Medicina Alternativa

Tratamientos con Medicina Ortomolecular de Precisión

Úlcera gástrica: venciendo el dolor con medicina ortomolecular y microdosis de plantas medicinales

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El dolor es la forma que tiene el organismo de protestar cuando algo anda mal en su interior, y los analgésicos de ninguna manera son la solución. Usted tendrá que estar tomando fármacos constantemente, hasta descubrir que sus efectos secundarios empeoran la situación. Así, hay mucha gente a la que el ejército farmacéutico y sus soldados de bata blanca les han hecho creer que va a salir bien librada de una gastritis o de una úlcera péptica, con una combinación de analgésicos y antibióticos. Y si usted es una de esas personas, probablemente habrá experimentado el suficiente alivio como para pensar que, si no hay otra cosa, lo mejor es seguir consumiéndolos.

La causa del problema y su solución

No obstante, si ha experimentado ese dolor agudo que aparece de súbito debajo de su esternón, dudo mucho que consiga resolver su problema con todos esos “inhibidores de la bomba de protones” que hay por ahí. Tal vez pueda sentir cierto alivio al principio con omeperazol, Nexium y uno que otro potente analgésico como puede ser el Metamizol sódico; pero créame, confiar en que esos fármacos le van a ayudar a restablecer su salud, es tanto como suponer que un político le va a decir toda la verdad y nada más que la verdad.

Si bien enmascarar el dolor nos proporciona un bienestar momentáneo, tarde o temprano éste regresará y con toda seguridad más fuerte que antes, si es que no se hizo algo para erradicar la causa del mismo. En todo caso, hay formas más limpias (sin efectos secundarios) de disminuir o incluso de eliminar el dolor: la medicina ortomolecular y las microdosis de plantas medicinales son dos de ellas. Son alternativas que además de erradicar las enfermedades, han estado a nuestra disposición por años sin que los médicos alópatas reconozcan sus beneficios, por así convenir a los intereses del emporio farmacéutico.
No hace mucho escribí sobre cómo el sistema de salud basado en fármacos pretende engañar al consumidor promedio (aquél que ha sido desinformado por los medios de comunicación masiva), y sobre cómo me deshice de un reflujo gastroesofágico con un par de vitaminas y una combinación de ácidos grasos esenciales y vinagre de manzana. En ese artículo hablaba yo de todo lo que la niacina es capaz de hacer cuando se trata de normalizar los niveles de gastrina y de preservar el tono del músculo liso del esfínter esofágico inferior, de manera de bloquear el regreso del alimento hacia el esófago.

En la presente publicación demostraré cómo la niacina también es capaz de revertir las molestias de una úlcera gástrica ocasionada por una infección bacterial denominada Helicobacter pylori. El ácido nicotínico, que es también como se le conoce a la niacina (versión rubefaciente de la vitamina B3), estimula la secreción gástrica, se comporta como antihistamínico, estabiliza los niveles de las lipoproteínas y disminuye la concentración de triglicéridos. Casi nada.

El helicobacter pylori y los inhibidores de la bomba de protones: ¿amigos o antagonistas?

En la Wikipedia se puede leer que “los inhibidores de la bomba de protones son medicamentos cuya acción principal es la reducción pronunciada y duradera de la producción de ácido en el jugo gástrico“, y efectivamente así es. Pero lo que probablemente no le ha dicho a usted su gastroenterólogo, es que el Helicobacter pylori, es decir, la bacteria que le está causando ese agudo dolor en la boca del estómago, también reprime la expresión de la bomba de protones e inhibe la secreción de ácido en la mucosa gástrica. Y entonces ¿qué es lo que pasa aquí?
Sucede que lo que están recetando los médicos para controlar la úlcera gástrica produce el mismo efecto que la bacteria que la está ocasionando. Para terminar de atar cabos, solo pulse sobre la captura de pantalla mostrada a su derecha y lea usted los títulos de los artículos 10 y 14 que mi herramienta de minería de texto desplegó, a propósito de la relación entre el H. Pylori, la  secreción ácida y la niacina. Más adelante, en la misma Wikipedia y bajo ese mismo concepto, se alcanza a leer lo que yo llamaría otra patraña más de la industria farmacéutica: “para las úlceras causadas por la bacteria Helicobacter pylori, existen dos objetivos terapéuticos: curar la úlcera y erradicar al microorganismo. La terapia más efectiva incluye la combinación de dos antibióticos y un inhibidor de la bomba de protones“. Y si usted consulta a un(a) gastroenterólogo(a) le va a decir que lo que he escrito en negritas es cierto, porque eso es lo que él o ella le recetaría a usted: una terapia triple.

