Medicina Natural

Medicina Alternativa Personalizada. Consultorio


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Junito se fue de su casa escuchando voces y con una mochila llena de incertidumbre

El 1 de febrero de 2019, uno de nuestros pacientes abandonó su hogar de manera voluntaria, probablemente durante la madrugada de ese día tan desafortunado para la familia de este joven de 21 años, vistiendo una playera exactamente igual a la que se muestra en la imagen adjunta (pulse sobre la misma para agrandarla).
Hasta donde sabemos, la casa que habitaba en compañía de su mamá, está enclavada en el suroeste de Houston, Texas, en el condado de Harris. Se cree que ese día vestía pantalones jeans azules y unos tenis de color verde con gris, y que en el interior de la mochila Sigue leyendo

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Ansiedad: un caso de éxito al servicio de la psiquiatría de precisión

La ansiedad es uno de los trastornos psiquiátricos más desgastantes que existen, porque hay quienes incluso llegan a desarrollar enfermedades que tienen su origen justamente en un trastorno de ansiedad, como podría ser una enfermedad pulmonar obstructiva crónica, una diabetes o una hipertensión. Y por si eso fuera poco, la ansiedad contribuye también Sigue leyendo


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Hipotiroidismo: el fenotipo de la esquizofrenia ignorado por la psiquiatría

A una persona que nunca ha oído hablar de la medicia ortomolecular, o que ha sido engañada por el sistema tradicional de salud mental, nunca se le ocurriría que una disfunción de la glándula tiroides pudiera ser la causa de ese conjunto de síntomas que mantiene alejados de la Sigue leyendo


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Psiquiatría alternativa: controlando los síntomas del trastorno sin ocasionar efectos secundarios

La psiquiatría es una estrategia que ha empleado la industria farmacéutica por años, para controlar los síntomas de varios trastornos de la personalidad. Su intención es propiciar la farmacodependencia, a través del uso indiscriminado de drogas psicotrópicas.
Dando por sentado que los trastornos mentales son Sigue leyendo


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Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC): medicina alternativa para un carácter impulsivo

El trabajo de investigación que estaré pormenorizando en las siguientes líneas, corresponde al caso de estudio que en esta ocasión nos han encomendado los padres de una jovencita chilena de apenas 16 años.
Con un historial clínico repleto de efectos secundarios, la deficiencia de control de impulsos que esta señorita presenta como parte de su trastorno obsesivo-compulsivo, tal vez es el producto de la evolución de un comportamiento hasta cierto punto natural en la niñez, que supongo se hubiera podido resolver a temprana edad, con unos cuantos nutrientes en dosis terapéuticas (ortomoleculares).

Pero gracias a la consabida e infortunada intervención del sistema de salud mental tradicional, la protagonista de la presente entrega, a quien llamaré Irene para no revelar su verdadera identidad, visita siquiatras y psicólogos desde los 5 años, según nos manifestaron sus padres en uno de los cuestionarios que la Fundación MicroMédix emplea para recabar la información del servicio que lleva por nombre “Un Estudio para tu Caso“.

El análisis de datos

Como especialista en psiquiatría de precisión, al principio de esta investigación y mientras analizaba los datos de muchos otros pacientes con mi programa de diagnóstico, no podía entender por qué esta pequeña estaba manifestando síntomas que en su mayor parte correspondían a un perfil histapénico (hipermetilado).
De acuerdo con la captura de pantalla que aparece a su derecha,  de un total de 100 casos registrados en nuestra base de datos, había 44 pacientes que habían manifestado un comportamiento obsesivo-compulsivo, de los cuales, 26 habían sido diagnosticados como histadélicos y 13 como histapénicos (pulse sobre la imagen para ver los detalles).

Al extrapolar esas cifras, aunque no podía descartar la posibilidad de que Irene fuera histapénica, el hecho de que los pacientes histadélicos con trastorno obsesivo-compulsivo fueran el doble que los histapénicos con ese mismo trastorno, me indicaba que algo podría andar mal con el diagnóstico inicial de Irene.
Los hallazgos de William Walsh [1] sugieren también que el fenotipo de Irene corresponde a una histadelia, dado que en su base de datos, el 94 % de los pacientes con trastorno obsesivo-compulsivo son histadélicos (pulse sobre la imagen de la izquierda).
Más tarde me enteré que el padre de Irene había complementado su tratamiento psiquiátrico con triptófano. Hasta donde yo sé, él no tenía idea de cuál podría ser el fenotipo de su hija, como para confiar en que administrar triptófano en este caso, fuera una buena idea. En el cuestionario en donde habíamos recopilado la información para el desarrollo del presente estudio, este experimentado e inteligente guerrero biomédico escribió: “El 4 de enero 2018 comenzó con L-Tryptophan 1500 mg/dia y su estado de ánimo ha mejorado bastante” (pulse sobre la imagen de la derecha para ver los detalles de la medicación y la administración de otros suplementos).

De acuerdo con los principios de ortomoleculridad de R.A.S Hemat [2], las teorías de Carl Pfeiffer [3] y las hipótesis sobre los grados de metilación de Walsh (op. cit.), el fenotipo de Irene tendría que ser histadélico como para que su descontrol de impulsos mejorara con triptófano, uno de los más eficientes precursores naturales de serotonina. De hecho, esos tres expertos coinciden en que una de las características más distintivas del trastorno obsesivo-compulsivo, es justamente un nivel muy bajo de serotonina en los cerebros de los pacientes.

¿Síntomas o efectos secundarios?

Si usted consulta lo que en otra parte de este sitio escribí bajo el título de “Identificando el fenotipo de esquizofrenia: un paso más hacia la curación“, y le echa una mirada a las preguntas que los padres de Irene contestaron afirmativamente en el cuestionario que aparece a su derecha, advertirá que el porcentaje de dichas respuestas constituye el 64.3% del total de preguntas (las resaltadas en amarillo).
El critero de Walsh para la valoración de un perfil, establece que el fenotipo que caracteriza a un paciente, es el que corresponde a un porcentaje de respuestas afirmativas que oscila entre un 30% y un 50 % como mínimo.
Pero en el contexto de la psiquiatría ortomolecular, lo que a veces aparenta ser confuso e incluso hasta contradictorio, se vuelve evidente cuando uno analiza la medicación del paciente junto con sus respectivos efectos secundarios. Para dejar de insinuar lo que quiero demostrar, basta comparar los efectos secundarios del aripiprazol (izquierda), con las respuestas que he marcado con flechas rojas en la imagen de la derecha. ¿Que le sugieren ambas imágenes? (pulse sobre las mismas  para agrandarlas). Observe la correspondencia biunívoca entre cuatro de los síntomas de Irene y los efectos secundarios del aripiprazol (Abilify):

“Sufre de ansiedad severa” vs. “ataques de pánico”.
“Insomnio” vs. “dificultad para conciliar el sueño o quedarse dormido”
“Se ha hecho daño a sí mismo” vs. “pensamientos de suicidio o daño a ti mismo”
“Enfurece con frecuenia” vs. “manía (sintiéndose frenético o anormalmente excitado)”

¿Y qué podemos decir del efecto secundario que aparece en el sitio de saludlimpia.com como “actuando sin pensar“, en relación al problema del control de impulsos?… ¿No le parece absurdo querido lector,  lo que el psiquiatra de esta pequeña le ha recetado, toda vez que el Abilify tiene el potencial suficiente para provocar el síntoma que se supone debe suprimir (la deficiencia del control de impulsos)? Es muy posible que algunos de los síntomas de Irene sean el reflejo de los efectos secundarios del coctel de psicotrópicos.

Nadie puede concentrarse con un coctel de psicotrópicos en su cerebro

En una conversación telefónica que sostuve con el papá de Irene, poco después de que él y su señora esposa hubieran solicitado mi apoyo, me comentó que no comprendía por qué su hija ya no se concentraba como solía hacerlo durante cierta etapa de su experiencia escolar. Tratando de conseguir la empatía que el momento exigía y sin poder ocultar del todo mi agitada incredulidad, le contesté: – pero Ricardo, ¿cómo podría alguien que está bajo los efectos concomitantes de la clozapina y el aripiprazol, concentrarse en algo? – ¡No puede!, rematé.

Si usted se está haciendo cargo de la salud de un familiar, no deje de leer las fichas técnicas de los medicamentos que el psiquiatra le está prescribiendo, porque pudiera ser que las cosas no fueran como ese excelentísimo señor de bata blanca se las platicó. Para ilustrar mejor lo que quiero decir, a continuación describo los efectos secundarios de los medicamentos que componen el coctel de Irene: esas drogas que muy probablemente han generado una farmacodependencia que ni los mismos psiquiatras podrán vencer, llegado el momento de un síndrome de abstinencia (el que invariablemente se presenta cuando el paciente intenta reducir las dosis de uno o más estupefacientes):

1.-Aripiprazol, 2.5 mg/dia: el antipsicótico recién comentado, cuyos efectos, lejos de ayudar, empeoran el control de los impulsos. El cuento de nunca acabar, como resultado del descarado negocio del ejército farmacéutico y sus soldados de bata blanca.
2.- Trihexyphenidyl hydrochloride (izquierda), 1 mg/dia: agente antiparkinsoniano para tratar los síntomas extrapiramidales de los antipsicóticos. De no ser por éste, los antipsicóticos inmovilizarían algunas de las extremidades de Irene, tal y como les sucede a los pacientes con mal de Parkinson.
3.- Belara: anticonceptivo para la regulación del ciclo menstrual.

4.- Levotiroxina, 62,5 mcg/dia: para tratar el hipotiroidismo; una condición causada de manera iatrogénica, según lo reportaron los padres de la chica. Produce alteraciones en los ciclos menstruales, insomnio y depresión (pulse en la imagen adjunta).
5.- Clozapina, 150 mg/dia: antipsicótico para tratar los síntomas positivos de la esquizofrenia (alucinaciones auditivas en pacientes que no han respondido a la mayoría de los demás antipsicóticos). Puede provocar convulsiones.
6.- Lamotrigina, 50 mg/dia: anticonvulsivo para prevenir los ataques epilépticos que podría ocasionar la clozapina.

7.- Lorazepam: para tratar la ansiedad que ocasionan todos los antipsicóticos. Todas las benzodiazepinas crean dependencia, al agotar la cantidad de melatonina que hay en el cerebro.

