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Identificando el fenotipo de esquizofrenia: un paso más hacia la curación

Hay un camino que puede usted seguir para encontrar el alivio de su esquizofrenia o la que está minando la salud de su ser querido. Se trata de identificar el fenotipo de la esquizofrenia que lo está afectando, con base en las respuestas a un cuestionario que puede usted descargar aquí gratis, y en cuatro análisis clínicos que nos permitirán estimar el grado de metilación y el nivel de estrés oxidativo que hay en su organismo. Las pruebas de laboratorio que necesitará comprenden: un análisis del nivel de histamina en sangre, una biometría hemática (basófilos), un análisis de aminoácidos  y un examen de criptopirroles en orina.

Psiquiatría vs. medicina ortomolecular

Y aunque tal vez este camino no sea el único que podría usted seguir, promete más que cualquiera de los otros cursos de acción que su psiquiatra recomendaría, haciendo uso de su “Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM)”. Apoyándose de ese manual que de estadístico solo tiene el nombre, ese señor de bata blanca podría diagnosticar desde un “trastorno esquizoafectivo“, una “esquizofrenia paranoide” y un “trastorno bipolar“, hasta un “trastorno negativista desafiante“. No estoy bromeando, este último término existe en dicho manual.

Pero no son a esos tipos de esquizofrenia a los que me estoy refiriendo en esta publicación, sino a los biotipos o fenotipos que la medicina ortomolecular ha empleado desde la década de los setentas para distinguir un trastorno psicogénico de otro. Mucho antes de que publicara “The Schizophrenias: ours to conquer” [1], Carl Pfeiffer ya había estudiado un gran número de casos de esquizofrenia, y aunque él no los dividió en “fenotipos”, comenzó a clasificarlos en función de cómo respondían sus pacientes al folato y la metionina, y de cuáles eran sus niveles séricos de histamina, de basófilos en sangre y de criptopirroles en orina.
Es por eso que nosotros hemos preferido apoyarnos en el legado de Pfeiffer, y trabajar sobre análisis clínicos que reflejen los desequilibrios bioquímicos del paciente. No estamos experimentando con conejillos de indias, echando mano de ese método de “prueba y error” que tanto gusta a los psiquiatras. Probar un fármaco tras otro hasta que uno funcione, no es precisamente una terapia inteligente.

Propósito del cuestionario y de las pruebas de laboratorio: qué estamos buscando

Las respuestas al cuestionario, además de ayudar en el diagnóstico, nos permitirán determinar qué pruebas de laboratorio son indispendables y cuáles no. En algunos casos, las respuestas al cuestionario bastarán para descartar un fenotipo, sobre todo cuando la diferencia entre las respuestas afirmativas entre uno y otro sea muy grande. De ser así, usted terminaría ahorrándose el costo de cuando menos un análisis.

Para determinar los desequilibrios bioquímicos y las deficiencias nutricionales, es menester conocer los niveles absolutos de los basófilos (biometría hemática) y de histamina en sangre, así como de metionina (aminoácidos) y ácido fólico. Cada paciente va a presentar un grado de metilación diferente (cantidad de pequeños componentes de hidrógeno y carbono que un grupo químico llamado metilo aporta al organismo), y para confeccionar la mejor receta posible, conviene practicar los exámenes mencionados, a fin de no estar dando palos de ciego, como lo hacen esos excelentísimos señores de bata blanca.

¿Por qué se les ha llamado fenotipos, y no simplemente tipos de esquizofrenia?

El genotipo es la composición genética de un organismo individual y funciona como un conjunto de instrucciones (código) que determina parcialmente cómo va a crecer y desarrollarse nuestro cuerpo. La palabra “genotipo” se usa generalmente cuando se habla de la genética de un rasgo en particular, como por ejemplo, el color de los ojos.

El fenotipo es la característica física o bioquímica observable de un organismo individual, determinada tanto por la composición genética (genotipo) como por las condiciones de su entorno. Algunos ejemplos de esas características serían la altura (crecimiento influenciado por la nutrición), el peso (alterado por el estilo de vida) y el color de la piel (afectado por la radiación solar, los cambios hormonales en la adolescencia, la contaminación ambiental, etc.)
Los genes llevan las instrucciones para el crecimiento y desarrollo del cuerpo. Sin embargo, el fenotipo se ve influenciado durante el desarrollo embrionario y durante toda la vida del ser humano por factores ambientales.

Las condiciones ambientales incluyen todo lo que nos puede afectar, como la dieta, el clima, el estilo de vida (si fumamos, si tomamos alcohol, si nos desvelamos, si practicamos o no ejercicio, etc.), el estrés, el trabajo que desempeñamos, los videos y las películas que vemos, los amigos que frecuentamos, los libros que leemos (o que no leemos), etc. Todos esos factores, sobre todo la dieta, que es donde cabría incluir la suplementación, van a contribuir a que uno u otro gen se exprese (se encienda) o se inhiba (se apague), dependiendo del grado de metilación que nuestra alimentación y suplementación estén aportando a nuestro cuerpo.

Una baja metilación promueve la expresión de los genes (los enciende/activa), mientras que una alta metilación los bloquea (los inhibe/apaga). Asimismo, dentro de nuestro cuerpo, siempre existirá una competencia entre los grupos metilo y acetilo, en el sentido de que mientras los primeros los apagan, los segundos los encienden. El reto de la epigenética radica así en identificar cuáles genes deben apagarse y cuáles encenderse para que el individuo no desarrolle una determinada enfermedad. Algunos genes, como el ApoE en la enfermedad de Alzheimer, ya han sido identificados como factores de riesgo en el desarrollo de algunas enfermedades, y ya existen muchos avances en esta dirección para prevenir y detener el progreso de algunos trastornos mentales.
Aunque todavía no se ha encontrado el gen o los genes que habría que apagar para prevenir algunos de los fenotipos asociados a la esquizofrenia, lo que nosotros estamos indagando aquí, es precisamente la forma en la que se puede controlar su expresión, empleando la metilación o la acetilación del DNA y otros componentes a nivel molecular (como las histonas), con miras a mejorar los síntomas de este trastorno, cualesquiera que sean los genes que estén funcionado de manera indebida.

Una de las tesis que William J. Walsh sostiene y que podría exlicar por qué algunos fenotipos de esquizofrenia resultan tan difíciles de tratar, es que este síndrome no obedece las leyes de la genética clásica de Mendel ([2], pág. 72).

Fenotipo asociado a la hipermetilación (histapenia)

No hace mucho, el padre de una de mis pacientes a quien llamaré Gustavo, me escribió un mensaje de correo elecrónico desde España, para hacerme saber que estaba preocupado porque su hija de 12 años estaba experimentando tics nerviosos, después de haber aumentado la dosis de la proteína que estaba tomando (complejo de aminoácidos). En los resultados de su análisis sintomático (cuestionario), no pude hallar un solo signo que me indicara la posible existencia de una hipermetilación, como podrían ser la escucha de voces, la depresión, el insomnio o los acúfenos. Sin embargo, al revisar de nuevo la analítica de sus aminoácidos, observé que los niveles de metionina eran superiores a los normales (pulse sobre la imagen adjunta para ampliarla). Como siempre, he ocultado la verdadera identidad de mi paciente para respetar su privacidad.

