4-11.
[12] O’Donnell T, Rotzinger S, Ulrich M, Hanstock CC, Nakashima TT, Silverstone PH: Effects of chronic lithium and sodium valproate on concentrations of brain amino acids. Eur Neuropsychopharmacol 2003, 13(4):220-227.
[13] Martha Sanbower. Journal of Orthomolecular Medicine Vol. 2. No. 3, 1987
[14] Arte de vivir, arte de pensar, Capítulo 5: El buen saber de la terapia filosófica. Mónica Cavallé y Julián D. Machado (Eds). 2007. Editorial Desclée De Brouwer, S.A.