El principal problema aquí es entonces el coctel de psicotrópicos, pues lo que está ocasionado esta impredecible y caótica sinergia, es nada menos y nada más que el enmascaramiento de los síntomas originales de la enfermedad. Ya en otras partes de este mismo portal he discutido ampliamente cómo las industrias farmacéutica y alimentaria están envenenando a nuestros jóvenes (y a algunos adultos también), y cómo los psiquiatras en contubernio con ellas, están haciendo su agosto con las recetas que promueven la farmacodependencia. Un análisis minucioso de este problema lo puede encontrar en “Maquiavelo y el príncipe de la salud” y “¿Fármacos de por vida? Evitando ese efecto que de secundario no tiene nada“, también de mi autoría.

El trastorno obsesivo-compulsivo y su diagnóstico: histadelia

Fue así como los efectos secundarios ocasionados por el coctel de fármacos pudieron “engañar” a mi programa de minería de datos; pero no a mí. Al ingresar las respuestas de los padres de Irene, tal y como las mostré anteriormente, el software WEKA diagnosticó histapenia, porque no tenía manera de saber qué tipo de fármacos estaba tomando ella (pulse sobre la imagen adjunta). Sin embargo, yo sí estuve al tanto de la situación, y después de años de trabajar con máquinas y de atender pacientes, he aprendido a no caer en la trampa farmacéutica. Mi consejo es que usted no debería creer a pie juntillas, todo lo que le dicen los psiquiatras. Como haya sido, el ánimo de Irene mejoró con el triptófano, y eso vino a constituir la pista que estaba yo buscando.

Hay otra manera poco ortodoxa para discernir entre una histapenia y una histadelia, cuando uno no está completamente seguro del diagnóstico. Consiste en administrar ácido fólco al paciente en una dosis ortomolecular, con el propósito de detectar su respuesta. Esto en realidad no difiere mucho de la prueba que hizo nuestro querido amigo, el papá de la protagonista de esta entrega. De hecho es más segura que la del triptófano, ya que lo que esta alternativa busca es únicamente determinar el nivel de metilación del paciente, en lugar de preguntar por el nivel de serotonina. El resultado de esta otra prueba se mide también en términos del estado de ánimo. Si después de unos cuantos días el enfermo se siente mejor, eso significará que su fenotipo corresponde a una histapenia. Si llegara a sentirse deprimido, eso estará implicando un perfil histadélico (op. cit., pág. 213).

En este orden de ideas, si el paciente se pone contento a los pocos días de estar consumiendo triptófano (a Irene le tomó 5 días responder), y se deprime después de tomar ácido fólico, se puede asumir que es histadélico. Obsérvese que no tendría sentido administrar ambos suplementos simultáneamente, porque en el mejor de los casos, sus efectos contrarios anularían la respuesta esperada. Esa es otra de las razones por las cuales algunos pacientes se estancan en un tratamiento.

Hay que evitar tomar suplementos que actúan en direcciones opuestas (véase también: “Aminoácidos: las combinaciones deben ser terapéuticas, no contraproducentes“).
En el caso de los histapénicos la situación no es tan sencilla, porque uno no debería administrar triptófano, sin haber administrado antes ácido fólico. Una cosa es arriesgarse a caer en una depresión, y otra muy diferente es aventurarse a sufrir un síndrome serotoninérgico, por un exceso de serotonina en el cerebro (histapenia). De manera que es mejor realizar primero la prueba del folato (que es el otro nombre que se le da al ácido fólico) y luego la del triptófano, una vez que se tenga la seguridad de que se es histadélico por haberse deprimido anteriormente con folato.

Más pruebas: el conteo de basófilos y el nivel de histamina en sangre

Puede suceder también que aún haciendo estas pruebas (insisto, no simultáneamente), el resultado no sea del todo contundente, y habrá que recurir entonces a los exámenes de sangre que en una publicación anterior recomendé. No obstante, debo reconocer que en muchos países, es prácticamente imposible hallar un laboratorio que practique un examen de histamina en sangre. Regularmente los realizan en plasma, que para nuestros propósitos viene a ser un gasto inútil. Es por ello que últimamente he venido recomendando una prueba de homocisteína en sangre (no en plasma), en donde en un mismo reporte, el laboratorio entrega el nivel de básofilos, ya sea en valores absolutos (preferiblemente), y/o en por ciento.

En la imagen adjunta se puede ver que el conteo de basófilos los ha entregado el laboratorio únicamente en por ciento, por lo que procedí a calcular sus correspondientes valores absolutos, multiplicando el conteo de basófilos en por ciento, por el valor absoluto de los leucocitos (glóbulos blancos cuyas unidades siempre vendrán dadas en valor absoluto), y  dividiendo el resultado de esa cantidad entre 100. Para ilustrar  el procedimiento descrito, a continuación proporciono las operaciones que tuve que realizar para obtener el conteo de basófilos en valores absolutos correspondiente a los últimos 5 exámenes de Irene (no contiene la prueba de homocisteína en sangre y en la imagen solo muestro los valores del último mes):

01-may-17: (0.2×11.73×1000)/100= 23 cels/mm3
04-ago-17: (0.2×12.93×1000)/100= 26 cels/mm3
29-sep-17: (0.5 x 7.84 x1000)/100= 39 cels/mm3
31-oct-17:  (1.2 x 7.4 x 1000) /100 = 89 cels/mm3
14-dic-17:  (1.3 x 6.8 x 1000) /100= 88 cels/mm3

Como suele suceder en cualquier caso de histadelia (histamina alta), los valores de los basófilos fueron aumentando mes con mes, hasta alcanzar las 88/89 células/microlitro. Como comenté en una publicación anterior, la hipometilación o histadelia se distingue, entre otras cosas, por un conteo de básófilos mayor a las 50 células por microlitro (mm3).

El problema del control de impulsos: causas y tratamiento

Un “trastorno obsesivo-compulsivo-impulsivo” no es precisamente el diagnóstico que un psiquiatra le daría a un paciente que además de presentar obsesiones y compulsiones, tuviera problemas para controlar sus impulsos. Los psiquiatras llaman a un síndrome de estas características trastorno-compulsivo con descontrol de impulsos, entendiendo aquí por impulso el acto sin reflexión que comete una persona en un situación no necesariamente apremiante. Comer o beber por impulso por ejemplo, es un acto que se desarolla de una manera muy sutil, que no responde a un acto desesperado.
Cualquier caso en donde una persona tiene problemas para controlar sus impulsos, está íntimamente relacionado con el comportamiento violento y las adicciones.

Robert Nash lo ha dejado muy claro en un trabajo excepcional al que intituló “The Serotonin Connection”, en el que sostiene que los niveles bajos de serotonina están asociados a un control deficiente de los impulsos, y que muy probablemente esto se traduce en una autoagresión y una actitud hostil hacia los demás.
En un párrafo posterior afirma que“el trastorno obsesivo compulsivo puede contribuir a conductas adictivas debido al control deficiente de los impulsos. Los niveles bajos de serotonina en estado estacionario pueden reducirse aún más por el alcohol y las sustancias adictivas, así como por la disminución del colesterol “ [4].

Recomendaciones finales

Parecería un lugar común aconsejar que en un caso como el que aquí he descrito, uno deba poner especial atención a los adolescentes que aún no han probado sustancias adictivas, porque como enfaticé en los párrafos anteriores, una vez probada una droga, ya sea ilegal o en su elegante presentación como psicotrópico, la adicción puede llegar a representar un infierno para quien la padece.

Las drogas psicotrópicas causan dependencia, aunque los psiquiatras no lo quieran admitir, y una persona que tiene problemas para controlar sus impulsos se convierte en presa fácil de los comerciantes de la salud.
En la receta que presento más adelante, observará que hay suplementos que no solo están indicados en los casos de histadelia, sino que contribuirán también a regular los ciclos menstruales de la paciente, tal y como se aprecia en la imagen de la derecha (pulse para agrandarla). Note la importancia de prescribir la tríada Zinc-magnesio-vitamina B6 en este caso particular, a propósito de lo que significó el aumento de serotonina con motivo de la administración de tripófano.

En el caso de Irene, además de administrar los suplementos especificados en la receta, cuyas características generales describo en el apartado que sigue, recomiendo observar una dieta libre de sustancias adictivas, tales como el chocolate y al azúcar en general, las pastas, las galletas, los pasteles, el pan en todas sus presentaciones y todos los alimentos que contienen gluten. Los lácteos, el café, los tés que contienen cafeína, los refrescos (gaseosas) de cola, las bebidas envasadas repletas de colorantes y saborizantes artificiales, la comida chatarra y los productos procesados en general, deberán ser excluídos de su dieta. Todos esos “alimentos” contienen sustancias que suelen producir ansiedad y fomentar conductas hostiles (véase también: “Vitaminas y minerales para prevenir los ataques de pánico” y “Agresividad, ira, bullying y mal humor: síntomas de una inteligencia emocional y nutrición deficientes“, también de mi autoría).

Un tratamiento holístico con vitaminas, minerales, aminoácidos y omega 3

 

A modo de conclusión, la receta (guía terapéutica para el TOC) que en este caso recomendé, ha sido concebida para corregir la histadelia, con aminoácidos precursores de serotonina y GABA; así como con vitaminas y minerales que además de contrarrestar la hipometilación detectada, ayudarán a Irene a superar el hipotiroidismo y el síndrome premenstrual. Las dosis ortomoleculares de los ácidos grasos omega 3 (no omega 6 ni omega 9), contribuirán a bajar los niveles de histamina y basófilos.
Al descargar la receta (izquierda), observará que contiene algunos suplementos que aparte de no estar contraindicados, mejoran el grado de metilación, regulan los ciclos menstruales y equilibran los niveles de las hormonas T3, T4 y TSH de la glándula tiroides.

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 18 de enero de 2018


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REFERENCIAS

[1] William J. Walsh. Nutrient Power. Heal your biochemistry and heal your brain. Skyhorse Publishing, 2012.
[2] R.A.S Hemat. Principles of Orthomolecularism. Urotext. 2004
[3] Carl C. Pfeiffer, Richard Mailloux and Linda Forsythe. The Schizophrenias: ours to conquer. Bio-Communications Press, 1970.
[4] Robert A. Nash, M.D.The Serotonin Connection. Journal of Orthomolecular Medicine Vol. 11, No. 1, 1996


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Identificando el fenotipo de esquizofrenia: un paso más hacia la curación

Hay un camino que puede usted seguir para encontrar el alivio de su esquizofrenia o la que está minando la salud de su ser querido. Se trata de identificar el fenotipo de la esquizofrenia que lo está afectando, con base en las respuestas a un cuestionario que puede usted descargar aquí gratis, y en cuatro análisis clínicos que nos permitirán estimar el grado de metilación y el nivel de estrés oxidativo que hay en su organismo. Las pruebas de laboratorio que necesitará comprenden: un análisis del nivel de histamina en sangre, una biometría hemática (basófilos), un análisis de aminoácidos  y un examen de criptopirroles en orina.

