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El sistema tradicional de salud mental en entredicho

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El desconocimiento de las prácticas deshonestas del ejército farmacéutico y sus soldados de bata blanca, aunado a un gobierno corrupto y a la desesperación de una familia que no sabe qué hacer en los momentos de crisis, suelen prolongar el sufrimiento que causa una enfermedad mental como la esquizofrenia, el trastorno bipolar y el autismo.

psiquiatrasSi usted alguna vez ha tenido la dolorosa experiencia de ver a su ser querido medicado, seguramente se habrá sentido derrumbado(a), al no saber cuánto tiempo más tendrá que seguir soportando ese sentimiento de impotencia y frustración que lo(a) ha quebrado, justo cuando se ha dado cuenta de que ha dejado en manos del sistema de salud que aquí pongo en entredicho, a esa personita suya que habiendo sido alguna vez tan sensible y entusiasta, ahora está siendo transformada por varios “excelentísimos señores de bata blanca”, en un autómata indefenso.

Moldeando la mente del consumidor

psiquiátricoDesde la época en que una gran mayoría de enfermos mentales eran confinados involuntariamente en siniestros manicomios, los que supuestamente cuidaban de ellos, se propusieron elevar su oficio a la categoría de especialidad médica, que un alemán de nombre Johann Christian Reil bautizó en el año 1808 como “psiquiatría”, del griego “psique” e “iatros“, que significan alma y médico, respectivamente [1]. Fue así como nació en Halle, Alemania, una pseudociencia que más tarde daría lugar a que los psiquiatras de todo el mundo se unieran para seguir perpetrando un fraude que a la fecha sigue dando frutos tanto a ellos como a la industria farmacéutica.

Me pregunto cómo es que los magnates de Salvatore Ferragamo y Nike, no han incentivado a los zapateros a que se inventen algo así como una “certificación en calzado y pedicura”, a fin de que promuevan los estilos que van sacando al mercado, como lo hace Eli Lilly & Company con sus antidepresivos y sus marionetas de bata blanca.

medicinaAsí como los medios masivos de comunicación moldean la mente del consumidor promedio, sesgando y hasta tergiversando la información en conformidad con los intereses de sus directivos y patrocinadores; el sistema de enseñanza médica, al ser financiado desde hace muchos años por las trasnacionales farmacéuticas más influyentes del planeta, inculca a sus ingenuos estudiantes de medicina, una cultura que valora en exceso las patentes farmacéuticas y los ensayos clínicos tipo doble ciego. En este contexto, cualquier otra alternativa médica es tildada de superchería y curanderismo, con la intención de hacerla parecer poco científica.

Olanzapinapastilla de azúcarPero con toda y esa impresionante labor de investigación, mercadotecnia y publicidad, y sin ánimo de ofender a los químicos de profesión, ¿Sabía usted, querido lector, que la eficacia de un antipsicótico es prácticamente la misma que la de un placebo? [2], [8]. Cuando los resultados de su estudio no son satisfactorios, los investigadores publican sus resultados tendenciosamente, para no desacreditar al laboratorio que los está empleando. Hablando en términos generales, solo unos cuantos antidepresivos resultan ser ligeramente superiores a una pastilla de azúcar [3].

Es más lo que se le hace creer a la gente con todo ese despliegue de mensajes publicitarios, que lo que en realidad producen esos fármacos en el ánimo de los enfermos [4].

Farmacodependencia inducida

Hace muchos años que los médicos psiquiatras le han estado vendiendo la idea a sus pacientes de que los antipsicóticos los tienen que tomar de por vida. Prefieren enmascarar con fármacos los síntomas de su enfermedad, que dedicarse en cuerpo y alma a encontrar una cura para la misma, porque ello supondría además de un inmenso esfuerzo de su parte, una disminución de ingresos contantes y sonantes.
Permítaseme explicar el origen de esta práctica psiquiátrica, a la que he llamado farmacodependencia inducida.

farmacodependenciaAdemás de una práctica maquiavélica, la adicción a las drogas legales es una enfermedad iatrogénica inducida por los antipsicóticos que los mismos psiquiatras prescriben, como parte de todo ese arsenal de ansiolíticos, antidepresivos y demás psicotrópicos que los laboratorios les hacen llegar a través de sus visitadores médicos. Seguramente su psiquiatra le ha dicho, que eso de la farmacodependencia es producto de la casualidad, o que se trata de un efecto secundario, y no dudo que existan médicos bien intencionados que lo crean, porque eso es lo que el sistema tradicional de salud les ha enseñado.

