Medicina Natural

Medicina Alternativa Personalizada. Consultorio


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Medicina alternativa de precisión: inteligencia artificial para curar hasta un cáncer

En principio, la mayoría de las enfermedades son curables, porque aunque es cierto que algunas de ellas son las causantes de un gran número de fallecimientos, existen muchos pacientes que han podido superar esas mismas afecciones, haciendo algo diferente de lo que se les aconsejó a aquellos que fallecieron. El hecho de que nosotros hayamos podido extraer de la literatura biomédica, casos de éxito de varios tipos de cáncer, implica que hay alternativas muy viables para curarse.
La medicina alternativa de precisión es el resultado de combinar las técnicas de la inteligencia artifical, con la medicina ortomolecular y la fitoterapia, y es la sinergia de esa combinación lo que aprovecharemos en este estudio, para demostrar que un caso de adenocarcinoma pancreático tiene solución.

El papel de la medicina de precisión en el tratamiento del cáncer pancreático

Cuando a un médico se le presenta un caso nuevo, intuitivamente recurre a su experiencia para recordar casos de éxito que se parezcan al que está intentando solucionar. Y al igual que cualquier otro especialista, si no ha tenido una experienica similar, o la tuvo pero no recuerda exactamente los detalles, tenderá a consultar a otros colegas para que le aconsejen cómo tratar a ese paciente que de momento está acaparando su atención. Podría incluso suceder que varios médicos fueran a inspeccionar el archivo clínico de su hospital, con el objeto de saber qué hizo cierto experto en el pasado, para resolver un problema parecido.

Y aunque ese escenario evoca un poco la manera en la que el Dr. House abordaría un caso difícil de resolver, lo que voy a exponer aquí en relación a un estudio de cáncer pancreático, lejos de parecerse a un cápítulo de esa serie de televisión o a una novela de ciencia ficción, es prueba fiel de lo mucho que ha avanzado la tecnología de la inteligencia artificial. Una de las técnicas de esta nueva disciplina, concretamente el aprendizaje no supervisado, es la que hace posible que una máquina “recuerde” y encuentre dentro de un “mar de datos” históricos, no solo una experiencia de éxito, sino varios casos que justificarán y respaldarán la recomendación que dicha máquina le entregará al médico y/o naturópata a cargo.

Y es que la medicina de precisión, conocida también como medicina personalizada, puede ser practicada como medicina integrativa o complementaria, de ahí que en el párrafo anterior haya yo escrito médico y/o naturópata. Como veremos muy pronto, una computadora va a recomendar un tratamiento específico para una persona en particular, basándose en un historial de casos de éxito previamente almacenados en una base de datos biomédicos (la de la Fundación MicroMédix). Y si los casos de éxito registrados en esa base de datos contienen atributos propios de la medicina alopática, esos datos aparecerán en nuestros análisis sin ninguna modificación. De la misma manera en la que respetaremos esos hechos por estar reflejando una realidad, celebraremos también el que una máquina recomiende un tratamiento alternativo o incluso complementario. Y esto último también constituye una realidad, porque como podrá constatar el lector en nuestras referencias, muchos protagonistas de esos casos de éxito prefirieron renunciar a las quimioterapias y las terapias de radiaciones, debido a la gravedad de sus efectos secundarios.

Caso de estudio: un adenocarcinoma pancreático metastásico

Pero a quien le toca en esta ocasión decir sí o no a las quimioterapias y radiaciones, es a una damita de 67 años, con un diagnóstico que de acuerdo con su patólogo consistió de un adenocarcinoma pancreático metastásico (izquierda), cuyo tratamiento por un tiempo requirió de gemcitabina y que en próximas fechas comprenderá dos fármacos muy socorridos en las quimioterapias, el Onivyde (irinotecán) y el Fluorouracil (fluoropirimidinas).
La hija de la protagonista de este caso de estudio, a quien llamaré Toni de aquí en delante, nos hizo favor de responder el cuestionario que empleamos para recabar los datos clínicos de nuestros pacientes, cuando éstos o alguno de sus familiares nos encomienda un estudio como el que aquí estoy desarrollando. Es en ese cuestionario en donde nos especificó los síntomas que estaban aquejando a su mamá: dolor abdominal, convulsiones y desmayos ocasionales; anorexia (peso extremadamente bajo por inapetencia), gastritis, náuseas ocasionales (sin vómito), indigestión y depresión (aunque este último me lo reportó posteriormente a través de un correo electrónico). Con todos esos datos y los que pude inferir a partir de las pruebas de laboratorio que me hizo llegar más tarde esta amable señorita, fue como pude completar los campos especificados en la hoja de cálculo que aparece a su derecha (pulse sobre la misma para agrandarla).