Psiquiatría vs. medicina ortomolecular

Y aunque tal vez este camino no sea el único que podría usted seguir, promete más que cualquiera de los otros cursos de acción que su psiquiatra recomendaría, haciendo uso de su “Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM)”. Apoyándose de ese manual que de estadístico solo tiene el nombre, ese señor de bata blanca podría diagnosticar desde un “trastorno esquizoafectivo“, una “esquizofrenia paranoide” y un “trastorno bipolar“, hasta un “trastorno negativista desafiante“. No estoy bromeando, este último término existe en dicho manual.

Pero no son a esos tipos de esquizofrenia a los que me estoy refiriendo en esta publicación, sino a los biotipos o fenotipos que la medicina ortomolecular ha empleado desde la década de los setentas para distinguir un trastorno psicogénico de otro. Mucho antes de que publicara “The Schizophrenias: ours to conquer” [1], Carl Pfeiffer ya había estudiado un gran número de casos de esquizofrenia, y aunque él no los dividió en “fenotipos”, comenzó a clasificarlos en función de cómo respondían sus pacientes al folato y la metionina, y de cuáles eran sus niveles séricos de histamina, de basófilos en sangre y de criptopirroles en orina.
Es por eso que nosotros hemos preferido apoyarnos en el legado de Pfeiffer, y trabajar sobre análisis clínicos que reflejen los desequilibrios bioquímicos del paciente. No estamos experimentando con conejillos de indias, echando mano de ese método de “prueba y error” que tanto gusta a los psiquiatras. Probar un fármaco tras otro hasta que uno funcione, no es precisamente una terapia inteligente.

Propósito del cuestionario y de las pruebas de laboratorio: qué estamos buscando

Las respuestas al cuestionario, además de ayudar en el diagnóstico, nos permitirán determinar qué pruebas de laboratorio son indispendables y cuáles no. En algunos casos, las respuestas al cuestionario bastarán para descartar un fenotipo, sobre todo cuando la diferencia entre las respuestas afirmativas entre uno y otro sea muy grande. De ser así, usted terminaría ahorrándose el costo de cuando menos un análisis.

Para determinar los desequilibrios bioquímicos y las deficiencias nutricionales, es menester conocer los niveles absolutos de los basófilos (biometría hemática) y de histamina en sangre, así como de metionina (aminoácidos) y ácido fólico. Cada paciente va a presentar un grado de metilación diferente (cantidad de pequeños componentes de hidrógeno y carbono que un grupo químico llamado metilo aporta al organismo), y para confeccionar la mejor receta posible, conviene practicar los exámenes mencionados, a fin de no estar dando palos de ciego, como lo hacen esos excelentísimos señores de bata blanca.

¿Por qué se les ha llamado fenotipos, y no simplemente tipos de esquizofrenia?

El genotipo es la composición genética de un organismo individual y funciona como un conjunto de instrucciones (código) que determina parcialmente cómo va a crecer y desarrollarse nuestro cuerpo. La palabra “genotipo” se usa generalmente cuando se habla de la genética de un rasgo en particular, como por ejemplo, el color de los ojos.

El fenotipo es la característica física o bioquímica observable de un organismo individual, determinada tanto por la composición genética (genotipo) como por las condiciones de su entorno. Algunos ejemplos de esas características serían la altura (crecimiento influenciado por la nutrición), el peso (alterado por el estilo de vida) y el color de la piel (afectado por la radiación solar, los cambios hormonales en la adolescencia, la contaminación ambiental, etc.)
Los genes llevan las instrucciones para el crecimiento y desarrollo del cuerpo. Sin embargo, el fenotipo se ve influenciado durante el desarrollo embrionario y durante toda la vida del ser humano por factores ambientales.

Las condiciones ambientales incluyen todo lo que nos puede afectar, como la dieta, el clima, el estilo de vida (si fumamos, si tomamos alcohol, si nos desvelamos, si practicamos o no ejercicio, etc.), el estrés, el trabajo que desempeñamos, los videos y las películas que vemos, los amigos que frecuentamos, los libros que leemos (o que no leemos), etc. Todos esos factores, sobre todo la dieta, que es donde cabría incluir la suplementación, van a contribuir a que uno u otro gen se exprese (se encienda) o se inhiba (se apague), dependiendo del grado de metilación que nuestra alimentación y suplementación estén aportando a nuestro cuerpo.

Una baja metilación promueve la expresión de los genes (los enciende/activa), mientras que una alta metilación los bloquea (los inhibe/apaga). Asimismo, dentro de nuestro cuerpo, siempre existirá una competencia entre los grupos metilo y acetilo, en el sentido de que mientras los primeros los apagan, los segundos los encienden. El reto de la epigenética radica así en identificar cuáles genes deben apagarse y cuáles encenderse para que el individuo no desarrolle una determinada enfermedad. Algunos genes, como el ApoE en la enfermedad de Alzheimer, ya han sido identificados como factores de riesgo en el desarrollo de algunas enfermedades, y ya existen muchos avances en esta dirección para prevenir y detener el progreso de algunos trastornos mentales.
Aunque todavía no se ha encontrado el gen o los genes que habría que apagar para prevenir algunos de los fenotipos asociados a la esquizofrenia, lo que nosotros estamos indagando aquí, es precisamente la forma en la que se puede controlar su expresión, empleando la metilación o la acetilación del DNA y otros componentes a nivel molecular (como las histonas), con miras a mejorar los síntomas de este trastorno, cualesquiera que sean los genes que estén funcionado de manera indebida.

Una de las tesis que William J. Walsh sostiene y que podría exlicar por qué algunos fenotipos de esquizofrenia resultan tan difíciles de tratar, es que este síndrome no obedece las leyes de la genética clásica de Mendel ([2], pág. 72).

Fenotipo asociado a la hipermetilación (histapenia)

No hace mucho, el padre de una de mis pacientes a quien llamaré Gustavo, me escribió un mensaje de correo elecrónico desde España, para hacerme saber que estaba preocupado porque su hija de 12 años estaba experimentando tics nerviosos, después de haber aumentado la dosis de la proteína que estaba tomando (complejo de aminoácidos). En los resultados de su análisis sintomático (cuestionario), no pude hallar un solo signo que me indicara la posible existencia de una hipermetilación, como podrían ser la escucha de voces, la depresión, el insomnio o los acúfenos. Sin embargo, al revisar de nuevo la analítica de sus aminoácidos, observé que los niveles de metionina eran superiores a los normales (pulse sobre la imagen adjunta para ampliarla). Como siempre, he ocultado la verdadera identidad de mi paciente para respetar su privacidad.

De acuerdo con Joel Brind, doctor en filosofía y profesor de biología y endocrinología en el Baruch College de la City University of New York, “el cuerpo usa la glicina para eliminar el exceso de metionina. No obstante, hay que ir con cuidado y administrar la glicina de manera gradual. La dosis inicial que recomiendo es de 4 gramos, con incrementos diarios en esa misma proporción, hasta un máximo de lo que se aconseja administrar, según el peso del paciente. El problema aquí es que la glicina está ligeramente alta, y es por eso que necesitamos analizar los resultados de las demás pruebas de laboratorio, para identificar con mayor precisión el fenotipo de esta pequeñita.

La biometría hemática que me había enviado Gustavo la utilicé para responder a la pregunta No. 7 del cuestionario que él había dejado sin contestar, tal vez porque no sabía que es en este examen en donde uno puede encontrar el nivel absoluto de los básofilos en sangre (pulse sobre la imagen de la izquierda para agrandarla).
El laboratorio encargado de reportar dichos valores no había podido detectar un valor por encima de cero, lo que me hacía sospechar que se trataba de un caso de hipermetilación, considerando el nivel de metionina que había indicado la analítica de aminoácidos de esta chiquita. Aunque ya contaba con suficientes evidencias de que se trataba de una hipermetilación, las respuestas al cuestionario que Gustavo me habia proporcionado no eran del todo concluyentes, y no porque él hubiera cometido errores al llenarlo, sino porque los porcentajes de las respuestas afirmativas para cada uno de los tres fenotipos más comunes, no eran mayores al 30% en ninguno de ellos.

Para diagnosticar a un paciente hipermetilado, hipometilado o con piroluria, los pocentajes de sus respuestas afirmativas deben estar entre el 30% y el 50%. Para confirmar el diagnóstico de hipermetilación, necesitaba yo conocer el nivel de histamina en sangre de la pequeña, por lo que le sugerí a Gustavo solicitar un análisis de laboratorio para este neurotransmisor.

Aunque al momento de estar escribiendo estas líneas todavía no conozco ese dato, lo que estaría esperando es un valor que fuera congruente con los razonamientos que hasta ahora venía realizando, es decir, un valor de histamina muy bajo, no mayor a los 40 ng/ml (nanogramos por mililitro).
Una muestra de un análisis con niveles normales de basófilos en sangre, se parecería al que estoy presentando en la imagen de la derecha. Como se ve, el laboratorio a cargo de este examen reportó 50 basófilos por microlitro de sangre. No me sorprende que hasta el momento no haya recibido una sola biometría de un paciente aquejado de algún trastorno psicogénico, que reporte basófilos con un valor absoluto superior a las 30 células por microlitro [2].

Otra manera de asegurarse de la existencia de una hipermetilación es inspeccionar los valores de cobre, ya sea en sangre o a través de un mineralograma. La histamina está regulada por las proteínas que contienen cobre, que hasta donde sabemos son la histaminasa y la ceruloplasmina. Los niveles anormalmente altos de cobre aumentan la actividad de estas dos enzimas, dando como resultado una degradación excesiva de la histamina. Este déficit de histamina es responsable de algunos de los comportamientos psicóticos que se observan en las esquizofrenias.

Gustavo también me había enviado por correo electrónico el mineralograma que aparece en la imagen anterior; pero a juzgar por lo que ahí se indica, no parece haber una intoxicación por cobre. La histamina podría estar en déficit por alguna otra razón, y como el nivel de histidina está dentro de los límites de referencia, hace falta un análisis de nivel de histamina en sangre para confirmar o descartar una histapenia. La histamina se sintetiza a partir de la histidina, y en muchas ocasiones este aminoácido ayudará a incrementar los niveles de histamina, y por lo tanto, a mejorar la sintomatología de un paciente hipermetilado.