Control Mental

Es increíble que en plena era del conocimiento (la era de la información quedó atrás), todavía haya quien crea en las prácticas de la psiquiatría convencional, y que aún sin haberse curado, continúe siendo condescendiente con ellas. ¿No será que a los clientes de ese sistema tradicional de salud mental, se les ha privado de su voluntad? ¿Sabía usted que desde antes de la segunda guerra mundial, los psiquiatras alemanes usaban a los enfermos mentales como conejillos de indias, para saber hasta donde podían controlar sus mentes?

Paul Nitsche¿No cree usted que exista una conexión entre la farmacodependencia inducida y las abominables pruebas de control mental que precedieron al Holocausto? El psiquiatra alemán Paul Nitsche, quien en 1941 asumió la dirección del programa de acción T4, que no era otra cosa que un plan para exterminar a los enfermos mentales y minusválidos, una vez que estuvo a cargo de los campos de concentración, declaró que en estas otras instalaciones, regirían los mismos principios que había aplicado años atrás en los manicomios.

Declaración de Johann Christian ReilHasta hace poco yo todavía tenía mis dudas; pero cuando me enteré de todo lo que el Dr. Colin Ross compartía en una de sus conferencias, intuí que podría haber una fuerte correlación entre la farmacodependencia inducida y el control mental, pues es un hecho que los pacientes que ya son adictos a las drogas legales, suelen acatar órdenes con cierta facilidad. Los psicotrópicos los vuelven sumisos. El mismo Johann Reil, afirmó en una ocasión: “a través de impresiones fuertes y dolorosas, captamos la atención del paciente y lo acostumbramos a una obediencia incondicional“.

Confinamiento involuntario

Si ese fue el que acuñó la palabra psiquiatría en nuestro diccionario, imagínese la clase de principios que sostendrán sus sucesores. Y si usted radica en los Estados Unidos Americanos, no le sorprenda que aún estando en un “país desarrollado”, un juez le quiera quitar la custodia de su ser querido, quizás por una disputa vecinal aparentemente intrascendente o alguna otra conducta por la que él o ella haya sido etiquetado(a) como “anormal”, típicamente por una trabajadora social o algún oficial de policía. Y eso siempre y cuando su familiar disponga de una póliza de seguro médico, porque de otra manera, los hospitales psiquiátricos no tendrían mucho interés en procurarle una cama.

sistemaSolo cuando existe un aval que pueda garantizar el pago de la estancia de la víctima en cuestión, es cuando los hospitales psiquiátricos “hacen su agosto”, y todo en contubernio con las que dicen llamarse “autoridades” (individuos que se dejan sobornar mientras ocupan un puesto en el gobierno). Los mismos perpetradores de este fraude llaman a esta práctica “el apretón de manos de los 100 dólares”. Cuando internan a un paciente, los psiquiatras o los psicólogos lo visitan, le estrechan la mano y le dicen, “hola, soy el doctor fulano y estoy aquí para atenderle”, y se van.

Cada señor de bata blanca podría atender entre 10 y 20 pacientes al día, y facturar una hora a cada uno habiendo estado en el hospital por algo más de 30 minutos. Si hace usted la cuenta de lo que ganan estos mercaderes, con esos 20 pacientes internados, en digamos unas 20 horas, imagine cuántas cifras lleva cada factura que llega al programa de salud Medicare [1]. Así que la próxima vez que le ofrezcan a usted un seguro en los EUA, piénselo dos veces antes de firmar, sobre todo si en su familia ha habido algún incidente como el que relato a continuación.