Cabe señalar que el registro (instancia) asociado al caso de nuestra paciente Marita, que es el nombre que estaré empleando para referirme en lo sucesivo a la mamá de Toni, no aparece en la imagen anterior por razones de espacio. En vez de analizarlo por partes, he preferido dedicarle un apartado posterior, con la intención de contrastar su contenido con el conjunto de atributos que conformarán lo que en el ámbito del aprendizaje de máquina (machine learning) se conoce como centroide. Más adelante “explicaré con manzanitas” lo que significa eso y la importancia que reviste para la medicina de precisión, al momento de especificar un tratamiento personalizado. Por el momento quisiera analizar los demás campos de la hoja de Excel para mostar las tendencias que un ser humano como usted y como yo, podría detectar a la hora de analizar un registro histórico de datos clínicos. Veamos

En la imagen a la derecha se observa una marcada tendencia de los médicos naturópatas a recetar muérdago como fitoterapia (veáse la columna del atributo fitoterapia_1). Existe también cierta inclinación de parte de los profesionales de la salud tanto para recomendar una fitoterapia basada en cúrcuma, como para recetar gemcitabina (Gemzar) como quimioterapia. Sin embargo, yo no me atrevería a afirmar que esas tres tendencias son las únicas, o que son las que estarán rigiendo la forma que adoptará el tratamiento que estamos buscando personalizar, pues existen muchos otros datos que no se alcanzan a ver en la imagen. Algo similar ocurre con los suplementos (izquierda). Cada caso consta de una hilera de campos en donde se guardan los atributos de cada paciente, como son las dosis que estuvo tomando de betacaroteno, de vitamina C (oral), de ácido ascórbico (o ascorbato de sodio) por la vía intravenosa (IV), de vitamina D3, de omega 3 y de coenzima Q10  (pulse sobre la imagen de la izquierda para ver los detalles). Nótese por ejemplo cómo la vitamina C IV es muy solicitada en diferentes tipos de cáncer, no solo en el de páncreas.

Descubriendo el tratamiento idóneo para Marita

Hay un tratamiento idóneo para cada quien, porque lo que pueda hacerle bien a Marita, tal vez no sea lo más indicado para usted. De acuerdo con lo que estoy mostrando en la imagen adjunta y en la que sigue, para que la receta que le vamos a proponer a ella le funcionara a usted, tendría que presentar leucopenia (conteo bajo de leucocitos -pulse en la imagen adjunta-),  un marcardor tumoral CA 19-9 cercano a los 1,807 UI/ml, unos síntomas parecidos a los de ella (ver apartado anterior), estar bajo los efectos de una quimioterapia a base de irinotecán y fluoropirimidinas, en fin, lo que quiero decir es que su caso tendría que ser muy similar al de Marita (véase la imagen que sigue).

Al igual que los casos que mostré en el apartado anterior, el registro de Marita contiene los mismos campos; pero con valores de atributos muy particulares y muy probablemente diferentes a los de otros pacientes, coincidentes tal vez en algunos casos, con los de algunos pacientes en condiciones similares de salud. El punto es que cualquier registro de un paciente, incluyendo el de Marita, lo podemos representar por un conjunto de valores de atributos separados por comas.

Así, el caso de Marita quedaría representado por el siguiente conjunto de valores: 7, 67, F, adenocarcinoma pancreático, S, CA 19-9, N, N, S, N, N, S, S, S, S, N, N, gastritis, diabetes, ninguna, normales, N, N, fluorouracil, irinotecan, folfirinox, Kalanchoe, ninguna, ?, ?, ?, ?, ?, ?, ?, ?, ?, ?, ?, ?; en donde 7 es un código que identifica el caso, 67 es la edad de Marita, F indica un paciente del sexo femenino, luego viene el diagnóstico médico (no mío), S delata la confirmación de una metástasis, CA 19-9 está implicando que ese marcador ha alcanzado un nivel superior al normal, la N que sigue nos dice que no se ha detectado ictericia, etc. (pulse sobre la captura de pantalla de la derecha y auméntela para ver el valor y el significado de los demás atributos).

A esa lista de valores ordenados y separados por comas, los ingenieros acostumbramos llamarle vector, y es un concepto que resulta muy útil para entender otra palabra clave igual de importante en el contexto del aprendizaje automático: el centroide.
Estadísticamente hablando, un centroide se puede definir como un vector de atributos que refleja la tendencia central de cada uno de ellos. Y ¿qué cosa es una tendencia central?

¿Recuerda lo que platicábamos párrafos atrás a propósito del muérdago? Bien, ese es un ejemplo de tendencia central. De hecho, la tendencia central del atributo fitoterapia_1 se mide con la moda de ese atributo, y su valor es muérdago, pues estamos tratando con una variable nominal. Pero lo más difícil y a la vez interesante de este caso, es que no conocemos de antemano los nombres ni las dosis de los suplementos de nuestra paciente (lo cual se ha representado en el registro de Marita con signos de interrogación). Hasta donde yo sé, los únicos suplementos que Toni le ha estado dando a Marita son escozul y Kalanchoe.

Nuestra misión consistirá entonces en confeccionar una receta acorde con los datos que tenemos, pues lo que nos está faltando para convertir este caso de estudio en uno de éxito, son precisamente las dosis de los suplementos que contendrá dicha receta.

Dividir para triunfar: la técnica del clustering (segmentación)

Dado que esto no es un curso de minería de datos, y como seguramente a Toni y a usted no les interesa mucho conocer el teje y maneje de esa tecnología, lo que voy a hacer aquí es “explicar con manzanitas”, la técnica que hace posible la confección de un tratamiento personalizado: el aprendizaje de máquina no supervisado.