Obsérvese también que la metionina en estos casos está contraindicada, por lo que todo paciente diagnosticado con histapenia, deberá abstenerse de tomar complejos de aminoácidos como la proteína de soya o de suero de leche aislada (Immunocal, por ejemplo), ya que aunque ésta contiene histidina, también aporta metionina. Tampoco deberían administrarse suplementos como el SAMe (S-adenosil-metionina), inositol, trimetil-glicina (TMG), dimetil-glicina (DMG), triptófano,  tirosina, fenilalanina, hierba de San Juan y mutivitamínicos que contengan cobre (véase también: “Aminoácidos: las combinaciones deben ser terapéuticas, no contraproducentes“).

Si usted no ha tenido una consulta adicional a la que tuvo lugar cuando recibió su primera receta, le recomiendo acudir a un laboratorio de análisis clínicos y solicitar los exámenes que aquí he sugerido, a fin de efectuar los cambios que procedan, si existiera alguna cotraindicación con los suplementos que actualmente esta tomando usted o su familiar. Para mayor información a este respecto, tenga a bien concertar una cita.

Fenotipo asociado a la hipometilación (histadelia)

De auerdo con Pfeiffer, los basófilos tampoco deberían ser demasiado elevados, pues un valor superior a las 50 células por microlitro podría estar representando un caso de hipometilación ([1], pág. 155). La histadelia, que es como se le conoce también a la hipometilación, es una condición en la que la metionina se encuentra por debajo de sus niveles normales y en donde la histamina suele alcanzar niveles muy elevados, superiores a los 70 ng/ml (op. cit.).

Una personalidad histadélica se caracteriza por tener pensamientos delirantes muy marcados y tiende a ser muy perfeccionista. Padece de alergias (derecha), adicciones y fobias. Podría tener tendencias suicidas, hablar muy poco y conducirse de manera obsesiva y compulsiva. Las personas hipometiladas podrían sufrir de úlcera péptica, responder negativamente al folato y a las benzodiazepinas, haber sido diagnosticadas con trastorno esquizoafectivo, tener una baja tolerancia al dolor, una fuerza de voluntad inquebrantable, así como aparentar una gran calma cuando en realidad están muy tensos por dentro. Les duele la cabeza frecuentemente, se aislan de los demás, parecen tener la mente en blanco, establecen rituales para algunas actividades de manera obsesiva-compulsiva y responden favorablemente a los antidepresivos de segunda generación (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o ISRS). Algunas de las ideas delirantes de estos pacientes podrían consistir en la creencia de que algún familiar o amigo suyo es un extraterrestre, o que la policía, el ejército, o alguna otra organización importante los está persiguiendo.
Otros signos que podrían estar indicando una hipometilación serían una libido muy alta, una hiperreflexión sobre los eventos pasados, una respuesta favorable a los antihistamínicos (como era de esperarase, debido a los altos niveles de histamina que se espera tengan estos pacientes), una cantidad de saliva y de lágrimas apropiada (ausencia de resequedad), y una renuencia a seguir un tratamiento (el típico adolescente que niega estar enfermo o que evita que los demás se den cuenta que tiene un problema).

Los histadélicos difícilmente logran concentrarse en sus tareas. Se desempeñan muy bien en el ámbito deportivo, aunque no son muy accesibles en cuanto a hacer cambios en su dieta, ya que con frecuencia, ésta podría consistir exclusivamente de vegetales (muchos de ellos no comulgan con la idea de que los animales sean sacrificados con miras a satisfacer los requerimientos nutricionales del ser humano).

Se ha observado que antes de la aparición de su enfermedad, casi todos ellos han sido muchachos que se han mantenido motivados durante sus estudios, por provenir de familias con un historial de grandes logros (quizá porque tienen miedo de defraudar a sus padres y abuelos).
Aunque sus rasgos físicos no determinan de ninguna manera el fenotipo de esquizofrenia que los aqueja, algunas estadísticas indican que un gran porcentaje de la población con histadelia, tiene muy poco vello en su pecho y extremidades, es de complexión delgada y suele tener las orejas y la nariz muy grandes [2].
Como era de esperarse, los suplementos contraindicados en caso de histadelia son el folato, la colina, el dimetil-amino-etanol (DMAE), el cobre y por supuesto, la histidina, que como ya dijimos, constituye un factor clave en la producción de histamina.

Fenotipo asociado al estrés oxidativo (piroluria)

Entre un treinta y un cuarenta porciento de los pacientes con esquizofrenia se encuentran dentro del rango normal de niveles de histamina en sangre y por lo tanto, no pueden ser diagnosticados y tratados de acuerdo con los criterios establecidos con anterioridad. Muchos de estos pacientes se pueden identificar por la excreción de pirroles urinarios (factor malva), condición que ha sido designada en muchos tratados de medicina ortomolecular como piroluria.

La primera correlación entre pirroles urinarios y episodios de esquizofrenia la advirtió Payza en 1958. Al estudiar la psicosis experimental del LSD, Payza notó la aparición de este nuevo factor en la orina de algunos individuos sujetos a observación. Más tarde, Irvine y Osmond descubrieron que los pirroles anormales eran excretados con frecuencia por pacientes afectados de esquizofrenia. El factor malva fue identificado por Irvine en 1969 y Sohler confirmó en 1970 que se trataba del 2,4 dimetil-3-etilpirrol o criptopirrol, un producto anormal de la síntesis de hemoglobina [1].

Conforme esta sustancia circula en el cuerpo, éste va perdiendo tanto zinc como vitamina B6 , dando lugar a una doble deficiencia. El problema no es en sí el exceso de pirroles, sino que éstos se excretan junto con esos dos nutrientes. La presencia de pirroles en la orina no es algo que determine el desarrollo de una esquizofrenia o de algún otro trastorno psiquiátrico, sino más bien implica un factor de riesgo. Sería simplista sugerir que la piroluria es lo único que podría desencadenar una esquizofrenia, ya que existen pacientes con muchos desequilibrios bioquímicos. Habrá personas por ejemplo que presenten síntomas tanto de histadelia como de piroluria, y aunque ésta última se puede distinguir fácilmente a través de una prueba de orina, hay que verificar si existen otros desequilibrios bioquímicos, a fin de garantizar una completa recuperación.

Como sucede con los demás fenotipos, la piroluria suele aparecer entre los 15 y los 20 años de edad, que es cuando los adolescentes se ven afectados por muchas tensiones. El estrés que ejerce sobre ellos la elección de un nuevo trabajo, la vida en la universidad, las primeras experiencias sexuales y las disputas familiares, pueden combinarse con el desequilibrio bioquímico inherente a la piroluria y desencadenar una psicosis. La epigenética nos ayuda a prevenir las enfermedades y a influir en la expresión de los genes para modificar lo que antes se consideraba inalterable y predeterminado por la herencía genética.

Hay varias características físicas y de comportamiento que nos pueden servir para identificar este fenotipo y determinar así los suplementos que más van a beneficiar al paciente. A continuación proporciono la lista completa de los síntomas y rasgos físicos que lo caracterizan:

1. Problemas para controlar el estrés
2. Niveles elevados de criptopirroles en orina
3. Susceptibilidad a las luces brillantes
4. Náuseas por las mañanas
5. Tendencia a saltarse el desayuno o a dedicarle demasiado tiempo
6. Piel muy reseca, pálida o muy sensible a la luz solar (se quema en lugar de broncearse)
7. Mal genio (irritabilidad)
8. Un historial de bajo rendimiento (sin logros importantes)
8. Dificultad para recordar los sueños o ausencia de los mismos (ausencia de vitamina B6)
9. Estrés oxidativo muy marcado
10. Problemas con la memoria de corto plazo
11. Tendencia a desvelarse
12. Predilección por los platillos muy condimentados o salados
13. Distribución de grasa corporal anormal
14. Rasgos faciales delicados
15. Cambios bruscos en los estados de ánimo
16. Problemas con la lectura
17. Tensión interna muy pronunciada
18. Infecciones frecuentes
19. Antecedentes de una o más enfermedades autoinmunes
20. Manchas blancas en la uñas de los dedos de las manos (deficiencia de zinc)
21. Problemas durante la etapa de crecimiento (déficit de zinc)
22. Ceja poblada
23. Estrías en la piel
24. Depresión muy severa
25. Miedo a viajar en avión, a los tornados, terremotos y siniestros en general.
26. Obsesiones con pensamientos negativos
27. Pubertad tardía
28. Orina oscura o de color malva (rojiza-púrpura)
29. Anomalías reportadas en un electroencefalograma
30. Encanecimiento prematuro
31. Periodos menstruales muy irregulares
32. Problemas con el desarrollo de los músculos
33. Aliento u olor corporal a fruta
34. Dolor en el área del bazo (lado izquierdo del abdomen)
35. Ansiedad muy marcada
36. Comportamiento histriónico
37. Dolores en las articulaciones
38. Dificultad para la cicatrización de las heridas
39. Psoriasis
40. Susceptibilidad a los ruidos fuertes

Si sus síntomas o rasgos coinciden con más de 12 de los que he enumerado, le sugiero transcribir sus respuestas al cuestionario que está por descargar (si no es que ya lo descargó), y hacérnoslo llegar a cualquiera de nuestros correos electrónicos, para que le ayudemos a determinar los nutrientes (la receta) que usted o su ser querido necesitan para sentirse mejor. Le recomiendo también responder a las preguntas asociadas a los otros dos fenotipos para que podamos identificar con mayor exactitud, todos los posibles desequilibrios bioquímicos y, por ende, sus deficiencias nutricionales.

Otros fenotipos

Además de la histapenia, la histadelia y la piroluria, hay otros trastornos psicogénicos que muchas veces podrían diagnosticarse como esquizofrenia, dada la semejanza que hay entre sus síntomas. Esta población de pacientes constituye un 10% del total diagnosticado con esquizofrenia, correspondiendo el 42% a la histapenia, el 28% a la histadelia y el 20% a la piroluria (izquierda). En ese otro 10% encontraremos otros fenotipos que trastornan el comportamiento, como son la enfermedad celiaca, la porfiria, la psicosis inducida por drogas, la deficiencia tiroidea, las alergias cerebrales (permeabilidad intestinal), la polidipsia y la homocisteinuria.

Enfermedad Celiaca

Este fenotipo representa aproximadamente el 4% de la población con problemas de esquizofrenia, y es la manera en la que reaccionan al gluten, ese porcentaje de personas que no lo asimilan bien (intolerancia al gluten). Se trata de un caso particular de permeabilidad intestinal, en donde esta proteína del trigo (el gluten) no es digerida apropiadamente por el tracto gastrointestinal. Las gluteomorfinas, que son los subproductos que logran cruzar la pared permeable del intestino (por no haberse terminado de absorber), se integran al torrente sanguíneo y atraviesan la barrera hemato-encefálica para causar estragos en el interior del cerebro, comportándose de manera similar a como lo haría la morfina y otros opiáceos [3]. Por lo regular, el descartar de la dieta los alimentos que contienen gluten, mejora sustancialmente los síntomas.