La gran estafa de la industria farmacéutica

Esto constituye a todas luces una contradicción de los principios de esa triple terapia (si es que ésta tiene algunos), porque sucede que los inhibidores de la bomba de protones y la bacteria son agonistas, (sus efectos son muy similares) ¿Y sabe por qué hay millones de personas que siguen tomando esa combinación? Porque el inhibidor de la bomba de protones enmascara temporalmente el malestar, y todo mundo cree que está mejorando; pero a la larga, no es así. Por su parte, el antibiótico está intentando aniquilar a la bacteria en cuestión, y en el mejor de los casos el H. Pylori terminará extinguiéndose.

Sin embargo, ya es del dominio público que “lo que no te mata te fortalece”, y eso es lo que pasa también con algunas bacterias como el H. Pyori (izquierda), que al mutar a cepas diferentes se vuelven más resistentes. El punto es que mientras el antibiótico está combatiendo la bacteria que está bloqueando la secreción ácida, los inhibidores están propiciando de nuevo un ambiente muy poco ácido en el estómago (hipoclorhidria), cuando lo que en realidad se necesita es permitirle a este órgano segregar sus jugos gástricos para que funcione bien. Todo esto no es más que un fraude, pues por un lado un laboratorio le vende el antibiótico y por el otro, el mismo laboratorio u otro le enjareta el  inhibidor.

El negocio es redondo, tanto para el que le vende el antibiótico como para el que produce el inhibidor que lo va a mantener enfermo hasta que usted recurra a una medicina alternativa. Es por esa razón que los médicos andan pregonando que hay muchas enfermedades incurables, y que lo único que pueden hacer por usted es controlar sus síntomas ¿No es genial la forma en la que opera la industria farmacéutica y sus mercenarios de bata blanca? Lo que sucede es que, como dije, el alivio proporcionado por el inhibidor es temporal, y es ahí donde está el engaño y en donde se establece el círculo vicioso que conlleva la compra reiterada de ambas mercancías.

El ácido nicotínico: una auténtica terapia para acabar con el Helicobacter pylori y la úlcera péptica

A nadie se le ocurriría recomendar una sustancia de un competidor, aun a sabiendas de que aquella es mejor y más económica que la que le ha estado produciendo jugosas ganancias a lo largo de muchos años. Y cualquier médico alópata va incluso a contraindicar la niacina en todos los casos de úlcera péptica. Pero si uno de esos médicos enfermara de úlcera péptica, puede ser que después de leer lo que han escrito los doctores Abram hoffer y Jonathan Prousky, a cerca de los cambios que provoca la niacina en la secreción del ácido gástrico, cayera en la cuenta de que es totalmente falso aquello de que las gastritis y las úlceras no se pueden curar, sino solamente controlar. La disposición que tiene uno para tomar en cuenta las opiniones de esos grandes referentes de la medicina ortomolecular, cambia radicalmente cuando lo que está en juego es la salud de uno mismo o la de un ser querido.