De acuerdo con Joel Brind, doctor en filosofía y profesor de biología y endocrinología en el Baruch College de la City University of New York, “el cuerpo usa la glicina para eliminar el exceso de metionina. No obstante, hay que ir con cuidado y administrar la glicina de manera gradual. La dosis inicial que recomiendo es de 4 gramos, con incrementos diarios en esa misma proporción, hasta un máximo de lo que se aconseja administrar, según el peso del paciente. El problema aquí es que la glicina está ligeramente alta, y es por eso que necesitamos analizar los resultados de las demás pruebas de laboratorio, para identificar con mayor precisión el fenotipo de esta pequeñita.

La biometría hemática que me había enviado Gustavo la utilicé para responder a la pregunta No. 7 del cuestionario que él había dejado sin contestar, tal vez porque no sabía que es en este examen en donde uno puede encontrar el nivel absoluto de los básofilos en sangre (pulse sobre la imagen de la izquierda para agrandarla).
El laboratorio encargado de reportar dichos valores no había podido detectar un valor por encima de cero, lo que me hacía sospechar que se trataba de un caso de hipermetilación, considerando el nivel de metionina que había indicado la analítica de aminoácidos de esta chiquita. Aunque ya contaba con suficientes evidencias de que se trataba de una hipermetilación, las respuestas al cuestionario que Gustavo me habia proporcionado no eran del todo concluyentes, y no porque él hubiera cometido errores al llenarlo, sino porque los porcentajes de las respuestas afirmativas para cada uno de los tres fenotipos más comunes, no eran mayores al 30% en ninguno de ellos.

Para diagnosticar a un paciente hipermetilado, hipometilado o con piroluria, los pocentajes de sus respuestas afirmativas deben estar entre el 30% y el 50%. Para confirmar el diagnóstico de hipermetilación, necesitaba yo conocer el nivel de histamina en sangre de la pequeña, por lo que le sugerí a Gustavo solicitar un análisis de laboratorio para este neurotransmisor.

Aunque al momento de estar escribiendo estas líneas todavía no conozco ese dato, lo que estaría esperando es un valor que fuera congruente con los razonamientos que hasta ahora venía realizando, es decir, un valor de histamina muy bajo, no mayor a los 40 ng/ml (nanogramos por mililitro).
Una muestra de un análisis con niveles normales de basófilos en sangre, se parecería al que estoy presentando en la imagen de la derecha. Como se ve, el laboratorio a cargo de este examen reportó 50 basófilos por microlitro de sangre. No me sorprende que hasta el momento no haya recibido una sola biometría de un paciente aquejado de algún trastorno psicogénico, que reporte basófilos con un valor absoluto superior a las 30 células por microlitro [2].

Otra manera de asegurarse de la existencia de una hipermetilación es inspeccionar los valores de cobre, ya sea en sangre o a través de un mineralograma. La histamina está regulada por las proteínas que contienen cobre, que hasta donde sabemos son la histaminasa y la ceruloplasmina. Los niveles anormalmente altos de cobre aumentan la actividad de estas dos enzimas, dando como resultado una degradación excesiva de la histamina. Este déficit de histamina es responsable de algunos de los comportamientos psicóticos que se observan en las esquizofrenias.

Gustavo también me había enviado por correo electrónico el mineralograma que aparece en la imagen anterior; pero a juzgar por lo que ahí se indica, no parece haber una intoxicación por cobre. La histamina podría estar en déficit por alguna otra razón, y como el nivel de histidina está dentro de los límites de referencia, hace falta un análisis de nivel de histamina en sangre para confirmar o descartar una histapenia. La histamina se sintetiza a partir de la histidina, y en muchas ocasiones este aminoácido ayudará a incrementar los niveles de histamina, y por lo tanto, a mejorar la sintomatología de un paciente hipermetilado.

Obsérvese también que la metionina en estos casos está contraindicada, por lo que todo paciente diagnosticado con histapenia, deberá abstenerse de tomar complejos de aminoácidos como la proteína de soya o de suero de leche aislada (Immunocal, por ejemplo), ya que aunque ésta contiene histidina, también aporta metionina. Tampoco deberían administrarse suplementos como el SAMe (S-adenosil-metionina), inositol, trimetil-glicina (TMG), dimetil-glicina (DMG), triptófano,  tirosina, fenilalanina, hierba de San Juan y mutivitamínicos que contengan cobre (véase también: “Aminoácidos: las combinaciones deben ser terapéuticas, no contraproducentes“).

Si usted no ha tenido una consulta adicional a la que tuvo lugar cuando recibió su primera receta, le recomiendo acudir a un laboratorio de análisis clínicos y solicitar los exámenes que aquí he sugerido, a fin de efectuar los cambios que procedan, si existiera alguna cotraindicación con los suplementos que actualmente esta tomando usted o su familiar. Para mayor información a este respecto, tenga a bien concertar una cita.

Fenotipo asociado a la hipometilación (histadelia)

De auerdo con Pfeiffer, los basófilos tampoco deberían ser demasiado elevados, pues un valor superior a las 50 células por microlitro podría estar representando un caso de hipometilación ([1], pág. 155). La histadelia, que es como se le conoce también a la hipometilación, es una condición en la que la metionina se encuentra por debajo de sus niveles normales y en donde la histamina suele alcanzar niveles muy elevados, superiores a los 70 ng/ml (op. cit.).

Una personalidad histadélica se caracteriza por tener pensamientos delirantes muy marcados y tiende a ser muy perfeccionista. Padece de alergias (derecha), adicciones y fobias. Podría tener tendencias suicidas, hablar muy poco y conducirse de manera obsesiva y compulsiva. Las personas hipometiladas podrían sufrir de úlcera péptica, responder negativamente al folato y a las benzodiazepinas, haber sido diagnosticadas con trastorno esquizoafectivo, tener una baja tolerancia al dolor, una fuerza de voluntad inquebrantable, así como aparentar una gran calma cuando en realidad están muy tensos por dentro. Les duele la cabeza frecuentemente, se aislan de los demás, parecen tener la mente en blanco, establecen rituales para algunas actividades de manera obsesiva-compulsiva y responden favorablemente a los antidepresivos de segunda generación (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o ISRS). Algunas de las ideas delirantes de estos pacientes podrían consistir en la creencia de que algún familiar o amigo suyo es un extraterrestre, o que la policía, el ejército, o alguna otra organización importante los está persiguiendo.
Otros signos que podrían estar indicando una hipometilación serían una libido muy alta, una hiperreflexión sobre los eventos pasados, una respuesta favorable a los antihistamínicos (como era de esperarase, debido a los altos niveles de histamina que se espera tengan estos pacientes), una cantidad de saliva y de lágrimas apropiada (ausencia de resequedad), y una renuencia a seguir un tratamiento (el típico adolescente que niega estar enfermo o que evita que los demás se den cuenta que tiene un problema).