Porfiria

La porfiria es una anomalía en la pigmentación de la sangre, y es quizá uno de los fenotipos más raros de la esquizofrenia. Sus síntomas comprenden el dolor abdominal, las alucinaciones, la depresión, la paranoia y la ansiedad. Su diagnóstico es complicado porque existen ocho diferentes formas genéticas de porfiria con síntomas muy variables. Las moléculas de porfirina contienen anillos de grupos pirroles y concentraciones muy elevadas de pirroles en orina. En este fenotipo es común hallar intoxicación por metales pesados y deficiencias de vitamina B6 y zinc.

Psicosis inducida por drogas

No hemos enfatizado lo suficiente en que muchos casos de esquizofrenia son el resultado de un abuso de una o más drogas legales e ilegales, entre los que se encuentran los estimulantes, los antidepresivos y los ansiolíticos.
Algunos estimulantes como las anfetaminas pueden ocasionar alucinaciones y otras anomalías en el sistema nervioso central. Se sabe también que hay varios antipsicóticos que podrían provocar los mismos malestares que se supone debían suprimir, o cuya retirada acaba por inducir los síntomas de una psicosis (síndrome de abstinencia) [4].

Un paciente con algunas ideas delirantes me envió hace una semana un mensaje vía WhatsApp, en el que me confiaba haber vuelto a las andadas con la marihuana y el alcohol, a pesar de que ya había comenzado a sentirse y a dormir mejor con el tratamiento ortomolecular que yo le había recomendado.
Le tuve que decir que eso era tanto como dar un paso hacia adelante y dos hacia atrás, en la dirección que lo conduciría a una completa recuperación. Esta forma de proceder es común entre los adolescentes.

El LSD, la cocaína, la heroína, la marihuana y demás drogas ilegales, son factores de riesgo para una persona que está pasando por situaciones muy estresantes, como las que mencioné anteriormente cuando hablaba sobre los factores ambientales que determinan la expresión de algunos genes. Tal vez algunos jóvenes disfruten de los efectos que producen este tipo de estimulantes, y aunque sus experiencias pueden parecer de momento placenteras, es muy probable que en el largo plazo terminen experimentando delirios, escucha de voces, paranoias y otras sensaciones ya no tan placenteras, aún después de meses o incluso años de haber reincidido. Y eso lo sé no solo por haberlo leído en un gran número de artículos científicos, sino que ha sido una constante en varios casos no resueltos.
La decisión de qué es lo que uno debería consumir, cuándo y para qué hacerlo, es crucial y personal, y mi responsabilidad termina en el momento en que mi paciente prefiere las drogas, en lugar de los suplementos y las microdosis de plantas medicinales. ¿Que si se puede volver a empezar?… seguro que sí; pero cuidado, conforme mayor sea la reincidencia, mayor será la probabilidad de daño cerebral (irreversible).

Deficiencia tiroidea

Síntomas como la baja temperatura corporal, extremidades frías, piel reseca, caída de cabello y poca energía, podrían estar indicando un mal funcionamiento de la glándula tiroides. Tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo pueden causar un comportamiento psicótico, debido nuevamente a un desequilibrio en las hormonas segregadas por esta glándula: la TSH, la T3 y la T4 (para saber cuándo se trata de un hipotiroidismo o de un hipertiroidismo, pulse sobre la imagen de la izquierda).
Si usted ya verificó que sus niveles de histamina, basófilos, aminoácidos y criptopirroles son normales, y si en su historial familiar existen antecedentes de problemas de tiroides, parecería muy razonable revisar los niveles de esas tres hormonas para confirmar el estado de su tiroides. A su derecha puede ver un ejemplo de un perfil tiroideo que dio positivo para hipotiroidismo. Para interpretar los resultados del examen de este joven paciente, sírvase consultar la tabla que aparece arriba a su izquierda, a fin de que aplique usted el mismo criterio a la hora de interpretar sus propios resultados.

Si al interpretar su perfil tiroideo, infiere que su glándula está trabajando por debajo de su capacidad normal (hipotiroidismo), la administración de 6 gotas de una solución de yodo lugol al día, ayudará a corregir ese desequilibrio hormonal. En caso de hipertiroidismo o de otra condición no prevista en esta entrega, tenga a bien concertar una cita a fin de orientarle mejor.

Alergias cerebrales (permeabilidad intestinal)

La permeabilidad intestinal no solo produce psicosis y otros malestares emocionales cuando se es intolerante al gluten. Hay otros muchos alimentos que podrían producir reacciones en algunas personas que son sensibles a los mismos, y que no necesariamente se manifiestan como sarpullido, inflamación de los labios y párpados, urticaria, estornudos, rinitis, ojos llorosos, etc. La respuesta alérgica también puede ser cerebral, lo que da lugar a un comportamiento atípico. Los lácteos por ejemplo, pueden producir conductas muy extrañas inducidas por una intolerancia a la lactosa o a la caseína.

El huevo, el maíz, las nueces, los cacahuates, el aspartame, los colorantes, los saborizantes artificiales, los conservadores, así como muchos otros aditivos químicos con los que se fabrican los alimentos procesados, podrían ocasionar también ansiedad, delirios y hasta alucinaciones en individuos sensibles a estos productos.

Una manera de detectar alergias alimentarias es a través de un par de pruebas de laboratorio que permiten examinar la cantidad de inmunoglobulinas tipo A (IgA), G (IgG) y E (IgE). En la imagen de la izquierda se pueden ver sus valores normales para una mujer de 45 años, expresadas en miligramos por decilitro. Aunque en este análisis se ha empleado la fotometría automatizada, una técnica más confiable para detectar los anticuerpos que atacan a esas proteínas que no han podido ser completamente digeridas por el tracto intestinal, es la prueba de ELISA (Holford y Lawson) [5]. Nótese que este examen es una química de 35 elementos que no muestra los anticuerpos de la inmunoglobulina tipo E.
Para conocer específicamente qué alimentos están ocasionando las intolerancias alimenticias, es necesario ordenar por separado, el análisis de esta otra inmunoglobulina (IgE).

Polidipsia

La polidipsia es una condición anormal que se produce en el cuerpo por el consumo exagerado de líquidos. Tomar agua en abundancia no siempre es una buena práctica, porque todo depende de los niveles de sodio y de potasio que nuestro organismo haya acumulado en un momento dado. Algunas personas (no digo que todas) que ingieren demasiados líquidos al día (más de 3 litros), se exponen a que el nivel de sodio en su sangre disminuya de manera alarmante (hiponatremia), al grado de experimentar conductas que cualquier médico psiquiatra diagnosticaría como esquizofrenia.

A este respecto, Cruzado y otros señalan que “hay evidencia radiológica, neurológica, endocrinológica y psicopatológica de que los pacientes con polidipsia–hiponatremia intermitente, sufren de un severo síndrome neurobiológico diferente al de los pacientes esquizofrénicos sin polidipsia-hiponatremia. Estos pacientes tendrían un síndrome distinto, con similar sintomatología psiquiátrica, pero incluyendo además metabolismo anormal de agua y sodio” [6]. Véase también  Personalización de recetas con mineralogramas: resolviendo un caso de esquizofrenia, para saber por qué en un mineralograma, es más importante la relación sodio/potasio (Na/K), que los valores individuales de ambos minerales (puede también pulsar sobre la imagen de la derecha para ampliarla).

Los valores normales para el sodio y el potasio en sangre, se pueden extraer de una química de 35 elementos como la que mostré en el apartado anterior (alergias cerebrales). Así, para descartar una polidipsia, sus valores deberían estar entre 135 y 145 meq/L (miliequivalentes por litro) para el caso del sodio, y entre 3.5 y 5.1 meq/L, en el caso del potasio.

Homocisteinuria

Este extraño trastorno también produce síntomas muy parecidos a los de la esquizofrenia. La causa suele ser una deficiencia genética de las enzimas que se encargan de controlar los niveles de un aminoácido llamado homocisteína. Esas enzimas son la cistationina beta-sintasa y la metilentetrahidrofolato reductasa (MTHFR). La primera convierte la homocisteína y la serina en cistationina, y la MTHFR produce metionina a partir de la homocisteína. Cualquier anomalía en estas enzimas impide el ciclo de metilación y reduce la producción de glutatión y otros antioxidantes.

Los pacientes aquejados de homocisteinuria representan tan solo el 0.1% de la población de personas con esquizofrenia, por lo que este fenotipo sería, junto con la porfiria, uno de los últimos fenotipos a considerar como presunto “culpable del delito de esquizofrenia“. Sin embargo, es imprescindible detectarlo a tiempo para prevenir el retardo mental y los problemas cardiovasculares que suelen asociarse a este fenotipo. Una manera de evitar su evolución es administrar suplementos en dosis terapéuticas (ortomoleculares) de vitamina B6, vitamina B12, ácido fólico, serina y trimetilglicina (TMG) .

¿Existen más fenotipos?

Sin duda. Existen muchos otros desequilibrios que se sabe producen los malestares que comunmente se atribuyen a la esquizofrenia, sobre todo cuando aparecen los mal llamados “síntomas positivos”. Tal es el caso de la intoxicación por mercurio (izquierda), plomo y otros metales pesados.
Más que una enfermedad, la esquizofrenia viene a ser un síndrome que altera la homeostasis de un ser humano, y todo está en descubrir ese nutriente, esa hormona o ese metal pesado que está ocasionando un desequilibrio en los neurotransmisores.

Hace falta deshacernos de eso que nos está desquiciando, de eso que nos ha robado la alegría de vivir, eso que hace que parezcamos sumamente vulnerables a quien de verdad le importamos. Y si usted o su familiar se encontrara en una situación como la de Gustavo (en la que resulta difícil identificar el fenotipo), no debería desanimarse, pues todavía está la oportunidad de convertir su caso en uno de éxito, apelando a una psiquiatría de precisión. Ésta es una tecnología que combina las técnicas de la inteligencia artificial con las de la medicina ortomolecular y la fitoterapia, con el único fin de personalizar los tratamientos.