En la jerga de la inteligencia artificial al aprendizaje no supervisado se le conoce como clustering, y es una técnica que consiste en clasificar un conjunto de casos con atributos muy similares dentro de un determinado grupo; pero muy diferentes en relación a los atributos de los casos clasificados en otros grupos.
Tratándose de casos de cáncer por ejemplo, habrá instancias muy similares de cáncer de próstata que se diferenciarán muy bien de las de cáncer de mama, porque sería imposible que una mujer padeciera de cáncer de próstata, y muy raro que un hombre desarrollara un cáncer de mama. Como veremos, uno de los parámetros que más va a ayudar a descubrir un tratamiento, es el número de grupos.

A continuación explico el procedimiento que seguí para descubrir dos tratamientos personalizados, uno complementario que agrega varios suplementos a la quimioterapia, y otro en donde se recomienda la administración exclusiva de sustancias naturales en forma de suplementos.

Tratamiento complementario (quimioterapia combinada con suplementación)

Con una herramienta de minería de datos como WEKA, pude aplicar un algoritmo de clustering denominado K-Means, para segmentar los casos de éxito que mostré con anterioridad en la hoja de cálculo de Excel.
Uno de mis experimentos consistió en dividir el total de casos en cinco clusters (grupos), tal y como lo estoy mostrando en las capturas de pantalla adjuntas. Obsérvese cómo la máquina encontró tendencias de manera automática. Entre otras cosas, aprendió que en la base de datos hay pacientes de unos 60 años con cáncer de próstata no extendido (cluster 0), mujeres de alrededor de 60 años con carcinoma renal extendido (cluster 1), así como tres grupos de adenocarcinoma pancreático: uno de mujeres en una edad cercana a los 75, sin metástasis (cluster 2); otro de mujeres de alrededor de 58 años, con metástasis (cluster 3); y uno más de mujeres que rondan los 65, también experimentando metástasis (cluster 4).
Ahora le pregunto, ¿en cuál de los grupos cree usted que clasificó WEKA, el caso de nuestra querida Marita? Si no lo intuye, échele de nuevo una mirada a su registro y compárelo con los datos que aparecen en la parte del informe que aparece a su derecha (recuerde pulsar sobre las imágenes para agrandarlas).
Por si no lo advirtió, lo que hizo esta singular herramienta de apoyo fue clasificar el caso de Marita en el grupo 4, como no podría ser de otra manera, pues el centroide asociado al grupo 4 contiene atributos muy similares a los que están caracterizando el caso de nuestra paciente.

Nótese cómo he hecho énfasis en que ambos vectores son muy similares, lo cual de ninguna manera significa que el tratamiento implícito en ese cluster no sea idóneo. La inteligencia de las máquinas es tal, que no precisa que dos cosas sean idénticas para saber que hay ahí una intensa correlación. El concepto de correlación está desbancando a lo que pregona el método científico, en relación a esa idea de que algo no puede ser verdad, solo porque se desconoce su causa [9]. La realidad que revela un conjunto de datos está ahí, independientemente de cómo se hayan dado las cosas. Basta con que exista una cantidad suficiente de casos de éxito (no necesariamente un big data), y que cierto grupo de éstos mantenga una intensa correlación con un caso por resolver, para que ese caso pueda convertirse también en uno de éxito. Y si usted quisiera conocer algunos de los casos de éxito que respaldan lo que aquí estoy planteando, lo invito a consultar las referencias que para ese efecto he puesto a su disposición (por razones obvias de espacio y confidencialidad, no espere ver una relación de todos los casos de éxito que hay actualmente en nuestra base de datos).

Y ahora… ¡la cereza del pastel!
En la imagen adjunta estoy mostrado esa parte del reporte que por falta de espacio y una mejor claridad de exposición, no quise representar en una sola captura de pantalla. Esta tercera parte de los datos que WEKA desplegó, después de explorar en dirección descendente el resto de los atributos de los cinco centroides (del 0 al 4), contiene la fitoterapia (muérdago) y las dosis de los suplementos sugeridas por ese “pedazo de inteligencia artificial”. En un principio, esas dosis no eran más que signos de interrogación (?) en el “vector de Marita”, y se han convertido ahora en los datos que necesitamos homologar, para obtener al fin, un tratamiento complementario personalizado.

Tratamiento alternativo (sin quimioterapia)

Como señalaba yo en un apartado anterior, algunos pacientes deciden “tirar la toalla” y decirle no a las quimioterapias y las radiaciones. Pensando que Marita podría estar en ese caso, llevé a cabo una serie de experimentos adicionales para poder descubrir un tratamiento puramente alternativo. El resultado de este esfuerzo lo puede ver pulsando con su ratón en la imagen adjunta. Esta vez dividí el total de casos en tres grupos, para permitirle al software clasificar el caso de Marita. Como podrá usted advertir, el tratamiento ahora comprende las dosis indicadas por el centroide correspondiente al cluster #1 (el segundo de derecha a izquierda).

Otra razón de peso para pensar en un tratamiento como el propuesto en el cluster #1, sería que aún después de haber homologado los datos (ver el siguiente apartado), el muérdago no se pudiera conseguir en nuestro país (Toni y Marita viven en México), o que su precio fuera demasiado alto por tratarse de un producto de importación. En el siguiente apartado explico en qué consiste la homologación de los datos y otras opciones que se podrían contemplar para regionalizar la administración de los suplementos implicados en ambos tratamientos.