Los histadélicos difícilmente logran concentrarse en sus tareas. Se desempeñan muy bien en el ámbito deportivo, aunque no son muy accesibles en cuanto a hacer cambios en su dieta, ya que con frecuencia, ésta podría consistir exclusivamente de vegetales (muchos de ellos no comulgan con la idea de que los animales sean sacrificados con miras a satisfacer los requerimientos nutricionales del ser humano).

Se ha observado que antes de la aparición de su enfermedad, casi todos ellos han sido muchachos que se han mantenido motivados durante sus estudios, por provenir de familias con un historial de grandes logros (quizá porque tienen miedo de defraudar a sus padres y abuelos).
Aunque sus rasgos físicos no determinan de ninguna manera el fenotipo de esquizofrenia que los aqueja, algunas estadísticas indican que un gran porcentaje de la población con histadelia, tiene muy poco vello en su pecho y extremidades, es de complexión delgada y suele tener las orejas y la nariz muy grandes [2].
Como era de esperarse, los suplementos contraindicados en caso de histadelia son el folato, la colina, el dimetil-amino-etanol (DMAE), el cobre y por supuesto, la histidina, que como ya dijimos, constituye un factor clave en la producción de histamina.

Fenotipo asociado al estrés oxidativo (piroluria)

Entre un treinta y un cuarenta porciento de los pacientes con esquizofrenia se encuentran dentro del rango normal de niveles de histamina en sangre y por lo tanto, no pueden ser diagnosticados y tratados de acuerdo con los criterios establecidos con anterioridad. Muchos de estos pacientes se pueden identificar por la excreción de pirroles urinarios (factor malva), condición que ha sido designada en muchos tratados de medicina ortomolecular como piroluria.

La primera correlación entre pirroles urinarios y episodios de esquizofrenia la advirtió Payza en 1958. Al estudiar la psicosis experimental del LSD, Payza notó la aparición de este nuevo factor en la orina de algunos individuos sujetos a observación. Más tarde, Irvine y Osmond descubrieron que los pirroles anormales eran excretados con frecuencia por pacientes afectados de esquizofrenia. El factor malva fue identificado por Irvine en 1969 y Sohler confirmó en 1970 que se trataba del 2,4 dimetil-3-etilpirrol o criptopirrol, un producto anormal de la síntesis de hemoglobina [1].

Conforme esta sustancia circula en el cuerpo, éste va perdiendo tanto zinc como vitamina B6 , dando lugar a una doble deficiencia. El problema no es en sí el exceso de pirroles, sino que éstos se excretan junto con esos dos nutrientes. La presencia de pirroles en la orina no es algo que determine el desarrollo de una esquizofrenia o de algún otro trastorno psiquiátrico, sino más bien implica un factor de riesgo. Sería simplista sugerir que la piroluria es lo único que podría desencadenar una esquizofrenia, ya que existen pacientes con muchos desequilibrios bioquímicos. Habrá personas por ejemplo que presenten síntomas tanto de histadelia como de piroluria, y aunque ésta última se puede distinguir fácilmente a través de una prueba de orina, hay que verificar si existen otros desequilibrios bioquímicos, a fin de garantizar una completa recuperación.

Como sucede con los demás fenotipos, la piroluria suele aparecer entre los 15 y los 20 años de edad, que es cuando los adolescentes se ven afectados por muchas tensiones. El estrés que ejerce sobre ellos la elección de un nuevo trabajo, la vida en la universidad, las primeras experiencias sexuales y las disputas familiares, pueden combinarse con el desequilibrio bioquímico inherente a la piroluria y desencadenar una psicosis. La epigenética nos ayuda a prevenir las enfermedades y a influir en la expresión de los genes para modificar lo que antes se consideraba inalterable y predeterminado por la herencía genética.

Hay varias características físicas y de comportamiento que nos pueden servir para identificar este fenotipo y determinar así los suplementos que más van a beneficiar al paciente. A continuación proporciono la lista completa de los síntomas y rasgos físicos que lo caracterizan:

1. Problemas para controlar el estrés
2. Niveles elevados de criptopirroles en orina
3. Susceptibilidad a las luces brillantes
4. Náuseas por las mañanas
5. Tendencia a saltarse el desayuno o a dedicarle demasiado tiempo
6. Piel muy reseca, pálida o muy sensible a la luz solar (se quema en lugar de broncearse)
7. Mal genio (irritabilidad)
8. Un historial de bajo rendimiento (sin logros importantes)
8. Dificultad para recordar los sueños o ausencia de los mismos (ausencia de vitamina B6)
9. Estrés oxidativo muy marcado
10. Problemas con la memoria de corto plazo
11. Tendencia a desvelarse
12. Predilección por los platillos muy condimentados o salados
13. Distribución de grasa corporal anormal
14. Rasgos faciales delicados
15. Cambios bruscos en los estados de ánimo
16. Problemas con la lectura
17. Tensión interna muy pronunciada
18. Infecciones frecuentes
19. Antecedentes de una o más enfermedades autoinmunes
20. Manchas blancas en la uñas de los dedos de las manos (deficiencia de zinc)
21. Problemas durante la etapa de crecimiento (déficit de zinc)
22. Ceja poblada
23. Estrías en la piel
24. Depresión muy severa
25. Miedo a viajar en avión, a los tornados, terremotos y siniestros en general.
26. Obsesiones con pensamientos negativos
27. Pubertad tardía
28. Orina oscura o de color malva (rojiza-púrpura)
29. Anomalías reportadas en un electroencefalograma
30. Encanecimiento prematuro
31. Periodos menstruales muy irregulares
32. Problemas con el desarrollo de los músculos
33. Aliento u olor corporal a fruta
34. Dolor en el área del bazo (lado izquierdo del abdomen)
35. Ansiedad muy marcada
36. Comportamiento histriónico
37. Dolores en las articulaciones
38. Dificultad para la cicatrización de las heridas
39. Psoriasis
40. Susceptibilidad a los ruidos fuertes

Si sus síntomas o rasgos coinciden con más de 12 de los que he enumerado, le sugiero transcribir sus respuestas al cuestionario que está por descargar (si no es que ya lo descargó), y hacérnoslo llegar a cualquiera de nuestros correos electrónicos, para que le ayudemos a determinar los nutrientes (la receta) que usted o su ser querido necesitan para sentirse mejor. Le recomiendo también responder a las preguntas asociadas a los otros dos fenotipos para que podamos identificar con mayor exactitud, todos los posibles desequilibrios bioquímicos y, por ende, sus deficiencias nutricionales.