Conclusiones y reflexión final

1) Si su nivel de histamina está entre los 40 y los 70 ng/ml, el valor absoluto de sus basófilos entre 30 y 50 células/mm3, su nivel de metionina dentro del valor de referencia indicado por su análisis de laboratorio y su mineralograma no revela intoxicación por cobre, es evidente que su fenotipo no corresponde a una histapenia ni a una histadelia.
2) Un conteo de basófilos de más de 50 células/mm3 y un nivel de histamina superior a los 70 ng/ml, son condiciones suficientes para pensar en una histadelia.
3) El principio de la homeostasis es un proceso natural que rige en todo ser viviente, y lo único que hay que hacer cuando enferma, es procurar las condiciones propicias para que sea el propio organismo el encargado de poner en marcha el mecanismo de autorregulación que hace posible restablecer su equilibrio bioquímico.

“La individualidad bioquímica es tal, que lo que a muchos solo consigue calmarles la sed, a unos cuantos les produce psicosis”
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 7 de noviembre de 2017


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REFERENCIAS

[1] Carl C. Pfeiffer, Richard Mailloux and Linda Forsythe. The Schizophrenias: ours to conquer. Bio-Communications Press, 1970.
[2] William J. Walsh. Nutrient Power. Heal your biochemistry and heal your brain. Skyhorse Publishing, 2012.
[3] Sergio López González. Receta mejorada con medicina ortomolecular para curar la esquizofrenia. Fundación MicroMédix, 30 de octubre de 2015.
[4] Moncrieff Joanna. Does antipsychotic withdrawal provoke psychosis? Review of the literature on rapid onset psychosis (supersensitivity psychosis) and withdrawal-related relapse. Acta Psychiatr Scand 2006: 1–11.
[5] Patrick Holford y Susannah Lawson. Nutrición óptima. Guía fácil. 2009, Ediciones Robinbook, s. l., Barcelona.
[6] Cruzado et al. Polidipsia psicógena complicada con hiponatremia y rabdomiólisis: Reporte de un caso. Rev Med Hered 17 (3), 2006.


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Microdosis de Akuamma: nueva medicina alternativa para tratar la esquizofrenia y otros trastornos mentales

Han transcurrido ya más de cuatro años desde que pude rescatar a mi hijo de la impenetrable oscuridad de la esquizofrenia, y así como tuvimos la fortuna de ver la luz al final del túnel en nuestra familia y en las de otros tres muchachos alguna vez afectados por este mismo trastorno, también hemos estado luchando por vencer las alucinaciones auditivas de Ángel, el chico cuyo caso expuse en una entrega anterior, en donde expliqué cómo pude determinar sus deficiencias nutricionales, a partir de un análisis de tejido de cabello (mineralograma).

La contribución de la Fundación MicroMédix a la medicina alternativa

Con Ángel y con una chica de nacionalidad peruana, todavía no hemos podido ver esa luz que solo Dios puede enviar a cada uno de nosotros, para iluminar el camino que Él ha querido que sigamos. Y cada vez que abro una nueva investigación para encontrar esa planta, ese aminoácido, esa vitamina o esa combinación de nutrientes que puede ayudar a otros a encontrar su propio camino, reflexiono de nuevo sobre lo que dijo el célebre poeta romano Horacio, a propósito del infortunio: “La adversidad tiene el don de despertar talentos que en la prosperidad hubiesen permanecido durmiendo… En la adversa fortuna suele descubrirse el genio, en la prosperidad se oculta”.

Con esa máxima de Horacio enclavada en mi mente, y apoyándome de las herramientas de la informática biomédica que acostumbro emplear para lidiar con el infortunio, pude encontrar un antipsicótico natural para tratar la esquizofrenia, con las mismas características que poseen los llamados antipsicóticos atípicos; pero libre de efectos secundarios.

Se trata de una alternativa a los medicamentos psiquiátricos, que hemos implementado en la Fundación MicroMédix con una microdosis que contiene los alcaloides (un grupo de sustancias activas) de una planta africana, conocida en el medio científico como Picralima nitida (izquierda), y a la que cualquier mortal en Nigeria identificaría como Akuamma.
Me gustaría ser más específico. No se trata de un producto milagro; estamos hablando de fitomedicina basada en evidencias, y las propiedades de la Akuamma han sido usadas por años, en Nigeria, Camerún, Costa de Marfil y otros países africanos, para tratar síndromes psicogénicos a los que antiguamente se les solía dar el nombre genérico de “locura”. Como veremos a lo largo de esta entrega, las propiedades terapéuticas de algunas plantas de la familia de las apocináceas, que es precisamente el caso de la Picralima nitida,  ya han sido estudiadas en repetidas ocasiones por Elisabetsky E. y Costa-Campos L. [1], Linck VM [2] y otros grandes referentes de la psicofarmacología moderna [5]-[9].

Lo que está aportando la Fundación MicroMédix  a través de este nuevo tratamiento alternativo, es la aplicación de la técnica de las microdosis del Dr. Eugenio Martínez Bravo, a la semilla de la Picralima nitida. Gracias a ese gran científico mexicano y a esos otros investigadores de renombre internacional, estaremos en posibilidad de tratar la esquizofrenia, el trastorno bipolar, el TOC, la demencia, el Alzheimer y la ansiedad, con tres gotas de una solución hidroalcohólica mezclada con dosis apropiadas de tintura de Akuamma, administradas sobre la lengua, cada 5 minutos durante media hora o una hora como máximo, y posteriormente cada hora o cuatro veces al día, dependiendo ello de la severidad del caso y la naturaleza del trastorno.

Por qué emplear la semilla de la planta en microdosis

Como veremos más delante, la alstonina es uno de los principales alcaloides de la Picralima nitida, y se encuentra en la corteza de sus tallos, frutos y semillas [3]. No obstante, para implementar un tratamiento a base de una planta medicinal, es necesario considerar, además de la biodisponibilidad de la materia prima, su disponibilidad comercial. De esta manera, al explorar el espacio cibernético para ir en busca de este preciado alcaloide, advertimos que la semilla era la materia prima más asequible en el mercado de las plantas medicinales, pues todo parece indicar que los frutos y el tallo, pierden sus propiedades con el paso del tiempo y presentan complicaciones a la hora de envasarlos, manejarlos y distribuirlos.

La aplicación de la técnica de las microdosis, nos viene como anillo al dedo en este caso, dada la naturaleza de su mecanismo de acción neuro-hormonal [4]. Las microdosis poseen la cualidad de transportar las sustancias activas de las plantas medicinales a través del sistema nervioso, característica ideal para actuar más eficientemente en los trastornos mentales. Las vitaminas, los minerales, los ácidos grasos esenciales y los aminoácidos entran al organismo regularmente por la vía oral, ocasionando que su mecanismo de acción a través del torrente sanguíneo, se ralentice. En contraste con ese modo de operación, una microdosis herbal hace que los alcaloides de la planta en cuestión, trabajen a través de impulsos nerviosos que van, desde las papilas gustativas hasta las terminaciones efectoras curativas, pasando por el hipotálamo y la corteza cerebral.

Por qué optar por un antipsicótico natural

Afortunadamente no estudié en ninguna facultad de medicina en donde se me aleccionara para contemplar el sufrimiento ajeno, sin demostrar la más mínima inmutación. Y como no es mi estilo el abandonar al paciente a su suerte, cuando me doy cuenta de que no mejora con lo que sé que le funciona a la mayoría, procuro indagar más sobre lo que podría beneficiar a ese paciente en particular. Fue así como comencé a estudiar más a fondo las propiedades farmacológicas de algunos antipsicóticos como la clozapina, la olanzapina y la ziprasidona, con el propósito de saber qué parámetros son los que hay que tomar en cuenta, a la hora de evaluar un agente terapéutico natural para la esquizofrenia.

Poco antes de que Ángel regresara de los Estados Unidos de Norteamérica, yo había retomado un proyecto de investigación que consistía en encontrar un sustituto natural para la clozapina, que era justamente el antipsicótico que Ángel estaba tomando en aquel entonces. Había seleccionado este antipsicótico atípico (de segunda generación), porque además de sentirme comprometido con la salud de mi paciente, hasta donde yo sabía, la clozapina parecía ser el mejor de todos y al mismo tiempo el último recurso al que recurrirían los psiquiatras para controlar los síntomas positivos de la esquizofrenia, esto es, los pensamientos delirantes y las alucinaciones tanto auditivas como visuales.

Me intrigaba sobremanera el saber, por qué alguien con algo de sentido común tendría que agotar todas las posibilidades, antes de echar mano del mejor fármaco. Fue así como me enteré que la clozapina no solo deprimía el sistema inmune del paciente (agranulocitosis), sino que entre otras muchas cosas, era el antipsicótico con la mayor incidencia de convulsiones. Traduje un párrafo de la versión completa del artículo que aparece a su izquierda, para dejar en claro lo que Elisabetsky y Costa-Campos reportaron a propósito de la actividad pro-convulsiva de dicho antipsicótico:

“La clozapina (una fenotiazina) es el antipsicótico más estudiado a este respecto; presenta el mayor riesgo de convulsiones, con una incidencia del 3.5%, frente al 0.9% para la olanzapina, el 0.9% para la quetiapina y el 0.3% para la risperidona” [1].
Lo más irónico del caso, es que pocos días después de haber encontrado este interesante documento, Ángel me comunicó vía telefónica que su nuevo psiquiatra le había practicado un electroencefalograma que revelaba cierto riesgo de desarrollar epilepsia, por lo que además de ziprasidona (Geodon), le estaba recetando oxcarbazepina. Si bien el “electro” nos estaba alertando sobre una situación por demás delicada, la solución no estaba en darle un agente anti-convulsivo con potencial para producir obesidad, que a su vez necesitaría la prescripción de un agente anti-diabético, y que demandara asimismo la administración de un anti-hipertensivo con su correspondiente anti-arrítmico, y así sucesivamente. De ahí la necesidad de encontrar un antipsicótico natural, libre de complicaciones concatenadas.

Hace más de un año que he estado tratando a Ángel, y en todo ese tiempo jamás me reportó una sola mioclonía, y mucho menos un ataque de epilepsia, de tal manera que una vez más estábamos ante un caso de desfachatez psiquiátrica promovida por el consorcio farmacéutico y sus mercaderes de bata blanca. Una razón más para ir en busca de una medicina alternativa que no pretende lucrar con el sufrimiento ajeno.