Homologando los datos

Los datos, tal y como los ha entregado el software WEKA, tienen que ser revisados y adaptados al entorno en el que habrán de aplicarse. Así por ejemplo, en el caso del tratamiento alternativo, puede ser que convenga más la forma natural de la cisteína, en vez de la N-acetilcisteína (NAC). Además, a sabiendas de que el propósito de la L-cisteína es promover la producción de glutatión, yo me decantaría finalmente por recetar dos o tres porciones diarias de proteína de soya o de suero de leche aislada (derecha), debido a la riqueza de nutrientes que contiene este complejo de aminoácidos. Hay dos de ellos en particular que junto con la cisteína, optimizan la producción de glutatión: la glicina y el ácido glutámico.
Análogamente, hay algunos suplementos que aparecen en ambos tratamientos que podrían excluirse, dadas las dosis tan pequeñas que se han recomendado. Si analizamos detenidamente los centroides en cuestión, podríamos extraer las siguientes conclusiones:

1) Podemos prescindir de la cisteína en el tratamiento complementario (35.3 mg), más no en el alternativo (334.5 mg).
2) El beta glucano-1,3 no es necesario en ninguno de los dos tratamientos, porque sus dosis no son de ninguna manera terapéuticas (nadie se va a curar un cáncer con 0.06 o 0.1 mg de ese suplemento).
3) El betacaroteno podría omitirse en el enfoque complementario más no en el alternativo (estamos hablando de casi 16,000 UI en esta segunda opción).
4) La vitamina C por la vía oral conviene incluirla en ambos tratamientos (6 gramos diarios para los dos).

5) La vitamina C intravenosa es muy importante en cualquiera de las dos opciones, porque existe una tendencia muy marcada de prescripción, en un gran número de casos de éxito. Existe un protocolo muy detallado para su administración, cuyas especificaciones se establecen a través de un vínculo que encontará usted en nuestra receta personalizada para el cáncer de páncreas (si lo desea puede descargarla en el apartado que sigue).
6) La vitamina D3 deberá considerarse muy seriamente en ambas versiones, ya que además de que sus dosis son terapéuticas, el caso demanda combatir una aguda depresión, por lo que será necesario aumentar unas cinco o seis veces más la dosis establecida para esta vitamina, dependiendo ello de la opción seleccionada por nuestra paciente.
7) Una situación muy similar a la de la vitamina D3 ocurre con los ácidos grasos omega 3, con motivo de la depresión reportada.

8) La administración de Coenzima Q10 solo se considera en el caso del tratamiento alternativo, ya que en el complementario la dosis indicada de 10.6 mg no aporta un beneficio sustancial.
9) La melatonina en ambos casos es importante pero se debe homologar en conformidad con las dosis disponibles en el mercado, que son de 5 y 6 mg. De acuerdo con esto, se recomiendan 6 y 12 mg para el tratamiento alternativo y complementario, respectivamente.
10) En cuanto a la duración de cada tratamiento, se han pronosticado 17 meses para el alternativo y 22 para el complementario.

En lo concerniente al muérdago, por favor no vaya usted a tomar tés de esta hierba así como así, ya que estamos hablando de una planta con un nivel de toxicidad considerablemente alto. Lo que procede aquí es conseguir presentaciones de grado farmacéutico que ya han sido aprobadas por las autorizadas sanitarias y cuyas dosis han sido establecidas por los mismos fabricantes. Esas presentaciones generalmente consisten de una solución inyectable y administrable ya sea por vía intravenosa, intramuscular o subcutánea, en  cualquiera de las marcas comerciales especificadas en la receta que en breve estaré presentando.
Otra alternativa que podría resultar muy prometedora porque suprime la toxicidad de muchas plantas, es la administración de microdosis. Varios miembros de mi familia ya nos hemos aliviado con microdosis de plantas medicinales incluso más tóxicas que el muérdago. A uno de mis hijos lo estuve tratando hace algunos años con microdosis de belladona, y yo en lo personal estuve aplicándome por mucho tiempo microdosis de digital y chicalote, que son ejemplos de dos plantas que no tienen por qué ser peligrosas si se administran apropiadamente: 3 gotas de microdosis sobre la lengua cada 5 minutos por media hora, luego cada hora diariamente hasta superar el cuadro agudo, y posteriormente ese mismo número de gotas 4 veces al día.

La Receta personalizada y homologada

 

La cantidad y el tipo de suplementos que contendrá la receta en su versión final, dependerá del tratamiento elegido por el paciente (alternativo o complementario). Recuerde que si usted no responde al nombre de Marita, el tratamiento que se obtuvo a lo largo de este estudio, puede ser que no le funcione a usted, a menos que su “vector de atributos” sea idéntico al de ella. Si está padeciendo una enfermedad “incurable” y está dispuesto(a) a convertirse en un(a) guerrero(a) biomédico(a) para salir bien librado(a) de esta lamentable situación, le recomiendo consulte nuestra sección Un Estudio para tu Caso, en donde le explicamos qué necesita usted hacer para contar con un tratamiento como el de Marita, o sea, justo a la medida de su “vector de atributos”, ese conjunto de rasgos que hacen de usted un ser humano extraordinario e irrepetible, que solo está esperando una oportunidad para demostrarle al mundo, que no hay enfermedades incurables, sino personas a quienes se les dijo que no se podían curar, y se lo creyeron.