Otros fenotipos

Además de la histapenia, la histadelia y la piroluria, hay otros trastornos psicogénicos que muchas veces podrían diagnosticarse como esquizofrenia, dada la semejanza que hay entre sus síntomas. Esta población de pacientes constituye un 10% del total diagnosticado con esquizofrenia, correspondiendo el 42% a la histapenia, el 28% a la histadelia y el 20% a la piroluria (izquierda). En ese otro 10% encontraremos otros fenotipos que trastornan el comportamiento, como son la enfermedad celiaca, la porfiria, la psicosis inducida por drogas, la deficiencia tiroidea, las alergias cerebrales (permeabilidad intestinal), la polidipsia y la homocisteinuria.

Enfermedad Celiaca

Este fenotipo representa aproximadamente el 4% de la población con problemas de esquizofrenia, y es la manera en la que reaccionan al gluten, ese porcentaje de personas que no lo asimilan bien (intolerancia al gluten). Se trata de un caso particular de permeabilidad intestinal, en donde esta proteína del trigo (el gluten) no es digerida apropiadamente por el tracto gastrointestinal. Las gluteomorfinas, que son los subproductos que logran cruzar la pared permeable del intestino (por no haberse terminado de absorber), se integran al torrente sanguíneo y atraviesan la barrera hemato-encefálica para causar estragos en el interior del cerebro, comportándose de manera similar a como lo haría la morfina y otros opiáceos [3]. Por lo regular, el descartar de la dieta los alimentos que contienen gluten, mejora sustancialmente los síntomas.

Porfiria

La porfiria es una anomalía en la pigmentación de la sangre, y es quizá uno de los fenotipos más raros de la esquizofrenia. Sus síntomas comprenden el dolor abdominal, las alucinaciones, la depresión, la paranoia y la ansiedad. Su diagnóstico es complicado porque existen ocho diferentes formas genéticas de porfiria con síntomas muy variables. Las moléculas de porfirina contienen anillos de grupos pirroles y concentraciones muy elevadas de pirroles en orina. En este fenotipo es común hallar intoxicación por metales pesados y deficiencias de vitamina B6 y zinc.

Psicosis inducida por drogas

No hemos enfatizado lo suficiente en que muchos casos de esquizofrenia son el resultado de un abuso de una o más drogas legales e ilegales, entre los que se encuentran los estimulantes, los antidepresivos y los ansiolíticos.
Algunos estimulantes como las anfetaminas pueden ocasionar alucinaciones y otras anomalías en el sistema nervioso central. Se sabe también que hay varios antipsicóticos que podrían provocar los mismos malestares que se supone debían suprimir, o cuya retirada acaba por inducir los síntomas de una psicosis (síndrome de abstinencia) [4].

Un paciente con algunas ideas delirantes me envió hace una semana un mensaje vía WhatsApp, en el que me confiaba haber vuelto a las andadas con la marihuana y el alcohol, a pesar de que ya había comenzado a sentirse y a dormir mejor con el tratamiento ortomolecular que yo le había recomendado.
Le tuve que decir que eso era tanto como dar un paso hacia adelante y dos hacia atrás, en la dirección que lo conduciría a una completa recuperación. Esta forma de proceder es común entre los adolescentes.

El LSD, la cocaína, la heroína, la marihuana y demás drogas ilegales, son factores de riesgo para una persona que está pasando por situaciones muy estresantes, como las que mencioné anteriormente, cuando hablaba sobre los factores ambientales que determinan la expresión de algunos genes. Tal vez algunos jóvenes disfruten de los efectos que producen este tipo de estimulantes, y aunque sus experiencias pueden parecer de momento placenteras, es muy probable que en el largo plazo, terminen experimentando delirios, escucha de voces, paranoias y otras sensaciones ya no tan placenteras, aún después de meses o incluso años de haber reincidido. Y eso lo sé no solo por haberlo leído en un gran número de artículos científicos, sino que ha sido una constante en varios casos no resueltos.
La decisión de qué es lo que uno debería consumir, cuándo y para qué hacerlo, es crucial y personal, y mi responsabilidad termina en el momento en que mi paciente prefiere las drogas, en lugar de los suplementos y las microdosis de plantas medicinales. ¿Que si se puede volver a empezar?… seguro que sí; pero cuidado, conforme mayor sea la reincidencia, mayor será la probabilidad de daño cerebral (irreversible).

Deficiencia tiroidea

Síntomas como la baja temperatura corporal, extremidades frías, piel reseca, caída de cabello y poca energía, podrían estar indicando un mal funcionamiento de la glándula tiroides. Tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo pueden causar un comportamiento psicótico, debido nuevamente a un desequilibrio en las hormonas segregadas por esta glándula: la TSH, la T3 y la T4 (para saber cuándo se trata de un hipotiroidismo o de un hipertiroidismo, pulse sobre la imagen de la izquierda).
Si usted ya verificó que sus niveles de histamina, basófilos, aminoácidos y criptopirroles son normales, y si en su historial familiar existen antecedentes de problemas de tiroides, parecería muy razonable revisar los niveles de esas tres hormonas para confirmar el estado de su tiroides. A su derecha puede ver un ejemplo de un perfil tiroideo que dio positivo para hipotiroidismo. Para interpretar los resultados del examen de este joven paciente, sírvase consultar la tabla que aparece arriba a su izquierda, a fin de que aplique usted el mismo criterio a la hora de interpretar sus propios resultados.

Si al interpretar su perfil tiroideo, infiere que su glándula está trabajando por debajo de su capacidad normal (hipotiroidismo), la administración de 6 gotas de una solución de yodo lugol al día, ayudará a corregir ese desequilibrio hormonal. En caso de hipertiroidismo o de otra condición no prevista en esta entrega, tenga a bien concertar una cita a fin de orientarle mejor.

Alergias cerebrales (permeabilidad intestinal)

La permeabilidad intestinal no solo produce psicosis y otros malestares emocionales cuando se es intolerante al gluten. Hay otros muchos alimentos que podrían producir reacciones en algunas personas que son sensibles a los mismos, y que no necesariamente se manifiestan como sarpullido, inflamación de los labios y párpados, urticaria, estornudos, rinitis, ojos llorosos, etc. La respuesta alérgica también puede ser cerebral, lo que da lugar a un comportamiento atípico. Los lácteos por ejemplo, pueden producir conductas muy extrañas inducidas por una intolerancia a la lactosa o a la caseína.

El huevo, el maíz, las nueces, los cacahuates, el aspartame, los colorantes, los saborizantes artificiales, los conservadores, así como muchos otros aditivos químicos con los que se fabrican los alimentos procesados, podrían ocasionar también ansiedad, delirios y hasta alucinaciones en individuos sensibles a estos productos.