No es lo mismo estar a cargo de la salud del hijo del vecino, que la de ese muchacho a quien uno procreó.
Ahora bien, que yo sepa, Hoffer y Prousky nunca esnifaron niacina para comprobar la efectividad de este nutriente en momentos de crisis; pero el día que yo comencé a experimentar ese dolor que suele aparecer entre el ombligo y el esternón, mis opciones, como siempre, fueron las microdosis y la medicina ortomolecular.

Y antes de recurrir a esa medida tan extrema como es la inhalación de niacina, calculé que el sufrimiento acabaría con un poco de vinagre de manzana diluido en agua y unas cuantas aplicaciones de microdosis de arándano azul y Kalanchoe. Y efectivamente así sucedió; pero a los pocos días la molestia regresó y con mayor intensidad.
Como en la tercera o cuarta ocasión, el dolor me asaltó con más fuerza y fue cuando supuse que si la niacina esnifada me había servido alguna vez para deshacerme de las agruras, era probable que también me ayudaría a vencer el dolor que ahora la úlcera me estaba produciendo.

Y entonces sucedió. De la misma manera en la que cuatro años atrás conseguí que mis agruras desaparecieran como por arte de magia, el dolor que esta vez sentía debajo de mi esternón se desvaneció justo después de la primera inhalación de niacina. Y como era de esperarse, comencé a sentir además del alivio esperado, los efectos secundarios del ácido nicotínico: picazón, rubor y por supuesto, un ardor en la fosa nasal que me había servido de vía de administración, sensaciones todas ellas que en lo personal prefiero experimentar, a cambio de la supresión inmediata del dolor.

La autocuración tiene un precio y de alguna manera uno debe estar dispuesto a tolerar ciertos inconvenientes para conseguir lo que se propone. Y a propósito de objetivos, no entiendo para qué algunos laboratorios se esmeran tanto en sacar al mercado versiones de niacina que prometen reducir sus efectos secundarios, cuando tienen fármacos cuyas reacciones adversas pueden llegar a ser hasta letales. Es así como encuentra uno versiones de niacina de liberación prolongada que no funcionan como uno quisiera (derecha). Créame, los efectos secundarios de la niacina son insignificantes comparados con los que le puede ocasionar por ejemplo, el consumo prolongado de omeprazol o Melox.

La úlcera desaparecerá junto con el Helicobacter pylori

Pero usted no tiene que esnifar niacina para combatir una infección por H. Pylori, ni a mi me gustaría que lo hiciera porque si es más sensible que yo a sus efectos secundarios, a la mejor terminaría lanzando todo tipo de improperios contra mi persona, lo cual yo de ninguna manera desearía que ocurriera. En lugar de ello, y por supuesto de esa absurda terapia triple que más que una combinación de antibióticos e inhibidores de bomba de protones parece una “bomba de neutrones” para su estómago, lo que yo le recomendaría es la administración de niacina por la vía oral y en dosis ortomoleculares (las correctas), así como algunos otros nutrientes y microdosis de plantas medicinales para complementar el tratamiento y garantizar la cicatrización de su úlcera.

Si la causa de la úlcera es el H. Pylori, la niacina contribuirá a exterminarlo, y si no pregúntele al Dr. J. Prousky lo que sabe al respecto. Este exponente de la medicina ortomolecular ha señalado que “las dosis de niacina que no agotan crónicamente las reservas de histamina (como por ejemplo entre 100 y 400 mg con cada alimento), podrían volver a esterilizar el ambiente gástrico y erradicar la infección por H. pylori. La adición de suplementos de HCl con niacina puede ser incluso más efectiva contra el H. pylori que el uso exclusivo de la niacina, especialmente cuando existe un daño irreversible en las células parietales. El uso de niacina puede ser más terapéutico que la niacinamida, debido a su capacidad para estimular de manera indirecta la liberación del HCl de las células parietales” [1].