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 7 de septiembre de 2018


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REFERENCIAS

[1] Min-Seok Seo1 et al. High-Dose Vitamin C Promotes Regression of Multiple Pulmonary Metastases Originating from Hepatocellular Carcinoma. Yonsei Medical Journal. 2015 Sep;56(5):1449-1452.
[2] Cannon, et al. The Incidental Use of High-Dose Vitamin D3 in Pancreatic Cancer. Case Reports in Pancreatic Cancer 2016, 2.1
[3] Mark Fontes. Improved Prognosis and Quality of Life in a 66-year-old Female Patient with Metastatic Pancreatic Adenocarcinoma Treated with Gemcitabine, and Adjunctive Orthomolecular and Botanical Interventions. Journal of Orthomolecular Medicine Vol 30, No 2, 2015
[4] Riordan et al. High-dose intravenous vitamin C in the treatment of a patient with renal cell carcinoma of the kidney. J Orthomol Med, 1998; 13: 72-73.
[5] González et al. High dose intravenous vitamin c and metastatic pancreatic cancer: Two cases. Integrative Cancer Science and Therapeutics, 2016. Volume 3(6): 1-2
[6] Bonucci et al. Integrated Cancer Treatment in the Course of Metastatic Pancreatic Cancer: Complete Resolution in 2 Cases. Integrative Cancer Therapies. 2018, Vol. 17(3) 994–999
[7] Complete remission and long-term survival of a patient with melanoma metastases treated with high-dose fever-inducing Viscum album extract: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5704862/pdf/medi-96-e8731.pdf
[8] Disappearance of an advanced adenomatous colon polyp after intratumoural injection with Viscum album (European mistletoe) extract: a case report; https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25532007
[9] Viktor Mayer-Schönberger & Kenneth Cukier. Big Data: A Revolution That Will Transform How We Live, Work, and Think. First Mariner Books, 2014
[10] Spreen Alan. Tomorrow´s Cancer Cures Today. 25 secret therapies from around the world. Health Sciencies Institute. Baltimore, Maryland. 2009

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Epilobio en microdosis: inmejorable antiinflamatorio para el cáncer de próstata

Han pasado ya cinco años desde que pude librarme totalmente de una prostatitis crónica, y durante todo ese tiempo que invertí buscando un remedio para el dolor de mi pelvis, las constantes febrículas, la micción frecuente y el ardor al orinar y eyacular, siempre me pregunté si la nitazoxanida, la medicina ortomolecular y las microdosis, podrían también ayudar a combatir un cáncer de próstata.
En esos días mis síntomas habían disminuido a tal grado, que no consideré necesario indagar más sobre el asunto. Al haberme hecho cargo de mi prostatitis yo mismo me había dado de alta.

Más allá de un cáncer de próstata se encuentra la voluntad de vivir

Pero el objetivo de compartir con usted esta experiencia, es dejar constancia de que no hay algo en mí que usted no tenga, como para no poder conseguir los mismos resultados. De hecho, usted se encuentra en una mejor posición, porque puede aprovechar lo que yo le voy a confiar aquí, para ahorrarse algunos suplementos y conseguir únicamente aquello que realmente le va a beneficiar.

Durante el proceso de búsqueda que siguió a mi curación, terminé concluyendo que lo que puede servir para desinflamar una próstata, no necesariamente funciona para curar un cáncer que ha invadido esta glándula sexual. No obstante, ahora puedo decir que lo que puede revertir un cáncer de próstata, también puede acabar con una prostatitis crónica o una hiperplasia prostática benigna. No hay que perder de vista que estamos hablando de lo que pueden hacer por usted la medicina ortomolecular y la técnica de las microdosis, que no tienen nada que ver con los procedimientos quirúrgicos o de quimioterapia, propios de la medicina tradicional (la que está basada en fármacos).

En los últimos cuatro años he tratado pacientes con prostatitis sin ningún indicio de cáncer. Pero la necesidad de ganarme la vida y el sufrimiento de otros seres humanos con peores dolencias que las que yo padecí, me han impulsado a seguir explorando las posibilidades que la fitoterapia (remedios basados en plantas medicinales) puede ofrecer. La adversidad me ha  enseñado más que la universidad. El caso de Don Raúl ilustra mejor lo que quiero decir.

El antígeno prostático específico de Don Raúl 

Alarmado por lo que su médico había detectado durante una exploración conocida como tacto rectal, Don Raúl me pidió mi opinión sobre lo que ese excelentísimo señor de bata blanca le había sugerido realizar: se trataba de un examen que se conoce como biopsia de próstata, y cuyo objetivo es extraer alrededor de una docena de muestras de tejido prostático, a fin de confirmar la existencia de células cancerosas. Cuando le pregunté si ya se había realizado la prueba del antígeno prostático específico (PSA) en sangre, me contestó que sí y que los resultados lo tenían preocupado, porque su valor había llegado a los 7.3 ng/ml (nanogramos por mililitro de sangre).