Una manera de detectar alergias alimentarias es a través de un par de pruebas de laboratorio que permiten examinar la cantidad de inmunoglobulinas tipo A (IgA), G (IgG) y E (IgE). En la imagen de la izquierda se pueden ver sus valores normales para una mujer de 45 años, expresadas en miligramos por decilitro. Aunque en este análisis se ha empleado la fotometría automatizada, una técnica más confiable para detectar los anticuerpos que atacan a esas proteínas que no han podido ser completamente digeridas por el tracto intestinal, es la prueba de ELISA (Holford y Lawson) [5]. Nótese que este examen es una química de 35 elementos que no muestra los anticuerpos de la inmunoglobulina tipo E.
Para conocer específicamente qué alimentos están ocasionando las intolerancias alimenticias, es necesario ordenar por separado, el análisis de esta otra inmunoglobulina (IgE).

Polidipsia

La polidipsia es una condición anormal que se produce en el cuerpo por el consumo exagerado de líquidos. Tomar agua en abundancia no siempre es una buena práctica, porque todo depende de los niveles de sodio y de potasio que nuestro organismo haya acumulado en un momento dado. Algunas personas (no digo que todas) que ingieren demasiados líquidos al día (más de 3 litros), se exponen a que el nivel de sodio en su sangre disminuya de manera alarmante (hiponatremia), al grado de experimentar conductas que cualquier médico psiquiatra diagnosticaría como esquizofrenia.

A este respecto, Cruzado y otros señalan que “hay evidencia radiológica, neurológica, endocrinológica y psicopatológica de que los pacientes con polidipsia–hiponatremia intermitente, sufren de un severo síndrome neurobiológico diferente al de los pacientes esquizofrénicos sin polidipsia-hiponatremia. Estos pacientes tendrían un síndrome distinto, con similar sintomatología psiquiátrica, pero incluyendo además metabolismo anormal de agua y sodio” [6]. Véase también  Personalización de recetas con mineralogramas: resolviendo un caso de esquizofrenia, para saber por qué en un mineralograma, es más importante la relación sodio/potasio (Na/K), que los valores individuales de ambos minerales (puede también pulsar sobre la imagen de la derecha para ampliarla).

Los valores normales para el sodio y el potasio en sangre, se pueden extraer de una química de 35 elementos como la que mostré en el apartado anterior (alergias cerebrales). Así, para descartar una polidipsia, sus valores deberían estar entre 135 y 145 meq/L (miliequivalentes por litro) para el caso del sodio, y entre 3.5 y 5.1 meq/L, en el caso del potasio.

Homocisteinuria

Este extraño trastorno también produce síntomas muy parecidos a los de la esquizofrenia. La causa suele ser una deficiencia genética de las enzimas que se encargan de controlar los niveles de un aminoácido llamado homocisteína. Esas enzimas son la cistationina beta-sintasa y la metilentetrahidrofolato reductasa (MTHFR). La primera convierte la homocisteína y la serina en cistationina, y la MTHFR produce metionina a partir de la homocisteína. Cualquier anomalía en estas enzimas impide el ciclo de metilación y reduce la producción de glutatión y otros antioxidantes.

Los pacientes aquejados de homocisteinuria representan tan solo el 0.1% de la población de personas con esquizofrenia, por lo que este fenotipo sería, junto con la porfiria, uno de los últimos fenotipos a considerar como presunto “culpable del delito de esquizofrenia“. Sin embargo, es imprescindible detectarlo a tiempo para prevenir el retardo mental y los problemas cardiovasculares que suelen asociarse a este fenotipo. Una manera de evitar su evolución es administrar suplementos en dosis terapéuticas (ortomoleculares) de vitamina B6, vitamina B12, ácido fólico, serina y trimetilglicina (TMG) .

¿Existen más fenotipos?

Sin duda. Existen muchos otros desequilibrios que se sabe producen los malestares que comunmente se atribuyen a la esquizofrenia, sobre todo cuando aparecen los mal llamados “síntomas positivos”. Tal es el caso de la intoxicación por mercurio (izquierda), plomo y otros metales pesados.
Más que una enfermedad, la esquizofrenia viene a ser un síndrome que altera la homeostasis de un ser humano, y todo está en descubrir ese nutriente, esa hormona o ese metal pesado que está ocasionando un desequilibrio en los neurotransmisores.

Hace falta deshacernos de eso que nos está desquiciando, de eso que nos ha robado la alegría de vivir, eso que hace que parezcamos sumamente vulnerables a quien de verdad le importamos.

Conclusiones y reflexión final

1) Si su nivel de histamina está entre los 40 y los 70 ng/ml, el valor absoluto de sus basófilos entre 30 y 50 células/mm3, su nivel de metionina dentro del valor de referencia indicado por su análisis de laboratorio y su mineralograma no revela intoxicación por cobre, es evidente que su fenotipo no corresponde a una histapenia ni a una histadelia.
2) Un conteo de basófilos de más de 50 células/mm3 y un nivel de histamina superior a los 70 ng/ml, son condiciones suficientes para pensar en una histadelia.
3) El principio de la homeostasis es un proceso natural que rige en todo ser viviente, y lo único que hay que hacer cuando enferma, es procurar las condiciones propicias para que sea el propio organismo el encargado de poner en marcha el mecanismo de autorregulación que hace posible restablecer su equilibrio bioquímico.

“La individualidad bioquímica es tal, que lo que a muchos solo consigue calmarles la sed, a unos cuantos les produce psicosis”
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 7 de noviembre de 2017


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REFERENCIAS

[1] Carl C. Pfeiffer, Richard Mailloux and Linda Forsythe. The Schizophrenias: ours to conquer. Bio-Communications Press, 1970.
[2] William J. Walsh. Nutrient Power. Heal your biochemistry and heal your brain. Skyhorse Publishing, 2012.
[3] Sergio López González. Receta mejorada con medicina ortomolecular para curar la esquizofrenia. Fundación MicroMédix, 30 de octubre de 2015.
[4] Moncrieff Joanna. Does antipsychotic withdrawal provoke psychosis? Review of the literature on rapid onset psychosis (supersensitivity psychosis) and withdrawal-related relapse. Acta Psychiatr Scand 2006: 1–11.
[5] Patrick Holford y Susannah Lawson. Nutrición óptima. Guía fácil. 2009, Ediciones Robinbook, s. l., Barcelona.
[6] Cruzado et al. Polidipsia psicógena complicada con hiponatremia y rabdomiólisis: Reporte de un caso. Rev Med Hered 17 (3), 2006.