ContubernioEn el hospital psiquiátrico de Haar, en Alemania, a Claudia (izquierda), la internaron después de que llamara al servicio de urgencias, reportando que se sentía muy mal porque esa mañana se había tomado siete tazas de café. Cuando despertó al día siguiente, se desayunó con la noticia de que un juez había ordenado que se quedara internada porque así lo había dispuesto un psiquiatra de esa institución. Cuando esta dama le preguntó a su doctor porqué le había diagnosticado psicosis y otros términos más que intimidarían a cualquier hijo de vecino, el psiquiatra le contestó que lo había hecho para “pasarle la factura a la aseguradora de salud” [1].

Clientes cautivos a perpetuidad

clientesComo demostré en mi entrega del 11 de Junio de 2016, la adicción no es un acto volitivo ni depende de la inteligencia o de la moral del adicto-dependiente.  La fidelización de clientes por medio de la farmacodependencia inducida, debería estar penada, y no tiene cabida cuando está de por medio la salud de un ser humano. Los psiquiatras saben que curar a un paciente es tanto como perder un cliente. Los naturópatas también lo sabemos; pero eso no significa que tengamos que fidelizar clientes como si fuéramos Starbucks y McDonald’s. Resulta que lo que antes fue un oficio, ahora se ha convertido en una profesión por demás lucrativa.

En lo que toca a los consejeros de salud de la Fundación MicroMédix, creemos que una forma digna de ganarnos la vida, es captar nuevos pacientes y curarlos en el menor tiempo posible, porque eso redunda en un número mayor de recomendaciones y satisfacciones. Prolongar el sufrimiento de clientes cautivos con tal de vivir en la opulencia, es indigno para cualquiera que se precie de ser un profesional de la salud.

farmaceúticoEn el mundo de los negocios, cuando un cliente no ve resuelto su problema en un tiempo razonable, acude a otro proveedor. Eso se llama sentido común. No obstante, pregúntele a una víctima de la farmacodependencia inducida, por qué no apela a su sentido común, y su respuesta será la misma que le daría un alcohólico o cualquier otro adicto a una sustancia ilegal: “no lo sé, solo sé que necesito un pegue“. Esa lamentable situación se la debemos a los tres máximos representantes del sistema tradicional de salud mental: el sector gobierno, los grandes laboratorios farmacéuticos y los “CuasiDioses” de bata blanca.

Inteligencia colectiva vs. medios de comunicación masiva

La buena noticia es que todavía no se ha encontrado una forma de corromper a un ente llamado inteligencia colectiva, porque hoy en día los canales de difusión de la información ya no son unidireccionales, como lo han sido hasta ahora la prensa, la radio y la televisión. Antes esos tres medios nos engatusaban muy fácilmente, porque no existía la posibilidad de que los receptores interactuáramos con los emisores y entre nosotros mismos, de manera que nos creíamos todo lo que leíamos, oíamos y veíamos.

redes socialesHoy en día, al disponer de medios de comunicación como la Internet y los teléfonos móviles inteligentes, ya no solo nos comportamos como consumidores, sino también como prosumidores: un conglomerado de e-pacientes, profesionistas, investigadores independientes y personas comunes y corrientes que están en la mejor disposición de compartir sus experiencias, inquietudes, aficiones y conocimientos en los medios sociales de Salud 2.0.
Como colaboradores activos y productores de opiniones auténticamente consensuadas (no sesgadas), ya no delegamos a otros la responsabilidad de medios de comunicaciónnuestra salud, y no nos dejamos influenciar o coaccionar por un grupo de poder, un partido político, una marca o una firma en particular, para la que se supone deberíamos de opinar necesariamente a su favor, so pena de perder nuestro empleo, cargo, o licencia para ejercer nuestra profesión. Sé que hay técnicas para que una opinión en una red colaborativa, pueda verse favorecida o reprimida por un grupo de poder (regularmente gubernamental); pero requiere de mucho esfuerzo para estar continuamente vigilando que las cosas no se salgan de control.

Alguien puede comprar la opinión de uno que otro grupo de prosumidores; pero al final, la verdad flota por encima de toda la bazofia, y es relativamente fácil distinguir una de otra, cuando se ha leído más, de lo que ha escuchado y visto el consumidor promedio en sus medios unidireccionales de entretenimiento y divulgación masiva de la información.