Con el afán de esclarecer aun más el mecanismo de acción de esta vitamina, más adelante mostraré un resumen del artículo que resalté en azul en la imagen inmediata anterior (recuerde pulsar sobre ésta para agrandarla). Como veremos, el ácido nicotínico se comporta a la inversa de como lo hacen los inhibidores de la bomba de protones (¿o era de neutrones?), por lo que debe ser considerado un antagonista del H. Pylori, porque aparte de estimular la producción del ácido gástrico de las células parietales, trabaja como un antihistamínico (las células parietales son las células epiteliales del estómago que secretan ácido gástrico).

¿Y cómo sabe uno que está infectado de H. Pylori?

Hay varias formas, entre las que destacan el análisis de antígenos en heces, el de anticuerpos en sangre, la prueba del aliento con urea, la biopsia de estómago y la sintomatología, siendo las dos últimas las más socorridas.
Se le llama biopsia a una pequeña muestra del revestimiento del estómago y del intestino delgado, que se extrae durante una endoscopía. En ésta, el médico utiliza un instrumento que recibe el nombre de endoscopio. La punta de éste se introduce por la boca y se desliza suavemente por la garganta para posteriormente alcanzar el esófago, el estómago y el duodeno (tubo digestivo superior).

Cuando comencé a sentir el dolor característico de la úlcera, habían pasado ya varios años desde mi última endoscopía; y no sé si para bien o para mal (este tipo de examen sin anestesia aun cuando no es dolorosa, es bastante molesta), todo parecía indicar que no necesitaba yo de otra endoscopía para saber que la bacteria había vuelto a las andadas, pues en esos mismos días estaba padeciendo otro de los síntomas típicos de una infección por H. pylori: la urticaria.
La comezón que sentía en casi todo mi cuerpo y principalmente en las manos, fue al principio un misterio para mí, hasta el día en que Arrowsmith (mi herramienta de minería de texto) me mostró los artículos que aparecen en la captura de pantalla de la izquierda (pulse sobre la imagen para agrandarla). De los 65 artículos que extrajo Arrowsmith de la literatura biomédica, el que más atrajo mi atención fue el que estoy mostrando a la derecha. Espero que a usted también le resulte evidente que no es casual que el ácido nicotínico esté considerado por varios autores como una excelente terapia en casos de urticaria, especialmente cuando se sospecha de una infección por H. pylori. De hecho, el mismo Prousky ha escrito que “ambas formas de vitamina B3, el ácido nicotínico (niacina) y la nicotinamida (niacinamida), son necesarias para contrarrestar los problemas clínicos asociados a los niveles altos de histamina en sangre” [2]. Por su parte, Hoffer llegó a sugerir que “la ingesta diaria de niacina disminuye gradualmente la histamina corporal total, al agotar crónicamente sus niveles de almacenamiento“[3]. Pregunto: ¿No es ese mecanismo de acción lo que caracteriza a un antihistamínico?

Y para dimensionar las repercusiones que puede llegar a tener una terapia de antihistamínicos sobre el H. pylori, a su derecha hallará el resumen del artículo que anteriormente prometí analizar con más detalle. En un estudio, Isomoto y otros investigadores se propusieron comparar los efectos de un antihistamínico (la lafutidina), con los de un inhibidor de la bomba de protones (el lanzoprasol). Lo que encontraron fue que el antihistamínico superó en 4.9% el desempeño del lanzoprasol. Y si ellos hubieran obviado los antibióticos (amoxicilina y claritromicina), creo que la eficacia del antihistamínico hubiera sido mayor, dado que a diferencia del inhibidor, los antibióticos y el anthistamínico sí se comportan como antagonistas del H. pylori.

Le apuesto doble contra sencillo a que si usted realiza esa misma prueba empleando niacina en lugar de lafutidina como antihistamínico, y yodo lugol al 5% en lugar de antibióticos, va a salir muy bien librado del atolladero en el que se encuentra. Se lo está diciendo alguien que ya se sometió a dicho tratamiento. Después de haberme terminado dos frascos de niacina de 100 cápsulas de 100 mg cada una, no he vuelto a sentir dolor. Como veremos más adelante, la receta que confeccioné como resultado de mi experiencia, la complementé con algunos nutrientes que hacen las veces de antibióticos naturales y unos cuantos más que fungen como cicatrizantes.