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Medicina alternativa para revertir una pancreatitis con plantas medicinales

La pancreatitis, la prostatitis, la hepatitis, la apendicitis y en general, todos los padecimientos cuya denominación contiene el sufijo “itis”, implican siempre que un órgano está inflamado y que ha quedado a merced de un proceso denominado estrés oxidativo. Este mecanismo de oxidación es el producto de un exceso de radicales libres, que son átomos que han perdido electrones y que en un intento por restablecer su equilibrio, están esperando recuperarlos a expensas de otros átomos vecinos. Éstos, al ceder uno o más de sus electrones a esos radicales libres, pierden a su vez su equilibrio electrónico, y pasan a formar parte de ese conjunto inestable de átomos que en una reacción en cadena, continúan luchando por recuperar los electrones que han cedido. Al final, este proceso se traduce en la inflamación del órgano implicado que generalmente va acompañada de dolor, malestar general, fiebre y en casos muy severos, sangrado. Los síntomas pueden variar y extenderse a otras partes del cuerpo, dependiendo del avance de la enfermedad y del órgano inflamado. Así por ejemplo, en el caso de una bronquitis, los síntomas se van a manifestar como jaquecas, tos, dolor de estómago, fiebre, náusea y deficiencia respiratoria.

En lo concerniente a una pancreatitis, que es justo el objeto de estudio de la presente publicación, estamos evidentemente ante una inflamación del páncreas, la glándula encargada de llevar a cabo con éxito varias funciones endocrinas y exocrinas.

Es en esta glándula en donde se originan los problemas de la diabetes, y en donde tiene lugar la secreción de dos hormonas que regulan el nivel de azúcar en la sangre (glucosa): el glucagón y la insulina. Esta última es liberada por las células beta, en una zona del páncreas conocida como “Islotes de Langerhans“. De ahí que antes de recurrir a la insulina exógena (la que le venden en la farmacia para convertirlo en cliente cautivo), le recomendamos tratar su diabetes con una o más microdosis de esas plantas medicinales que sabemos regeneran las células beta, como son la ortiga, la moringa, el cardo mariano, el ginseng, el melón amargo y la Costus igneus, mejor conocida como planta de insulina.

 ¿Cuál es la función del páncreas y cuántos tipos de pancreatitis hay?

Una glándula es un órgano cuya función principal es producir sustancias químicas que han de integrarse al torrente sanguíneo (función endocrina), o que pasan hacia otro órgano (función exocrina). El páncreas es una glándula muy singular, en el sentido de que desempeña funciones tanto endocrinas como exocrinas. Su función endocrina produce tres hormonas. Dos de estas hormonas, la insulina y el glucagón, son esenciales para el procesamiento de azúcares en la dieta (metabolismo de carbohidratos o su descomposición). La tercera hormona producida por las células endocrinas del páncreas afecta el funcionamiento gastrointestinal, y recibe el nombre de polipéptido intestinal vasoactivo. La función exocrina del páncreas produce una variedad de enzimas digestivas (tripsina, quimotripsina, lipasa y amilasa, entre otras) que llegan al duodeno a través del conducto pancreático. En el duodeno, las enzimas comienzan a descomponer una variedad de sustancias alimenticias, incluyendo proteínas, grasas y almidones.

La pancreatitis puede ser aguda o crónica. La pancreatitis aguda ocurre cuando el páncreas se inflama de repente, pero mejora después con un tratamiento apropiado. Los pacientes suelen recuperarse completamente de la enfermedad, y en el 90% de los casos, los síntomas desaparecen al final del tratamiento; el páncreas vuelve a su estructura normal y funciona como si nada hubiera sucedido.
Con la pancreatitis crónica, el páncreas se daña lentamente al transcurrir el tiempo. Los síntomas pueden ser persistentes o esporádicos, pero la afección no desaparece, se daña el tejido pancreático y sus células no funcionan bien.

¿A qué se debe que un páncreas se inflame?

Hay una serie de causas por las cuales una persona podría desarrollar una pancreatitis aguda, siendo las más comunes los cálculos biliares y el alcoholismo. Otras serían: el consumo de ciertos fármacos, algunas infecciones, problemas estructurales del conducto pancreático y de los conductos biliares; lesiones en el abdomen que se transmiten al páncreas, incluyendo las ocasionadas por una cirugía (iatrogenias); niveles altos de grasas en el torrente sanguíneo; mal funcionamiento de la glándula paratiroidea, con altos niveles de calcio en la sangre; complicaciones de trasplantes de riñón y los factores hereditarios.

La pancreatitis causada por fármacos representa aproximadamente el 5% de todos los casos. Algunos fármacos que están definitivamente relacionados con la pancreatitis incluyen:

• azatioprina, 6-mercaptopurina (Imuran)
• didesoxiinosina (Videx)
• estrógenos (píldoras anticonceptivas)
• furosemida (Lasix)
• pentamidina (NebuPent)
• sulfonamidas (Urobak, Azulfidine)
• tetraciclina
• diuréticos tiazídicos (Diuril, Enduron)
• ácido valproico (Depakote)

Todas estas causas de pancreatitis parecen tener un denominador común. En circunstancias normales, muchas de las enzimas producidas por el páncreas no están activas hasta que entran al duodeno, en donde comienzan a funcionar al entrar en contacto con algunas otras sustancias químicas. En una condición de pancreatitis, estas enzimas comienzan sus funciones digestivas dentro del páncreas antes de tiempo, dando lugar tanto a un proceso que se conoce como autodigestión (el páncreas prácticamente se está digiriendo así mismo), como a un ciclo de inflamación, que incluye la pérdida de algunas funciones.
La digestión de los vasos sanguíneos en el páncreas da como resultado el sangrado. Asimismo, otras sustancias químicas pancreáticas hacen que los vasos sanguíneos experimenten fugas, ocasionando que el líquido empiece a permear desde la circulación normal hacia la cavidad abdominal. En estas condiciones, las enzimas que han sido activadas logran también integrarse al torrente sanguíneo a través de los vasos sanguíneos erosionados, logrando circular a través de todo el cuerpo.

¿Qué se siente cuando el páncreas está muy inflamado?

El dolor es el síntoma más representativo de una pancreatitis y suele alojarse en la esquina superior derecha del abdomen. Puede llegar a ser muy intenso y constante. Los pacientes llegan a sentirlo hasta el fondo de la espalda y tienden a respirar suavemente, porque les duele más al respirar profundo. Suelen encontrar alivio al sentarse y doblarse hacia adelante, siendo esta postura una característica del dolor pancreático. Lo más común son las náuseas, los vómitos y la hinchazón abdominal, aunque también puede presentarse una febrícula acompañada de un aumento de la frecuencia cardíaca y de una baja presión arterial.

En pacientes muy  delicados, pueden aparecer cuadros agudos de pancreatitis. Un cuadro agudo (shock) es un síndrome que ocurre cuando el volumen de líquido sanguíneo desciende considerablemente. Durante uno de estos cuadros, los brazos y las piernas se ponen extremadamente fríos, la presión sanguínea desciende peligrosamente, la frecuencia cardíaca aumenta rápidamente y el paciente comienza a experimentar cambios en su estado mental.