Visitadores médicos y funcionarios al descubierto

ProzacGracias a esa inteligencia colectiva, hoy en día uno tropieza a menudo con ex-dirigentes, ex-psiquiatras, ex-empleados de grandes firmas y organizaciones militares, empresariales e institucionales, que no teniendo nada que perder, se arman de valor para denunciar las prácticas deshonestas de esas grandes alianzas entre laboratorios y gobiernos de algunos países que uno pensaría son insobornables. Y si todavía duda de lo que aquí estoy poniendo al descubierto, lo invito a escuchar el testimonio del Dr. John Rengen Virapen, ex-empleado de Eli Lilly & Co., en donde confiesa cómo sobornó a algunos servidores públicos del Gobierno de Suecia, cuando quiso introducir el Prozac al mercado europeo, poniendo en práctica un artilugio que se conoce en estos medios como lobby farmacéutico.

Una evidencia más de las prácticas deshonestas o artilugios de los laboratorios farmacéuticos, la encontramos en las declaraciones del periodista español, Miguel Jara, quien nos da a conocer también lo que a él le han confesado un puñado de visitadores médicos, a propósito de los incentivos que esos promotores les dan a los psiquiatras y a los médicos en general, para que se solidaricen con sus malévolas intenciones. Y eso es tan solo lo que dos personalidades del mundo empresarial nos han querido revelar.

La psiquiatría en la milicia: promoviendo la agresividad con psicotrópicos

militarLas guerras han dado lugar a muchos adelantos científicos y tecnológicos. La tecnología WiFi con la que operan las redes de área local inalámbricas, los simuladores de vuelo, las técnicas de cifrado, los pañuelos desechables, las bolsas de té, el reloj de pulsera y el acero inoxidable, son tan solo unos cuantos inventos que algunos ejércitos en el pasado tuvieron que desarrollar para poder sobrevivir, mientras se afanaban en derrotar al enemigo. Sin embargo, la humanidad también ha sido testigo de los desastres que han producido las invasiones y los ataques a otros países, como el sinnúmero de muertes que ocasionó la bomba atómica, la inanición que le siguió, las depresiones económicas que trae consigo toda posguerra, el subsecuente desempleo masivo, las epidemias y como cabría esperar, la fabricación de armas más mortíferas y el perfeccionamiento de tácticas militares, incluidos los cocteles de fármacos psicotrópicos (antipsicóticos o neurolépticos, ansiolíticos y antidepresivos) para transformar a cada soldado en un asesino, o como dijimos antes, en un autómata sumiso, dependiendo ello de los ingredientes del coctel.

soldadoMuchos soldados que combatían durante la segunda guerra mundial, ya fueran alemanes, estadounidenses, ingleses o japoneses, eran utilizados como conejillos de indias para probar los efectos de algunas drogas como el LSD, las anfetaminas y el Pervitin, siendo este último el que más ha llamado mi atención, por haberse ideado con un propósito muy específico: aumentar la agresividad del soldado para hacerlo más eficiente durante el combate. Es un hecho y está documentado [5]. Con el Pervitin sin embrago, ocurría que el sujeto en observación también arremetía en contra de sus compañeros.

Resulta difícil creer que haya oficiales corruptos en el ejército de los EUA , por todo ese glamour que les rodea y la conducta intachable que aparentan tener. Tampoco es fácil explicar porqué un médico psiquiatra con poder de decisión, querría drogar a sus huestes para comprobar si la habilidad que posee un soldado para matar a sus semejantes, mejora con la administración de un determinado fármaco.

Seroquel¿Puede usted intuir cómo es que algo así pudo haber ocurrido durante la segunda guerra mundial?. Con seguridad ya dio con la respuesta. Una vez más, se trataba de dinero, y para muestra basta un botón: La Dra. Elspeth Cameron Ritchie, psiquiatra retirada del ejército de los EUA, recibía una muy buena gratificación de los laboratorios que en ese entonces fabricaban el Seroquel (hoy AstraZeneca), a cambio de promoverlo dentro de las fuerzas armadas, como un  antipsicótico atípico “muy útil para el tratamiento de la ansiedad y las pesadillas relacionadas con el combate” (pulse sobre la imagen de la derecha para agrandarla).