Le tuve que decir que lo que le estaba prescribiendo ese comerciante de salud, no era otra cosa que una estrategia para evitar las convulsiones que la clozapina y ahora la ziprasidona podían producir como uno más de sus efectos secundarios de largo plazo. Durante año y medio, Ángel y yo habíamos logrado reducir la dosis inicial hasta solo 1/4 de tableta, no sin haber sorteado un gran número de contrariedades. Paradójicamente, la retirada de la clozapina había pasado a ser parte de su recaída (el regreso de las voces), como lo fueron también el estrés que le produjo el comenzar a estudiar un doctorado en los EUA, y los agravios que recibió de su señor padre, con motivo de su partida al extranjero. Lo que más me tranquilizaba en ese momento, es que yo había estado tratando a Ángel con dosis terapéuticas de taurina y GABA (entre otros nutrientes); dos suplementos con propiedades anti-epilépticas cuyo propósito inicial era controlar los síntomas negativos de la esquizofrenia, que en el caso de Ángel se manifestaban como pesadillas, ansiedad extrema e insomnio. En este orden de ideas, tanto la familia de Ángel como la terapeuta Lourdes González y su servidor, preferimos prescindir de la oxcarbazepina y continuar con la taurina, el GABA, el magnesio, el manganeso y el zinc, que ya de por sí habían sido prescritos para la esquizofrenia, y que ahora desempeñarían también el papel de agentes anti-epilépticos.

La decisión de haber optado por un tratamiento natural para prevenir una posible epilepsia en el caso de Ángel, no solo se basó en los hallazgos de Elisabetsky y Costa-Campos, sino en la experiencia que mi esposa, la terapeuta Lourdes González, vivió con uno de sus hermanos a quien a muy temprana edad se le diagnosticó epilepsia. Y es que ella fue testigo de un hecho que marcó para siempre la vida de toda su familia.

Un día, poco después de que su hermano abandonara el Hospital de la Raza, tras haber sido medicado con Epamin (fenitoína), presenció cómo su mamá arrojaba al bote de la basura, la bolsa llena de medicamentos que el personal de dicha institución le había dado para controlar las convulsiones que su hijo había presentado, y que ese día habían tenido lugar como en ocho ocasiones, según estimó mi esposa mientras intentaba recordar los pormenores de esa triste experiencia. Su mamá tenía razones muy poderosas para haber obrado de esa manera, porque resultó que su hijo fue mejorando gradualmente, a medida que ella misma se hacía cargo de su epilepsia con magnesio y polvo de índigo, una planta de origen asiático (derecha) muy parecida a la que todos conocemos como añil y que en ese entonces solo se podía conseguir en México a un precio de $ 600,000.00 viejos pesos los 100 gramos. ¿Vía de administración?, muy sencilla: entre su mamá, ella y sus hermanas encapsulaban a mano el polvo de la planta para que él la pudiera tomar. ¿Dosis? No lo sé, pregúntele a mi suegra, ella es la autora intelectual de esa terapia. Yo más bien emplearía microdosis de añil y de tumbavaqueros, aparte de los suplementos que recomendé con anterioridad.

Otro de nuestros pacientes, a quien llamaré JP a fin de ocultar su verdadera identidad, ha comenzado su tratamiento con cierto éxito, porque aunque al principio experimentó altas y bajas, hasta el momento se encuentra estable, al grado de que ya está yendo a la escuela y pretende regresar a su vida normal, a pesar de estar medicado con olanzapina.
Este es otro caso que ha despertado nuestro interés por encontrar un antipsicótico natural que reemplace en esta ocasión a la olanzapina. Tan pronto como su familia decida disminuir gradualmente la dosis de esta droga, comenzaremos a administrar la microdosis de Akuamma, con miras a combatir el consabido síndrome de abstinencia.

Si bien la olanzapina no presenta tantas complicaciones como la clozapina, sí merece una mención especial, ya que constituye un ejemplo típico de farmacodependencia cuando se ha llegado a tomar por más de una semana; a veces más, a veces menos.
Durante le retirada de la olanzapina, que suponemos es uno de los pasos que su familia querrá dar para lograr que su hijo se libere definitivamente de los fármacos, será imprescindible contar con la ayuda de un antispsicótico como el que aquí estamos proponiendo.

De hecho, queremos agradecer infinitamente al padre de JP, por haber sido el primer padre de familia en realizar un pedido de 100 grs de polvo de semilla de Akuamma, que nos estará llegando en estos días, para que su hijo se vea beneficiado con las microdosis que prepararemos como resultado de esta noble acción.
Ya se ve por qué nos hemos empeñado tanto en encontrar un agente antipsicótico natural que haga las veces de “muleta”, mientras se retira el fármaco prescrito por el psiquiatra, dado que tanto los efectos secundarios como los calculados (farmacodependencia), representan un obstáculo para la recuperación de nuestros pacientes. Solo estamos esperando recibir desde el otro lado del mundo, el polvo de la semilla de Akuama, para comenzar a preparar la microdosis objeto de esta publicación.

Los sucesos que dieron luz al proyecto “antipsicótico natural para tratar los síntomas positivos de la esquizofrenia”.

Cuando fue evidente que a Ángel no lo iban a dejar de acosar sus “demonios internos” (las voces), retomé con más ahínco el proyecto de investigación que tiempo atrás me había asignado la Fundación MicroMédix. El proyecto “Antipsicótico natural para tratar los síntomas positivos de la esquizofrenia”, consistía en emular hasta donde fuera posible, el mecanismo de acción de la clozapina, exceptuando por supuesto el total de sus efectos secundarios y calculados.

Todo comenzó con una búsqueda muy simple en Google con las palabras clave antipsychotic herbal filetype:PDF, que arrojó un total de 34,800 vínculos. Como se advierte en la figura adjunta, el quinto vínculo del listado me condujo a un sitio en donde pude conocer las características generales de la primera planta que se usó para curar lo que los antiguos textos de la medicina ayurvédica hindú describieron como “locura”: la Rauwolfia serpentina (pulse sobre la imagen de la izquierda para agrandarla).

Pero lo que resultó más interesante aún, fueron los resultados que arrojó Arrowsmith, cuando quise extraer de la literatura biomédica, el conocimiento que estaba buscando. Con la idea de hacer más específica mi pregunta, ingresé como literatura A las dos palabras clave auditory hallucinations y como literarura C, serpentine, que era el nombre del alcaloide que averigüé después, contenía la R. serpentina. Cuál no sería mi sorpresa al descubrir que al seleccionar la palabra antipsychotic en el listado de términos B, el vocablo alstonine apareciera una y otra vez en los encabezados de los artículos que Arrowsmith me estaba mostrando (pulse sobre la imagen de la derecha para agrandarla).

¿Que cosa era eso que se repetía en todos los títulos de los artículos de la columna de la derecha?
Era el alcaloide indol que contienen varias plantas de la familia de las apocináceas; el mismo al que se le atribuyen las propiedades antipsicóticas de la Picralima nitida, la Alstonia boone, la C. roseus, la Rauwolfia caffra y la Rauwolfia vomitoria, por mencionar las más estudiadas.

Significado del conocimiento biomédico develado

A partir de ahí, me concreté a analizar lo que estarían implicando cada uno de esos títulos, los resúmenes asociados a los mismos, así como los artículos completos que pudiera conseguir, para asegurarme de lo que ya estaba sospechando.

Curiosamente, el resumen del primer artículo del listado de la imagen inmediata anterior, coincide con el objetivo del proyecto que la fundación me encomendó, porque está implicando que la alstonina emula las propiedades de la clozapina. No se necesita más que traducir el párrafo que he resaltado aquí en azul, para concluir que: “La alstonina es un alcaloide indol que tiene un perfil experimental antipsicótico comparable con el de la clozapina, y es compatible con los efectos que se presume tiene en los pacientes con trastornos mentales” (pulse sobre la imagen para agrandarla).

No acostumbro basarme únicamente en uno o dos artículos científicos, aún cuando estos provengan de fuentes tan confiables como PubMed (Medline) y otros acervos bibliográficos de prestigio internacional, por lo que preferiría hacer el papel de “abogado del diablo” para reafirmar o desmentir la premisa enunciada en el párrafo anterior.
No se me dificulta mucho desempeñar ese papel, pues escuchando atentamente las inquietudes de mis pacientes y respondiendo a las peguntas que sus padres me hacen mientras están luchando contra la esquizofrenia de su ser querido, es como he aprendido a determinar si estoy en el camino correcto. El caso de Don Chema y su hijo Ramón me ayudará a ilustrar mejor lo que quiero decir.

Cuando le expliqué a Don Chema el propósito de nuestro proyecto, me preguntó si la microdosis de la Akuamma podría causarle convulsiones a su hijo, como podría hacerlo la clozapina, a lo que le respondí que no. No pude demostrárselo en ese momento porque la consulta era telefónica. En la imagen adjunta se puede leer lo que Costa-Campos y otros le responderían a Don Chema, así como a otros admirables padres en cuanto a que si la alstonina ha sido probada en seres humanos y no solo en el laboratorio. Lo resaltado en azul, una vez traducido al español, rezaría más o menos así:

“El alcaloide alstonina de indol es el componente principal de las plantas usadas por los psiquiatras nigerianos como drogas contra la demencia. El alcaloide presenta un perfil experimental muy similar al de la clozapina antipsicótica atípica. Este estudio tuvo como objetivo comparar la actividad pro convulsiva de estos dos compuestos antipsicóticos.
A través de la administración repetitiva durante un período de 30 días del modelo de prueba de encendido (kindling), se muestra que, a diferencia de la clozapina, la alstonina no posee actividad pro convulsiva. 
Los datos se suman a las sugerencias anteriores de que la alstonina merece ser examinada como un modelo para el desarrollo de nuevos antipsicóticos” [5].

Aunque los síntomas negativos de la esquizorfenia los hemos estado manejando con bastante éxito con inositol, taurina, GABA, glicina y otros nutrientes igual de importantes, conviene ahora preguntarse, ¿qué tanto tiempo deberán administrarse dichos nutrientes, para obtener el alivio anhelado? Hasta ahora, mi respuesta había sido que en promedio, los casos de éxito se han observado alrededor de los 6 meses, dependiendo ello de los años que el paciente haya estado medicado (con fármacos), así como del tipo de antipsicóticos empleados. La farmacodependencia de la olanzapina por ejemplo, es una travesía con menos tropiezos que los que se llegan a presentar con la clozapina. La mamá de uno de mis pacientes en España, me decía que el antipsicótico que menos resistencia había ofrecido durante su retirada, había sido el haloperidol (Haldol). Dos de nuestros casos de éxito, el de mi hijo y el de otro muchacho cuyo nombre no puedo revelar por habérselo prometido a sus padres, tomaron olanzapina solo unos cuantos días al principio del tratamiento. Como ya podrá usted suponer, fueron experiencias muy difíciles de superar, dado que los efectos de la medicina ortomolecular y las microdosis con las que contábamos en ese entonces, no se notaron sino hasta después de varios meses de esfuerzo y dedicación.