En casos extremos, es decir, ante una pancreatitis necrotizante, el tejido pancreático empieza a morir y el sangrado aumenta. Con una hemorragia en el abdomen, el paciente seguramente mostrará señales de una pancreatitis necrotizante: los signos de Turner y de Cullen. El primero de éstos suele manifestarse como un color púrpura rojizo o marrón verdoso de la piel, entre las costillas y el hueso de la cadera (izquierda). El signo de Cullen aparece como una zona azul alrededor del ombligo (derecha).
Algunas de las complicaciones de la pancreatitis se originan a partir de un cuadro agudo. Durante una crisis de esta índole, la sangre y el oxígeno que llevan los principales órganos del cuerpo disminuyen. Las enzimas pancreáticas que han comenzado a circular por todo el cuerpo, así como algunos venenos creados por la digestión anormal del páncreas por esas enzimas, tienen efectos graves sobre otros sistemas. En estas circunstancias, pueden ocurrir daños al corazón, pulmones, riñones, revestimiento del tracto gastrointestinal, hígado, ojos, huesos y piel.

En estos cuadros el riesgo de coágulos de sangre aumenta ya que las enzimas pancreáticas trabajan sobre los vasos sanguíneos que rodean al páncreas e incluso sobre los que están más alejados. Dichos coágulos complican la condición del paciente, ya que al obstruir el flujo sanguíneo, el suministro de oxígeno en varios órganos disminuye.
Pueden presentarse problemas adicionales, aún después de que la pancreatitis ha disminuido. Cuando todo el órgano se hincha y sufre una muerte celular extrema (necrosis pancreática), se hace más susceptible a las infecciones. Puede darse el caso de que varias semanas después de haber disminuido los síntomas, se acumule cierta cantidad local de pus (absceso pancreático), lo que a su vez puede resultar en un aumento de fiebre y en el retorno del dolor.

Otra complicación tardía de la pancreatitis es un seudoquiste pancreático (izquierda). Esto ocurre cuando la sangre, los glóbulos blancos, el tejido pancreático muerto, las enzimas y el líquido que se ha filtrado desde el sistema circulatorio se acumulan. En un intento de confinar y organizar esta acumulación anormal, una especie de pared se forma a partir del tejido muerto y del tejido cicatricial que ha crecido en el área. Los seudoquistes causan dolor abdominal al presionar y desplazar el tejido pancreático, así como una presión adicional sobre otras estructuras cercanas al tracto gastrointestinal, que a su vez produce una interrupción mayor de la función.

Los seudoquistes son potencialmente mortales cuando se infectan y se rompen (abscesos). La simple ruptura  de un seudoquiste causa la muerte el 14% de las veces. Una ruptura más compleja por sangrado causa la muerte el 60% de las veces.

Aparte de que la cantidad de hormonas y enzimas producidas normalmente por el páncreas comienza a disminuir seriamente, hay muchas funciones digestivas que se ven afectadas conforme se va destruyendo el tejido en una pancreatitis crónica. La disminución en la producción de enzimas da como resultado una incapacidad para digerir bien los alimentos. En particular, la digestión de las grasas se ve afectada. La incapacidad para digerir y utilizar proteínas ocasiona debilidad, produce músculos pequeños y conduce a la desnutrición. Un páncreas permanentemente inflamado puede desembocar en diabetes.

¿A qué otros indicadores se puede recurrir para confirmar una pancreatitis?

Aparte de los síntomas, existen otros métodos y análisis que nos pueden ayudar a detectar un páncreas inflamado. Una pancreatitis puede detectarse en una etapa muy temprana de su desarrollo, observando los niveles de dos enzimas pancreáticas en sangre: la amilasa y la lipasa. Éstos tendrían que estar muy elevados para sospechar la existencia de una pancreatitis. En etapas posteriores y en pancreatitis crónicas, estos niveles podrían no estar tan altos. Debido a esto, y a que el aumento de la amilasa y la lipasa también puede ocurrir en otras enfermedades, el descubrimiento de los niveles altos de ese par de enzimas son útiles; pero no confirmarían por sí solos, una pancreatitis.

Hay otras anomalías que también podrían indicar una pancreatitis, como son el aumento de los glóbulos blancos (como resultado de la inflamación y o una infección), los cambios debidos a la deshidratación por la pérdida de líquidos y las alteraciones en la concentración de calcio, magnesio, sodio, potasio, bicarbonato y azúcares en los análisis de sangre.
Los rayos X o los análisis con ultrasonido del abdomen pueden revelar cálculos biliares que podrían estar obstruyendo el conducto pancreático. En presencia de pancreatitis, el tracto gastrointestinal mostraría señales de inactividad.

Los rayos X del tórax también podrían revelar anomalías por la acumulación de aire durante las respiraciones poco profundas, o debido a las complicaciones pulmonares generadas por las enzimas pancreáticas circulantes. Por su parte, una tomografía computarizada (TC) del abdomen puede revelar una inflamación y la acumulación de líquido, así como un absceso o un seudoquiste.

En el caso de una pancreatitis crónica, una serie de análisis de sangre revelarán la pérdida de la función pancreática a lo largo del tiempo. En éstos, los niveles de glucosa alcanzarán valores muy altos, alcanzando eventualmente los niveles típicos de una diabetes, mientras que los correspondientes a los de varias enzimas pancreáticas aparecerán muy bajos. Otra manera de detectar un problema de este tipo en el páncreas, es a través de una placa de rayos X, en donde un médico puede determinar si existe una calcificación del páncreas (pulse sobre la imagen para agrandarla).

En casos graves, se puede recurrir a una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) para diagnosticar la pancreatitis crónica. En este procedimiento, el médico utiliza un instrumento médico equipado con una cámara de fibra óptica para inspeccionar el páncreas. Empleando un equipo como éste, el médico puede ver una imagen ampliada del área en una pantalla de televisión. Existen también unos dispositivos llamados endoscopios que le permiten al médico recuperar una pequeña muestra (biopsia) de tejido pancreático para examinarla posteriormente en un microscopio.

Tratamiento de la pancreatitis con microdosis de plantas medicinales

El presente estudio está dedicado al Sr. López, un paciente que inicialmente acudió a la Fundación MicroMédix en busca de conocimiento tanto en los campos de la medicina ortomolecular y las microdosis, como en el de la informática biomédica.
El caso de “mi tocayo”, que es como llamaré de aquí en adelante al Sr. López, consiste en el análisis de la estrategia que seguí para darle solución a una pancreatitis, empleando una técnica de la informática biomédica conocida como extracción de texto (text mining). Es importante señalar que este caso es único en el sentido de que el paciente optó por participar activamente en la solución del problema, porque de hecho, ha tomado ya los cursos de microdosis y de medicina ortomolecular, y como recién ha comenzado a cursar el de “Informática Biomédica para el Descubrimiento de Nuevas Terapias y el Diagnóstico de Enfermedades“, es prácticamente un hecho que por haberse implicado en el proceso terapéutico y curativo, los resultados serán muy satisfactorios.