Se ve que la Dra. Cameron estaba muy bien relacionada con los altos mandos militares, de otra manera no concibo cómo alguien pudo comprarle la idea de que las pesadillas atribuidas a las experiencias en combate, pudieran desaparecer con un neuroléptico. Una declaración tan pueril y a la vez tan cínica, podría haberse interpretado como si los creadores del Seroquel hubieran pensado… “a ver, vamos a ver… ¡ ya sé, vamos a fabricar un fármaco que acabe con las pesadillas de los soldados!“… ¿No le parece ridículo?

efectos secundarios¿Y sabe cuál es la sustancia genérica que hay detrás de esa marca cuya patente caducó desde septiembre de 2011? Ni más ni menos que la quetiapina, un fármaco que hoy en día los psiquiatras recetan a diestra y siniestra para tratar la esquizofrenia, “el trastorno bipolar”, “el trastorno depresivo mayor” y el “trastorno de ansiedad generalizada”, entre otros [6]. Evidentemente, los efectos secundarios son muchos y van, desde una dificultad para concentrarse y articular palabras, hasta un agrandamiento de los senos en los hombres. A continuación le explico porqué el entrecomillado de los términos que contienen la palabra “trastorno”.

El trastorno bipolar, el trastorno depresivo mayor y el de ansiedad generalizada, no son enfermedades; ni lo serán, por mucho que la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés) se esfuerce en convencer a sus ingenuos clientes de que padecen algunas de ellas. Para que usted se de una idea del origen de esos términos, figúrese que cada cierto tiempo, los psiquiatras afiliados a esa asociación, se reúnen para acuñar nuevos términos en un libro que ellos mismos han bautizado con el nombre de “Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM)”, que de estadística no contiene absolutamente nada.

Creador del DSMDurante la celebración de su asamblea, los asistentes sugieren nuevos términos y votan por aquellos que a su juicio suenan más científicos, convincentes y especialmente intimidantes para sus ingenuos pacientes; en otras palabras, que sean dignos de ser incluidos en lo que para ellos es la biblia de los diagnósticos psiquiátricos (el DSM). El origen de este otro fraude de la psiquiatría data también de mediados de la segunda guerra mundial, como no podría ser de otra manera, cuando un psiquiatra militar de nombre William Menninger, se le ocurrió comenzar a clasificar los síntomas que los soldados manifestaban a consecuencia de los horrores que presenciaban, o que experimentaban en carne propia, en aquellos sangrientos escenarios.

Los resultados de esa especie de taxonomía que Menninger llevó a cabo seguramente porque no tenía mucho qué hacer pero sí mucho que ganar, culminó en un manual de referencia que los psiquiatras militares podían usar para diagnosticar a los soldados, y que con los años se convirtió en lo que hoy es el DSM.

DSM-VEste manual está esperando su sexta edición, y de sus páginas proviene el nombre de una de esas enfermedades que la APA inventó para favorecer a los magnates farmacéuticos: Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Esta práctica de inventar trastornos, le ha dejado billones de dólares a los fabricantes de Ritalin y Concerta, que son marcas comerciales cuyo principio activo es el metilfenidato [7]. Si quiere conocer la historia de una bailarina que consiguió el éxito gracias a que en los años 30’s nadie había inventado el TDAH, no deje de ver cómo el profesor Ken Robinson relata el caso de Guillian Lynne, la coautora de “Cats” y “El Fantasma de la Ópera”.