Aun cuando esa cifra era lo suficientemente elevada como para ordenar una biopsia, le aconsejé que probara primero un tratamiento de 20 días con una microdosis de epilobio, porque de acuerdo con mi experiencia y la de otros muchos e-pacientes adscritos a algunas redes sociales de salud 2.0, el procedimiento de la biopsia suele ser un arma de dos filos, dada su naturaleza invasiva: utilizando una sonda de ultrasonido, el médico introduce una aguja por la vía rectal, a fin de recoger suficientes muestras de tejido prostático. En el mejor de los casos, la prueba podría resultar negativa, sin que ello signifique categóricamente que el paciente está fuera de peligro, ya que podría tratarse de un falso negativo.

En el peor de los casos, que por supuesto no sería un falso positivo, la aguja podría contaminarse con tejido realmente canceroso, para después propagar hacia otros órganos sanos, el cáncer así recolectado (metástasis). Como la aguja toma muestras en repetidas ocasiones, y como el médico tiene muy poco control sobre los tejidos que está tocando la aguja, ésta podría afectar células sanas, después de haber recogido una muestra de tejido canceroso.

Con esta otra perspectiva, Don Raúl me inquirió si sabía yo de alguna otra alternativa para descartar un cáncer de próstata. Le contesté que conocía el trabajo de Josep Pàmies, y lo que él a su vez comentaba sobre la obra de Maria Treben, “Salud de la Botica del Señor“.
En su excepcional libro, esta autora relata cómo algunos hombres han podido superar un cáncer de próstata con infusiones de epilobio. Le conté a Don Raúl lo que yo tuve que pasar años atrás, enfrentando el mismo problema, y lo que hubiera hecho en aquel entonces si hubiera sabido lo que ahora sé sobre informática biomédica y medicina alternativa. Durante nuestra conversación telefónica se lo quise dejar muy claro: “si una infusión, una tintura o una microdosis de epilobium angustifolium no revierte un cáncer de próstata, difícilmente lo hará un tratamiento alopático… Yo jamás me sometí a una biopsia de tejido prostático y heme aquí vivito y coleando”.

Las especies de epilobio y su eficacia para combatir las afecciones de la próstata

Supuse que al colgar el teléfono no volvería a saber más de Don Rául, porque a lo largo de nuestra plática lo había notado algo escéptico ante lo que le había dicho poco antes de terminar mi explicación. Sin embargo, como a los tres días me volvió a llamar, esta vez para hacerme ver que de acuerdo con lo que Maria Treben había escrito en el libro que yo le había recomendado, el epilobio de bosque, que es como en España denominan al epilobium angustifoilium, “no vale para combatir las afecciones de la próstata” [1]. Ella afirmaba que solo el epilobio de flores pequeñas, o sea el de la especie parviflorum, era el único que podía cumplir con ese cometido.

El tenía razón, porque Maria Treben (izquierda) así lo había escrito; pero lo que Don Raúl y ella no sabían es que yo tenía pruebas de que la especie angustifolium, al igual que el epilobium hirsutum, también podían revertir una prostatitis, una hiperplasia y un cáncer de próstata. Para que no quedara ninguna duda, le envié por correo electrónico seis artículos en los que varios científicos de renombre, habían presentado evidencias contundentes sobre la eficacia terapéutica de esas tres especies de epilobium, en cuanto a afecciones de la próstata se refiere [2]-[7]. Hacía tiempo que había yo encontrado dichas pruebas en la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, haciendo uso del motor de búsqueda PubMed, la base de datos biomédicos más grande del mundo, con más de 27 millones de citas bibliográficas.

De todos las publicaciones que encontré, la que más respaldó los beneficios del epilobium angustifolium en particular, fue la de Schepetkin y otros [8], en la que sus autores explican con lujo de detalles, por qué los extractos de E. angustifolium se han forjado un prestigio muy merecido como alternativas para tratar la úlcera gástrica, la úlcera duodenal, la gastritis, la colitis, la disentería, la diarrea, y como cabría esperar, los problemas prostáticos y urinarios, tales como la inflamación uretral, los trastornos de la micción, el adenoma prostático y la hiperplasia prostática benigna. En cuanto al cáncer de próstata, ellos han presentado evidencias de que los extractos de E. angustifolium exhiben propiedades antitumorales, incluyendo la inhibición del crecimiento de la célula epitelial de la próstata humana PZ-HPV-7. Asimismo, el tratamiento de células de adenocarcinoma de próstata humana sensible a andrógenos LNCaP con extractos de Epilobium, dio como resultado un aumento significativo en el número de células apoptóticas (células cancerosas cuya destrucción es inminente y está programada).

En la imagen adjunta estoy mostrando el resumen de uno de los artículos que más impacto causó en Don Raúl, a propósito de lo que estas tres especies de epilobium serían capaces de hacer por su antígeno prostático. Lo que él juzgó como lo más maravilloso del artículo (lo que en realidad escribió él fue “cool”, término del slang norteamericano que significa “super”), fue lo que he resaltado en azul. Su traducción rezaría más o menos así:

Nuestros estudios demostraron que los extractos de Epilobium angustifolium, Epilobium parviflorum y Epilobium hirsutum son potentes inhibidores de la proliferación de células de cáncer de próstata (LNCaP) con valores de IC50 alrededor de 35 μg/ml. Los extractos bajo prueba redujeron la secreción del antígeno prostático específico (PSA) (de 325,6 ± 25,3 ng/ml, a aproximadamente 90 ng/ml) e inhibieron la actividad de la arginasa (de 65,2 ± 1,1 mUnidades de urea/mg de proteína, a aproximadamente 40 mUnidades de urea/mg de proteína)” [2].