Durante la que fue la última sesión de nuestro curso de medicina ortomolecular, mi tocayo aprendió a ingresar datos a la que ha sido hasta el momento, mi herramienta favorita para extraer texto biomédico: Arrowsmith. Y es a través de este software y otro programa que me permitió obtener nubes de palabras, que pude encontrar el tratamiento alternativo ideal para la pancreatitis de mi tocayo, con las mejores plantas medicinales y los suplementos con más propiedades antioxidantes que pude encontrar.

Después de ingresar en Arrowsmith las dos palabras clave pancreatitis y extract, los datos comenzaron a emerger desde el fondo de ese “mar” de más de 27 millones de citas bibliográficas en MEDLINE. De la lista de términos B obtenida (pulse sobre la imagen de la derecha para agrandarla), seleccioné el término oxidative stress inflammation, en conformidad con lo que expuse al principio de este artículo, a propósito de la importancia que reviste el estrés oxidativo en los procesos inflamatorios. Al revisar lo que el programa de Arrowsmith desplegaba como resultado de mi petición (query), noté que en el primer artículo de la lista asociada a la literatura A, que estaba representando en este caso a la Pancreatitis, aparecía otra palabra que parecía muy prometedora para los fines de mi investigación: grape seed (pulse sobre la imagen de la izquierda para agrandarla). A su lado encontré otra cuyo significado desconocía pero que intuí me podía ayudar a descubrir antioxidantes naturales para combatir la inflamación. Me estoy refiriendo al proanthocyanidin.

Cuando averigüé que las proantocianidinas son taninos condensados dotados de excelentes propiedades antioxidantes, que se encuentran en concentraciones muy elevadas en las semillas de las uvas, los arándanos y en muchas otras plantas, y que como antioxidantes son 50 veces más potentes que la vitamina C y 20 veces más eficaces que la vitamina E, me propuse encontrar los nombres de aquellas plantas que además de contener proantocianidinas, hubieran sido consideradas por varios investigadores en el campo de la fitomedicina, específicamente para tratar con éxito la pancreatitis.

Fue así como obtuve la nube de palabras de la imagen adjunta, a partir de los listados de los títulos de los artículos que eran comunes a ambas literaturas, Pancreatitis y extract.
La nube estaba mostrándome, además de la semilla de la uva (grape), una planta que ha demostrado ser muy útil en el tratamiento de la pancreatitis: el Ginkgo biloba (pulse sobre la imagen para agrandarla y hallará, siguiendo el orden alfabético de las palabras, los términos biloba y grape). Puesto que todavía me faltaba explotar (mine) la palabra clave proanthocyanidin, procedí a seleccionarla de los términos B que Arrowsmith me había mostrado al principio de la búsqueda.

Cuando pulsé sobre el boton “View literature corresponding to highlight(s)” para ver los artículos correspondientes al término proanthocyanidin que recién había yo resaltado en color azul (pulse sobre la imagen de la izquierda para agrandarla), el programa me mostró los dos listados de artículos que aparecen en la imagen de la derecha (pulse sobre la misma para agrandarla). Había 165 artículos en la columna de la literatura C en los que estimaba podría encontrar al menos otras dos plantas medicinales, que estuvieran correlacionadas directamente con extract e indirectamente con Pancreatitis, a través del vocablo proanthocyanidin. Cabe señalar que la herramienta de extracción de texto empleada a lo largo de esta investigación, muestra en ambas columnas los artículos que no comparten el término B seleccionado, que en este caso particular viene a ser proanthocyanidin.

En Arrowsmith, los términos B relacionan de manera indirecta a los dos conjuntos de artículos implicados (literaturas A y C), que de acuerdo con el modelo de Swanson son disjuntos (su intersección es el conjunto vacío). Para una discusión más detallada sobre la teoría y práctica del modelo de Swanson, por favor consulte nuestra sección Informatica Biomédica.

Había dos maneras de descubrir las otras dos plantas medicinales que me estaban faltando para completar el tratamiento de mi tocayo. Una era leer los títulos de cada uno de los 165 artículos de la columna de la derecha (ya que lo que más me interesaba eran los extractos de plantas medicinales), y otra era obtener una segunda nube de palabras, a partir del texto biomédico embebido en todos esos títulos. Al obtener la nube que aparece en la imagen de la izquierda, más que ahorrarme el trabajo de leer uno por uno de los 165 artículos, mi intención era encontrar las plantas que más beneficiarían a mi tocayo.

Esto implicó hallar los nombres de las plantas medicinales que se citaban con más frecuencia en el conjunto de artículos de la literatura C (extract). Si pulsa usted sobre la imagen anterior, advertirá que las plantas medicinales que se mencionan más en relación con los extractos ricos en proantocianidinas, son los arándanos (cranberry, 8 citas) y el caqui (persimmon, 3 citas).

Receta para el tratamiento de la pancreatitis

De acuerdo con el proceso descrito con anterioridad, la receta de la Fundación MicroMédix  para tratar eficazmente una pancreatitis, constaría de extractos o microdosis de semilla de uva, Ginkgo biloba, arándanos y caqui. Para acelerar la recuperación conviene agregar antioxidantes en forma de suplementos, que de acuerdo con Banerjee y Bagchi [1] (derecha), bastaría con una combinación de selenio, beta-caroteno, metionina, vitamina C y vitamina E, los cuales complementaría yo con cromo, complejo B y ácido fólico en dosis terapéuticas (ortomoleculares).

La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano“… San Agustín
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 9 de agosto de 2017


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REFERENCIAS

[1] Banerjee B., Bagchi D. Beneficial effects of a novel IH636 grape seed proanthocyanidin extract in the treatment of chronic pancreatitis. Digestion. 2001;63(3):203-6.
[2] Zeybek N et al. The effects of gingko biloba extract (EGb 761) on experimental acute pancreatitis. J Surg Res. 2003 Dec;115(2):286-93.
[3] Bagchi D. et al. Free radicals and grape seed proanthocyanidin extract: importance in human health and disease prevention. Toxicology. 2000 Aug 7;148(2-3):187-97.
[4] Borran M. et al. Protective effect of Tribulus terrestris fruit extract on cerulein-induced acute pancreatitis in mice. Avicenna J Phytomed. 2017 May-Jun;7(3):250-260.
[5] Bae GS. et al. The beneficial effects of Nardostachys jatamansi extract on diet-induced
severe acute pancreatitis. Pancreas. 2013 Mar;42(2):362-3. doi: 10.1097/MPA.0b013e3182592cac.
[6] Minaiyan M et al. Preventive Effect of Cichorium Intybus L. Two Extracts on Cerulein-induced
Acute Pancreatitis in Mice. Int J Prev Med. 2012 May;3(5):351-7.
[7] Tulini FL et al. Evaluation of the release profile, stability and antioxidant activity of a
proanthocyanidin-rich cinnamon (Cinnamomum zeylanicum) extract co-encapsulated
with a-tocopherol by spray chilling. Food Res Int. 2017 May;95:117-124. doi: 10.1016/j.foodres.2017.03.010. Epub 2017 Mar 10.