La triada infernal: industria farmacéutica, psiquiatría y gobierno

Y los japoneses “no cantaban mal las rancheras”. Los altos mandos psiquiátricos, administraban a sus pilotos suicidas, dosis masivas de anfetaminas y otras combinaciones psicotrópicas (cocteles), para facilitarles el trabajo que significaba el convencerlos de que iban a morir patrióticamente, fungiendo como torpedos humanos y aviones kamikaze. Y atención aquí por favor, querido lector, los psiquiatras de hoy tienen la desfachatez de atribuir los impulsos suicidas de sus pacientes a su renuencia a tomar los antipsicóticos, cuando lo que realmente sucede es precisamente lo contrario: la combinación de psicotrópicos tipo Kamikase, es una de las principales causas de suicido en los adolescentes.

psiquiatraCon ánimo de que usted pondere hasta dónde han llegado estas marionetas de bata blanca, aquí le dejo los siguientes tres términos que ellos han inventado para seguir enriqueciéndose, con esa parte de los ingresos que sus pacientes les procuran por estarlos engañando. Se trata de:
-Trastorno de ansiedad generalizada: general anxiety disorder
-Trastorno de aprendizaje aritmético: arithmetic learning disorder
-Trastorno de rebelión del adolescente: adolescent rebelion disorder
No estoy bromeando, esos términos existen oficialmente en el DSM. De manera que tenga cuidado, no vaya a ser que un psiquiatra graduado en Stanford diagnostique a su hijo de 17 años, con “trastorno de rebelión del adolescente” y le recete Ritalin poco antes de despedirse con su clásica cantaleta de que tendrá que tomarlo de por vida. Como sea, sabemos bien que esos síntomas se curan con la edad. Dígame si no.

¿Que sigue… que nos digan que ya existe un “Trastorno de Confusión Vocacional” (Vocational Confusion Disorder, o VCD), para etiquetar con ese nombre y recetar con Prozac a un joven que está pasando las de Caín porque no sabe que carrera elegir? ¿Comprende mejor lo que quiero decir?

soldadosMi recomendación entonces, querido lector, es que no delegue la responsabilidad del cuidado de su salud, a esa triada trágica de fármacos, psiquiatras y funcionarios corruptos. Que seleccione sabiamente sus canales de comunicación y fuentes de información; que se familiarice con las alternativas naturales que lo pueden sacar del apuro; y que deseche la idea de internar a un familiar en un psiquiátrico, porque eso es tanto como obligarlo a entrar en una espiral descendente. Una espiral de la que ni un veterano de guerra es capaz de salir con facilidad, como probablemente ya lo comprobó en las fuentes que usé para fundamentar mi opinión sobre el sistema tradicional de salud mental.

Para salir de la espiral descendente de los antipsicóticos, no hace falta ser un veterano de guerra, basta actuar como un guerrero biomédico
© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 24 de Agosto de 2016.


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REFERENCIAS

[1] La edad del Miedo.- El Reino de Terror de la Psiquiatría (Documental). CCDH – Comisión Ciudadana de Derechos Humanos. 20 Enero 2015
[2] Dr. Colin Ross, el fraude de la Psiquiatría. Youtube. 24 sep. 2013
[3] Dra. Gwen Olsen. El fraude de la Industria Farmacéutica. YouTube. 18 sep. 2011
[4] López González Sergio. El Efecto Placebo y los Efectos Curativos de la nutrición. Fundación MicroMédix. Agosto 24 de 2015.
[5] El Enemigo Oculto: Dentro del Plan Oculto de la Psiquiatría. TruthAboutPsychiatry, Canal YouTube. 13 de Junio de 2014.
[6] Seroquel XR. tabletas de liberación prolongada. Indicaciones terapéuticas AstraZeneca, S.A de C.V.
[7] Mariana Norandi. Ritalín: más de 50 años en el mercado farmacéutico y sigue causando polémica. Periódico La Jornada. 5 de Septiembre de 2006.
[8] Daniel Mediavilla. “Los fármacos psiquiátricos nos hacen más daño que bien”. El País. 23 septiembre de 2016.
[9] Gwen Olsen. Psicofármacos que matan. CCDH Comisión Ciudadana de Derechos Humanos. Junio 8 de 2015.
[10] El Dr Peter Gotzsche y los 10 mitos de la Salud Mental. CCDH Comisión Ciudadana de Derechos Humanos. Mayo 12 de 2015.

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Autor: micromedix

Sergio López González. Ing. en Informática Biomédica

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