De acuerdo con los resultados de Stolarczyk y sus colaboradores, el antígeno prostático específico disminuyó en una proporción de 3.6 veces (325.6/90), empleando extractos de epilobio. Con una dosis inicial de tres gotas de microdosis, cada 5 minutos durante una hora, y posteriormente cada hora por todo el día; o quizás con 16 a 30 gotas de su extracto, tres veces al día, estimé que en menos de tres meses el antígeno prostático de Don Raúl podía reducirse a solo 2 ng/ml. De conformidad con lo anterior, y suponiendo que usted fuera un varón con problemas de próstata, podría calcular cuánto descendería su antígeno prostático con este tratamiento, dividiendo su valor actual entre 3.6, para obtener un estimado de los nanogramos por mililitro de sangre a los que llegaría, a los tres meses de haber comenzado con las microdosis o el extracto.

¿Está usted en riesgo de desarrollar cáncer de próstata?

Y se preguntará usted, ¿cómo puede saber este señor que en menos de tres meses mi antígeno prostático va a descender en esa proporción? Bueno, además de los hallazgos de Stolarczyk y sus colaboradores, consideré los testimonios de aquellos que ya han puesto a prueba el epilobium con fines de desinflamar su próstata. Después de leer el caso de Christopher Long en la página de Dulce Revolución, pensé que si el antígeno prostático del Sr. Long había disminuido drásticamente de 8.45 a 5.7 y finalmente a 4 mcg/L en tres meses (una proporción de 8.45/4=2.1), tomando tres infusiones (tés) de esta extraordinaria planta, entonces una microdosis o un extracto, podrían hacer más por una próstata inflamada, en el mismo tiempo. En la Fundación MicroMédix hemos comparado la eficacia de las microdosis de algunas plantas con sus respectivas infusiones, y aunque ésta varía mucho entre una planta y otra, siempre la de una microdosis ha resultado superior. Es de esperar entonces que en menos de tres meses, una microdosis desinflame 1.7 veces (3.6/2.1) más, que un té de epilobio.

En las imágenes adjuntas, puede usted consultar los valores de referencia del antígeno prostático específico, en función de la edad. Para ayudarle a interpretar este tipo de análisis, voy a exponer mi caso, en el que el Dr. Carlos Pacheco Gahbler, me estuvo tratando con fármacos por un tiempo, y en el que después de dos semanas, me dio de alta con un antígeno prostático de 3.1 ng/ml. Aunque este valor parecía bastante razonable para un hombre de 54 años (ahora tengo 62), las aguas se habían logrado calmar hasta ese entonces, después de que mi antígeno prostático había llegado a los 5.6 ng/ml. Ahora, ¿por qué en ese momento el Dr. Pacheco me dio de alta y no consideró necesaria una biopsia prostática? La clave estuvo en el valor que tenía lo que en urología se conoce como antígeno prostático libre, el cual es un parámetro que sirve para saber qué tan probable es que una biopsia resulte positiva al cáncer (pulse sobre la imagen de la izquierda para agrandarla). Para saberlo, se divide el valor del antígeno prostático específico libre, entre el valor del antígeno prostático total. El valor así obtenido se conoce como por ciento (%) de antígeno prostático libre (o PSA libre en %), y se utiliza para establecer el riesgo de cáncer de próstata. Una vez calculado el PSA libre en %,  se localiza el rango en el que se encuentra dicho valor dentro de las tablas mostradas en la segunda página del análisis (pulse sobre la imagen de la derecha para agrandarla).
Así, para ilustrar cómo determinó el Dr. Pacheco la probabilidad de que en el 2010, saliera yo del laboratorio OLARTE Y AKLE con una biopsia positiva en la mano, simplemente dividió 0.41/3.1, y con el valor de este cociente (13.2 % < 14%), recurrió a la tabla que aparecía en la parte superior de la página 2 de mi análisis (Pacientes con Antígeno Prostático Específico Total de 2.6 a 4.0 ng/ml), para descubrir que la probabilidad de un cáncer de próstata era de  25%.

 Descubriendo lo que la prosperidad nunca me hubiera permitido develar

Antes de consultar a este urólogo, mis antígenos total y libre estaban en 5.6 y 0.537 ng/ml respectivamente, por lo que el PSA libre en por ciento ascendía a 9.6%. Si usted consulta la tabla inferior de mis análisis en la página 2, va a encontrar una probabilidad de 64% de desarrollar cáncer, lo cual me mantuvo preocupado durante todo el tiempo que transcurrió hasta dar con el Dr. Pacheco.

Pero las cosas no terminaron ahí. Como sucede con todo el género humano, me confié y descuidé mi alimentación, y continué con los típicos hábitos del estilo de vida moderno, es decir, mal pasándome y consumiendo lácteos y alimentos repletos de gluten y azúcar. Por si eso fuera poco, tuve que afrontar en el orden que sigue, las contrariedades que todo divorcio acarrea, el accidente automovilístico en el que el mayor de mis hijos casi pierde la vida, el fallecimiento de mi querida madre, así como la agobiante lucha contra la esquizofrenia de otro de mis vástagos. El estrés al que me vi sometido durante esa etapa de mi vida, dio al traste con mis glándulas suprarrenales y en especial con mi antígeno prostático, que para ese entonces ya rondaba de nuevo los 5.0 ng/ml. Fue entonces cuando después de consultar a otros dos urólogos, decidí terminar de una vez por todas con ese viacrucis.