Otros hallazgos del Dr. Arrowsmith

Como podrá usted advertir después de analizar detenidamente las imágenes que he adjuntado a este párrafo y al que sigue, la niacina no solo antagoniza con el H. pylori, sino que restaura también los daños ocasionados por esa bacteria. Lo que quiero decir es que restablece el perfil lípido del paciente.
Aun cuando algunas infecciones por H. pylori son asintomáticas, esta bacteria deteriora sensiblemente los niveles de lipoproteínas de alta y baja densidad, así como los de los triglicéridos. Aunque en un momento dado el afectado no presentara síntomas, a la larga podría desarrollar dislipidemia, hipertensión, diabetes y/o problemas cardiovasculares.
Una infección por H. pylori siempre está asociada tanto con niveles elevados de colesterol LDL (lipoproteínas de baja densidad), como con niveles bajos del denominado colesterol bueno (el HDL), y como la niacina aumenta éste y baja el colesterol malo (LDL) y los triglicéridos, es de esperar que el beneficio de esta maravillosa vitamina supere con mucho las cualidades de los mentados inhibidores de la bomba de protones. ¿O habrá alguien que se atreva a decir que ha sido el lanzoprasol el que ha provocado el aumento del colesterol HDL, una vez erradicada la infección por H. pylori? (pulse sobre la imagen adjunta). Ya nada más falta que un laboratorio nos quiera vender esa idea.

Otros nutrientes para complementar la receta

Habiendo llegado a este punto, solo me resta seguir el ejemplo de Isomoto y sus colaboradores para confeccionar una receta que erradique el H. pylori. Aunque el concepto que manejaron estos investigadores para erradicar una infección de esta índole me pareció muy prometedor, consideré necesario crear una versión alternativa que compaginara con los principios de la medicina ortomolecular y la fitoterapia. Para ello, bastó con sustituir los antibióticos y el antihistamínico por yodo Lugol y ácido nicotínico, respectivamente.

 

Se puede usar también vitamina C en lugar de yodo; pero a mí me ha dado mejores resultados este último, y creo que a usted también le beneficiaría más, excepto si fuera alérgico(a) al yodo. Asimismo, conviene emplear varios cicatrizantes naturales para sanar las heridas que la úlcera pudo haber dejado como secuela, sobre todo si ha notado que sus heces van a acompañadas de sangre. Hay varias plantas medicinales que cumplen muy bien con ese cometido; pero lo ideal es que durante una consulta nos permita recomendarle aquellas que más le van a beneficiar a usted y solo a usted. Al descargar el documento que aparece a su izquierda, usted tendrá a su disposición una receta que en principio es genérica y que un consejero de la Fundación MicroMédix deberá personalizar durante dicha consulta (incluida en el costo de la descarga). Es una guía terapéutica muy completa que contiene las dosis que usted tendrá que tomar y la forma en la que deberá administrar cada suplemento (posología).

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”… Viktor Frankl

© Sergio López González. Fundación MicroMédix. 22 de febrero de 2019


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REFERENCIAS

[1] Prousky Jonathan E. Is Vitamin B3 Dependency a Causal Factor in Hypochlorhydria and Achlorhydria? Journal of Orthomolecular Medicine Vol. 16, No. 4, 2001.
[2] Prousky Jonathan E. The Role of Vitamins B3 and C in the Treatment of Histadelia. Journal of Orthomolecular Medicine Vol. 17, No. 1, 2002
[3] Hoffer A: Vitamin B3 & Schizophrenia: Discovery, Recovery, Controversy. Kingston, ON, Quarry Press.1998; 100.

Autor: micromedix

Sergio López González. Ing. en Informática Biomédica

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