La idea entonces es disminuir el sufrimiento del paciente durante la fase de transición entre la medicación convencional (a base de fármacos) y la medicina ortomolecular y las microdosis. Como en toda profesión, hemos progresado hasta el punto de haber devuelto la salud a una niña de 12 años con síntomas psicóticos, en escasos dos meses. Un hecho que no puedo dejar de mencionar en relación a este caso, es que su mamá nos llamó antes de recurrir a un psiquiatra, por lo que su hija jamás llegó a tomar antipsicóticos, ansiolíticos o cosas por el estilo.

Hasta donde alcanzo a vislumbrar, con la microdosis de Akuamma, podríamos reducir ese tiempo de recuperación hasta probablemente un mes. ¿Y de qué manera esta microdosis puede reducir los síntomas negativos de la eszquizofrenia, y de aquellos que se producen como resultado de la retirada del (o los) antipsicótico(s) (síndrome de abstnencia)? Nuevamente, prefiero responder a esta pregunta, apoyándome en lo que los expertos en psicofarmacología opinan al respecto (le recuerdo que mi especialidad es la informática biomédica).

En la imagen adjunta he resaltado una vez más en color azul, lo que considero responde mejor a esta cuestión. Pero permítame ahorrarle el trabajo de traducir al español, el párrafo que cumple a la perfección con ese cometido:
El estudio indica que el alstonina no sólo aumenta la interacción social en ratones normales, sino que también evita los déficits sociales atribuibles a los síntomas negativos de la esquizofrenia. Este estudio refuerza y complementa el perfil antipsicótico de la alstonina y destaca su potencial como un fármaco útil para el manejo de los síntomas negativos de la esquizofrenia” [6].
Desde el punto de vista de la teoría dopaminérgica de la esquizofrenia, no hay mucha diferencia entre sus síntomas negativos y los ocasionados por un síndrome de abstinencia. De acuerdo con esa teoría, existe una alteración en la transmisión de la dopamina en el cerebro.

El aumento de la actividad dopaminérgica en las regiones subcorticales, en especial en las vías mesolímbicas, está correlacionado con los síntomas positivos de la esquizofrenia. A su vez, los síntomas negativos y cognitivos parecen estar correlacionados con un descenso de la actividad dopaminérgica en regiones corticales prefrontales. Todo parece indicar que al antagonismo dopaminérgico rige la manera en la que se manifiestan los trastornos psicogénicos, y ese antagonismo también ha sido constatado por el mecanismo de acción de la clozapina y la propia alstonina (pulse sobre la imagen de la derecha para agrandarla).

La ansiedad es uno de los síntomas negativos con el que podemos ejemplificar perfectamente cómo la alstonina podría contribuir a disminuir sensiblemente o quizás hasta eliminar un síndrome de abstinencia provocado por la retirada de un antipsicótico como los que aquí se han mencionado. En la imagen de la izquierda (pulse para agrandarla), Costa-Campos y sus colaboradores estarían respondiendo a la pregunta ¿Puede la alstonina ayudar  a reducir o inclusive a detener un ataque de ansiedad? Se lo traduzco con mucho gusto:

La alstonina claramente se comporta como un ansiolítico tanto en el modelo conductual de panel perforado como en el de luz/ oscuridad. La administración previa del antagonista del receptor de serotonina 5-HT 2A/C ritanserina, revertió los efectos de la alstonina en los modelos conductuales de panel perforado y de luz/oscuridad, lo que sugiere la participación de estos receptores en el mecanismo de acción de la alstonina” [7].

Por último, y aunque esto es algo que un padre de familia difícilmente se cuestionaría, pero que es menester enfatizar para terminar de cumplir bien con mi labor de “abogado del diablo”, es señalar la importancia que puede tener otra teoría que postula que los niveles de glutamato, y no solo los de dopamina, también pueden desembocar en un trastorno psicótico. De manera análoga a como sucede con la teoría dopaminérgica, un aumento excesivo en el nivel de glutamato a nivel cerebral, produce un efecto glutamatérgico con potencial para provocar alucinaciones, pensamientos delirantes y síntomas negativos.

Estos síntomas negativos podrían comprender estereotipias (repetición mecánica de las mismas posturas o movimientos), depresiones, falta de concentración, deterioro de la memoria, aislamiento social y ataques de ansiedad/pánico. En el párrafo que he resaltado en la imagen inmediata anterior, se puede leer lo que Herrmann y otros responderían a la pregunta: ¿cómo beneficiaría la alstonina de la Akuamma, a un paciente con niveles altos de glutamato? La traducción del párrafo en azul quedaría como sigue:

Este estudio muestra que la alstonina disminuye la absorción de glutamato, lo que puede ser beneficioso para la deficiencia glutamatérgica observada en la esquizofrenia. Cabe destacar que la disminución de la absorción de glutamato coincide con la inversión del déficit de interacción social y de memoria funcional inducidos por el MK-801 . Un beneficio potencial adicional de la alstonina como antipsicótico es su capacidad para aumentar el glutatión, un antioxidante celular clave que se ha informado se encuentra disminuido en el cerebro de los pacientes con esquizofrenia. Una característica adicional del nuevo mecanismo de acción de la alstonina que refuerza que los receptores D(2) no están sustancialmente implicados, es la ausencia del efecto de la apomorfina en los cambios inducidos por la alstonina en la captación de glutamato” [8].

Otras propiedades terapéuticas de la Picralima nitida

Esta última característica viene a reforzar aún más el por qué emplear esta planta en particular para tratar la esquizofrenia. Basta con volver a leer lo que he resaltado en negritas para apreciar mejor su potencial. Y eso que no mencioné las cualidades tan extraordinarias que la mayoría de la gente le atribuye a la Akuamma.
Lo dicho hasta aquí solo abarca  las propiedades antipsicóticas de esta planta y las aplicaciones que muy poca gente conoce. La Akuamma se ha hecho famosa en todo el mundo más bien por sus propiedades analgésicas.
Además de aliviar el dolor, la Akuamma se ha empleado también como remedio para la fiebre, la hipertensión, la ictericia, la dismenorrea, los trastornos gastrointestinales y la malaria. Diversas publicaciones de carácter científico han demostrado que otros alcaloides aislados aparte de la alstonina, así como los extractos de sus taninos, polifenoles y esteroides, se han usado con gran éxito como analgésicos, anti-inflamatorios, hipoglucémicos, hipotensores y antimicrobianos. Análogamente, algunas otras de sus sustancias activas se han empleado por años para combatir las úlceras y los tumores [9].

El beneficio es para usted y su familia, no para los magnates farmacéuticos

Y si acaso se encontrara usted en otro país y por tal motivo no pudiésemos hacerle llegar hasta su domicilio las microdosis de Akuamma, nada nos impediría hacerle llegar a través de Skype, el conocimiento necesario para que usted mismo las elabore. Nuestro objetivo es que usted resulte beneficiado con las cualidades de esta planta, no solo en cuanto a mejorar su calidad de vida o la de un familiar, sino para que también ahorre en suplementos. Si bien la receta para la esquizofrenia con suplementos ha dado buenos resultados, no podemos negar que para la mayoría de las familias, representa una parte sustancial de su presupuesto.

Son muy pocos los países en donde los precios de los suplementos son bastante asequibles, y las microdosis podrían marcar un hito en la evolución hacia una psiquiatría de precisión, como resultado de la inclusión social de familias de escasos recursos, en este proceso de cambio. Parte de nuestra visión es hacer llegar a los lugares más apartados del planeta, el conocimiento que extraemos de este espacio cibernético, y si no reducimos ahora los costos de nuestros tratamientos, no podremos decir después que hemos cumplido con nuestra misión, porque entonces no habremos demostrado que la salud no tiene por qué tener ese carácter elitista que suele notarse en otros ámbitos de nuestra sociedad.

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 27 de Junio de 2017


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REFERENCIAS

[1]  Elisabetsky E. & Costa-Campos L. The alkaloid alstonine: a review of its pharmacological properties. Evid Based Complement Alternat Med. 2006 Mar;3(1):39-48. Epub 2006 Jan 16.
[2]  Linck VM et al. Original mechanisms of antipsychotic action by the indole alkaloid alstonine (Picralima nitida). Phytomedicine. 2015 Jan 15;22(1):52-5. doi: 10.1016/j.phymed.2014.10.010. Epub 2014 Nov 6.
[3] Schmelzer, G.H & Gurib-Fakim, A. (Editors), 2008. Plant Resources of Tropical Africa 11(1). Medicinal plants 1. PROTA Foundation, Wageningen, Netherlands/Backhuys Publishers, Leiden, Netherlnds/CTA, Wageningen, Netherlands; página 449
[4] Dr. Eugenio Martínez B. y Dra. Maricela Villalta. Guía terapéutica con Microdosis. Plantas medicinales, sustancias químicas, medicinas de patente, glándulas y tejidos. Editorial Herbal. Mexico D.F, 2009.
[5] Costa-Campos L1, Iwu M, Elisabetsky E. Lack of pro-convulsant activity of the antipsychotic alkaloid alstonine. J Ethnopharmacol. 2004 Aug;93(2-3):307-10.
[6] de Moura Linck V, Herrmann AP, Goerck GC, Iwu MM, Okunji CO, Leal MB, Elisabetsky E. The putative antipsychotic alstonine reverses social interaction withdrawal in mice. Prog Neuropsychopharmacol Biol Psychiatry. 2008 Aug 1;32(6):1449-52. doi: 10.1016/j.pnpbp.2008.04.013. Epub 2008 Apr 29.
[7] Costa-Campos L, Dassoler SC, Rigo AP, Iwu M, Elisabetsky E. Anxiolytic properties of the antipsychotic alkaloid alstonine. Pharmacol Biochem Behav. 2004 Mar;77(3):481-9.
[8] Herrmann AP, Lunardi P, Pilz LK, Tramontina AC, Linck VM, Okunji CO, Gonçalves CA, Elisabetsky E. Effects of the putative antipsychotic alstonine on glutamate uptake in acute hippocampal slices. Neurochem Int. 2012 Dec;61(7):1144-50. doi: 10.1016/j.neuint.2012.08.006. Epub 2012 Aug 25.
[9]  Osayemwenre Erharuyi, Abiodun Falodun, Peter Langer. Medicinal uses, phytochemistry and pharmacology of Picralima nitida (Apocynaceae) in tropical diseases: A review. Asian Pacific Journal of Tropical Medicine (2014)1-8