El último urólogo que consulté poco después de haber incursionado en el mundo de las microdosis y cuando todavía no conocía los secretos de la medicina ortomolecular, me llegó a decir que conocía casos en los que los pacientes pudieron vivir mucho tiempo con cáncer de próstata, sin saber que lo tenían. También me dijo que había oído de otros que morían por otras causas, aún sabiendo que lo padecían.

Habiendo vivido la misma experiencia por la que están pasando un sinnúmero de almas masculinas en pena, hoy puedo afirmar que con uno o dos frascos de microdosis de epilobium angustifolium, complementados con dosis terapéuticas de licopeno, una dieta rica en soya y otros poderosos antioxidantes administrados también en cantidades apropiadas (ortomoleculares), cualquier paciente con problemas de próstata puede olvidarse de las cirugías, las quimioterapias y los consejos tan aberrantes que algunos excelentísimos señores de bata blanca suelen soltar de vez en cuando, tratando de vender cirugías para poderse comprar ese auto que tanto han soñado.

Tal vez usted no me lo crea, pero en una ocasión, un médico de las llamadas farmacias similares me llegó a decir: “si no ha podido desinflamar su próstata con nada, ¿por qué no se la quita?” Estuve a punto de contestarle: ¡por qué no se la quita usted, mequetrefe!
Al final pude ver toda esa serie de vicisitudes como una oportunidad más de crecimiento personal, y efectivamente así fue, el que creció más fui yo, no mi próstata.
No sé exactamente qué tanto querrían todos esos médicos infundir miedo en mi, con tal de venderme una biopsia de próstata; pero lo cierto es que gracias a esos comentarios y al impacto que produjo en mí el enterarme de lo que costaba dicho examen, fue que terminé especializándome en informática biomédica, después de haber descubierto en la literatura biomédica, que la prostatitis crónica puede ser tratada con nitazoxanida.

Usted podría ser un médico graduado en Harvard y haberse doctorado en la universidad más prestigiada del mundo, o bien un “médico similar” como el de la anécdota que relaté en un párrafo anterior; pero si no ha sufrido en carne propia una prostatitis crónica o un cáncer de próstata, y desconoce los principios en los que se basa la informática biomédica, me da exactamente lo mismo lo que pueda usted opinar sobre la medicina alternativa que aquí se está proponiendo.

Opciones para proveerse de microdosis de epilobio

Ahora que si usted es un hombre de más de 40 y no ha podido librarse del lastre que representa una prostatitis crónica, una hiperplasia prostática benigna o un cáncer de próstata, me place comunicarle que a partir del 20 de Agosto de 2017, ya tendremos listas las microdosis de epilobium angustifolium. Si radica en la República Mexicana, podemos enviarle por paquetería, ya sea los frascos de microdosis, o bien la planta, para que usted mismo prepare los suyos. Esta segunda opción le permitirá elaborar las microdosis que desee, tomando el “Curso-Taller de Microdosis de Plantas Medicinales” que la Fundación MicroMédix imparte por Skype. En un par de sesiones de hora y media cada una, usted podrá aprender todo lo relacionado con la técnica de las microdosis del Dr. Eugenio Martínez Bravo, a través de una práctica de laboratorio en tiempo real, desde la comodidad de su hogar.

“No hay enfermedades incurables, solo hay médicos insufribles”
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 25 de Julio de 2017


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REFERENCIAS

[1] Maria Treben. Salud de la Botica del Señor. Consejos y experiencias con hierbas medicinales. Editorial Ennsthaler, Austria
[2] Stolarczyk M et al. Extracts from Epilobium sp. herbs, their components and gut microbiota metabolites of Epilobium ellagitannins, urolithins, inhibit hormone-dependent prostate cancer cells-(LNCaP) proliferation and PSA secretionPhytotherapy Research. 2013 Dec;27(12):1842-8. doi: 10.1002/ptr.4941. Epub 2013 Feb 25.
[3] Jürgenson S. et al. Vegetational variation of phenolic compounds in Epilobium angustifoliumNat Prod Res. 2012;26(20):1951-3. Epub 2011 Dec 9.
[4] Bartfay WJ. et al. Gram-negative and gram-positive antibacterial properties of the whole plant extract of willow herb (Epilobium angustifolium)Biol Res Nurs. 2012 Jan;14(1):85-9. doi: 10.1177/1099800410393947. Epub 2011 Jan 5.
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[7] Vitalone A. et al. Characterization of the effect of Epilobium extracts on human cell proliferationPharmacology. 2003 Oct;69(2):79-87.
[8] Schepetkin, I. A.Ramstead, A. G.Kirpotina, L. N.Voyich, J. M.Jutila, M. A., and Quinn, M. T. (2016Therapeutic Potential of Polyphenols from Epilobium Angustifolium (Fireweed)Phytotherapy Research.,  30, no. 8 (May 2016): 1287-1297.